tag:blogger.com,1999:blog-20516263.post-51283630177696042432007-06-26T13:23:00.000+02:002007-06-26T13:40:39.727+02:00<div align="justify"><span style="font-size:130%;">el sábado pasado tuve el último "bolo". un viaje curioso: más de seis horas y media para cubrir una distancia de menos de trescientos kilómetros. el hecho de tener que pasar por el aeropuerto a recoger al equipo de barcelona y de quedarnos atrapados en un atasco de viernes tarde con nómina fresca en el bolsillo, amén del exceso de prudencia de que hacen gala los conductores de minibuses, convirtió un simple desplazamiento en una peripecia. no me quejo. la luz de la tarde bañaba los trigales y las tierras llanas, adornadas, aquí y allá, con edificios de granjas abandonadas, torres de agua y el esqueleto oxidado de vallas publicitarias ofrecido al viento. el conjunto tenía un aire de <em>road movie</em> por el medio oeste. para incrementar la sensación de extrañeza, el aire frío -helado, incluso- del aire acondicionado, en el interior del vehículo, te procuraba la sensación de estar atravesando un paisaje invernal, decorado con anacrónicos campos de trigo maduro y un sol lánguido. nadie entendió que hacía yo, cámara en ristre, disparando hacia la nada. después de todo, sólo era un paisaje.</span></div>jorgeoliverhttp://www.blogger.com/profile/15362920699945166278noreply@blogger.com