<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982</id><updated>2009-10-13T18:12:59.377-07:00</updated><title type='text'>notaszonadenoticias</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>427</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-8387460301313428024</id><published>2008-12-23T07:24:00.000-08:00</published><updated>2008-12-23T14:25:42.050-08:00</updated><title type='text'>El hacer poético. Respuestas de José Antonio Mazzotti</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SVEXUpyD7sI/AAAAAAAAD3g/lMgT3pQNt0A/s1600-h/mzztt.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283029481462951618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SVEXUpyD7sI/AAAAAAAAD3g/lMgT3pQNt0A/s400/mzztt.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Si quisiera Ud. recordar su primer poema, o su primer libro, ¿podría evocar el impulso inicial de su escritura? Aleixandre dijo que se hizo poeta el día que leyó un verso de Rubén Darío. ¿Cómo se reconoció Ud. en diálogo con la poesía?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La historia se resume en una anécdota que he contado en alguna ocasión, pero nunca de forma escrita. Aquí va. Era el año de 1965. Yo estaba en mamelucos en el jardín de la infancia y me sobraban los dedos de la mano para contar mi edad. La maestra (siempre gigantesca, siempre hermosa en la memoria) necesitaba voluntarios para actuar en una escena sobre el Día de la Raza, como se le llamaba entonces al 12 de octubre. A mí me importaba muy poco eso de las carabelas y Colón y los Reyes de España. El mundo era un constante asedio de pasiones y una ominosa aventura diaria. Y sólo tenía cabeza para pensar en mi primer amor, una niña salida de las carátulas de las revistas o de los ensueños. Su nombre era Raquel, y su apellido, aunque lo recuerdo, no lo revelo para no sonrojarla, donde quiera que esté. Raquel, por ser la más linda, fue elegida para representar a la Reina de España. Los demás papeles se fueron completando a regañadientes. Pero faltaba el principal, el de Colón, que debía usar bombachas y mallas de bailarín (sospecha de afeminamiento) para rogarle a la Reina su apoyo en la empresa transatlántica y, eventualmente, ganar su aprecio (y quizá, en un golpe de gloria, hasta su admiración y su amor). Para mí ofrecerme a ser Colón fue como asumir lo que más tarde sería la vocación de la poesía: correr el riesgo de hacer el ridículo para estar más cerca de la belleza absoluta. A los pocos años Raquel se transformó en Ángela y yo había aprendido a escribir. Mi primer poema, a los diez u once años, se llamó así, como ella, “Ángela”. Pero la poesía la intuí mucho antes de saber escribirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A sus lectores les gustaría seguramente conocer su biblioteca, esa ilusión de un árbol genealógico del poeta. ¿Qué libros de poesía, si alguno, motivaron la juventud de su ejercicio poético? ¿El poeta, inventa a sus precursores o, más bien, imagina a sus lectores?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me conmovieron mucho los primeros versos que oí de los misales y los refranes populares que mi madre repetía. Mi primer contacto con la poesía fue, pues, con la poesía oral. Cantar con el sentido de las palabras. Eso me gustaba. Años más tarde, iniciando la secundaria, recuerdo entre brumas “Los heraldos negros” de Vallejo y su aspirina para sufrir acompañado. Me sirvió de mucho. Y continuando con las musillas, esa rima de Bécquer que termina “Hoy la he visto, la he visto y me ha mirado…/ hoy creo en Dios!”. Pero se trata de tiempos antediluvianos. Una lectura más consciente de la poesía empezó a finales de la secundaria e inicios de la universidad: poemas de Cernuda, de Vallejo nuevamente (sobre todo &lt;em&gt;Trilce&lt;/em&gt;) de Aleixandre, de Pablo Neruda y su explosión lacrimógena. Y, muy curiosamente, incluso para mí, la bastante abandonada poesía de Unamuno (“con recuerdos de esperanzas / y esperanzas de recuerdos / vamos matando la vida / y dándole vida al eterno / descuido que del cuidado / de morir nos olvidemos”). Mis gustos y preferencias se fueron ampliando rápidamente. De la tradición hispánica salté a la francesa (Rimbaud, Lautréamont, Laforgue y Baudelaire) y a la angloparlante (el primer Pound, el Eliot de &lt;em&gt;La tierra baldía&lt;/em&gt; y los &lt;em&gt;Cuatro cuartetos&lt;/em&gt;). Luego redescubrí “la otra vanguardia” y empecé a disfrutar a los poetas peruanos y latinoamericanos del 60 y 70. Para entonces, ya sabía de sobra que sería poeta por el resto de mi vida y que ya no se trataba de seguir imitando, sino de hablar con voz propia. Mi admiración por los poetas se ha ido volviendo más crítica con los años. Hoy pondría algunas de esas lecturas en la refrigeradora, para descongerlarlas más tarde, como quien guarda un juguete querido que ya no usa mucho. Otras pocas, siguen visibles en mi mesa de noche y hasta en la biblioteca de mi baño de visitas.&lt;br /&gt;Sobre si el poeta inventa a sus precursores o, mas bien, imagina a sus lectores, creo que un poco de los dos. Depende de la edad del poeta y de su descreimiento hacia la aprobación de esa a veces cucarachesca especie que Cernuda llamó la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A lo largo de su obra, ¿se ha encontrado a sí mismo en su propia voz? ¿O la voz es siempre la de otro, la imagen en el espejo del lenguaje? Yeats parece que obedecía a un dictado profuso. Borges, a las simetrías de la memoria rimada. ¿Qué es primero, la imagen o el ritmo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué pasaría si uno se identifica plenamente con una voz ajena? Eso ocurre mucho cuando se es más joven. Creo que el secreto de la supervivencia poética es descubir poco a poco que esas identificaciones siempre terminan siendo parciales y que hay algo que el otro no pudo decir simplemente porque vivió su propia vida y no la de uno. Ahí es cuando comienzan a surgir las novedades y uno se enfrenta al terror de tener que decir algo que nadie ha dicho nunca jamás. Somos hijos del romanticismo, después de todo, y todavía creemos en la originalidad. Pero no dejan por ello de tener presencia esos ritmos universales y comunes que Darío descubría en las constelaciones pitagóricas y Neruda en el oleaje del mar. ¿La imagen o el ritmo? Suelen venir juntas. De lo contrario, podríamos estar haciendo sólo música o sólo publicidad o chiste. En el mecanismo interior del poema la imagen y el ritmo son inseparables: una imagen es poética porque viene en un ritmo específico, en un ordenamiento preciso que dejaría de ser eficiente en el poema si cambiara una sola sílaba, una sola coma. Eso es lo que, en suma, se llama ritmo interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿A usted no le ha tentado alguna vez la necesidad de formular una poética? O de alguna manera ¿su poesía es una reflexión sobre el poema?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La tentación siempre ha sido permanente. Buena parte de mis poemas son reflexiones sobre la poesía. Esto desde mi primer volumen publicado, &lt;em&gt;Poemas no recogidos en libro&lt;/em&gt;, de 1981. Siempre entendí la poesía como una reflexión implícita sobre el lenguaje (¿cómo es posible decir esto de esta manera y no de otra? ¿por qué romper con las fórmulas convencionales de la escritura cada vez que me enfrento al papel en blanco?). A veces la reflexión se hace explícita (como en las artes poéticas, que tengo varias) o está latente en el mismo decir que realiza la poesía porque es consciente de ella, aunque no sea evidente. Decía una antigua y querida amiga que el mejor maquillaje es el que no se nota. Lo mismo con la complejidad del lenguaje poético cuando trasciende el artificio puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Frecuenta Ud. la primera persona como comienzo del discurso poético? O ¿prefiere dejar el "yo" a los novelistas? Puede, en definitiva, el lenguaje representar al "yo" asignándole una identidad cierta? ¿O el "yo" es una licencia de la Retórica?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No creo que importe mucho el yo o el tú o el él o la ella. La poesía puede escribirse desde cualquier punto de vista. Solía comenzar mucho con el yo cuando identificaba (como muchos poetas en sus primeros pasos) el poema con la expresión genuina del sentimiento. Esa horrorosa etapa confesional por la que todos hemos pasado privilegiaba el yo porque necesitaba, quizá, hacerse notar ante el tú (la amada o el público de la posteridad) con perfiles claros y discernibles. Con el tiempo el yo quizá ya no precisa reafirmarse en cada poema. Tampoco sé si los novelistas son tan afectos a la primera persona, salvo que quieran crear otro monumento proustiano. En cualquier caso, sea novela o poesía, el pronombre y el punto de vista no garantizan por sí mismos ningún buen resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué sintonías cree Ud. haber establecido con otros poetas y escritores de su país y su lengua? Si tuviera que hablar de su ejemplo o lección, ¿cómo definiría la opción de pertenencia de su obra?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Naturalmente, una de las más fuertes y duraderas sintonías establecidas desde muy joven fue con la obra de Vallejo. Ahí está prácticamente todo lo que viene después. También gusté mucho de la poesía de Eielson y de la de Belli. Con Pablo Guevara aprendí el arte y la importancia de renovarse. Y naturalmente, los grandes del 60, como Cisneros e Hinostroza. Ahora bien, en términos de sintonías vitales, lógicamente que con los miembros de mi generación (no todos, menos mal). Con ellos pude establecer un diálogo franco, igualitario, y a la vez compartir estados de ánimo adolorido ante la patética situación que nos tocó vivir en los años 80 en el Perú. Estuve cerca del Movimiento Kloaka, aunque también guardé distancias.&lt;br /&gt;En cuanto a poetas de la lengua, en mi caso el castellano, disfruto y me emociono con Garcilaso, con Góngora, con Rubén Darío, con el ya nombrado Cernuda, con Aleixandre, con Neruda, con Salomón de la Selva, con Joaquín Pasos, con Villaurrutia, con, con con, son tantos. Tenemos la inmensa suerte de pertenecer a una lengua que ha parido extraordinarios poetas, y en cantidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y, por otro lado, ¿cuál sería la lección de lectura y escritura que cree inculcar en los nuevos practicantes y lectores?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La pregunta, me temo, peca de generosa. La verdad, no creo inculcar ninguna lección de lectura y escritura en los nuevos practicantes y lectores. A duras penas puedo inculcármela a mí mismo. Yo escribo por el impulso de escribir, de construir mundos nuevos con las palabras, de alcanzar a Raquel o a Ángela o a mi mujer ya que cada segundo es un paso hacia la muerte. Si eso le sirve de lección a alguien, me alegro. Pero no es la intención inicial de la escritura. No en mi caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sobre las intersecciones con los contextos, ¿qué papel, si alguno, le concede Ud. al poema entre las formas de discurso que se disputan hoy la racionalidad civil y el significado de nuestro plazo en este globo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Depende de lo que se entienda por racionalidad civil y por el significado de nuestro plazo en este globo. Si lo primero se refiere a la aspiración de una sociedad más justa y armónica con la naturaleza, en que no haya muertos por desnutrición y en que las capas polares no se derritan en veinte años, entonces claro que estoy cerca de esta opción. Pero soy también consciente de que lo segundo, nuestro plazo en este globo, la conciencia inescapable de la muerte, nos rige y nos termina reduciendo a lo que siempre fuimos: nada. Entonces uno se pregunta ¿para qué tanto esfuerzo? ¿Para qué luchar por el cambio y por hacer de este planeta un lugar más digno? La duda como tal puede ser legítima, pero llegar a la ataraxia de la inoperancia y la indiferencia, al descreimiento que algunos llaman postmoderno es, al menos para mí, dejar la poesía de lado, ya que por esencia la poesía es una propuesta de cambio, una esperanza de plenitud, de esa que muy pocas veces se encuentra en la vida. Creo entonces que si el mundo fuera mejor y todos los seres humanos pudieran alcanzar la felicidad, quizá la poesía no sería necesaria. Desgraciadamente, no es el caso. Lucho Hernández decía que “poesía es evitar el dolor”. Nada más cierto. El dolor está siempre ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Se debate hoy el sentido de la creatividad, que se definiría por la capacidad de abrir espacios de respiración y visión. ¿Qué momento de su poesía encuentra privilegiado por la luz y la sombra del lenguaje?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Trato de que sea cada momento. Verso a verso, como diría Serrat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Si usted tuviera que definir su personalidad poética, ¿qué parte de su experiencia personal y nacional cree que ha gravitado a la hora de crear espacios alternativos a los impuestos por nuestro tiempo? Dicho de otro modo, ¿cuánto de su condición local se ha liberado como abierta al mundo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente que todo poeta tiene rasgos comunescon otros poetas y rasgos absolutamente personales también. Parte de mi personalidad poética está cruzada por la experiencia peruana, que muchas veces consiste en la familiaridad con el contraste, con las radicalidades opuestas, con mundos alternativos, cultural y socialmente hablando. Pero eso es algo que he aprendido a valorar saliendo del Perú, paradójicamente. Emigrar a los 27 años en 1988 me sirvió para muchas cosas, a pesar de la nostalgia inicial. Lo primero, descubrir que uno siempre lleva su país dentro. Con esto no quiero decir que uno quiera necesariamente regresar a su terruño ni que coloque su lugar de origen por encima de otros focos geográficos, sino que no es fácil desligarse de ese pasado que es parte de uno mismo. Mal que bien, siempre será una referencia y un punto de encuentro. Separarlo sería como amputarse un brazo, extirparse el hígado. Lo segundo, descubrir que hay otras formas de vivir la realidad, otras lógicas inherentes a la vida cotidiana en otras lenguas, en otros colores, en otros sabores. Eso crea un cisma interior que a duras penas se resuelve en el concepto del sujeto migrante, del tan de moda sujeto transnacional. Sé que muchos en el Perú quizá no entenderían y hasta se sentirían ofendidos. Pero poco me importa. Gracias a Dios (o al demonio) uno cambia. Y menos mal que se puede vivir plenamente eso de ser ciudadano del mundo por encima de los provincianismos nacionales.&lt;br /&gt;Muchas veces cuando escribo no lo hago pensando en mis orígenes peruanos, en cómo sería recibido tal o cual poema o tal o cual libro en el Perú. Eso ya no tiene importancia. El ambiente literario y cultural peruano es por lo general bastante ridículo, argollero y colonial. Rendirle pleitesía a los carcamanes de la cultura criolla peruana sería como retroceder cincuenta años en la historia. Las envidias, los resentimientos de los que se sienten jodidos ahora y culpan de ello a los tuvimos que salir (eran los tiempos del desastroso Alan García) ya no me tocan más. Allá ellos, los que se quedaron mirándose el ombligo. Sólo me interesa crear el estado de poesía que siempre me ha llamado, desde que era el niño que no sabía escribir. ¿Cuánto de mi condición local se ha liberado como abierta al mundo? ¿Cuánto? Mucho. Y eso ha enriquecido, curiosamente, mi condición de peruano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vivimos en el descreimiento mutuo, favorecido por la pobreza de las comunicaciones y la violencia diaria de las representaciones públicas. ¿Cuánta fe en el otro es posible todavía en la poesía? ¿Hay un sentido más puro en las palabras de la tribu? ¿O ese dictamen modernista ha sido reemplazado por "un sentido de la realidad de los mil demonios," esa furia civil del poeta del margen, proclamada por Nicanor Parra?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;¿Qué cosa es “la violencia diaria de las representaciones públicas”? ¿Las malas noticias de siempre? ¿Los 200,000 muertos de Irak? ¿La impunidad de los criminales políticos en todas partes? No veo la novedad . La fe en “el otro” dependerá, supongo, de cada poeta. Para mí, simplemente, no hay “otro”. Todos somos humanos. Todos sufrimos en mayor o menor medida la tristeza del mundo. No creo que eso alterice a nadie. Al contrario, lo vuelve más cercano y nos abre las puertas para el respeto de la especificidad ajena. La poesía es, precisamente, el puente que permite acercarnos y decirnos “yo siento como tú”. El lenguaje existe porque estamos separados, pero a la vez sirve para unirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Le agradeceremos elegir un poema suyo y comentar qué representa en su trabajo, y qué ha descubierto de su propia poesía en ese texto. Le pedimos añadir a sus respuestas un párrafo bio-bliográfico para la sección de Autores del libro. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Incluiré el poema número 18 de mi último libro, &lt;em&gt;Sakra Boccata&lt;/em&gt;, que resume la visión de la poesía como proceso de “la realidad al deseo”. Retomando el viejo mito de Orfeo, trato de situar la búsqueda del objeto que a su vez es sujeto y, por lo tanto, nos transforma en objeto al hacernos hablar. Es decir, nos convierte en poetas. La poesía como visión del mundo pasa, para mí, por convertir el lenguaje en un sustituto (si bien imperfecto) de la experiencia de la fusión, que trasciende las pobrezas de la vida cotidiana. Y la “sagrada bocanada” es a la vez ingestión, exhalación, degustación y vaho. Al final, el poeta regresa a su redil equivocado, es decir, a este mundo con sus miserias y sus soledades, sólo para seguir aspirando (y expirando) su decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;18&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué desaparece el poeta de la faz de la tierra&lt;br /&gt;Como si se hundiera&lt;br /&gt;Y ganan las elecciones los soldados los mejores sueldos birladores&lt;br /&gt;Que esconden sus denarios detrás de cada sílaba por qué desaparecen&lt;br /&gt;Las nubes protectoras y el Sol nos latiguea sin cubrirse&lt;br /&gt;Hace siglos del globo de la Luna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He bajado a los Infiernos para rescatarte y llevo las manos heridas&lt;br /&gt;Los extraños precipicios centellean&lt;br /&gt;Y salen enanos orejudos de las cuevas preguntando&lt;br /&gt;Cartones y documentos sayón de costal y sólo una flauta en la mano&lt;br /&gt;La misión del peregrino siempre será secreta pues a ti sólo te concierne&lt;br /&gt;Tú que te casaste con tantos martilleros que ocupaste&lt;br /&gt;Un trono de lava y las plumas quemadas&lt;br /&gt;Ave María Santísima Pagana te mereces el Reino de la Tierra&lt;br /&gt;Tu molúsculo de diosa vivirá en mis cantos y aunque mis pecados&lt;br /&gt;Te envíen al Reino de las Sombras volverás&lt;br /&gt;Como el castaño que se incendia cada otoño&lt;br /&gt;Y deja sus botones enterrados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué desaparece el poeta si no es para traerte&lt;br /&gt;limpiando la hojarasca aún helada&lt;br /&gt;para alumbrar los atajos&lt;br /&gt;en que tus pies marcarán una a una las piedras&lt;br /&gt;como tus dientes en la espalda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Infierno, Euridice, es tu ausencia&lt;br /&gt;Sobre la faz de la tierra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(del libro &lt;em&gt;Sakra Boccata&lt;/em&gt;, México, 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.......................................&lt;br /&gt;José Antonio Mazzotti (Lima, 1961) es catedrático de literatura latinoamericana y director del Departamento de Lenguas Románicas en la Universidad de Tufts, en Boston, Estados Unidos. Entre sus libros de poesía destacan &lt;em&gt;Poemas no recogidos en libro&lt;/em&gt; (Lima, 1981), &lt;em&gt;Fierro curvo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;(órbita poética)&lt;/em&gt;, (Lima, 1985), &lt;em&gt;Castillo de popa&lt;/em&gt; (Lima, 1988, y Princeton, 1991), &lt;em&gt;El libro de las auroras boreales&lt;/em&gt; (Amherst, 1995), &lt;em&gt;Señora de la noche&lt;/em&gt; (México, 1998), &lt;em&gt;El zorro y la luna: antología poética 1981-1999&lt;/em&gt; (Lima, 1999) y &lt;em&gt;Sakra Boccata&lt;/em&gt; (México, 2006, y Lima, 2007), con prólogo de Raúl Zurita. Entre sus obras críticas se cuentan &lt;em&gt;Coros mestizos del Inca Garcilaso: resonancias andinas&lt;/em&gt; (1996), &lt;em&gt;Poéticas del flujo: migración y violencia verbales en el Perú de los 80&lt;/em&gt; (2002), las ediciones y co-ediciones &lt;em&gt;Asedios a la heterogeneidad cultural: libro de homenaje a Antonio Cornejo Polar&lt;/em&gt; (1996), &lt;em&gt;Agencias criollas: la ambigüedad "colonial" en las letras hispanoamericanas&lt;/em&gt; (2000), y &lt;em&gt;Edición e interpretación de textos andinos&lt;/em&gt; (2000), entre otros. Actualmente continúa ejerciendo la escritura poética, el activismo literario, y desarrolla investigaciones sobre la poesía virreinal peruana y sobre la diáspora literaria andina en los Estados Unidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-8387460301313428024?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8387460301313428024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8387460301313428024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/12/el-hacer-potico-respuestas-de-jos.html' title='El hacer poético. Respuestas de José Antonio Mazzotti'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SVEXUpyD7sI/AAAAAAAAD3g/lMgT3pQNt0A/s72-c/mzztt.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-2153364218370871823</id><published>2008-12-22T23:29:00.000-08:00</published><updated>2008-12-22T23:45:49.315-08:00</updated><title type='text'>Futuro necesario</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SVCUtKTgMBI/AAAAAAAAD24/oSJ3BiUX54c/s1600-h/caras.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282885866486771730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 282px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SVCUtKTgMBI/AAAAAAAAD24/oSJ3BiUX54c/s400/caras.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt; Jordi Carrión&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La última antología se llama &lt;em&gt;El futuro no es nuestro. Narradores de América Latina nacidos entre 1970 y 1980&lt;/em&gt; y llega en un formato nuevo. Ha sido publicada este 2008 en la página web de la revista colombiana &lt;em&gt;Pie de Página&lt;/em&gt; y durante 2009 se irá editando, con otros relatos de los mismos autores seleccionados, en diversos países de Iberoamérica. El promotor, editor y prologuista del proyecto es el escritor peruano Diego Trelles Paz (1971), que ha publicado en nuestro país la novela &lt;em&gt;El círculo de los escritores asesinos&lt;/em&gt; (Candaya, 2006).&lt;br /&gt;Su prólogo quiere ser, a un mismo tiempo, abierto y programático. Se inicia con una pregunta de Ángel Rama: ¿quién de nosotros se quedará en la historia? Esa interrogación retórica en el presente, de respuesta a muy largo plazo, está en la raíz de toda antología. Trelles repasa algunas que han marcado hitos: &lt;em&gt;Del cuento hispanoamericano. Antología crítico-histórica&lt;/em&gt; (1964), &lt;em&gt;Onda y escritura, jóvenes de 20 a 33&lt;/em&gt; (1971), &lt;em&gt;Novísimos narradores en marcha&lt;/em&gt; (1981), &lt;em&gt;El muro y la intemperie. El nuevo cuento latinoamericano&lt;/em&gt; (1989), &lt;em&gt;McOndo&lt;/em&gt; (1996), &lt;em&gt;Antología del cuento latinoamericano del siglo XXI: Las horas y las hordas&lt;/em&gt; (1997), &lt;em&gt;Líneas aéreas&lt;/em&gt; (1997) y &lt;em&gt;Se habla español&lt;/em&gt; (2000). Y quizá responde a la pregunta del extraordinario crítico uruguayo con una afirmación de Julio Ortega: el futuro ya está aquí, y se adelanta y se precipita en algunos textos recientes que abren los escenarios donde empezamos a leer lo que seremos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Catálogo bonsái&lt;/strong&gt;. Es decir, aunque la distancia histórica permitirá la vindicación o el rescate, lo cierto es que los textos del presente están cargados de su propio futuro. De modo que toda antología es, en potencia, un catálogo bonsái de la literatura de otro presente, más o menos lejano. Del recorte y, por tanto, de la exclusión se parte hacia un proceso futuro de jibarización (porque toda antología es, por definición, macrocéfala). La selección, cuando se trata de una antología generacional, siempre lleva a la oposición con otras generaciones. Trelles opta, en este sentido, por McOndo como último corte significativo en la estratificación de la historia literaria latinoamericana (el Crack fue exclusivamente mexicano) y afirma: «Frente a ellos, El futuro no es nuestro se anuncia, aquí y ahora, con el bisturí entre los dedos y la alegre certeza de que en la literatura, como en todo arte, sin rupturas no hay relevos». Es decir, la propuesta se inscribe sin ambages en una concepción cronológica, donde periódicamente se habrán ido relevando generaciones, en la aspiración a la visibilidad monopolizada por las anteriores.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Red personal&lt;/strong&gt;. Sesenta y siete son los autores seleccionados. La pluralidad, pues, se impone. La calidad es diversa, pero hay cuentos realmente buenos. Abundan las referencias a Borges, a Bioy, a Cortázar. Predomina el realismo sobre la experimentación. Me pregunto si la estética realista está más representada porque ciertamente es más (artísticamente) practicada o porque toda antología trasnacional selecciona, al cabo, a los autores más visibles, a los miembros más destacados de una red personal configurada a través de revistas, páginas web, editoriales, congresos, contactos diversos, etc., y mediante la mímesis es, quizá, más fácil destacar o al menos crear cierto consenso sobre la calidad de tu obra.&lt;br /&gt;No pondré ejemplos. O sólo uno, pero no para opinar sobre él, sino para evidenciar el cortocircuito que siempre tiene lugar entre el prólogo y los textos, entre el programa (que tiende a la reducción) y la realidad (que tiende siempre a expandirse). El inicio de «Réquiem», del venezolano Slavko Zupcic, dice así: «Ese día, lo recuerdo muy bien, decidí que robaría un libro mientras esperaba el autobús de la alcaldía. Cuando finalmente llegó, me senté junto a una señora que venía de las aguas termales y, luego de encender el walkman, escuché a Charly García durante los quince minutos que demoramos en llegar al centro comercial, en la avenida Bolívar». Si hay dos palabras relacionadas con el espíritu de la antología de Alberto Fuguet y Sergio Gómez son precisamente walkman y «centro comercial» (por no hablar del rock).&lt;br /&gt;Estamos ante un muestrario exhaustivo de nuevos nombres, más allá de Bogotá 39 y de las apuestas editoriales españolas. Creo que el mejor modo de recibir la propuesta es como invitación a la lectura gratuita y abierta. En ese sentido, el trabajo de Trelles es encomiable. Así que ahora sólo falta que vaya a www.piedepagina.com y comience su propia exploración.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-2153364218370871823?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/2153364218370871823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/2153364218370871823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/12/futuro-necesario.html' title='Futuro necesario'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SVCUtKTgMBI/AAAAAAAAD24/oSJ3BiUX54c/s72-c/caras.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-8096223413085908926</id><published>2008-09-24T14:36:00.000-07:00</published><updated>2008-09-24T14:37:18.974-07:00</updated><title type='text'>Congreso Universidad de Würzburg</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SNqzA8c9qRI/AAAAAAAADo4/nJlI6x6qQGA/s1600-h/Inca2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249705144462715154" style="DISPLAY: block; 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MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SMHLIuWS0NI/AAAAAAAACmo/8CWerLmNT2A/s400/miyagui.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hacer clic para ampliar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-1422774725511812804?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1422774725511812804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1422774725511812804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/09/per-imagen-historia-y-memoria.html' title='Perú Imagen: Historia y Memoria (3)'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SMHLIuWS0NI/AAAAAAAACmo/8CWerLmNT2A/s72-c/miyagui.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-5217296528734906731</id><published>2008-09-03T16:27:00.000-07:00</published><updated>2008-09-03T16:28:57.400-07:00</updated><title type='text'>Carlos Lamas - Trade Center (Fosa de valores)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SL8dq-BihUI/AAAAAAAACmQ/laaDItmlLm8/s1600-h/Lamas.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241941115323712834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SL8dq-BihUI/AAAAAAAACmQ/laaDItmlLm8/s400/Lamas.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Carlos Lamas. &lt;em&gt;Trade Center (Fosa de valores)&lt;/em&gt;. 2004. Óleo y serigrafía sobre tela. Díptico: 110 x 220 cm. cada panel. Imagen: cortesía de &lt;a href="http://www.micromuseo.org.pe/"&gt;Micromuseo (“al fondo hay sitio”)&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-5217296528734906731?