tag:blogger.com,1999:blog-152889062008-05-13T09:46:00.815-07:00El EspectadorE. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comBlogger426125tag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-67189398060529543522008-05-13T09:39:00.000-07:002008-05-13T09:46:00.866-07:00La performance es una arma para los artistas<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCnEUcwUumI/AAAAAAAAApA/2da_arw77Vs/s1600-h/calzadilla+1+BLOG.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199903100371253858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCnEUcwUumI/AAAAAAAAApA/2da_arw77Vs/s320/calzadilla+1+BLOG.jpg" border="0" /></a> El artista venezolano Fernando Calzadilla salió de Caracas a Manhattan hace 20 años para aprehender, vivir y crear. Ahora regresa a Venezuela para dictar un taller de performance, el cual se realizará en el Trasnocho Cultural, a partir del 10 de junio al 26 de junio de 2008, y está basado en el trabajo desarrollado por Richard Schechner con el grupo East Coast Artists y la Universidad de Nueva York.<br />Este taller, como explica Calzadilla, está enfocado hacia las técnicas de la performance con el doble propósito de desarrollar habilidades individuales y explorar el trabajo físico y vocal del grupo. “Como punto de inicio para la composición, se usa material personal y textos clásicos. Una parte substantiva del taller está dedicada a los RasaBoxes. Este entrenamiento desarrollado por Schechner, utiliza un acercamiento psicofísico al desarrollo y la agilidad emocional y la expresividad en el escenario”.<br /><strong>-¿Cómo se define a la performance?<br /></strong>-Es una palabra muy polémica. Hablamos de <em>High Performance</em>, de <em>Performance Management</em>, de <em>Performance Art</em>, del performance de las acciones en la bolsa de valores o de las artes del performance (teatro, danza, ballet, opera, música). La palabra tiene una etimología francesa (<em>parfournir</em>) y significa realizar una acción. J. L. R. Austin utiliza la palabra performativo para designar aquellas palabras u oraciones que hacen algo, aquellas cuya enunciación en el contexto correcto tienen consecuencias. Erwin Goffman usa performance para describir el comportamiento cotidiano”.<br />Aclara que en el campo de las humanidades y las artes, la palabra está asociada a la metáfora teatral. “Sin embargo, aun cuando todo evento teatral es performático, no toda performance es teatral. La performance funciona como un acto de transferencia del conocimiento y de identidad a través de acciones reiteradas, o lo que Richard Schechner llama <em>twice behaved-behavior</em> (comportamiento dos veces actuado). La multiplicidad de usos por diferentes sistemas de inteligibilidad pone de manifiesto las interacciones y fricciones que performance acarrea consigo. En el campo de los Estudios del Performance, al cual pertenezco por New York University, la palabra tiene una raíz contestataria. Una eficacia social para denunciar, para oponerse a lo establecido, para experimentar e indagar nuevas posibilidades, y está íntimamente asociada a su definición, pero su interdisciplinaridad rechaza categorizaciones.<br /> <strong>-¿Qué aporta a las artes escénicas y las plásticas?<br /></strong>-A partir de los años sesenta, la performance aporta a las artes escénicas y plásticas el sentido contestatario que estas obtienen a través de las luchas políticas y sociales que se dieron en esos años. El movimiento por los derechos civiles que lidera Martin Luther King Jr. apuntala la idea de poner el cuerpo en la línea (de batalla) a través de la resistencia pacífica y que lo personal es político. Es decir, que las esferas de lo público y lo privado están en constante interacción, a tal punto que es imposible decir que es público y que es privado. Estas practicas traen como consecuencia un cambio de actitud en la escena y en las artes. El artista usa su cuerpo como medio de expresión con acciones reales. La actuación busca una conexión inmediata con el aquí / ahora de la situación. El proceso toma preponderancia sobre el producto. La acción se convierte en el eje central que guía el evento. No sé si debiéramos hablar de utilidad. Lo que cambia con performance es la perspectiva.<br /> Enfatiza que la performance no es utilitaria. “Lo que tratamos a través de ella es acercarnos de una manera real a la acción. Cuando digo real, me refiero por posición al fingimiento. Las acciones performáticas son reales y tienen consecuencias reales dentro y fuera de las artes. De allí, su carácter contestatario y personal. Lo que afecta la esfera política me afecta personalmente. No importa si mi medio de expresión es el neoabstraccionismo o la comedia”.<br /><strong>-¿Cómo se enseñan las técnicas performáticas?<br /></strong>-Performance, en su definición más escueta, es llevar a cabo una acción. Un temblor, una oscilación, correr, o caminar pueden ser acciones con un sentido y una carga emocional. El centro es el cuerpo. La instrucción está orientada a la preparación física y sicológica del artista. Se practica una exploración metodológica de los instintos y los deseos que están en la base del proceso creativo. A través de ejercicios se identifican puentes de comunicación y se destruyen barreras que obstruyen el flujo creativo. Ese trabajo personal e intimo va ligado a una exploración interdisciplinaria del entorno. Con la ayuda de la sociología, antropología, filosofía, etcétera, se lleva al artista a una toma de conciencia de su posición frente al entorno. Somos lo que hacemos en la misma medida en que somos lo que comemos. Lo que nos define son nuestras acciones. Se trata de dar expresión a estas ideas a través de la composición de performances.<br /><strong>-¿Qué características deben tener los interesados?<br /></strong>-Deben ser artistas con una mente abierta, preparados para tomar riesgos, para interactuar en grupo, pero sobre todo, con un compromiso real hacia el trabajo. No hay formulas. No hay recetas mágicas que solucionan problemas. Lo que hay es trabajo. Para caminar hay que dar pasos, uno primero y otro después. Deben ser artistas dispuestos a dar pasos, a caer, a equivocarse, y a seguir caminando.<br /><strong>-¿Conspira la performance con las artes escénicas?</strong><br />-Performance es un término que arropa muchas disciplinas. Si hablamos de performance art, el tipo de performance que encontramos en galerías, museos y bienales de arte, estamos hablando de un arte especial con características particulares. Todo evento teatral es performance pero no toda performance es teatral. En el caso de las artes escénicas, utilizo la performance para alejarme de la representación. La representación es otro de esos términos problemáticos que arrastramos, muchas veces sin cuestionar su significado. En ese sentido creo que sí, que performance “conspira” con las artes escénicas para crear una concepción antirepresentacionalista del teatro. Lo difícil es que para lograrlo hay trabajar desde la representación misma. Performance, entonces, sí aspira, o es, un paradigma estético opuesto al canon tradicional de belleza, a los principios estéticos de la ilustración, y más cercano a la experiencia como arte. La experiencia que tenemos del entorno, como vivimos, es una experiencia estética o debería ser.<br /><strong>-¿Qué ha pasado con Fernando Calzadilla desde que salió a estudiar en Nueva York?</strong><br />-Ahora soy candidato a un doctorado. Escribo la disertación sobre performance política usando el concepto “escenario” como herramienta de análisis para entender como estos se repiten y como la memoria social que los posibilita está impregnada de los elementos que conforman al escenario, texto, emociones, escenografía, vestuario, utilería, acciones. Continúo diseñando para teatro. Hago performances en galerías de arte. Doy clases de performance. Doy talleres de performance para actores y artistas plásticos. Hago de mi vida cotidiana una experiencia estética.</div><div align="justify"><strong>-¿Este taller sobre performance marca su regreso a la patria?<br /></strong>-Utilizas otro de esos términos problemáticos, como representación. Patria es una palabra difícil, más aún cuando va acompañada de regreso. La tan cacareada globalización ha traído como consecuencia un resurgimiento del nacionalismo y la fragmentación política. Las divisiones étnicas y religiosas abundan. El regreso está a ligado a la partida, a la ausencia. No creo haber estado ausente en todos estos años. Por otra parte, no tengo lazos que me aten a la ‘patria.’ Me atan los afectos. Recuerda los recientes montajes con Elizabeth lbahaca y con Moisés Guevara y sentirás mi presencia.<br /><strong>-¿Tiene un proyecto teatral o performático en agenda?<br /></strong>-Sí. Estoy trabajando con Haydée Faverola, Marco Villarubia, y Humberto Ortíz en <strong>Los días felices</strong> de Samuel Beckett. Hago el diseño de la producción que se estrenará los primeros días de julio en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural. Luego voy a New York, donde daré clases con Paula Murray Cole en el taller de performance de New York University. Los proyectos performáticos siempre se están cocinando.<br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-24192934049685222202008-05-11T03:39:00.000-07:002008-05-11T03:50:14.469-07:00Fausto Verdial sigue en escena<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCbNIcwUulI/AAAAAAAAAo4/xb8Dq7Dx1Ss/s1600-h/hombres.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199068364887341650" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCbNIcwUulI/AAAAAAAAAo4/xb8Dq7Dx1Ss/s320/hombres.JPG" border="0" /></a> Como no hizo pacto alguno con Lucifer habría cumplido 75 el pasado 14 de enero y estaríamos disfrutando de su histrionismo y de su proverbial escritura teatral. Pero este especialista en enredos del corazón social, ese que ayuda a exorcizar las sórdidas penumbras existenciales, no pudo superar una crisis y aquel 19 de octubre de 1996 “se fue de gira” voluntariamente.<br />Era “el madrileño de oro” Fausto Verdial, quien, para que no lo olvidaran jamás dejó, una sólida herencia de afectos verdaderos y un legado de consejos destinados a exaltar la utilidad del amor en el fiero combate cotidiano contra la soledad por intermedio de sus piezas <strong>Todos los hombres son mortales,</strong> <strong>¡ Y...las mujeres también!,</strong> <strong>Los hombros de América</strong> y ¡<strong>Qué me llamen loca!</strong></div><div align="justify"> A pesar de ser mortal, Fausto aún no sale de escena porque el público pide una y otra vez sus obras y las aplaude en las salas donde se exhiben. Y ahora, gracias al trabajo “en llave” de la productora Carolina Rincón y el director, además de actor, Héctor Manrique, está desde el pasado 8 de febrero en el Ateneo de Caracas con <strong>Todos los hombres son mortales</strong> y <strong>¡Y...las mujeres también!</strong> Ahí se presentan en conjunto, pero en horarios diferentes, con los actores Juan Manuel Montesinos, Carlos Cruz, Héctor Manrique y Héctor Palma; y las actrices Fabiola Colmenares (ahora reemplazada por Sonia Villamizar), Beatriz Valdés, Lourdes Valera y Marisa Román. Sendas producciones del GA-80 y el Grupo Teatral de Caracas.<br />En <strong>Todos los hombres son mortales</strong> hay tres caballeros maduros (50, 40 y 30 años) y uno más joven (sobre los 20), quienes comparten un apartamento. Estuvieron casados y ahora o están divorciados o separados legalmente. Juan ama a una damita a quien dobla la edad. Mientras que Fernando es el eterno machista, que tiene una novia desesperada por casarse; ese domingo ella no aparece, lo cual le hace sospechar que lo cambió definitivamente por otro más resuelto. Renato está separado y se entera que, durante una visita para ver a sus hijos en común, ella quedó embarazada, lo cual lo afecta, pues debe volver al hogar. El veinteañero Vicente disfruta de un noviazgo sano y sueña con casarse en cualquier momento.<br /><strong>¡Y...las mujeres también!</strong> es un drama similar al de los hombres. Cuatro féminas presentan los mismos conflictos y ambicionan ser felices. Marina sale con un muchacho, otra es la supermujer Diana que devora a cuanto macho elige y por otro lado está Eva, preñada de su ex marido. Conchita, la joven del grupo, se burla de lo que les pasa a ellas e insiste en perseguir la felicidad en compañía de su novio, consciente de lo que puede ocurrir.<br />En estas comedias que ahora han repuesto, porque se estrenaron en 1994, hay que resaltar como Fausto logró plasmar el melodrama de cuatro generaciones hombres y mujeres en el día más crítico de la semana: el domingo, precisamente cuando sus rutinas existenciales giran en torno a las anheladas llamadas telefónicas de las hembras y los machos a quienes pretenden o están enamorados.<br />Como profundo conocedor que era de las conductas humanas, Fausto exacerba las emociones y las necesidades afectivas y lo demuestra con esos patéticos personajes que intentan engañarse pero al final caen rendidos y esperando tener mejor suerte durante la semana próxima o cuando la situación les cambie dramáticamente. Como comedias son perfectas y tienen mayor o menor impacto cuando actores y actrices están inspirados o tienen posibilidades de improvisar o morcillear en función del cotidiano contexto social actual o por sucesos recientes.