tag:blogger.com,1999:blog-146545262008-07-04T18:45:35.574+02:00Melancolía AnónimaMónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comBlogger122125tag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-28237272399940628092008-07-04T15:08:00.009+02:002008-07-04T18:45:35.609+02:00EL HOTEL<a href="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SG4hTyEXLmI/AAAAAAAADf0/WU-jMIS1AuU/s1600-h/417643_4764.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219145641910283874" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SG4hTyEXLmI/AAAAAAAADf0/WU-jMIS1AuU/s320/417643_4764.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Tardé en decidirme. No era algo sencillo de llevar a cabo. No tenía nada que ver con esas empresas y actos irracionales que había emprendido desde que tengo memoria. Ni siquiera recuerdo en qué callejón del infierno me hablaron de aquel lugar. Por un lapso de tiempo llegué a olvidarlo. Pero el transcurrir de los segundos en mis nauseabundos días era tan insufrible, que algo lo golpeó contra mi mente como una bofetada que duele y a la vez estimula. Tenía que hacerlo. Tenía que largarme para siempre. Desaparecer. Y estaba claro que no tenía los arrestos necesarios para quitarme la miserable vida que fluía a borbotones por mis venas marcadas. Bebí, dormí, volví a beber, seguí tirado en la cama medio borracho, medio dormido. Y así en un estado entre la embriaguez y la muerte lenta, cerré la puerta de mi apartamento dispuesto a hacerlo.<br /><br />En la recepción me entregaron la llave con una chapa: Habitación 105 y el pequeño baúl de cartón imitación de madera. En el asa llevaba colgada una etiqueta con un nombre: José Abril. <em>Me tocó ser el padre putativo y el rey de las lluvias</em>, pensé subiendo las escaleras hasta el cuarto asignado. Sobre la cama, justo en el centro dejé el viejo baúl. Temí enfrentarme a él y ver qué me deparaba mi nuevo destino. </span><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Dentro estaba todo. Cuando digo todo, me refiero a todo. Un par de trajes raídos. Uno gris oscuro, el otro marrón. Libros de texto la mayoría sin tapas, algunos libros de lectura, la mayoría de autores que me sonaban, por lo que debía tratarse de clásicos de esos que todos tienen aunque sólo sea para adornar las estanterías de las casas. Odio leer. También había unas cuantas mudas limpias aunque ajadas y transparentes de tanto uso, y útiles básicos de aseo que coloqué uno a uno en el estante a la izquierda del cochambroso lavabo. Me senté en la cama y con todo el contenido del baúl esparcido sobre la colcha tostada de crochet dudé si gritar, salir corriendo de allí, tirarme por la ventana de ese tercer piso o llorar. Lloré con desconsuelo. Y como un reo dispuesto a cumplir una condena lo antes posible aún sabiendo que ésta no terminará, me puse uno de los deteriorados trajes. Se acercaba la hora de la cena. Antes de salir del cuarto, me di cuenta que debía recordar que era religioso y profesor de un colegio público. La gran marca en la pared del crucifijo que descansaba sobre la mesilla y el enorme rectángulo marcado como a fuego en el papel del cuarto me hizo retroceder y colgarlos con hastío.<br /><br />En un principio parecía sencillo mantener una vida tranquila y ajena al resto de los huéspedes. Llevaba allí una semana huyendo como las ratas, incluso del personal de servicio y de sus triviales conversaciones. Pero pronto me di cuenta que era necesario permanecer más tiempo del que quisiera en los lugares comunes. Así que decidí aceptar mi condición de profesor de enanos y lanzarme al centro de esa diana. Fue como conocí a Alberto el médico retirado, Pedro el estudiante de oposiciones, Carmen un ama de casa separada, Laura la cantante y algunos otros más que por horarios coincidían en los puntos del hotel donde pasábamos las horas. Como es lógico, uno puede estar mal de la cabeza para acabar en un lugar así, pero nunca me he considerado un estúpido. En un principio no hacía ni caso de lo que me contaban, anécdotas, vidas, sentimientos... Digo en un principio, porque con las semanas hasta me interesaba por el tema que debía atacar Pedro si quería dejar de ser un simple interino. Y me encontré indicando a una chica morena que se cortó con un vaso que saliera disparada a la habitación 203 donde el doctor Alberto le curaría. Luego en mi cuarto lejos de ellos y con un cigarrillo entre los dedos temblorosos intentaba no pensar, para acabar llorando como un puto crío de esos que al parecer durante tantos años di clase. Yo, que sólo sé sumar las cartas en una partida de póquer.