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/5217296528734906731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/5217296528734906731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/09/carlos-lamas-trade-center-fosa-de.html' title='Carlos Lamas - Trade Center (Fosa de valores)'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_0lOStMjTB7I/SL8dq-BihUI/AAAAAAAACmQ/laaDItmlLm8/s72-c/Lamas.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-629629571154056235</id><published>2008-08-21T17:43:00.000-07:00</published><updated>2008-08-22T17:16:36.103-07:00</updated><title type='text'>Sino-Peruvian identity and community as prison: Siu Kam Wen’s rendering of self-exploitation and other survival strategies</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Por&lt;span style="color:#ff0000;"&gt; Ignacio López-Calvo&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;University of California, Merced&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ABSTRACT&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;This paper will examine the way in which Sino-Peruvian author Siu Kam Wen (1951-) denounces, in his collection of short stories &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;The Final Stretch&lt;/em&gt;, 1985) and in his last novel, &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Life Is Not a Tombola&lt;/em&gt;, 2007), an economic system of intensive self-exploitation of family labor in &lt;em&gt;chifas&lt;/em&gt; (Sino-Peruvian restaurants), &lt;em&gt;bodegas &lt;/em&gt;(grocery stores) and other types of stores, of which the author and many other Sino-Peruvian children were involuntary victims. While Chinese immigrants were able to take over the local commerce in different Peruvian communities, as we see in Siu Kam Wen’s literature this impressive economic success has not come without side effects. Sino-Peruvian shopkeepers’ work ethics follow an old tradition of Chinese peasants’ self-exploitation. In &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;, in particular, it is obvious that the autobiographical protagonist resents the suffering he had to withstand during his childhood and adolescence, when he was forced to work as a clerk in a small grocery that his parents owned in Lima’s working-class neighborhood of Rímac. To make sure that he leaves no doubt about the true message of his novel, the author includes an epilogue in which he reveals that Héctor’s story is actually his own: “It is basically a disguise that I used in order to put some distance from a traumatic past that I still cannot evoke without feeling sadness.” The words “traumatic” and “sadness” in this passage make one consider the possibility that the writing of this text had a therapeutic effect on the author. In any case, it is important to take into account that they do not refer not to an interethnic conflict but to an intergenerational one. In this regard, Ien Ang argues that the fact that the collective identity of Chinese communities and of the Chinese diaspora is so bounded can turn into a sort of prison house for the individual: “In the case of diaspora, there is a transgression of the boundaries of the nation-state on behalf of a globally dispersed ‘people,’ for example, ‘the Chinese,’ but paradoxically this transgression can only be achieved through the drawing of a boundary around the diaspora, ‘the Chinese people’ themselves” (16).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;SINO-PERUVIAN IDENTITY AND COMMUNITY AS PRISON:SIU KAM WEN’S RENDERING OF SELF-EXPLOITATION AND OTHER SURVIVAL STRATEGIES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Probably the only direct importation from the Orient of an intellectual order is Chinese medicine, and its arrival is undoubtedly due to practical and mechanical reasons, stimulated by the backwardness of a people who cling to all forms of folk remedies. [...] The Chinese, furthermore, appears to have inoculated his descendants with the fatalism, apathy, and defects of the decrepit Orient.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Carlos Mariátegui&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Seven Interpretative Essays on Peruvian Reality&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Amerindians (45-47%) and &lt;em&gt;mestizos&lt;/em&gt; (32-37%), followed by people of European descent (12-15%), dominate Peru’s ethnic composition; blacks and mulattos (2%) and Asians (Japanese and Chinese; 1%) represent only about 3% of the population (approximately 250,000 persons of a total of 22 million inhabitants, according to Béatrice Cáceres [“L’Emergence” 151]). And yet, Peru still has one of the largest Chinese communities in Latin America. The study of Sino-Peruvian literature and of the image of the Chinese in Peruvian literature is still somewhat limited. One of the authors whose works deserve to be studied in more depth is the Sino-Peruvian Siu Kam Wen (his given name was Xiao Jin-Rong; 1951-). Referring to his collection of short stories &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;The Final Stretch&lt;/em&gt;, 1985), Béatrice Cáceres has underscored the author’s intention to create a testimonial text: “When he writes the nine short stories about life in Lima’s Chinatown, he wants it to be almost a testimonial.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn1" name="_ednref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; As we will see in this study, his last novel, &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Life Is Not a Tombola&lt;/em&gt;, 2007), shares these testimonial traits as it denounces an economic system of intensive self-exploitation of family labor in &lt;em&gt;chifas &lt;/em&gt;(Sino-Peruvian restaurants),&lt;em&gt; bodegas&lt;/em&gt; (grocery stores) and other types of stores, of which Siu Kam Wen and many other Sino-Peruvian children were involuntary victims.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Siu Kam Wen was born in Zhongshan, in the Chinese province of Guangdong. He lived with his family in Chunsan, China, for six years until they moved, in 1957, to Aberdeen, in the outskirts of Hong Kong. Two years later, when he was eight years old, Siu Kam Wen moved to Lima to meet his parents. There, he had to learn how to speak and write Spanish. He studied in the Chinese school “Sam Men” (October 10) and the state-run “Ricardo Bentín,” and then, following his father’s wishes, he studied accounting at the “Colegio de Aplicación” (experimental school) of the Universidad Nacional Mayor de San Marcos. He graduated with a degree in accounting in 1978. In this university, he also studied Literature and joined literary workshops with the dream of becoming a Spanish-language writer one day. Unable to obtain the Peruvian nationality or a job, Siu Kam Wen moved with his family to Hawaii in 1985. Since then, he has worked as a computer technician for the State Foundation on Culture and the Arts of Honolulu. He has published the collections of short stories &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt; and &lt;em&gt;La primera espada del imperio&lt;/em&gt;, (&lt;em&gt;The First Sword of the Empire&lt;/em&gt;, 1988), which were later re-printed, along with the collection Ilusionismo, in the volume Cuentos completos (Complete Short Stories, 2004). On the same year, he published the novels &lt;em&gt;La estatua en el jardín&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;The Statue in the Garden&lt;/em&gt;) and &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt; (which the author himself translated in 1993 from an earlier English version titled &lt;em&gt;A Journey to Ithaca&lt;/em&gt;). La vida no es una tómbola is his last novel.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A considerable number of pages in Siu Kam Wen’s oeuvre deal with the daily life of the dwellers of Lima’s Chinatown (which occupies two blocks of Lima’s Calle Capón, near the Central Market), whose story begins, of course, many years before the author’s family decided to move to Peru. In his &lt;em&gt;Chinese Bondage in Peru&lt;/em&gt; (1951), Watt Stewart marks the origins of Chinese migration to Peru in the moment when “Manuel E. de la Torre, member of the Chamber of Deputies, presented to the chamber in 1847 a bill for the encouragement of immigration” (12). Two years later, the first Chinese “coolies”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn4" name="_ednref4"&gt;[4]&lt;/a&gt; were given eight-year labor contracts: “With the passage of the ‘Chinese Law’ the stage was set for the introduction into the country of the Chinese laborer, or coolie, frequently, though incorrectly, referred to as a ‘colonist.’ His history in Peru […] falls into two rather definite periods, the first […] from 1849 to 1856, the second from 1861 to 1875” (14).&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn5" name="_ednref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Facing an unprecedented shortage of cheap labor due to the “gradual abolition” of slave African labor (slavery was abolished in Peru in 1854) and the Europeans’ refusal to work in those adverse conditions, Peruvian landowners decided to follow the British example initiated in 1806 in Trinidad: they brought Chinese laborers from Macao and Gwangdong to put an end to the labor crisis in the guano fields, the sugar and cotton plantations, and, since 1868, in the field of railroad construction. The first seventy-five, explains Stewart, arrived to the port of Callao on October 15, 1849 and “According to the official report of Peru’s Minister of Government in mid-1853, between the dates of February 25, 1850 and July 5, 1853 3,932 colonists were brought, of whom 2,516 were Chinese. From another Peruvian source (César Borja’s &lt;em&gt;La inmigración china&lt;/em&gt; [Lima, 1877]) is derived the statement that in the years 1850-1859 the Chinese introduced numbered 13,000” (Stewart 17). Between 1849 and 1874, 100,000 contract laborers, mostly single males from Fujian and Guangdong, arrived in Peru to work alongside African slaves, free blacks, Indians, and &lt;em&gt;mestizos&lt;/em&gt;. The Peruvian census of 1876, points out Stewart, “disclosed a population of 2,699,945 (4).&lt;br /&gt;Although these coolies could have never imagined that they would become indentured workers or semi-slaves, it is plausible that many of them knew or intuited that the working and living conditions in the Peruvian guano fields, plantations, and railway construction fields would be close to exploitative. Yet thousands of them still signed the contracts, perhaps as an investment for the future. It would not be too far-fetched to guess that they conceived this sacrifice as a delayed reward, particularly if one takes into account the extremely adverse circumstances in their homeland.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn6" name="_ednref6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Indeed, as soon as their eight-year (five years for the first coolies who arrived) contracts expired, many of the Chinese laborers who had managed to escape enforced recontracting (they were often indebted because they had to pay for their voyage from China) sought to become small-scale entrepreneurs in the form of &lt;em&gt;chifa&lt;/em&gt; or store owners. It is at this very moment when a long history of self-exploitation begins.&lt;br /&gt;As happened in other countries, in Peru “The basic plan of utilizing Chinese labor in economic development backfired as they began to branch into areas of commerce and business, distressing the host nations whose primary intent had been to use the Chinese as a cheap labor source” (Krutz 326). Evelyn Hu-DeHart has studied the first steps in this move toward economic independence:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Recontracting in turn quickly gave rise to the appearance of a group of ex-coolies who became in effect labor contractors (&lt;em&gt;contratista&lt;/em&gt; or &lt;em&gt;enganchador&lt;/em&gt;) taking on the task and responsibility of recruiting, managing and, very importantly, disciplining labor crews (&lt;em&gt;cuadrillas&lt;/em&gt;) on plantations. […] Along with a handful of other ex-coolies who became small shopkeepers on plantations and nearby towns, some of whom proceeded to take on the role of labor contracting, these Chinese were the first entrepreneurs to appear within this immigrant community. (174)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Their unexpectedly rapid economic success did not go unnoticed by the local press. Thus, Stewart quotes an editorial from a Peruvian newspaper, in which the journalist praises the business skills and the spirit of self-improvement that prevails among the Chinese: “To their mercantile skill, to their tireless industry, to their astuteness (&lt;em&gt;cálculo&lt;/em&gt;) and to their profound knowledge of our people, is owed the fact that they [the Chinese] have prevailed over them, becoming their purveyors and routing in many industries the native Peruvians who have not known how to compete with them” (Stewart 227).&lt;br /&gt;Siu Kam Wen only focuses on the tragic odyssey of the “coolies” in one of his short stories, “En alta mar” (On the High Seas), included in &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt;; the rest of his works that deal with the Sino-Peruvian experience take place in the 1960s or later and focus on the second wave of entrepreneurs from Hong Kong (which, according to Wilma Derpich, migrated to Peru between 1890 and 1930 to invest in different areas [17]) and their descendents. In this context, Adam McKeown has studied the image change of overseas Chinese worldwide from coolies to “respectable” businessmen: “By the early twentieth century, the image of Chinese around the world as coolies was replaced with the image of Chinese as small shop-keepers, extending their marketing networks deep into the interiors of many lands. Urban Chinese merchants were in a position to benefit most from the increased trade and migration that came with the expansion of capitalism” (Chinese 117). Other historians, such as Isabelle Lausent, have studied the tactics used by Chinese immigrants to take over the local commerce in different Peruvian communities. And yet, as we see in Siu Kam Wen’s literature, this impressive economic success has not come without side effects.&lt;br /&gt;Sino-Peruvian shopkeepers’ work ethics follow an old tradition of Chinese peasants’ self-exploitation. The concept of self-exploitation was first applied by the Soviet agrarian economist and rural sociologist Alexander Chayanov to the economic systems of Russian peasantry. Since then, it has also been used to analyze Chinese work patterns. In 1979, for example, Hill Gates detected this same model in Taiwan:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;The costs of reproducing an industrial work force are neatly passed on to a class characterized by (among other things) large families whose members practice mutual economic support and extremes of self-exploitation […] In recent decades, then, we have seen the development of an economy which encourages the overexpansion of a petty bourgeoisie, which by the self-exploitation of its large families and occasional resort to even cheaper hired labor, supplies low-cost workers to big industry. (396, 402-3).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Gates also points out the early age at which shopkeepers’ children begin to work: “The children of the proletariat may go to work early in life, but for the same reasons, not, I suspect, as early as petty bourgeois children. It is, of course, true that conditions are much better for a shopkeeper’s children at work behind their family’s grocery counter than for the little hired wretches welding boilers in Dickensian surroundings next door” (400).&lt;br /&gt;With the exception of &lt;em&gt;La estatua en el jardín&lt;/em&gt;,&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn7" name="_ednref7"&gt;[7]&lt;/a&gt; the drama &lt;em&gt;¿Vino alguien después del funeral?&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Did Someone Come after the Funeral?&lt;/em&gt;), and the short stories included in "La primera espada del imperio" and "Ilusionismo", the rest of Siu Kam Wen’s writings are either autobiographical or semiautobiographical. Of particular interest is &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;, which is a sort of novelistic version of the stories included in his first collection of poems, &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt;. Set during the 1960s, 1970s and 1980s, both books, which share common characters and stories, describe the daily life of Lima’s Chinese &lt;em&gt;bodegeros&lt;/em&gt; or shopkeepers, including the &lt;em&gt;Wa Kiu&lt;/em&gt; (first generation Chinese immigrants, both Hakka and Cantonese), the &lt;em&gt;Tusáns&lt;/em&gt; (Chinese born in Peru), the &lt;em&gt;Sén-háks&lt;/em&gt; (recent arrivals or new immigrants), and even a &lt;em&gt;Kuei &lt;/em&gt;(literally “devil;” foreigner) who grew up in China. The very inclusion of these Chinese terms (which are sometimes left without translation while others they are explained in the text itself or in glossaries) forms part of the many linguistic and cultural translations that abound in his texts. The cultural translations include proverbs, traditions, practices, beliefs, and superstitions. At the same time, through the experiences of these Chinese shopkeepers, the novel exposes not only the inner workings of Lima’s Chinatown&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn8" name="_ednref8"&gt;[8]&lt;/a&gt; but also the historical and political events of a Peru on the decline that is now remembered from the temporal and geographical (he wrote it in Hawaii) distance.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn9" name="_ednref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;As the author explains in a blog in his website, the manuscript of &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; went through several tentative titles, including “El fin de la infancia” (The End of Childhood), “Recuerde el alma dormida,” (“Let from its dream the soul awaken;”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn10" name="_ednref10"&gt;[10]&lt;/a&gt; the first line from “Coplas a la muerte de su padre” by Spanish poet Jorge Manrique [1440-1479]), and “Los Tenderos” (The Shopkeepers). The actual title of the novel was inspired by a line from a song by the Spanish singer and actress Marisol (Pepa Flores) that was popular in the 1960s. Siu Kam Wen explains this choice for the title in the sentence that closes the story: “The life of shopkeepers, of course, is anything but a &lt;em&gt;tómbola&lt;/em&gt; [raffle].”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn11" name="_ednref11"&gt;[11]&lt;/a&gt; All these titles (except for “Recuerde el alma dormida”) evoke the “dirty little secret” behind the &lt;em&gt;wa kiu&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;huaqiao&lt;/em&gt; in Mandarin)’s&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn12" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn12" name="_ednref12"&gt;[12]&lt;/a&gt; (overseas Chinese nationals) economic success as small-scale entrepreneurs: the self-exploitation of the shopkeepers, their families, and the recent arrivals from China. Frank Pieke et al. argue that this pattern of self-imposed overexertion is common worldwide among overseas Chinese: “Normally, the exploitation and self-exploitation that is one of the main features of the Chinese ethnic enclaves allowed upward mobility in a relatively short time and a release from dependent work to arrive at self-employment, in contrast to work for local employers” (7). From this perspective, Siu Kam Wen’s first tentative title, “The End of Childhood,” refers not only to the fact that this is a Bildungsroman that narrates the psychological and moral development of the young Héctor (Ah-Hung; the author’s young alter ego), but also to the way in which being forced to work as a clerk from seven in the morning until nine in the evening, including holidays, ruined the early years of his life to the point of sinking him into a deep depression.&lt;br /&gt;In &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt;, the autobiographical protagonist becomes a&lt;em&gt; flâneur&lt;/em&gt; who idly walks around Lima during the summer of 1990 reporting how gloomy and run-down Lima has become and remembering how unwelcoming its weather has always been. He also directs his reproach toward wealthy &lt;em&gt;limeños&lt;/em&gt; from privileged neighborhoods, who are born with their “head deeply buried in the sand,”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn13" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn13" name="_ednref13"&gt;[13]&lt;/a&gt; and toward a country that denied him the possibility of getting a job because of his Chinese passport and even the nationality after having lived there for over a quarter of a century. In contrast, in &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; he re-directs this type of harsh criticism toward his own ethnic group, the Chinese Peruvians. In this sense, R.A. Kerr has underscored Siu Kam Wen’s twofold dilemma about forging his own personal identity within his ethnic community as well as within mainstream Peruvian society: “Implicit in all stories in &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt; are the predominantly negative consequences of the inevitable encroachment of Hispanic culture on the &lt;em&gt;colonia china&lt;/em&gt;. Likewise implicit is the problem of achieving and maintaining a positive sense of individual identity within the minority group itself and within the Hispanic society as a whole” (58). Indeed, the criticism of some of his own ethnic group’s cultural traditions and practices included in &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt; and in &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; is not any softer than the negative portrayals of mainstream Peruvian society that appear in &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt; and several of his short stories. In&lt;em&gt; La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;, in particular, it is obvious that the autobiographical protagonist resents the suffering he had to withstand during his childhood and adolescence, when he was forced to work as a clerk in a small grocery that his parents owned in Lima’s working-class neighborhood of Rímac. To make sure that he leaves no doubt about the true message of his novel, the author includes an epilogue in which he reveals that Héctor’s story is actually his own: “It is basically a disguise that I used in order to put some distance from a traumatic past that I still cannot evoke without feeling sadness.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn14" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn14" name="_ednref14"&gt;[14]&lt;/a&gt; The words “traumatic” and “sadness” in this passage make one consider the possibility that the writing of this text had a therapeutic effect on the author. In any case, it is important to take into account that they do not refer not to an interethnic conflict but to an intergenerational one. In this regard, Ien Ang argues that the fact that the collective identity of Chinese communities and of the Chinese diaspora is so bounded can turn into a sort of prison house for the individual: “In the case of diaspora, there is a transgression of the boundaries of the nation-state on behalf of a globally dispersed ‘people,’ for example, ‘the Chinese,’ but paradoxically this transgression can only be achieved through the drawing of a boundary around the diaspora, ‘the Chinese people’ themselves” (16).&lt;br /&gt;In this claustrophobic world, we find the adventures of a Chinese teenager lost between two worlds who fears that he is destined to a life of obscure mediocrity.&lt;br /&gt;The main source of conflict between Héctor and Don Augusto, his very traditional father, is the former’s unwillingness to become a shopkeeper. In turn, Don Augusto considers formal education a waste of time and sees no future in working for others. Concomitantly, he projects on the boy his own frustration for not having been able to fulfill his dream of becoming wealthy by the time he turned forty. Mirroring the father-son relationship depicted in the short story “El deterioro” (The Deterioration), written in 1979 and included in &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt;, Don Augusto’s hostility toward his son is soon made apparent. When Héctor sees that many of his schoolmates learn just the basics of the Spanish language and then drop out of school to work in their parents’ businesses, he wonders sadly: “Will I end up being another shopkeeper, like my father, Mr. Wong, and everyone we know, and like generations and generations of Chinese have been before us?”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn15" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn15" name="_ednref15"&gt;[15]&lt;/a&gt; Soon later, seeing his academic dreams destroyed together with having a job he despises make him a lonely, melancholic, and depressed boy. Unlike his friend Jorge and his cousin Manuel, who unproblematically accept that lifestyle, he considers it a miserable failure. In his father’s store, he works all day under suffocating heat and all he gets in return is three hundred soles on the last Sunday of each month. Héctor’s distress reaches its apex on Christmas Eve and New Year’s Eve, when he has to stay until midnight without compensation while other youngsters party and receive presents. When Héctor finally returns home on Christmas Eve, there is no traditional Christmas dinner waiting for him: “he felt that a deep sorrow was taking over him. The image of himself eating canned food in the solitude of his bedroom had the same effect as a bad scene in a bad melodrama. Héctor realized that he pitied himself and that it was counterproductive to feel that way.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn16" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn16" name="_ednref16"&gt;[16]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;However, instead of accepting his father’s wishes as a good example of Confucian filial piety (&lt;em&gt;xiao&lt;/em&gt;),&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn17" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn17" name="_ednref17"&gt;[17]&lt;/a&gt; this autobiographical character fights against the destiny that has been written for him by attending a night school and by adopting Spanish (Siu Kam Wen’s third language after the Lungtu dialect of Southern China and Cantonese) as his main language. After his friend Jorge recommends him to write his short stories in Spanish so that he can reach a potentially larger readership in Peru, Héctor shifts his alliances: he buys a typing machine and a new dictionary, and begins to practice his new main language by translating the Chinese literary classics.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn18" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn18" name="_ednref18"&gt;[18]&lt;/a&gt; This is indeed an act of defiance if we consider Don Augusto’s insistence on the central position of Chinese languages in a well-defined Chinese identity. “Language education,” argues Huei Lan Yen, “is viewed as the best vehicle to safeguard their own existence and their cultural patrimony. The loss of the home language is equivalent to the loss of cultural identity” (152). Indeed, when Don Augusto met Héctor for the first time in Peru, he expressed his pride in his son’s knowledge of Cantonese and Mandarin, and immediately registered the boy in the Chinese school. Like several other first-generation immigrants, Don Augusto believes that their children will be ruined if they mix with Peruvian students in a non-Chinese school. After he breaks the cover of Héctor’s new typing machine in protest for the typing noise, the boy begins to spend the night at the home of Don Lorenzo, a retired Chinese shopkeeper. This new act of resistance, which Don Augusto associates with &lt;em&gt;Tusán&lt;/em&gt; children rather than with Chinese-born sons like Héctor, only increases the father’s animosity as it makes him lose face in front of his friends and neighbors. After some time, the boy ends up feeling rejected by everyone, including his father, his uncle Don Manolo, and a Chinese girl he likes; this situation “only aggravated his feeling of being completely alone in the world, an orphan of love.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn19" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn19" name="_ednref19"&gt;[19]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Héctor is not the only character who feels dismayed about the idea of becoming a shopkeeper. A &lt;em&gt;Tusán&lt;/em&gt; named Maggie leaves Héctor’s uncle, Elías, because she knows that he is planning to buy a store: “I don’t want to end up being the wife of a shopkeeper; it’s enough to have been the daughter of one. I’m fed up with that miserable life. It’s a job that doesn’t leave time for anything else, that enslaves like no other; that robs us from our youth and the simplest pleasures in life….”