<br />Estos placenteros montajes “dominicales”-ya cercanos a los 100, o sea un centenar de representaciones- obedecen a las didascalias originales del dramaturgo, aunque Manrique les ha dado más ritmo a las escenas y pone mayo énfasis en la dirección de los actores. El espectáculo más conmovedor es el masculino: un auténtico melodrama de los machos solitarios, como lo canta José Ignacio Cabrujas en su obra <strong>Acto cultural</strong>, pero ese es otro tema.<br />A manera de moraleja, Fausto le recuerda al público que el tiempo pasa y que los seres humanos envejecen, se debilitan y se acercan más hacia la imparable muerte biológica. ¡Nadie escapa de ese destino y es tonto pretender evadirlo!<br /> <strong>Livingroom</strong></div><div align="justify">Estos montajes se desarrollan en el livingroom del apartamento de los caballeros o en el salón de estar que utilizan las damas, vigilados por los rostros warholianos de Marilyn Monroe o de James Dean. Los ocho personajes pertenecen a la golpeada y vituperada clase media venezolana, cuya meta es tener una familia formal y su parejita de hijos, pero sus problemas no son económicos solamente, sino tambien las respectivas conductas sociales, generadas a su vez por problemas culturales. Todos están condenados de antemano y solo medio se salvan los más jóvenes, por la inexperiencia o la ignorancia. Aunque las mujeres tienen más fortaleza para superar tan amargas situaciones y buena parte de su supervivencia descansa en esa especial amistad que desarrollan entre ellas.</div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-91102811137361460452008-05-08T06:42:00.000-07:002008-05-08T06:59:09.724-07:00La historia como pretexto para el Yuyachkani<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCMDjeNs84I/AAAAAAAAAow/9jTLKbdWND0/s1600-h/FOTO1INTERNET.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198002302856524674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCMDjeNs84I/AAAAAAAAAow/9jTLKbdWND0/s400/FOTO1INTERNET.jpg" border="0" /></a> En anterior comentario llamé la atención sobre tres sorpresas que encontré en la cartelera de espectáculos de fin de semana en la otrora capital del virreinato del Perú. Ahí el Teatro Británico se atreve a mostrar, con éxito de público y de críticas, un peculiar melodrama sobre homosexualidad y transexualidad en la sociedad limeña (<strong>Al pie del Támesis</strong>, de Mario Vargas Llosa), mientras el grupo Cuatrotablas reivindica la cultura sincrética peruana, lograda con los aportes del aborigen y el colono (<strong>Arguedas, los ríos profundos</strong>), y el Yuyachkani usa a una figura emblemática como lo es Yma Sumac ("Que linda", su traducción) y exhibe su estrujante espectáculo <strong>El último ensayo,</strong> estremecedora parodia sobre el reconocimiento de un país a una diva legendaria, cuya vida ha transcurrido paralela al siglo XX. Una parodia que no se hace por evocación u homenaje, sino para confrontar personajes y hechos del pasado con el presente y lo que pueda emerger de todo eso.<br />Utilizaron, pues, el hecho que la soprano “Qué linda”, con casi 86 años de laboriosa vida artística, dentro y fuera del Perú, gracias a su extraordinaria voz y la exaltación de “un folclore de exportación”, haya retornado hace dos años a Lima para recibir una condecoración y otros honores del Gobierno nacional.Una vez, la historia ayuda al creador teatral.<br />No está por demás reiterar que Yuyachkani (“Estoy recordando”, en castellano) es una institución vanguardista del teatro limeño, con no menos de 37 años de labores incesantes en medio de convulsos cambios sociopolíticos locales y continentales, a quienes nadie les ha impedido formular y aplicar su propia estética erigida sobre prédicas de Eugenio Barba y Jerzy Grotowski, así como también lo hace el Cuatrotablas, pero dándole una patina de autenticidad peruana. O sea que no se quedaron únicamente en lo aprendido, sino que recrearon desde lo enseñado hasta obtener lenguaje y estilo propio, donde el tiempo y el espacio de la representación es clave para degustar el producto escénico.<br />Esos detalles, del regreso y la internacional vida artística de “Qué linda”, además de ser descendiente del inca Atahualpa, fueron tomados por la gente del Yuyachkani para <strong>El último ensayo</strong>, que no es una reconstrucción biográfica ni periodística de los sucesos de la inspiración, sino una creación total o “una ceremonia de reconocimiento, en la medida que reconocer significa no sólo dar testimonio de una admiración, sino conocer (y en esa medida, conocernos) de nuevo”.<br />Y esta es la ocasión para referirnos a la conceptualización que los miembros del Yuyachkani hacen sobre la globalidad del método o trabajo aplicado hasta obtener el espectáculo que someten estoicamente a su audiencia, sin temer que se molesten porque se haga antropología directa. Para ellos está claro que en el Perú de principios del siglo XXI, la centuria pasada “no es solamente un horizonte retrospectivo, sino un fermento inquieto a través del cual podemos reconocer, con extrañeza, el paso del tiempo y el peso de los cambios”.<br />Y esta confesión la materializan en <strong>El ultimo ensayo</strong>, donde el presente se remonta a los paraderos de la memoria, como acota Peter Elmore, al tiempo que el pasado se proyecta proféticamente hacia sus desenlaces, ya que el trafico o “el transito de la historia se dirige en más de un sentido y las metas alcanzadas se convierte, inexorablemente, en nuevos puntos de vista” .Y eso lo materializan con una backproyection integrada por fotogramas de personajes y sucesos históricos, donde, como es natural, la violencia y el terrorismo se alternan con caras conocidas de la política partidista. En síntesis, esa evocación sobre Ima Sumac permite recordar lo que pasó en Perú mientras desarrollaba su triunfal carrera que la llevó a Hollywood, entre otros lugares del <em>show business</em>.<br />Se trata, púes, de otra creación colectiva del grupo donde intervinieron, de especial manera, los actores Augusto Casafranca, Ana y Débora Correa, Amiel Cayo, Julián y Teresa Ralli, dirigidos por Miguel Rubio Zapata.<br />Aprender de todos ellos su metodología artística y ahondar en las bases de su capacidad de resistencia, sería muy interesante para las agrupaciones venezolanas que en estos tiempos no saben como afrontar los cambios sociales y se están quedando atrás, en casi todo. </div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-25204580135948189152008-05-06T08:56:00.000-07:002008-05-06T09:07:25.750-07:00Karl Marx revive en el Ateneo de Maracay<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCB__PEZjTI/AAAAAAAAAoo/D-umON6truo/s1600-h/MARX+NUEVO+4+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197294694339022130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SCB__PEZjTI/AAAAAAAAAoo/D-umON6truo/s400/MARX+NUEVO+4+BLOG.JPG" border="0" /></a> Mientras las llamas devoran todo lo que hay en la alcantarilla donde duermen los pordioseros Carlos Márquez y Jenny Castro, se escucha desde una radio la voz del locutor que perifonea:”En más de un 70 por ciento ha disminuido la indigencia en nuestro país, así lo manifestó el Jefe de Estado, quien aseguró exterminar ese terrible mal durante la gestión de su gobierno”. Hay una interferencia y los compases del “andante” de la Primera Sinfonía de Robert Schumann caen como trágica cortina musical.<br />Así finaliza la pieza <strong>Yo soy Carlos Marx,</strong> de Gennys Pérez, ganadora del I Concurso Nacional de Dramaturgia Innovadora 2006 del Instituto de Artes Escénicas y Musicales, la cual se estrenó el pasado 5 de mayo para festejar el 190 aniversario del natalicio de Karl Marx en el Ateneo de Maracay, donde hace temporada, y después se presentará en la sala de conciertos del Ateneo de Caracas, a partir del próximo 5 de junio. La puesta en escena es de Dimas González, con los arreglos musicales de Rubén Riera y una producción artística conformado por el vestuario de Franklin Salgado, la escenografía de Iliana Hernández y Alessandro Famiglietti, con utilería y ambientación del artista Jesús Barrio y la iluminación de Jersón Balduz.<br /><strong>ALEMÁN Y CRIOLLO</strong><br />La dramaturga Gennys, productora general del espectáculo, explica que en 80 minutos ahí desnuda a Venezuela y desmitifica la figura histórica de Karl Marx, gracias a las actuaciones de Gustavo Rodríguez, quien encarna al alemán, autor de <strong>El capital,</strong> y al venezolano Carlos Márquez, lleno de contradicciones y conflictos sociales, políticos y existenciales, que lucha poderosamente para no perder la fe en el humanismo; mientras Nattalie Cortez revive a Jenny von Westphalen de Marx, quien no se deja engañar por falsas promesas y está harta de una sociedad llena de pobreza y desigualdades, y a la criolla Jenny Castro que sólo desea morir limpia, lejos de la basura.<br />Tras advertir que su “<strong>Yo soy Carlos M</strong>arx no es una recreación de personajes históricos, sino una pieza sobre la pobreza, la marginalidad y de como ese ente social llamado marginalidad nos está devorando”, reitera que es una obra sobre el fracaso del idealismo, más no del humanismo. “Un texto amoroso, que rescata al hombre y su humanidad. Los venezolanos la verán y se identificaran con su doble juego escénico: entre el personaje histórico y ese criollo, de carne y hueso”.<br /><strong>ALCANTARILLA<br /></strong>Según la escritora, su obra posee la voluntad de iniciar un teatro de la resistencia que impulsará el sentimiento de la crítica social y política y además luchará para proteger los espacios teatrales e impedir que el arte escénico sea arrasado por la radicalidad política, el fanatismo y la exclusión. “Al teatro venezolano le toca defenderse frente a los abusos del poder y la politización del arte”, puntualiza.<br />Su interés por escribir sobre el coautor del <strong>Manifiesto Comunista</strong> es consecuencia del azar. Ella iba por la caraqueña Avenida Baralt y en un puesto de buhoneros, entre revistas de <strong>Playboy,</strong> <strong>Vanidades</strong> y otras, estaba una biografía sobre Karl Marx, de unas mil ochocientas páginas. “Inmediatamente pregunté el precio y el vendedor me dijo: ‘25 mil, pero si se lo lleva se lo dejo en 20 mil’. Rápidamente la compré y en ese momento supe que iba a escribir una pieza de teatro con Marx, y que esa era una señal”.<br />“Así emprendí ese viaje hasta que redacté, en 47 cuartillas, <strong>Yo soy Carlos Marx</strong>, con el cual concursé y gané. Ahora, tras una inversión de 70 mil bolívares fuertes, hemos logrado un montaje urbano, sencillo, porque lo innovador está en el tratamiento del tema y sus personajes históricos, además del tiempo y espacio históricos en la Venezuela del siglo XXI. Donde lo importante para obtener la metáfora es su mezcla, su alternación, su simbiosis. Lo innovador está en el lenguaje y en la composición de dos personajes psicóticos, bipolares, absurdos, marginales, pero inmensamente humanos. Lo demás es una alcantarilla de dos niveles, que es donde se desarrolla el espectáculo”.<br /><strong>TREMENDA VENEZOLANA<br /></strong>Reitera que optó por hacer una pieza con Marx sobre la actual situación del país, “por lo que estamos viviendo en este proceso de revolución. Y por las preguntas que nos hacemos diariamente: ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué tipo de revolución socialista del siglo XXI es la que nos están vendiendo? Su discurso escénico es muy vital para este momento histórico-social que estamos viviendo. Es una pieza venezolana, y eso me hace muy feliz, porque soy tremendamente venezolana”.<br />Asegura que Venezuela sí tiene un gran teatro de calidad. “Siempre lo hemos tenido. Y con toda honestidad creo que nuestro teatro es uno de los mejores de Latinoamérica. Extraño mucho, los clásicos, hace años, teníamos en cartelera obras de Moliere, Shakespeare, Ibsen, Valle-Inclan, Ionesco. Ahora todo el mundo quiere montar obras sobre Bolívar y Miranda. Es evidente que lo hacen por razones presupuestarias y porque esos temas son moda y tienen apoyo económico; es una visión muy primaria de afianzar una identidad, pero la identidad no tiene nada que ver con el nacionalismo exacerbado, la identidad es algo más amplia y más plural. Adoro toda la dramaturgia nacional y creo debería haber espacio y dinero para montar a las nuevas voces del teatro venezolano que están todavía al margen de esta revolución y que también estuvieron al margen de la Cuarta República”.<br />Aclara que para ella el teatro es todo, sea de arte, o comercial o comunitario. “La vida me ha puesto en todos los caminos del teatro. No descalifico ninguna forma de expresión, siempre y cuando se haga con calidad y sentido artístico”.<br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-23563497819864082392008-05-04T04:20:00.000-07:002008-05-04T04:37:35.125-07:00Los 50 años teatrales de Ibrahim Guerra<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SB2cNvEZjSI/AAAAAAAAAog/w3UPn8n5YqA/s1600-h/IBRAHIM1+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196481304842571042" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SB2cNvEZjSI/AAAAAAAAAog/w3UPn8n5YqA/s320/IBRAHIM1+BLOG.JPG" border="0" /></a> “Estoy en el teatro desde chiquito. Recortaba muñecos de los suplementos y los hacía actuar, moviéndolos sobre una mesa. Luego, a los 12 años, en el ‘Andrés Bello’ me rechazó el profesor Eduardo Calcaño que dirigía el grupo teatral del Liceo. Fui a la escuela de teatro infantil juvenil de Lily Álvarez Sierra, que funcionaba al voltear la esquina, y ella me aceptó en el acto, y así comencé a actuar. Trabajé mucho tiempo y nos exhibíamos todas las semanas en el Teatro Metropolitano una pieza distinta. Ordenó que se me construyera un teatrino de títeres para que me encargara de esa área. Escribí las piezas, construí y realicé a los muñecos y dirigí a mis compañeros. Ella era un ser excepcional”.