tag:blogger.com,1999:blog-183358922008-07-25T16:05:38.740+02:00el ser esRaquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comBlogger65125tag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-53238916831832428632008-07-25T14:17:00.002+02:002008-07-25T16:05:38.754+02:00<span style=";font-family:courier new;font-size:130%;" ><span style="font-weight: bold;">INT.DÍA. SAN BERNARDINO. SALÓN. </span></span><br /><span style="font-style: italic;font-family:courier new;" >(MIGUEL, RAQUEL, Presentadora noticias-OFF)</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">MIGUEL y RAQUEL, en el sofá, comen algo mientras ven la televisión.</span><br /><br /><div style="text-align: center;font-family:courier new;"><span style="font-weight: bold; font-family: courier new;">PRESENTADORA NOTICIAS </span><span style="font-family: courier new;">OFF</span><span style="font-weight: bold; font-family: courier new;"> </span><span style="font-family: courier new;">(ÉNFASIS EN</span><br /><span style="font-family: courier new;">LA GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN)</span><br /><span style="font-family: courier new;">Las calles del municipio de Nigrán,</span><br /><span style="font-family: courier new;">Pontevedra, amanecen hoy con más de</span><br /><span style="font-family: courier new;">400 toneladas de basura en el décimo</span><br /><span style="font-family: courier new;">día de huelga de los servicios de</span><br /><span style="font-family: courier new;">limpieza. Los vecinos dicen que el</span><br /><span style="font-family: courier new;">olor es insoportable. Las ratas y</span><br /><span style="font-family: courier new;">los insectos...</span><br /><br /><span style="font-weight: bold; font-family: courier new;">MIGUEL</span><br /><span style="font-family: courier new;">¡... dicen que no!</span><br /></div><br /><span style="font-family:courier new;">RAQUEL sufre un ataque de risa que le hace atragantarse, pero no quiere echar la comida, está demasiado rica.</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">Durante todo el día le asaltará la tronchante imagen de una rata con corbata hablando muy seria al micrófono en rueda de prensa.<br /><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-69103735927973645742008-05-18T16:06:00.003+02:002008-05-18T16:22:32.450+02:00<span style="font-family:verdana;">Jo, quién necesita citar a literatos con Nobel cuando tienes un amigo como José Luis... Os copio directamente de su blog:</span><br /><br /><span style=";font-family:Arial,Helvetica;font-size:180%;" ><i>Papeles sueltos<br /></i></span><i>Me llamo Sir Rufus Arlington.<br /><br />Soy explorador de África. Tengo tierras en las verdes praderas irlandesas, cruzadas por ríos cálidos de norte a sur y de este a oeste. Tengo mansiones grandes como montañas tanto en la campiña, donde beben de los dulces aires del Forth, como cerca de Buckingham. Cocheros me llevan a todo correr a tomar el té con Su Majestad la Reina por un par de botones que les entrego en vez de una libra. Recuerdo un criado, canijo y pecoso al que, protestando él por la birria de propina, le aplaudí la cara con donosura y severidad gentil, o sea, con los guantes puestos. Luego le pegué un tiro en la cabeza.<br /><br />Una espada con alhajas empedradas remata mi cintura y mi cinturón de cien mil piastras, que arrebaté a un turco cetrino y llorón en un mercado maloliente. A veces me siento cansado, confieso, de tanta mezquindad, y pregunto a Dios por qué me ha puesto la pesada carga de amonestar a los infieles y malvados de corazón.<br /><br />Deshigadora llamo yo a mi reluciente compañera, de la que no me separo ni en el lecho. Deshigadora por ser ése mi ataque favorito, la extracción de higadillos y entrañas de los pobres diablos que se interponen entre el Reino de Inglaterra y las obras de arte extranjeras que legítimamente le pertenecen.<br /><br />Soy un cristiano esforzado, un compañero inagotable en fiestas y un amante fogoso y tierno. Pesa, sin embargo, en mi conciencia la pérdida de Juliette, mi lucero del alba, mi mayor guía y apoyo en este Valle de lágrimas. En mis noches insomnes me pregunto si todo hubiera sido distinto de no haber visitado a aquella tribu caníbal en el corazón del Congo durante una época de atroz sequía y hambrunas, de no haberla dejado al cuidado de sus buenas gentes para yo seguir el curso de un río lejano. Me devolvieron un peroné roído y la hebilla de su cinturón, que, consternado pero diligente, envié en un paquete a su familia en Londres.<br /><br /><br /></i><span style="font-family:verdana;">Si queréis más: http://maese-alb.livejournal.com/</span><i><br /></i>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-44888409505057883752008-05-16T18:49:00.003+02:002008-05-16T18:53:32.128+02:00<span style="font-family: verdana;"><span style="font-style: italic;font-size:180%;" ><span style="font-family: verdana;">Raqueladas I</span></span> </span><span style="font-family: verdana;">Tanto tiempo pensando que tenía poca autoestima y lo que pasa es que tengo un amor propio tan grande que es facilísimo herirlo. Poca autoestima y mucho amor propio. ¿Suena contradictorio, no? Pues preparaos para las próximas cien o ciento cincuenta raqueladas que vienen.</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-24725058247013658622008-05-13T22:19:00.000+02:002008-05-13T22:19:46.661+02:00<span style=";font-family:verdana;font-size:180%;" >Estoy leyendo un libro de Knut Hamsun</span><span style="font-family:verdana;">, un autor que llevaba tiempo queriendo conocer porque Henry Miller habla de él con mucha emoción en alguna parte, ya no recuerdo dónde... El libro de Hamsun se llama </span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >Trilogía del Vagabundo</span><span style="font-family:verdana;">, y son tres novelas sobre el mismo personaje, un hombre instruido ya maduro que tuvo una posición desahogada en el pasado y que, tras un desengaño amoroso del que no se nos dan detalles, decidió vivir como un vagabundo. Esto de vagabundear, en Noruega y a finales del siglo XIX, no es necesariamente mendigar en la ciudad: lo que hace el vagabundo de Hamsun -que parece un personaje bastante autobiográfico- es ir por los bosques de granja en granja buscando cobijo y trabajo: arar la tierra, pintar casas, construir canalizaciones de agua... Y mientras tanto, se enamora "platónicamente" un par de veces -quizá alguna más, porque me queda la última historia- y se atormenta tratando de ser un perfecto servidor de sus amos sin dejar de ser él mismo.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Creo que si hasta hoy nunca había encontrado nada de él muy a la vista en las estanterías se debe a que fue un nazi convencido y se llegó a entrevistar con Hitler. Según la Wikipedia, "hoy día no hay en Noruega una sola calle o plaza con su nombre", y eso que le dieron el Nobel y que escritores como Thomas Mann o Maxim Gorki "lo homenajearon como a un maestro".</span><a style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: verdana;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Maxim_Gorki" class="mw-redirect" title="Maxim Gorki"></a><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Lo que supongo que le interesó tanto a Henry Miller -aparte de una clara picardía sexual que aquí se resuelve con elipsis sutiles... ¡lástima!- es el individualismo brutal del personaje, que ha decidido por principio renunciar a casi todo. Sin necesidad de que el personaje teorice casi en ningún momento, todo el libro me parece una reflexión sobre la libertad y el trato con los demás muy interesante.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Al final de la segunda historia de la trilogía, </span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >Un vagabundo toca con sordina</span><span style="font-family:verdana;">, el tono cambia por completo durante unas páginas y sí hace una reflexión general, tan general que si la hubiera leído hace siete u ocho años me hubiera resultado quizá demasiado simple. Ahora me suena a sabiduría de la buena, y también a muchas cosas que hemos hablado Miguel, Mario, Laura, David, Clàudia... en blogs y en persona. Hay momentos un poco crípticos, porque más que un solo argumento bien trabado son oleadas de intuición y de experiencia:</span><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >Un vagabundo toca con sordina cuando llega al medio siglo.</span><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >Entonces toca con sordina. Podría expresar este pensamiento de la manera siguiente: "Cuando se llega demasiado tarde en otoño al bosque en que crecen los frutos... ¡bueno!, se ha llegado demasiado tarde. Y si un día uno se halla en disposición de mostrarse satisfecho y de reventar de alegría ante la vida, no se lo censuréis. Por otra parte, está fuera de duda que se necesita cierto grado de inanidad cerebral para vivir en una satisfacción permanente de sí mismo y de todo. Pero todo el mundo ha tenido buenos momentos. El condenado a quien, sentado en la carreta que le lleva al patíbulo, molesta un clavo en el asiento, cambia de sitio y se encuentra mejor. Es absurdo que un capitán ruegue a Dios que le perdone... como él ha perdonado a Dios. Es pura majaradería. Un vagabundo no encuentra todos los días alimento y bebida, trajes, zapatos, techo y lumbre preparados para sus necesidades, y si le falta esa esplendidez, experimenta un sufrimiento exactamente igual a la privación. Si una cosa no marcha, otra se arregla. Pero si la otra tampoco se arregla, no se trata de perdonar a Dios, sino de aceptar la responsabilidad. Hay que arrimar el hombro al golpe de la desgracia; mejor dicho, el hombro ha de inclinarse a este golpe. Produce algún dolor en la carne y en la sangre, y encanece el cabello; pero un vagabundo no deja de dar las gracias a Dios por una vida que, después de todo, fue muy alegre".