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn20" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn20" name="_ednref20"&gt;[20]&lt;/a&gt; Likewise, Señor Lo’s wife despises her husband’s job as well as Peru. For that reason, she makes him spend all his savings in returning periodically to Hong Kong and China. Other characters are surprised by the life of privation adopted by Chinese shopkeepers. Thus, one of the first things that Elías notices when he arrives in Lima is the poor conditions in which his two elder brothers, Don Augusto and Don Manolo, live. Since he has been receiving remittances from them for years, he knows very well that they are far from destitute. Yet Don Manolo’s store is located on the first floor of a decrepit building and his family lives in the somber stock room: “This apparent poverty in which his two bothers lived shocked and left Elías confused. He was sure that their economic conditions were much better than the ones he could surmise there. Neither Don Augusto nor Don Manolo seemed to realize that they lived in poverty or on the verge of poverty; their material poverty did not seem to bother them at all.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn21" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn21" name="_ednref21"&gt;[21]&lt;/a&gt; Then, the narrator speculates about possible explanations: 1) perhaps they felt satisfied with the feat of being able to feed their families and pay for the education of their children; 2) perhaps, being initially so poor, they were now unable to let go of the rigor of those limitations; 3) and there is a third and more convincing explanation provided by the narrator: “Outside observers call that stinginess; the brothers preferred to think that it was a prudent attitude.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn22" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn22" name="_ednref22"&gt;[22]&lt;/a&gt; Elías’s girlfriend, Maggie, also disapproves of Señor Lo’s lifestyle: “She realized that they practically lived in poverty, and that the worst of all was that it was voluntary poverty, like a Franciscan monk’s poverty. The old Lo had made enough money to buy one or two apartments and even an entire house some nearby neighborhood, but he never did.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn23" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn23" name="_ednref23"&gt;[23]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;But the shopkeepers’ self-exploitation reaches beyond the family circle. As we see in “El deterioro,” &lt;em&gt;Sén-háks&lt;/em&gt; also accept this type of abnegation without hesitation:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Sén-háks were paid pretty much minimum wage, but they didn’t care too much, since most of them were more interested in learning the job and the necessary vocabulary to help the customers, which they muffed as they could, and in experimenting what it was to be a dependent of someone outside the family circle. After a year or two of apprenticeship, they quit their jobs, got a loan from their relatives, and began a business on their own or in association with other &lt;em&gt;Sén-háks&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn24" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn24" name="_ednref24"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In their case, therefore, this temporary self-sacrifice can be interpreted as acceptance of a delayed reward. According to the narrative voice, Don Augusto Lau had withstood the humiliations of his employers for fourteen years until the day he was able to buy his own store. The Sén-háks’ learning process, as we see in &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;, begins immediately: two days after Elías’s arrival to Lima, Don Augusto takes him to do the shopping in Lima’s &lt;em&gt;barrio chino&lt;/em&gt; (Chinatown) and in the Central Market.&lt;br /&gt;Adding to the shopkeepers’ self-imposed privation and the Sén-háks’ economic insecurity, Siu Kam Wen exposes a third type of self-exploitation: that of the triad societies that extort honest shopkeepers purportedly for their own protection. In &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;, these Hong-Kong-based underground societies are represented by the Chinese Bolivian &lt;em&gt;tusán&lt;/em&gt; Rosendo Chau and by Lam Hoi-Wei, also known as Pau-Chei (Brother Cannon), who happens to be the son of the vice-president of the Beneficencia (Society of Chinese Welfare).&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn25" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn25" name="_ednref25"&gt;[25]&lt;/a&gt; After Rosendo Chau attacks several shopkeepers, at times in their own homes, his accomplice, Pau-Chei, intimidates them into paying for their “protection.” Later, &lt;em&gt;Lou&lt;/em&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn26" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn26" name="_ednref26"&gt;[26]&lt;/a&gt; Chou speculates that members of the colonia china (or Chinese community) themselves were behind Pau-Chei’s assassination in prison.&lt;br /&gt;Therefore, among the most important landmarks of Chinese Peruvian economic success shown in both &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; and &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt; are the migrants’ system of mutual economic support, the cohesiveness of their guilds, the extreme capacity for saving and self-sacrifice, and the parents’ high regard for education (with the exception, of course, of Héctor’s own father).&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn27" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn27" name="_ednref27"&gt;[27]&lt;/a&gt; These works also reflect the well-known practice of sending remittances back to mainland China, which was a key source of income (at times the only one) for the relatives left behind. Another strategy for the survival and prosperity of the &lt;em&gt;colonia china&lt;/em&gt; in Peru is the widespread practice of illegal immigration through the use of counterfeit birth certificates, which was also common in Cuba. Don Augusto himself entered the country illegally and still bribes the immigration service whenever he has to. Thus, when his younger brother asks for his help to migrate, all he has to do is contact the same old man who had sold him the counterfeit documentation when he moved to Peru and then pay the immigration agents their &lt;em&gt;coima&lt;/em&gt; or bribe. As the narrator explains, “Until the abolition, during the late 1950s, of the restrictions originally imposed by General Odría’s government, these transactions were a very common practice among the Chinese.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn28" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn28" name="_ednref28"&gt;[28]&lt;/a&gt; McKeown has pointed out the economic benefits of new Chinese immigration for the first-generation immigrants:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;The influx of migrant capital and stronger connections to China reversed the gradual integration of Chinese to the coastal lower classes and pulled them into the networks of a migrant community. The owners of large businesses were able to channel and profit from the surge of new migrants after 1904. They set up steamship lines, struck deals with Peruvian officials, made special requests for new immigrants, and control the economic networks that supplied the small groceries, which were the economic mainstay of this new migration. (&lt;em&gt;Chinese Migrant&lt;/em&gt; 141)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In Elías’s case, his voyage to Peru is an example of chain or network-mediated migration, in which the support of kinship or friendship makes the process more inexpensive and secure for individuals who travel as members of a transnational household. The other side of the coin, of course, is that once in Peru, Elías feels obliged to go against his own instincts and enter the world of shopkeepers, which will ultimately bring him to his demise. Although Elías is more inclined toward literature and the arts, he sees no alternative but to accept his older brother’s advice of becoming a shopkeeper. When he believes he has found the perfect opportunity, he convinces the &lt;em&gt;Sén-hák&lt;/em&gt; Miguelito to buy a prosperous store with him. Soon later, however, they realize that the business had been transferred because they were building a large supermarket nearby. In the end, the depressed Elías dies from a brain hemorrhage, hence corroborating the hardships of this profession.&lt;br /&gt;And just like illegal immigration keeps the Chinese community alive, re-migration is used as another strategy for survival when conditions become intolerably adverse or when they fear the advent of a new communist revolution. Several characters in the novel, including Maggie, Felipe, and his son Félix, consider migration or re-migration to the United States as an attractive option. The protagonist himself, in spite of his leftist inclinations at the time, begins to study English to prepare for an eventual migration to the United States: “The truth was that no matter how much he tried or denied it, he could not help being affected by the generalized panic that had taken over the Chinese community and half of the country; it was impossible to keep a cool head in the middle of a stampede.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn29" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn29" name="_ednref29"&gt;[29]&lt;/a&gt; Others choose instead to study abroad or to take their savings to foreign banks for fear of currency devaluation or a communist takeover. These re-migration patterns, of which the author himself is a good example, call into question the widespread idea that migrant laborers are mere pawns of international capitalism. As we see in Siu Kam Wen’s writing, numerous members of this community continued to return back to China in order to find wives and were mobile enough to migrate to third countries if needed. This type of agency embodies the idea of transnationalism, which, as Caroline Brettell postulates, “emerged from the realization that immigrants abroad maintain their ties to their countries of origin, making ‘home and host society a single arena of social action’ (Margolis 1995:29). From a transnational perspective, migrants are no longer ‘uprooted,’ but rather move freely back and forth across international borders and between different cultures and social systems” (104).&lt;br /&gt;Along with the shopkeepers’ strategies for economic prosperity, Siu Kam Wen re-creates other details of daily life in Lima’s Chinatown. He describes, for example, interethnic and intergenerational struggles at the linguistic level. In their common mother tongue several Chinese characters find a sort of portable homeland. On the other hand, first-generation immigrants often vent their disappointment at their spouses’ and children’s inability to speak Chinese. In this context, Señor Choy, who is married to a Spanish-speaking &lt;em&gt;tusán&lt;/em&gt;, visits Don Augusto’ store every time he feels the need to speak Chinese. Tío Hung also confesses how much he misses speaking Chinese and even tries to convince the &lt;em&gt;Sén-hák&lt;/em&gt; Elías to marry his daughter. By the same token, in “El tramo final” Ah Pó, Lou Chen’s mother, pays daily visits to the Choy family’s store where she can hold conversations in Chinese. As Huei Lan Yen points out, “For most of the members of the first generation, however, transculturation is perceived negatively; therefore, the protection and preservation of Chinese traditional customs, values, and native language contribute to the preservation and safeguarding of cultural identity” (148).&lt;br /&gt;As mentioned earlier, rather than coolies, most of the Chinese characters in Siu Kam Wen’s works are either recent arrivals or their offspring. Yet in &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; there is a brief reference to descendents of coolies when Tío Hung explains his own trials until he became wealthy: “I was in Oroya for three or four years. There were there more &lt;em&gt;paisanos&lt;/em&gt; [compatriots] than I expected; most of them were descendents of the coolies that had taken refuge in the sierra because of the war with Chile; in other words, I had more competence than necessary.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn30" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn30" name="_ednref30"&gt;[30]&lt;/a&gt; Here, Tío Hung refers to the War of the Pacific (1879-1883), in which Peru and Bolivia fought against Chile over the nitrate-rich Atacama Region. In this confrontation, which Isabelle Lausent-Herrera considers one of the thee most important events in the history of the Chinese Peruvians, a battalion of approximately 1,500 Chinese coolies living in Peru sided with Chile in revenge for the mistreatment they had suffered (“Les Asiatiques” 33).&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn31" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn31" name="_ednref31"&gt;[31]&lt;/a&gt; Siu Kam Wen mentions the sad consequences of this episode in three different passages. In the short story “El engendro,” from the collection &lt;em&gt;La primera espada del imperio&lt;/em&gt;, it is mentioned in passing: “the capital had suffered considerable changes after the outrages of January 14, when they burnt the Chinese grocery stores.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn32" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn32" name="_ednref32"&gt;[32]&lt;/a&gt; Likewise, in &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt; he explains that “a good number of Chinese had lost their life in similar incidents during the ominous days of the War of the Pacific, when eighty of them were massacred in the capital and one thousand more in Cañete.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn33" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn33" name="_ednref33"&gt;[33]&lt;/a&gt; Then, he refers to it again in more detail in a chapter of this same novel entitled “A Criminal Chronology of Peru”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;1881. January 16. Sack of Lima.&lt;br /&gt;After the battle of Miraflores and with the occupation troops about to enter Lima, a populace headed by army officials in retreat sacks and burns the stores of the Chinese, in revenge for the collaboration of thousands of coolies of that nationality with the invading army. According to Spenser St. John, the British envoy in the country, approximately seventy Chinese are killed during the plunder.&lt;br /&gt;With Lima occupied and the country in disorder, the Indian and black population of Cañete revolt to settle up an old dispute with the Chinese coolies who live and work in the valley. The excuse is the altercation of one of the Orientals and a black woman during carnival. According to Juan de Arona’s conservative estimate, about one thousand coolies are killed in on day of inordinate abuses.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn34" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn34" name="_ednref34"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[34]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This massacre took place despite the fact that, as McKeown has explained, many Chinese Peruvians also sided with the Peruvian army during the war:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;The laborers saw clearly that their interests were not continued stability of the Peruvian elite. Thousands of them joined invading Chilean troops, especially those led by General Lynch, who was said to have a red complexion and a smattering of Cantonese learned during a term of duty in Hong Kong, which gave him at least a passing resemblance to Guandi, the God of War. Most of the Chinese provided only logistical support, but some went into battle against the Peruvian troops, often wearing masks or painting their faces. On the other hand, Chinese merchants in Lima calculated that supporting the Peruvians was in their long-term interest and gathered a contribution to the public war fund second only to that offered by the bankers. They also formed a militia to help protect the city, as well as benevolent societies to protect their own interests, but this failed to stop the massacre of four hundred Chinese by Peruvian troops in the days immediately before the entry of the Chilean troops. (&lt;em&gt;Chinese Migrant&lt;/em&gt; 141)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;By the same token, in &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt; Siu Kam Wen describes Peru’s long history of xenophobia, racism, and discrimination, with a particular emphasis on the reaction of Peruvians to the unexpected rise to power of the Japanese Peruvian Alberto Fujimori: “The white elite of the country felt less offended by Vargas Llosa’s virtual defeat than by the almost absurd possibility of having a man of Asian ascendance become the first leader of a nation whose government had traditionally been in control of Creole hands.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn35" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn35" name="_ednref35"&gt;[35]&lt;/a&gt; This novel reveals that after Fujimori’s advent to power, many Asians began to be discriminated and insulted more frequently in Lima.&lt;br /&gt;In&lt;em&gt; La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;, this Sinophobia appears not only as a reaction of the masses, but also in the form of official decrees: “Those were the years of dictatorship of General Manuel A. Odría, who was a staunch enemy of accepting immigrants of Asian origin and who, among the first things he did when he had the privilege of placing his ass in the carved armchair in San Martín was banning the entrance of the Chinese to Peru.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn36" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn36" name="_ednref36"&gt;[36]&lt;/a&gt; Chinese characters in the novel are, of course, aware of the discrimination they suffer. Señor Lo, for instance, does not feel accepted as a Peruvian: “Whenever it’s my turn to die, I’d like to be buried in the cemetery of my village rather than in Lima. No matter how grateful we may be to Peru, we are only passing through; we’ll never be anything more than tourists.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn37" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn37" name="_ednref37"&gt;[37]&lt;/a&gt; Héctor is also the object of racial slurs when he walks around outside Chinatown and when he enters a non-Chinese school. The distrust, however, is mutual. Don Augusto and other shopkeepers refuse to hire non-Chinese Peruvians because they tend to steal their money. Interestingly, in the story “La conversión de Uei-Kuong” (Uei-Kuong’s Conversion) included in &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt;, the narrative voice provides an explanation of the reason Chinese clerks do not steal even if they would like to do it: “They were aware of the consequences of stealing: not only would they be immediately fired, but it would be impossible for them to find any other job in the future within the perimeter of the &lt;em&gt;Colonia&lt;/em&gt;, their only source of employment. Losing the good name among their compatriots was not only ignominious: it was suicidal.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn38" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn38" name="_ednref38"&gt;[38]&lt;/a&gt; On the other hand, in his role as narrator, Héctor falls into essentialisms when he describes other ethnic groups. Thus, he insinuates that married “cholos” (Indian and &lt;em&gt;mestizo &lt;/em&gt;peasants) attend school at night only to have the perfect alibi to go to the brothels, and then, referring to the Indian Tovar, he clarifies that “Like many of his race, he was stubborn as a mule and persistent as a blowfly.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn39" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn39" name="_ednref39"&gt;[39]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Whereas in “La conversión de Uei-Kuong” the author reveals why Chinese clerks do not steal, in several passages of &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; he becomes again a cultural translator when he explains the Cantonese origin of the nickname “Hermanito Cañón,” the meaning of several Chinese words, expressions and proverbs, the Confucian mandate of filial piety, and the nature of certain Chinese games such as &lt;em&gt;mah-jong&lt;/em&gt;. Similarly, the narrator points out Chinese men’s proclivity to remain silent, their love of games and gambling, and their tendency to judge people by their physical appearance. First, we are told that a long forehead denotes intelligence and sensitivity, and then Don Augusto distrusts Héctor’s friend because of the shape of his eyes: “with cruelty and physiologist pretensions, he described him as ‘the eyes or a rat on the head of a snake.’ The shopkeeper would warn his son that some with such features was not trustworthy.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn40" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn40" name="_ednref40"&gt;[40]&lt;/a&gt; But, undoubtedly, the most extensively explored Chinese tradition is that of arranging marriages. Thus, based exclusively on their physical appearance, several characters in &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt; ask Maggie and Elías in matrimony (for themselves or for third persons) even though they do not know them at all. In fact, &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt; is in itself the story of an arranged marriage that never came into fruition. The autobiographical protagonist of this blend of travel book, autobiographical novel and memoirs, follows through with his godfather’s proposal to marry his daughter, even though the reasons provided for the engagement fall into the category of a homosocial relationship: “[My godfather] had written to my father expressing his believe that it was time to deepen the existing bonds between the two families, and that to that effect he was willing to give me one of his unmarried daughters in matrimony.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn41" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn41" name="_ednref41"&gt;[41]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;In addition, both novels re-create the tradition of returning to mainland China, Taiwan, Hong Kong, or Macao to look for a young wife. More importantly, they highlight the women’s side of this odyssey of self-exploitation, privation, and sacrifice when we learn about the tragedy of the invisible wives who were left behind in China with their children for years. One of these hapless victims is the autobiographical protagonist’s grandmother, who lost her mind after seeing all the male members of her family, including her husband, her three male children, and even her nephews, migrate to Vancouver and Lima: “Mother suffers as usual of mental problems, whose nature you already know. It pains me to inform you, elder brothers, that she still goes, from time to time, to the outskirts of the village to wait for your return. If you could see her disappointment when, after waiting for hours, we finally convince her to return home. If she only knew…”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn42" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn42" name="_ednref42"&gt;[42]&lt;/a&gt; Following this old tradition, at the usual age in which the Chinese in Peru used to get married, forty years old, Héctor’s father, Don Augusto, returned to China to meet his future wife after he selected her from the six pictures of young women that his mother had previously sent him. His new wife, who was twice his junior, became immediately pregnant but she soon joined the ranks of the virtual widows: she did not see her husband again for eight long years. As sad as the stories of these virtual widows may seem, McKeown has recorded even more tragic cases:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Alliances with non-Chinese women tended to incorporate the women into migrant networks as much as they integrated the grooms into local society, and not all non-Chinese wives realized what they were getting into. Reports of Peruvian women begging in the streets of Hong Kong in order to earn passage back to Peru caused repeated scandals in early-twentieth-century Lima. They all told stories of having married a Chinese man in Peru, accompanying him to China, and then being left there as a secondary wife when the husband returned abroad. Most of the women claimed to have been positively impressed by how diligent and considerate their husbands had been at home. They traveled to China knowing nothing of the other wife, or wives, fully expecting the same favorable treatment to continue, only to find themselves suddenly at the bottom of a spousal pecking order with no sympathy from their husbands. (Conceptualizing 318-19)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siu Kam Wen, however, does not normally criticize the old tradition of arranging marriages. In fact, both &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt; and the short story “La doncella roja” (The Red Maid), from &lt;em&gt;El tramo final&lt;/em&gt;, seem to imply that it can be a useful and successful practice still today. It is only condemned as a dangerous and unjust practice in “La vigilia” (The Wake), from the same collection, where a woman commits suicide three years after being forced to marry an older man. Although the causes of the suicide are not explained, the reader can assume that she was unhappy in her marriage since we are told that her husband was known to have a lover and that he looked sinister with his sunglasses always on his face.&lt;br /&gt;All these interpersonal relations were supported by institutions, associations, and businesses that were the pillars of the successful organization of Lima’s Chinatown. Siu Kam Wen describes several of them: the Chinese societies (social clubs or associations for mutual aid and other purposes, such as the Chun Shan and the Sociedad de Beneficencia China); the two newspapers (&lt;em&gt;La Voz de la Colonia China&lt;/em&gt; and the &lt;em&gt;Man Shing Po&lt;/em&gt; [Journal of the People’s Awakening]); the two Chinese schools (the “Sam Men” [Diez de Octubre; directed by the Sociedad Central de Beneficencia China] or and the Catholic school “Juan XXIII”); the two Chinese bookstores; and even the two illegal brothels located in the neighborhood. The novel also portrays the Chinese community’s reactions and involvement in the political developments in China and Peru. Thus, while &lt;em&gt;Lou &lt;/em&gt;Chou and Héctor are enthusiastic about the changes brought about by the Maoist revolution, others, such as Don Augusto, Elías and Don Lorenzo (who, during the Great Leap Forward (1958-1960), lost a brother who was accused of being an abusive landlord), support Chang Kai-Shek’s Nationalist China and firmly oppose any leftist regime, including that of General Juan Velasco in Peru. These passages corroborate Brettell’s idea that “Immigrants in the transnational and global world are involved in the nation-building of more than one state; thus national identities are not only blurred by also negotiated and constructed” (106).&lt;br /&gt;All these representations of self-exploitation and daily life in Lima’s Chinatown ultimately lead to issues of transculturation and hybridity, as well as personal and collective identity and difference. In this sense, in several passages from &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt;, the autobiographical narrator provides, by negation, hints of a Chinese national psychology. For example, Siu Kam Wen negotiates race and ethnicity when he points out that, mirroring his own case, his girlfriend Rosa’s spontaneous sense of humor could not come from her parents because “the Chinese typically lack a sense of humor.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn43" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn43" name="_ednref43"&gt;[43]&lt;/a&gt; Likewise, he states that no one would ever figure out that his friend Paco was half Chinese, not only because of his Western phenotype, but also because of “his exuberant personality, his direct and nonchalant manners, and somehow the sensuality of his prose.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn44" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn44" name="_ednref44"&gt;[44]&lt;/a&gt; The author also explores the essence of Chineseness in the short story “La conversión de Uei-Kong,” from &lt;em&gt;El tramp final&lt;/em&gt;, which R. A. Kerr considers a good example of “postcolonial writing’s employment of doubled, hybrid, or unstable identities” (63). In its pages, the protagonist, Lau Uei-Kuong (Manuel Lau Manrique) is a &lt;em&gt;Kuei &lt;/em&gt;who was born and raised in Guangdong, China. In spite of the fact that when he asks Tío Keng for a job, the only language he speaks is Cantonese and the only culture he knows is the Chinese, the latter is still unsure about the true Chineseness of his identity. The only way in which Tío Keng is able to overcome his prejudice against Westerners is through language:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;As long as Uei-Kuong did not stop speaking in Cantonese, Tío Keng was capable of forgetting completely his Kuei origin and treated him with the same confidence and faith as he would one of his compatriots. But Uei-Kuong could not be speaking Cantonese the whole time. When he remained quiet, with an undecipherable expression in his face, or when he expressed himself with the little Castilian he knew, Tío Keng was overcome by sudden fear and distrust.