tag:blogger.com,1999:blog-185833012009-06-29T15:38:05.461+02:00HIPOPÓTAMOS A LA ESCUCHAApetitos afilados. Dientes entonados. Oídos hambrientos.The Beautiful Tastehttp://www.blogger.com/profile/12196936818458435368noreply@blogger.comBlogger146125tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-11920013388565655912009-06-17T09:28:00.003+02:002009-06-17T10:24:36.086+02:00Las mil y una primaveras: ¡No somos Phoenix!<span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Por desgracia, en mi trabajo me están haciendo trabajar, así que no he podido escribir estas crónicas en un periodo de tiempo razonable.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Como decíamos, el viernes nos levantamos "pronto" porque queríamos ver a <strong>Damien Jurado</strong> en el Auditori. He de decir que los momentos más especiales del festival se concentraron en ese concierto. Eran las cinco de la tarde y había una cola enorme esperando ver a este tipo que parece no encajar estéticamente entre sus propios y entregados aficionados. Me sorprendió ya no que tanta gente le quisiera ver, sino que tanta gente le conociera. Momento mágico: colas a las cinco de la tarde, aquello prometía mucho.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Y se cumplió: un hombre solo con su guitarra, un sonido perfecto, un Auditori que daba la impresión de ser un lugar al aire libre donde la gente entraba y salía continuamente pero donde se respiraba el máximo respeto por el artista, que desde el susurro hasta sus gritos de la última canción nos conmocionó.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Luego comenzó lo habitual. Pero sin desmerecer: <strong>Bat for Lashes</strong>, buen concierto, apenas había escuchado dos o tres canciones suyas y lo disfruté. Eso sí, ni el escenario ni la hora parecían apropiados: una música con cierto toque oscuro a las 7 de la tarde y con el sol martilleándote la cabeza no encaja del todo bien, y el sonido recogido del Auditori hubiera ido mejor que el expandido e imposible de controlar en los matices del escenario Estrella Damn. Pero ver a Natasha Khan con un mono ajustado a rayas también tuvo su aliciente. Eso sí, parece querer ser <strong>Björk</strong> sin atreverse a llegar hasta el final.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Luego vino el que para mí fue el concierto del festival: <strong>Tokyo Sex Destruction</strong>. Y vale, fue porque tenía muchas ganas de verlos. Y pese a que no tocaron ninguna canción del primer disco (mi favorito), se salieron. Suenan igual que en sus álbumes, incluso con más matices, gracias a un percusionista y a que sus influencias sesenteras se han ampliado. El cantante (que al día siguiente vería tocando el bajo con <strong>The Lions Constellation</strong>) está como una cabra, sube y baja del escenario repetidas veces, se tira al teclado (sic) y se lo echa a la espalda. Se lo está pasando tan bien que cuando la gente le pide otra canción les replica: pero tenéis que bailar, que ¡no somos los putos <strong>Phoenix</strong>! (que tocaron el jueves, por cierto). Vaya que si bailé o, más bien, me contraje y expandí de forma espasmódica.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Por eso, sabía que ver a <strong>Jarvis Cocker</strong> me daría el bajón. Y me lo dio. Y eso que no fue mal concierto, y que Jarvis (tío bueno), aun con barba, estaba pletórico.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">La adrenalina volvió a subir ya después de medianoche con <strong>Shellac</strong>. No había escuchado nada de este grupo antes, ni falta que hizo. Todo sencillo: luces estáticas, puesta en escena estática (de izquierda a derecha: guitarra, batería y bajo), nada de efectos, vestidos de negro excepto el bajista (de blanco: era su noche de bodas). Steve Albini parece un <em>nerd</em> con mucha mala leche. Y todo se descargaba en su música imprevisible e impecable. Post-hardcore, lo llaman. Me parece justo. Hasta la indie más russianredizada intentaba agitar su cabeza violentamente al ritmo de las canciones. Tralla.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">(<strong>My Bloody Valentine</strong> volvieron a tocar, esta vez en el Auditori: lo declararon zona catastrófica)</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-1192001338856565591?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-30823326280514197942009-06-08T09:44:00.002+02:002009-06-08T10:12:44.975+02:00Las mil y una primaveras: Haz ruido<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;">(Hijos de perra. Estaba terminando la entrada sobre el concierto de My Bloody Valentine el jueves y el Explorer se ha cerrado. Hoy odio mi ordenador más todavía, me hace la vida imposible.)</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;">Brevemente: el concierto de My Bloody Valentine, bien. Tapones para los oídos, no los necesito. No me pareció que tocaran demasiado alto. Cañeros, la gente hasta bailaba sus canciones, y ellos no se estaban quietos mirando a la pedalera continuamente. Eso sí, la voz no se oía casi, aunque le parecerá normal a alguien que los conozca.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;">Pues eso, ya puedo decir que he visto a My Bloody Valentine en directo.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;">Luego, The Horrors, molan, no inventan nada pero ¿y qué? Garaje gótico. Y tocaron Sheena is a parasite. Y además el cantante no hizo la vacaburra ni se cargó el escenario ni dio la nota.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#006600;">Los que sí dieron la nota fueron Meneo. Se desnudaron, y ya está.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-3082332628051419794?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-29216640706846841432009-06-02T21:24:00.002+02:002009-06-02T21:28:30.379+02:00Las mil y un primaveras<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">Y me pideron una crónica del Primavera Sound y no pude decir que no. Como soy un vago redomado, mejor que una crónica completa, voy a hacerla a partes. No podré hablar de los grupos que me perdí y que fueron la sensación del festival, como Andrew Bird, Deerhunter, The Pains of being pure at heart, Herman Dune (aunque a estos sí los vi tocando en un escenario para niños) y un largo etcétera. Pero como las crónicas oficiales han obviado el que para mí fue el mejor concierto del festival, el de Tokyo Sex Destruction, me resarciré con ello.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">Avisados quedan.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-2921664070684684143?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-28784700864705833172009-05-14T14:46:00.003+02:002009-05-14T16:47:03.348+02:00El poder manipulador de la música<span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Agradable sorpresa la de ayer, acudir a un concierto del que no sabía nada horas antes. Se trataba del cuarteto de <strong>Branford Marsalis</strong>, que tocaba en el Teatro Español. A decir verdad, los grupos de jazz tocando en teatros se me hacen raros: por un lado, en comodidad y en sonido están estupendos; por otro, no parece ese su ambiente natural, y escucharlos sin una caña o una copa en la mano se hace raro.<br /><br />Pero lo que importa, después de todo, es lo que suena. Y lo de ayer podría calificarlo de muchas maneras, pero los adjetivos que se me vienen a la cabeza me parecen pedantes, o cursis.<br /><br />Momentos de éxtasis rítmico se alternaron con otros serenos y melódicos (normalmente con Marsalis tocando el saxo soprano, instrumento que no me suele gustar a excepción de cuando lo usaba Coltrane; para el resto, preferiría un clarinete). Disfruté como un niño a veces; otras, como un adolescente, y en ocasiones hasta como un adulto.<br /><br />No es una forma de hablar. Cada canción se marcaba en mí de una forma totalmente diferenciada, guiando mis circuitos neuronales de un lado a otro, los neurotransmisores dando vaivenes de aquí para allá, activando las zonas cerebrales de la risa, la alegría, la tristeza, la serenidad, sacando recuerdos a cada emoción... Una canción melancólica me hacía echar de menos a alguna chica, y al momento siguiente una explosión de energía me empujaba a olvidarme por completo de todo.<br /><br />A veces pasa.</span> <div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"> </div></span><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 312px; CURSOR: hand; HEIGHT: 165px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://graphics8.nytimes.com/images/2006/10/06/arts/06mars_CA0.600.jpg" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-2878470086470583317?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-58161905328237556302009-05-12T15:13:00.010+02:002009-05-12T16:03:41.900+02:00You must fill out an entry form at show to enter the contest<div align="center"><br /></div><div align="center">Centro-Matic anuncia sus únicas fechas por territorio americano para lo que queda de año. No muchas. Ahora mismo. Durante el mes de Mayo. Al otro lado del océano. Corran si quieren asistir. Como aditivo a su asistencia, tendrán opción a uno de estos dos premios.