<br />Así, Ibrahim Guerra (Caracas, 1944) empezó su peregrinar por las artes escénicas, hace ya más de 50 años. Se graduó de bachiller (1961) y comenzó a estudiar ingeniería, “pero aquello era insoportable”. De todas maneras recibió su titulo y ejerció durante siete años, en IBM, como analista de sistemas e instructor de lenguajes comerciales y científicos de computación, pero antes, estando en tercer año, ingresó a la Escuela de Capacitación Teatral de la UCV (1965). “Mis maestros, entre otros, fueron Adriano González León, Alberto de Paz y Mateos y Cesar Rengifo. Entre mis materias de clases, tuve oportunidad de hacer esgrima, y fue cuando me vi. en la disyuntiva de elegir quedarme como atleta olímpico en esta modalidad, que adoraba y exigía 10 horas diarias de entrenamiento, o en el teatro, no menos de 6 horas, y la ingeniería. Decidí estas dos últimas opciones. Egresé y comencé a trabajar con el Grupo Escénico de Caracas, que dirigía César Rengifo. Monté <strong>La puta respetuosa</strong>, de Jean Paul Sartre. Ya antes me había estrenado como director con el grupo de Educación de Adultos (1967). También trabajé en escuelas, cárceles, hospitales, calles, callejones. De allí viene mi total apego y preferencia por los espacios no convencionales, no tradicionales. En ese entonces (1970), trabajé como actor con Alberto Sánchez en <strong>Chúo Gil</strong> Arturo de Uslar Pietri y luego, con José Gabriel Núñez y su Grupo Ensayo 17, montamos varios espectáculos. Fundé mi propia compañía (1972) para montar <strong>Los peces de acuario</strong> del mismo Núñez y <strong>La casa de Bernarda Alba</strong> de Federico García Lorca, montaje este que nos catapultó a todos los que participamos en él. Ya antes, en 1973, por Daniel Farias entré a la televisión para dirigir a Sofía Imber, <strong>El Estudio de América Alonso</strong> y participar en la dirección de <strong>Sopotocientos</strong>. Daniel se iba para Italia y me dejaba a <a href="http://www.blogger.com/cargo">cargo</a> de sus programas de Televisión. Lo hice y seguí de largo. Hice varias epopeyas en RCTV y luego <strong>Páez</strong>, en Venezolana de Televisión. A los dos años, vi. a Daniel en la sala cuando me estaban entregando el “Guaicaipuro de Oro” que me había ganado como director de <a href="http://www.blogger.com/search/tv">TV</a>.Fue extraordinario. El me había dejado dos años atrás como un mismo pichón. Mi carrera continuó y continúa. Hice muchas teleseries culturales y telenovelas románticas, además de Espacio Vital, en el viejo canal 8, dedicado exclusivamente a adaptar obras del teatro universal a la televisión”.<br />Pero volviendo atrás, después de <strong>La casa de Bernarda Alba</strong>, la historia ya es mas reciente y más pública. Monté <strong>Lástima que sea una puta</strong>, con el mismo grupo. Fue cuando decidimos separarnos. Me dolió mucho, ya que prácticamente habíamos crecido juntos. Estuve cuatro años ausente, con el texto en la mano de <strong>A 2,50 la cuba libre</strong> en las manos y las ideas de desarrollar la idea de un montaje hiperrealista en la cabeza, de usar los botiquines urbanos como escenarios. No encontraba la forma de hacer realidad esa visión escénica que tenia del hecho dramático, hasta que en 1982 se lo presenté a Carlos Giménez y enloqueció con la idea. Lo programamos para la sala Rajatabla, que convertimos en botiquín. El impacto fue enorme para el público, para nosotros, y, sobre todo, para mí y para el país mismo. A partir de ese momento, nació en Venezuela un concepto desconocido de hacer teatro. El profesor Orlando Rodríguez dice que es una de las tres grandes ponencias estéticas del teatro latinoamericano. Esta corriente hiperrealista la he continuado en otros espectáculos y la han seguido otros creadores, con rutilante impacto internacional. A A 2,50 la cuba libre “se le adjudicó el premio Mexicano “El Quetzal de Onix” como la pieza teatral venezolana más representada en el exterior. Lo compitió con otras de indiscutible éxito”<br />“He trabajado con diferentes agrupaciones que me han invitado para dirigir. Con el grupo Cobre de Rodolfo Santana, <strong>Baño de Damas</strong> (1986), en su estreno mundial. Con el Teatro Profesional del Paraíso, creado por José Ignacio Cabrujas, <strong>El día que me quieras</strong>; con Rajatabla, <strong>Vida con mamá</strong> de Elisa Lerner; con el Teatro Nacional de Repertorio, <strong>Así es si os parece</strong> de Luiggi Pirandello (1991), y otras. Desde hace unos 15 años soy docente del Instituto Universitario de Teatro en todas las áreas de producción y realización teatral, diseñador curricular y director de montajes profesionales. Como novedad, este año me jubilo como docente, luego de casi 40 años de trabajo ininterrumpido con el Estado y, a la vez, me gradúo de docente, pues aunque soy ingeniero mecánico y de sistemas de computación, padrino de varias promociones y docente, no tengo el titulo en esta especialidad. Lo obtengo este año en el Instituto, luego de haber cursado un pemsun de materias que yo mismo diseñé.<br /><strong>-¿Ha dejado la profesión y se ha dedicado a la televisión?¿Cómo se pueden combinar esas dos estéticas y esos dos trabajos?<br /></strong>-Lo último que hice en televisión, hace un año, fue una película y una telenovela en <strong>RCTV</strong>. Actualmente llevo el área de actuación en la academia de esa empresa. Pero, no, jamás dejaré de hacer teatro. Eso resulta imposible en una persona que lo lleva en la sangre y en el alma. La televisión me gusta mucho, me gusta la ligereza de la industrialización del drama, el compromiso económico. Eso es fascinante en esa industria, también lo desechable que, en definitiva, termina siendo. Es como la vida, pero convertida en un monstruo económico que nunca llegas a tener de frente, hagas lo que hagas dentro de ella. Somos allá adentro como <strong>Los Ángeles de Charley</strong>. Recibimos mensajes de no se sabe dónde. Hay un figura monstruosa que dice ¡eso es así!, y así debe hacerse, pero, ¿quien es?, preguntas ¿quién ordenó eso? y siempre oyes lo mismo, “los de arriba”. Son como fantasmas. Cuando te los encuentras en el ascensor, tu vas a algún sitio terrenal, en cambio ellos parece que subieran al cielo. Se elevan sobre si mismos, como hacían los escritores místicos cuando recibían el mandato divino de escribir sus propios tormentos. Tú los ves y parecen de mentira, como espejismos. ¿Lo estaré soñando?, te preguntas. Cuando yo comencé en <strong>RCTV</strong>, los de arriba estaban abajo, en el sótano del canal, pero era lo mismo. Cuando entrabas a sus oficinas, siempre están como si acabaran de hablar con un ser supremo. Siempre están hablando por teléfono cuando tu llegas a sus despachos, y como para helarte la sangre, y hacerte ver que hablan con alguien que esta mas arriba aun que ellos, sueltan la frase: “Eso va, cueste lo que cueste”. Y te miran, como diciendo, ¡te jodiste!, y sientes como si te cayeran las siete plagas de Egipto, y cuelgan de un trancazo que parte en dos el aparato. Hernán Pérez Belisario, mi primer jefe y otro de mis mentores, (todos los que he nombrado en esta entrevista, lo son) mandaba a la basura uno diario. De ahí en adelante, ya sabes que estás, no con uno de arriba, sino que vas a tener que obedecer órdenes de uno que esta más arriba todavía. Un extraterrestre, o como te digo, un fantasma, eso nunca llega a saberse. Esa sordidez me apasiona.<br /><strong>-¿Cómo encuentra al teatro actual?<br /></strong>-Igual que el país actual. Uno se queja de que el teatro no es como antes, pero, ¿cómo puede ser como el de antes, si el país es otro?, el teatro siempre corresponde al hecho social donde se produce. Esta es una ley inexorable. Jamás ni nunca se ha dejado de cumplir, Venezuela podrá ser excepcional en muchas cosas, pero en eso, no, porque el teatro está por encima de cualquier circunstancia geográfica o minera. Lo minero, en nuestro caso, condiciona a la sociedad, y es esta la que lo hace con el teatro. Vemos en el escenario lo que somos como país. Si el teatro actual es ligero, cambiable, desechable, hecho con un par de bancos en el escenario, con soluciones simples, a veces, ridículas, con tandas de dos o tres espectáculos miserables seguidos, con similitud homologada por la pobreza mental de sus creadores, con un mismo plano de luces para los tres espectáculos, por que, ¿para que la magia de las luces?, mejor dicho, ¿para que la magia en un país que se le olvidó soñar?. Con espectáculos de corta duración, presentados por alguna vedette, no tienes más que suponer que así es el medio en el que vivimos. El teatro sigue siendo fiel y cómplice, aunque a veces acompañe y refleje miserias. Es implacable en eso, no esconde, ni siquiera disfraza, (que ironía, siendo el arte de la mentira), la realidad. Es como un espejo, pongas lo que pongas delante de el, lo va reflejar. No hablemos, entonces, de teatro, sino de país.<br /><strong>-¿Qué se puede hacer ahora con la comercialización de la escena?<br /></strong>-Yo no creo que el teatro hoy en día sea más o menos comercial que nunca, Shakespeare, marginal, en las afueras de Londres, vivía de eso, y no de lo que le daba la reina, de la que prescindió. Comercial es Grotowski que trabaja en un laboratorio miserable, y van de todas partes del mundo a verlo, y pagan una fortuna por hacerlo. Comercial es el Actor´s Studio de New York, la escuela más prestigiosa del mundo. Allí te cobran por preguntar cuanto cuesta la planilla de inscripción. Comercial es la embajada de Estados Unidos que te obligan a depositar una boloña para permitirte una llamada de 15 minutos para darte una cita. El otro extremo, que es a lo que, supongo, te refieres con la pregunta, también lo eran las comedias de Plauto y Terencio, espantosas, decadentes y que acabaron con el teatro, pero que estudiamos hoy en día como paradigmas clásicos, y dieron fe, o se sumaron, a los últimos vestigios de la civilización mas asombrosa de la humanidad. No hay límite entre lo que lo es comercial y no lo es. Particularmente, no entiendo desde qué óptica se mide lo comercial en el teatro, ¿por lo ligero?, ¿por la vulgaridad de sus planteamientos escénicos?, ¿por la muestra fecal que dejan los caballos de los coches de la alta burguesía, es decir, por la taquilla? Si es por esto último, comercial soy yo, que jamás he montado un vodevil, ni siquiera una comedia, y se me llenan los teatros donde me presento como autor o director. Cuando montamos <strong>Baño de damas</strong>, que rompíamos el techo todos los días, nos acusaron de “chacaitescos”, pero, ¿sabes por que?, porque es un síndrome de pobreza que existe en el teatro venezolano. Por fortuna se ha ido eliminando esa especie de ranchazo que tenían, y siguen teniendo algunos hacedores de teatro. ¿Cómo va a ser comercial un teatro que deja pérdidas constantemente aunque lo llenes hasta la bandera todos los días? Cuando yo le dije a Mimí Lazo que había que tener bolas para montar <strong>Golpes a mi puerta</strong>, me dijo que lo que había que tener era real. Y ella tuvo éxito, premios internacionales, y no creo que haya cubierto la inversión. Comercial es el teatro en las ciudades donde el teatro de verdad esta sembrado en la mente de la gente, donde el gobierno apoya no con dinero, que también lo hace, sino aportando seguridad social y avidez social por divertirse, recrearse, educarse a través del teatro, y no para escapar de una cadena o de una telenovela asquerosa, e irse a un canal internacional. Te hablo de ciudades donde montan <strong>Los productores,</strong> y hay cinco o seis teatros más que montan algo similar. Aquí solo lo hacen de vez en cuando unos tipos que tienen bolas de verdad, porque hay que tenerlas en Venezuela para emprender un proyecto que, por mucho éxito que tenga, está destinado a dar pérdidas económicas. No sé qué decirte, más que la misma tontería que dicen muchos, hay teatro bueno y teatro malo, pero el peor de todos es el vacío. Mientras se llenen, esas personas que comparten una platea unen sus almas para compartir un hecho social. Eso es lo más importante del teatro, la comunión. No hay un hecho religioso, de hecho el teatro partió de serlo, que alcance esa sublime misión.<br /><strong>-¿Qué pasó con la ingeniería que es su profesión inicial</strong>?