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn45" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn45" name="_ednref45"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[45]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Later, when Uei-Kuong tries to borrow money from his former boss in order to open his own store, rather than his practice of Chinese customs and his believe in Chinese values, what opens the door to the old man’s heart is precisely his former employee’s inability and lack of interest in learning Spanish. If he can speak Cantonese fluently and is incapable of learning Spanish, thinks Tío Keng, he must be a true Chinese. Likewise, &lt;em&gt;Lou&lt;/em&gt; Koc allows Uei-Kuong to marry his daughter only after he is told that the potential groom is a &lt;em&gt;Tusán&lt;/em&gt;, and after noticing both his flawless Cantonese and his timidity, “a quality or defect that one can hardly expect from a &lt;em&gt;Kuei&lt;/em&gt;.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn46" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_edn46" name="_ednref46"&gt;[46]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Siu Kam Wen is considered, along with Alonso Cueto, Cronwell Jara, and Guillermo Niño de Guzmán, one of the best narrators of Peru’s Generation of 1980. As previously stated, his opus deserves more critical attention not only because of its intrinsic aesthetic value but also because it provides a wealth of information on the self-representation of the Sino-Peruvian community. It also proposes a reinterpretation of Peruvian history and geography (&lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt;, in particular, provides an extensive description of Lima’s progressive physical deterioration), this time from the perspective a Chinese Peruvian. Although some of his writings are marked by the expected nostalgia from an expatriate writer, one can also perceive a certain tone of reproach and resentment against a country that forced him into a third migration. In addition, as we have seen, his re-creation of daily life in Lima’s Chinatown denounces the self-exploitation embedded in the entrepreneurship of this ethnic enclave as well as the xenophobic attitudes in both Peruvian mainstream society and the Chinese community. Equally important are the intergenerational clashes that create fissures and boundaries within communities that are widely known of their ethnic solidarity. In sum, Siu Kam Wen has found a unique voice among Latin American writers. No comparable literary heritage from first-generation Chinese immigrants can be found in Cuba, for example, where authors with more or less distant Chinese ancestry, such as Regino Pedroso, José Lezama Lima, Regino Pedroso, Severo Sarduy, and Zoé Valdés, are indeed responsible for a rich literary production.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;WORKS CITED&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ang, Ien. &lt;em&gt;On Not Speaking Chinese&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Living between Asia and the West&lt;/em&gt;. London and&lt;br /&gt;New York: Routledge, 2001.&lt;br /&gt;Brettell, Caroline B. “Theorizing Migration in Anthropology. The Social Construction of&lt;br /&gt;Networks, Identities, Communities, and Globalscapes.” &lt;em&gt;Migration Theory: Talking Across Disciplines&lt;/em&gt;. New York: Routledge, 2000. Eds. Caroline Brettell and James Frank Hollifield. 97-135.&lt;br /&gt;Cáceres, Béatrice. “De Zulen à Siu Kam Wen: Cent ans de littérature sino-péruvienne.”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Exils et Créations Littéraires&lt;/em&gt;. Cahiers du Cirhill 24. Université Catholique de l’Ouest, Angers. Paris: L'Harmattan, 2001.&lt;br /&gt;- - -. “Siu Kam Wen entre la Chine et l’Occident.” &lt;em&gt;Les Écrivains de l'Exil:&lt;br /&gt;Cosmopolitisme ou Ethnicité&lt;/em&gt;. Cahiers du Cirhill 25. Université Catholique de l’Ouest, Angers. Paris: L'Harmattan, 2002.&lt;br /&gt;Derpich, Wilma E. &lt;em&gt;El otro lado azul. Empresarios chinos en el Perú&lt;/em&gt;. Lima: Fondo&lt;br /&gt;Editorial del Congreso del Perú, 1999.&lt;br /&gt;Dubs Homer H. and Robert S. Smith. “Chinese in Mexico City in 1635.” &lt;em&gt;The Far&lt;br /&gt;Eastern Quarterly&lt;/em&gt; 1.4(Aug. 1942):387-9.&lt;br /&gt;Gates, Hill. “Dependency and the Part-Time Proletariat in Taiwan.” &lt;em&gt;Modern China&lt;/em&gt; 5.3&lt;br /&gt;(1979): 381-407.&lt;br /&gt;Hu-DeHart, Evelyn. “Opium and Social Control: Coolies on the Plantations of Peru and Cuba.” &lt;em&gt;Journal of Chinese Overseas&lt;/em&gt; 1.2 (Nov. 2005): 169-83.&lt;br /&gt;Kam Wen, Siu. &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt;. Morrisville, North Carolina: Diana, 2004.&lt;br /&gt;- - -. &lt;em&gt;La estatua en el jardín&lt;/em&gt;. Morrisville, North Carolina: Diana, 2004&lt;br /&gt;- - -. &lt;em&gt;Viaje a Ítaca&lt;/em&gt;. Morrisville, North Carolina: Diana, 2004.&lt;br /&gt;- - -. &lt;em&gt;La vida no es una tómbola&lt;/em&gt;. Ewa Beach, Hawaii: Abajo el Puente, 2007.&lt;br /&gt;Kerr, R.A. “Lost in Lima: the Asian-Hispanic Fiction of Siu Kam Wen.” Chasqui:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Revista de Literatura Latinoamericana&lt;/em&gt; 28.1 (1999): 54-65.&lt;br /&gt;Krutz, Gordon V. “Chinese Labor, Economic Development and Social Reaction.”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ethnohistory&lt;/em&gt; 18.4 (Autumn 1971): 321-33.&lt;br /&gt;Lausent-Herrera, Isabelle. “Les Asiatiques au Pérou.” &lt;em&gt;Espacios Latinos&lt;/em&gt; (June-July 1997):&lt;br /&gt;33-35.&lt;br /&gt;- - -. “Constitution et processus d’intégration socio-économique d’une micro-colonie chinoise dans une communauté andine à la fin du XIXe siècle-Acos, vallée de Chancay, Pérou.” &lt;em&gt;Bulletin de l’Institut Français d’Etudes Andines&lt;/em&gt; IX.3-4 (1980): 85-106.&lt;br /&gt;- - -. “La cristianización de los chinos en el Perú: integración, sumisión y resistencia.”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bulletin de l’Institut Français d’Etudes Andines&lt;/em&gt;. 21.3 (1992): 977-1007.&lt;br /&gt;- - -. “Division des activités économiques entre chinois, ‘injertos’ et métis dans la&lt;br /&gt;communauté d’Acos (1920-1950), vallée de Chancay, Pérou (2 partie).” Bulletin de l’Institut Français d’Etudes Andines X.1-2 (1981): 1-22.&lt;br /&gt;- - -. “L’Emergence d’une élite d’origine asiatique au Pérou.” &lt;em&gt;Caravelle&lt;/em&gt; 67 (1996)127-&lt;br /&gt;153.&lt;br /&gt;Lee Chan, Alejandro. “Chinos de la diáspora en las novelas de Isabel Allende, Mayra&lt;br /&gt;Montero y Cristina García.” Doctoral Dissertation. University of California, Los Angeles, 2005.&lt;br /&gt;López-Calvo, Ignacio. &lt;em&gt;Imaging the Chinese in Cuban Literature and Culture&lt;/em&gt;. Gainesville,&lt;br /&gt;Florida: University Press of Florida, 2008.&lt;br /&gt;McKeown, Adam. &lt;em&gt;Chinese Migrant Networks and Cultural Change: Peru, Chicago,&lt;br /&gt;Hawaii, 1900-1936&lt;/em&gt;. Chicago: The University of Chicago Press, 2001.&lt;br /&gt;- - -. “Conceptualizing Chinese Diasporas, 1842 to 1949.” &lt;em&gt;The Journal of Asian Studies&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;58. 2 (May, 1999): 306-37.&lt;br /&gt;Pieke, Frank, Pál Nyíri, Mette thuno and Antonella Ceccagno. &lt;em&gt;Transnational Chinese&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Stanford: Stanford University Press, 2004.&lt;br /&gt;Rodríguez Pastor, Humberto. &lt;em&gt;Herederos del dragón. Historia de la comunidad china en el&lt;br /&gt;Perú&lt;/em&gt;. Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2000.&lt;br /&gt;Stewart, Watt. Chinese bondage in Peru. Durham: Duke University Press, 1951.&lt;br /&gt;Yen, Huei Lan. “Identity, culture, and resistance in two stores of Siu Kam Wen.”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alternative Orientalisms in Latin America and Beyond&lt;/em&gt;. Ed. Ignacio López-Calvo. Newcastle, England: Cambridge Scholars Publishing, 2007. 146-55.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; “Lorsqu’il compose les neuf contes sur la vie du quartier chinois de Lima, il souhaite que ce soit presque un témoignage” (“Siu Kam Wen” 126).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; The &lt;em&gt;chifa&lt;/em&gt; is one of the key elements of Chinese Peruvian culture. The term is also used in Ecuador. Watt Stewart, in his 1951 &lt;em&gt;Chinese Bondage in Peru&lt;/em&gt; states that these restaurants were initially called &lt;em&gt;chinganas&lt;/em&gt; and &lt;em&gt;fondas &lt;/em&gt;(126).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Siu Kam Wen has also published a book titled &lt;em&gt;Deconstructing Art&lt;/em&gt; (Morrisville: Lulu, 2004) and the one-act drama &lt;em&gt;¿Vino alquien después del funeral?&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Debate &lt;/em&gt;XIII.65 [1991]: 57-64). The following short stories included in &lt;em&gt;Cuentos completos&lt;/em&gt; were previously published in different Peruvian journals: “El viajero,” in &lt;em&gt;La Casa de Cartón&lt;/em&gt; 3.II (1981), “La vigilia,” in &lt;em&gt;Lluvia &lt;/em&gt;8-9.III (1981), “Los compadres,” in &lt;em&gt;Oráculo &lt;/em&gt;5 (1982), “Azucena,” in &lt;em&gt;Caretas&lt;/em&gt; 787 (1984), “La primera espada del imperio,” in &lt;em&gt;La Casa de Cartón&lt;/em&gt; 7.V (1985), and “Ilusionismo,” in Renacimiento-&lt;em&gt;Revista de Literatura&lt;/em&gt; 31-34 (2002). He was awarded an honorable mention at the 1981 Copé contest with “A Story of Two Old Men” and a similar one at the 1983 A-Thousand-Word Short Story contest with “Azucena.” He also has an unpublished novel entitled “Gottschalk y el Pishtaco” (1997).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref4" name="_edn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; “The pejorative term ‘coolie’ referred to unskilled hired workers in India, China and eastern Asia, but it was later applied to Chinese and other Asian contract emigrant laborers employed by colonial powers in their colonies, particularly after the abolition of the black slave trade under British pressure (Encarta Encyclopedia). The Spanish derogative term culí or culi is a derivative from English ‘coolie’ or ‘cooly,’ which in turn comes from the Hindi word &lt;em&gt;kuli&lt;/em&gt;, meaning “day laborer” (Diccionario de la Real Academia de la Lengua). […] I am aware of the derogative origin of the term, I write it in quotations only the first time I use it in the study” (López-Calvo 167).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref5" name="_edn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; The Peruvian government suspended the trade from 1856 until 1861.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref6" name="_edn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; “In the 1830s, Chinese men began to migrate in massive waves as a result of several push and pull factors. Among the latter were the increasing need for cheap labor in different parts of the world and the shifting of power relations between China and Western influential nations. Domestic problems, however, were equally important. Overpopulation, natural catastrophes, and the dreadful economic conditions of the country made the prospect of migration more attractive. Along with these factors, the political instability invited workers to dream about a better life elsewhere. Wars and rebellions plagued China during the nineteenth century: the Opium Wars with Great Britain (1839-1843, 1856-1860), the Taiping Rebellion (1850-1864), the Sino-Japanese War (1894-1895), and the Boxer Rebellion (1898-1900) against the imperial government of the last Chinese dynasty, the Manchu (also Ch’ing or Qing; 1644-1912)” (López-Calvo 4).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref7" name="_edn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Set in nineteenth-century France, this novel narrates the French doctor Charles Beauclair’s efforts to control his own dreams (with the help of the professional entertainer Joseph “Le Pétomane” Pujol) in order to fulfill his amorous fantasies.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref8" name="_edn8"&gt;[8]&lt;/a&gt;Lima’s Chinatown, which began to be built in 1860 (Cáceres “De Zulen” 133), is the second oldest in the Americas after the one in Havana, which, as I have pointed in my &lt;em&gt;Imaging the Chinese in Cuban Literature and Culture&lt;/em&gt; (in press; 2008), began to be built in the 1850s. According to Homer H. Dubs and Robert S. Smith, there was also a Chinatown in Mexico as early as in 1635: “By 1635 there was already at least the beginnings of a Chinese colony in Mexico City” (189).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref9" name="_edn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Although 48 percent of Peru’s population is under the line of poverty, the gross national income has grown over 5 percent in the last seven years. In 2007 the growth was 8,2 percent.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref10" name="_edn10"&gt;[10]&lt;/a&gt; I took this translated line from the website &lt;http:&gt;. All the other translations from Spanish and French are mine.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref11" name="_edn11"&gt;[11]&lt;/a&gt; “La vida de los tenderos, por supuesto, es cualquier cosa menos una tómbola” (326).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn12" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref12" name="_edn12"&gt;[12]&lt;/a&gt; The term &lt;em&gt;Huaqiao&lt;/em&gt; has also been translated as “sojourners” or “temporary workers.”&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn13" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref13" name="_edn13"&gt;[13]&lt;/a&gt; “La cabeza profundamente enterrada en la arena” (27).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn14" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref14" name="_edn14"&gt;[14]&lt;/a&gt; “Es básicamente un disfraz que me puse a fin de tomar distancia con un traumático pasado al que todavía no puedo evocar sin sentir tristeza” (325).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn15" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref15" name="_edn15"&gt;[15]&lt;/a&gt; “¿Terminaré siendo otro tendero, como lo son mi padre, el señor Wong y todo el mundo que conocemos, y como lo han sido generaciones y generaciones de chinos antes que nosotros?” (24).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn16" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref16" name="_edn16"&gt;[16]&lt;/a&gt; “Sintió que una pena profunda se apoderaba de él. La imagen de sí mismo comiendo de una lata de conserva en la soledad de su cuarto le produjo el mismo efecto de una mala escena en un mal melodrama. Héctor se daba cuenta de que era lástima por sí mismo lo que sentía y que era contraproducente sentir de esa manera” (55).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn17" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref17" name="_edn17"&gt;[17]&lt;/a&gt; In the thirty-fifth chapter the protagonist claims to have received a Confucian education (232).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn18" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref18" name="_edn18"&gt;[18]&lt;/a&gt; This anecdote is, in fact, autobiographical. As Béatrice Cáceres explains, the author translated and annotated twenty Chinese classical poemas in “Poemas chinos: traducción y notas de Siu Kam Wen,”published in &lt;em&gt;Kuntur, revista de la Asesoría Cultural de la Presidencia de la República&lt;/em&gt;, 4 (March-April 1987) (“Siu Kam Wen” 118).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn19" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref19" name="_edn19"&gt;[19]&lt;/a&gt; “Sólo agravó su sensación de estar completamente solo en el mundo, un huérfano de cariños” (167). This same intergenerational conflict is also depicted in “El deterioro” (The Deterioration), a short story in which Héctor, an initially submissive boy who turns into to a defiant son, ends up dying and his father, Don Augusto, feels guilty for the loss.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn20" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref20" name="_edn20"&gt;[20]&lt;/a&gt; “No quiero terminar siendo la mujer de un tendero; es suficiente haber sido la hija de uno. Estoy harta de esa vida miserable. Es un oficio que no da tiempo para nada, que esclaviza como ningún otro; que roba de nosotros la juventud y los goces más simples de la vida….” (177).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn21" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref21" name="_edn21"&gt;[21]&lt;/a&gt; “Esta pobreza aparente en que vivían sus dos hermanos chocaba y dejaba confuso a Elías, quien estaba seguro de que sus condiciones económicas eran mucho mejores que las que dejaban entrever. Ni don Augusto ni don Manolo parecían darse cuenta de que vivían en la pobreza o al borde de la pobreza; su miseria material no parecía molestarlos en absoluto” (73).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn22" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref22" name="_edn22"&gt;[22]&lt;/a&gt; “Los observadores de afuera llamaban a eso tacañería; los hermanos preferían pensar de eso como una actitud de prudencia” (73).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn23" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref23" name="_edn23"&gt;[23]&lt;/a&gt; “Se dio cuenta de que vivían prácticamente en la pobreza, y lo peor de todo era que se trataba de una pobreza voluntaria, como la pobreza de un monje franciscano. El viejo Lo había hecho bastante dinero como para adquirir uno o dos departamentos y hasta una casa entera en algún barrio cercano, pero nunca lo hizo” (11).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn24" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref24" name="_edn24"&gt;[24]&lt;/a&gt; “A los &lt;em&gt;sén-haks&lt;/em&gt; se les pagaba con poco menos que el sueldo mínimo fijado por la ley, cosa [a la] que los mismos &lt;em&gt;sén-háks&lt;/em&gt; no prestaban demasiada importancia, ya que a la mayoría de ellos les interesaban más aprender el oficio, el vocabulario necesario en la atención al público, que chapuceaban como mejor podían, y experimentar lo que es ser dependiente de alguien fuera del círculo familiar. Al cabo de un año o dos de este tipo de aprendizaje, los &lt;em&gt;sén-háks&lt;/em&gt; renunciaban a su trabajo, conseguían algún préstamo de sus familiares y empezaban un negocio por su propia cuenta o en asociación con otros &lt;em&gt;sén-háks&lt;/em&gt;” (21).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn25" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref25" name="_edn25"&gt;[25]&lt;/a&gt; The Sociedad de Beneficencia China is an umbrella organization that unites all the Chinese societies and represents all the members of this ethnic group in Peru. According to Béatrice Cáceres, it was “created in 1881 and it became a central organism in charge of the integration of the new arrivals and of the relationship between the Chinese and Peruvian governments.” [Crée en 1881, devint un organisme central chargé de l’intégration des nouveaux arrivants et des relations entre les gouvernements chinois et péruvien” (“De Zulen” 135-36). Isabelle Lausent-Herrera dates the creation of the Beneficencia China in 1885 (“La cristianización).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn26" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref26" name="_edn26"&gt;[26]&lt;/a&gt; As the author explains in the glossary, the term “&lt;em&gt;Lou&lt;/em&gt;” literally means “old man” and is used as a term of endearment among family members.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn27" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref27" name="_edn27"&gt;[27]&lt;/a&gt; Referring to the academic success of Chinese Peruvians, Isabelle Lausent-Herrera explains: “La situation des Péruvens d’origine asiatique est-elle réellement exceptionnelle? Par rapport au passé, il s’agit en vérité d’un changement total dans les comportements que lón doit sans doute à l’origine du president [Fujimori] mais aussi au fait que cette partie de la population, que oscille entre la petite et la grande bourgeoisie, a recçu une éducation de bonne qualité et que son intégrations est arrivée à maturité. La majorité des jeunes issus de ces communautés fréquentent dans la primaire et le secondaire des établisements ‘communautaires’ de très bon niveau qui dispnesent un enseignement bilingüe. Dans le supérieur, ces étudiatns ont the meilleurs résultats” (“L’emergence” 151).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn28" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref28" name="_edn28"&gt;[28]&lt;/a&gt; “Hasta la abolición, durante los años postreros de los cincuenta, de las restricciones impuestas originalmente por el gobierno del General Odría, estas transacciones eran una práctica muy común entre los chinos” (27). Since the documentation that Don Augusto buys for his brother has the name Elias Chan Rios on it, that is the name he leaves on the tombstone for fear of legal complications.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn29" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref29" name="_edn29"&gt;[29]&lt;/a&gt; “Lo cierto era que, por más que intentó y por más que lo negaba, no pudo evitar que se contagiara también del pánico generalizado que se había hecho presa de la colonia y de medio país; era imposible tener la cabeza fría en medio de una estampida” (258).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn30" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref30" name="_edn30"&gt;[30]&lt;/a&gt; “—Estuve en Oroya por tres o cuatro años. Había allí más paisanos de lo que pensé; la mayoría eran descendientes de los culíes que se habían refugiado en la sierra por culpa de la guerra con Chile; en otras palabras, tenía más competencia de la que me convenía” (78).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn31" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref31" name="_edn31"&gt;[31]&lt;/a&gt; According to Lausent-Herrera, the other two important events, besides the participation of the Chinese coolies in the siege of Lima, are the 1870 coolie revolt in the Araya &lt;em&gt;hacienda&lt;/em&gt; (in the northern valley of Pativilca) in which three hundred of them were killed, and the Treaty of Tientsin in 1874, which ended the coolie trade (33-34).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn32" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref32" name="_edn32"&gt;[32]&lt;/a&gt; “La capital había sufrido considerables cambios a raíz de los desmanes del 14 de enero, cuando incendiaron las pulperías de los chinos” (185).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn33" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref33" name="_edn33"&gt;[33]&lt;/a&gt; “Un buen número de chinos ha perdido su vida en incidentes parecidos, durante los nefastos días de la Guerra del Pacífico, cuando 80 de ellos fueron masacrados en la capital y más de mil en Cañete” (53).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn34" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref34" name="_edn34"&gt;[34]&lt;/a&gt; “1881. 16 de enero. Saqueo de Lima.&lt;br /&gt;Después de la batalla de Miraflores y con las tropas de ocupación a punto de entrar a Lima, un populacho encabezado por oficiales del ejército en retirada saquea e incendia las tiendas de los chinos, en venganza por la colaboración que miles de culíes de esa nacionalidad prestan al ejército invasor. Según Spenser St. John, el enviado británico en el país, unos 70 chinos son muertos en el curso del saqueo.&lt;br /&gt;1881. Febrero. Saqueos y matanzas en Cañete.&lt;br /&gt;Con Lima ocupada y el país en desorden, la población india y negra de Cañete se alza para saldar una vieja cuenta con los culíes chinos que viven y laboran en el valle. El pretexto es el altercado entre uno de los orientales y una morena durante el carnaval. Según el cálculo conservador de Juan de Arona, unos mil culíes son muertos en un día de desmanes desaforados” (99).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn35" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref35" name="_edn35"&gt;[35]&lt;/a&gt; “La elite blanca del país se sintió menos ofendida por la virtual derrota de Vargas Llosa que por la posibilidad, casi absurda, de un hombre de ascendencia asiática convertido en el primer mandatario de una nación cuyas riendas políticas habían estado tradicionalmente en manos de criollos” (19).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn36" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref36" name="_edn36"&gt;[36]&lt;/a&gt; “Eran los años de la dictadura del General Manuel A. Odría, quien era enemigo acérrimo de aceptar inmigrantes de origen asiático y quien, entre las primeras cosas que hizo cuando tuvo el privilegio de sentar su culo en el sillón tallado de San Martín, fue prohibir la entrada de los chinos al Perú” (14-15).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn37" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref37" name="_edn37"&gt;[37]&lt;/a&gt; “Yo sé que a&lt;em&gt; mí&lt;/em&gt; me gustaría que me enterraran en el cementerio de mi aldea natal y no en el de Lima, cuando me llegue el turno de morir. Por más agradecido que estemos del Perú, estamos sólo de paso por sus tierras; nunca seremos algo más que turistas” (67).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn38" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref38" name="_edn38"&gt;[38]&lt;/a&gt; “Eran conscientes de lo que un acto como el hurto pudiera significarles: no sólo su despido inmediato, sino la imposibilidad de hallar en el futuro cualquier otro trabajo dentro del restringido perímetro de la Colonia, su única fuente de empleos. Perder el buen nombre entre sus propios compatriotas no sólo era ignominioso: era suicida” (76).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn39" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref39" name="_edn39"&gt;[39]&lt;/a&gt; “Y como muchos de su raza, era terco como una mula y persistente como un moscardón” (198-99).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn40" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref40" name="_edn40"&gt;[40]&lt;/a&gt; “Con crueldad y pretensiones de fisonomista, describía como ‘los ojos de una rata en la cabeza de una culebra’. El tendero solía advertir a su hijo que alguien con semejantes facciones no era de fiar” (37).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn41" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref41" name="_edn41"&gt;[41]&lt;/a&gt; “Había escrito a mi padre expresando su creencia de que era tiempo de profundizar los ya existentes lazos de amistad entre las dos familias, y que a ese efecto estaba dispuesto a darme en matrimonio a una de sus dos hijas no casadas” (15).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn42" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref42" name="_edn42"&gt;[42]&lt;/a&gt; “Madre sufre como siempre de sus problemas mentales, cuya naturaleza ya conocen. Me duele decir que todavía va, de tiempo en tiempo, hasta las afueras de la aldea a esperar por el regreso de ustedes mis hermanos mayores. Si vieran su desilusión cuando, después de estar esperando por horas, la convencemos finalmente a volver a casa. Y si ella sólo sospechara…” (30).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn43" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref43" name="_edn43"&gt;[43]&lt;/a&gt; “Los chinos carecen típicamente del sentido del humor” (81).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn44" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref44" name="_edn44"&gt;[44]&lt;/a&gt; “Su exuberante personalidad, sus maneras directas y despreocupadas, y hasta cierto punto la sensualidad de su prosa” (45).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn45" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref45" name="_edn45"&gt;[45]&lt;/a&gt; “En tanto Uei-Kuong no dejara de hablar en cantonés, el Tío Keng era capaz de olvidarse completamente de su origen &lt;em&gt;kuei &lt;/em&gt;y lo trataba con la misma confianza y la misma fe que a un compatriota suyo. Pero Uei-Kuong no podía quedarse hablando en cantonés todo el tiempo. Cuando permanecía en silencio, inexcrutable la expresión de su rostro, o cuando se expresaba con lo poco que sabía del castellano, al Tío Keng le asaltaban temores y recelos repentinos” (78-79).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn46" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=20443982#_ednref46" name="_edn46"&gt;[46]&lt;/a&gt; “Cualidad o defecto que difícilmente puede esperarse de un &lt;em&gt;kuei&lt;/em&gt;” (83).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------&lt;br /&gt;* &lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Publicado en &lt;em&gt;Afro-Hispanic Review&lt;/em&gt; 27.1 (Spring 2008): 73-90. Número editado por Evelyn Hu-Dehart y Kathy López.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-629629571154056235?