</span><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >He aquí como quisiera expresar este pensamiento. En realidad, ¿para qué tantas exigencias? ¿Qué se gana con ello? ¿Todas las cajas de bombones que un glotón puede desear? ¡Bueno! Pero ¿no habéis visto el mundo cada día y oído el murmullo del bosque? Daba su aroma el jazmín con un bosquecillo de lilas, y alguien que yo conozco se estremecía de placer, no sólo por el aroma del jazmín, sino por cualquier cosa; una ventana iluminada, un recuerdo, un pormenor de la vida. Pero cuando le apartaron del bosquecillo de lilas, ya se había cobrado por anticipado el precio de aquel disgusto.</span><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >Y así es: sólo el favor de recibir la vida paga por adelantado todas las miserias de la vida, todas y cada una. No hay razón para creer que uno tiene derecho a recibir más bombones que aquellos que recibe. Un vagabundo se aleja de toda superstición. ¿Qué es lo que pertenece a la vida? Todo. Pero ¿qué es realmente tuyo? ¿La celebridad es tuya? Dinos por qué. No debe uno aferrarse a lo suyo: es demasiado cómico, y un vagabundo se ríe de aquello que es demasiado cómico. Recuerdo a cierto individuo que no podía renunciar a lo suyo: puso leña en la chimenea a mediodía y no consiguió hacerla arder hasta la noche. Y no pudo decidirse a alejarse del calor para ir a acostarse, sino que continuó allí, empeñado en sacarle utilidad, hasta la hora en que los demás empezaron a levantarse. Era un autor noruego, un autor de obras teatrales.</span><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >He vagabundeado mucho en otro tiempo, y ahora me siento imbécil y desilusionado. Pero no tengo la perversa creencia senil de ser más sabio que antes. Y además, espero que nunca sabré nada. Es un signo de decrepitud. Cuando le doy gracias a Dios por la vida, no se las doy por la mayor madurez que haya alcanzado con la edad, sino porque siempre tuve la alegría de vivir. La edad no da madurez alguna; la edad no trae más que la vejez.<br /><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-56596923484706793642008-04-28T15:14:00.003+02:002008-04-28T15:32:44.748+02:00<span style=";font-family:verdana;font-size:180%;" >Cuánto comentario</span><br /><span style="font-family:verdana;">(Como he escrito la Biblia en verso, contesto a Laura aquí en una entrada nueva. El comentario de ella al que respondo está en la entrada anterior)</span><br /><br /><p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;">Laura, lo menos que podías hacer era llevarme la contraria, porque puse justo dos ejemplos de los que hemos debatido y que dejan clarísimo que tenemos una visión muy diferente del tema. Sé que no vamos a llegar a una conclusión, pero creo que será divertido intentar explicarme más... </p> <p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"><br /></p> <ul style="font-family:verdana;"><li><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">”¿No es mucho más inmoral el eterno personaje de Woody Allen egomaníaco, infiel, con ínfulas de genio y depresivo que Larry David que simplemente carece de habilidades sociales?”</span> </p> <p style="margin-bottom: 0cm;">No, para mí es más inmoral Larry David (su personaje), porque me da la sensación de que el humor que hace sobre sus defectos pretende justificarlos, y no analizarlos. No quiere ponerse en un tela de juicio y evolucionar a partir de ahí, lo que quiere es que la gente le acepte exactamente tal y como es. Y si no le aceptan, el problema no es de él, es de ellos. Que se aguanten. Woody Allen no queda como alguien perfecto en sus películas, pero para mí la ética no es ser perfecto, sino preguntarse “¿voy por buen camino?”, relativizar el propio ego y verlo en relación con los demás. Eso sí lo hace el personaje de Woody Allen, e incluso frecuentemente el resto de personajes le dan una lección y le hacen ver que está metiendo la pata. Cuando esto pasa, no se trata de una moraleja, sino de puro realismo: está claro que, en la vida, cuando uno actúa de forma egoísta se arriesga a que los que están muy cerca se sientan heridos y se rebelen.</p> <p style="margin-bottom: 0cm;">En cambio Larry David (el personaje, insisto) es lo contrario; no se relativiza, a mi modo de ver se justifica. No se plantea si hace bien o mal, si puede hacer las cosas mejor la siguiente vez, sino que él parte de que nació así y se adora a sí mismo tal y como es, inocente de todo, buena persona de nacimiento. El personaje se inmuniza contra la crítica, o eso intenta, cuando deja claro algo así: “Así soy yo, un simpático caradura que no sabe tratar con la gente, y si estás conmigo eso es lo que tendrás”. Eso para mí es el máximo de la egomanía y de la vaguería. “Soy tan increíble que toda mi mierda es divertida e interesante, y no me importa que eso sea molesto para los demás”. Así nunca tendrá motivos para mover un dedo y mejorar algo importante en su vida. </p> <p style="margin-bottom: 0cm;">Como no reflexiona sobre sus actos de una forma ética, no es que sea exactamente malo, sino que es como un animal, o como un niño grande, el mundo le ha hecho así. Para él sus actos son necesarios, ¡como los de un dios! “Y si alguien sufre ¿qué le vamos a hacer? Es inevitable, porque así soy yo, ¿no es gracioso?” Eso es lo que yo no puedo aguantar. Nadie tiene habilidades sociales (como ningún otro tipo de habilidad) sólo porque nace con ellas. Hay que desarrollarlas si es que te importa relacionarte con los demás de una forma más o menos justa. Si es que te importan los demás.</p> </li></ul> <p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"><br /></p> <ul style="font-family: verdana;"><li> <p style="margin-bottom: 0cm;">Ser fiel a su mujer.<br />Interesantísimo tema. Ser fiel puede ser el fruto de una reflexión ética muy respetable, pero no siempre. Que alguien sea fiel no le hace ya de por sí buena persona, en eso estoy segura que estamos de acuerdo. Si la otra persona quiere que seas fiel y a ti no te cuesta dominarte, simplemente actúas según lo que es más conveniente para ti. Si te cuesta dominarte y sin embargo lo haces, puede ser -no digo que siempre sea así, yo en líneas generales creo en la fidelidad- por un acuerdo más o menos explícito: a ti te gustaría que tu pareja no lo hiciera y te dominas para merecer que tu pareja no te haga daño en contraprestación. Eso no me parece inmoral en absoluto, pero tampoco te da “puntos de moralidad”. </p> <p style="margin-bottom: 0cm;">El personaje de Woody Allen cuando es infiel es porque está muy interesado en alguien que no es su pareja, no porque caiga ante el primer capricho. Se enamora, o cree enamorarse, y sigue sintiendo amor por su pareja. Ahí está el conflicto, y él nunca sale moralmente limpio de él, pero sí cambiado, habiendo aprendido algo. Larry David no es infiel, pero tampoco es muy sincero con su mujer, y en un capítulo en que ella se enfada con él, él, en vez de hablar, intenta solucionarlo regalándole una joya. Parecen respetarse lo mínimo para convivir, pero ¿amor? No sé, creo que la serie ni toca el tema.</p> </li></ul> <p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"><br /></p> <ul style="font-family: verdana;"><li> <p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">“Es bueno con sus amigos (hasta plantearse donarle a uno un riñón)”</span><br />¿Eso te parece destacable? A mí casi no me parece ni bondad, me parece lo normal si es que estamos hablando de amistad. Yo, aunque no haya pensado nunca seriamente en ello, parto de la base de que mis amigos íntimos se lo plantearían por mí, igual que yo por ellos. Si un amigo se va a morir, y puedes salvarle con un riñón tuyo... Joder, si ni siquiera te planteas donárselo, entonces no es que no seas un amigo perfecto, es que quizá lo que tienes es sólo compañía o entretenimiento... Lo que es yo ¡no lo pienso llamar amistad!</p> </li><li> <p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">“Cree que su situación económica y éxito televisivo son fruto simplemente del azar y que cualquier día se perderá”.</span><br />Eso a mí tampoco me parece bueno. De hecho me parece otra negación de la ética. Si pienso que he triunfado por algo lógico, eso me lleva a relativizarme, a pensar en mí en relación a los demás, ¿qué ven en mí? Pero es menos problemático, más cómodo, despreciar al público. Por si acaso se meten conmigo, o por si me abandonan. Es mejor despreciarles por principio, así no me afectará. No sea que su opinión me haga plantearme mi forma de ser, o mi forma de enfocar mi trabajo. Ahora triunfo, sí, pero si fracaso pensaré no que quizá hay algo que puedo mejorar, sino que no tienen ni idea, así que mejor decir desde ya que tampoco tienen ni idea cuando me encumbran. Así quedo por encima de su opinión.<br /></p> <p style="margin-bottom: 0cm;">La verdad es que nunca debo sentirme mal, porque no soy el único que apesta... Todo apesta, todo es casual, no hay justicia. Y para qué me voy a empeñar en ser buena persona si no hay justicia, si se premia a cualquier mierda, si mi triunfo es casualidad. Pues hala, a seguir como hasta ahora hasta que me muera...<br /><br />Yo, Raquel, si triunfo (y triunfar puede ser ser buen carpintero, o buena profesora, como tú, no sólo ser famoso) espero que sea porque me lo merezco. Y espero saber mantenerlo y hacerme digna de ello, y no simplemente esperar a que continúe o a que se me acabe, con los brazos cruzados.</p></li><li><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">“Está lleno de buenísimas intenciones”</span>.<br />Ahí simplemente no sé de lo que hablas, necesitaría ejemplos, porque en los capítulos que he visto sus intenciones son cosas del día a día que no tienen nada que ver con la bondad ni con la maldad. Comprar cosas, pertenecer a clubs, salir del paso cuando alguien te pide algo que tú no quieres dar... Todo va de intentar conseguir cosas sin crearse obligaciones.</p></li><li><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">“Para mí es absolutamente entrañable,joer, soy yo!!”</span><br />Coincido contigo en que lo que me recuerda a mí me parece entrañable (igual somos un poco egocéntricas en eso, fíjate). En temas de autopercepción es en lo que menos te puedo hacer cambiar de idea, pero vamos, ten claro que para mí no eres así ni de lejos, igual que me decías tú a mí en relación a Henry Miller, por ejemplo.