<br />-La ingeniería la ejercí durante siete años en IBM como analista de sistemas e instructor de lenguajes comerciales y científicos de computación. Dejé la empresa para dedicarme al teatro y a la televisión, sin embargo, no he dejado de aplicarla en cada una de mis actividades como productor, incluso, como escritor. Mis planes de producción, docentes, son sistémicos, altamente influidos por los conocimientos universitarios. La ingeniería mecánica no solo me enseñó como son por dentro y como funcionan los motores Diesell, cosa que nunca implementé, sino también como se diseña y desarrolla una producción teatral. La cuadratura del procedimiento ayuda y disciplina el pensamiento creador. Actualmente, estoy aferrado a las teorías de Howard Gardner con respecto a las inteligencias múltiples, cada una de las cuales te permiten conocer y comunicarte con el entorno a partir de la estructura y mecánica de las cosas. La estructura y el equilibrio cinético me lo enseñó la ingeniería, el teatro, por su lado, y ya desde la escuela, a pensar en el espacio. Con Alberto de Paz y Mateos aprendí a determinar las dimensiones tan solo con estar dentro de los espacios, y percibir su energía. Por eso tal vez, también soy fengshuista. Con la ingeniería aprendí que no sólo tenemos la palabra hablada o escrita para comunicarnos, sino una mecánica perfecta. Esa fue la genialidad de Leonardo Da Vinci, el artista más grande de toda la historia de la humanidad. Su pintura y escultura, y, desde luego, sus modelos aeronáuticos y bélicos, los veía, medía y creaba a partir del gran conocimiento que tenia del ser humano y de la actividad que lo hace trascender en la historia, que no es la arquitectura de sus grandes obras, sino la ingeniería que las mantiene en pie. A partir de ese principio ejerzo la astrología y otras técnicas de conocimiento y armonización ambiental.<br /><strong>-¿Donde ha dejado su práctica esotérica?</strong><br />-La sigo, cada vez con más ahínco y compenetración privada. Del trabajo profesional que hacia antes, transmitiendo mis ideas en programas de radio y televisión y asesorando a otras personas, solo me quedan los consultantes que se niegan a dar un paso sin mi asesoramiento, de resto, dedico todo mi tiempo “esotérico” como lo llamas, a investigar, a estudiarme a mi mismo, a ver diariamente por que soy como soy, a analizar a otras personas, a comprender esa otra inteligencia que todos poseemos y que muy poco usamos, la emocional, que Gardner divide en dos, la intrapersonal y la transpersonal, a partir de las cuales manejamos con sabiduría nuestros impulsos y usamos convenientemente los de los demás.<br /><strong>-¿Qué hace en la actualidad?</strong><br />-Sigo con las clases en el Instituto Universitario de Teatro, en sus dos programas académicos, dirijo el montaje profesional del profeser, con una versión mía de <strong>Marat-Sade</strong>, a partir de Peter Weiss. Acabo de terminar <strong>Patria</strong>, basada en <strong>The bugge´s opera</strong> de John Gay, y <strong>Maestra vida</strong>, de Rubén Blades, y monto en Barinas con la agrupación Punto de partida, que preside Avilmark Franco, <strong>Maisanta</strong>, una epopeya de un poeta cojedeño extraordinario, Daniel Suárez, alumno mío del profeser. Acabo de recibir la noticia de que Monte Ávila editores publicará un volumen con algunas de mis piezas. Incluí, desde luego, la primera y más emblemática de todas, <strong>A 2,50 la cuba libre</strong>, y la última, la que te hago referencia, <strong>Patria.</strong>Así van mis días.</div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-87356651675083594042008-04-30T08:41:00.000-07:002008-04-30T08:46:57.311-07:00Los ríos profundos de Arguedas<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBiTgfEZjRI/AAAAAAAAAoY/EQYgcjQ-L3o/s1600-h/arguedas%20los%20rios%20profundos%2020[1].JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195064356476914962" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBiTgfEZjRI/AAAAAAAAAoY/EQYgcjQ-L3o/s320/arguedas%2520los%2520rios%2520profundos%252020%5B1%5D.JPG" border="0" /></a> La cultura peruana vale no sólo un viaje sino muchos más para aprehenderla. En tres días disfrutamos tres espectáculos centrados en la identidad de ese pueblo, donde ha coexistido lo aborigen con lo hispánico y ha brotado algo tan maravilloso, especie de sincretismo aleccionador, el cual reitera, una vez más, que los latinoamericanos sí tenemos algo que los otros continentes deben conocer y gozar además.<br />Vimos los montajes de las agrupaciones Cuatrotablas, Yuyachkani y el Centro Cultural Británico. Hoy nos detenemos en el espectáculo de Mario Delgado, creado a partir de la novela <strong>Los ríos profundos</strong>, de José María Arguedas (1911-1969), etnólogo, profesor y escritor que se inmoló al no recibir apoyo para una revolución cultural a la peruana. Un científico social que aplicó el rigor del ensayo y la ficción narrativa para utilizar la lengua quechua del indio y la del español. Leerlo es detectar las raíces del realismo mágico del cubano Alejo Carpentier, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el venezolano Arturo Úslar y el colombiano Gabriel García Márquez. Leerlo es comprender porque su novela es lírica y hermosa, y además constituye el mejor instrumento de propaganda por el mundo andino, porque lirismo y realidad coexisten sin deformar o alterar la imagen del mundo andino, como puntualiza Marie-Madeleine Gladieu.<br />Presenciamos el estreno de <strong>Arguedas, los ríos profundos</strong>, en el Teatro Municipal de Lima, producido por Delgado y Cuatrotablas, durante dos años de investigación y otros dos de presentaciones e improvisaciones, a lo largo del Perú, en la periferia de Lima y en su centro piloto en Chorrillos. Nos deleitamos con el primer episodio de la trilogía que hicieron sobre su novela. Por ahora “El viejo”, “El viaje” y “La despedida” son los primeros capítulos utilizados para el guión de ese montaje, el 34, con el que festejan sus 36 años de vida útil.<br />Reconocemos que disfrutamos una inolvidable y conmovedora fiesta teatral, capaz de manosear los sentimientos más íntimos del público, gracias a las peripecias y narraciones del protagonista, Ernesto, niño de 13 años que tiene la facultad de sentir y sufrir al Perú, con su olfato, tacto y mirada, con esa sensibilidad prodigiosa “como sólo los niños pueden ver”. José Carlos Urteaga, Flor Castillo, Fernando Fernández y Juan Maldonado son el coro arguediano que interpreta a Ernesto y a todos los personajes de ese fantástico ritual iniciático, entre los griegos, Eugenio Barba y Jerzy Grotoswki, comparable con <strong>Tu país esta feliz </strong>de Antonio Miranda y Carlos Giménez y los primeros montajes del grupo Altosf en esta Caracas la horrible.<br />Delgado fue fiel al texto original y por eso llevó a escena ese mestizaje cultural presente en Los ríos profundos y particularmente en Ernesto, que, como dicen los especialistas, es un mestizo cultural.<br />Sin lugar a dudas, este teatro es peruano por donde se le mire y por eso es valioso donde se le presente, no sólo por lo dice sino también como se hace y por las repercusiones que tiene en su comunidad, a la cual refleja y además se retroalimenta de ella.<br />Ver al Cuatrotablas es lamentar el mutis de Carlos Giménez, porque dejó al teatro venezolano sin líder y sin los sucesores que se requerían.</div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-76961894558530141012008-04-29T09:05:00.000-07:002008-04-29T09:23:18.868-07:00"Al pie del Támesis" es un exorcismo por la libertad<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBdHzPEZjQI/AAAAAAAAAoQ/Ubg6NXrfVwQ/s1600-h/MATRIMONIO+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194699640739040514" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBdHzPEZjQI/AAAAAAAAAoQ/Ubg6NXrfVwQ/s320/MATRIMONIO+BLOG.JPG" border="0" /></a> El encuentro inesperado entre Guillermo Cabrera Infante y Esdras Parra en Londres, ocurrido hace más de siete años, tras una castradora “cirugía de reasignación de sexo” a que se sometió el poeta venezolano, no es más que la fuente de inspiración o motivación para crear <strong>Al pie del Támesis</strong>, obra de Mario Vargas Losa estrenada en el Teatro Británico, bajo la conducción de Luis Peirano. Así lo concluímos después de verla en Lima.<br />Eso le ha permitido al célebre intelectual peruano abordar con prudente elegancia en un mismo espectáculo la temática de la homosexualidad combinada con la transexualidad, un “ruidoso cóctel” informático que está de moda no sólo en el ámbito del showbussines sino especialmente en congresos de psicólogos y psiquiatras. No es un secreto que hay una revisión a fondo de los derroteros de la sexualidad en el siglo XXI y desde ya se estimula una necesaria investigación científica ante el incremento de dichas conductas o comportamientos sociales nada convencionales y totalmente trasgresores para la moral y la ética burguesas, sin contar el rechazo que hay en las naciones socialistas y en regímenes teocráticos a todo aquello que pueda interpretarse como “desviaciones de la normalidad” o cual otra manifestación de la libertad humana.<br />En pocas palabras, sin temblarle el pulso y rompiendo con la pacata burguesía, para Mario Vargas Llosa (Arequipa,72 años) ese “encuentro inesperado” le permitió abrir la escena para mostrar una historia ficionada sobre “Chispas” Bellatin, un adolescente de la rancia sociedad limeña que mató a su compañerito de estudios “Pirulo” Saavedra, porque este intentó darle un beso en la boca mientras se entretenían en el gimnasio. Treinta y cinco años después, “Chispas” (encarnado por Alberto Isola) revela una de sus más lacerantes pesadillas, mientras descansa en una suite del hotel Savoy de Londres: “Pirulo” se le presenta convertido en su “hermana” Raquel Saavedra (Bertha Pancorvo) tras una compleja operación en Casablanca, y lo invita a vivir lo que no pudieron antes, cuando eran jóvenes: amor, matrimonio y feliz vida de pareja.<br /><strong>PELIGROSAS PESADILLAS<br /></strong>“Chispas” en esa prolongada situación onírica, porque así es la técnica doble que usa el dramaturgo, desnuda su vida intima frustrada, su desastre físico-psicológico con las mujeres (lleva tres divorcios en fila) y asoma que es un homosexual que no se asume, lo cual queda materializado al final, porque otro “Pirulo” con toda la carga que ese personaje tiene, lo despierta para llevarlo a una importante reunión de negocios, que es el único ámbito donde “Chispas” ha triunfado y ganado fortuna. El sueño del irredento asesino finaliza con un estrujante monólogo que recuerda al Willy Loman de <strong>La muerte de un viajante</strong> de Arthur Miller, pero que no conduce al suicidio de “Chispas”, sino que lo lanza a proseguir con su vida del disimulo y su desenfrenada carrera por más riquezas, aunque sea infeliz en su privacidad.<br />Dicho de otra manera, Mario Vargas Llosa usó el caso Esdras Parra como pretexto para plasmar en la escena limeña otro lamentable suceso de homofobia no asumida y la solución que “Chispas” sueña dentro de su sueño: un cambio de sexo para que todo sea simulado. Pero nosotros creemos - el teatro tiene razón de ser por las metáforas que encierra- que el autor de La casa verde va más allá. Abofetea a la sociedad peruana y a sus similares en el resto del continente americano, porque juegan a la indefinición en la política como en el sexo, se traicionan a sí mismas con tal de ganar unos dólares más, aunque desgracien a las clases más pobres de sus republicas. ¡Ya Moliere lo hizo antes!<br />Hay, pues, una lectura política muy obvia en <strong>Al pie del Támesis</strong>, porque sus personajes son símbolos, aunque el escándalo del sexo sea más sugerente, estridente y muy directo, y puede que asuste a unos cuantos mojigatos que aún quedan aquí o allá, a los que moran en sus closets de dia y de noche salen cual lobos de cacería.<br /><strong>MONTAJE MINIMALISTA<br /></strong>El espectáculo, logrado gracias a la paciencia y al talento del elenco ahí reunido y al rigor del director Peirano, es una muestra depurada de esa tendencia del contemporáneo teatro estadounidense donde lo que se busca es la materialización de los personajes por encima de adornos y elementos escenográficos. Convertir al escenario en verdadera “caja negra”, donde el espectador pueda disfrutar del desarrollo de las psiquis de los personajes, con todas esas pulsiones, como acota el puestista, ”que cada uno puede eventualmente reconocer en si mismo” y permitir así la expiación, ese estado de animo que tanto anhelaban los clásicos griegos. Hay un especial cuidado con los ritmos de los personajes y un rigor para obtener y mantener la dramática atmósfera donde ellos se mueven cual si fuesen peces en un acuario de culpas propias y ajenas. Es un espectáculo intelectual para quienes pretendan reflexionar sobre lo que está pasando más allá de las apariencias, en Lima y el resto del planeta, cuando los seres humanos pretendan vivir por encima de lo normado, que pretendan tener libertad para escoger.<br />Los actores son conmovedores por lo que encarnan y como lo muestran. No hay desperdicio sino exceso de talento y pasión, fundamentales para esos buenos 80 minutos de teatralidad. Ahí todos ganan, pero el único que pierde es Esdras Parra a quien casi nadie recuerda a pesar de ser un personaje único para el teatro por su periplo vital. Esa es una deuda que la intelectualidad venezolana no ha asumido.</div><div align="justify">!Ahora se espera que Caracas pueda verla pronto, ante todo por los antecedentes que ya se conocen¡<br /></div><a href="http://bp1.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBdHV_EZjPI/AAAAAAAAAoI/Ne3rIzx_EgE/s1600-h/CNT+BLOG.JPG"></a><div align="justify"></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-67551264330582128702008-04-28T06:14:00.000-07:002008-04-28T06:17:51.982-07:00Navidad en abril caraqueño<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBXN4_EZjOI/AAAAAAAAAoA/yEuP-EHeAaI/s1600-h/navidad.