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/629629571154056235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/629629571154056235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/08/sino-peruvian-identity-and-community-as.html' title='Sino-Peruvian identity and community as prison: Siu Kam Wen’s rendering of self-exploitation and other survival strategies'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-3544750929734198239</id><published>2008-08-12T11:17:00.000-07:00</published><updated>2008-08-12T11:18:56.749-07:00</updated><title type='text'>No quiero pan</title><content type='html'>Por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Montserrat Álvarez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero pan Oh sordo amigo mío&lt;br /&gt;No me des pan De pan no es esta hambre&lt;br /&gt;famélica de fiera Guarda tu vino Amigo&lt;br /&gt;No lo quiero No es de vino la sed&lt;br /&gt;que así me abrasa Nada digas Tengo hambre&lt;br /&gt;de silencio Guarda tu amor Encierra tus palabras&lt;br /&gt;dentro de la alacena de tu pecho&lt;br /&gt;Y en la de tu cocina bajo llave&lt;br /&gt;encierra el pan y el vino Quédate ausente Deja&lt;br /&gt;sólo por un instante de existir&lt;br /&gt;Que de ausencia tengo hambre&lt;br /&gt;Y sed de Nada&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Noli me tángere&lt;/em&gt; No oses&lt;br /&gt;tocarme Que cual fiera&lt;br /&gt;de terrible hambre y sed herida voy&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Noli me vídere&lt;/em&gt; No oses&lt;br /&gt;mirarme Que la herida&lt;br /&gt;del Ser arde aunque sólo&lt;br /&gt;la roce una mirada&lt;br /&gt;Toma pan dolor hambre vino sed&lt;br /&gt;y aúllalos hasta que ya no digan nada&lt;br /&gt;con aullido de abrumador silencio&lt;br /&gt;Que es mudo el corazón de la palabra&lt;br /&gt;Toma mi corazón entre tus manos&lt;br /&gt;y aunque te queme aprieta hasta matarlo&lt;br /&gt;Mi hambriento corazón es tu enemigo&lt;br /&gt;Y también mi verdugo Mata mi corazón&lt;br /&gt;Él me trae soledad entre los hombres&lt;br /&gt;Toma pan hambre sed dolor silencio&lt;br /&gt;Gira cantándolos hasta desentenderlos&lt;br /&gt;Los matarán no los dirán mis versos&lt;br /&gt;Si me dais ruido yo de sed me muero&lt;br /&gt;Guarda amor vino y pan Yo no los quiero&lt;br /&gt;No busques ver mis ojos Yo no miro&lt;br /&gt;a los ojos a nadie y nada puede&lt;br /&gt;en el mundo aliviarme de este fuego&lt;br /&gt;pues la herida del Ser nadie la cura&lt;br /&gt;O bien la cura solamente Nadie&lt;br /&gt;O bien sólo la Nada alivia el fuego&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Asunción, Paraguay, viernes 8 de agosto de 2008, 4:30 pm.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-3544750929734198239?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/3544750929734198239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/3544750929734198239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/08/no-quiero-pan.html' title='No quiero pan'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-7244638105213125161</id><published>2008-08-05T03:13:00.000-07:00</published><updated>2008-08-05T03:19:26.526-07:00</updated><title type='text'>Carlín</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SJgoIXiXyoI/AAAAAAAACgI/8-nzHXn0k3o/s1600-h/carlincarcelfujifer.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230975091413076610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SJgoIXiXyoI/AAAAAAAACgI/8-nzHXn0k3o/s400/carlincarcelfujifer.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;La República&lt;/em&gt; 2 de agosto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-7244638105213125161?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/7244638105213125161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/7244638105213125161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/08/carln-la-repblica-2-de-agosto.html' title='Carlín'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SJgoIXiXyoI/AAAAAAAACgI/8-nzHXn0k3o/s72-c/carlincarcelfujifer.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-5073207356137036217</id><published>2008-08-05T03:11:00.000-07:00</published><updated>2008-08-05T03:18:54.110-07:00</updated><title type='text'>Carlín</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SJgndcGZRgI/AAAAAAAACgA/Kdq3_A_mIC4/s1600-h/carlinfaraoz.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230974353903535618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SJgndcGZRgI/AAAAAAAACgA/Kdq3_A_mIC4/s400/carlinfaraoz.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;La República&lt;/em&gt; 31 de julio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-5073207356137036217?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/5073207356137036217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/5073207356137036217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/08/carln-la-repblica-31-de-julio.html' title='Carlín'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SJgndcGZRgI/AAAAAAAACgA/Kdq3_A_mIC4/s72-c/carlinfaraoz.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-7250915486326173460</id><published>2008-07-27T22:04:00.001-07:00</published><updated>2008-07-28T20:31:02.188-07:00</updated><title type='text'>Carlín</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SI6O0hBWreI/AAAAAAAACb0/Oksh0eK-Ex8/s1600-h/Carlin27Julio.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228273250292116962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SI6O0hBWreI/AAAAAAAACb0/Oksh0eK-Ex8/s400/Carlin27Julio.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-7250915486326173460?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/7250915486326173460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/7250915486326173460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/07/carln.html' title='Carlín'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SI6O0hBWreI/AAAAAAAACb0/Oksh0eK-Ex8/s72-c/Carlin27Julio.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-1035840885664674056</id><published>2008-07-25T14:00:00.000-07:00</published><updated>2008-07-25T14:03:03.772-07:00</updated><title type='text'>Recital Kasa Tomada</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SIo_QZeUMxI/AAAAAAAACak/27p48h6KoRg/s1600-h/3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227059868465378066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SIo_QZeUMxI/AAAAAAAACak/27p48h6KoRg/s400/3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En las fotos: Luis Fernando Chueca, Cecilia Podestá y Domingo de Ramos. José Antonio Mazzotti, Manuel Liendo y Raúl Mendizábal.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-1035840885664674056?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1035840885664674056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1035840885664674056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/07/recital-kasa-tomada.html' title='Recital Kasa Tomada'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SIo_QZeUMxI/AAAAAAAACak/27p48h6KoRg/s72-c/3.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-3493033296586102415</id><published>2008-07-25T09:46:00.000-07:00</published><updated>2008-07-25T09:47:12.492-07:00</updated><title type='text'>Feria</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SIoDf2fl3cI/AAAAAAAACaE/zblENUVVmpg/s1600-h/5.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226994163255729602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SIoDf2fl3cI/AAAAAAAACaE/zblENUVVmpg/s400/5.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hacer clic para ampliar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-3493033296586102415?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/3493033296586102415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/3493033296586102415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/07/feria.html' title='Feria'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SIoDf2fl3cI/AAAAAAAACaE/zblENUVVmpg/s72-c/5.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-2115869430083257512</id><published>2008-07-14T10:21:00.000-07:00</published><updated>2008-07-14T20:19:04.058-07:00</updated><title type='text'>Prólogo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SHuLsvFvljI/AAAAAAAACXs/BMOgj-Awmek/s1600-h/g50.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5222921793537283634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SHuLsvFvljI/AAAAAAAACXs/BMOgj-Awmek/s320/g50.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Miguel Gutiérrez&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La publicación del presente estudio en forma de libro con el título de &lt;em&gt;La Generación del 50: Un mundo dividido, Historia y balance&lt;/em&gt; requiere de algunas explicaciones. Empezaremos por dejar establecido que este volumen es parte y resultado de una investigación que fuera auspiciada por la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle", La Cantuta.&lt;br /&gt;En efecto; al iniciarse el año académico de 1981 el que suscribe presentó el Proyecto de Investigación "La Generación del 50 en la Literatura Peruana del siglo XX". El Proyecto fue aprobado durante la gestión del Rector Roberto Velásquez, notable matemático y hombre de sólida formación humanística, cuyo entusiasta apoyo hizo posible la formación del equipo de investigación, que incluyó la contratación de especialistas; por la significación que tiene en la historia de la universidad peruana se impone resaltar que la amplitud de criterio del entonces rector Roberto Velásquez permitió incorporar al quipo de investigación en calidad de especialista al poeta y hombre de letras autodidacto Víctor Mazzi Trujilo. Es justo señalar que actitud semejante fue continuada por los rectores Héctor Vilca y Milcíades Hidalgo Cabrera; la labor de este último es remarcable, pues como ex titular de la Dirección Universitaria de Investigaciones siguió paso a paso los avances, no exento de dificultades, del Proyecto, reduciendo con inteligencia a lo estrictamente indispensable las tramitaciones de orden burocrático-administrativo.&lt;br /&gt;Por desgracia, las dificultades, comprensibles en todo trabajo, tornáronse en cerrada oposición —de carácter pasional y manifestación de lo humano indecoroso— con el restablecimiento del régimen de Facultades. Una campaña de carácter irracional y sin principios no podía culminar sino en la despótica cancelación del Proyecto, de dimensión interdisciplinario, que debía finalizar con un documental fílmico (para cuya realización se habían dado ya pasos significativos) en torno a la Generación materia de trabajo y estudio. Con todo, lo principal es lo que se ha logrado a pesar de las dificultades y los obstáculos impuestos.&lt;br /&gt;De la experiencia vivida en la realización de este Proyecto se pueden sacra algunas conclusiones. En primer lugar se ha demostrado que no obstante los magros presupuestos destinados a la investigación universitaria es posible llevar adelante, por lo menos parcialmente, proyectos de cierta envergadura, aunque para ello el coordinador y los integrantes del equipo de investigación tuvieran que apelar en más de una oportunidad a sus propios (y limitadísimos) recursos económicos en el cumplimiento de las tareas encomendadas, además de la inversión de tiempo extra e, incluso, de las vacaciones que le correspondían por ley; en segundo lugar, se ha demostrado que partiendo de la confianza y el respeto mutuo se pueden emprender estudios de conjunto, en quipo, superando el individualismo y el egoísmo que constituyen dos de los defectos más impugnables de buena parte de la intelectualidad peruana; por último, y en contra de la estigmatización de que es objeto permanentemente la Cantuta por parte de las fuerzas oscurantistas y retardatarias del Perú, nuestra investigación es una prueba deque la UNE es un centro de saber, de investigación científica, de producción intelectual y de creación literaria y artística; pero es apenas una pequeña muestra, porque la Cantuta cuanta con profesionales capaces, en especial en las áreas de ciencias sociales, ciencias de la naturaleza y ciencias formales, quienes en medio de limitaciones y en condiciones precarias persisten en la investigación científica y tecnológica haciendo aportes considerables para la ciencia y la cultura democrática del país.&lt;br /&gt;El autor de estas líneas fue el coordinador del equipo de investigación hasta el mes de marzo de 1984; a partir de entonces continuó trabajando como integrante de base y fue en esta condición que recibió el encargo por parte del rector y del nuevo coordinador, profesor Félix Huamán Cabrera, de evaluar todo el material existente y preparar la publicación de los resultados obtenidos en la investigación. De este modo se estructuró el contenido del primer tomo como un conjunto orgánico, y según el mismo criterio se dejó organizadas en los aspectos fundamentales las publicaciones restantes. En suma, en los archivos existe material básico para la composición de nueve tomos más, tarea que debiera asumir otro grupo de trabajo con ideas nuevas y renovado ímpetu.&lt;br /&gt;En el momento de escribir estas consideraciones se halla en su etapa final la edición del primer volumen del Tomo I de "La Generación del 50 en la Literatura del siglo XX", cuyo tema central es la poesía producida por la mencionada generación. Por razones de orden presupuestal la autoridad pertinente decidió dividir el Tomo I en dos volúmenes, lo cual es lamentable porque el lector perderá de vista la organicidad con que fue concebida la primera entrega de los resultados de nuestras exploraciones de distintos órdenes y niveles, con el riesgo además, de que una nueva estrangulación económica o consideraciones de tipo extra-académico impidan la publicación del volumen complementario.&lt;br /&gt;La edición del volumen 1 del Tomo I corre a cargo del escritor y periodista responsable de la Oficina de Relaciones Públicas de la UNE, Maynor Freire, y en el Prefacio el coordinador Félix Huamán Cabrera, destacado representante de la actual narrativa rural andina, ha dejado constancia de la totalidad de profesores de literatura y lengua que intervinieron en la realización de nuestro proyecto.&lt;br /&gt;Por nuestra parte debemos destacar de manera especial a los amigos sin cuyo apoyo solidario, solvencia profesional, espíritu de iniciativa y disciplina no hubiera sido posible la investigación; el poeta Víctor Mazzi Trujillo y las profesoras Esther Ginocchio Reeves y Elsa Cajas Rojas —el primero cumplió además otras tareas— cubrieron con minuciosidad y rigor metodológico el área de las fuentes bibliográficas; la poeta y escritora Carmen Ollé Nava, aparte de los estudios sobre la poesía y narrativa del 50, realizó diversas entrevistas y no consideró indigno cumplir labores de secretaria y mecanógrafa; el novelista Oswaldo Reynoso y el autor teatral y escritor Víctor Zavala Cataño (ahora recluido en la prisión de Canto Grande en razón de sus ideas y por sus concepciones estético-teatrales) hicieron importantes aportes en sus respectivas especialidades; el profesor de lengua Emilio Rojas Sáenz, el profesor de literatura Guillermo Serpa y Félix Huamán Cabrera cumplieron con suficiencia los trabajos que le fueron asignados; el poeta Julio Carmona participó de manera decisiva en la estructuración original del Tomo I, y a la escultora y profesora de artes plásticas Sonia Arauco se debe la adquisición de los grabados del pintor (miembro de la generación del 50) Francisco Espinoza Dueñas que ilustran este Tomo. Por otro lado el historiador Lorenzo Huertas nos ayudó en la elaboración del proyecto y nos brindó generoso asesoramiento cada vez que este le fue solicitado; el profesor y musicólogo Manuel Cabrera Guerra colaboró de diversas maneras, entre otras, nos asesoró en la elaboración de los gráficos y nos puso en contacto con músicos de los 50, como Francisco Pulgar Vidal, la partitura de una de cuyas composiciones (basada en un cuento de Valdelomar) fue incluida en el contendido del mencionado Tomo; asimismo el narrador y sociólogo Roberto Reyes siguió colaborando con el proyecto más allá del trabajo para el que fuera contratado, y el poeta y narrador Julio Nelson nos brindó su participación y sugerencias de manera absolutamente desinteresadas. Y, por cierto, compromete nuestra gratitud la colaboración que recibimos de poetas, narradores, artistas, críticos y estudiosos de la literatura, científicos sociales, escritores y periodistas y hombres de acción de la propia generación del 50, cuya generosidad y desprendimiento no solo hicieron menos ardua nuestra tarea, sino que permitieron enriquecer nuestra información y superar escollos de otra manera infranqueables.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las siguientes páginas fueron escritas desde la perspectiva de un pensamiento situado; por pensamiento situado entendemos una teoría general del conocimiento, una visión del mundo y la concepción de la sociedad como un todo en permanente contienda entre los factores retardatarios y las fuerzas transformadoras que la conforman; pero también implica una determinada pasión, pasión fundada en la razón y en la adhesión y apuesta por la esperanza de una futura solidaridad humana; en las condiciones concretas que vive nuestro país este pensamiento supone estudiar las producciones espirituales y las formas de conducta de los miembros de la generación del 50 a la luz de los dos hechos esenciales y antagónicos de nuestro tiempo: por un lado, la crisis sin salida en que se debate el viejo orden, y por otro, la perspectiva de un cambio radical abierto por la forma más alta de la lucha popular y que desde hace siete años viene conmoviendo los cimientos de la sociedad peruana.&lt;br /&gt;Si un estudio de esta naturaleza no puede ser imparcial (¿pero acaso es posible la imparcialidad en el campo de las relaciones humanas y sociales con sus formas de conciencia?), desde el punto de vista metodológico y del decoro intelectual hemos procurado alcanzar el mayor grado de objetividad entendida ésta como el examen de la realidad histórico-objetiva y la tradición cultural que determinaron el surgimiento de la generación materia de estudio, y el conocimiento directo de las obras y el examen entre el ser y el pensar de la generación como conjunto y de los autores más representativos, desterrando toda manipulación u omisión de datos y hechos significativos, así como el poner entre paréntesis cualquier exultación positiva o negativa que perteneciera al orden exclusivamente individual, es decir a lo subjetivo y demasiado humano. Todo lo anterior explica el carácter esencialmente crítico de nuestro estudio y los juicios a veces severos sobre algunos autores quienes no solo nos unen lazos de amistad sino que les somos deudores de tantas cosas. Creemos innecesario referirnos a los sentimientos contra los que tuvimos que luchar para llevar adelante esta tarea.&lt;br /&gt;La segunda (y última) observación que debemos hacer se relaciona con la forma de exposición elegida. Desde hace algo más de veinte años en los estudios literarios se han impuesto dos formas de discurso, por un lado, el estudio académico, erudito, solemne y doctoral, y por otro —en particular desde principios de la década del 70— el estudio cientificista, hermético, de filiación neopositivista, aunque por el culto al texto y por el uso de categorías de manera deductiva amenaza convertirse (ya se está convirtiendo) en una suerte de nueva escolástica; contradictorios entre sí, academicistas y cientificistas coinciden en el ejercicio de dos desprecios: contra el llamado "ensayismo" y contra el público lector, pero difieren entre sí en el grado de esta pasión. Los lectores, por ejemplo, de &lt;em&gt;La partida inconclusa&lt;/em&gt; de Alberto Escobar (uno de los más altos representantes del discurso doctoral) son los profesores de humanidades que entienden a medias (brumosamente) las tesis sostenidas por el autor en torno a la poética y la poesía; en cambio el lector de Enrique Ballón es el propio Escobar que (sospechamos) entiende a medias &lt;em&gt;Vallejo como paradigma&lt;/em&gt;, pues de otra manera no propondría este estudio como paradigma de la nueva crítica peruana. Cuando leímos este libro exuberante en citas en diferentes idiomas, de terminología oracular y generoso en gráficos inquietantes pensamos que al final del suplicio seríamos gratificados con algunas conclusiones que nos iluminarían el texto "leído" y la poesía del último o penúltimo Vallejo; por desgracia no fue así, y entonces recordamos la película de Monicceli &lt;em&gt;Los desconocidos de siempre&lt;/em&gt; en que unos pobres diablos (aunque simpáticos y en manera alguna pedantes) emplean los medios más sofisticados (plan minucioso, cartografía, instrumental, armas) para robar al fin... un plato de lentejas.&lt;br /&gt;No ha sido por contradecir a estas dos corrientes que hemos elegido la forma del ensayo. El ensayo —discurso libre que navega entre la literatura, la filosofía y la ciencia— es una forma que conquistó desde hace siglos autonomía (Montaigne lo legitimó confiriéndole un nombre, pero ya lo encontramos en Platón o en San Agustín) y se caracteriza por exponer de manera viva y vívida reflexiones, perplejidades o algunas certezas pensando en el lector común, no especializado, aunque sí amante de las aventuras del pensamiento y la imaginación: &lt;em&gt;Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana&lt;/em&gt; -"el discurso del método del proletariado", según Lenin- puede ser leído por un obrero y los ensayos de nuestro Mariátegui (además del placer que produce su lectura) sirven de reflexión y arman ideológicamente para sus luchas al proletariado y a los intelectuales progresistas y democráticos del Perú y Latinoamérica. El ensayo, legítimo en sí mismo, es la forma que más convenía a un estudio que no oculta el yo, que incorpora a la subjetividad en el proceso de racionalización de una determinada problemática. Esta es la principal razón que nos ha llevado a la elección de esta forma; de manera secundaria hemos pretendido contribuir de alguna manera al renacimiento del ensayo utilizándolo sin conciencia vergonzante o, como pediría Spinoza, sin las pasiones tristes de la conciencia.&lt;br /&gt;Pensamiento y pasión, más amor a la palabra: he aquí el ensayo; invención y pasión, más amor y contienda con la palabra: he aquí la literatura. Ahora bien; no creemos haber alcanzado a dominar aquella forma tan bella, tan libre, tan "informal", en parte por la torpeza, en parte por las concesiones que hemos tenido que hacer ya que se trata de la introducción a una investigación universitaria; pero pensamos reincidir cuantas veces sea necesario por si alguna vez logremos acercarnos a la maravillosa frescura, audacia, saber, combate, irreverencia, ironía y humor que caracteriza a esta insólita y apasionante forma del espíritu.&lt;br /&gt;Amigos y amigas que leyeron con paciencia y generosidad este ensayo me convencieron a intentar la aventura de su publicación como libro independiente; por razones del tiempo que vivimos prefiero omitir sus nombres; no puedo , en cambio, omitir mi reconocimiento y gratitud a los míos: a Vilma, compañera de toda la vida, quien además de su solidaridad controló mis irreverencias con la gramática; a Dimitri, mi hijo, lector benévolo aunque insobornable de mis escritos, y que colaboró en la preparación del Índice onomástico y me hizo reparar en ciertos olvidos; a Carlos Eduardo, mi otro hijo, presencia incesante, y que más allá del dolor por su desaparición me confirió mayor fe en la vida y el espíritu de la no conciliación frente a las ideas antidemocráticas y las formas de conducta antipopulares e indecorosas; y a mis excelentes padres y hermanos que me proporcionaron un ambiente adecuado para este y otros trabajos creativos.&lt;br /&gt;Mi agradecimiento también a &lt;em&gt;El Diario&lt;/em&gt; por haberme permitido que una selección de textos en torno a los escritores del 50 llegar a un público más vasto y clasistamente situado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Lima, setiembre 1987&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-2115869430083257512?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/2115869430083257512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/2115869430083257512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/07/prlogo-la-primera-edicin.html' title='Prólogo'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SHuLsvFvljI/AAAAAAAACXs/BMOgj-Awmek/s72-c/g50.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-1125911503780621401</id><published>2008-07-03T15:25:00.000-07:00</published><updated>2008-07-03T16:13:49.813-07:00</updated><title type='text'>Fragmentos de Sueño aymara de León Zamora</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SG1dBhRqBNI/AAAAAAAACV0/3cdCI1F28o0/s1600-h/aymara.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218929823885952210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SG1dBhRqBNI/AAAAAAAACV0/3cdCI1F28o0/s320/aymara.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo I&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Todos fuimos hasta la orilla del lago antes de ir a la escuela, como todos los días; incluso el huyk´o (ciego). Pero la Julia no. Todos éramos los cinco de Thayapampa.&lt;br /&gt;Esperamos un buen rato. No jugamos nada. Solo estábamos sentados. Si otro hubiera sido el ausente, ya estaríamos revolcándonos en la arena o mojándonos los pies en el agua. Es que la Julia era pura alegría, y era como la jefa del grupo. Ella no lo decía. No era necesario. Hasta los varones le hacíamos caso. Sin mandar ni obligar, sabía siempre lo que queríamos.&lt;br /&gt;La Hortensia dijo que la vio pasar por su casa temprano y que la Julia le hizo una seña, como diciendo “en el lago nos vemos”. La Hortensia quiso seguirla, pero su mamá la atajó.&lt;br /&gt;—Como perro nomás, ya vas a ir en su detrás de esa alborotada —le hizo una señal con la cabeza para que entrara a la casa—. Temprano es. Ven a ayudarme.&lt;br /&gt;La Julia ni se detuvo un segundo. Siguió caminando por el camino sembrado de collis, balanceando los brazos con energía.&lt;br /&gt;—¿No llevaba sus cuadernos? —preguntó el Timoteo preocupado.&lt;br /&gt;—No me recuerdo. Creo que sí —la Hortensia parecía esforzarse en recordar con sus ojos a la amiga que se alejaba por el camino.&lt;br /&gt;No dejábamos de mirar por el c amino de Thayapampa. También mirábamos los caminos que iban a la escuela y a Q´eta.&lt;br /&gt;—¡Ahí viene! —el huyk´o dio un salto y, feliz, agregó—: ¡Llegó la Julia!&lt;br /&gt;Todos nos quedamos un momento sin saber qué decir.&lt;br /&gt;—Oye, Mariano —le dije, dándole media vuelta de los hombros—, el camino está en atrás tuyo.&lt;br /&gt;El Mariano volvió a mirar hacia el lago con seguridad:&lt;br /&gt;—¿Julia? —llamó dudoso.&lt;br /&gt;Los demás nos miramos otra vez, desconcertados; pero luego nos aflojamos con nuestras risas.&lt;br /&gt;—Borracho has de estar, Mariano —se atrevió a bromearle el Timoteo—. El lago estás mirando y la Julia no ha venido.&lt;br /&gt;El huyk´o no contestó. Siguió mirando el horizonte azul del lago con sus ojos blancos. Luego se acuclilló con la cabeza hacia abajo. Estaba como pensando.&lt;br /&gt;Los demás nos levantamos. Ya era tarde. Llegaban los chicos de Q´eta. Varios de ellos nos empezaron a señalar y, luego, todos se quedaron mirándonos, como asegurándose de que éramos nosotros. Sin ponerse de acuerdo, salieron disparados con dirección a la escuela, sin mirar siquiera si es que los seguíamos o no.&lt;br /&gt;Con los de Q´eta teníamos una rivalidad antigua, y una de nuestras guerras era la de quiénes llegaban primero a la escuela. Thayapampa estaba más lejazos que Q´eta, pero siempre llegábamos primeros. Bueno, casi siempre. Esta vez no queríamos dejarnos ganar tampoco. La Hortensia y el Timoteo partieron a la carrera. Yo iba en su detrás, pero el huyk´o me detuvo.&lt;br /&gt;—Yo la oí —me dijo en voz baja—. Del lago nos llamaba la Julia.&lt;br /&gt;Mi cuerpo se estremeció de frío y volví a mirar la inmensidad azul del Titicaca. Sin saber por qué, de pronto, escuché mi propia voz en un grito largo y ronco: ¡Juliaaaa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo II&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Alalau! —aulló el Francisco al vernos llegar. Los demás chicos que estaban en el patio lo siguieron. Temblaban, se tiraban al suelo, gritaban; pero, principalmente, se reían.&lt;br /&gt;A los de Thayapampa nos tenían mucho respeto, pero siempre hacían bromas con el nombre de nuestra comunidad, que significa “La pampa del frío”. Nosotros mismos les seguíamos el chiste, festejando tanta payasada. Los de Q´eta estaban más felices que nadies. Con sus caras moradas y chorreando sudor, no paraban de celebrar.&lt;br /&gt;El Juvenal improvisó un huayno:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Q´eta, Q´eta está bailando&lt;br /&gt;Thayapampa está de frío&lt;br /&gt;Q´eta, Q´eta está ganando&lt;br /&gt;Thayapampa ya ha perdido.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos lo aplaudieron.&lt;br /&gt;La campana vieja y mohosa de la escuela empezó a llamar a clase y la fila de la pila se alborotó. Todos querían lavarse.&lt;br /&gt;En eso llegó el profesor y puso orden:&lt;br /&gt;—Tú, aquí. Tú, ponte detrás. No seas viva, Juana. Tú, no te coles.&lt;br /&gt;El huyk´o y yo estábamos al final.&lt;br /&gt;—¿Se habrá ahogado? —me atreví a preguntarle.&lt;br /&gt;El huyk´o me apretó el brazo y luego se persignó:&lt;br /&gt;—No llames a la calamidad.&lt;br /&gt;La Hortensia y el Timoteo salieron del salón y vinieron donde nosotros.&lt;br /&gt;—Nadies la ha visto —la Hortensia estaba alarmada.&lt;br /&gt;—A todos les hemos preguntado —el Timoteo se frotaba el sudor de la cara.&lt;br /&gt;—¿Qué hace todo Thayapampa al final? —preguntó sonriente el profe.&lt;br /&gt;—Todo Thayapampa no está, profe —le dije con una voz que casi no me salía.