<br /><br /></div><div align="center"><span style="font-family:times new roman;">Thu 05/07 - Dallas, TX - Granada Theater<br />Fri 05/08 - Springfield, MO - Randy Bacon StudioSat<br />05/09 - St. Louis, MO - Off Broadway<br />Mon 05/11 - Chicago, IL - Schuba’s<br />Tue 05/12 - Minneapolis, MN - 400 Bar<br />Wed 05/13 - Dekalb, IL - The House Cafe<br />Fri 05/15 - Austin, TX - The Parish</span></div><div align="center"><span style="font-family:Times New Roman;"></span></div><div align="center"><br /></div><div align="center"></div><div align="center">Primero, un <em>Will Johnson House Show</em>. El maestro vendrá a tu casa para actuar ante un máximo de 20 personas. Segundo, un <em>Centro-Matic For Life</em>. Y tendrás todos los discos pasados, presentes y futuros de <strong>Centro-Matic</strong>, <strong>South San Gabriel</strong> y <strong>Will Johnson</strong> más dos entradas gratuitas para todos y cada uno de sus conciertos a lo largo de toda tu maldita vida.<br /><br /></div><em><img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 256px; DISPLAY: block; HEIGHT: 243px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334935807715632898" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_3oDLeHIwGqM/Sgl_2fZm5wI/AAAAAAAAACk/685Ihzxz6YA/s320/LYJTS.jpg" /> </em><p align="center"><span style="font-size:78%;"><em>It's not a bravery, it's not a sorcery, it's not a loyalty, it's instability</em></span></p><p align="center"><br /><br /></p><div align="center">Juzguen ustedes mismos. <br /><br /></div><div align="center"> </div><div align="center">Un servidor se decanta por el aplauso, la reverencia, el fanatismo.<br /><br /><br /></div><br /><div align="justify"></div><br /><div align="right"><span style="font-family:times new roman;font-size:85%;">* Adriano Galante * </span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-5816190532823755630?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>The Beautiful Tastehttp://www.blogger.com/profile/12196936818458435368noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-111126349719373662009-05-07T14:46:00.004+02:002009-05-07T16:24:04.178+02:00Poética del ruido<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;">El primer ordenador que entró en mi casa lo hizo con el nuevo siglo, pasado el temor del "efecto 2000". Con él, casi al instante, entró el Winamp y dos cd con música en mp3, uno con toda la discografía de Nirvana y otro con música variada. En este segundo se incluía un disco recopilatorio de lo que a finales de los 90 se entendía por "música independiente" (de cuando este término empezó a ser peyorativo). El album en cuestión se llamaba <em>Generation Next</em>, y fue sacado por Pepsi como parte de una promoción en apoyo a este tipo de música, con <strong>Australian Blonde</strong> y su <em>Chup, chup, chup</em> como buques insignia. ¿Entienden la contradicción?</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;"></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;">El disco lo cerraba <em>Diamond sea</em>, canción de <strong>Sonic Youth</strong> pertenecimiente a su disco <em>Washing machine</em>, de 1996. Esto lo supe, claro, bastante después. También supe posteriormente que el tema en realidad dura veinte minutos, y no los seis del disco. Los catorce restantes son puro ruido.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;">Bueno, pues mola. Aunque el shoegaze y el post-rock no sean los géneros de mis amores, el ruido puede alcanzar una capacidad catártica de la que el sonido ordenadito carece. Se complementan. Como cuando no sabes expresar algo con palabras, o como cuando has entendido a quien tienes delante sólo por un gesto o una acción.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000099;">El ruido libera. El ruido crea imágenes. Cómo puede ser tan placentero joderte los oídos. Los caminos del alma son inescrutables. Gloria al ruido.</span><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 473px; CURSOR: hand; HEIGHT: 298px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://images.artnet.com/artwork_images/424802041/284712.jpg" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-11112634971937366?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-78270761883046277972009-04-21T11:00:00.006+02:002009-04-22T09:52:31.003+02:00De uniones<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Un mes sin escribir por aquí y parece que fue ayer cuando hablaba de <strong>Sr. Chinarro</strong>. Muchas cosas que vienen y van y el gusto de recuperar a <strong>Belle &amp; Sebastian</strong>. Nunca se habían ido, cierto, pero últimamente procuro escucharlos más. Quizá sea porque su visión inocente de la vida esconde una ironía salvaje dentro, o justo por lo contrario. Puede que porque las grandes historias están hechas de cosas sencillas, o porque simplemente ya no me interesen las grandes historias. Es posible que volver a Belle &amp; Sebastian sea únicamente cuestión de tiempo, o que la única razón oculta detrás de todo ello es que la musicalidad de sus canciones va más allá de estados emocionales transitorios.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">En <em>Y: el último hombre</em>, el cómic de Brian K. Vaughan y Pia Guerra sobre un futuro sin mamíferos macho, el protagonista diferencia el símbolo "&amp;" de la palabra "y" (en inglés, sería "and"). Dice que la primera establece una unión profunda que hace a las partes inseparables, al contrario que la segunda, en la que ambas pueden ser socios, colegas, amigos, etc. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">El nombre del grupo viene de una serie infantil de la televisión francesa, sobre un niño y su perro. Pero mucha gente pensaba que simbolizaba la unión entre Stuart Murdoch, cabecilla y principal compositor, e Isobel Campbell, voz y chelo. Pero Belle &amp; Sebastian llevan más tiempo sin Isobel (que sólo duró full-time del 95 al 99; a partir de ahí y hasta 2002, en que abandonó el grupo, estuvo a medias con sus proyectos en solitario y sin muchas ganas de participar) que con ella.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Murdoch y Campbell se conocieron en la Nochevieja de 1994 (o, mejor dicho, el 1 de enero de 1995) y su historia de amor no duró mucho. Curiosamente, en los dos primeros discos del grupo, el nombre aparece con "and". A partir de <em>The boy with the Arab Strap</em> (1998), cambiaron al "&amp;" y en <em>The life pursuit</em> (2006), su último disco por el momento (quitando las sesiones de la BBC) han utilizado la palabra y no el símbolo.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Yo siempre los llamo Belle &amp; Sebastian.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-7827076188304627797?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-18389405710541784832009-03-16T11:54:00.002+01:002009-03-16T12:16:25.567+01:00Nunca tú me quisiste, yo vi ponerse el sol...<div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Parece mentira que el hombre más carismático del pop español sea el tipo más normal del mundo, alguien con la treintena ya avanzada y cara con ojeras. Lo que en el lenguaje americano se llama un "perdedor" -aunque odio este concepto-. Alguien que en principio puede ser el menos interesante en una fiesta llena de gente joven con ganas de comerse el mundo es el que, con su sencillez, nos hace sentirnos satisfechos de haberle conocido, a él y a su música.</span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Antonio Luque no es nuevo en esto de la música. <strong>Sr. Chinarro</strong> lleva funcionando desde 1990 y, sin embargo, ahora está en su momento álgido, después de dos álbumes que al principio parecen pop sencillo tirando a intrascendente: <em>El mundo según</em> (2006) y <em>Ronroneando</em> (2008). Antes tampoco era un desconocido, y otros discos como <em>La primera ópera envasada al vacío</em> (2001) o <em>El ventrílocuo de sí mismo</em> (2003), y antes aún, <em>El porqué de mis peinados</em> (1997), le habían llevado a un reconocimiento explícito de su calidad. A mí, sin embargo, me parecen álbumes oscuros, pesimistas y, sobre todo, ¡mal cantados!</span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Pero, contrariando el espíritu del mojo, Luque dio una vuelta de tuerca a su concepto de la música, quizá no a su fondo, y limpió su sonido, su garganta y su vida, dejando escapar estrofas y versos, melodías y canciones que permanecen en el aire y te cuentan la verdad, sin adornos. No es un revolucionario (si quieren revolución en la adaptación del flamenco al pop independiente váyanse a <strong>Los Planetas</strong> y su obra maestra <em>La leyenda del espacio</em>), ni siquiera es un icono atormentado a lo <strong>Nacho Vegas</strong>, simplemente desprende el carisma y la frescura del que se sabe libre para decir lo que quiera porque las revistas de tendencias no se van a fijar en él.