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194284124127988962" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBXN4_EZjOI/AAAAAAAAAoA/yEuP-EHeAaI/s320/navidad.JPG" border="0" /></a> La gente que integra la caraqueña agrupación Producciones Pequeño Grupo no se rinde ante las dificultades que les impida mostrar sus legítimos y estéticos productos culturales. Desde el año 2000 han exhibido seis espectáculos, siempre con depurada calidad, y ahora estrenan <strong>El ladrón está aquí,</strong> en la Sala Horacio Peterson, donde participan Aura D´Arthenay y Raúl Blanco, acompañados de Mireya Duarte, con la dirección técnica y el diseño de iluminación de Arnovi Parra y la dirección general de su autor Paúl Salazar Rivas.<br /><strong>El ladrón está aquí</strong>, “basada en una mentira”, es otra pieza donde Salazar Rivas utiliza la comedia y el drama para escenificar esos conflictos humanos, como los que acosan a la protagonista, la afamada publicista Silvina, no menor de 30 años, precisamente un 24 de diciembre, fecha trágica para ella porque cuando tenía 9 años perdió a su madre en un accidente automovilístico y sólo sobrevivió su papá, a quien ella desprecia porque cree que él fue el culpable de todo.<br />Pero, por la magia del dramaturgo convertido en taumaturgo, recurre a la fábula popular del San Nicolás, o Papá Noel o el Niño Jesús, como símbolos de la Navidad, y lo mete de manera rocambolesca en el apartamento de Silvina para consolarla y hacerle ver que la vida continúa, que tiene que darle una tregua y proseguir viviendo, amando y cuidando de su padre. El hechizo se da y la ex desconsolada mujer hace las paces con su pasado, llama a su progenitor y hasta consigue un novio para juntos soñar un proyecto de vida con horizonte en la vejez.<br />La metáfora, sustentada en la trágica historia de Silvina, es bonita, más nada. Es un canto a la esperanza o a la resignación antes aquellos hechos que le recuerdan a los seres humanos que se viene al mundo sin consentimiento alguna y que es el desesperado acto cotidiano de vivir que puede explicar el para qué o el porqué se vive. Por eso el autor reitera que su comedia se inspira en una mentira pero que la misma puede ayudar en algo.<br />Paúl Salazar Rivas no será un Samuel Beckett, el irlandés aquel que le recordó a la humanidad la sinrazón de la existencia, pero sí es un venezolano de oro, de esos que dibujan el perfil humano a través de historias que se entretejen para llevar al público profundas reflexiones sobre vida. Como este teatro donde enseña como superar la tragedia de perder a un ser querido.<br />Paúl y Aura, su esposa, y otra gente que los acompaña, son una muestra de que el teatro criollo está vivo y dando dolores de cabeza a todos por lo que dice y hace.</div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-59943758625611928292008-04-27T15:48:00.000-07:002008-04-27T15:52:39.651-07:00Ligia Tapias apasionada<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBUCyfEZjMI/AAAAAAAAAnw/FT5iThlMrRo/s1600-h/LIGIA+BLOG.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194060811598400706" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_SGpvboxZd64/SBUCyfEZjMI/AAAAAAAAAnw/FT5iThlMrRo/s320/LIGIA+BLOG.jpg" border="0" /></a> Dama altiva pero humilde y no es contradictorio. Como no le gusta ahondar en detalles sobre su vida hubo que convencerla y prometerle que se respetarían sus memorias y sus criterios. Fue así como conocimos que nació en el estado Táchira, en el hogar de Luis Augusto Tapias y Ana Francisca Dueñas, a mediados de los años treinta. Aquí en Caracas, al despuntar la década de los 50, cuando aún estudiaba en el liceo Andrés Bello, se escapó de clases para ir a buscar, en los estudios de Cine Bolívar a la actriz argentina Juana Sujo, “quien había organizando unos talleres de teatro y para lo cual sacó avisos en la prensa solicitando alumnas. Conocí a esa señora y ella quedó muy satisfecha porque era la primera chica que acudía a su llamado”.<br />Tomó el curso vespertino, desde las seis y media de la tarde, y por supuesto al tercer día su papá descubrió todo porque llegaba tarde a la casa y aquello era preocupante para esos tiempos."Pero como él era culto y muy liberal pues pude continuar. Mi grado, que se escenificó en al Museo de Bellas Artes, en lo que se conoce ahora como Galería de Arte Nacional, fue catastrófico, porque tuve un accidente con unos zapatos con tacones que estrené y llegué a la ceremonia cargada, en una especie de silla de mano, por unos gentiles ingenieros agrónomos, muy teatral aquello, ya que no podía caminar por mi pie estaba fracturado. De todos modos hice mi presentación con unas escenas de <strong>Peer Gynt</strong> de Ibsen y <strong>La doncella de Orleáns</strong> de Ahiller”.<br />Así se inició la vinculación de Ligia Tapias con las artes escénicas criollas y ahí ha desplegado más de media siglo de importantes actividades en todos sus ámbitos. Desde 1992 es la directora de la Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo, en la esquina El Cuño, a cuyas instalaciones llega al medio dia y se retira hacia las nueve o diez de la noche, ”cuando no haya nada que hacer y se marche todo el mundo”. Es una apasionada de su oficio de teatrera y admite que sólo lo dejará con el mutis final.<br />No se conformó con la inicial instrucción recibida de Juana y más tarde, ”tras superar algunos asuntos personales, una de esas crisis que nos dan a nosotras”, reanudó su capacitación en la Escuela de Teatro del Ateneo, cuando se instalaron en la Quinta Ramia, con Horacio Peterson. Estudió actuación y dirección con Alberto de Paz y Mateos y Arisca Holguín, y se graduó con el montaje de <strong>El largo viaje del dia hacia la noche</strong> de O`Neil. Se dedicó de lleno a la docencia e ingresó a la “César Rengifo” en 1984 como profesora de Interpretación e Historia del Teatro. No recuerda el número exacto de promociones que ha graduado, pero promete hacerlas conocer porque es su aporte a esta “patria que tanto quiero”.<br />Como actriz sus cuentas están muy claras: más de 40 piezas, entre ellas <strong>Amoroso</strong> de Chocrón y <strong>Marat-Sade</strong>, el último gran montaje bajo la égida de Peterson. Dirigió unos 25 espectáculos y hasta como productora tuvo trabajos importantes.<br />Pero no el teatro no es lo único que ha hecho, además de criar a sus dos hijas: Iraida y Ana, destacadas profesionales en las artes escénicas y las artes plásticas. Fue secretaria del despacho del ministro de Fomento a lo largo de 29 años y así conoció a 17 titulares de ese importante despacho. ”Éramos dos secretarias y cada que había relevo y llegaba el nuevo funcionario renunciábamos, pero ninguno las aceptaba. Al final nos fuimos. Y yo me entregué de lleno a mi pasión teatral y mi familia”.<br /><strong>Recomendación</strong><br />Al cabo de más de medio siglo de estar y participar en el teatro criollo, Ligia Tapia considera que la actividad actual ya no es tan tradicional, sino libertaria e irreverente con las tradiciones y las técnicas artísticas. Hay poco respeto hacia la profesión y las ideas. Se hace un teatro más liviano en la mayoría de los casos y menos congruente con la realidad del país y con la misma historia de nuestro teatro. Insiste en que la mejor historia de un país, “como ésta Venezuela querida”, está en su teatro, por eso pide que se monten más y mejores obras criollas y menos frívolas. “No creo que el teatro clásico o el de ideas o de propuestas ideológicas no le guste al público. Nosotros llevamos muy buen teatro a zonas remotas de nuestra geografía y la respuesta que recibimos del público fue hermosa y demostró que le habíamos conmovido. No creo que haya que abaratar los textos para atraer al público por razones económicas. Sé que hay pocos espacios teatrales y que los montajes son costosos, pero de esa situación vamos a salir. Mientras tanto las escuelas de teatro y las universidades están en la obligación de mostrar esas obras que no hacen los otros teatreros”.<br /><br /><br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-1313852833047010102008-04-22T09:51:00.000-07:002008-04-22T09:58:36.435-07:00La loca de la casa hizo posible esa Venezia<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SA4YHfEZjLI/AAAAAAAAAno/zWf3rSBVYck/s1600-h/venezia+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192113937282862258" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SA4YHfEZjLI/AAAAAAAAAno/zWf3rSBVYck/s320/venezia+BLOG.JPG" border="0" /></a> Si lo que pasa en el escenario y esa mágica relación de lo que ahí transcurre con el público es parte el trabajo del crítico, lo que está por detrás, lo que se hace para conseguir una obra, montarla y exhibirla es tan importante como el espectáculo mismo. Son varias historias en una, son el acto carnal, la germinación, el desarrollo y el parto de la criatura. Por eso se afirma que el teatro es la vida, pero nunca la vida es un teatro, sino algo más complejo. Así pensamos nosotros. Por ahora no ahondamos en “el cómo” sino en “lo que hicieron” bien.<br />Eso nos ha pasado con <strong>Venezia</strong>, deliciosa creación escénica de Aníbal Grunn a partir del texto original de Jorge Accame (Buenos Aires, 1956), la cual hace temporada en el Teatro Escena 8 con las impactantes participaciones actorales de Elisa Stella, Virginia Urdaneta, la “Beba” Rojas y Adriana Romero y Marco Alcalá.<br /><strong>Venezia</strong> no se estrena en Venezuela. Durante el Festival Internacional de Caracas 2001 vimos la agrupación argentina Teatro de la Ciudad con <strong>Venecia</strong> de Jorge Acame, dirigida por Helena Trikek. Ese montaje, creado en 1998, era dramático y pesimista. Con la versión de Grunn, su <strong>Venezia</strong> (lo de la z es por Venezuela, como ha comentado) es un canto a la amistad, la solidaridad y los sueños o las creaciones de “la loca de la casa”, la imaginación de los seres humanos, esa que nos puede proporcionar las más gratas satisfacciones o amargas decepciones cuando era sólo fantasía lo creado. ¿Quién no se ha estremecido por situaciones así?<br /><strong>Venezia,</strong> producida por César Sierra, se desarrolla en Fundación La Clemencia, un pueblo al sur de las llanuras venezolanas, donde hay una casa de lenocinio cuyas únicas tres mujeres atienden a los ocasionales clientes: camioneros, algún ardiente viajero perdido y también a los pocos hombres que aún habitan ese caserío. Pero tambien-ahí está la diferencia con otras piezas burdeleras-las meretrices cuidan a la ciega Tana, anciana madama o dueña del prostíbulo, quien además de no tener recursos económicos lleva sobre su jorobada espalda el peso de una mala jugada que le hizo a un italiano que confío en ella, su enamorado minero que retornó a Venecia.<br />Las tres prostitutas y el chulo de turno montan una tramoya teatral y convencen a la vieja puta de que sí la van llevar a la urbe italiana para que pida perdón al enamorado que timó. Organizan su tinglado, teatro dentro del teatro, habilidoso juego cómplice que captura al espectador, pero la pecadora arrepentida se les muere cuando han llegado a la imaginaria ciudad de calles acuáticas. ¡Y la Tana descansa en paz porque cumplió parte de su anhelo!<br />Hay un delicado trabajo del versionista y del director, que es el mismo Grunn, ayudado por las estremecedoras caracterizaciones del trío de “bichas bien intencionadas”, de la veterana Elisa Stella y del erotómano bobito del pueblo, quienes hacen posible ese hermoso canto a las solidarias y buenas intenciones para hacer feliz a un ser humano y al público, por si fuera poco.<br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-33352665144564016742008-04-22T09:41:00.000-07:002008-04-27T15:57:56.650-07:00Poeta venezolano inspiró teatro de Vargas Llosa<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SA4VXvEZjKI/AAAAAAAAAng/rUnCBFWyGQc/s1600-h/lima+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192110917920853154" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SA4VXvEZjKI/AAAAAAAAAng/rUnCBFWyGQc/s320/lima+BLOG.JPG" border="0" /></a> Con 72 años recién cumplidos, Mario Vargas Llosa está de nuevo en el centro de una polémica cultural sobre la identidad sexual en Lima. Desde el pasado 29 de marzo se presenta su melodrama <strong>Al pie del Támesis</strong>, dirigido por Luis Peirano, en el Teatro Británico. Ahí, ambientados en una suite del <a href="http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/?=hotel">hotel</a> Savoy de Londres, dos peruanos: “El chispas”, exitoso hombre de negocios encarnado por Alberto Isola, y una supuesta antigua amiga Raquel, asumida por Bertha Poncorvo, se reencuentran después de 35 años.<br />Para escribir <strong>Al pie del Támesis</strong> -hasta ahora tenía cinco obras estrenadas- Mario hizo el borrador en dos semanas y necesitó cinco años para culminarlo.“Nunca dejará de maravillarme la manera como nacen en mi cabeza las historias. Brotó de una conversación en Londres con Guillermo Cabrera Infante, hará unos seis años. Él me preguntó: ¿Te acuerdas del poeta venezolano Esdras Parra? Me acordaba bastante bien. Era un muchacho delgado, algo tímido, al que había conocido en los años sesenta, en Caracas, cuando él dirigía o codirigìa la revista literaria <strong>Imagen.