<br /><br /></span><a href="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SG4hh9uoHpI/AAAAAAAADf8/G0xX3RWAP_Q/s1600-h/527010_81407918.jpg"><span style="font-family:georgia;color:#000000;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219145885558513298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SG4hh9uoHpI/AAAAAAAADf8/G0xX3RWAP_Q/s320/527010_81407918.jpg" border="0" /></span></a><span style="font-family:georgia;color:#000000;"><br />Esa semana sabía que llegaba una nueva remesa. Cuando esto sucedía la sensación que recorría el hotel desde la entrada hasta el último de los pasillos y rincones llenos de polvo era como si llegara una nueva compañía de soldados con la misión de incorporarse al frente al segundo siguiente. Aún no me había acostumbrado a pesar de los meses. Se podía oler cada uno de los aromas de terror, desamparo y en ocasiones de alivio al abrir su baúl. No quise quedarme en mi cuarto como la última vez, fue demasiado duro.<br /><br />Bajé al salón donde un par de viejos sentados en sendos sillones orejeros insistían para que Laura les cantara una copla, calientes por los pechos de ella moviéndose en todas las direcciones al decir: no y no y que no, y por el vino barato que sostenían entre sus manos pasas.<br />En ese momento se oyó un alarido inhumano que traspasó las paredes, seguido del golpe seco, duro de algo que se rompe por dentro y por fuera. Todos menos los viejos, Laura que estaba atrapada entre ambos ancianos seniles y algunos que dispersos por el salón siguieron escuchando la radio o leyendo el periódico como si no pasara nada, fuimos hasta las ventanas, terrazas y balcones. En el suelo junto a la entrada se encontraba desparramada una muñeca rota con la cabeza mirando al cielo, rodeada del rojo brillante de su propia sangre. Pude ver antes de apartarme asqueado que sostenía un traje de bebé entre las manos.<br />– No por favor, otro acierto con el maldito baúl… – dijo en un susurro Laura que echándose a llorar comenzó una canción mal entonada y peor interpretada. Los viejos la aplaudían y ella cada vez cantaba más alto y peor.<br />Necesitaba aire. Era probable que el baúl adjudicado a esa desgraciada escondiera en el interior sus propias miserias, quizá perdió a un bebé y por eso vino a parar aquí esperando abrir la tapa y encontrarse con una nueva existencia feliz como monja teresiana.<br />Sabía que esto sucedía en ocasiones, pero creo que nadie puede estar preparado aunque le avisen para abrir la caja de Pandora que te era adjudicada en la rifa para perderte de todo y de todos, y tener que encontrarte con lo que realmente habías vivido, lo que habías sido, de lo que huías…<br /><br />Profesor de colegio público, en eso me había convertido. Hasta leía de vez en cuando. No se podía pedir más. Desapercibido, aburrido y sin necesidad de curar cortes o recetar medicinas sin tener ni puta idea de lo que les pasaba a los pacientes, como el buen doctor. Aire, necesitaba más aire. Miré a una de las nuevas huéspedes y pensé que ahora teníamos algo que le hacía falta a más de uno por allí: una rubia tonta, seguramente aspirante a actriz. Y no pude evitar preguntarme qué sería antes, qué serían todos esos desgraciados antes de llegar a ese fatídico lugar donde eras lo que te tocaba en suerte ser si querías jugar tu propio juego de la no verdad.<br />Encendí un cigarrillo, observando el contoneo de caderas de la rubia platino, que con una bata tipo kimono de dibujos orientales alejó su culo redondo por el pasillo con una boquilla de plástico entre sus gruesos labios llenos de escarcha rosa, tan metida en su papel que sonreí. Era irónico que algunos vieran cumplidas sus más oscuras fantasías al llegar allí. Levanté la vista para mirar sin demasiado entusiasmo el letrero de la entrada, sucio, deslucido, sin tan siquiera luces de neón que anunciaran su presencia: HOTEL DEL OLVIDO. </span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-30353734936406800772008-06-30T16:33:00.009+02:002008-07-04T16:36:07.283+02:00REVISTA NARRATIVAS 10<div align="center"></div><div align="center"><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.revistanarrativas.com/"><strong><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"><em>NARRATIVAS 10</em></span></strong></a><span style="font-family:Arial;"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"><em><br /></em></span><span style="font-family:georgia;color:#330000;"><em></em></span></span></div><div align="center"><span style="font-family:Arial;font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#330000;"><em></em></span></span></div><div align="center"><span style="font-family:Arial;font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#330000;"><em></em></span></span></div><div align="center"><span style="font-family:Arial;font-size:130%;"><strong><span style="font-family:georgia;color:#330000;"><em>MONOGRÁFICO SOBRE NARRATIVA ERÓTICA</em></span><br /></strong><br /></div></span></span><a href="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SGj2jrGkwvI/AAAAAAAADfU/d_m-4ZsLNnw/s1600-h/ASCap.16.