<br /></p></li><li><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">“Un humor que desentraña todas esas horribles casualidades inocentes que te dejan quedar como un hijoputa, o un racista, o un machista... ante la sociedad cuando tú sólo querías ir a por pan”.</span><br />No me creo que te haya pasado eso, pero si fuera así, igual no sería casualidad, ¿no? Si la gente te ve de una manera, me parece el mínimo respeto hacia ellos plantearte si no tendrán parte de razón. Cuando la gente me ha dicho que tengo una visión demasiado moral del mundo (¡a la vista está!) o que soy quejica, “rebelde sin causa”, exagerada, insegura, o cualquier otra cosa, yo no he pensado que todo sean casualidades inocentes. Si fuera así no estaría escribiendo esto porque para mí sería un tema muerto e innecesario. Yo confío en entender a la gente y que me entiendan.<br /></p></li><li><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-style: italic;">“ Alguien insoportable, el típico plasta que cae mal y que además no hay manera de que se dé cuenta, pero se le quiere”</span>.<br />No he conocido a nadie tan carente de cosas positivas. He conocido malas personas que tenían sentido del humor, plastas que luego podían ser tiernos con la debilidad ajena... Pero cuando en alguien me ha pesado más lo malo en la balanza no le he podido ni le he querido querer.<br /><br />Para mí los afectos no funcionan de forma tan diferente en la realidad de la ficción. Tú misma dices que “la ficción nos obliga a aceptar, a divertirnos y a querer al personaje plasta que en la vida real no soportamos. Lo reconozco, yo no respeto tanto a mi jefe como al de The Office”. Entonces, ¿cómo va a ser moral la serie, si no te ha mostrado nada que te sirva para mejorar en la vida real? Lo que yo interpreto es que la serie pretende precisamente reproducir la vida real de forma que no te apetezca cambiarla, sino aceptarla y encontrarle la gracia que no le encuentras en el día a día. Vamos, que la serie te ayuda a seguir despreciando a la gente a la que desprecias, y todos los personajes están contigo en despreciar al claramente despreciable. Que luego se sientan condescendientes y le aprecien es catártico pero no corrector, sino todo lo contrario. Es tranquilizador, justifica la injusticia. Porque que plastas y anormales así sean jefes no sólo no es muy común, sino que cuando pasa es injusto y evitable.<br /><br /></p></li></ul> <p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;">Uf, pero todo esto es sólo mi interpretación, ¡claro! ¿Qué decías de Pajares?</p><p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"><br /></p>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-22395241607161344052008-04-25T14:20:00.001+02:002008-04-25T14:24:09.072+02:00<span style="font-size:180%;"><span style="font-family: verdana;">Cuánto humor...</span></span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Escribiendo a </span><a style="font-family: verdana;" href="http://elnidodelpetirrojoparlanchin.blogspot.com/">Francisca</a><span style="font-family: verdana;">, mi "abuela adoptiva", he confirmado una vez más que tengo una pequeña "teoría moral" del humor. Quizá debería intentar desembarazarme de ella igual que de las moralizaciones sobre el amor de las que hablaba el otro día, pero el caso es que la tengo firmemente instalada en la cabeza.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Más que una teoría es un sólo axioma (indemostrable e irreductible): el humor "bueno" no es reírse del dolor del débil, a no ser que el débil sea uno mismo o que el tono no sea realista. Si queréis la versión coherente y relativista, sería: no me gusta el humor que consiste en reírse del que realmente es el débil.<br /><br />Sé que hay mucha gente a la que le parece lo normal, incluso la pura esencia del humor... gente que cuando se ríe es cuando se está permitiendo ser un poquito hijo de puta... Ese insulto machista tan español. Cuando llamas cariñosamente a alguien hijo de puta, en parte le quitas un poco la responsabilidad de sus actos, sea un hombre o una mujer, "ay, qué gracioso eres, hijo puta". Pero a mí eso no me hace ninguna gracia.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">No porque yo sea mejor persona que esa gente, sino porque yo, como todos, he sido la perdedora o la débil en miles de situaciones, igual que he sido la ganadora o la fuerte en otras tantas. Y a diferencia de esa gente, yo no puedo, porque no sé, ahorrarme el dolor de la empatía con la parte perdedora, que siempre parece más cercana. Y un personaje de ficción que es sistemáticamente humillado y de él no se puede admirar nada (por ejemplo el jefe de </span><span style="font-style: italic; font-family: verdana;">The Office</span><span style="font-family: verdana;">, o Larry David en </span><span style="font-style: italic; font-family: verdana;">Curve your enthusiasm</span><span style="font-family: verdana;">...) o me parece demasiado alejado de mi vida o me parece directamente trágico y lamentable, de todo menos gracioso.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Creo que casi todos los teóricos del humor están de acuerdo -y me lo creo al cien por cien- en que la comedia es verdad y dolor. Y además, particularmente a mí lo que más me hace reír es el humor que acomete lo más doloroso, peligroso o sagrado de mi vida (la muerte, el sinsentido, la vergüenza, la cabezonería, el error...), que habla del dolor más real... pero desde la ficción. Si la ficción se ríe del dolor en un tono demasiado realista o sobrio, se me convierte en drama, y en el tipo de drama del que menos disfruto, porque no es catarsis ni comprensión, sino distancia, un lavarse las manos ante el dolor, una rendición, un echar la culpa a la vida o al mundo de que el ser humano sufre. Y no, el ser humano sufre porque no aprende o porque algo es injusto, no porque "la vida es así".</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Me gusta cuando un autor se ríe de sí mismo o de un personaje con mucho de sí mismo, como Woody Allen en casi cualquiera de sus películas. Ahí me río a gusto porque puedo solidarizarme, no se trata de hacer leña del árbol caído sino de resurgir con él. El autor se convierte en centro de la burla, pero yo no me río de él. Al contrario, me río admirándole, para mí se hace fuerte y se convierte en un ganador. Eso tiñe toda la obra, el libro, la película o lo que sea, y hace que me pueda reír también de los demás personajes.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">También me encanta, y me parece aún más meritorio, reírse de alguien con ternura. La ternura es lo más parecido al amor en ficción. En este caso creo que también suele pasar que aquél de quien te ríes se está riendo de sí mismo o bien se parece en algo a ti, con lo que tú como espectador te ríes de ti otra vez, y no de él. El ejemplo más claro que se me ocurre es Chaplin en </span><span style="font-style: italic; font-family: verdana;">Tiempos Modernos</span><span style="font-family: verdana;">.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">También puedo reírme de alguien cruelmente porque es "el enemigo", porque estamos haciendo una crítica. Ese humor ya entra de lleno en la moral, y sólo nos hará gracia si creemos que la persona o la idea parodiada merece que se rían de ella. Es un humor menos universal pero que funciona conmigo cuando se ríen de lo que yo critico, ¡claro! No creo que a los nazis les hiciera gracia </span><span style="font-style: italic; font-family: verdana;">El gran dictador</span><span style="font-family: verdana;">. Además, la crítica sólo me hace gracia si lo que se ridiculiza es algo que me creo con derecho a criticar. Es más gracioso que Hitler se crea el amo del mundo que que sea bajito, porque de eso no tenía él la culpa.</span><br /><br /><span style="font-family: verdana;">Y todo lo que no tiene un tono realista, todo lo que es muy exagerado y absurdo, puede hacerme gracia aunque pueda parecer cruel. Me refiero a cuando es difícil identificar al débil, cuando se trata de generalizaciones universales, o simplemente de personajes y situaciones tan desquiciados que es imposible hacer elecciones morales, ni juicios que no sean obvios... Y aquí están mis preferidos universales, los Monty Python.</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-66032940326032482032008-04-10T23:05:00.004+02:002008-04-11T00:35:47.571+02:00<span style="font-size:180%;"><span style="font-family:verdana;">Pensaba que por una vez no iba a hablar de Miguel...</span></span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Leyendo hace un rato este texto en la novela Dientes blancos, de Zadie Smith, que me regaló Israel (¡gracias otra vez!), me ha llamado la atención esto:</span><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >Ocurre una cosa muy curiosa en este mundo de ahora: En los tocadores de las discotecas se oye a chicas que dicen: "Sí, me folló y me plantó. No me quería. Era incapaz. Estaba muy jodido para saber querer". Bueno, ¿qué es lo que nos ha pasado? ¿Qué es lo que tiene este poco adorable siglo para hacernos pensar que, a pesar de todo, somos adorables como personas, como especie? ¿Qué nos hace pensar que, si alguien no puede querernos, es porque está discapacitado en cierta manera? (...) Las tarjetas de felicitación nos dicen rutinariamente que todo el mundo merece amor. No. Todo el mundo merece agua limpia. Pero no todo el mundo merece amor continuamente.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Me pregunto: </span>¿<span style="font-family:verdana;">Hay gente que no merece amor? O incluso, ¿</span><span style="font-family:verdana;">será verdad que </span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >nadie </span><span style="font-family:verdana;">merece amor "continuamente"? No estoy pensando en psicópatas o en gente que manifiesta su crueldad claramente. Me refiero a si tendrá sentido la idea de "merecer amor". Al principio me he sentido muy identificada con este párrafo, he pensado "Ya era hora de que alguien lo dijera, el amor hay que ganárselo". </span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Pero luego me he dado cuenta de que lo que en realidad creo está muy alejado de eso. Lo que yo creo es que el amor no es moral, ni maldita falta que hace. Bueno, eso es lo que creo, aunque muy a menudo me despisto y me pongo a moralizar con el amor... Creo que el amor no es una cuestión moral porque creo que nunca es cuestión de merecerlo o no, que nunca es útil para nadie preguntarse si tal persona lo merece de tal otra. Sólo hay que darlo a cuanta más gente mejor, así de simple.