</span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Hace tiempo puse aquí la letra de una canción suya, Los Ángeles, y cosas como "a la pinta del cielo, qué mala por dios / estaba muerto de miedo y cantaba" me siguen estremeciendo como el primer día.</span></div><div><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 299px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.publico.es/resources/archivos/2008/3/31/1206960247754chinarrodn.jpg" border="0" /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-1838940571054178483?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-39523108858114197112009-03-05T17:21:00.005+01:002009-03-10T12:14:16.932+01:00La eterna duda<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;">Hay dos tipos de aficionados al jazz: los de <strong>Billie Holiday</strong> y los de <strong>Ella Fitzgerald</strong>. Podría crear polémica innecesaria diciendo que los estilos de ambas cantantes son irreconciliables, pero no es cierto: uno puede estremecerse con la voz rota de la Holiday y sin transición ninguna elevarse a los altares escuchando a la Fitzgerald.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;">Pero ambas personifican dos estilos muy diferentes de concebir la vida, esto es, la música. Son como <strong>Mozart</strong> y <strong>Beethoven</strong>: mientras que las obras del austriaco son apolíneas, luminosas y etéreas cuenten lo que estén contando (porque los sonidos también cuentan historias), las del alemán están llenas de claroscuros y pasión desbordante, son personales e intransferibles, con la emoción predominando sobre la razón, al contrario que el alegre genio de Salzburgo.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;">Ni que decir tiene que Fitzgerald personificaría el espíritu de Mozart, y Holiday el de Beethoven. La música como vehículo del alma frente a la música como vehículo del corazón. Es curioso que los cantantes de ópera suelen preferir la perfección técnica de Ella, mientras que en otros estilos menos ortodoxos las inflexiones de Billie los vuelvan locos.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;">Personalmente, me quedo con Ella. No sé si en esta elección influye el tipo de persona que es uno, más racional, emocional o instintivo, pero algo me atravesó de arriba abajo la primera vez que escuché <em>Everytime we say goodbye </em>de su garganta. Toda la emoción del mundo estaba concentrada allí, pero no pugnaba por salir sino que fluía alrededor, tranquilamente, como las olas de un mar en calma.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;">Imagino que ahora sólo queda dar las gracias a Kayele por "recordarme" que debía escribir esto.</span><br /><br /><br /><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 203px; CURSOR: hand; HEIGHT: 140px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://mysite.verizon.net/res0qaye/sitebuildercontent/sitebuilderpictures/ella_fitzgerald-03.jpg" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-3952310885811419711?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-65252911328648499672009-02-26T16:43:00.013+01:002009-02-26T17:06:11.606+01:00¿Lo mejor del año?<div align="center"><br /><span style="font-family:times new roman;">END OF THE ROAD FESTIVAL<br />Larmer Trees Garden, Dorset, Inglaterra. 12, 13 y 14 de Septiembre de 2008<br /><br /><br />Texto y fotos por Adriano Galante<br /><br />Sí. Han leído bien. Lo mejor del año no está en este país. Hay que pasar un par de horas en el aeropuerto, otro par en el avión, otro más en el tren y unos tres cuartos en un autobús para llegar al final de la carretera. Allí donde se toma el pulso de lo que está pasando. En primer plano. A pie de lluvia.<br />Desde 2006 se celebra el End Of The Road Festival, evento de asistencia obligada para ciudadanos de todo el planeta e importante solución en vena a necesitados de música en directo de calidad. Ideado, organizado y defendido por Simon Taffe y Sofia Hagberg, ubicado en un bosque al sur de Inglaterra, el festival que dice adiós al verano puede jactarse de ser el más querido, agradecido y aclamado por los artistas. Un cartel inigualable, un lugar de ensueño, cuatro escenarios de diferentes tamaños, buena comida a precio aceptable. Hasta aquí podemos encontrar competidores a la altura, pero cuando a estas cualidades se le añaden un sonido de alta calidad y un público tranquilo, inteligente, natural, no robotizado, que no excede las 2000 entradas vendidas, preocupado únicamente en el máximo disfrute posible de lo que se está viendo y, ante todo, escuchando; no queda contendiente en la lucha por el puesto. Y no, esto no es ni mucho menos una nota de prensa encargada por el departamento de marketing para publicitar el evento. Es más bien un acercamiento. En él, como en la página web del festival, suena “Knock, knock”, de los canadienses Woodpigeon.<br /><br /><br /></div></span><div align="center"><span style="font-family:times new roman;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307133497665295506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_3oDLeHIwGqM/Saa5zDfqlJI/AAAAAAAAABs/sj_rqMUzNrA/s400/IMGP1444.JPG" border="0" /><br /><br />Friday 12th September<br />Se oía música de lejos. Decenas de mochilas cargadas hasta la zona de acampada. De todas ellas colgaban botas de todas las clases posibles. La amplitud del espacio ante los ojos. Verde predominante. THE ACORN, THE YOUNG REPUBLIC y PETER AND THE WOLF abrían la tarde con sonrisas que respiran juventud y pocas ideas interesantes a descubrir. A HAWK AND THE HACKSAW volvían a sus raíces balcánicas acompañándose de un violín, una mandolina y un acordeón. La lluvia convertía en cuestión de segundos el suelo en barro. El siempre adorado MICAH P. HINSON se dejaba la garganta en el empeño constante de destrozar su cancionero en pos del máximo alarde romántico ante su novia, que, sentada frente a un teclado del que no tocaría más que cinco teclas, lo miraba tan ausente como servicial. El recorrido de un escenario a otro, resbaladizo, imposible y denso. Nadie avisó de que las zapatillas no servían para este terreno. De la humedad y de la barba de Warren Ellis emanaban descargas de ironía y vaho. DIRTY THREE dando la bienvenida a la noche con sus poderosos acoples entre melodías oceánicas y danzas infernales. Tan gigantescos como AMERICAN MUSIC CLUB, que, estrenando formación y con un Mark Eitzel imparable y nervioso, recorrieron su repertorio con elegancia, profundidad y contundencia. Nada que ver con la nueva propuesta de CONOR OBERST AND THE MISTYC VALLEY BAND, insustancial, plana y básicamente aburrida, de la que nos rescatarían AKRON/FAMILY, enarbolando la bandera psicodélica al frente de un ejército de risas exageradas y ritmos primitivos. Frío en la tienda. Los dos pantalones, las cuatro camisetas, las mantas y el saco no cumplían su función. Costaba conciliar el sueño.<br /><br /><br /><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307134096243651282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_3oDLeHIwGqM/Saa6V5X3ctI/AAAAAAAAAB0/XwINdQogICk/s400/IMGP1209.JPG" border="0" /> <span style="font-size:78%;">Warren Ellis: This is Dirty Three</span><br /><br /><br />Saturday 13th September<br />El sol atravesaba la niebla hasta la piel obligando a salir en busca del desayuno. Té y más té. Primera parada. La tienda más próxima donde vendan unas malditas katiuskas. Media hora de autostop hasta la civilización: unas calientes y peludas botas de montaña, un mercadillo de cosas inservibles, costumbre típicamente inglesa, y una señora preparando un guiso exquisito a precio de coste. Inevitable vuelta en taxi. Un soldado escocés retirado al volante. BABY DEE y sus pasitos delicados del piano al arpa entre canción y silencio, sonreía ante los aplausos, cantaba con pasión en el sótano de su cabaret. Justin Vernon más feliz que nadie a las cinco en punto de la tarde, presentaba al cuarto miembro de BON IVER al bajo y segunda batería, versionaba a Talk Talk y se rodeaba de los miembros de BOWERBIRDS para confirmar una vez más sin pretensiones que la validez de su debut es irrefutable. KURT WAGNER siempre sabe qué decir, cómo decirlo, cómo colgarlo en su tendedero, y así lo hizo sobre el Big Top Stage, cual viejo repleto de sabiduría, risueño ante tu incredulidad. Menos optimismo desprendía Alan Sparhawk, líder de LOW, que, en una violenta muestra de autodestrucción, tras haber soltado un “nadie me quiere” ante un silencioso y atento público, lanzó su guitarra diez metros más allá del escenario, donde, por suerte, tal vez gracias a su fe ciega, nadie resultó herido. A pesar de la incoherencia, tales actos de realidad se agradecen ante el vacío penitente de los contenidos SUN KILL MOON y mucho más aún ante la exageración llevada al límite de los desfasados MERCURY REV. Serían TWO GALLANTS los que nos llevaran de vuelta a dormir tras una espídica demostración de valentía sónica que, por momentos, pareció tambalearse en el continuo devenir de la repetición de esquemas en el experimento. La luna alumbraba el camino y el aliento repetía comida china.