</strong> Habíamos conversado algunas veces y, durante algún tiempo, tuvo la gentileza de enviarme a Londres la publicación que dirigía y con la cual colaboré algunas veces. ¿Por qué me preguntaba Cabrera Infante si me acordaba de aquel venezolano? Él lo había vuelto a ver pero ahora convertido en una señora. Se había hecho una operación: había cambiado de sexo, de voz, de atuendo. A mí me impresionó esa imagen y de ahí partí para mi obra”.<br />De esa anécdota, como lo reiteró ante los periodistas de los diarios <strong>Correo</strong> y <strong>La República</strong> en Lima, emergió <strong>Al pie del Támesis,</strong> la cual está vinculada con su novela <strong>Los cachorros</strong>, según los críticos, pues en ambas los protagonistas sufrieron de niños unas terribles experiencias sexuales que los marcarían para toda la vida. En una hay una castración real, mientras que en el teatro hay algo más simbólico, pues “El chispas”, de 13 años, reacciona violentamente cuando Pirulo Saavedra, su mejor amigo, vecino y compañero de estudio, intenta besarlo en los labios.<br />Ese episodio, contado 50 años después por “El Chispas” a Raquel, es clave en la trama, porque él no recuerda que Pirulo tuviese una hermana y finalmente deduce que ella sólo puede ser su otrora amigo, después de un radical cambio de sexo. La conversación de los dos personajes desemboca en las fantasías de las que pudieron ser sus vidas de haber tomado aquel incidente de otra manera. La obra culmina de forma inesperada: Raquel no existe, es una fantasía de “El Chispas”, quien sí mató a Pirulo décadas atrás, y ahora carga una culpa, entre otras cosas<br /><strong>INTOLERANCIA<br /></strong>Mario, que no usó otros detalles de la compleja historia de Esdras para su pieza, admite que la transexualidad es el tema de <strong>Al pie del Támesis</strong> al llevar al escenario un problema de identidad. ”Es la identidad sexual sí, pero digamos es la identidad. Creo que es un tema muy fascinante porque es un tema que tiene que ver con la libertad humana. Creo que la verdadera libertad humana significa para un individuo poder elegir totalmente su identidad. Es decir, en qué dioses cree o no cree, dentro de qué cultura va a vivir, qué lenguaje va a ser fundamentalmente el suyo, qué convicciones, qué principios, qué valores van a ser los que normen su vida y cuál va a ser su sexo. Eso en el pasado no se elegía, eso venía impuesto por tu pertenencia a una comunidad. No podías ser otra cosa. Pero a medida que avanza la civilización el individuo se va desprendiendo mucho de esa comunidad y va eligiendo de acuerdo con su vocación, de acuerdo a sus convicciones, de acuerdo a sus instintos, lo que realmente quiere ser. Ese es el tema, yo creo, profundo de mi obra”.<br />Además Mario ha dicho que “lo más humano que existe es el cambio, que hace que la vida sea una aventura; bueno, hay gentes que no cambian, es la vida de los animales, de las piedras. A mí la homosexualidad nunca me tentó, pero si me hubiera tentado la hubiera asumido con dignidad”.<br />Reconoce, y de ahí la polémica y el escándalo soterrado generado en la capital peruana que han servido para agotar la boletería, que su obra “va contra la intolerancia de nuestra sociedad, porque el Perú, aunque ha avanzado bastante, todavía es una sociedad muy machista y muy llena de prejuicios. Sobre Esdras Parra, me enteré después que regresó a Venezuela, siguió escribiendo, recibió apoyo de su familia. Se convirtió en una persona pública, digamos su caso lo utilizó para promover un poco la idea de la libertad sexual. Murió de 65 años. Yo me pregunto qué pasaría en el Perú con un caso así. Hasta qué punto encontraría comprensión y hasta qué punto se convertiría en un personaje más bien marginado”.<br /><strong>VOCACIÓN<br /></strong>Mario comenta que su primera vocación artística fue el teatro. “Si en Lima hubiera habido un movimiento teatral y la posibilidad de montar mis obras, yo habría sido más dramaturgo que novelista. Aunque nunca abandoné la afición por el teatro y, en los 70, volví otra vez a ese viejo amor. Creo que en el teatro cabe todo, el teatro es la vida. En realidad no depende de los temas sino de lo que hace el autor, en qué convierte esos temas sobre un escenario. El tema más rico, más importante puede ser banalizado terriblemente por un autor que no tiene talento y el tema más tonto de pronto convertirse en un tema fundamental sobre la condición humana si es que pasa por las manos de un gran creador, de un gran escritor.<br />Mario conoció al teatro en su infancia, cuando vio <strong>Muerte de un viajante</strong>, de Arthur Miller, montada por una compañía argentina que era dirigida por Francisco Petrone, en el Teatro Segura. “Y para mí ha sido una de las grandes experiencias como espectador de mi vida. A mí esa obra me revolucionó, y me impresionó sobre todo que en una obra de teatro ocurrieran las cosas con esa misma libertad que ocurrían en las novelas modernas: saltos en el tiempo o saltos en el espacio. Y creo que lo primero que escribí más o menos en serio fue una obrita de teatro entusiasmado por la experiencia de haber visto esa obra, y desde entonces el teatro ha sido un amor paralelo, a veces muy interrumpido por muchos años, pero siempre he tenido el teatro cerca”.<br />“El teatro es una de las formas de la ficción y lo que me gusta del teatro es que se viven historias, historias que son ficciones. Y de todos los géneros literarios el que simula mejor la vida es el teatro. En ningún otro género una historia se encarna en seres de carne y hueso. Ahí, en el escenario, una historia se vive como se vive en la vida. Es una vida simulada, pero simulada sólo hasta cierto punto porque quienes encarnan a los personajes son de carne y hueso. Además el teatro posee la característica esencial de la vida que es la fugacidad: aquello ocurre y deja de ocurrir y desaparece como en el mundo real. Entonces, yo siendo un novelista que ama profundamente la novela, en el teatro esa ilusión de vida me parece más intensa, es el género que llega realmente a tocar la vida: máxima ilusión de un escritor de ficciones”. </div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-8298028987550563122008-04-21T05:45:00.000-07:002008-04-21T05:52:35.466-07:00El venezolano Edgar Borges gana en España<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAyMmPwS0mI/AAAAAAAAAnY/fyD6XzjGfqw/s1600-h/edgar_borges1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191679059143348834" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAyMmPwS0mI/AAAAAAAAAnY/fyD6XzjGfqw/s320/edgar_borges1.jpg" border="0" /></a> <strong>¿Quién mato a mi madre?</strong> del venezolano Edgar Borges llego de segunda finalista en el concurso III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches, que auspicia la editorial Ediciones Irreverentes, en Madrid, España.<br /><strong>Círculos concéntricos</strong>, de Carmen Matutes, ganó la competencia mientras que <strong>La sangre de las marionetas,</strong> de Fernando Claudín, y la novela de Edgar Borges, fueron las finalistas de este concurso donde hubo 184 participantes de 16 países. El jurado de esta III edición estuvo compuesto por los escritores Luis Alberto de Cuenca y Antonio López del Moral; el crítico Eduardo Campos; Vera Kukharava, en representación de Ediciones Irreverentes, y presidido por el escritor Miguel Ángel de Rus.<br />Borges (Caracas, 1966), que además es periodista y está residenciado en la Península Ibérica, donde vive de dictar talleres de literatura y de radio en colegios y centros literarios, informa que su novela <strong>¿Quién mató a mi madre?</strong> es la historia de unas personas que creían que estaban viviendo la vida, pero en realidad estaban viviendo la trama de una novela que ya alguien había escrito. “El crimen de una madre es el punto de partida de esta historia; en el medio ronda la sospecha de que el asesino pudo haber sido el esposo o uno de sus dos hijos; al final, los dos detectives que investigan el caso tropezarán con un círculo de situaciones indetenibles”.<br />Cuenta que su novela, la cual tiene 182 páginas, divididas en un prólogo, tres capítulos y un epílogo, aparecerá editada en mayo y será presentada en la famosa Semana de la Novela Negra de Gijón, en julio, además se organizó una gira por toda España para promocionarla. “Eso me hará ganar los respectivos derechos de autor, un asunto que aquí en España se respeta mucho. Yo espero que muy pronto se pueda conocer en Venezuela por intermedio de El Perro y la Rana, la prestigiosa editorial del Estado”.<br /><strong>—¿Por qué ese título?<br /></strong>—Porque es la pregunta que se hacen los dos hijos de la víctima. Ellos, con una cínica inocencia se preguntan “ ¿quién mató a mi madre?”, pero, más allá de la pregunta de ellos, también está la pregunta que desde el silencio ellos mismos gritan, y que también podría ser la pregunta de los detectives que investigan el crimen, o las preguntas que se hacen los lectores: ¿Quién mató a la madre? ¿Quién mató a mi madre? ¿Será la madre mujer o la madre Tierra? ¿Qué muerte estamos lamentando? ¿La muerte de la madre hembra o la muerte de la madre naturaleza? Y sobre todo, si ha muerto nuestra madre y todos callamos, ¿será acaso que nosotros también somos cómplices de ese crimen? Por ahí va la interrogante que plantea esta historia contada en clave de novela negra. En el apartamento de la familia Rivera, la madre ha aparecido muerta; dos detectives llegan para determinar quién es el asesino; los sospechosos son el esposo, la hija y el hijo, pero también la víctima pudo haberse suicidado. Todos expresan, de modo simulado o directo, motivos para haber cometido el crimen, pero en la pared de la sala de aquel apartamento hay dibujada la imagen de la Tierra dentro de una cabeza femenina, ¿esconde ese dibujo el plan de este crimen? ¿quién es el autor de este dibujo? Por otra parte, los detectives descubren que en los libros de la biblioteca de los Rivera hay muchas claves que pudieran ayudar a resolver este caso. Poco a poco los detectives se encontrarán prisioneros de un libro que están viviendo, la historia que investigan ya ha sido escrita y por más que lo intenten no podrán hacer nada para detener los acontecimientos. Lo que al comienzo parecía un caso fácil de resolver, termina enredándole la existencia a los dos detectives.<br />Con respecto al lenguaje utilizado en su “novela negra”, explica que es sencillo, hay muchas interrogantes, se podría decir que son más las preguntas que las respuestas, hay un debate entre todos los personajes, es un duelo entre ellos a ver quién puede confundir más. La hija de la familia es una gran lectora y con el recurso de los libros les dejará a los detectives las pistas más complejas que ellos jamás imaginaron encontrar. Mi novela también es un homenaje a la literatura, aparecen claves que sólo podrá resolver quién haya leído a Cervantes, a Kafka, a Cortázar, a Jorge Luis Borges, a Paul Auster y a muchos otros”.<br /><strong>SOBREVIVENCIA<br /></strong>Borges, a quien conocemos desde hace varios por sus labores periodísticas y literarias, en Caracas, ahora nos cuenta que vive en España de dictar talleres de literatura y de radio. “Desarrollo varios proyectos en paralelo en este tema. Ahora ando recorriendo colegios dictando talleres y también en centros literarios. Me han llamado desde Madrid, Barcelona y Asturias, ando por esos tres lugares, pero mañana puedo estar en cualquier otro punto que quiera escuchar historias y divertirse con esos otros mundos que no siempre vemos y que están en la ficción. No sé hasta cuándo permanezca fuera de Venezuela. Regresaré cuando sienta que he sembrado mi obra en muchos lectores, sin olvidar nunca a los venezolanos que aspiro encontrar todos los días. Estoy viviendo una etapa que me hacía falta y por ahora no pienso renunciar a ella, es la etapa de difundir el trabajo a nivel internacional, con la fuerza necesaria que permita llegar a las personas, a la gente que anda por la calle, a la gente que le gusta disfrutar de relatos. En el fondo a todos nos gusta que nos cuenten relatos, lo que ocurre es que la realidad social nos satura y muchas veces nos agobiamos con la cotidianidad, por eso, la misión de los artistas es dibujar otras posibilidades de esa realidad”.