<br /><br />Y como el amor no es moral, tampoco puede ser altruista. Y por el mismo motivo, y esto me interesa más, ni de coña el amor puede ser egoísta. Estoy harta de oírlo y cuanto más lo pienso menos sentido le veo. No podemos enorgullecernos ni tampoco sentirnos culpables cuando estamos queriendo.<br /></span><br /><span style="font-family:verdana;">Y en la vida los juicios morales sobre los demás están ahí, son útiles, hay que hacerlos, hay que comunicarlos, incluso hay que disfrutarlos si uno se enorgullece de ser una persona juiciosa (porque juicio no es sólo "crítica", también "buen juicio, criterio"), pero no tienen nada que ver con el amor. Cuando mezclamos el merecimiento con el amor yo creo que es porque estamos centrándonos en el amado, cuando en el amor lo importante es el amante... Disfrutar siendo amado está bien, pero disfrutar amando es mejor todavía. No digo moralmente mejor, claro, sino mejor a secas, más experiencia, más vida.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Cuando sí hay que preguntarse si unos nos merecemos cosas de otros, es cuando entramos a hacer sacrificios, concesiones, compromisos... Eso son riesgos que rodean muy de cerca al amor, pero nunca hay que confundirlos con él. Sí, los he llamado riesgos, porque no me creo que sean cargas que trae siempre consigo el amor. Son sólo eso, riesgos a evitar, cosas negativas que se pueden superar. Vamos, que el verdadero amor yo creo que no precisa sacrificios, concesiones ni compromisos. ¿Heavy, eh? ¡Pues lo creo de verdad! Antes no lo entendía en absoluto. Siempre que oía ideas parecidas me sonaban bien, pero en el fondo creía que eran una idealización como Utopía o la Paz Perpetua... Lo creía tan profundamente que no me daba cuenta. Y ahora no sólo lo entiendo, sino que vivo dentro. Y se lo debo a una sola persona. </span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Eso Miguel me lo ha dado para siempre. Pase lo que pase en nuestra vida de aquí en adelante. ¡A ver si yo te puedo dar algo comparable a eso!<br /><br />Por favor, déjame, cambia de idea respecto a mí, hazme daño las veces que haga falta... pero nunca, nunca te vayas "donde no puedo seguirte" porque desde que me hablaste de esa frase, cada vez que pienso en ello me dan ganas de llorar.<br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-6324170536697926292007-10-17T17:51:00.001+02:002008-04-25T14:32:09.378+02:00<span style="font-family:verdana;"><em><span style="font-size:180%;">"Una mente arremolinada</span> e inquieta es incapaz de concentrarse en un objeto. Desgasta sus extraordinarias energías aplicándolas a un torbellino de cosas al mismo tiempo y sin penetrar en ninguna de ellas. Únicamente aquellos que poseen una mente serena y fuerte son capaces de sentir y comprender todos los secretos del Universo. Y el simple hecho de comprenderlos brindará la llave para dominarlos".</em></span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Esto nos dice mi querida abuelita treintañera. Ay, a ver si dejo de arremolinarme. Voy a empezar a usarlo como frase hecha: "no empieces, ya te estás arremolinando otra vez". A veces yo creo que también se puede uno arremolinar haciéndolo justo al contrario: concentrándose de forma obsesiva en un solo objeto. Eso sería centrípeto en vez de centrífugo, desagüe en lugar</span><span style="font-family:verdana;"> de lavadora...</span><br /><span style="font-family:Verdana;"></span><br /><span style="font-family:Verdana;">Creo que es cierta la última frase de la cita, aunque pueda sonar demasiado optimista. Cuando entiendes un problema sólo es responsabilidad tuya solucionarlo. You can do it, tío.</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-82054136776493580992007-10-11T12:33:00.001+02:002008-04-25T14:31:52.489+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">Un chiste de Eugenio</span> que me contó ayer Ismael (</span><a href="http://www.fotolog.com/ismo"><span style="font-family:verdana;">www.fotolog.com/ismo</span></a><span style="font-family:verdana;">) por el <em>messenger</em> y me hizo muchísima gracia (me contó otros verdes de Arguiñano que tampoco tienen desperdicio, pero son más de barra de bar a la cuarta cerveza que para escribirlos...):</span><br /><span style="font-family:verdana;"></span><br /><span style="font-family:verdana;">Tres mil personas en un cortejo fúnebre. Uno de los últimos le dice al de al lado: "Oye, ¿y tú sabes quién es el muerto?" Y el otro contesta: "Pues creo que el de la caja, pero no me hagas mucho caso".</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-42875011905508074532007-10-10T20:31:00.001+02:002008-04-25T14:31:39.073+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">El espíritu de la escalera.</span> Ayer pasé por esa tienda de zapatos tan mod y tan chula de la calle Espíritu Santo. Entré a mirar unas botas y me fijé en que un zapato que había visto el lunes estaba más de veinte euros más caro. Le pregunto al dependiente que muy amablemente me indica: "Tú te debes de referir a éstos", enseñándome un modelo i-dén-ti-co. Cuando le pregunto a qué viene la diferencia entre los dos me explica que el caro tiene puntera reforzada. Sabiendo que la cosa tiene miga pero sin capacidad de reacción, sólo acierto a decir: "Ehhh, no, jeje, no la necesito... Ya volveré otro día". La parida -obvia- me llega a la cabeza justo cuando es demasiado tarde, mientras atravieso el umbral hacia la calle y no hay manera de encajarla: "Ah, claro, para patear rockers; no, gracias, soy neutral". Me río sola por la calle y, aunque sé que al dependiente no le hubiera parecido nada ingenioso, yo hubiera querido soltarlo de todas formas, así, natural, como si nada. A estas cosas las llamo "el espíritu de la escalera" desde que me leí un tebeo de Sandman en que el prota adolescente usa esa expresión: cuando estás en casa de alguien mucho rato y te vas, al bajar la escalera hacia la calle siempre se te ocurre algo importante que no le has dicho y que en la próxima conversación quizá no tenga sentido. A mí me pasa casi siempre con gracietas.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">El espíritu del autobús.</span> Primera hora de la mañana y toda esa gente tan resignada, tan todos a una, tan... trabajadora, vamos. A veces me da por sentirme más enérgica que los demás, porque me dejo llevar por cualquier idea que me hace ilusión o porque llevo los cascos muy altos y muy guitarreros y me siento como en un vídeo musical en el que yo saliera en colorines y el resto de la gente en blanco y negro... Esta semana un ciego muy serio a unos cuantos metros me preocupa un poco: "él debe de oír mi música desde allí y quizá le molesta, porque a los ciegos se les agudiza mucho el oído". Y luego pienso que no, que si yo fuera ciega y estuviera en la calle querría escucharlo todo... Cuando no puedes ver nada, ¿sigue teniendo sentido apreciar el silencio? Y si yo fuera sorda, ¿no querría ver siempre colores chillones, escandalosos, que lucharan entre sí? ¿No apreciaría toda visión por horrenda que fuera? ¿No sería la vista para mí una fuente valiosa de información mucho antes que una búsqueda estética?<br /><br />Y ahora lo veo claro: la estética es esa disciplina de lo que no hace ninguna falta ni tiene importancia alguna en la vida. Pero bueno, como la filosofía.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Y yo puedo disfrutar de todo.</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-38029339677716253942007-10-07T19:05:00.001+02:002008-04-25T14:31:24.921+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">Bueno, actualicemos. </span>Como no he escrito nada en semanas, pondré otros tres trocitos del libro de Raymond Smullyan. Del mismo libro, porque ahora estoy leyendo otro de él, pero es de acertijos lógicos muy poco literarios, creo que "objetivamente" poco interesantes para la mayoría de la gente.</span><br /><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" ><span style="font-size:130%;">"En una universidad en la que yo daba clase</span> estábamos pensando contratar a un candidato. Lo invitamos para una entrevista. Un rato después de la entrevista, el presidente le preguntó si le gustaba dar clases. Contestó: "Nunca lo he hecho, pero no creo que me guste". Unos días después, en una reunión de departamento, nos preguntábamos por qué habría contestado así el candidato. Uno de los miembros del departamento sugirió: "Probablemente mentir le guste aún menos que dar clase".</span><br /><br /><br /><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" ><span style="font-size:130%;">"Siempre me ha confundido el hecho</span> de que tantas personas religiosas den por garantizado que Dios favorece a aquellos que creen en él. ¿No podría ser que el auténtico Dios fuera un Dios científico que tuviera poca paciencia con las creencias fundadas en la fe más que en la evidencia?</span><br /><br /><br /><span style="font-style: italic;"><span style=";font-family:verdana;font-size:130%;" >"Un filósofo tuvo una vez el siguiente sueño:</span><span style="font-family:verdana;"> En primer lugar aparece Aristóteles, y el filósofo le dice: "¿Podría hacerme un resumen concentrado de toda su filosofía en quince minutos?" Ante su sorpresa, Aristóteles le hace una brillante exposición en la que reúne una enorme cantidad de material en sólo quince minutos. Pero entonces el filósofo hace una objeción que Aristóteles no es capaz de contestar. Confundido, Aristóteles desaparece. Entonces aparece Platón. Vuelve a ocurrir lo mismo, y la objeción del filósofo a Platón es la misma que ha hecho a Aristóteles. Platón tampoco puede contestarla y desaparece. Van apareciendo uno a uno todos los filósofos famosos de la historia, y nuestro filósofo rebate a todos con la misma objeción. Cuando el último ha desaparecido, nuestro filósofo se dice a sí mismo: "Sé que estoy dormido y que estoy soñando todo esto. Sin embargo, he encontrado un argumento universal capaz de refutar todos los sistemas filosóficos. Mañana cuando me despierte probablemente lo habré olvidado, y el mundo se perderá algo importante". Haciendo grandes esfuerzos, se obligó a sí mismo a despertarse, apresurarse a su mesa y escribir su argumento universal. Entonces volvió a la cama y suspiró tranquilo. A la mañana siguiente, cuando se despertó, fue corriendo a la mesa para ver qué había escrito. Era "</span></span><span style="font-family:verdana;">¡Eso lo dirás tú!