tag:blogger.com,1999:blog-186675392008-10-11T12:09:14.285+02:00La buena vidaComentarios sobre temas relacionados con la cultura, especialmente aquellas pequeñas cosas que nos hacen más felicestomas romanhttp://www.blogger.com/profile/18256375244907693000noreply@blogger.comBlogger1125tag:blogger.com,1999:blog-18667539.post-20122093297488054682008-10-04T07:09:00.005+02:002008-10-04T07:37:29.905+02:00El hombre piensa, Dios ríe<a href="http://1.bp.blogspot.com/_JGoTQCAs-Nk/SOb7hPMggKI/AAAAAAAAACk/Z1Mnd95WXEw/s1600-h/MilanKundera_2_Baja.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253162563807510690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_JGoTQCAs-Nk/SOb7hPMggKI/AAAAAAAAACk/Z1Mnd95WXEw/s200/MilanKundera_2_Baja.jpg" border="0" /></a>En 1985, el escritor checo Milan Kundera leyó un brillante discurso —<em>La novela y Europa</em>— al recoger el Premio Jerusalén. El texto íntegro de aquella famosa alocución pone punto final a su libro <em>El arte de la novela</em>, una lúcida reflexión sobre la creación literaria europea desde Cervantes hasta nuestros días.<br />El novelista —sostiene Kundera— no es portavoz de nadie. Existe una sabiduría suprapersonal, que explica por qué las grandes novelas son siempre un poco más inteligentes que sus autores. “Hay un admirable proverbio judío que dice: <em>El hombre piensa, Dios ríe</em> (…) Me complace pensar que el arte de la novela ha llegado al mundo como eco de la risa de Dios”. A diferencia de la filosofía, “la novela no nació del espíritu teórico, sino del espíritu del humor”.<br />No se puede juzgar una época exclusivamente por sus ideas, sin tomar en consideración el arte y particularmente la novela. “El siglo XIX inventó la locomotora (…) Flaubert descubrió la necedad. Me atrevo a decir que éste es el descubrimiento más importante de un siglo tan orgulloso de su razón científica”. Para Kundera, la necedad moderna no es la ignorancia. Puede uno imaginarse el porvenir sin lucha de clases o sin psicoanálisis, “pero no sin el irresistible incremento de las ideas preconcebidas que una vez inscritas en los ordenadores, propagadas por los medios de comunicación, amenazan con transformarse pronto en una fuerza que aplastará cualquier pensamiento original, individual y ahogará así la esencia misma de la cultura europea de la Edad Moderna”.<br />Los grandes medios de comunicación se infiltran en nuestras vidas y “el kitsch se convierte en nuestra estética y nuestra moral cotidianas (…) Ser moderno significa un esfuerzo desenfrenado por estar al día, estar conforme, estar más conforme aún que los más conformes”.<br />La cultura europea, añade el autor de <em>La broma</em>, parece hoy amenazada en lo que tiene de más precioso, su respeto por el individuo. Esta esencia del espíritu europeo “está depositada como en un cofre de plata en la historia de la novela, en la sabiduría de la novela”.<br />Y acaba de la manera más ocurrente: “Pero ya es hora de concluir. Estaba por olvidar que Dios ríe cuando me ve pensar”.tomas romanhttp://www.blogger.com/profile/18256375244907693000noreply@blogger.com