<br /><br /><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307134595410296290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_3oDLeHIwGqM/Saa6y86d_eI/AAAAAAAAAB8/dcyeelOj_9g/s400/IMGP1641.JPG" border="0" /></span><span style="font-family:times new roman;"><span style="font-size:78%;">Kurt Wagner: Home</span><br /><br />Saturday 14 September<br />Hoy seguía haciendo ese calor inusual con frío a la sombra. Caminabas entre la gente sentada en el suelo. Familias enteras. Niños de todas las edades. De 2 a 70. Algunos con cascos protectores para evitar daños auditivos prematuros. Auténticos fans de todas las tribus cumpliendo los 15, parejas de abuelos en primera fila, emocionados y emocionantes. Atravesabas el Garden Stage cruzando tiendas donde dan masajes por treinta libras, practican medicinas alternativas por un poco más y leen los futuros utilizando diversas técnicas milenarias por más todavía. De ahí se dibujaba un camino hacia una biblioteca en pleno bosque, cuyas estanterías eran los mismos árboles, una pista de baile de plástico con una radio enorme del mismo material expulsando rock and roll primigenio. Más allá, otro camino oscuro, lleno de ramas y hojas caídas decoradas con luces de Navidad, que te llevaba hasta un piano de pared incrustado en un trozo de escenografía de época con espejo y columna incluidos. Los más atrevidos se acercaban a juguetear con sus desafinadas teclas. El sol despertándote una vez más. THE WAVE PICTURES, KIMYA DAWSON y LIZ GREEN aceptando no saber por qué merecen estar en un escenario y dando razones para que asintiéramos, dirigiendo nuestras botas a otras empresas, como el desconcierto ante el furor provocado por el espectáculo de BOB LOG III, que nunca va más allá de su hillbilly one man band de slide fácil y bombo machacón escondidos tras atuendo de astronauta. JASON MOLINA se defendió a capa y espada, como buen caballero del desierto, sirviéndose de sí mismo sobre el escenario y enfrentándose con aridez a sus canciones, tratando de llenar el vacío tras la muerte de uno de los miembros de su banda Magnolia Electric Co. WOODPIGEON también servirían de bálsamo para tarde nublada. Ni JEFFREY LEWIS con su séquito de fans con camiseta resultona ni THE MOUNTAIN GOATS con su agónico velocípedo de anti folk de profesor de universidad pudieron ni tan siquiera acercarse al sarcasmo bestial de BILLY CHILDISH. El punk en estado puro. Como si no hubiera pasado el tiempo, el mundo se hubiera parado y sólo se moviera domado a látigo y riendas. Y así lo someten los tres sobre el escenario, disfrazados de ejército inglés de la Primera Guerra Mundial. Entre carcajadas provocadas por las guitarras mal afinadas, las equivocaciones en plena ejecución y el intuido desprecio al público por estar ahí aplaudiendo. Y para culminar la destrucción, despedida con el “Fire” de Jimi Hendrix. Inconmensurable. Del infierno saldríamos en barca sobre aguas serenas con un impecable RICHARD HAWLEY en los remos, con sus cuatro hijos absortos y curiosos como invitados de honor a un lado del escenario, su particular guardería. A cientos de kilómetros de distancia, no en el espacio sino en la actitud, se encontraban TINDERSTICKS y CALEXICO, cuyas actuaciones merecieron ser pasadas por alto en el instante mismo de escuchar medio tema por la desidia del concepto en sí mismo. THE CONSTANTINES saltarían al ring del The Local ante unas cien personas que estaban a punto de asistir a uno de los mejores conciertos del festival. Barro por todas partes, sudor en cada centímetro del cuerpo y del instrumento, nervios y electricidad revolcándose por el suelo con algunos presentes lamiendo mástiles y muchas bocas abiertas. Espectáculo imperdible. Qué tendría el bosque de Larmer Trees para provocar tal expresión de neuronas esparciéndose sobre vatios. BRAKES pretendía ser el broche final con sus sentidas canciones de menos de dos minutos, puramente británicas en lo esquizofrénico y humorístico, hasta que el presentador del escenario de The Local soltó estas palabras: “Si queréis escuchar algo que os remueva las entrañas, quedaos aquí, si no, volved a Tindersticks”. Y no le faltaba razón. Allí estaba DENIS JONES con sus micrófonos, sus aparatos y su guitarra eléctrica. Aparentemente un looper como otro cualquiera que se sirve de secuencias grabadas para construir sus composiciones a tiempo real en ese dichoso y colapsado lugar entre la electrónica y el folk. Más allá del tercer segundo, un auténtico genio capaz de mirar al público y transmitir todo lo que se puede transmitir desde un escenario. Un trabajador de la canción, puro nervio, precisión milimétrica y sinceridad extrema. Demasiado corto para ser cierto. Eso decía la cara de una chica que preguntaba si había tomado fotografías de la inmensidad que acababa de estamparse contra nuestros sentidos. Y qué mejor manera de despedirse de un festival que esta. La sensación de haber encontrado algo. Algo valioso. Un secreto albergando la felicidad que será compartida. Difícil de olvidar. Que sirvan estas líneas como invitación a todos los necesitados. Las respuestas os esperan al final del camino. </span></div><span style="font-family:times new roman;"><div align="center"><br /></div></span><div align="center"><span style="font-family:times new roman;"></span></div><span style="font-family:times new roman;"><div align="center"><br /></div></span><span style="font-family:times new roman;"><div align="center"><br /><br /><br /></div></span><span style="font-family:times new roman;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307135180898041378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_3oDLeHIwGqM/Saa7VCBn_iI/AAAAAAAAACE/Bc_wPhBUrsg/s400/IMGP2166.JPG" border="0" /> <p align="center"> <span style="font-size:78%;">Denis Jones: Sobrenatural</span><br /><br />Reportaje gráfico completo en </span><a href="http://www.flickr.com/photos/adrianogalante/sets/72157609552977911/"><span style="font-family:times new roman;">http://www.flickr.com/photos/adrianogalante/sets/72157609552977911/</span></a><span style="font-family:times new roman;"><br /><br /><br />Adriano Galante © 2008 </span></p><br /><div align="center"><a href="http://www.thebeautifultaste.com/"><span style="font-family:times new roman;">http://www.thebeautifultaste.com/</span></a><span style="font-family:times new roman;"> </span></div><span style="font-family:times new roman;"></span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-6525291132864849967?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>The Beautiful Tastehttp://www.blogger.com/profile/12196936818458435368noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-33775394608745605922009-02-17T22:05:00.012+01:002009-02-17T22:42:21.216+01:00El Mojo<img src="http://1.bp.blogspot.com/__IaJB7HsEMw/SZsqTEKbosI/AAAAAAAAAAs/1RwzyX_mIsc/s200/belle.gif" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303879493182268098" /><br /><span class="Apple-style-span" style=" ;font-family:Verdana;font-size:13px;"><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;">Austin Powers, ese icono de la retroposmodernidad, perdía el suyo a la segunda película. A otros les dura algo más, pero pocas veces más allá del tercer disco. ¿Qué ocurre? ¿El talento, como el amor, se apaga? ¿Son ellos o somos nosotros? ¿Se puede ser genial más allá de los 30? ¿No cansamos de los grupos o es que realmente los primeros discos son los mejores? </span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;"><br /></span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;">Por mejores, claro, no me refiero a los más perfectos, a los mejor acabados, a los de acordes mejor colocados. (Confío en que con la edad todos avanzamos en estas cosas prácticas y somos capaces de tener la nevera llena y la cama hecha). Hablo de aquellos discos que te cautivan y te arrastran a escucharlos una y otra vez, los que no te sacas de la cabeza. Hablo, claro, de pasión. </span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;"><br /></span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;">Cuando eso se acaba, no hay duda, el amor puede continuar. Se puede seguir siendo fan de un grupo tras el tercer álbum, claro.  A mi me pasa. Con Belle &amp; Sebastian, por ejemplo. Me encanta "The Life Pursuit", "Fold Your Hands..." es como un abrazo y "Dear Catastrophe Waitress" es quizás el disco que más alegre me pone, pero ya no me revuelven por dentro. "Tigermilk", "If You Are Feeling Sinister", "The Boy With the Arab Strap". Son discos que ponen palabras a lo que no eres capaz de decir, que tienen la melodía perfecta para hacerte feliz o para hacerte desgraciado, pero siempre en el momento justo. "The Boy With the Arab Strap", el verde, el último de esa increíble trilogía acompañada de varios eps también arrebatadores se editó en 1998. Un mes después de que Stuart Murdoch cumpliese 30 años. ¿Creemos en las casualidades?