</span><span style="font-style: italic;"><span style="font-family:verdana;">".</span><br /><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-38905596622228851882007-09-04T02:19:00.001+02:002008-04-25T14:31:10.756+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">A prueba de Tarantino</span><br /><br /><span style="font-size:100%;">Pues acabo de ver Death Proof. Vamos a ver. Es como Thelma y Louise pero con cojones. Tupendo para las chicas que por algún extraño motivo esperábamos un desquite con Thelma y Louise y nos encontramos un mensaje claro de lo que yo llamaría <span style="font-style: italic;">feminismo sexista</span> o directamente <span style="font-style: italic;">feminismo machista</span>, a saber: "en este mundo insensible de hombres, en el que las mujeres, que sois todas tan especiales y maravillosas, no tenéis cabida, la única rebelión que os pega, princesas, es suicidaros".<br /><br />Por lo demás, a Tarantino le saldrían películas mucho mejores si no estuviera tan obsesionado consigo mismo, porque cuando un autor se da más importancia a sí mismo que a la ficción que cuenta, lo que pasa es que si por ejemplo sale un carnoso culo en primerísimo plano (piernas y culos de "mujeres reales", que dirían los listos de Dove) yo no pienso en el culo, ni en la chica, ni en su poder, sino en Tarantino babeando detrás de la cámara: "vamos, nena, vamos, dame ese plano, <span style="font-style: italic;">seeee</span>", y claro, eso me saca del tema. </span></span><span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:100%;">Si te interesas más tú que tus personajes no harás buenas historias, te harás pajas.<br /></span></span><span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:100%;"><br />En general lo que yo pienso que le pasa a Tarantino es que parece que confunde crear estilo con epatar. Creo que el estilo que verdaderamente marca es justo el que se consigue impremeditadamente, es decir, cuando, para poder decir exactamente lo que se quiere decir no hay más remedio que utilizar formas personales que luego la gente reconoce. Y lo que hace Tarantino es justo lo inverso, intentar demostrar a la gente que tiene un estilo, como si no confiara en que tiene algo personal que decir: repite técnicas o chistes, se regodea en guiños frikis y autoguiños complacientes, y juega con las formas muchas veces de forma gratuita (sin que eso aporte transgresión o impacto real sino sólo cierta sensación divertidilla de "aquí no pasa nada")... cosas que con el tiempo, profetizo, envejecerán fatal. Como todo lo postmoderno.<br /><br />Y la autoparodia no es suficiente argumento: la autoparodia es el refugio de los cobardes. Haz tu película libremente, y no te preocupes tanto de cómo te vemos, hommmbre.<br /><br />Más cosas negativas: toda la primera hora se me pasa muy lenta. No es porque haya menos acción, soy una espectadora paciente y el recurso de que la tensión se masque mucho rato antes de estallar me funciona en infinidad de películas. Lo que pasa es que para que no te aburras hace falta que los diálogos no sean tan predecibles ni los personajes tan parecidos entre sí. No, aunque el ambiente de bar y carretera es fascinante, no se puede meter sólo ambiente durante tanto rato, porque yo no veo que el ritmo se acelere o que haya picos en los que se anticipe lo de después, para mí es media película esperando y la otra media disfrutando.<br /><br />Pero vaya, que a eso voy: la segunda mitad me divierte mucho, y de esto no tengo nada que decir, hay que verlo. Sí os diré que sale una con ganas de hacer el camino hasta casa por mitad de la carretera en lugar de por la acera, y que si llevas bolso es difícil no balancearlo.<br /><br />Y más aún. Que yo personalmente salí muy contenta de tener un buen culo gordo.<br /></span></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-48768100166909616182007-08-31T20:21:00.001+02:002008-04-25T14:30:39.442+02:00<span style="font-size:180%;"><span style="font-family:verdana;">Cumpleaños Terrible</span></span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Del salón en el ángulo inhóspito</span><br /><span style="font-family:verdana;">leyendo cómics chulísimos</span><br /><span style="font-family:verdana;">Iván piensa, autobiográfico</span><br /><span style="font-family:verdana;">que está en un momento crítico</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Como es de lúcidas sátiras</span><br /><span style="font-family:verdana;">y tránsfuga de lo efímero</span><br /><span style="font-family:verdana;">quizá se siente hasta mísero</span><br /><span style="font-family:verdana;">en algún instante súbito</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Pero si es un tío magnífico</span><br /><span style="font-family:verdana;">tan plácido y tan pacífico</span><br /><span style="font-family:verdana;">un tío tan... ¡democrático!</span><br /><span style="font-family:verdana;">Y ese cabello negrísimo...</span><br /><span style="font-family:verdana;">¿no habrá que alabarlo en público?</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Sus defectos son minúsculos</span><br /><span style="font-family:verdana;">su estómago mastodóntico:</span><br /><span style="font-family:verdana;">un espectáculo único</span><br /><span style="font-family:verdana;">cuando ataca el frigorífico</span><br /><span style="font-family:verdana;">¡más que un hombre, un heliogábalo!</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Continuo experto lingüístico</span><br /><span style="font-family:verdana;">de coñitas sabe un cúmulo</span><br /><span style="font-family:verdana;">Típico amigo fantástico</span><br /><span style="font-family:verdana;">fábrica de días míticos</span><br /><span style="font-family:verdana;">en cálido conciliábulo</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Pero he de parar la ráfaga</span><br /><span style="font-family:verdana;">de Gloria Fuertes tan émula</span><br /><span style="font-family:verdana;">y poner rúbrica trémula</span><br /><span style="font-family:verdana;">sintiéndome algo ridícula...</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">¡pues qué sombra tan, tan pálida!</span><br /><br /><br />Hala, ahí lo llevas.Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-34728271200236828772007-07-27T17:01:00.000+02:002007-08-31T20:33:10.230+02:00<span style=";font-family:verdana;font-size:130%;" ><span style="font-weight: bold;">Y otro que la primera vez casi me desternilla </span></span><span style="font-family:verdana;">(de un spray para despejar la nariz, no recuerdo el nombre pero juro que existe, lo vi en la tele varias veces): "Spray Tal: va de narices".</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">¡Era un tono serio! No lo decía un payaso ni nada, ¡salía escrito con toda sobriedad al final del anuncio! Me hizo tanta gracia que estuvo a punto de despejarme la nariz sin necesidad de comprar el producto, porque estaba bebiendo agua y casi lo echo todo por estas fosas que os hablan (jaja). La mayoría ya lo conocéis porque lo metí en el monólogo. El chiste de remate era una conclusión lógica muy facilona por mi parte, pero que había que aprovechar: menos mal que no anunciaban papel higiénico, porque hubiera sido "Papel Higiénico Tal: para el culo".</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-59112609345915875012007-07-26T23:42:00.000+02:002007-08-31T20:32:55.135+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-weight: bold;font-size:130%;" >Un eslogan que me repatea</span> (junto a la foto de una familia unánimamente sonriente apiñada en el sofá, de ésas que sólo ves en los anuncios): <span style="font-style: italic;">"Si no tienes el nuevo Trío de Telefónica no sabes lo que te estás perdiendo"</span>. </span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Desde un punto de vista lógico, se puede interpretar así</span><span style="font-family:verdana;">: la única manera de saber lo que no tengo es... teniéndolo. Vaya por dios.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Si la interpretamos psicológicamente, yo diría que se puede traducir en algo así: "Sólo tengo dos opciones: o voy por la vida ignorante de las posibilidades que tengo, o bien contrato este producto". Es una idea bastante agresiva para mí, porque siempre he creído que para vivir libremente, para elegir lo que realmente queremos, necesitamos conocer cuantas más posibilidades mejor. Según mi forma de ver la vida, cuanto más conocimiento adquiero, más campo abro al ejercicio de mi libertad. Así que, si lo pienso un poco, me parece que </span><span style="font-family:verdana;">el eslogan</span><span style="font-family:verdana;"> bien puede significar: "Una buena manera de conquistar </span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >tu </span><span style="font-family:verdana;">libertad como consumidor es eligiendo la opción que nos conviene </span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" >a nosotros</span><span style="font-family:verdana;">". </span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Si no tienes intención de contratar el Trío, la frasecita sólo puede ser sonar a tocada de narices. Vamos, que "O contratas lo que te digo o te toco las narices", jajaja.</span><br /><br /><span style="font-size:130%;"><br /></span><span style="font-family:verdana;"><span style="font-weight: bold;font-size:130%;" >Un eslogan que me hace gracia</span> (junto a la foto de un helado de Ben & Jerrys con enormes trozos de chocolate): <span style="font-style: italic;">"Un tropezón no lo tiene cualquiera"</span>.