&lt;br /&gt;—Ah, ¿la Julia todavía no llega? —preguntó, sin advertir la terrible situación—. Bueno, ya llegará. Me dijo que se iba a Ilave para un recado de su mamá. Ya llegará.&lt;br /&gt;¿Ilave? ¿Un recado? ¿Acaso el profe la había visto?&lt;br /&gt;—¿Y usted cómo sabe, profe? —los ojos se le salían al Timoteo.&lt;br /&gt;El profe lo remedó con voz motosa, acercándole sus ojazos:&lt;br /&gt;—¿Yo? Yo sé porque la vi en el cruce, junto al lago. Y ella, ella me vino avisar.&lt;br /&gt;Todos estallamos en una gran risotada. Yo sentí que a todos se nos abría el pecho. El corazón latía alegremente. La Hortensia, el Timoteo y yo nos abrazamos, en ronda, y empezamos a saltar.&lt;br /&gt;Francisco se nos acercó, curioso, y preguntó medio molesto:&lt;br /&gt;—¿Qué? ¿Acaso no perdieron? Ya ven, sin su Jefa no son nada. ¿A quién quieren engañar?&lt;br /&gt;—¡T´apakala! (tonto) —le grité—. La Julia llegó primero que nadies a la escuela.&lt;br /&gt;El Francisco se asombró.&lt;br /&gt;—Pregúntale al profe. Le pidió permiso para ir a Ilave. Anda, pregúntale.&lt;br /&gt;El yokalla (niño) hizo una mueca de fastidio y formó en fila, mientras mis amigos me felicitaban, con una sonrisa, mi mentira.&lt;br /&gt;—¿Y tú, huyk´o? —le dije al Mariano— ¿No me felicitas?&lt;br /&gt;El Mariano se mordía el índice con sus dientes enormes. Ni me miró, ni me contestó. Con un palito de rama de eucalipto escribió torpemente en la tierra: JULIA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-1125911503780621401?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1125911503780621401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1125911503780621401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/07/fragmentos-de-sueo-aymara-de-len-zamora.html' title='Fragmentos de Sueño aymara de León Zamora'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SG1dBhRqBNI/AAAAAAAACV0/3cdCI1F28o0/s72-c/aymara.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-801240201156702002</id><published>2008-07-02T08:53:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T08:55:29.539-07:00</updated><title type='text'>Hechos</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SGuk1Muq1EI/AAAAAAAACVU/3n70VIpqjLA/s1600-h/EMSX.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218445827095843906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SGuk1Muq1EI/AAAAAAAACVU/3n70VIpqjLA/s400/EMSX.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Publicado &lt;a href="http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-07-02/ecso020708c11.html"&gt;hoy&lt;/a&gt; en sección &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.elcomercio.com.pe/EdicionImpresa/pdf/2008/07/02/ecso020708c11.pdf"&gt;Hechos&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;El Comercio&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-801240201156702002?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/801240201156702002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/801240201156702002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/07/hechos.html' title='Hechos'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SGuk1Muq1EI/AAAAAAAACVU/3n70VIpqjLA/s72-c/EMSX.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-8775658455239081552</id><published>2008-06-30T21:08:00.001-07:00</published><updated>2008-06-30T21:28:20.328-07:00</updated><title type='text'>Dos reseñas a Febrero Lujuria</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;De la lujuria y otras virtudes&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Mario Suárez Simich&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo actual de la narrativa peruana permite observar una interesante diversidad de procesos de ficcionalización de la “realidad” que están generando la construcción de variados discursos narrativos, los cuales inciden en un enriquecimiento de nuestra tradición. Rota la barrera del cuento como género predominante y la generación de textos que dejaban aflorar pequeños universos cerrados, la novela ha ido condicionando nuevas formulaciones y obligando a nuevas visiones de los diversos universos que conforman los que entendemos como el Perú.&lt;br /&gt;A pesar de esto, aún sobreviven las viejas pugnas entre “narrativas regionales” y “narrativa capitalina”, como si los textos producidos en cualquier lugar del Perú, incluida Lima, no fueran todos “narrativa peruana”. La polémica sobre este tema abarca desde los que defienden un costumbrismo intrascendente hasta los que lo hacen de un cosmopolitismo vacuo y estéril; es decir, los que se encierran tozudamente en su “mundo” hasta los que se entregan a las modas foráneas como una ingenua adolescente. En ambos extremos se olvida que lo que de verdad importa de un texto es el esfuerzo que el narrador debe poner para hacer trascender su universo y sus fantasmas (de los que hablaba Sábato) para hacerlos universales. Sin ese “esfuerzo” Rulfo sería sólo un costumbrista y Wilde un escritor vacuo.&lt;br /&gt;Me congratulo que muchos escritores, sobre todo los pertenecientes a las generaciones más recientes de la narrativa peruana, hayan comprendido que no basta sólo con pintar su aldea para aspirar a ser universal; comprenderlo, si bien no es una garantía de éxito, es un avance. No es ya una casualidad que jóvenes narradores como Sandro Bossio desde Huancayo con &lt;em&gt;El llanto en las tinieblas&lt;/em&gt; o Cayo Vásquez desde Iquitos con &lt;em&gt;Hostal Amor&lt;/em&gt;, por citar sólo a dos, produzcan textos de gran calidad.&lt;br /&gt;La novela, &lt;em&gt;Febrero Lujuria&lt;/em&gt; de Christian Reynoso (Editorial Matamalanga, Lima, 2007), está en esa línea. Del libro de relatos &lt;em&gt;Los testimonios del manto sagrado&lt;/em&gt;, publicado en 2001 a esta novela puede apreciarse el giro en la narrativa de este joven escritor, giro que significa abandonar la inmediatez de un costumbrismo ya superado para, sin abandonar el universo que le es propio, hacerlo trascender por medio de un nuevo discurso; fenómeno que también es extrapolable a otros jóvenes escritores que producen sus textos desde la periferia de la capital.&lt;br /&gt;Ficcionar la Fiesta de la Virgen de la Candelaria desde una perspectiva diferente a la tradicional significa aceptar un reto de modernidad que Christian Reynoso lleva a cabo con eficacia y sin abandonar ni traicionar lo esencial que tiene esta celebración como representación de un microcosmos social. Para ello, el narrador toma una distancia estratégica para la cual crea la ciudad ficticia de “Lago Grande”, y de la fiesta, su lado carnavalesco, tanto en lo que tiene de significado católico como de forma de construir una realidad como la define Bajtín. Con esa distancia y sobre esa estructura aparecen una serie de diversos personajes que le dan a la novela una polifonía que a través del discurso carnavalesco nos permite adentrarnos en ese microcosmos desde diferentes puntos de vista y disfrutar de esa polivalencia. También, sobre esa polivalencia el narrador construye y resume los elementos antagónicos que subyacen en esta fiesta expresadas en dicotomías como fe/paganismo, amor/lujuria, razón/instinto. Así, desacralizando la visión tradicional de la Fiesta de la Candelaria, Christian Reynoso nos ofrece una visión diferente y singular de ella.&lt;br /&gt;Cuando el sociólogo José Luis Ramos Salinas, en una interesante reseña sobre esta novela dice que Febrero lujuria “…nos permite entender mucho mejor las Fiestas de la Candelaria…” quiere decir que el narrador nos ha mostrado “algo” de ella que no habíamos visto antes y eso, como decía Balzac, deber ser el objetivo de todo escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en &lt;em&gt;Sieteculebras&lt;/em&gt; Nro. 24 (Cusco, mayo-agosto 2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;..................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Christian Reynoso. &lt;em&gt;Febrero Lujuria&lt;/em&gt;. Grupo Editorial Matalamanga. Lima-Perú 2007. 412 pp.&lt;/strong&gt; *&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;José Gabriel Valdivia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La evolución de la narrativa latinoamericana ha discurrido paralela a sus procesos socioeconómicos y a los conflictos socioculturales que estos han ido generando. En los primeros años del siglo XX, los conflictos entre el indigenismo y el cosmopolitismo, se expresaron en el auge de la novela de la tierra y luego en el desarrollo de la novela urbana. Esta última parece ser hoy hegemónica, aunque la otra no ha dejado de producirse y manifestar la nueva vida que en los Andes se ha ido produciendo, gracias a los flujos y reflujos del capitalismo y últimamente a la inserción del neoliberalismo.&lt;br /&gt;Puno, ciudad lacustre y altiplánica, no ha escapado a estos embates de fines del siglo XX y sus escritores jóvenes parecen haberse dado cuenta que lo tutelar milenario y atávico debe vislumbrarse en función de ese futuro globalizado y globalizante. Christian Reynoso (Puno-1978) es uno de los noveles escritores punenses que ha publicado &lt;em&gt;Febrero Lujuria&lt;/em&gt;, una novela que se instala en los cánones de lo que se ha venido a llamar –según Alberto Fuguet- el neoliberalismo mágico y sustenta lo que reflexionamos líneas arriba. La visión demitificadora de la afamada fiesta de la Virgen Candelaria que se plantea en el relato, la emparenta con &lt;em&gt;En octubre no hay milagros&lt;/em&gt; de Oswaldo Reynoso, salvando los espacios y los tiempos, y la ubica en el derrotero novelesco peruano.&lt;br /&gt;Los nuevos lectores, ajenos al entorno puneño, pueden enterarse de las danzas y sus excesos, de las devociones y sus lamentos, de las festividades y sus placeres, en esta muy interesante ficción. Sin duda que para los devotos y también para los tradicionistas, este relato sea permisivo, blasfemo e impertinente, pero no podrán negar el tono sencillo de su lenguaje, la frescura de los acontecimientos, lo paródico de sus personajes y la carnavalesca visión de febrero en Lago Grande. Un buen inicio para este diablo escribidor que ha brotado de las polleras de la mamita Candelaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en &lt;em&gt;El búho&lt;/em&gt; (Arequipa)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-8775658455239081552?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8775658455239081552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8775658455239081552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/06/dos-reseas-febrero-lujuria.html' title='Dos reseñas a Febrero Lujuria'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-8720472952718124049</id><published>2008-06-20T10:12:00.001-07:00</published><updated>2008-06-20T11:02:50.157-07:00</updated><title type='text'>La viuda de Cayara</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFvlkiGSiUI/AAAAAAAACTM/3ic5MQHvyZg/s1600-h/suryorte.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214013409402718530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFvlkiGSiUI/AAAAAAAACTM/3ic5MQHvyZg/s320/suryorte.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;José de Piérola&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;asta entonces sólo habíamos encontrado gallinas perdidas, algún gallo desorientado, un burro ciego atado frente a una puerta cerrada, pero aquel día las cosas fueron muy diferentes. De manera inexplicable nos topamos con dos pueblos donde todavía había gente. En el segundo, como para no creerlo, encontramos unos treinta indios reunidos en una esquina, pero tan pronto vieron el primer Jeep asomar en el terral desolado que debía ser la plaza principal, se esparcieron como pájaros alcanzados por una piedra: los más jóvenes en medio de un revoloteo de ponchos, los más viejos sosteniendo sus sombreros de fieltro en la cabeza, las mujeres revoloteando las polleras mientras huían con niños atados a la espalda. En menos de veinte segundos no quedó nadie. Cuando la nube de polvo se asentó, pudimos ver que habían estado reunidos frente a una puerta abierta que por el sol parecía un rectángulo negro cortado en la pared de adobe mal encalado.&lt;br /&gt;El capitán, de pie en su Jeep como un César que entra a territorio conquistado, levantó la mano para que el convoy, dos Jeeps y un viejo camión Mercedes-Benz, se detuviera. Los motores rezongaron, sacudiéndose, antes de dejar el pueblo en silencio. Entonces, como una Polaroid, la puerta abierta empezó a revelar, primero, dos hileras de cirios encendidos; luego, una mesa donde yacía un cuerpo; finalmente, una mujer arrodillada en el suelo. Como era de esperar, los ojos de mis camaradas —el término me produce escalofríos— se dirigieron hacia la mujer, que a la distancia parecía joven. ¿Qué diablos tenía esa mujer en la cabeza? Sólo una ignorancia supina la habría hecho tomar la decisión de quedarse en el pueblo. Las indias jóvenes, sobre todo si eran bonitas, nos temían, en parte gracias a la bestialidad de mis camaradas de armas, pero también gracias a la fama —si ése es el término correcto— que precedía al capitán que debía servirnos de guía moral.&lt;br /&gt;Saltamos del camión, llenando la plaza con el eco de veinticuatro botas. En otras circunstancias, habría sido muy fácil saber lo que estaba a punto de ocurrir, forzándome una vez más a ser testigo involuntario de lo más bajo de la conducta humana. Ese día, cuando las cosas podían haber seguido su cauce abominable, alguien señaló la casa comunal donde unas frescas letras rojas que desde la casa comunal parecían gritar: DIEZ AÑOS DE GUERRA POPULAR. En el techo, como burlándose de nosotros, una bandera roja flameaba contra un intenso cielo azul.&lt;br /&gt;Todo el mundo paró en seco. Nuestro pelotón, compuesto de crueles hijos de puta, o de patéticos perdedores, según le apeteciera a quien lo describía, todavía experimentaba esa contracción involuntaria del ano cuando sentía la presencia inminente del enemigo. Todos, excepto el capitán, por supuesto, a quien nada parecía impresionarlo, ni el cadáver hinchado de un niño bajo una penca, ni uno de esos amaneceres andinos que parecían dibujados por la mano de Dios.&lt;br /&gt;El capitán saltó del Jeep, aunque el verbo tal vez sea excesivo para la media contorsión, seguida del torpe movimiento de pierna, antes de la caída que ni el más generoso observador habría calificado como elegante —viéndolo moverse con esa pierna tiesa, era inevitable pensar en el capitán Ahab. Caminó hacia el centro de la plaza, arrastrando la pierna que según se decía había recibido fuego enemigo hacía tres años. Con las manos en la cintura, las axilas húmedas, examinó los techos que nos rodeaban. Excepto por la siniestra bandera roja, el pueblo entero parecía vacío: el silencio era absoluto.&lt;br /&gt;«¡Domínguez!», ordenó el capitán sin voltear.&lt;br /&gt;Domínguez se apresuró a acercarse. «Sí, mi capitán».&lt;br /&gt;«Bájala».&lt;br /&gt;Domínguez miró la bandera con aprehensión. «Pero, mi capitán…».&lt;br /&gt;«¿Te has vuelto sordo, Domínguez?».&lt;br /&gt;«No, mi capitán, es que…».&lt;br /&gt;«Carajo, Domínguez, es una orden».&lt;br /&gt;Apodado «el Contorsionista», porque venía de una familia dueña de un miserable circo provinciano, Domínguez corrió hacia la casa comunal, el AK-47 balanceándose en su espalda, la cantimplora sacudiéndose en su cadera. Desapareció detrás de la esquina, y unos minutos después lo vimos avanzando sobre el ápice del techo a dos aguas, balanceando los brazos como los equilibristas. Se acercó a la bandera con facilidad, y la arrancó de un tirón, provocando un festejo de alivio entre nosotros. Pero cuando ya volteaba, su bota resbaló, empujando una enorme teja que se arrastró sobre el techo, aflojando otras a su paso, hasta caer a la plaza con un estruendo escalofriante ampliado por el eco.&lt;br /&gt;Domínguez tenía ahora problemas para mantenerse de pie. Agitó los brazos, arqueando el cuerpo, pero la fuerza de la gravedad pudo más. Trastabilló antes de caer rodando por el techo hasta llegar al polvo de la plaza de cabeza yen medio de una lluvia de tejas. Quedó en el suelo, la cabeza cubierta con la bandera roja, el cuerpo quebrado; sin embargo, todavía esperábamos que se pusiera de pie con uno de esos movimientos elásticos que daban la impresión de que estaba hecho de goma. Pero no se movió. Mucho peor. De debajo de la bandera venía un ruido como de burbujas.&lt;br /&gt;El capitán se acercó, dejando un rastro en el polvo, luego se medio arrodilló para arrancar la bandera que le cubría la cara a Domínguez.&lt;br /&gt;«¡La puta que lo parió!».&lt;br /&gt;Corrimos a ver qué pasaba. El ruido lo producía sangre fresca que reventaba en burbujas debajo del mentón de Domínguez. De cerca, era fácil comprobar que una bala le había atravesado el cuello, cortándole limpiamente la yugular y condenándolo a una muerte segura. Comprendiendo en retrospectiva que el ruido de la teja había sido en realidad un disparo, nos tiramos al suelo. Todos, excepto el capitán, por supuesto.&lt;br /&gt;«¿Qué diablos creen que hacen, manga de inútiles? ¿No saben que en el suelo son blanco seguro para un francotirador? ¡Párense!».&lt;br /&gt;Nos pusimos de pie, avergonzados, y peinamos los techos con el arma al hombro, examinando cada tejado, cada ventana, inclusive cada esquina, pero no encontramos a nadie. El capitán no podía arrodillarse, pero flexionó la pierna sana, hasta que su cara quedó cerca de la de Domínguez. Habló en voz baja, algo como una plegaria, aunque parecía imposible que una oración hubiera cruzado jamás la boca del capitán.&lt;br /&gt;Se puso de pie, meditó unos instantes, quizá sobre el hecho de no tener un enfermero en el pelotón, quizá el estar a dieciocho horas de la posta más cercana, quizá sobre la orden de esperar a la fuerza regular en ese pueblo. Quizá disfrutaba la anticipación. Imposible saberlo. Lo vimos sacar su Beretta 92, rastrillarla en el mismo movimiento, luego apuntar a la cabeza de Domínguez. Disparó un tiro que retumbó en la plaza. El burbujeo cesó.&lt;br /&gt;El capitán guardó su arma antes de hacer un saludo militar.&lt;br /&gt;«Se había roto el cuello», dijo como para sí. «¡Galván!».&lt;br /&gt;«Sí, mi capitán».&lt;br /&gt;«Te tengo tres tareas», dijo el capitán. «Primero, manda algunos hombres para ver si el francotirador está allí, no quiero que nos vuelva a joder. Segundo, quema ese trapo de mierda. Tercero, dale cristiana sepultura a Domínguez».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro pelotón era una unidad de reconocimiento en la región que el enemigo llamaba «territorio liberado». Como otras unidades del mismo tipo, nosotros éramos el proverbial conejo que se suelta frente a los perros: si había algún ladrido, las fuerzas regulares sabrían qué hacer. No era un trabajo fácil, pero tampoco era insoportable. Salvo la remota posibilidad de caer abatido por una bala enemiga, y la más probable de perder una pierna en alguna maldita explosión, nuestro trabajo era casi rutinario. Los indios mismos nos facilitaban las cosas: tan pronto oían nuestros motores, quizá tomándonos por la fuerza regular, se iban con tanto apremio que más de una vez encontramos una de esas sopas de papas a medio comer, y, en sus cuartuchos oscuros y mal ventilados, los pellejos de carnero de sus camas todavía calientes.&lt;br /&gt;Nos asegurábamos de que el pueblo estuviera «limpio», lo que quería decir que no sirviera de base de apoyo al enemigo, informábamos lo que habíamos encontrado, luego enfilábamos al siguiente pueblito de la puna. Es cierto que no íbamos bien armados. Nuestra razón más poderosa era una vieja M2, que en sus tiempos de gloria había disparado 550 cartuchos por minuto, pero que ahora, si no se atoraba, quizá podía llegar a disparar 100. Pero era suficiente para protegernos. Vanguardia Roja, compuesta en su mayoría por indios ignorantes a quienes les habían lavado la cabeza, estaba en peores condiciones: sólo los jefes llevaban AK-47 o Kalashnikovs, porque el arma oficial era el machete y, a falta de éste, un patético rifle de palo.&lt;br /&gt;Esa mañana, cuando entramos al primer pueblo del día, pensamos que la jornada sería como cualquier otra, pero tan pronto llegamos a la plaza principal supimos que nuestra rutina cambiaba. Tres indios, las manos atadas en la espalda, los pies asegurados con soga de cabuya, esperaban sentados bajo el ardiente Sol andino. El capitán sacó su Beretta 92 y se les acercó arrastrando la pierna.&lt;br /&gt;No nos dio ninguna orden, quizá por la sorpresa, pero todos saltamos del camión, los rifles listos, chequeando cada tejado, cada ventana, cada esquina. Ése era el procedimiento correcto. Mis camaradas de armas nunca habían leído poesía, menos aún poesía anglosajona, y lo más probable es que se murieran sin que les importara un carajo, pero todos sabían muy bien aquello de &lt;em&gt;do not go gentle into the night&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Cuando tuvimos la seguridad de que el pueblo estaba limpio, fuimos a ver al capitán, esperando que nos carajeara de rigor antes de ordenarnos que buscáramos algo sabroso para el desayuno, pero los indios ahora captaban toda su atención. Los examinaba. Los examinaba con curiosidad, como quizá un comerciante de esclavos de la Costa de Marfil lo habría hecho, pero le apuntaba al más joven, un chiquillo de unos quince años, correoso, de brazos nervudos, cuyo pésimo corte de pelo lo hacía verse más joven de lo que era. Miraba al capitán con el desdeño adolescente con el que mira a un adulto un integrante de una banda de &lt;em&gt;rock&lt;/em&gt; pesado. El capitán le preguntó:&lt;br /&gt;«¿Cómo mierda te llamas?»&lt;br /&gt;El muchacho no respondió, pero como si hubieran recibido una orden, los tres empezaron a cantar, en coro. No se entendía un carajo porque cantaban en quechua, pero no había que ser un genio para comprender que era uno de esos himnos de Vanguardia Roja, casi siempre en torno a la ilusoria «victoria final». El capitán, aunque no era muy amante de la música, pareció divertido al principio, inclusive inclinó la cabeza, como quien evalúa un costoso equipo de sonido. Siempre que sonreía era inevitable imaginar que una cicatriz rosada le bajaba de la ceja hasta el mentón.&lt;br /&gt;«¡Silencio, carajo!»&lt;br /&gt;Los indios siguieron cantando. El más joven, todavía mirando al capitán con ojos desafiantes, inclusive parecía gozar la maldita canción. El sargento Galván, al que nunca conocí gesto diplomático alguno, se acercó de dos trancos y, sin más preámbulo, metió el cañón de su pistola en la boca del muchacho, pero éste, a pesar de la dificultad, siguió cantando con las venas del cuello abultadas por el esfuerzo. Sí, debía tener unos quince. Recuerdo aquella edad. La sensación de libertad absoluta. La gracia que me causaba sacar de quicio a los curas maristas. El sargento Galván gritó:&lt;br /&gt;«¡Silencio, hijo de la gran puta!»&lt;br /&gt;«¿Qué mierda cree que hace, Galván.»&lt;br /&gt;«Tratando de ayudar, mi capitán.»&lt;br /&gt;«¿Le parece que necesito ayuda?»&lt;br /&gt;«No, mi capitán.»&lt;br /&gt;«¿Le pedí ayuda?»&lt;br /&gt;«No, mi capitán.»&lt;br /&gt;El capitán levantó la Beretta 92 hasta que quedó a la altura del sargento Galván. «Largo», dijo. «Asegúrese de que en este pueblo de mierda no haya ningún terrorista.»&lt;br /&gt;«Sí, mi capitán.» El sargento Galván hizo un medio saludo militar antes de irse.&lt;br /&gt;El chiquillo no había dejado de cantar. El capitán, sin mirarlo, se apoyó en la pierna buena, dio una sorpresiva media vuelta y estrelló la pierna tiesa contra el pecho del chiquillo. Éste se arrugó como un caracol al que se saca de la concha.&lt;br /&gt;El capitán llamó a la base de Castrovirreyna, quizá con la esperanza de que nos ordenaran regresar, llevando a los prisioneros, pero el comandante le ordenó custodiarlos hasta que la fuerza regular nos diera el alcance en Cayara. El capitán estrelló el micrófono contra el gancho de la radio, luego, asintiendo en silencio, abrió el mapa de caminos para estudiar la nueva ruta. Cayara estaba a cuatro horas, de modo que ordenó que subiéramos a los prisioneros al camión, y nos preparáramos para largarnos de ese maldito pueblo.&lt;br /&gt;«Con todo respeto, mi capitán, no creo que sea buena idea», dijo el sargento Galván. «Estos terroristas de mierda nos van a dar un dolor de cabeza. ¿Por qué no los eliminamos, mi capitán?»&lt;br /&gt;El capitán lo miró, como pensándolo, aunque era imposible estar seguro qué pasaba por su cabeza. Sus ojos verdes a veces tenían un brillo de inteligencia, hasta de dignidad, pero la mayoría de las veces eran dos pedazos de piedra, mal cortados e incrustados a la mala en sus órbitas.&lt;br /&gt;«¿Qué mierda le pasa hoy, Galván?»&lt;br /&gt;«Nada, mi capitán, sólo que yo…»&lt;br /&gt;«Sólo que yo sé más que usted, mi capitán», lo imitó el capitán. «No voy a repetir mis órdenes.»&lt;br /&gt;El sargento Galván asintió de mala gana. Una cosa era ir de pueblo en pueblo quemando banderas rojas; otra muy distinta era transportar prisioneros. El sargento Galván era una bestia que no sabría diferenciar un libro de un ladrillo, pero, sin contar los seis meses que pasó preso, era el que tenía más experiencia en la guerra. Sabía que Vanguardia Roja rara vez daba la cara, pero cuando se trataba de rescatar a uno de los suyos, recurría a un ingenio sin límite. Podían no tener muchas armas automáticas, pero eran diestros en tirar dinamita con una honda de piel de carnero.&lt;br /&gt;De modo que viajamos los cerca de cien kilómetros de una carretera polvorienta, llena de baches, diseñada por un ingeniero al que le gustaban los diseños churriguerescos. Durante las cuatro horas esperamos la explosión de dinamita que bloqueara el camino con una avalancha de piedras. No había ocurrido. Habíamos llegado bien, y, por el momento, sólo había muerto uno de nosotros. No era para celebrar, por supuesto, pero no estaba mal. Como habría dicho el poeta, &lt;em&gt;We were clinging to the light&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sargento Galván cumplió las tres tareas que le había dado el capitán. El francotirador no estaba por ninguna parte. Excepto por la mujer arrodillada, en el pueblo no había otro ser vivo. La bandera se había quemado como las otras, echándole unas gotas de gasolina y prendiéndole fuego con un encendedor marca Bic. Finalmente, a Domínguez lo habían enterrado junto al río, entre pájaros y árboles, como diría el poeta, pero no porque al sargento Galván le interesaran un carajo las connotaciones poéticas, sino porque allí había encontrado una fosa recién cavada.&lt;br /&gt;El capitán nos había ordenado que metiéramos a los prisioneros en la casa comunal. Mientras los arrastrábamos hasta la puerta, el muchacho seguía mirándolo, como si quisiera aprenderse su cara de memoria. Tuvimos que darle un culatazo en el pecho para que bajara la mirada. Los encerramos con candado en el salón principal de la casa comunal. El capitán ordenó entonces que Toni Rodríguez hiciera la primera guardia junto a la puerta, y que Paco Saldaña tomara el primer turno detrás de la M2 del Jeep artillado. Recién entonces, quizá porque lo único que nos quedaba era esperar a la fuerza regular, el capitán dirigió su atención a la puerta abierta. La mujer, ignorando hambre y sed, seguía allí, arrodillada, como si el tiempo no pudiera tocarla.&lt;br /&gt;El sargento Galván, la mirada más grasosa que de costumbre, miró a la mujer, luego al capitán, con la impaciencia de un perro de presa que lucha con el arnés que lo sujeta. Pero, en lugar del leve movimiento de cabeza con el que aprobaba las bestialidades del sargento Galván, el capitán se dirigió él mismo hacia la puerta. El sargento Galván, sin perder la esperanza, lo siguió, inquieto como un perro que ha olido una hembra en celo.&lt;br /&gt;El capitán se apoyó en el marco de la puerta. Las velas exhalaban un olor frío, casi húmedo, el mismo que uno siente al entrar en una iglesia a medianoche. En la tosca mesa de madera yacía el cuerpo de un hombre joven, quizá de unos veinticuatro, vestido con pantalón de bayeta negra, camisa abotonada hasta el cuello y zapatos recién remendados. Las velas eran cirios a medio consumir que, al parecer, ardían desde la mañana. La cera derretida había ensanchado las bases.&lt;br /&gt;El único adorno de la habitación era una fotografía en blanco y negro clavada en la pared de adobe: una pareja vestida de domingo, sonriendo a uno de esos fotógrafos itinerantes que habíamos visto en las plazas de armas de los pueblos más grandes. La mujer, arrodillada en una esponjosa piel de carnero, nos ignoró. De lejos sólo se podía intuir que era joven; de cerca se comprobaba que también era hermosa. Unas trenzas negras, gruesas, colgaban en su espalda atadas con una cinta roja. Las facciones limpias, los pómulos salientes, los labios perfectos, parecían trazados por una línea dorada que flotaba en la penumbra. La blusa, sujeta por un corpiño ajustado en la cintura, complementaba la pollera negra, henchida por muchas enaguas. Sostenía un rosario entre los dedos.&lt;br /&gt;«Mi capitán…», empezó diciendo el sargento Galván, sin poder aguantarse más.&lt;br /&gt;«Ni lo piense, Galván».&lt;br /&gt;«Pero, mi capitán, ya van casi dos semanas, ¿no le parece?»&lt;br /&gt;«Por la puta que lo parió, Galván, ¿se ha propuesto llevarme la contra?»&lt;br /&gt;El sargento Galván miró a la mujer, luego al capitán, las ventanillas de la nariz aleteándole. De mala gana dijo: «Mis disculpas, mi capitán, no volverá a pasar, perdone la impertinencia».&lt;br /&gt;«Lo hago personalmente responsable», dijo el capitán. «No quiero que nadie le ponga un dedo encima a esta mujer, si no quiere que lo deje amarrado a un árbol, calato, como regalo para Vanguardia Roja».