</span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;"><br /></span></div><img src="http://1.bp.blogspot.com/__IaJB7HsEMw/SZsqvPGLzFI/AAAAAAAAAA0/HgeqDglwdnA/s200/belle2.jpg" style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 200px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303879977153580114" /><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;">La música es de los jóvenes. No hay más. De los jóvenes que la hacen y de los jóvenes que la escuchan. Los adultos, ellos, pueden leer sus periódicos y volver a convencerse de que no hay nadie como Springsteen. De que los Stones siguen siendo los mejores. O de que el regreso de su banda favorita no tiene nada que ver con la falta de liquidez. No les culpo. Al fin y al cabo, nos dan la razón en la reivindicación de la adolescencia, de su adolescencia.</span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;"><br /></span></div><div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px; "><span class="Apple-style-span" style="font-size:small;">Pero sí, el mojo se va. Un día, supongo, te despiertas y ya no está ahí. Quedan otras cosas. La experiencia, el oficio, la pericia adquirida durante años. Se puede seguir triunfando, claro. Raúl sigue marcando a pares y Dylan llenando estadios. Pero, admitámoslo, ya no es lo mismo.</span></div></span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-3377539460874560592?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Jorge Regulahttp://www.blogger.com/profile/02282807127546223369noreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-52771143813601709202009-02-17T11:13:00.003+01:002009-02-17T11:18:46.246+01:00Momentos estelares de la música: Sólo Brian Wilson lo sabe<span style="color:#cc9933;"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">¿Qué pasó entre el <em>Revolver</em> y el <em>Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band</em> de los <strong>Beatles</strong>, los dos discos que marcaron más profundamente la evolución del grupo y de paso la de la música popular de los años 60 y posteriores?<br /><br />Pues pasó el <em>Pet Sounds</em> de los <strong>Beach Boys</strong>. Cuenta la leyenda que Brian Wilson, líder de los californianos, quiso dar un nuevo impulso a la música de chicas y playa que habían venido haciendo, con grandes resultados, hasta ese momento, al escuchar el <em>Revolver</em>: nadie se había imaginado hasta dónde podía llegar el pop en 1966. Ni corto ni perezoso, ideó melodías enternecedoras, arreglos preciosistas, añadió una gran dosis de creatividad y lo conjuntó todo bajo el común denominador de intentar representar en sonidos qué es estar enamorado. Y todavía no había acabado el año.<br /><br />La leyenda continúa con que el “pique” de Lennon y McCartney fue evidente: alguien les estaba ganando en la carrera “espacial” del pop, esta vez entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Si <em>Revolver</em> picaba en un lado y otro y adivinaba todo un potencial, <em>Pet Sounds</em> desarrollaba todo aquello a su manera de una forma unitaria, hilando todo en un disco redondo. Y se sacaron de la manga el <em>Sgt. Pepper’s</em>, obra magna donde las haya.<br /><br />Con <em>Pet Sounds</em> y <em>Sgt. Pepper’s</em> el LP dejó de ser una colección de canciones y empezó a adquirir sentido por sí mismo. Por su parte, el pop dejó de ser una serie de estribillos para cantar en cualquier lugar y a cualquier hora, pasando a convertirse en un vehículo de expresión del ser humano sin nada que envidiar en cuanto a complejidad y riqueza a los tradicionales.<br /><br />Y la humanidad ganó canciones como <em>God only knows</em> o <em>Caroline no</em>. Brian Wilson, por su parte, se hundió cada vez más en sus miserias mentales aderezadas con drogas. </span><br /></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"><br /></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc9933;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 267px; CURSOR: hand; HEIGHT: 304px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://homepage.mac.com/john_kruper/artwork/beach_boys/pet_sounds.jpg" border="0" /><br />Posdata: a mí, sin embargo, me parece que el auténtico <em>Pet Sounds</em> de los Beatles es <em>Abbey Road</em>.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-5277114381360170920?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-4366437969269726652009-02-13T13:26:00.003+01:002009-02-13T13:40:53.672+01:00¿Por qué he tardado tanto tiempo en escuchar a...<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">... <strong>Coconot</strong>? A saber: grupo indie entre los indies, en el que participa <strong>El Guincho</strong>, y que en la Rockdelux ensalzan siempre que pueden, como la luz que guía el indie patrio. Los encontraba a menudo en las páginas de esta revista desde hace más de un año y, qué quieren que les diga, me llamaban la atención: música tropical indie, ritmillos africanos, pintas entre lo inadaptado y lo guay (o de guays que no se adaptan al resto de los guays). Ya saben, lo que está de moda ahora.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Hoy, por casualidad, he entrado en su myspace, donde tienen colgadas nueve canciones, y me las he escuchado todas varias veces. Ni siquiera he tenido tiempo para buscar más información mientras escribo esto. Esperen un momento. Vale: aparte de El Guincho también hay un ex componente de <strong>12twelve</strong> (que estoy volviendo a redescubrir) y tienen dos discos: <em>Novo tropicalismo errado</em> y <em>Cosa Astral</em>.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;"></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#009900;">Mola, ¿no?</span><br /><br /><br /><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 413px; CURSOR: hand; HEIGHT: 261px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://img.hipersonica.com/2008/10/coconot_guincho.JPG" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-436643796926972665?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-7247526565323649832009-02-12T10:52:00.003+01:002009-02-12T10:56:20.721+01:00Manos<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#333333;">A un músico se le reconoce. Quiero decir, a un músico de verdad. Son personas diferentes, dan la sensación de vivir el tiempo de distinta manera que el resto de los mortales, como si conocieran los entresijos del alma y se despreocuparan de los mil y un detalles que distraen nuestra atención cada día. Transmiten una extraña serenidad.<br /><br />Pero si algo me fascina de un músico son las manos. Se reconocen en seguida: son manos fuertes, labradas a lo largo de años hasta adquirir a veces cierta deformación que, en lugar de quitarle su belleza, la caracteriza. El caso más extremo es el de los contrabajistas, con dedos que parecen morcillas, el meñique retorcido y mirando hacia la palma como si fuera una garra. Y aún así, es una mano hermosa.<br /><br />Paradigmáticas son las manos de los pianistas. Además, la derecha como la izquierda están igualmente trabajadas, tanto que sus dedos a veces tienen el doble de tamaño que unos normales: se me quedó grabado el meñique (de nuevo, es el más pequeño y débil de los dedos, y por eso el que más se desarrolla) de Horacio Icasto, enorme, que pisaba las teclas con una seguridad y una fuerza aplastantes.<br /><br />La seguridad por la que las manos se desplazan a través del instrumento también es bella, también transmite esa extraña serenidad que percibo cuando estoy en un concierto. Ya sea a través de un teclado, del sinfín de llaves de un saxo o del mástil de una guitarra. Las manos de guitarristas son diferentes a las de los pianistas: más delgadas y ligeras pero igualmente fuertes. Ese contraste entre fuerza y delicadeza las hace especiales, sobre todo las de los guitarristas flamencos. Ver la mano derecha de uno de ellos atacando velozmente las cuerdas no tiene precio.<br /><br />A veces, en un concierto, miro para otro lado para que lo que veo no me distraiga de lo que escucho.</span><br /><br /><a href="http://www.musicosclasicos.com/rachmaninoffmanos.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 449px; CURSOR: hand; HEIGHT: 190px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.musicosclasicos.com/rachmaninoffmanos.jpg" border="0" /></a><br /><div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-724752656532364983?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-57670167597631916712009-02-02T14:48:00.002+01:002009-02-02T14:52:27.142+01:00(interludio)Música para cantar con los ojos cerrados y una sonrisa: <em>He doesn't know why</em>, de <strong>Fleet Foxes</strong>.<br /><br /><div>Un, dos, tres, responda otra vez.