<br /><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-12227362701117792352007-07-10T11:29:00.000+02:002007-08-31T20:32:37.823+02:00<span style="font-family:Verdana;"><em><span style="font-size:180%;">Incensadas.</span> "No adules a tu bienhechor", dijo Buda. Repítase esta frase en una iglesia cristiana: inmediatamente quedará el aire purificado de todo lo que hay en ella de cristiano.</em></span><br /><em><span style="font-family:Verdana;"></span></em><br /><span style="font-family:Verdana;">Esto (otra vez Nietzsche) me ha llegado especialmente, porque llevaba unos días dándole vueltas a ese tema: adular a un bienhechor no es un regalo para el bienhechor. En el mejor de los casos no supone nada para él; en el peor, es una forma rápida de relativizar sus buenas acciones para con nosotros y, si es un amigo, incluso de despreciar nuestra amistad mutua. Analicemos: cuando alguien hace algo bueno por nosotros, ¿qué pretendemos al adularle? </span><span style="font-family:Verdana;">¿"Compensar" sus buenos hechos sólo con palabras? Si intentamos esto, vamos mal, y, cuanto más nos esforcemos en las palabras, peor, porque en ningún esquema ético un "muchísimas-gracias-cuánto-aprecio-esto-de-verdad" puede compararse a una buena acción, por sencilla que sea. </span><br /><span style="font-family:Verdana;"></span><br /><span style="font-family:Verdana;">De hecho, cuanto más adulamos, más valor le quitamos a aquello que se supone que estamos agradeciendo, porque estamos dando por supuesto que la otra persona no actúa espontáneamente. Si interpretáramos espontaneidad responderíamos de forma más simple, disfrutando lo que nos ha dado, compartiendo con él la alegría que nos ha dado. Si en lugar de eso nos deshacemos en elogios y agradecimientos verbales quizá es porque nosotros en su lugar no actuaríamos como él, o lo haríamos sólo a cambio de adulación.</span><br /><span style="font-family:Verdana;"></span><br /><span style="font-family:Verdana;">Esta falsa compensación se emprende con tristeza, porque intentamos saldar una deuda, creemos estar en deuda, en falta, en pecado.</span><span style="font-family:Verdana;"> Y experimentamos deuda porque en ese momento consideramos a la otra persona un juez en lugar de un amigo. </span><span style="font-family:Verdana;">O aún peor: nos sentimos en deuda porque no podemos separar nuestra idea de la otra persona de nuestra idea de lo que obtenemos de ella, es decir, consideramos al otro como un medio, y adulándole queremos librarnos del "problema" (porque entender la individualidad y la voluntad de otro es problemático, requiere un esfuerzo), queremos mantenerle en su papel de instrumento. <em>Tú me has hecho un favor y ya te lo he agradecido, he obtenido algo y he "pagado" por ello.</em> Si un bienhechor nos hace sentir así, es mejor tener la menor relación posible con él en el futuro, porque cada vez que le veamos reviviremos la desagradable sensación de deuda, máxime sabiendo (porque siempre se sabe) que nada hemos saldado al adularle.</span><br /><span style="font-family:Verdana;"></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-9746433498827986042007-07-05T19:32:00.000+02:002007-08-31T20:32:20.211+02:00<span style=";font-family:verdana;font-size:180%;" ><span style="font-style: italic;">Atravesar la pasarela</span></span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" ><span style="font-size:180%;">. </span>En el trato con personas que guardan con pudor sus sentimientos, hay que saber disimular: son capaces de odiar de pronto a quien sorprende en ellas un sentimiento delicado, entusiasta o sublime, como si hubiesen visto sus intimidades. Si tratamos de serles agradables en esos momentos, hay que hacerles reír o gastarles fríamente una broma maliciosa: entonces se helará su emoción y enseguida volverán a ser dueñas de sí mismas. Pero estoy diciendo la moraleja antes de contar la historia. Estábamos un día tan cerca el uno del otro que parecía que nada estorbaría nuestra amistad y nuestra fraternidad; sólo nos separaba aún el espacio de una pasarela. Cuando ibas a atravesarla, te pregunté: "¿Quieres reunirte conmigo por esta pasarela?" -pero tú ya no querías y no respondiste a mis súplicas reiteradas. Desde entonces se han interpuesto entre nosotros montañas e impetuosos torrentes, y todo lo que separa a un ser de otro y les hace extraños entre sí; ¡aunque quisiéramos reunirnos ya no podríamos! Pero cuando ahora piensas en aquella pasarela, te quedas sin palabras -y ya sólo te asombras y sollozas.</span><br /><br /><span style=";font-family:verdana;font-size:180%;" ><span style="font-style: italic;">Contra el arrepentimiento.</span></span><span style="font-style: italic;font-family:verdana;" > El pensador ve en sus propios actos tentativas e interrogantes encaminados a obtener aclaraciones sobre algo: el éxito y el fracaso son para él, antes que nada, </span><span style="font-family:verdana;">respuestas</span><span style="font-style: italic;"><span style="font-family:verdana;">. Eso de irritarse o incluso de arrepentirse de un fracaso es algo que deja a quienes no obran sino cuando se les manda y deben esperar que les apalee su gracioso amo si no le agrada el resultado.</span><br /><br /><br /></span><span style="font-family:verdana;"><span style="font-weight: bold;">Friedrich Nietzsche</span>, <span style="font-style: italic;">La gaya ciencia</span></span><span style="font-style: italic;"><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-30317503368536774702007-07-03T11:14:00.000+02:002007-07-10T09:13:35.486+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">A veces hago cosas</span> no porque quiera hacerlas, sino porque una parte de mí me dice que hay que hacerlas. Por ejemplo, cuando cambio las sábanas sin notarlas sucias sólo porque han pasado los días que se supone que tienen que pasar desde la última vez. Normalmente esa parte de mí viene de algo que me han enseñado de pequeña. Son convenciones sociales, pero que aparecen en cuestiones como la de las sábanas, en las que el único juez soy yo y no la sociedad, ya que nadie va a reprenderme ni a sentirse mal por mis actos.</span><br /><span style="font-family:Verdana;"></span><span style="font-family:verdana;"></span><br /><span style="font-family:verdana;">Vamos, que, además de ignorar el <em>qué dirán</em>, me he dado cuenta de que tengo que abolir el <em>qué diré</em>.</span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-50401349357372061252007-06-08T22:10:00.000+02:002007-07-10T09:12:23.809+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">Lo que más me ha gustado hasta ahora</span> de la Enciclopedia Universal Clismón, de Miguel Brieva (cómprenla) es la definición de GOZAR: sentir que la actividad que se realiza es un fin en sí mismo.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Y como eso a mí me pasa muy especialmente cuando escribo y cuando hablo con la gente (por eso lo de los monólogos, una de las pocas cosas que, como los blogs, unen esos dos gozos) pues sigo escribiendo otro poquito.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Creo que en la vida es tan sencillo como eso, aunque de un par de meses a esta parte me parezca lo más difícil del mundo: hacer la mayor parte del tiempo, o la parte más consciente del tiempo, algo que se sienta como un fin último. Eso me ha pasado también con la música o con las películas, pero no puedo engañarme. Contemplar cosas no es un fin en sí mismo. Ni siquiera un bosque o una puesta de sol son fines, no tengo esa capacidad religiosa, aunque escribir y hablar con gente sentados en un bosque sería especialmente chulo... por cierto que alguien había dicho picnic, ¿no?</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Bueno, se acabó lo de escribir: ¿quién se apunta a un picnic el sábado que viene (el 16 de Junio)? Quedamos a última hora de la mañana, sí-sí-sí, podemos ir aquí:<span style="COLOR: rgb(255,102,0)"> </span><a style="COLOR: rgb(255,102,0)" href="http://www.youtube.com/watch?v=Ej4CahEztJw"><span style="TEXT-DECORATION: underline"><span style="FONT-WEIGHT: bold">esto</span></span></a></span><a style="FONT-WEIGHT: bold; COLOR: rgb(255,102,0); FONT-FAMILY: verdana" href="http://www.youtube.com/watch?v=Ej4CahEztJw"></a><span style="font-family:verdana;"><span style="COLOR: rgb(255,102,0)"> </span>está (increíblemente, absurdamente) cerca de nuestra casa.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Así en vez de escribir y monologar puedo hablar de verdad, escuchando. Venid, que haré tortilla y a lo mejor ensalada de pimientos... Bueno, lo de los pimientos no es seguro, ¿eh? Que para mí cocinar durante horas está bien para luego hablar con la gente, no como fin en sí. Que todavía soy feminista, o algo así...<br /><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-19741275918385429102007-05-25T00:50:00.000+02:002007-07-10T09:12:42.226+02:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">Cuando escribo poco leo mucho.</span> Lo habéis adivinado: estoy leyendo mucho. De hecho, seguramente no estáis ahí: me he ganado a conciencia quedarme hablando sola, con esta frecuencia de entradas que me gasto...</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Que estoy leyendo mucho. He devorado en poco tiempo <span style="FONT-STYLE: italic">Incesto </span>de Anaïs Nin, <span style="FONT-STYLE: italic">Dios ama, el hombre mata</span> (para el que no lo sepa: un tebeo mítico de la Patrulla X), un par de fanzines de cómics (el último <span style="FONT-STYLE: italic">Fanzine enfermo</span> y el último <span style="FONT-STYLE: italic">Toronto</span>, "el fanzine tonto"), <span style="FONT-STYLE: italic">Amor se escribe sin hache</span> de Jardiel Poncela (inacabado por absoluta incomunicación con el autor, una pena porque tenía mucha curiosidad... Sabes que te quiero igual, Mario), <span style="FONT-STYLE: italic">Vuelo nocturno </span>de Saint-Exupéry y <span style="FONT-STYLE: italic">Mimos</span>, de Romain Gary, por recomendación de Laura (lo mismo: Laura, sabes que te quiero igual, pero también poca comunicación con este hombre, aunque aun así me lo leí rapidísimo y con interés...) La ristra de títulos es porque me apetece ver qué comentarios hacéis de ellos, si esos libros os gustan y por qué... Eso si es que alguien encuentra esta entrada antes del año que viene, claro. Igual el año que viene me interesa sólo el apareamiento del ornitorrinco. Bueno, no creo.