<br />Advierte que reconoce influencia en su trabajo de muchos escritores que van desde Frank Kafka hasta Paul Auster, “pero también lo alimento de la música de Rubén Blades o de Fito Páez, y del teatro, del cine o incluso de la ciencia. No me limito, me interesan muchas situaciones que me rodean. Este 2008 ha sido de especial importancia para mi trabajo literario, además de quedar como finalista del III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeche, con todo lo que eso significa en el mercado español, donde se le da mucha importancia a las novelas finalistas de esta clase de premios, la Red Mundial de Escritores en Español, me ha incluido en su directorio de escritores, destacando mi obra. Por otra parte, escritores muy importantes en este mercado, como Andreu Martín, Rosa Montero y Antonio Gómez Rufo, me han brindado un respaldo con sus opiniones. En la web también ha ocurrido un fenómeno importante con mi trabajo, hecho que me ha sorprendido al comprobar que páginas y blogs de países como México, Argentina, Uruguay, Colombia, Puerto Rico, Estados Unidos y España, incluyen mis cuentos y referencias de mis obras. Mis libros se encuentran en los catálogos de las bibliotecas de las principales universidades de Estados Unidos, Canadá, España y Alemania. La Biblioteca Pública de Nueva York, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (una de las más importantes bibliotecas del mundo) incluyen mis libros en su catalogo, hecho que se puede comprobar en la web de estos centros. Asimismo, el Instituto de Literatura de Berlín dispone de mis obras en su catalogo. Esto es parte del trabajo que se ha expandido de manera espontánea y, que ahora, encauso promocionando mi trabajo en un lugar tan estratégico para los escritores como España. Uno no puede más que lamentar que por aquí suena mucho el trabajo de venezolanos como Boris Izaguirre, Carlos Baute y Frank Espano, pero en Venezuela es poco lo que se dice de ellos. Sin embargo, en cada una de las declaraciones de ellos, me doy cuenta de que nunca se olvidan de nombrar a Venezuela como la madre de todos sus logros. Siento que esa es la razón de quienes hacemos trabajo artístico fuera de nuestro país, demostrar que somos muchas cosas, pero también somos creadores. América Latina necesita marcar una presencia en el mundo y una de las mejores formas de hacerlo es con sus artistas y con sus científicos. No soporto que se pretenda sostener en el tiempo un estigma sobre la forma de ser de los latinoamericanos, nosotros, como todos los seres de la tierra, somos de muchas formas, en nuestros países también nació Carlos Gardel, Gabriel García Márquez, Maradona, Rubén Blades y Oscar D´León. El mundo debe saber que en América Latina se encuentra la Raza Cósmica".<br /><strong>DON QUIJOTE IZQUIERDISTA</strong></div><div align="justify">El relato <strong>La fuga de Don Quijote</strong>, también de Edgar Borges, quedó de segundo en III el Certamen de Relatos Cortos Valentín Palacio, organizado por el partido político Izquierda Unida, de Siero, Asturias. “Es una ficción que plantea qué ocurriría con el Quijote si existiera un mundo futuro dominado por la vida virtual, en el cual los seres ya no seríamos humanos sino robots de un sistema de mercado mundial. La conclusión del relato es que seguramente ese Quijote reivindicaría el derecho a la locura para defender la libertad”, explica el feliz escritor venezolano.<br /><br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-3148753446286726382008-04-20T03:46:00.000-07:002008-04-20T03:52:34.538-07:00María se hizo América<div align="justify"><a href="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAsfM_wS0lI/AAAAAAAAAnQ/lcyQlhyu1f4/s1600-h/UltimasNoticias.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191277303607513682" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAsfM_wS0lI/AAAAAAAAAnQ/lcyQlhyu1f4/s320/UltimasNoticias.jpg" border="0" /></a> La vida de María Golajovski no es la vivida sino la que recuerda para contarla, como enseña Gabriel García Márquez. Escribe de a poquito sus memorias, para estar activa y escaparse hacia ese pasado donde siempre estuvo rodeada de gente, aunque ahora no está sola, porque tiene muchos recuerdos. Para ese trabajo cuenta con centenares de recortes de prensa, además de su memoria que esta nítida cuando transita hacia los 72 años. “No será autobiografía, con detalles de meses y días. Son momentos que vivimos en la Segunda Guerra Mundial y otras cosas más, entrelazadas con mis remembranzas de niña. No será un diario, jamás”.<br />Llegó a Caracas con su mamá Natacha, procedente de Europa, dejando atrás los horrores de una conflagración y las sórdidas pasantías por los campos de concentración, el 18 de septiembre de 1948. Aquí se quedó para hacer una impresionante carrera en todos los rubros de las artes escénicas, por lo cual mereció el Premio Nacional de Teatro de 1991, y sigue vigente. Ni la retiran ni se retira, a pesar que desde 1984 sufre de torticolis cervical severa, dolencia de origen genético que la hace consumir fármacos prescritos con récipes morados y usar un collarín, especie de gorguera de acero, permanente. Sin embargo, sale a la calle, maneja su carro y colabora con el director Daniel Uribe Osío en los interminables ensayos de algunas de sus espectáculos. "El monta y yo atiendo a los actores y actrices. Es una maravilla este trabajo, precisamente cuando el teatro venezolano perdió la guerra o tocó fondo en los años 90 por la muerte de un grupo valioso de teatreros. Ahora empieza a resurgir porque hay una nueva generación con gente como Héctor Manrique, que nos mantiene al día con las obras importantes que se muestran en Europa o el resto de América. Y también hay artistas creativos como Natalia Martínez, nieta de Lily Álvarez Sierra que hace estupendos espectáculos para niños”.<br />Por ahora no reaparece en escena. No quiere incrementar “la monologuitis”, que ella empezó en 1977 cuando exhibió <strong>Adiós, pues, Caracas</strong>, recopilación de textos costumbristas que hizo José Gabriel Núñez, y se paseó por Estados Unidos, México y Europa.<br />Su debut teatral (1952) fue con la pieza <strong>Nuestra Natacha</strong>, de Alejandro Casona, tras un largo curso con Juana Sujo, su madrina que le enseñó a pronunciar el castellano y le dio las bases para destacar en la actuación. La llamaron de la naciente Televisora Nacional de Venezuela, pero antes trabajó en el Teatro del Pueblo, que dirigía Eduardo Calcaño, y actuó en <strong>El árbol que anda</strong>, de Juan Pablo Sojo, donde firmó su primer contrato por 800 bolívares mensuales. Participó en el lanzamiento de Radio Caracas Televisión (1953) con la zarzuela <strong>Los gavilanes</strong>, “era un papelito de extra”.<br />Ahí le recomendaron trocar su María por América, continente donde renació, y su apellido yugoslavo por el de la bailarina Alicia Alonso. Desde entonces su nombre es marca de calidad en todo lo hizo, desde producciones cómicas hasta publicitarias, pero sin descuidar el teatro y el cine. El asombroso récord de sus trabajos los tiene en su archivo y será un indispensable documento de consulta.<br />Sólo recuerda lo último que hizo en los años 80, cuando su enfermedad la obligó a disminuir la marcha.”En Bogotá, cuando hacia la comedia <strong>Yo me bajo en la próxima y ¿usted?</strong> De Adolfo Marsillach, comenzaron mis dolores infernales, pero en Caracas logré actuar en la obra <strong>Lo que dejo la tempestad</strong> de César Rengifo y me despedí con la ópera prima del cineasta Miguel Curiel, <strong>Una noche oriental</strong> .En los 90, durante un breve mejoría, pude trabajar en la miniserie <strong>Sara</strong>, de Venevisión”.<br />De su vida privada no revela nada que no se conozca. De su primer matrimonio (1959), con Mario Bertoul, procrearon a Roberto y Alejandro. “Hoy en día son profesionales, uno vive en Caracas y el otro en Santiago de Chile. Ya me hicieron cuatro veces abuela y eso me estimula a seguir viviendo porque son unas niñas adorables y entregadas a sus estudios”.<br />Vino el divorcio y se casó con Daniel Farias, con quien se dedicó a fondo al arte teatral, contando además con el apoyo de Carlos Giménez, “mi gran amigo, en las buenas y en las malas”.<br /><strong>Sin pasaporte<br /></strong>Divorciada dos veces, María Golajovski, venezolana con cédula 1.862.948, confiesa que no es millonaria. “Recibo sendas pensiones del Estado: la del Premio Nacional de Teatro 1991 y la del IVSS, y cuento con el apoyo de mis hijos. Revelo esos ingresos porque no puedo pagar a la mafia de gestores que se dedican a ofrecer los pasaportes bolivarianos. Necesito con urgencia ese documento. Me ha sido imposible ingresar a la página Internet de la Onidex y tampoco he logrado que me atiendan en sus oficinas de El Silencio. Alguien tiene que ayudarme. Ni puedo ni pienso pagar intermediarios. Lo necesito para viajar a Chile, donde están dos de mis nietas y mi hijo Alejandro. ¿Quién se acuerda de America Alonso todavía?, por favor”.<br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-66812195041733032972008-04-17T02:57:00.000-07:002008-04-17T03:03:16.083-07:00Los productores en Caracas<div align="justify"><a href="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAcfhczKNdI/AAAAAAAAAnI/23lgM1BFHHs/s1600-h/_Z7G9549.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190151755094701522" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAcfhczKNdI/AAAAAAAAAnI/23lgM1BFHHs/s320/_Z7G9549.JPG" border="0" /></a> Las comedias musicales en Londres (West End) y Nueva York (Broadway) son la suma de los mejores talentos posibles, desde dramaturgos hasta iluminadores, pasando por directores, actores, cantantes, bailarines, vestuaristas, escenógrafos y publicistas. Los productores, cultos gestores de los dólares o las libras esterlinas que financian ese fantástico aparato lúdico cultural, son los motores de esos espectáculos. Detrás de todos ellos hay otro monumental tinglado de universidades, talleres, estudios y maestros que sí apuntala el desarrollo del talento y capacita a las nuevas generaciones de artistas y espectadores, además del abierto apoyo de las alcaldías que exoneran de impuestos y otras leguleyadas, para que las inversiones millonarias no den perdidas catastróficas cuando el público, terrible crítico de las mil cabezas, repudie alguno de los espectáculos y los saque de escena en cuestión de días. Hay una comunidad preocupada en que se hagan los mejores espectáculos del mundo. Además, esos artísticos montajes son atractivos turísticos para la audiencia foránea. ¡El negocio suele ser redondo en esas naciones imperiales!<br />Quien muestre una comedia al estilo Broadway en Caracas tiene una audacia artística sin límites y una asombrosa visión humanista del crematístico negocio que hacen en Estados Unidos de América y el Reino Unido. Aquí difícilmente se recupera la inversión y mucho menos se lucra, ya que no hay espacios teatrales adecuados en lo técnico y con capacidad, ni disponibles para largas temporadas. El otro aspecto vital, como es el artístico, tiene que desafiar las trampas todos los ancestrales subdesarrollos formativos, esa ausencia de escuelas rigurosas que en vez de frustrar a sus educandos los catapulte al estrellato, por lo que los elencos siempre llevan el amargo rótulo “Es lo que hay”.<br />Esta introducción es porque, en el Aula Magna, Michel Hausmann y su empresa Producciones Palo de Agua, después de cinco meses de trabajo constante, han podido estrenar y hacer temporada con, aceptable calidad artística, <strong>Los productores</strong>, comedia que Mel Brooks llevó el cine y al circuito Broadway para burlarse de algunos deshonestos productores y además hacer bromas, gracias al teatro dentro del teatro, con las ambiguas conductas sexuales del nazismo y especialmente de su Fuhrer, quien por avatares del destino termina siendo afeminado, por la gracia de la estética y la condición del director-actor que lo encarna en la comedia <strong>Primavera de Hitler</strong>.<br /><strong>Los productores</strong> es para reírse de las vivezas de dos desalmados productores y de la estética gay del siniestro líder y toda su pandilla nazi, y además permite disfrutar del buen talento que exhiben los actores Roque Valero y Rafael Monsalve (verdaderos vocalistas), Luigi Sciamanna, Armando Cabrera y la talentosa, además de bella, Fabiola Colmenares. Hay una lista de comediantes y bailarines, como Luque Grande y Gerardo Soto, que destacan. ¡Los caraqueños tienen cuatro fines de semana para gozarla o ignorarla!<br />En cuanto al desempeño del director y empresario o productor Michel Hausmann (27 años) hay que exaltar su pasión por la comedias musicales al estilo Broadway (lleva tres hasta ahora) y su honesto afán por mostrarlas, versionadas como es obvio, ante sus compatriotas. Ese es un gesto que lo enaltece, a pesar que debe perder dólares, bien habidos, en semejante empresa. Con respecto a lo artístico, pues trabajó con un equipo de profesionales, que le ayudan en la tarea de la dirección. Poco a poco ha ido aprendiendo y creando a partir de los modelos. Sería interesante, para favorecer a los autores nacionales, que incursionara en comedias venezolanas inéditas, porque así gastaría menos y el talento artístico empleado sería menos exigente y más apegado a lo que aquí se tiene, el cual crecerá poco a poco.¡Hay que mirar hacia el talento dramatúrgico nacional, ya que afuera lo están montando!<br /></div><div align="justify"><br /><br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-29292329232144529992008-04-16T09:32:00.000-07:002008-04-16T09:42:38.803-07:00Los días felices de la CNT<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAYqWczKNbI/AAAAAAAAAm4/JFwyyD83G3U/s1600-h/CNT+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189882185767335346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SAYqWczKNbI/AAAAAAAAAm4/JFwyyD83G3U/s320/CNT+BLOG.JPG" border="0" /></a> En Venezuela y el resto del planeta el teatro del absurdo mantiene su actualidad. Solamente podrá ser superado cuando la humanidad cambie, cuando hombres y mujeres acepten que sí son felices y lo puedan demostrar y que no lo expresen por un mero formalismo. Esto lo decimos porque la Compañía Nacional de Teatro (CNT), puesta en marcha por el dramaturgo Isaac Chocrón desde 1984, sigue indetenible a pesar de etapas apocalípticas y ahora incursiona en proyectos que la harán nacional y para que sea vista por un mayor número de habitantes de este país, donde además participan más artistas criollos o asimilados. Actualmente, bajo la égida del teatrero Eduardo Gil, borda un plan para producir y exhibir 24 espectáculos creados por un tinglado de directores y actores procedentes de las regiones que componen el mapa de Venezuela.