</div><div> </div><div><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 323px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.boston.com/ae/music/blog/Fleet%20Foxes%5B1%5D.jpg" border="0" /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-5767016759763191671?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-10418985061894439542009-01-29T22:25:00.004+01:002009-01-29T22:58:15.955+01:00Estado de gracia<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">La primera vez que hablé de <strong>Animal Collective</strong> en este blog fue hace un par de años, cuando el último disco que habían sacado al mercado era <em>Feels</em> (2005). Les ponía como referencia de una psicodelia que no era nostálgica de los años 60, y aunque densos en ocasiones, también podían ser encantadoramente pop.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">En el tiempo transcurrido desde aquel post primigenio les ha dado tiempo a sacar dos EP (<em>People</em>, de 2006, y <em>Water Curses</em>, de 2008) y otros dos hermanos mayores: <em>Strawberry Jam</em> (2007) y <em>Merriweather Post Pavilion</em>, aparecido hace tan solo tres semanas, y que los confirma como el grupo más en forma del panorama musical.</span><br /><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#3333ff;"><em>Strawberry Jam</em> es enorme, avasallador, de los que marcan época, que no moda. Y <em>Merriweather Post Pavilion</em>, superada la impresión inicial, es maravilloso, quizá no tan redondo como el anterior, pero con personalidad propia, y con temas para el recuerdo (<em>In the flowers, My girls, Summertime Clothes, Lion in a coma</em>...).</span></span></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">Suele ocurrir que los creadores en su momento álgido pasan por una actividad febril, y dejan varias obras maestras en poco tiempo, deslumbrado a todo el mundo con una facilidad pasmosa. Quizá dos años entre estos dos discos no es un tiempo breve (se supone que la cadencia habitual de los grupos que están en forma es un disco bienal), pero analicemos la trayectoria de la banda y sus integrantes: se forman en el año 2000 en Nueva York (aunque sus miembros son todos de Baltimore). En 2003 lanzan, como quien no quiere la cosa, 3 LP: <em>Here comes the Indian, Danse Manatee </em>y <em>Spirit they're gone, spirit they've vanished</em>. Al menos el primero de ellos es una obra maestra, y los otros dos encierran magia en su interior. E</span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">l trío bien podría formar una sola unidad estilística.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">En 2004 sacan <em>Sung Tongs</em>, muy diferente a los anteriores y otra cota insuperable, y perfilan <em>Hollindagain</em>, su peor disco (son, a pesar de todo, mortales), que según allmusic.com se lanza en 2006. Un año después llega <em>Feels</em>, en el que comienzan a definir su estilo actual ("estilo", palabra muy peligrosa que me estoy resistiendo a usar en este post). </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;"><br /></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;"></span><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">A partir de ahí relajan su actividad febril y sacan dos LP en cuatro años... Claro que también lanzan los EP que ya hemos citado. Además, en ese tiempo, <strong>Panda Bear</strong>, uno de los cerebros creativos de Animal Collective, graba tres álbumes, <strong>Avey Tare </strong>hace uno o dos y además el grupo colabora con <strong>múm </strong>y <strong>Black Dice</strong>.</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#3333ff;">¿Cuánto pueden dar de sí los estados de gracia?</span><br /><span style="font-size:130%;"></span><br /><span style="font-size:130%;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 355px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.exclaim.ca/images/up-animal_collective.jpg" border="0" /></span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-1041898506189443954?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com3tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-29389007898046789862009-01-09T11:58:00.002+01:002009-01-09T12:51:04.898+01:00Que 50 años no son nada<div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Si no fuera porque lo leí el domingo pasado en el suplemento dominical de El País, no me habría enterado. No es que tenga mucha importancia, pero siempre es un buen momento para reivindicar uno de los instrumentos de gozo más eficaces de la música: <em>Kind of Blue</em>, de <strong>Miles Davis</strong>, cumple 50 años.</span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">El reportaje del EPS (indescriptible la alegría que sentí al ver que dedicaban espacio a la música en esta revista, y más al jazz) estaba firmado por Diego Manrique, lo cual significa calidad, rigor y anécdotas suculentas. Como aquella con la que empieza: en una recepción en Washington a finales de los 80, Miles se presentó con una vestimenta bastante hortera, por lo que una mujer poco informada le preguntó qué méritos tenía para estar allí. "Bueno, he cambiado el rumbo de la música cuatro o cinco veces. ¿Qué ha hecho usted para estar aquí, aparte de ser blanca?", fue su respuesta.</span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">No era un virtuoso, pero sí un hijo de puta. No hay mucha gente que hable especialmente bien de Miles. Tampoco se podía decir que fuera tiránico, pero tenía una personalidad tal que consiguió que varios de los mejores músicos de jazz de la historia, gente que no podría aceptar otra denominación que la de <em>frontmen</em>, como Bill Evans o John Coltrane (Cannonball Adderley y Paul Chambers también son unos genios, pero su personalidad es más "adaptable"), se juntasen bajo sus órdenes sin considerarse con el derecho a discutir algunas de las resoluciones de su jefe. A Miles no le hacía falta subir la voz para imponerse, igual que no le hacía falta demostrar ante nadie su valía musical. Él, simplemente, tocaba.</span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Y <em>Kind of Blue</em>, grabado en dos días, casi improvisado, es la piedra angular de su música, una de esas "cuatro o cinco revoluciones musicales", pero más allá de su valor histórico siempre quedará como una colección de canciones en las que el tiempo parece pararse, no tener prisa, y moverse entre la sensualidad y la melancolía. Miles decía que con este disco quería rendir un homenaje a su niñez, recuperarla. Quizá por eso todo es tan sutil, tan aparentemente difuso y nostálgico, pero a la vez cálido, como los recuerdos en nuestra memoria.</span></div><br /><div></div><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 270px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.vivojazz.cl/images/comentario_discos/MilesDavis_KindOfBlue.jpg" border="0" /><br /><div></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-2938900789804678986?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-30188099645708850862008-12-17T12:27:00.004+01:002008-12-17T16:44:47.748+01:00El Bronx era una fiesta<div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;">Si usted es lector habitual –debí haber empezado preguntando si hay algún lector habitual en este blog– sabrá que pasé (viví) tres semanas en Nueva York, hace algo más de un año. Aun siéndolo, es posible que no sepa que esa experiencia me dejó tan colgado como a Robert Carlyle la isla-plantación de maría de <em>La playa</em>: deseo regresar allá por cualquier método. Bueno, él acabó suicidándose en una habitación de un hotel de mala muerte en Tailandia. Yo parece que lo llevo algo mejor.<br /><br />Pero, irremediablemente, hay una miríada de cosas que me recuerdan a esa bendita ciudad, y entre ellas está la música. Hace un tiempo escribí por aquí sobre esa experiencia, pero aquel texto estaba ligado al rock y a Manhattan. Sin embargo, hay una canción que asocio sin duda a otro barrio y a otra época. <em>Good feeling</em>, de <strong>Joe Bataan</strong>, una de las estrellas de la discográfica latina Fania, tiene todo el sabor del Bronx de los 60, de las películas de Martin Scorsese, es escucharla y evocar la calle, los veranos agobiantes (como el que pasé allá), el gentío, los niños jugando alrededor de una boca de incendios abierta, la algarabía. Italianos, como el propio Scorsese, negros y latinos conviviendo en paz durante el día, lo que hicieran por la noche ya no es asunto de este post.<br /><br />Y es que una de las patrias latinas es Nueva York, que ha dado a luz a varios de los más grandes músicos de habla hispana, y uno de los lugares de origen de la salsa, ese género en cuyo seno caben casi todos los demás géneros latinos. Allí además surgió el bugalú, de cuyo nacimiento se responsabiliza el mismo Bataan y otros cuantos de sus vecinos y amigos: parece que juntarse para tocar y grabar era lo más normal del mundo, no te hacía falta salir del barrio, del guetto (<em>Do you feel it?</em>, que decía otro compadre, <strong>Joe Cuba</strong>). El bugalú (o boogaloo) es una simplificación de la salsa para volverla más comercial y accesible, cuyo principal y loable objetivo es bailar. Y vaya si lo consigue.