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Ahora estoy con <span style="FONT-STYLE: italic">Crónicas de motel</span> de Sam Shepard. Llevo muy poco pero me está encantando. Me he reído de mí misma a gusto porque al empezar la séptima <span style="FONT-STYLE: italic">crónica</span>, que se abre con la frase "Se lavó la camisa roja en el lavabo", he presupuesto automáticamente que el personaje es una mujer, sin planteármelo, y una página después, al leer la frase "A un paso de su camión", he llegado a la conclusión -tan automática y segura como la anterior- de que había estado equivocada: el personaje es un hombre.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Lo interesante para mí es ver que mi miedo a los tópicos es directamente proporcional a mi creencia más o menos inconsciente en ellos. Los odio porque sé que en el fondo me afectan mucho. Creo que los demás generalizan y cuadriculan y me malinterpretan, pero lo creo porque soy yo la que tiende a construir mi imagen del mundo así, a escuadrazos y cartabonazos.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Esto de los cartabonazos me recuerda a una vez cuando trabajaba de teleoperadora: una respetable ciudadana de etnia gitana (¿eh, me acojonan los tópicos o no?) me aseguró que tenía un móvil modelo Cartabón. Era un Motorola Talkabout, aún no sé cómo lo adiviné. Alguno dudará de esa conclusión, pero yo sé que acerté porque ella me confirmaba a voz en grito: "eso, eso, lo que yo digo: un Cartabón".<br />Lo interesante ahora es: ¿por qué he destacado que era gitana? Eso también lo he hecho automáticamente. Y sin embargo ese tipo de cosas las oía todos los días de gente de todos los colores y de todas las zonas del país. Bueno, quiero decir de todos los países ibérico-peninsulares, que no se enfade nadie.</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;"><span style="font-family:verdana;">En fin. Me he quedado en la frase del camión de </span><span style="FONT-STYLE: italic;font-family:verdana;" >Crónicas de motel</span><span style="font-family:verdana;">, así que aún no sé si es un hombre o una mujer.</span><br /><br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-44879756337313763602007-03-10T21:06:00.001+01:002007-07-10T09:12:58.116+02:00<div style="TEXT-ALIGN: right"><div style="TEXT-ALIGN: left"><span style="font-size:130%;"><span style="font-size:180%;">Los sufrimientos de la joven Werther</span></span><br /><span style="font-size:130%;">o cómo acabar de una vez por todas con las románticas alemanas</span><br /></div><span style="font-size:130%;"><br />10 de Marzo</span></div><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Queridísima Lotte:</span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-size:130%;"><br /><span style="font-family:georgia;"></span></span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Te escribo estas líneas con el corazón inflamado y los débiles miembros aún temblorosos, por no hablar de la entrepierna. Mi pobre alma, tantas veces sanada en el pasado por tu dulcísima compañía, confía en que no serás ajena a mis sentimientos, presiente desde lo más profundo que harás sinceramente tuya la infinita aflicción que la invade, y ruega de rodillas te apiades de ella en estos delicados momentos de postpaja.</span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-size:130%;"><br /><span style="font-family:georgia;"></span></span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Oh, ¡cuan ingratos sufrimientos impone una vida de abandono y despendole a nuestros torturados espíritus adolescentes, otrora virginales, libres ayer de toda sospecha de guarrez! ¡Cuan horrorosos temblores agitan nuestro interior al sentir que en nuestra superior existencia de místicas intelectuales tienen cabida (y cómo) enormes dildos brillantes y estriados de impúdica vehemencia penetradora!</span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-size:130%;"><br /><span style="font-family:georgia;"></span></span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Pero ya mi maltrecho ánimo se interpone en los firmes propósitos de exponerte mi vergonzosa situación, de mostrarte todo mi ignominioso pecado hasta el final, aunque eso carcoma mis vísceras horriblemente, desollándome viva desde dentro afuera, dejándome con todo lo rosita al aire y con los dientes en el trasero. Querrás saber, amiga mía, compañera eterna de dolorosos cotilleos en sofás de incómodos palacetes y de durísimas charlas bajo la luna en cenadores privados, cómo he llegado a sucumbir tan hasta las trancas en este infernal comercio de la carne, más propio de marineros musculosos de enormes atributos que de jóvenes educadas en los más elevados ideales.</span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-size:130%;"><br /><span style="font-family:georgia;"></span></span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">No, ¡no y mil veces no! ¡Una inocencia pura como la tuya no merece una narración fiel que la haga cómplice de mi indignidad...! ¿mas qué podía yo hacer, Dios mío, si ese consolador, maldito por siempre, yacía en mi arcón con las pilas puestas? ¿Qué argumento oponer a su vibración lisonjera, a su ligerísimo zumbido, tan acorde con la marcha de Wagner que sonaba en mi gramófono digital? ¿Cómo no escuchar esa llamada, que en mi confusión se me representaba como la voz del amor, de la vida toda y de todo lo sagrado...? ¿Cómo huir, si parecíame que la mismísima patria germana me exigía la batalla y me prohibía vacilar? Porque fue una paja tan alemana, Lotte, tan, tan alemana...</span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-size:130%;"><br /><span style="font-family:georgia;"></span></span></p><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">¿Tú qué tal con Friedrich?</span></p><span style="font-size:130%;"><br /></span><p style="MARGIN-BOTTOM: 0cm;font-family:webdings;" ><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Bettina.</span></p>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-90771233647021660092007-02-01T17:49:00.000+01:002007-03-10T22:02:20.186+01:00<a href="http://bp3.blogger.com/_uH0ZwQmAegI/RcIcoKRPX4I/AAAAAAAAAAY/yW119o8-9Wk/s1600-h/raquelita.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5026611610375905154" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_uH0ZwQmAegI/RcIcoKRPX4I/AAAAAAAAAAY/yW119o8-9Wk/s400/raquelita.JPG" border="0" /></a><br /><div></div>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-90120452866197789192007-01-24T00:26:00.001+01:002007-05-25T00:59:04.307+02:00<p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family:verdana;"><em><span style="font-size:180%;">Me dediqué a la magia</span> con más intensidad cuando era estudiante en la Universidad de Chicago. No fui nunca un mago de escenarios; entretenía a pequeños grupos en fiestas privadas y más a menudo en las mesas de distintos clubes nocturnos (...) En una mesa en la que actuaba estaba el hombre más escéptico que he conocido en mi vida. Estaba allí sentado, fumando en pipa, y nada de lo que pudiera hacer llamaba su atención. Fui haciendo mis trucos cada vez más sorprendentes, pero en vano. Después de veinticinco minutos de esfuerzo creciente, al final hice mi mejor jugada, ante la cual, se sacó la pipa de la boca, pegó un puñetazo en la mesa, y dijo airadamente: “¡Eso es un truco!”</em></span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family:verdana;"><br /><em></em></span></p><p style="margin-bottom: 0cm; font-style: italic;"><span style="font-family:verdana;">***<br /></span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-size:180%;"><br /><span style="font-family:verdana;"><em></em></span></span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family:verdana;"><em><span style="font-size:180%;">También se cuenta la historia sobre Epiménides</span>, que se interesó en la filosofía oriental e hizo una gran peregrinación para reunirse con Buda. Cuando finalmente lo encontró, Epiménides dijo: “He venido para hacer una pregunta. ¿Cuál es la mejor pregunta que se puede hacer, y cuál es la mejor respuesta que se puede dar?”</em></span></p><p style="margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family:verdana;"><span style="font-style: italic;">Buda contestó: </span>“La mejor pregunta que se puede hacer es la pregunta que acabas de hacer, y la mejor respuesta que se puede dar es la respuesta que te estoy dando”.</span></p><p style="margin-bottom: 0cm; font-family: verdana;"><br /></p><p style="margin-bottom: 0cm;font-family:georgia;">Raymond Smullyan, <span style="font-style: italic;">5000 años A.C. y otras fantasías filosóficas</span></p><p style="margin-bottom: 0cm;font-family:georgia;"><span style="font-style: italic;"><br /></span></p>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-81673411813927750162007-01-02T04:35:00.000+01:002007-01-24T00:33:23.732+01:00<span style="font-family:verdana;"><span style="font-size:180%;">No puedo dormir</span> y tengo que levantarme para ir a trabajar en menos de cuatro horas. Lo más divertido de todo -y ahora mismo tengo en la cabeza muchas cosas divertidas- es que no puedo evitar pensar que este principio sobre el insomnio es literariamente interesante.<br /><br />Hace media hora, antes de intentar dormir, estaba leyendo <span style="font-style: italic;">La conquista de la felicidad</span>, de nuevo Bertrand Russell, y ahí ha empezado todo. Me sucede con muy pocos textos, pero cuando pasa es intensísimo, como con la última entrada sobre Henry Miller y sobre el relato de Borges (sobre Borges estoy decidiendo que sólo en algunos momentos me parece genial, pero igualmente vale la pena). Me refiero a la sensación continuada durante toda la lectura de que todo está relacionado con todo, de que estoy hablando con el autor, en vez de sólo contemplar ciertos restos de él, y de que la escritura y la vida pueden ser lo mismo. Sí, me repito, pero eso no hace más que darme la razón.