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217691261034873586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SGj2jrGkwvI/AAAAAAAADfU/d_m-4ZsLNnw/s320/ASCap.16.jpg" border="0" /></a><br /><em><span style="color:#000000;">●<span style="font-size:130%;"> Ensayo<br /></span>“La misteriosa desaparición de la Marquesita de Loria” de José Donoso: faz y antifaz del erotismo, por Lilian Elphick.</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Seducción, erotismo y amor en “Travesuras de la niña mala” de Mario Vargas Llosa, por Luis Quintana Tejera .<br /><br /><span style="font-size:130%;">● Relatos</span><br />La felicidad, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Sandro Cohen</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Contártelo, Adela, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Lorenzo Silva</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Los placeres de la Ilustración, </span><span style="color:#660000;"><strong>por José Luis Muñoz</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Piedras, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Alice Velázquez-Bellot</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Tríptico, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Gonzalo Lizardo</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Pregunta retórica, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Rafael Ballesteros Díaz</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Microtrilogía erótica, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Salvador Gutiérrez Solís</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Herida de hembra, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Diego Fonseca</strong></span></em><br /><span style="color:#000000;"><em>Manos,</em> </span><span style="color:#660000;"><strong><em>por Ana Alcolea</em></strong></span><br /><em><span style="color:#000000;">Atadijo fervoroso para impregnar un cuerpo, </span><span style="color:#660000;"><strong>por CNP</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Nawa shibari, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Paula Lapido</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Final feliz, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Javier Delgado</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Erótica IV, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Fernando Sánchez Calvo</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Después de un cuento de Boris Vian, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Pepe Cervera</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Amor hinchable, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Javier Puche</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Voyeur, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Purificación Menaya</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">El ángel de L'orangerie, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Gemma Pellicer</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">No marques las horas, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Mónica Gutiérrez Sancho y Andrés Felipe Gómez Shool</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Un mal día, </span><span style="color:#660000;"><strong>por María Dubón</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Preguntas y respuestas, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Carlos Manzano</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Preludio y fuga, </span><span style="color:#660000;"><strong>Carlos Arnal</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Su aliento sobre mi espalda, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Elena Casero</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Jenny o el vacío ético, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Salvador Alario Bataller</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">El roce de unos pechos de mujer, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Pedro M. Martínez Corada</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Arthur, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Wilco Johnson</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Amaranto, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Luis Emel Topogenario</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Julia, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Carlos Frühbeck</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Je t’aime mais non plus, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Sonia Fides</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Ángel de