<br /><br />Fue mal visto al principio por los guardianes de la tradición, pero de la misma forma fue visto el soul cuando <strong>Ottis Redding</strong> o <strong>Sam Cooke</strong> intentaban que la música que habían escuchado desde pequeños también sirviera para bailar con la chica los sábados por la noche. <em>Another saturday night</em>, de Cooke, por cierto, es para mí el Bronx de los 50.<br /><br />Rizando el rizo: <em>Good feeling</em>, en realidad, tiene más de soul que de salsa. Pertenece a <em>Riot!</em>, disco editado en 1968 y que no tiene desperdicio. No es de extrañar que Joe Bataan también hiciera un disco llamado <em>Salsoul</em>. Era la música del barrio.</span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#996633;"> </div></span><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 253px; CURSOR: hand; HEIGHT: 236px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.dustygroove.com/images/products/b/bataan_joe~_riot~~~~~_101b.jpg" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-3018809964570885086?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-91533595830775612492008-12-11T16:58:00.000+01:002008-12-11T17:00:24.923+01:00Música sin fronteras<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#003300;">Hace unas semanas estuve en un concierto del Festival de Jazz de Madrid. Los más puristas dirán que de jazz no tenía nada: <strong>Baldo Martínez</strong> exhibía su <em>Proyecto Miño</em>, en el que fusionaba (¿se nos permite decir esta palabra?) la música tradicional de las orillas de este río con el jazz en su vertiente más heterodoxa: como si <strong>Gerswhin</strong> hubiera nacido en Orense. El contrabajo de Baldo dirigía su mini-orquesta compuesta de saxos, zanfonas, darbukas, trompeta, batería… dejando que las melodías tradicionales y las modernas se las apañaran mutuamente, sabiendo que tenían que llegar a un común entendimiento. Al finalizar el concierto, Martínez (que antes había dado un tirón de orejas al Ayuntamiento por organizar un festival de jazz pero cerrar, hace menos de un mes, uno de los locales más vitales en la difusión de esta música, el Bogui) dijo algo inusitado: ¡en disco suena mejor!<br /><br />Poco después le tocó el turno a <strong>Avishai Cohen</strong>, que hacía las veces de cabeza de cartel (no se puede hablar de telonero y artista principal, pues el concierto de Baldo Martínez y su <em>Proyecto Miño</em> duró una hora) del día en el teatro Fernán Gómez —antes, Centro Cultural de la Villa—. Le había visto anteriormente en el Complujazz, a principios de julio, en un concierto más ortodoxo que acabó, sin embargo, con Cohen tocando al contrabajo (con arco) y cantando al unísono una melodía tradicional judía. El pasado domingo ya no era un trío clásico de jazz, sino que su banda estaba compuesta por piano, percusión, trombón, flauta, guitarra y cantante, además del propio Cohen como voz principal y contrabajo, pasando en ocasiones al bajo eléctrico.<br /><br />El cometido de tal grupo era unir el jazz con la música tradicional judía, pero decir eso se le queda corto. A veces, puro jazz, con improvisaciones largas y libres, otras veces se volvía pop, sobre todo cuando le daba al bajo eléctrico, e incluso hubo un momento para el flamenco («con todo nuestro respeto») y el propio Cohen interpretó una emocionante versión de <em>Alfonsina y el mar</em> acompañándose únicamente del contrabajo. Al final, como si de una estrella del rock de estadio se tratara, nos hizo corear a todos el último tema, cosa que a mucha gente allí le sorprendió (cosas de venir a un concierto de jazz en un teatro).<br /><br />Dos reflexiones: el jazz surgió de la mezcla de las concepciones africana y europea de la música. ¿Es ajeno al espíritu de este que mezcle otras concepciones y otras tradiciones musicales, que si bien estuvieron en contacto con la música clásica europea anteriormente siempre lo hicieron con complejo de inferioridad? ¿Hubiera sido diferente si en lugar de la música africana hubiera sido otra la que, libre del pasado, se hubiera fusionado con la europea?</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-9153359583077561249?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com0tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-76468777223634999832008-12-04T10:07:00.003+01:002008-12-04T10:26:43.845+01:00Cualquier tiempo pasado...<div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;">Hipopótamos, en consonancia con las modernas prácticas de RMC (Responsabilidad Musical Corporativa), quiere brindar un hilo divulgativo, aunque en realidad sirva como una reivindicación. Y es que hace unos días me despreciaron a los <strong>Beach Boys</strong>. Vale que los de California no son de mis favoritos, pero el <em>Pet Sounds</em> es digno de pelear con cualquiera por el puesto de mejor disco etcétera etcétera. Y eso que al principio no me entró del todo bien: me lo compré, para qué engañarnos, por <em>God only knows</em>. La primera vez que escuché esa canción se me saltaron las lágrimas, y eso lo han pocas, muy pocas, canciones. Además, <em>Pet Sounds</em> tiene el mérito de ser el acicate para que Lennon y Macca sacaran el <em>Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band</em>. Vaya pique entre bandas: Brian Wilson se había flipado con el <em>Revolver</em> de los de Liverpool, así que, desde la admiración, contratacó con ese disco, con el que pretendía expresar en música el amor (obvio, pero oiga, qué bien le salió). Y los <strong>Beatles</strong>, pues ya se sabe.</span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;"></span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;">Y ya puestos, también es menester mencionar grandes discos de los 60, que mucha gente se queda en la pugna Beatles-<strong>Rolling Stones </strong>y parece que todos los demás vienen después. Pues no, señora. Empezando por <strong>The Zombies</strong> y su <em>Odyssey and Oracle</em> (otro que puede situarse tranquilamente entre los mejores discos bla bla), siguiendo por el <em>Something else by The Kinks</em> o por el <em>The Who sings My Generation</em>, que no hace falta que diga quiénes son sus autores, y acabando por el <em>Here are The Sonics</em>, ídem de ídem.</span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;"></span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;">Y como nunca he sido fan de los Stones, pues hacía falta mencionar unos cuantos grupetes que no tenían nada que envidiarlos en ningún sentido.</span></div><br /><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;"></span></div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;">Lo mejor de todo es que espero comentarios reivindicando otros grupos de los 60 que merecen ser reivindicados.</span></div><div> </div><div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 301px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://static.rateyourmusic.com/album_images/4650.jpg" border="0" /></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-7646877722363499983?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-90261951338575810972008-11-26T10:54:00.004+01:002008-11-26T11:10:28.201+01:00Una buena obra<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">Justo antes de que comenzara el Festival de Jazz de Madrid (tengo un post por ahí guardado que hablaba de algún concierto al que he ido) a las autoridades madrileñas les dio por cerrar uno de los pocos locales donde la música en directo se cuidaba como pasión, no como negocio: el Bogui.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;"></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">La primera vez que entré fue de casualidad: iba con Adriano, nos paramos a ver por qué habían cambiado el Kingston y ¡nos encontramos con un local de jazz! Decidimos entrar por curiosidad. Los dueños eran amables y estaban nerviosos como unos padres primerizos. Pudimos disfrutar de un grupete que revivía el jazz manouche, con una cantante excesivamente extrovertida (como la mayoría de cantantes de jazz) y con un guitarrista que todo lo que tenía de expresivo en su instrumento lo olvidaba en su cara. Disfrutamos como enanos.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;"></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">Aquí tienen la noticia: </span><br /><br /><a href="http://www.20minutos.es/noticia/428474/0/cierre/bogui/jazz/"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">http://www.20minutos.es/noticia/428474/0/cierre/bogui/jazz/</span></a><br /><br /><a href="http://www.elmundo.es/papel/2008/10/22/madrid/2526144.html"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">http://www.elmundo.es/papel/2008/10/22/madrid/2526144.html</span></a><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;"></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">Es posible que hoy les apetezca hacer una buena acción. Por ejemplo, firmar virtualmente en favor de la reapertura del Bogui:</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;"></span><br /><a href="http://www.jazzinmadrid.com/yosoybogui/"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#993399;">http://www.jazzinmadrid.com/yosoybogui/</span></a><br /><br /><br /><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 151px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.boguijazz.com/images/bogui1.jpg" border="0" /><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-9026195133857581097?