<br /><br />Dice tantas cosas que me despiertan y me ayudan que transcribiría páginas enteras... pero de nuevo me estoy escudando en la autoridad de otro en vez de arriesgarme a arrancar, porque no era esto de lo que iba yo a hablaros. [Sí os diré que he pensado que los libros de autoayuda no existen, "autoayuda" y "manual" me parecen palabras incompatibles. Esto es un libro de ayuda, a secas: el que ayuda es él, el autor, y cómo se lo agradezco. Un libro de consejos para la vida es lo más loable que se puede concebir, y los que recelan de la idea general de este tipo de ayuda no son necesariamente los que tienen esperanza de construir su felicidad sin manuales, sino más bien los que prefieren creer que la felicidad no existe o que si existe no se puede hacer nada racional por lograrla.]<br /><br />La idea era hablaros de mis propósitos de Año Nuevo, aunque preferiría que el asunto fuera menos ritual que eso y llamarlo decisiones de Año Nuevo. Sencillas decisiones que parecen tomadas desde siempre y que por algún oscuro motivo no he llevado a la práctica antes (los caminos del vicio son inexcrutables). Más que explicaros cuáles son esos propósitos -me aterra entrar en detalle porque tengo comprobado que me es más difícil hacer las cosas una vez que las he reconocido públicamente como metas (el vicio, el vicio)- quería compartir con vosotros que no puedo dormir porque tengo demasiadas cosas buenas por hacer en mente. Es la mejor opción de insomnio que hay.<br /><br />También ocurre que me he tomado un café a las seis de la tarde, y si soy tan blanda como para desvelarme así no por eso voy a arrepentirme de haberlo pedido (el grado de horror y complicación de mis perífrasis verbales es directamente proporcional al tiempo que llevo conteniendo las ganas de escribir...) Repetimos: no me arrepiento, porque ese "café del Virrey" que he pedido en el café Ruiz llevaba nata, canela, chocolate y un barquillo, y me ha sabido a felicidad. Y es que soy feliz a pesar de que mañana (ahora son tres horas las que faltan) me levanto para ir a trabajar después de unas vacaciones de diez días tirando a poco aprovechados por culpa de la ansiedad de hacer, por culpa </span><span style="font-family:verdana;">de no desear,</span><span style="font-family:verdana;"> del miedo a no hacer, de desear estar nerviosa para así actuar, y de más vicios asociados como rascarme la piel o tocarme el pelo. Al final, el nombre de todo eso es aburrimiento. Dice Bertrand Russell que "nos aburrimos menos que nuestros antepasados, pero tenemos más miedo de aburrirnos". Una persona que vive con miedo a aburrirse -y creo que es un mal muy extendido en mi vida- nunca se divierte del todo, sólo experimenta algo parecido a la diversión cuando se intoxica (en terminología de Russell) con actividades de huida, de distracción.<br /><br />Quería hablaros también del retorno de Saturno (cuando la astrología dice lo mismo que la psicología o la filosofía a ver por qué no emplear su lenguaje, que es más original), que se produce aproximadamente a los 27 años, pero me doy cuenta de que no tengo datos suficientes, C. me lo tiene que explicar mejor. Podemos ir al mismo café que la otra vez, que es el mismo en el que he estado hoy con A. Uff.<br /><br />Sí os contaré un propósito que no tengo miedo de incumplir: me voy a matricular en un taller de escritura y me hace tanta ilusión que eso tiene que significar algo.<br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-18335892.post-1162041431290013872006-10-28T15:10:00.000+02:002007-01-02T04:47:35.923+01:00<span style="font-family:verdana;"><br /><span style="font-size:180%;">A estas alturas</span> (de autoconsciencia de escritora) no sé cómo puedo contenerme. No sé cómo puedo pasar semanas sin deciros cosas como las que me cruzan el cerebro de lado a lado sin pasar por la casilla de salida (y sin cobrar las 20.000 pesetas, como en el Monopoly).</span><br /><span style="font-family:verdana;"><br />A estas alturas, no sé cómo aún no me he rendido a la realidad, a la verdad caótica de que todo es falso, de que todo es ficción. De que Bertrand Russell, con su búsqueda de bases rigurosas para la ciencia, es lo mismo que las fantasías de Borges. A estas alturas, no sé cómo a veces creo en la razón, cómo me resisto a ver que la casualidad no existe y que todo es psicología, que el empirismo y el idealismo están juntos, que mi mente es tan real como la cotización de la bolsa (de hecho, es muchísimo más real).<br /><br />¿Por qué siempre leo textos tan interconectados? ¿Por qué cuando conecto con alguien ha leído las mismas cosas? ¿Formo un orden personal ficticio a mi alrededor o la mismísima realidad entera está ordenada y formo parte coherente de ella como el personaje de un libro (ficiticio)? ¿Es sólo que el mundo es tan limitado que coincido siempre con lo mismo? ¿O es tan infinito que nada nuevo se puede decir de él, tan inacabable que sólo es una idea?<br /><br />Aún no he acabado <em>El conocimiento humano</em> y se me cruza de casualidad <em>Tlön, Uqbar, Orbis Tertius</em>, donde Borges cita un trozo de <em>The analisis of mind</em> (Russell) que está casi palabra por palabra en <em>El conocimiento</em>. El trozo en cuestión trata de la posibilidad lógica de que hayamos nacido ayer con un pasado imaginado en el cerebro. Es factible porque si vamos hacia atrás, si seguimos el estricto razonamiento lógico, tenemos que aceptar que sólo la memoria individual nos garantiza el conocimiento. Ya cité esta frase de Sartre: “<em>Los objetos concretos desaparecidos son pasados en tanto que forman parte del pasado concreto de un superviviente (...) Y los muertos que no han podido ser salvados y transportados a bordo del pasado concreto de un superviviente no son pasados, sino que sus pasados y ellos están aniquilados</em>”. Es temible y liberador a la vez...<br /><br />Pero no sólo eso, Borges habla también del solipsismo (a grandes rasgos, la increíble teoría de que “sólo yo existo”, que posiblemente será lo siguiente de lo que hable aquí), de las filosofías del tiempo y del espacio, de las estructuras lingüísticas, de la continuidad de los sucesos, de la materia... Únicamente un pequeño salto como sólo él puede darlo, ligerísimo, hace del cuento de Borges un cuento. Toda la ficción no es más que filosofía y -más cierto aún- toda la filosofía no es más que una ficción bien trabada, una construcción que no tiene más merito -ni menos- que la talla de un escultor paciente y minucioso. Instrucciones para hacer un puente son ciencia, instrucciones para no caerse desde él son ciencia, pero las matemáticas y la física en sí mismas, aunque han ayudado a construirlo, son más o menos que ciencia, son otra cosa, son grandes cuentos, son tan útiles como los cuentos.<br /><br />Luego está el lenguaje. Sólo porque quiero escribir, porque es un deseo del que no puedo escapar, me apasiona tanto el lenguaje. Casi me duele cuando leo una palabra o una frase que, como tan bien y tan sinceramente dice Laura, “<em>tendría que haber sabido escribir yo</em>” (y justo ésa es una de las frases de Laura que tendría que haber sabido escribir yo)... Pero es un dolor fructífero y tan hermoso... Borjes quiere decir de un inglés que era flemático y solitario, pero consigue decir mucho más que eso cuando escribe: “<em>En vida padeció de irrealidad, como tantos ingleses; muerto, no es siquiera el fantasma que ya era entonces</em>”. ¡Qué clase de genio, qué inspiración tan sencilla y anonadadadora puede llevar a escribir precisamente eso, con ese orden inesperado, con esa fluida economía de palabras, con esa riqueza! Somos menos reales cuando nos aislamos, esa idea me ha obsesionado siempre. Cuántas veces escribí en mi diario cosas parecidas a “<em>estoy sola, escribo para existir, porque sólo se existe para alguien, y escribir es hablar con alguien, con quien lo lea en el futuro, conmigo misma en el futuro...</em>” Y claro que es un lugar común, porque todos estamos conectados, porque todo es lo mismo.<br /><br />El lenguaje... Quiero que el lenguaje -y por tanto la realidad- siga siendo en parte misterioso, Indeterminado. Sólo así puedo explicar el miedo atroz, que cobardemente llamo pereza, a tomarme en serio la escritura. Meses he pasado con una hojita de papel como marcapáginas, en la que escribí varias palabras para buscar en el diccionario. No las busqué antes no por vaguería como creía, sino más bien porque eran geniales así, solas, sin “correlato real” que dicen los filósofos. Eran palabras que encontré en Henry Miller: <em>almádena</em>, <em>alcaravea</em>, <em>derviche</em>, <em>escabioso</em>, <em>panoplia</em>, <em>emascular</em>... Hoy decidí justo antes de escribir todo esto buscar en mi María Moliner (gracias otra vez a M., el vampiro de Dusseldorf, por estas otras dos emes) la primera que me viniera a la cabeza. Ha sido <em>alcaravea</em>: <em>“(del ár. and. «alkarawíyya», y éste del gr. «karØ», a través del arameo; Carum carvi) f. Planta umbelífera, cuyas semillas, llamadas «carvi», tienen propiedades carminativas y estomacales, y se emplean como condimento”</em>. (Henry Miller también estaba enamorado de las palabras; casi podría asegurar que nunca vio esta planta, sé que tenía varios libros de botánica y que usaba las palabras como amuleto, las soltaba para provocar sensaciones ideales, no para describir. Y eso no hace falsos sus textos sino aún más apasionados: era tan romántico que prefería su mente a la realidad y también comprendió que son lo mismo.)</span><br /><br /><span style="font-family:verdana;">Lo mejor es que lo Indeterminado no se acaba nunca, sus límites son borrosos y por tanto no pueden funcionar como límites. En la práctica, lo que no se determina es infinito. Tendría que buscar varias de esas palabras de la definición de alcaravea, pero me quedaré con que carminativas, por ejemplo, debe de tener algo que ver con el corazón, con el color rojo y con los claveles.<br /></span>Raquel Márquezhttp://www.blogger.com/profile/16252819610314465166noreply@blogger.com