Atocha, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Antonio Toribios</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Dentro de las páginas del tiempo, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Soledad Acedo Bueno</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Muñeca triste, </span><span style="color:#660000;"><strong>por María Aixa Sanz</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Tu cuerpo resplandeciente, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Carlos González Zambrano</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Pornografía, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Antonio Báez Rodríguez</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Libro del estremecimiento, </span><span style="color:#660000;"><strong>por Ana Muñoz de la Torre</strong></span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Oscuro deseo, <strong><span style="color:#660000;">por Patricia de Souza</span></strong><br /><br />● Novela<br />El Camino de Santiago (capítulo), por Francis Novoa Ferry</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">La orgía de Flipp (capítulo de Viaje por las ramas), por Román Piña</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Suspiro azul (fragmento de capítulo), por Sandra Becerril Robledo</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">La cara oculta de la luna (fragmento de capítulo), por Carmen Santo<br />● Narradores<br />Marco Tulio Aguilera<br />● Reseñas<br />“Guapa de cara” de Rafael Reig, por Eugenio Sánchez Bravo</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">“El teatro de Sabbath” de Philip Roth, por Javier Avilés</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">“La huella del bisonte” de Héctor Torres, por Jorge Gómez Jiménez</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">“Nueve semanas y media” de Elisabeth Mc Nelly, por C. Martín<br />● Miradas<br />La erótica de la máquina, por Miguel Esquirol Ríos</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Escribir el sexo: ¿asignatura pendiente?, por Blanca Vázquez</span></em><br /><em><span style="color:#000000;">Literatura erótica, por María Dubón<br />● Novedades editoriales</span></em><br /><br /><em><span style="color:#660000;">Agradezco a Magda y Carlos la amabilidad de invitarme a colaborar en su proyecto. En esta ocasión ha sido “un experimento” con el amigo Andrés, un relato conjunto, una experiencia genial. Espero que disfrutéis con la lectura de Narrativas.</span></em>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-1161175668449015342008-06-17T20:12:00.004+02:002008-06-18T16:16:15.258+02:00Talento desconocido<a href="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SFf9DZQ4QYI/AAAAAAAADe0/Yq9iIx6StMo/s1600-h/il_fullxfull_29521779.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212913328467755394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SFf9DZQ4QYI/AAAAAAAADe0/Yq9iIx6StMo/s320/il_fullxfull_29521779.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><strong><span style="font-size:180%;">M</span></strong>arcos era gafe, pero no lo sabía, y está claro que no hay nada peor en la vida que poseer un don y ser el único en no tener conocimiento de ello. <span style="color:#000000;">Marcos no meditaba nunca, no pasaba durante el día o la noche las horas sentado sólo pensando como tantos otros, con el único afan de encontrar un sentido o camino a lo que acontecía o podía acontecerle. </span></span><br /></span><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Por eso nunca divisó ni con catalejo de pirata de pata de palo con termitas, ese cariño mal repartido entre hermanos de familia de clase media, o que las chicas que besaba en cines y bares, las besaron antes todos los que quisieron y también esos que no quisieron. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Pensó que era normal que el autobús, tren o taxi que le llevaría lejos se averiara siempre, o que su mujer se marchara con su hermano. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Fue un simple gesto del panadero cuando le entregó el pan de hogaza y éste rodó hasta el charco de la puerta ese día de agosto sin sombra, lo que le hizo volver a su casa sentarse y pensar. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Sobre su mente se agolparon situaciones, reflexiones y cavilaciones acumuladas durante años, que saltaron como mercenarios sin miedo ante un inminente ataque. Marcos las expulsó de un manotazo, recordando que la guerra no estaba perdida y que aún tenía una madre y una amante argentina. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Llamó a la madre que le ayudó sin piedad a recordar mil historias que ya había olvidado y le instó a que no llorara más, porque luego tendría jaqueca y le sangraría la nariz como siempre que se ponía nervioso. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">La amante argentina contestó a su propuesta de avanzar en la relación y dejar al marido con un: “Dejate de joder, sos un pelotudo…” y le colgó, después eso sí, de echarle del trabajo, y recordarle que por encima de camas, sábanas y hoteles era su jefa. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;"></span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Se sentó de nuevo en la silla esta vez como si hubiera caído desde el último piso y dejó correr todos esos ríos de pensamientos. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;"></span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Marcos caminó despacio pero con prisa por los acantilados para poder alcanzar el más alto de todos. Se asomó y se dejó caer soñando con las aguas tibias que le acunarían por última vez, con las olas que se lo llevarían lejos y con un fondo del mar de colores que le acogería entre los brazos salados con cariño. La caída dolió como miles de puñales que se clavaron por todo el cuerpo. </span></span><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Después de casi dos minutos de dolorosa agonía bajo las gélidas aguas y con el cuerpo desmayado por el opio de la cercana partida, un grupo de inoportunas sirenas le atrapó entre sus manos húmedas. Comenzaron a tocarle, besarle y acariciarle sin la menor piedad entre cánticos chirriantes. Circuló de mano en mano, de cola de pez en cola de pez sin tregua, tan sólo unos segundos fuera del agua, lo suficiente para que pudiera coger aire y volverlo a sumergir en las aguas al capricho de sus senos y sus travesuras. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Al parecer Marcos era un juego aburrido, y poco después lo escupieron en la orilla de la playa, dejándole aturdido, lleno de babas, escamas, arena y vivo. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"></span><br /><em>Para ti que sé que te gusta por todas las cajas que estás cargando estos días...<br /></em><span style="font-size:130%;">Imagen: "Tragic" autora: Madeleine</span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-39398901882248972542008-06-09T00:20:00.007+02:002008-06-09T13:07:45.369+02:00MUDANZA<a href="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SEw9LV9ZItI/AAAAAAAADeU/NxdttrbJVFs/s1600-h/211213_3300.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209606134043321042" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SEw9LV9ZItI/AAAAAAAADeU/NxdttrbJVFs/s320/211213_3300.jpg" border="0" /></a><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><span style="font-size:180%;"><strong><span style="color:#cc6600;">E<span style="font-size:130%;">l</span></span></strong></span> que inventó el término mudanza debería haberse planteado llamarlo de otra manera. Es más, pienso que no es justo que sea una simple palabra. Tiene demasiada relevancia, para ser poseedora de un sólo vocablo. Principalmente por la connotación de cambio que conlleva, de tirar lo viejo, o de resistirse a hacerlo. Esas cajas de cartón, ese impredecible y explosivo papel de burbujas comienzan sin que tan apenas nos demos cuenta a encerrar el pasado, presente y sobre todo a envolver y proteger nuestro futuro. Me resulta curioso, que haya gente que no haya realizado jamás una. Un cambio de casa. Y no puedo evitar preguntarme qué guardarán en todos esos armarios, cajones y cómodas que llevan tantos años o más que ellos entre sus cuatro paredes. Paradójicamente podría ser que menos que los míos. Una mudanza, algo que yo prefiero denominar:<em> <span style="color:#993300;">“Me cambio de casa para empezar de cero aunque sea a la vuelta de la esquina”</span></em><span style="color:#993300;">. </span>Es para algunos, los menos, casi una filosofía de vida. Creo que soy socia honorífica de este grupo. Quizá aún peor, puede que sin saberlo se trate de una adicción. Una especie de droga agotadora y extenuante, pero que deja en los labios un extraño regusto cuando has terminado de lo más excitante. Puede que mi mente encierre algo de masoquismo. No encuentro muchas más explicaciones. Una a veces piensa por qué por más tiempo que pasa no cambian ciertos comportamientos. Y por qué no puede quedarse quieta en un lugar, en una ciudad, pueblo, o simplemente en una misma casa. </span></span></span><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;">Si tenemos en cuenta que es la quinta mudanza que emprendo en siete años, era obvio que este caos de cajas, libros, ropa y muebles mezclados como una mala salsa, alguna vez tendría que coincidir con el día que me tocó en suerte nacer... </span></span></span><br />Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-56394926759694910802008-06-08T11:09:00.001+02:002008-06-17T21:15:22.255+02:00VIERNES 13 FIRMA DE: "Si vuelves..." FERIA DEL LIBRO ZARAGOZA<a href="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SFDo_-xBD6I/AAAAAAAADec/oGfuvdIqsUg/s1600-h/959493_25372222.