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com1tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-60106874445677189942008-11-24T17:47:00.001+01:002008-11-24T17:48:56.508+01:00Más Milton Malone que nunca<span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Autobombo: entren cada miércoles en </span><a href="http://www.sololobueno.com/"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">www.sololobueno.com</span></a><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">, que ahí me encontraran despotricando contra todo, como es costumbre. Lo bueno abunda.</span><br /><span style="font-size:130%;"></span><br /><span style="font-size:130%;">Todo sea por la música.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-6010687444567718994?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-22685108238306557182008-11-12T16:36:00.002+01:002008-11-12T16:51:42.256+01:00El krautrock y los documentales de La 2<span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Lo reconozco. Yo sí veía los documentales de La 2. De niño. Cada día, es decir, cuando podía (tenía clase por la tarde). Me encantaban. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">También reconozco que me gusta la new age y todas esas músicas que solemos meter en un mismo saco bajo etiquetas de ambient, chill out y cosas así. Lo malo es cuando una cosa se pone de moda: el chill out que se hace ahora es cutre, cutre.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">¿Qué relación tienen estas dos cosas? Allá por los 70 hubo una serie de personas (o personajes: eran los 70) que se empeñaron en ampliar los caminos del rock demasiado rápido. Surgieron todo tipo de corrientes tan diversas que costó asimilarlas... y aún hoy estamos en ello.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Una de las cosas más graciosas de la música popular ocurrió cuando a alguien le dio por bautizar como movimiento a los músicos alemanes, simplemente porque hacían música que no se oía en los países anglosajones (con una excepción, como veremos). Grupos tan heterogéneos como <strong>Faust</strong>, <strong>Can</strong> o <strong>Neu!</strong>, que se parecen tanto como un huevo a una castaña, fueron agrupados bajo el calificativo "krautrock". Bien anchas se le quedaron las narices a quien se le ocurrió el nombre.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Sin embargo, dentro del krautrock había gente que tenía cierta sintonía, ciertas afinidades a la hora de hacer música. <strong>Cluster</strong>, <strong>Harmonia</strong>, <strong>Popöl Vuh</strong>, e incluso Neu! o <strong>Kraftwerk</strong> podían llegar a compartir una misma filosofía del sonido. Muchas de sus creaciones estaban directamente influidas por <strong>Brian Eno</strong>, uno de los grandes de la música popular (como músico, como productor, como lo que sea), que abrió un filón con un disco con un nombre tan sugerente como <em>Music for airports</em>. ¡Tachán! Nació el ambient: esa música que parece no estar, que parece no molestar, música para crear ambiente, para evitar el silencio.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Me encanta esa música.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Era algo distinto, diferente, sin hacer demasiado ruido. ¿Minimalismo? Canciones que parecían no saber cuándo empezaban o acababan, simplemente se materializaban, cumplían su función y volvían a desvanecerse otra vez... Música perfecta para acompañar imágenes sin que le robara el protagonismo a estas.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Estoy seguro de que ya habíais llegado a relacionar los elementos sin que yo dijera nada.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Sin embargo, en algo estoy intencionadamente equivocado. Robaron el protagonismo a las imágenes.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Hace tiempo que no veo documentales de La 2.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-2268510823830655718?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com9tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-86830850362939780842008-10-16T13:06:00.003+02:002008-10-22T14:37:11.311+02:00Sequía<div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#cc6600;">A veces, este blog parece más bien un diario de mis confesiones musicales más íntimas. Descubriéndome, sin poder esconderme en ningún sitio, quedándome indefenso y mostrando todos mis puntos débiles, dejándome conocer sin más. Y el peligro es mayor cuando llevo un tiempo sin publicar nada, cuando para mantener este sitio con vida —o para conservar mi pobre estatus— necesito rebuscar es mis experiencias musicales más sagradas, exponiéndolas al criterio del lector ocasional. Puro exhibicionismo sonoro, armónica morbosidad.<br /><br />Ahí va más leña al fuego.<br /><br />Me estoy aburguesando. Cada vez que toca renovar el contenido del ipod, van cayendo más discos antiguos, ya digeridos. La apatía me hace rechazar el pop sencillo y continuista, la pereza me hace eludir las experiencias más radicales. Regreso a mis clásicos. Como mucho, completo discografías de artistas de dilatada carrera (<strong>Caetano Veloso</strong>, <strong>Tom Waits</strong>).<br /><br />A las últimas cosas que me han pasado ni siquiera les doy muchas oportunidades. ¿Has escuchado esto? Pues no, ¿pretendes que lo haga?<br /><br />Hubo un tiempo en que vaciaba el ipod al completo —o el Creative Zen, al que tenía mucho cariño y me gustaba más— y lo llenaba de discos inéditos para obligarme a escuchar cosas nuevas. Enseguida me arrepentía, pero ya no podía dar marcha atrás. O me forzaba a escuchar todas las canciones antes de renovar el contenido. Bien, creo que eso ahora ni se me ocurriría.<br /><br />No es la edad, es la pereza.<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/06/sequia1.jpg" border="0" /></span></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-8683085036293978084?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com5tag:blogger.com,1999:blog-18583301.post-48502921447398173902008-10-15T12:06:00.002+02:002008-10-15T12:26:50.068+02:00Letras<span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;">Quizá una de las razones de que escuche poca música en español es que pongo las letras en un segundo plano. A veces, ellas mismas, las letras, por sí solas se colocan en el primero. Pero normalmente no lo hacen, para qué nos vamos a engañar.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;">Para letras de amor, los boleros o la copla: las del pop son demasiado obvias, demasiado cotidianas. Las de las otras, pura pasión. Sólo unos pocos destacan: <strong>Bunbury</strong>, antes de liarse a plagiar como un bendito, le ponía cojones (a veces el corazón y el alma no son suficientes) a sus versos. Y no sólo para el amor: "todos somos artistas de mierda en potencia".</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;">Si las letras normalmente suelo obviarlas, hay gente con la que no puedo por sus palabras, como <strong>Alejandro Sanz</strong>. En todas sus canciones incluye "corazón", "alma" y "piel".</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;">Pero se puede hablar de más cosas que el amor. También están las reivindicativas, que suelen aburrirme por lo obvio. O las fiesteras, o las que no dicen absolutamente nada.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;">O las letras en otros idiomas. Mi escaso conocimiento del inglés me permite algo que me encanta: que interprete -o que directamente invente- lo que dice la canción a mi manera. No es porque yo lo haga, pero el resultado suele ser mejor, más evocador, de lo que la letra original pretendía. Será algo subconsciente: completo lo que no entiendo con palabras que a mí me gustan más.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#666600;">En fin, que hay letras con las que te identificas. A mí, en español, aparte de las de Bunbury, me pasa con las de <strong>El último de la fila </strong>(cuando se entienden... o cuando las interpreto <em>ad lib</em>). Pero, a la manera de confesión, me encanta la visceralidad y la mala leche de las letras de <strong>Los Planetas</strong>. A veces hacen falta: no somos seres perfectos.</span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/18583301-4850292144739817390?l=hipopotamosalaescucha.blogspot.com'/></div>Milton Malonehttp://www.blogger.com/profile/04609414117931847001noreply@blogger.com3