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única emoción que le conocíamos al capitán era la furia, desde la subterránea, contenida, que parecía siempre salirle por los poros, hasta las explosiones monumentales cuando alguien lo desobedecía. Era la primera vez que se le veía esa mezcla de compasión y respeto. Habíamos visto otros cadáveres. Demasiados. La mayoría tirados a un lado de la carretera, la barriga hinchada, los labios morados, los ojos resecos, siempre cubiertos por una nube de moscas azules. Era la primera vez que veíamos un muerto vestido para enfrentar lo que el poeta llamaba &lt;em&gt;the long night&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;La presencia de la mujer, en especial su capacidad para permanecer inmóvil por tanto tiempo, tuvo el efecto predecible en mis camaradas de armas. Sin duda aguijoneados por las hormonas —la dudosa mejora de posibilidades de apareamiento— todos comieron sus raciones como gente civilizada. Nadie contó esos chistes que siempre incluían órganos sexuales o excreciones humanas, tampoco se tiraron pedos, ni se mentaron la madre con esas florituras que les hacían tanta gracia. No se les pasaba por la cabeza que, si la mujer no hablaba español, su buen comportamiento no serviría para un carajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminamos las raciones, el capitán nos examinó, sin duda tratando de decidir quién haría la guardia de noche. Se detuvo ante mí, sopesándome. Se sentía superior a los demás porque había pasado por la escuela de oficiales, inclusive se decía que había recibido entrenamiento especial en Panamá, pero sabía que yo sí había tenido una verdadera educación, y que, si todo salía bien, algún día estaría muy por encima de él. Ése había sido el trato que me tío me había ofrecido después que me expulsaron de la Católica. Sin embargo, de momento, yo era un simple subalterno. De modo que me ordenó tomar el turno de la noche. No le gustaba a nadie, porque se dormía mal, y se corría el riesgo de despertar con una patada de la pierna tiesa en las costillas. Pero a mí no me importaba. La noche siempre era buena para recordar.&lt;br /&gt;Luego de dar sus últimas órdenes del día, el capitán trepó al camión, convertido cada noche en su privado, donde no faltaba una buena cama de campaña, almohada, inclusive una silla plegable que hacía las veces de mesa de noche. El sargento Galván fue a mirar a la mujer un par de veces, contorsionando el cuerpo como si no cupiera dentro de su piel, luego regresaba negando con la cabeza, mascullando algo que a nadie le importaba entender, pero al final, por su propio bien, se metió en su tienda a las nueve. Dos horas después, todo el mundo dormía, excepto, por supuesto, la mujer y yo —Condori, a quien le tocaba el turno de la noche detrás del M2, dormía envuelto en una frazada, el inclinado hasta taparle los ojos.&lt;br /&gt;La luz de la Luna iluminaba la plaza con un azul pálido, casi plateado, perfilando sombras que parecían dibujadas con un pincel de tinta china: las curvas de los tejados en las paredes de adobe, la lona del camión en el polvo de la plaza, la silueta angular del M2 terminada en el ovillo humano que ahora era Condori. En el aire frío, limpio, se podía oír el ulular de una lechuza, quizá llamando una hembra, quizá, como decían los indios, llamando a la muerte. Desde lejos llegaba el ruido del río que empujaba con lenta determinación pedrones que chocaban con un ruido de dentellada bajo el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío ya me había atravesado la chaqueta, inclusive los pantalones, y ahora empezaba a alcanzarme los huesos; sin embargo, hacía ya un par de horas que estudiaba la puerta abierta. Las velas ya se habían consumido casi hasta la base, pero seguían siendo una luminosidad que dibujaba el perfil de la viuda. Entonces, sin poder predecir el futuro, pensé que un soldado con piernas entumecidas no serviría de mucho ante un ataque real. De modo que caminé unos pasos, pateando en el aire, viendo mi respiración condensarse frente a mí, pero tan pronto volví a mi puesto, el frío me empezó a agarrotar las piernas otra vez. No sería tan malo, pensé, si me alejara un poco más de la casa comunal, o si me acercara a la mujer, dependiendo de la perspectiva. De modo que empecé a caminar cada vez más lejos, o más cerca, hasta que llegué a la puerta.&lt;br /&gt;Me detuvo el asombro. La mujer arrodillada, medio cuerpo iluminado por las velas, se parecía a un cuadro de La Tour. De hecho, era una asombrosa combinación de «El descubrimiento del cuerpo de San Alexis» y el «Magdalena penitente». Nadie, ni siquiera el capitán, menos aún el sargento Galván, habría notado aquel parecido, tampoco la atracción. No sé cuánto tiempo estuve allí, disfrutando de aquella visión, pero cuando regresé a mi puesto, aquella imagen había quedado grabada en mi mente. ¿Qué puede ser más cautivante que la belleza? ¿Qué persiste con intensidad de fuego en la memoria?&lt;br /&gt;Me acerqué a las carpas. Había un concierto apagado de ronquidos acompañados de pedos. Me acerqué al camión, y me quedé allí, inmóvil, hasta que oí el ronquido vitriólico del capitán. Entonces, caminando tan silenciosamente como podía, crucé la plaza seguido por mi sombra de luz de Luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Experimentaba otra vez, después de mucho tiempo, la anticipación que una vez había sido tan familiar: el aleteo de la nariz, la respiración acelerada, el retumbar del corazón contra las costillas. La había sentido en algunas calles oscuras de La Victoria, o del centro de Lima, y esa noche volvía a mí mientras me apoyaba en el dintel de la puerta. Las velas eran ahora aros de cera sobre los cuales temblaban llamas amarillas. Las flores blancas a los pies del cadáver todavía exhalaban el aroma dulzón de los altares de las iglesias.&lt;br /&gt;La mujer, que de lejos parecía tan quieta, de cerca era todo movimiento: el pecho que se henchía con su respiración, los senos que empujaban rítmicamente el corpiño, los labios que pronunciaban una plegaria. Sin embargo, el silencio era tal que se podía oír la caída de las pequeñas esferas de piedra del rosario que ella pasaba con los pulgares. Su perfil seguía dibujado por la línea dorada. Juro que era una de las imágenes más conmovedoras que había visto en mi vida.&lt;br /&gt;Saqué un cigarrillo del bolsillo de mi chaqueta. Las llamas, sensibles al menor cambio de presión, parpadearon, haciendo bailar las sombras que se proyectaban en la pared de adobe. Inclusive el muerto pareció moverse. Me incliné sobre una de las llamas, haciendo pantalla con las manos.&lt;br /&gt;«Es mala suerte».&lt;br /&gt;La voz sonó tan clara que pensé que era producto de mi imaginación. Una de esas voces que llega en la noche para decir algo que uno no quiere oír. En las noches interminables de los siguientes cuatro años, volvería de manera obsesiva a aquel preciso instante —&lt;em&gt;the road not taken&lt;/em&gt;— la certeza de que, si no hubiera volteado a mirarla, si hubiera regresado a mi puesto, las cosas habrían sido diferentes.&lt;br /&gt;Sus ojos, enormes, negros, brillaban con la luz de las velas. Miraba como si supiera mi futuro. Mi tío pensaba que la voluntad humana era capaz de subyugar cualquier forma de deseo. Mi tío, mi pobre tío. Hablé por primera vez en el día.&lt;br /&gt;«¿Qué dijiste?».&lt;br /&gt;«Es vela de muerto», dijo ella, «sólo debe arder para el muerto».&lt;br /&gt;Su voz era firme, pero suave, como si le estuviera hablando a un hermano menor. Sus consonantes, especialmente la erre, rodaban sobre su lengua con el acento de quien ha aprendido español después de una infancia quechua. Los aretes de plata temblaban sobre sus hombros. Me pregunté a qué olería su cuello.&lt;br /&gt;«¿Me lo quieres explicar?», dije, acuclillándome junto a ella, sintiendo el olor a mujer que una vez había sido tan familiar.&lt;br /&gt;«No entenderías nunca».&lt;br /&gt;Sus ojos eran tan luminosos que tuve que mirar a otro lado. Entonces la vi. Apoyada detrás del ala de la puerta, una vieja Winchester 70, cuya culata gastada contrastaba con los colimadores recién pulidos, inclusive se podía oler el rastro picante de pólvora quemada. ¿Qué hacía un rifle letal allí? La verdad es que en ese momento no me importaba. Nada me importaba. ¿Para qué ocupar la mente en problemas pedestres cuando tenemos acceso a esa realidad elevada que es la belleza?&lt;br /&gt;Saqué la chata de ron que llevaba en el bolsillo. En realidad estaba llena de coñac. Con el cigarrillo en los labios, la abrí antes de ofrecérsela, pero ella me ignoró. Mi mano temblaba.&lt;br /&gt;«¿No tienes sed?».&lt;br /&gt;«No es agua».&lt;br /&gt;«No me digas que también es mala suerte».&lt;br /&gt;Bebí un trago largo, como no se debe tomar el coñac, pero no había otra manera. El trago nunca fue un buen substituto, pero ayudaba, distraía la mente por un rato. El olor a flor de naranjo sobre una piel incandescente era demasiado. No supe qué decir. Un tiempo tuve la facultad; la mayoría de veces, prestándome palabras de otros; unas pocas, con palabras que yo mismo había escrito.&lt;br /&gt;«¿Cómo ocurrió?».&lt;br /&gt;«No importa».&lt;br /&gt;«¿Lo mataron?».&lt;br /&gt;«Un machete lo mató».&lt;br /&gt;«Pero una mano sostenía el machete, ¿no?».&lt;br /&gt;«No importa», dijo ella, «fue justo, uno contra uno».&lt;br /&gt;Mientras ella hablaba, mis ojos seguían la curva de su cuello, hasta el encuentro de sus clavículas, esa concavidad de piel suave que el poeta había llamado Bósforo, al que no cruzaba puente alguno.&lt;br /&gt;«Lo que quieres decir», dije, sin saber realmente a qué me refería, «es que no es justo cuando uno tiene un machete mientras que el otro tiene una ametralladora, ¿no?».&lt;br /&gt;«Una ametralladora mata cien machetes».&lt;br /&gt;Estaba suficientemente cerca como para besarla, pero me frené, fumando una pitada, tratando de mantener mi distancia. Mi tío no sabía que una cosa es reprimir los deseos; otra muy diferente es gobernarlos: ése era el verdadero ejercicio de la voluntad, y sólo podía ocurrir cuando uno dejaba aflorar hasta los deseos más profundos. Tiré el cigarrillo. Consciente del riesgo que corría, pero seguro de que valía la pena intentarlo, me incliné hacia ella, como si fuera a besarla, pero con la intención de detenerme a unos quince centímetros, a salvo del peligro. Ella no comprendió la sutileza. Me empujó con tanta fuerza que me vi obligado a sostenerme con las manos para evitar una caída vergonzosa.&lt;br /&gt;Todavía podía haber regresado a mi puesto, todavía podía haber esperado al día siguiente, agotando la noche en el proceso de olvidarla. No habría sido una muestra de mi fuerza de voluntad sino un triunfo del poder de represión. De modo que me acuclillé junto a ella, seguro de que la urgencia volvería a aflorar.&lt;br /&gt;«¿Por qué lo mataron?».&lt;br /&gt;«Fue pelea de hombres; ya está muerto».&lt;br /&gt;«¿No tienes pena?».&lt;br /&gt;«Pena, tengo, mucha pena, pero no por él, muerto ya no padece; tengo pena por los que van a venir».&lt;br /&gt;Confieso que todavía seguía el diálogo, aunque quizá sin prestar atención a su español formal, como si lo leyera de un libro, pero su respuesta me desconcertó.&lt;br /&gt;«¿Pena por quién?».&lt;br /&gt;«El ejército nos mata, nos matamos entre nosotros: sólo hay una esperanza».&lt;br /&gt;«¿El cielo?».&lt;br /&gt;«El cielo es para los muertos», dijo. «La tierra es para los vivos».&lt;br /&gt;Me acerqué a ella, imaginando cómo sería hundir mi cara entre sus pechos, pero no la toqué. Ella no comprendió mi intención, porque vi un machete aparecer debajo del pañolón, la hoja de acero parpadeando con la luz de las velas, el filo buscándome la carne mortal, y quizá me habría atravesado hasta la espalda, si no la hubiera esquivado, tomándola de la muñeca. Luchamos casi de manera simbólica, pero el tiempo suficiente para que la cercanía de su cuerpo de mujer doblegara mi voluntad. Cuando logré que soltara el machete, ya era demasiado tarde. Fue como una avalancha interior. ¡Qué triste convertirse en el espectador de los propios actos!&lt;br /&gt;«Podrás tocarme», dijo ella. «Pero no tenerme».&lt;br /&gt;No me importó a qué se refería. Mi mano izquierda ya le cubría la boca, mientras mi mano derecha dejaba el rifle en el suelo, soltándome después la correa. Con voracidad, como si sólo me restaran unos minutos de vida, le levanté las polleras sin tomarme el trabajo de contarlas, hasta que mis manos recorrieron sus piernas calientes, subiendo por la curva vertiginosa hasta llegar a su sexo de mujer, el origen del ser, la fuente del tiempo humano. Me mordió la mano izquierda, con fuerza, pero en ese momento inclusive el dolor era parte del placer. Ella quiso alejarse, pero sus piernas adormecidas se lo impidieron, facilitándome la tarea de empujarla de espaldas sobre la piel de oveja. Me acomodé sobre ella para entrar en su carne. Quise besarla, pero me escupió. No me importó. Nada me importaba en ese momento.&lt;br /&gt;Juro que me abrazaba. Juro que sus piernas me sostenían con fuerza. Juro que no oí la primera ráfaga porque en ese preciso instante caía la dulce caída sobre la cual no hay control. Pero cuando la segunda ráfaga del M2 remeció las paredes de adobe, la escuché como si retumbara en mis huesos.&lt;br /&gt;Ella me empujo antes de ponerse de pie de un salto. Trató de recoger el machete, pero lo pateé, alejándolo. El parpadeo de las velas la iluminó, por un instante creí que desaparecería, inclusive me pareció ver una sonrisa en sus labios. No tuve tiempo de pensarlo. El momento era demasiado urgente. Ya con el fusil en la mano, salí a la oscuridad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan pronto salí, el parpadeo amarillo del cañón del M2 me buscó, dándome tiempo justo para tirarme al suelo. Los huesos de los codos me crujieron, un dolor agudo me recorrió los antebrazos, pero me quedé cuerpo en tierra, protegiéndome la cara con el fusil. Entonces todo quedó en silencio. El sargento Galván salió de la casa comunal con un AK-47 en la mano.&lt;br /&gt;«¡Se fueron!».&lt;br /&gt;El capitán —ahora podía verlo con claridad— estaba junto al camión, la Beretta 92 en alto, parpadeando bajo un cielo súbitamente estrellado. Apoyándose en la pierna tiesa, pateó contra el suelo con todas sus fuerzas.&lt;br /&gt;«¡Mierda, mierda, mierda!».&lt;br /&gt;El sargento Galván, como si hubiera recibido una orden, empezó a caminar hacía mí, y, en contra del sentido común, traté de levantarme, pero me disparó una ráfaga que me obligó a tirarme al suelo otra vez. El capitán gritó.&lt;br /&gt;«¿Qué carajos hace, Galván?».&lt;br /&gt;«Matar esta basura, mi capitán».&lt;br /&gt;El sargento Galván ya estaba junto a mí, el cañón de su arma casi apoyado en mi cabeza, el olor a pólvora quemada sobre el metal caliente entrándome por la nariz.&lt;br /&gt;«No dispare, Galván».&lt;br /&gt;«Disculpe, mi capitán, pero esta mierda merece morir aquí mismo».&lt;br /&gt;El sargento Galván apoyó el cañón en mi frente, oí su dedo jalar el gatillo, y cuando el resorte liberó el martillo, mi ano se contrajo dolorosamente, pero no hubo disparo, tampoco contragolpe que cargara otro cartucho. El capitán se acercó apuntándole al sargento Galván, pero éste soltó el cargador de su arma y buscó otro en su morral.&lt;br /&gt;«Galván, imbécil de mierda, ¡deténgase!».&lt;br /&gt;«No, mi capitán», dijo el sargento Galván. «Si queremos ganar esta maldita guerra tenemos que empezar por limpiar toda la basura de nuestras fuerzas». Ya había montado el cargador nuevo, y ahora volteaba hacia el capitán. «Incluyendo los que no saben dar órdenes».&lt;br /&gt;El capitán disparó. El sargento Galván cayó de espaldas, soltando una ráfaga al aire, pero apenas tocó el suelo soltó su arma y se ovilló. Bajo la luz de la Luna se oyó su voz adolorida.&lt;br /&gt;«Cobarde de mierda, nunca ha disparado al enemigo, la herida de la pierna se la hizo en una borrachera, que lo sepan todos».&lt;br /&gt;El capitán disparó al aire, y el sargento Galván se quedó callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fuerzas regulares llegaron al día siguiente, alrededor de las nueve de la mañana. El comandante, instalado en la casa comunal, hizo llamar al capitán. Éste salió una hora después, pálido, se diría que temblando, la pierna más tiesa que nunca. Le ordenó a Toni Rodríguez que nos entregara. El sargento Galván iba con el hombro vendado y la camisa manchada de sangre.&lt;br /&gt;El teniente que nos hizo subir al camión parecía divertido con la mala sangre del sargento Galván. «Se porta como un subversivo, el jijuna.» Subí, sosteniéndome con las manos esposadas, y me senté junto a un PM. Mientras los demás intercambiaban órdenes, hormigueando en la plaza de armas que el día anterior había parecido tan vacía, mis ojos se dirigieron a la puerta abierta.&lt;br /&gt;Sólo se veía un rectángulo negro. Quizá las velas se habían consumido por completo, pero no pude ver el cuerpo, ni las flores, ni la viuda cuya carne había conocido. Recordé el Winchester 70, preguntándome qué diablos hacía allí, pero ya era muy tarde para que una respuesta importara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;* Publicado en &lt;em&gt;Sur y norte&lt;/em&gt; (Lima: Editorial Norma, 2008).&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-8720472952718124049?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8720472952718124049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8720472952718124049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/06/la-viuda-de-cayara.html' title='La viuda de Cayara'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFvlkiGSiUI/AAAAAAAACTM/3ic5MQHvyZg/s72-c/suryorte.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-8727317181771717095</id><published>2008-06-20T07:27:00.000-07:00</published><updated>2008-06-20T07:35:05.914-07:00</updated><title type='text'>Cantos y Patrias</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFu_oJOFYCI/AAAAAAAACS8/t4cpJxGKKos/s1600-h/mi.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213971690002145314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFu_oJOFYCI/AAAAAAAACS8/t4cpJxGKKos/s320/mi.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Himnos&lt;em&gt;, nuevo poemario de Miguel Ildefonso&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Carlos Cabanillas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Ildefonso (Lima, 1970) ejerce la paternidad irresponsable de la mejor manera. A sus poemarios &lt;em&gt;Vestigios&lt;/em&gt; (1999), &lt;em&gt;Canciones de un bar en la frontera&lt;/em&gt; (2001), &lt;em&gt;Las ciudades fantasmas&lt;/em&gt; (2002, Premio Copé de Oro de Poesía 2001), &lt;em&gt;M.D.I.H.&lt;/em&gt; (2004) y &lt;em&gt;Heautontimoroumenos&lt;/em&gt; (2005), sumó recientemente &lt;em&gt;Los desmoronamientos sinfónicos&lt;/em&gt; (2008). Tiene en su disco duro, además, dos libros inéditos, uno de poesía y otro de narrativa. El primero se llama &lt;em&gt;Travesías&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;El viaje de Camilo&lt;/em&gt;, el segundo, será una muestra de su narrativa. Ahora presenta &lt;em&gt;Himnos&lt;/em&gt;, su último trabajo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Himnos&lt;/em&gt; es, en palabras de Ildefonso, un intento por hacer música con el sonido de las palabras. "Himnos que en lugar de celebrar triunfos cantan derrotas", dice el autor. Los textos que lo componen corren a ritmos variados; algunas lecturas son pausadas, otras se declaman sin respiro hasta el silencio del punto final. El deseo expreso del autor es desligarse de su mochila poética. Menos visceral, más analítico. Menos noventa. Dejar el patrón marcado de la armonía por la polifonía de la sinfonía: movimientos, puntos de vista. Paneos en vez de primeros planos.&lt;br /&gt;Ildefonso dice aún no tener muy en claro sus nuevas coordenadas poéticas. "Es un libro medio emo", bromea. "Más allá de los referentes y la forma, sin embargo, la poesía siempre es marginal", concluye con sobriedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;* Publicado en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&amp;amp;S=&amp;amp;id=12&amp;amp;idE=781&amp;amp;idSTo=75&amp;amp;idA=33501"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Caretas&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; 2032.&lt;br /&gt;En la foto: Mi patria también es mi memoria, diría el apátrida parafraseando a Alejandra Pizarnik. [Leyenda de &lt;em&gt;Caretas&lt;/em&gt;]&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-8727317181771717095?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8727317181771717095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/8727317181771717095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/06/cantos-y-patrias.html' title='Cantos y Patrias'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFu_oJOFYCI/AAAAAAAACS8/t4cpJxGKKos/s72-c/mi.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-1976700082227075586</id><published>2008-06-15T16:47:00.000-07:00</published><updated>2008-06-16T08:27:04.521-07:00</updated><title type='text'>Debate Mariátegui</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFWvcdW2j3I/AAAAAAAACSU/CGI2HmTebmo/s1600-h/MariÃ¡tegui.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212265047202893682" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SFWvcdW2j3I/AAAAAAAACSU/CGI2HmTebmo/s320/Mari%C3%A1tegui.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;UNO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/dante_castro_no_hay_primera_sin_segunda"&gt;DANTE CASTRO: NO HAY PRIMERA SIN SEGUNDA&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la batalla de ideas, actualmente todas las ventajas materiales las tiene el enemigo de clase. Con el monopolio de los medios de información en manos de la derecha, a la izquierda no le queda más que asumir estoicamente su rol en esta lucha asimétrica. Y lo asumimos felices y a capela, sin apoyo de ninguna ilustre personalidad, allí donde los viejos saurios ya se retiraron y libramos polémicas contra derechistas, neoliberales, fascistas, apristas.&lt;br /&gt;El diario &lt;em&gt;La Primera&lt;/em&gt; parecía que iba a compensar la desigualdad, pero no lo hace más allá de la crónica cotidiana. Después de leer a Coaguila desbarrando sobre José Carlos Mariátegui y comprobar cómo César Hildebrandt tiene licencia para denostar contra el socialismo real (que no vivió), contra la revolución cubana (que antes elogió), contra la revolución sandinista (que antaño celebró), contra Hugo Chávez, etc., no me cabe la menor duda de que el ancho cuello de la "libertad de prensa" es para la contrarrevolució n y el angosto pescuezo de la censura es para quienes luchamos por una nueva sociedad.&lt;br /&gt;Como decía el célebre poeta León Felipe, llamadme publicano, pero no cómplice por omisión o cobardía. Defender al Amauta es nuestra obligación, así no les guste a los que perdieron firmeza o convicción. Y si el sumo pontífice cobija a un periodista procedente de Correo que pone a José Carlos Mariátegui como "racista" o becado por Leguía, lo menos que se nos puede ocurrir es protestar contra su ilustrísima. ¿Se creerá infalible?&lt;br /&gt;Los lugares comunes que agitan contra Mariátegui aquellos que pretenden desmitificar su imagen, son los mismos de siempre. Son las sutilezas de siempre. Carecen de credibilidad quienes recortan citas y las sacan fuera del contexto. Alguien que no colabora en &lt;em&gt;La Primera&lt;/em&gt; ha hecho profesión de ello en Literatura de San Marcos: el joven profesor Marcel Velásquez, el que más ha propalado el increíble "racismo" del Amauta. Otro que sí es colaborador de La Primera, es un conocido filósofo que durante todo el año académico trata de empañar la memoria de Mariátegui. Con vocación digna de mejores causas, despotrica contra el marxismo cada vez que se le antoja frente al auditorio inerme de sus alumnos visoños. Está en campaña, indudablemente. Es una cruzada para erradicar el socialismo científico, el materialismo dialéctico, el leninismo, etc. Piensan que hay que conjurar aquellas ideas para que no contaminen a las nuevas generaciones. Y no se trata de ideas programáticas de un solo partido de izquierda, sino de toda la izquierda marxista en general. Vamos, vamos, denle un espacio mayor... que se lo ha ganado.&lt;br /&gt;Defendamos al Amauta en este mes en que cumple años, defendámoslo todo el año y por toda la vida. Es nuestra obligación, así nos lancen oprobiosas indirectas, así los pontífices del revisionismo y el reformismo nos llamen "provocadores" (¿cuando no ha sido así?), así nos quedemos fuera de la fiesta o al margen de la algarabía general que auspicia una candidatura sin condiciones para el 2011. Nos corresponde defender la memoria del Amauta y para eso hemos programado una cadena de actos públicos esta semana, en las aulas universitarias y en auditorios proletarios.&lt;br /&gt;Mientras a Hildebrandt le pagan para infamar a los marxistas, mientras Coaguila cobra por caricaturizar al Amauta, los "ultras" tenemos el orgullo de decir que no cobramos un centavo, oiga usted, por celebrar con los máximos honores el natalicio de Mariátegui y el Che. Y esos dos gigantes siempre llenarán nuestros auditorios; no buscamos que nos llene el bolsillo. Una cosa es morirse de pobreza y otra cosa es morirse de vergüenza.&lt;br /&gt;¡VIVA EL 14 DE JUNIO, ANIVERSARIO DE MARIÁTEGUI Y EL CHE!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;DOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;el quinto suyo &lt;&lt;a href="mailto:cajonessonoros@gmail.com"&gt;cajonessonoros@gmail.com&lt;/a&gt;&gt; a cesar&lt;br /&gt;11-jun&lt;br /&gt;Queremos felicitarlos por el artículo "Una lectura marxista" de Jorge Coaguila sobre José Carlos Mariátegui. Es notorio el estudio que ha hecho el articulista sobre la obra de nuestro primer pensador socialista. Sin embargo, a nosotros, como grupo de música negra afincados en Cañete (cuna y capital del arte negro en el Perú) nos llamó la atención la referencia al racismo del Amauta. Fuimos a verificar a los &lt;em&gt;7 Ensayos&lt;/em&gt; y efectivamente está la cita que Coaguila menciona. Pero la cita completa es más interesante aún: "El negro trajo su sensualidad, su superstición, su primitivismo. No estaba en condiciones de contribuir a la creación de una cultura sino a estorbarla con el crudo y viviente influjo de su barbarie". Mariátegui fue el primero que quiso superar el eurocentrismo pero como todo "primero" le quedo su porción de lo superado. No se dio cuenta que "superstición" es la religión del otro y que la "sensualidad" es una forma cultural. La labor de los mariateguistas de hoy es completar la labor de nuestro maestro e incorporar la cultura negra a ese rico crisol que es la nación peruana. Quienes se han puesto a defender a Mariátegui como icono religioso simplemente se niegan a completar la tarea dejada.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Rubén Cáceres "Marrón"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Director artistico de "El Quinto Suyo"&lt;br /&gt;Cañete, cuna y capital del arte negro en el Perú&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;TRES&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;daniel mathews &lt;&lt;a href="mailto:danielmathewsc@gmail.com"&gt;danielmathewsc@gmail.com&lt;/a&gt;&gt; a levanolarosa&lt;br /&gt;11-jun&lt;br /&gt;Estimado César: Quiero darle mi respaldo absoluto al artículo de Jorge Coaguila sobre Mariátegui. Me han llegado algunas cartas de Dante Castro donde se le acusa de "revisionista" por haber incluido una cita un tanto racista del Amauta. Pero yo creo que justamente de lo que se trata es de revisar para seguir adelante. Gramsci decía que la Revolución de Octubre fue una revolución "contra &lt;em&gt;El Capital&lt;/em&gt;" porque Marx había previsto que la revolución comenzaría en los países adelantados. Pero, añade Gramsci, eso era lo que hacía que la Revolución mantenga el espíritu de Marx. Mariátegui, contra los dogmas castrantes del "marxismo oficial" (esto es un oximorion porque el verdadero marxismo nunca será oficial) reviso el papel del indio en la transformación de nuestro país y, desde ahí, propuso que lo nuestro sería sin calco ni copia. Guardemos las distancias, Coaguila no ha llegado a tanto. Sólo ha incluido una cita que los "mariateguistas castrantes" no conocian quizá porque para ser castrante no es necesario leer (mejor, es necesario no leer). Somos nosotros ahora los que tenemos que emprender el trabajo de revisar conceptos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Daniel Mathews&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;DNI 09858954&lt;br /&gt;Profesor de Literatura peruana en la UNMSM, ex director de biblioteca en la Casa Museo José Carlos Mariátegui&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;CUATRO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/imariategui_racista_adelanto_de_atencion"&gt;&lt;strong&gt;¿MARIATEGUI RACISTA?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lunes 09 de junio de 2008&lt;br /&gt;Estimado Walter Saavedra:&lt;br /&gt;Atendiendo a la parte final de su interés y pedido, no le puedo enviar el material solicitado, porque no lo tengo a la mano. Pero puedo compartir la información de algunos rastros para buscarlo juntos.&lt;br /&gt;El diletante Marcel Velázquez publicó "Los 7 errores de Mariátegui o travesía por el utero del padre" en la revista &lt;em&gt;Ajos y Zafiros&lt;/em&gt; Nº 3-4. No tengo la revista, pero si conozco una trascripción que circuló en el grupo de correo Foro_Centenario, aproximadamente entre los años 2005 y 2006, si no me traiciona la memoria. En estos momentos no dispongo de tiempo para buscarlo en el archivo respectivo, espero poder hacerlo a mi regreso , el próximo fin de semana. En ese texto, Velázquez haciendo suyas divagaciones anteriores de otros enemigos de Mariátegui, insinua que Mariátegui fue "racista" anti-negro, y anti-chino.