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5210920954745655202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SFDo_-xBD6I/AAAAAAAADec/oGfuvdIqsUg/s320/959493_25372222.jpg" border="0" /></a><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#330033;"><strong>FERIA DEL LIBRO DE ZARAGOZA 2008</strong></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;"><span style="color:#330033;"><span style="color:#000000;">Hoy </span><strong>VIERNES 13</strong> <strong>por la tarde</strong></span> en la <strong><span style="color:#330033;">caseta de la FNAC</span></strong>, situada en el Paseo Independencia firmaré ejemplares de mi novela: <strong><em>"Si vuelves te contaré el secreto".</em></strong> </span><br /><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Será un placer contar con vuestra presencia. </span><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;"></span><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Un abrazo,</span><br /><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Mónica</span><br /><br />Lamento avisar con tan poco margen, pero debido a la huelga de transportistas ha habido innumerables problemas para poder firmar.Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-37752959433306573372008-05-30T19:49:00.011+02:002008-05-31T02:10:51.373+02:00ATRAPADOS<a href="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SEA-kAU5ixI/AAAAAAAADeE/qb6eqYB_3kI/s1600-h/1004791_37419142.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206229957524163346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SEA-kAU5ixI/AAAAAAAADeE/qb6eqYB_3kI/s320/1004791_37419142.jpg" border="0" /></a> <span style="color:#330000;"><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;"><strong><span style="font-family:georgia;">L</span>l</strong>egaron de noche. Por la mañana pudieron comprobar que el lugar era aún más árido y seco de lo que les había parecido sin luces y entre sombras. La tierra estaba sedienta, tanto que las grietas que suplicaban por conseguir agua tenían una sonrisa desdibujada como la máscara triste de un teatro sin actores.<br />Todas las casas eran del mismo color, un tono entre tierra sucia y barro seco, con una altura idéntica entre ellas, que sólo variaba dependiendo de la zona en la que estuvieran ubicadas. Dos pisos, tres pisos, cuatro pisos máximo. Se instalaron en la zona media, ni arriba ni abajo.<br />Pronto descubrieron que para sobrevivir deberían trabajar en la fábrica. Una gran nave color agua estancada, donde unos forjaban un hierro siempre del mismo tamaño y largura, como un puro sin humo, y otros se dedicaban a envolverlo en un plástico resistente. Nadie sabía bien qué era, ni para qué servía, pero a fin de mes todos recibían su mísera nómina, por lo que no había tampoco ninguna razón para hacer preguntas.<br />Él estaba en el grupo de los que embolsaban el hierro. Ella desde la otra esquina de la fábrica les daba forma.<br />Un tiempo después al volver a su casa de tres pisos extenuados por la dura jornada se dieron cuenta que estaban perdidos. Atrapados en un ir y venir de gente que siempre pululaba por las calles. Un continuo peregrinar, no sabían a dónde, de todas esas personas con un ligero tono polvoriento y desértico en las caras, en sus figuras. Caminaban de un lugar a otro como si fuera el lugar más feliz del mundo y hubiera que estar constantemente celebrándolo.<br />Él descubrió, como se descubren los pequeños e importantes misterios, que no podrían marcharse de allí. Había un abismo insondable por lo inexistente del mismo, una enorme muralla. Un vacio tan profundo, tan gris tierra, tan desesperanzador que era imposible tener el coraje de lanzarse a él. Y se hundió en su propia tristeza. Se metió en una de las bolsas de plástico que utilizaba cada segundo para cubrir las piezas de hierro que miles de manos incluidas las de ella modelaban y se precintó, sin aire, sin ruido, sin gente, sin nada que no fuera él mismo y su propia condena.<br />Ella en cambio comenzó a modelar el hierro fundido cada día un poco más ancho o más estrecho. Eran cambios imperceptibles para los ojos y manos de los demás, que le hacían sentirse algo más liberada. Hasta el día que hizo un hierro con forma de clave de sol. Nadie se dio cuenta.<br />Por la noche en la casa de tres pisos se lo contaba a él entre excitada y divertida. Él sin salir de su envase ni siquiera sonreía. Ella sabía que no era cierto que esa muralla invisible les impidiera escapar, pero por más claves de sol, pájaros, letras y flores que le llevara cada noche, él sólo las miraba y las dejaba sobre la cómoda de madera, acumulando sin querer una extraña colección de objetos inservibles como las horas en ese absurdo lugar.