<br />Y mientras llega el momento de ese gran banquete cocinado por histriones y dramaturgos, hay que continuar con la historia del teatro mismo, ya que la CNT produce y exhibe, en la Casa del Artista, una obra señalada como “de las más importantes del mundo”. Nos referimos a <strong>Días felices</strong>, escrita en Francia hacia 1960 por Samuel Beckett (Dublín, 13 de abril de 1906 /París, 22 de diciembre de 1989) y estrenada en Nueva York al año siguiente.<br />No es fácil ni cómodo el teatro de Beckett, especialmente para los que no reflexionan sobre el sin sentido de la vida y los significados de la condición humana en el siglo XX, amenazada de extinción por una ciencia anexada al arsenal militar o por un inenarrable consumismo que hace peligrar al planeta. Toda su narrativa y su dramaturgia deja una desazón o una alerta ante lo que pueda venir o está en camino. Es por eso que algunos teatristas y espectadores prefieren a otros autores, quienes no niegan a Beckett pero sí ayudan a mantener la parafernalia hacia el precipicio final con su "teatro avestruz", pero ese no es nuestro tema por ahora.<br /><strong>Días felices</strong> -con las correctas actuaciones de Diana Volpe y Salomón Adames, bajo la exploratoria conducción de Dairo Piñeres- se puede explicar como el drama de una señora burguesa que es devorada por la roca del consumismo de su contexto social, mientras que ella sólo se preocupa por su exterior y lo festeja, porque no hay nada que hacer sino vivir hasta el final. No es gratuito ni simbolista lo que propone Beckett. Es totalmente real y el que no lo entienda así, pues espere que la casera nevera un día lo engulla o que el automóvil que conduce se lance contra un muro y quede únicamente un amasijo de sangre y metales, como lo advierte la metáfora beckettiana. Eso no es divertido, pero sí la cosa mas cómica del mundo, según lo enseña el mismo autor.<br />Para el teólogo José de Segovia, la vigencia del teatro de Samuel Beckett está sin duda en ese “humano-eterno”, que representa la expresión más profunda del hombre, como un ser alienado, en un grito desesperanzado de muerte. El vacío terrible que llega desde la escena amarra al espectador en su asiento, ante un espectáculo que no es nada más que ese inmenso teatro que supone la vida, donde todos nos escondemos con mascaras como seres alienados, tanto de Dios como de sí mismo y sus semejantes.</div><div align="justify">No es muy frecuente que la cartelera teatral caraqueña oferte una obra de tales densidades temáticas,ya que la gran parte de sus espectáculos son banales o selectos aportes del "teatro avestruz".<br /><br /></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-10133571068017787372008-04-15T10:21:00.000-07:002008-04-15T10:28:49.146-07:00El teatro no es el mejor ni el peor de los negocios<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SATk68zKNZI/AAAAAAAAAmk/0Ja49_gAyqA/s1600-h/Mac+Gregor2+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189524372041905554" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SATk68zKNZI/AAAAAAAAAmk/0Ja49_gAyqA/s320/Mac+Gregor2+BLOG.JPG" border="0" /></a> El Teatro Trasnocho, con seis o siete espectáculos por semana, se ha convertido en eje de la actividad escénica de la capital venezolana. Lo ha logrado por la razón y la fuerza de su programación, la óptima gerencia y la afluencia del público hacia ese Ateneo del Siglo XX.<br />Al frente de la dirección artística del Teatro Trasnocho está el teatrero Moisés Guevara. Él evade hablar de “teatro comercial” y lo hace reiterando que “no sé a que llaman teatro comercial; para mí, como para muchos otros, hay teatro bueno y malo, y esto es para las cuatro formas del drama griego, pasando por el sainete, el drama histórico, la comedia brillante, el absurdo, la sátira, el grotesco, el vodeville, etcétera, sencillamente es bueno o es malo. ¿Quién dice que la comedia no es arte? La generalización, como en todo, no es buena, lo que sucede es que desde los romanos hasta nuestros tiempos la tendencia a lo ’grafico’ nos persigue. La platea grita ‘quiero esto’ o ‘aquello’ y es el creador el que decide que está dispuesto a dar. Hay entonces el teatro con concesiones, que con seguridad tiene éxito”.<br />Ante nuestra insistencia, él admite que hay salas comerciales para la compraventa del producto artístico, espacios que están obligados a mantener una relación comercial, porque fueron creados para ello. “Así como hay museos y hay galerías, pero nadie evalúa o etiqueta el trabajo de ningún artista por presentar su trabajo en una galería, las clasificaciones son de orden estético y no comercial. Una vez fui al Teatro Chacaíto y no volví porque no me gustó lo que vi, no lo clasifico; pero muchas veces asistí a los teatros Las Palmas, Los Ruices y Cadafe, donde se generaron grandes experiencias de teatro independiente que estaban obligando a revisar la relación compraventa”.<br /><strong>-¿Hay teatro comercial?<br /></strong>-Hay salas independientes prestadoras de un servicio y dependen de la taquilla. En ellas se presenta de todo y permanece en cartelera lo que se puede sostener, evaluado con los criterios de cada uno de los gerentes de esos espacios y con el apoyo del público. A mí me gustaría que se dejase de hablar de teatro comercial y comenzáramos a hablar de teatro independiente y de salas comerciales.<br /><strong>-¿Se gana con el teatro comercial?<br /></strong>-Yo acuñe, en una entrevista tuya, una frase que me encanta “el teatro no es el mejor de los negocios pero tampoco es el peor de los negocios”. El teatro se sostiene con el formato de producción que tenemos en este momento. En un país, con alto índice, el teatro continúa siendo muy económico. No llega a 40 dólares una entrada de teatro en Caracas. Estoy seguro que cuando tengamos más público, más apoyo de la empresa privada y un boleto con un precio acorde con el gasto y la inversión, volveremos a disfrutar de grandes producciones y por supuesto de los clásicos. Dejaremos de hacer lecturas dramatizadas de las obras que queremos hacer y simplemente las montaremos.<br /><strong>-¿Cuánto ganan los actores y las salas?<br /></strong>-El 100% de las producciones que manejo información están estructuradas como cooperativas. Eso no es nuevo y yo lo estoy haciendo desde hace 25 años. La primera vez que lo hice fue junto a Iraida Tapias y José Ignacio Cabrujas para la producción de <strong>El día que me quieras</strong> en Las Palmas, con el elenco original: ahí todos recibíamos efectivo en unos sobres que preparábamos con la taquilla diaria. La relación con todas las salas de teatro es a división de porcentaje en taquilla, en algunos casos 60% y 40%, en otros 50% y50%. Aquí se hace teatro de grupos. Todos tienen uno o inventan una sociedad de palabra.<br /><strong>-¿De qué depende el éxito de una pieza?<br /></strong>-No lo sé. Hay elementos: el elenco, la historia, la promoción. Además, la prestación de un buen servicio es parte de la clave, pero fundamentalmente es la calidad del espectáculo, porque nadie compra lo que no le gusta. Creo que el público se volvió a reencontrar con el teatro y el teatro se volvió a reencontrar con su sociedad. Falta mucho por hacer, pero creo que estamos en buen camino a pesar de la falta de políticas coherentes.<br /><strong>-¿La temática gay atrae público?</strong><br />-Creo que eso pasó de moda. Nunca fue un criterio que privara al estudiar la programación en ninguno de los espacios que programo o programé. La burla del otro siempre produce hilaridad y hasta empatía en algunos casos, pero creo que nuestra sociedad creció en este sentido y somos respetuosos de las decisiones o preferencias de cada ser humano.<br /><strong>-¿Qué pasa con Ay Carmela y el Teatro Trasnocho?<br /></strong>-Es un nuevo éxito y lo disfrutamos junto al público. Hablar de la guerra, de la muerte, de la defensa de los principios éticos y morales, de la vida de dos actores en una coyuntura política nefasta como el periodo franquista habla de lo humano. Tiene mucho éxito porque es humana, es cercana y además está muy bien actuada y dirigida. Todos los montajes de esta pieza son exitosos y eso sorprendió hasta al dramaturgo que la escribió.<br /><strong>-¿Atraen público los actores de la televisión?<br /></strong>-Sí, por supuesto. La televisión es una gran pantalla y la gente quiere y admira lo que ve en ella. Y eso pasa con la televisión y el cine y pasa en Venezuela y pasa en el mundo entero. La gente viaja a Nueva York o a Londres para ver una determinada obra con un determinado actor.<br /><strong>-¿Cuantos espectadores pueden disfrutar del teatro comercial en Caracas?<br /></strong>-Mis cuentas hablan de aproximadamente 5 mil espectadores que asisten por fin de semana entre cuatro salas y seguramente me quedo corto porque casi todas tienen varias programaciones en un día.<br /><strong>-¿Qué futuro le espera al teatro?</strong><br />-Creo que le espera un buen futuro. No puedo pensar distinto. No practico ninguna religión pero tengo esperanzas.<br /><strong>-¿Qué futuro sueña Moisés Guevara?<br /></strong>-Yo quiero seguir haciendo teatro, sueño con un país mejor y el teatro es su espejo, por eso me empecino en ello, en el buen teatro. En lo personal estoy planificando volver a dirigir.</div><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SATkZ8zKNYI/AAAAAAAAAmc/3uOwelCVJAw/s1600-h/Mac+Gregor2+BLOG.JPG"></a><div align="justify"><br /><br /></div><div align="justify"></div>E. A. Moreno-Uribehttp://www.blogger.com/profile/11384392880324758504noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-15288906.post-56297744822030004752008-04-14T06:54:00.000-07:002008-04-14T07:00:35.037-07:00¿Cuáles son las culpas de los venezolanos?<div align="justify"><a href="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SANivMzKNXI/AAAAAAAAAmU/CXI9NvKyDbQ/s1600-h/Ott1+BLOG.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189099758690121074" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_SGpvboxZd64/SANivMzKNXI/AAAAAAAAAmU/CXI9NvKyDbQ/s320/Ott1+BLOG.JPG" border="0" /></a> No es el momento para evaluar el largo viaje, cual versión criolla de Peer Gynt, que ha emprendido Gustavo Ott (Caracas, 1965) con su dramaturguia y su gerencia cultural, pero quien pretenda conocerla y ponderarla puede haberlo hecho o estar entregado a ello, sin mucho esfuerzo, a lo largo de los cuatro primeros meses de este 2008, gracias a que él mismo la ha producido o dirigido desde el escenario del Teatro San Martín, espacio abierto para la comunidad del suroeste desde hace 15 años. Ahí se mostraron: <strong>Comegato</strong>, <strong>120 vidas x por minuto</strong> y ahora hace temporada con 80 dientes, 4 metros y 200 kilos. Todas centradas en lo mismo: poetizar la vida de los venezolanos, mostrarlos de carne y hueso, aunque en ese acto haya desgarramientos y muchos dolores. Materializarlos en la escena e invitar al público para que se vean, se contemplen y tomen decisiones. Ese es el principio. y el fin.<br />En el caso de <strong>80 dientes, 4 metros y 200 kilos</strong>, titulo kilométrico que se queda corto para lo que el dramaturgo propone, es la historia de cuatro venezolanos, tres varones y una hembra, que va desde los años 70 hasta finales del siglo XX, en medio de una sociedad competitiva y deshumanizada, donde lo importante es el fin y no los medios. Es una pieza simple pero de una complejidad temática que asusta, porque más allá del mensaje de una sana moral no religiosa, Ott le está diciendo al país que tiene que parar o cambiar, porque de lo contrario va directo al abismo o al infierno para algunos.<br />Es la historia de un crimen y de las consecuencias del mismo. Es el premio y el castigo de tres criollos que crecieron con un horizonte: ser famosos y tener plata, dólares en este caso. El trío participa o acepta la muerte de la hermana de uno de ellos, después del uso de un droga peligrosa y una violación, y de ahí en adelante se van huyéndole al terruño, pero con el indescriptible monstruo de la culpa pegado a sus espaldas, un animal, por así llamarlo de<strong> 80 dientes, 4 metros y 200 kilos</strong>, el cual terminara por devorarlos más tarde, dejándolos como muestra de lo que no se debe hacer jamás<br />Hay en esta pieza una reflexión sobre como el juego del béisbol puede ser dañino o nocivo para una sociedad, sino se le toma como lo que es: un juego, pero que ahora es una disciplina lúdica que se transforma en una maquina de moler gente y de lo que solo se publicitan los éxitos y no los fracasos humanos.<br />En <strong>80 dientes, 4 metros y 200 dientes</strong>, como analiza el hispano Santiago Martín Bermúdez, Ott desarrolla temas y argumentos con los que ha sido recurrente, eso no es malo, sino que indica una pasión. Por eso ahí hay un crimen no admitido, un homicidio fortuito, una situación irreal en la que tres muchachos no parecen dispuestos a asumir su responsabilidad. A falta de ella, aparece el monstruo, ese fantástico ser que es la culpa, una presencia a modo de personaje ausente, que a su vez es una carga para toda la vida.<br />Para Ott, en medio de los r