&lt;br /&gt;Ese mismo diletante, fue acogido posteriormente por la revista "Que Hacer", en la cual publicó "Mariátegui Unplugged" (¿? - Muy "original a ultranza" éste diletante). Ese artículo fue reproducido en la "Revista Peruana de Filosofía Aplicada " Nº 12, noviembre de 2005, que termina con un párrafo subtitulado "¿Good bye, Amauta?", título que nos debe sonar conocido, por que después otro autor, muy "original" también, escribió "Adios a Mariátegui". No tengo a la mano la revista "Que Hacer", pero si estoy revisando la segunda revista. Para fines de semana le puedo suministrar una fotocopía de la misma.&lt;br /&gt;Esas son algunas de las fuentes de inspiración, de ese tal Jorge Coaguila, que el domingo 01 de junio , en el suplemento "Semana" del diario "La Primera", perpetró una grosera tergiversació n y un ataque artero al legado que nos dejó Mariátegui. Pero él no es el único, que se ha propuesto sabotear desde afuera (porque tambíen hay los que lo hacen desde adentro) el "Aniversario 80 de la Creación Heroica de Mariátegui". Le recomiendo que revise el suplemento "Domingo" del diario "La República" del día 08 de junio, en el cual, un tal Raúl Mendoza, escribe a dos páginas enteras, "Desmitificar a Mariátegui", sumándose al ataque desde otros flancos.&lt;br /&gt;Bromas aparte, aunque la situación no está para bromas, Marcel Velázquez figura como miembro del Consejo Consultivo del "Simposio Internacional Conmemorativo de la publicación de 7 ensayos, 80 Años". Jorge Coaguila ha sido promovido a Editor del Suplemento "Semana" del diario "La Primera". En los próximos días, iran apareciendo, e iremos conociendo a otros como ellos, que ya se han pocisionado preferentemente en diarios, revistas y boletines, para "desmitificar" , y presentarnos un Mariátegui "falseado".&lt;br /&gt;Mientras tanto nosotros, seguimos en un mar de ambiguedades, deshojando margaritas, "apoyo, o no apoyo el Aniversario 80", "sera 80, o no será 80", y los dedos de la mano no le alcanzan para el recuento, y otras divagaciones por el estilo, para regaterar nuestro acción conjunta de manera sincera, y sobre todo efectiva. Ya no estamos para simples saludos a la bandera, ni para loas superficiales. O trabajamos en forma efectiva, o mejor nos hacemos a un costado, y nos quedamos de espectadores. El combate está planteado en términos claros, solamente nos queda asumir nuestro puesto en la historia.&lt;br /&gt;La proxima semana espero aportar algunas ideas sobre el supuesto "racismo" de Mariátegui. Solo adelantaré que Mariategui no fue "racista", ni "antiracista" , Mariátegui fue, y sigue siendo socialista. Esa fue su gran enseñanza, y ese es el camino que nos ha dejado. Por último le recomiendo que revise la Tesis "Esquema del Problema Indígena" publicada por Mariátegui en Amauta Nº26 , agosto de 1929, pag.69. Mariátegui nunca escribió sobre "el problema de las razas en América Latina", o algo parecido. Ese es otro grueso contrabando, que viene circulando desde junio de 1929, y nosotros los socialistas, Bien, gracias, como si nada nos interesara.&lt;br /&gt;Atentamente&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Miguel Aragón&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nota del editor :&lt;br /&gt;Pueden conseguir los documentos de Marcel Velasquez, apuntado su nombre en un buscador Google.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;CINCO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Luis Anamaria ( 09/06/08)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://socialismoperuano.blog.terra.com.pe/jorge_coaguila_ilectura_marxista_o_antim"&gt;JORGE COAGUILA ¿LECTURA MARXISTA O ANTIMARXISTA?&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimados lectores, Hoy domingo en el novísimo suplemento &lt;em&gt;La Semana&lt;/em&gt; del periódico Jorge Coaguila en "Una lectura marxista", escribe que José Carlos Mariategui en su viaje a Europa, después de la clausura del diario &lt;em&gt;La Razón&lt;/em&gt;, salio beneficiado "con una estadía, a costa del Estado", al introducir hechos sin explicar el contexto y que van mas allá del motivo del artículo que es celebrar los 80 años de los "7 ensayos de interpretación de la realidad peruana", Coaguila se hace portavoz y heredero de los que su tiempo inventaron patrañas, sobre el viaje a Europa de Mariategui y Falcón, acusándolos de haberse vendido a los Aspillaga, los mismos que hasta ahora en forma sibilina siguen criticando. Cabe aclarar, que el principal biógrafo de José Carlos Mariategui, Guillermo Rouillon en el primer tomo denominado La Edad de Piedra, del libro la Creación Heroica de José Carlos Mariategui, esclarece con palabras de Cesar Falcón: " Un pariente suyo (refiriéndose a Piedra familiar de Leguía) fue a vernos y habló a solas con Mariategui y conmigo. Al final los dos entendimos esta frase sin equívocos: - O fuera del país o en la cárcel. Podríamos escoger, sin embargo, no escogimos. El gobierno escogió por nosotros" (Pág. 304-305).&lt;br /&gt;Por otro lado Coaguila, agrega de su cosecha, algunos puntos debatibles como por ejemplo Los "Estados Comunistas como la Unión Soviética fracasaron precisamente por recortar las libertades individuales" parte de un expresión incorrecta tomada por la intelectualidad burguesa (queremos equivocarnos pero muy cercanos a su persona como lo demuestran los libros de entrevistas a Marío Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique), al denominar "Estado Comunista" es una contradicción: en la sociedad comunista el Estado no existe. La experiencia de la Unión soviética como primera revolución socialista triunfante, tiene un explicación de mayor profundidad que el problema de las "libertades individuales" o libertades de la sociedad burguesa. Igualmente considera que Mariategui, como racista privilegie la importación de colonizadores blancos en lugar de personas negras y chinas. Mariategui, en la pag. 40 de los "7 ensayos" nos aclara:&lt;br /&gt;"La suposición de que el problema indígena es un problema étnico, se nutre del más envejecido repertorio de ideas imperialistas. El concepto de razas inferiores sirvió al Occidente blanco para sus obras de expansión y conquista. Esperar la emancipación indígena de una activo cruzamiento de la raza aborigen con inmigrantes blancos, es una ingenuidad antisociologica concebible sólo de la mente rudimentaria de un importador de carneros merinos".&lt;br /&gt;No hay derecho, que se tergiverse la obra de Mariategui. Contrario a los buenos editoriales y artículos que don Cesar Levano nos tiene acostumbrados.&lt;br /&gt;Saludos&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Luis Anamaría&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;SEIS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RESPUESTA DEL DIRECTOR DE &lt;em&gt;LA PRIMERA&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;LA PRIMERA responde, a las críticas que le hicimos llegar inmediatamente después de publicada en su revista dominical La Semana. Nos da la razón, y deslinda entre quienes brindamos alcances constructivos y los otros, aunque en el subtitulo exagera al colocarnos en un mismo saco; "como alfitetazos de ultras de derecha e "izquierda"" Pensamos que la mejor forma de contribuir a celebrar con existo los eventos trascendentales; el ochenta aniversario de la fundación del Partido Socialista, y de la creación heroica de J.C.M, es realizar con prontitud alcances, sugerencias o criticas. Servirá de lección al Director para mirar con ojo zahorí los documentos que fluyan del periodista Coaguila, aquí no existe odio, detestar, o cualquier otra consideración prejuiciosa. El tema continua.&lt;br /&gt;Un saludo atento&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;Luis Anamaría&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;a href="http://www.diariolaprimeraperu.com/online/suplementos/images/ediciones/pdf/3/3-2.pdf"&gt;RESPUESTA DEL DIRECTOR DE LA PRIMERA AL BLOG SOCIALISMO PERUANO&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera edición de nuestro suplemento dominical tuvo excelente acogida: nuestros lectores lo pedían y esperaban. No ha faltado, por su puesto, críticas de quienes, a diestra y siniestra, nos detestan. El escrito de Jorge Coahuila sobre José Carlos Mariategui ha sido el leit motiv, o el pretexto.&lt;br /&gt;Un lector acierta al precisar que el viaje de Mariategui a Europa fue una deportación encubierta: a él y a Cesar Falcón, el régimen les planteó el dilema: o la cárcel o el exilio.&lt;br /&gt;Un provocador profesional me culpa de algunas faltas de información de Coaguila. Debo declarar que no ejerzo la censura entre quienes trabajan para LA PRIMERA. Admirador antiguo de Jhon Milton y de su inmortal &lt;em&gt;Areopagitica&lt;/em&gt; contra la censura previa me avergonzaría de fungir de inquisidor.&lt;br /&gt;Por los demás, no tuve ocasión de leer el texto de Coaguila antes de su impresión. Quizás le hubiera aconsejado, no impuesto, correcciones.&lt;br /&gt;Creo sí pertinente declarar que incurre en error Coaguila cuando aborda el tema de los chinos y los negros en &lt;em&gt;7 ensayos&lt;/em&gt;. No hay por qué ocultar que hay imprecisión en el Mariategui que sostiene, hacia el final de su libro, que "el negro no estaba en condiciones de contribuir a la creación de una cultura".&lt;br /&gt;Se refiere Mariategui al pasado colonial, al que, en "El problema de la tierra" reprocha el haber traído con los esclavos, la esclavitud. Emplea además, el término cultural en la concepción que entonces tenía.&lt;br /&gt;Sí, pues, el negro y el chino esclavos no podían contribuir a la cultura en el sentido antiguo de la palabra, no debido a sus raza, sino a estado económico y social.&lt;br /&gt;He escrito y hablado mucho acerca de esto. Y en cada ocasión he recordado lo que el propio Amauta escribió, en mayo de 1929, meses después de publicados los &lt;em&gt;7 ensayos&lt;/em&gt;, en "el problema de las razas en América Latina":&lt;br /&gt;"El negro o mulato, en sus servicios de artesanos o doméstico, compuso la plebe de que dispuso siempre más o menos, incondicionalmente la casta feudal. La industria, la fabrica, el sindicato, redimen al negro de esta domesticidad. Borrando entre los proletarios la frontera de la raza, la conciencia de clase se eleva moral, históricamente, al negro".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;César Lévano&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;SIETE&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Basta de mentiras&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://es.groups.yahoo.com/group/foro_centenario/message/20897"&gt;&lt;strong&gt;EL AMAUTA: ¿RACISTA SUI GENERIS?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;Escribe: &lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Dante Castro&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;10 JUNIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sepultureros de la izquierda marxista se valen de cualquier sutileza para desprestigiar a los principales valores y arquetipos de nuestra tradición de lucha. Ya nos hemos referido a La Primera como diario en el cual se tolera a quienes han hecho de la mentira contrarrevolucionaria un oficio. Principalmente nos referimos al periodista neoliberal quien hoy es el segundo al mando del suplemento dominical. El principal al mando dice que no leyó el artículo de Coahuila antes que fuese publicado. Intentemos conocer por nuestros propios medios el supuesto "racismo" del Amauta Mariátegui.&lt;br /&gt;El "racista" José Carlos Mariátegui anunció el decaimiento del prejuicio de las razas, desmintió la supuesta inferioridad de los humanos de color y se mofó del alicaído orgullo de los blancos:&lt;br /&gt;"El prejuicio de las razas ha decaído; pero la noción de las diferencias y desigualdades en la evolución de los pueblos se ha ensanchado y enriquecido, en virtud del progreso de la sociología y la historia. La inferioridad de las razas de color no es ya uno de los dogmas de que se alimenta el maltrecho orgullo blanco. Pero todo el relativismo de la hora no es bastante para abolir la inferioridad de cultura".&lt;br /&gt;Diferenciemos entre "inferioridad de raza" e "inferioridad de cultura". Para José Carlos Mariátegui no es importante la inferioridad de raza, sino la segunda: la inferioridad de cultura. Para la totalidad del 7° ensayo, la tan mentada "inferioridad de cultura" es inherente a los esclavos, mas no a sus naciones. Esto nos queda aún más claro en las siguientes líneas:&lt;br /&gt;"El chino y el negro complican el mestizaje costeño. Ninguno de estos dos elementos ha aportado aún a la formación de la nacionalidad valores culturales ni energías progresivas. El culí chino es un ser segregado de su país por la superpoblación y el pauperismo. Injerta en el Perú su raza, mas no su cultura. La inmigración china no nos ha traído ninguno de los elementos esenciales de la civilización china, acaso porque en su propia patria han perdido su poder dinámico y generador".&lt;br /&gt;Aclaremos la cita: a lo que se refiere JCM es a que complican el mestizaje CULTURAL costeño. Dice que no han aportado valores estrictamente culturales. El chino no introdujo en el Perú su cultura, entendida ésta como cuerpo de conocimientos, porque los que vinieron no eran embajadores de la ilustración oriental, sino esclavos. Dice Mariátegui:&lt;br /&gt;"La inmigración china no nos ha traído ninguno de los elementos esenciales de la civilización china...".&lt;br /&gt;Eso es lo que le hubiese gustado a Mariátegui, pero que no se dio. ¿Alguien puede demostrar que durante la historia republicana los esclavos chinos introdujeron aquellos grandes valores de la cultura oriental que habrían contribuido positivamente a nuestro proceso cultural?&lt;br /&gt;Cualquier necio, por llevarle la contra a Mariátegui puede aducir que los chinos trajeron su comida, pero el chifa no es precisamente chino sino invención de los esclavos culíes liberados en el Perú.&lt;br /&gt;Lo indemostrable es que hayan contribuido decisivamente a la literatura, a la filosofía, a las artes o a las ciencias. Bien dice el Amauta que la situación de desarraigo y esclavitud imposibilitaba estos aportes. La narrativa de los chinos en el Perú, escrita en castellano, ha sido hecha recién por Siu Kam Wen, a mediados de los 80 del siglo XX. Igual ha pasado con la narrativa negra, recién hecha por el mestizo Antonio Gálvez Ronceros, quien no puede jactarse de ser afrodescendiente.&lt;br /&gt;El "racista" Mariátegui no tiene problemas para elogiar las condiciones naturales del pueblo chino para incorporarse a la era industrial capitalista y al progreso por sus propios derroteros o caminos, aprovechando los elementos propios de su cultura y sin renunciar a ella:&lt;br /&gt;"Y ya la experiencia de los pueblos de Oriente, el Japón, Turquía, la misma China, nos han probado cómo una sociedad autóctona, aun después de un largo colapso, puede encontrar por sus propios pasos, y en muy poco tiempo, la vía de la civilización moderna y traducir, a su propia lengua, las lecciones de los pueblos de Occidente".&lt;br /&gt;¿El "racista" Mariátegui celebra que una sociedad autóctona, como la China encuentre por sus propios pasos y en su propia lengua la vía de la civilización moderna? ¿Qué clase de racista sería quien aspira a que nuestros mestizos e indios encuentren el camino del progreso sin despojarse de sus valores autóctonos ni de su lengua?&lt;br /&gt;¡Qué extraño es este "racista" moqueguano!&lt;br /&gt;Alertamos a nuestro público a que no se dejen sorprender por iletrados que fingen de historiadores y cuya única intención es desprestigiar al Amauta José Carlos Mariátegui mediante una lectura caprichosa e incompleta de su obra principal. Cuando decimos incompleta es: intencionalmente recortada. A otro perro con ese hueso, señores. Ya estamos muy grandes para que nos sorprendan con citas extraídas de su contexto.&lt;br /&gt;ESTE 14 DE JUNIO CELEBREMOS EL NATALICIO DEL AMAUTA, FUNDADOR DEL PARTIDO PROLETARIO EN EL PERÚ...&lt;br /&gt;Mariátegui: marxista leninista... No revisionista...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-1976700082227075586?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1976700082227075586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/1976700082227075586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/06/debate-maritegui.html' title='Debate Mariátegui'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' 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src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-4225004828709641268?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/4225004828709641268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/4225004828709641268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/06/lectura-y-presentacin.html' title='Lectura y presentación'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_0lOStMjTB7I/SE9F8TXyx7I/AAAAAAAACRE/8eWK7V2O2jM/s72-c/mi2.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-4977579180989404286</id><published>2008-06-06T14:21:00.001-07:00</published><updated>2008-06-06T15:38:27.148-07:00</updated><title type='text'>Homenaje a Nicomedes Santa Cruz</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Círculo de Estudios Peruanos Yahoo Groups Presenta&lt;br /&gt;Celebración por el Día de la Cultura Afroperuana&lt;br /&gt;Homenaje a Nicomedes Santa Cruz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chicago, Junio 6, 2008&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Apertura&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;“Ritmos Negros del Perú” (Décima de Nicomedes Santa Cruz) Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;Bienvenida Mercedes Fernández&lt;br /&gt;“Los Ritmos Negros del Perú y Nicomedes Santa Cruz” Rocío Ferreira&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primera Parte&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;“A la Molina No Voy Más” (Lamento, Folklore Popular) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;Coro: José Luis Alvarado, Claudio Fazio, Yanella Huamán, Fernando La Hoz, Griselda Puentes, Rober Reyes, Abigail Reynolds, Norma Vilcatoma&lt;br /&gt;“Azúcar de Caña” (Landó, Daniel “Kiri” Escobar) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Ruperta” (Landó de Ángel Aníbal Rosado) Alba Guerra, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Me Gritaron Negra” (Poema Rítmico de Victoria Santa Cruz) Rocío Ferreira, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;Coro: José Luis Alvarado, Claudio Fazio, Yanella Huamán, Fernando La Hoz, Griselda Puentes, Rober Reyes, Abigail Reynolds, Norma Vilcatoma&lt;br /&gt;“El Tamalito” (Canción Panalivio de Andrés Soto) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Lamento Negro” (Triste con Fuga de Tondero, Folklore Popular) Filomeno Ballumbrosio, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón&lt;br /&gt;“La Apañadora” (Tondero de Alicia Maguiña) Mercedes Fernández, Filomeno Ballumbrosio, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón&lt;br /&gt;“Mi Compadre Nicolás” (Festejo, Folklore Popular) Mercedes Fernández, Filomeno Ballumbrosio, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intermedio&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Improvisaciones Criollas (Guitarras) Aníbal Bellido y Alfonso Chacón&lt;br /&gt;Percusión (congas, bongós, cajón), Voz y Zapateo Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda Parte&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;“José Antonio” (Valse con Fuga de Marinera de Chabuca Granda) Alba Guerra, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“De España” (Tondero de César Calvo) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Toro Mata” (Landó, Nicomedes Santa Cruz y Caitro Soto) Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Tus Manos son de Viento” (Landó de Daniel “Kiri” Escobar) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Guitarra Llama a Cajón” (Décima de Nicomedes Santa Cruz) Rocío Ferreira, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;Coro: José Luis Alvarado, Claudio Fazio, Yanella Huamán, Fernando La Hoz, Griselda Puentes, Rober Reyes, Abigail Reynolds, Norma Vilcatoma&lt;br /&gt;“Mándame Quitar la Vida” (Marinera Limeña de Nicomedes Santa Cruz) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Cardo o Ceniza” (Landó de Chabuca Granda) Alba Guerra, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Alfonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Ingá” (Festejo, Folklore Peruano) Mercedes Fernández, Gustavo Alatta, Aníbal Bellido, Afonso Chacón, Filomeno Ballumbrosio&lt;br /&gt;“Zaña” (Zaña de Nicomedes Santa Cruz) Interpretación colectiva&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Participantes&lt;br /&gt;Invitado Especial:&lt;br /&gt;Filomeno Ballumbrosio&lt;/strong&gt;, “Meno” es el hijo mayor de quince hermanos del gran embajador de la cultura Afroperuana, Amador Ballumbrosio. Desde su adolescencia ha tocado y zapateado en diversos grupos nacionales e internacionales. Toca percusión –cajón, bongós, congas- además de ser cantante. También es zapateador y caporal en el Atajo de zapateadores de negritos en el distrito de El Carmen, Chincha. Filomeno también ha integrado la agrupación de Micky González y los hermanos Ballumbrosio y ha tocado con Chaqueta Piaggio, Julio “Chocolate” Argendones, entre muchos otros. En la actualidad, Filomeno es voz y percusión en la banda “Dan Voll and Combo Loco”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gustavo Alatta&lt;/strong&gt; es Director y profesor del Departamento de Diseño Gráfico de Webs e Ingeniería de Computación de la Universidad Devry. Además, es un renombrado folklorista peruano especializado en instrumentos de viento, percusión y arreglista vocal. Ha formado parte de distintos grupos musicales en el Perú, como “El Combo Valentino”, “Alma América”, “Sauce” y “Tiempo Nuevo”. Fue performista en la “Taberna 1900” de Barranco y finalista en el Festival “Taki” de 1990.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aníbal Bellido&lt;/strong&gt; es la primera guitarra del “Trío Perú”. Aprendió a tocar guitarra a los doce años y a los catorce tuvo su primer contrato como primera guitarra del grupo tropical “Los Siboney”. Como guitarrista de música criolla ha acompañado a muchos artistas peruanos como Lucía de la Cruz, Lucila Campos, Arturo “Sambo” Cavero, Jesús Vásquez, Luis Abanto Morales, Manuel Donayre, Edith Bar, Maritza Rodríguez, Anamelba, Lucho Barrios, Pedrito Otiniano y Johnny Farfán. Además de músico, Aníbal es contador en la Universidad Northeastern y profesor y coordinador académico del Departamento de Contabilidad en St. Augustine College.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alfonso Chacón&lt;/strong&gt; es profesor de guitarra clásica y folklore latinoamericano. Su profesor de guitarra criolla fue la Primera Guitarra Criolla del Perú, Don Oscar Avilés. Acompañó en Chile a Chabuca Granda, en Venezuela a Jesús Vásquez, en Canadá efectuó varias presentaciones con el Museo de Oro del Perú. Dada su gran experiencia en la música latinoamericana, en Chicago ha acompañado a Maritza Rodríguez, Edith Bar, Lalo Izquierdo, Marina Lavalle y a Alfredo Espinoza, primera voz del “Trío Perú”. Su participación con la comunidad peruana es continua y ha hecho presentaciones en diversas actividades culturales, como la organizada en la Univesidad DePaul en la que acompañó al grupo "De Rompe y Raja", de San Francisco, California.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mercedes Fernández&lt;/strong&gt; es egresada del Programa de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Martín de Porres y es graduada del Programa de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Federico Villarreal, en Lima, Perú. Actualmente se desempeña como reportera en el Diario Hoy, la publicación en español del Chicago Tribune. Es egresada del Centro de Folklore del Magisterio, curso estudios de Folklore en la escuela N.E.P.E.R., Escuela de Folklore Alturas y es ex integrante del elenco de danzas del Centro de Folklore de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fundadora de la Asociación Cultural “Yawar Kuna” Zampoñas de Lima, Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rocío Ferreira&lt;/strong&gt;, Ph.D. obtuvo el doctorado en literatura y cultura latinoamericana y estudios de género en la Universidad de California en Berkeley y ahora es catedrática del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad DePaul en Chicago. Trabaja en temas relacionados con la literatura latinoamericana de los siglos XIX, XX y XXI y teoría de género, pero su investigación se enfoca principalmente en la cultura y literatura peruana. Ha organizado numerosos eventos culturales en San Francisco y Chicago; participado en congresos nacionales e internacionales y publicado artículos de crítica literaria y cultural en libros y revistas especializadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alba Guerra&lt;/strong&gt; es actriz y cantante nacida en Buenos Aires, Argentina. Su primer trabajo en teatro como actriz fue con Opera Factory continuando hasta el día de hoy con Teatro Aguijón. Ha participado en Salomé, La casa de Bernarda Alba, Bodas de sangre, Yerma, Perversiones y La lujuria según Ramiro. Como cantante es una apasionada por el tango y también disfruta mucho de la música folklórica de los pueblos latinoamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Coro:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Luis Alvarado&lt;/strong&gt; es estudiante de Educación de la Facultad de Educación y de Lenguas Modernas de la Universidad DePaul y futuro maestro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Claudio Fazio&lt;/strong&gt; obtuvo el título de Ingeniero Estructural en la Universidad de Illinois. En la actualidad trabaja en construcción residencial en la compañía que tiene junto con su hermano.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yanella Huamán-Fazio&lt;/strong&gt; es egresada del programa de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFE).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fernando La Hoz&lt;/strong&gt; obtuvo un Master en Marketing Turístico y Hotelero de la Facultad de Turismo de la Universidad San Martín de Porres. Tiene un Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima. Se desempeña actualmente como ejecutivo de cuentas para la Empresa de estudios estadísticos y televisivos Nielsen Media Research.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Griselda Puentes&lt;/strong&gt; es estudiante de Educación de la Facultad de Educación y de Lenguas Modernas de la Universidad DePaul y futura maestra.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rober Reyes&lt;/strong&gt; es periodista y se desempeña como Presidente del Diario Hispano “Nueva Semana”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Abigail Reynolds&lt;/strong&gt; es estudiante de Ciencias de la Comunicación y Español de la Facultad de Lenguas Modernas y Ciencias de la Comunicación de la Universidad DePaul y futura maestra.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Norma Vilcatoma&lt;/strong&gt; se desempeña como Ejecutiva de Cuentas en el Diario Hispano “Nueva Semana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Este evento se ha hecho posible gracias al auspicio del Departamento de Lenguas Modernas de DePaul University, del Restaurante Macchu-Picchu , a la organización del Círculo de Estudios Peuanos Yahoo Group y a la participación de artistas, músicos, profesores, estudiantes y miembros de la comunidad.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-4977579180989404286?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/4977579180989404286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/4977579180989404286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/06/homenaje-nicomedes-santa-cruz.html' title='Homenaje a Nicomedes Santa Cruz'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-20443982.post-118422948083758198</id><published>2008-05-29T20:37:00.000-07:00</published><updated>2008-05-29T20:39:18.145-07:00</updated><title type='text'>No Podrán Matarlo</title><content type='html'>Alejandro Romualdo Valle, uno de los grandes de la Generación del 50, fue hallado muerto en circunstancias extrañas la noche del martes 27. La Policía retiró el cuerpo de su casa en la calle Ernesto Plascencia, San Isidro, donde vivía solo. El poeta, autor del reconocido "Canto Coral a Túpac Amaru", habría fallecido días atrás. Tenía golpes en el rostro y otras partes del cuerpo, según declaró su sobrina Gabriela Cabada. El vate tenía 82 años y las autoridades presumen que haya sido víctima de un robo en su vivienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(&lt;em&gt;Caretas&lt;/em&gt; 2029)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/20443982-118422948083758198?l=notaszonadenoticas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/118422948083758198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/20443982/posts/default/118422948083758198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaszonadenoticas.blogspot.com/2008/05/no-podrn-matarlo.html' title='No Podrán Matarlo'/><author><name>Paolo de Lima</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18258940538419795995</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07258026595250338045'/></author></entry></feed>