<br />No podía permitirlo y decidió transformarse en uno de esos súper héroes que a él tanto le gustaban en otros tiempos. Le tocó en gracia ser una especie de “Wonder Woman”, por lo que sus pechos crecieron y se encorsetaron de golpe, le aumentaron las caderas y transformada en una absurda caricatura de sí misma se embarcó en la aventura de salvarlo, a él, su amante eterno. Convirtió fuentes de barro en mares con playas ante sus ojos, ruinosos jardines en praderas amplias, inventó calles, casas, vidas y gente de colores que no fueran en tono tierra sólo para él. Pero nada sirvió para mitigar su tormento.<br />Una mañana en la fábrica lo supo. Por la noche cansada por la dura jornada, le abrazó como a un niño y le dijo:<br />- Toma, no sé cómo no se me ocurrió antes, la he hecho para ti.<br />Él por primera vez en mucho tiempo la miró y se miró las manos. Entre ellas tenía una gran llave de hierro forjada.<br />- No lo entiendo – dijo él<br />- Es la llave de un palacio. Un palacio para ti y para mí. Aquí y fuera de aquí. ¿Recuerdas cuando leíamos libros?<br />Él hizo un gesto extraño, como el que tiene que hacer un gran esfuerzo para dejar paso a la memoria.<br />- Esta llave abre ese palacio, no tiene ni dos, ni tres, ni cuatro, sino muchos más pisos, tantos como la casa de los Darling, es para ti y desde ella y con esta llave nos iremos dónde queramos…<br /></span><em><span style="font-family:times new roman;color:#003300;">'Eso es lo que llamamos la casa de los Darling, pero podéis ponerla donde os venga en gana y, si creéis que se trata de vuestra casa, a lo mejor hasta tenéis razón. Va errando por Londres en busca de cualquiera que la necesite, como la casa en el País de Nunca Jamás'</span></em></span></span><br /><span style="color:#330000;"><em><span style="font-family:times new roman;color:#003300;">J. M. Barrie (Peter Pan) </span></em></span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-8554717541550115382008-05-29T14:43:00.000+02:002008-06-04T22:52:36.718+02:00PRESENTACIÓN: MANDERLEY EN VENTA<a href="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SEPrJlbewMI/AAAAAAAADeM/mA0UYpApDhI/s1600-h/manderleyportada%252Bweb.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207264144069148866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SEPrJlbewMI/AAAAAAAADeM/mA0UYpApDhI/s400/manderleyportada%252Bweb.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#330000;">El <strong><span style="color:#660000;">miércoles</span></strong> día <strong><span style="color:#660000;">4 de junio, a las 20:00 horas en FNAC</span>,</strong> Plaza de España, será la Presentación del libro de <span style="color:#660000;"><strong>Patricia Esteban Erlés</strong>: <strong>“Manderley en venta”</strong></span>. A cargo de David Mayor, poeta y librero de Cálamo y la presencia de la autora.<br /><br />Escribir cuentos y relatos es una ardua tarea muy complicada de llevar a cabo con éxito. Es como una pequeña hazaña en la que Patro siempre consigue de una manera o de otra sorprendernos. Pero no sólo sorprende, que es una de las cualidades de los buenos relatos y cuentos. Ella logra ir mucho más allá. Consigue que los personajes de sus cuentos, sean tan potentes y fuertes como personajes de novelas, de narraciones largas, que irremediablemente acaban por salir de las habitaciones de Manderley y se instalan en la tuya y ahí se quedan. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#330000;">Cada cuarto de la mansión inolvidable guarda tras las puertas pequeñas y grandes batallas. Según la autora: <em>“Es un libro de interiores”</em>. Sus paredes acallan lágrimas por amores vividos, perdidos, mal hallados. Nos acerca a nuestros propios fantasmas, a desear comer a mordiscos una manzana brillante aún sabiendo que puede ser la de la bruja del cuento. A la locura que supone ser conocedor de la fecha exacta del fin del mundo. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#330000;"></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#330000;">Manderley encierra una prosa limpia, elegante, conmovedora. Y ese punto, que Patro maneja como nadie, entre la ironía y el dolor que produce el levantarse cada día y enfrentarse a algo tan simple y cotidiano como es la vida. Con todas sus consecuencias. Las de alguien que la vive con intensidad y pasión.</span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#330000;">Un libro, una casa que teniendo en cuenta que está en venta nadie debería dejar de adquirir, si se lo permiten todos los que ya están esperando en la puerta para poder visitarla. </span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-10288764965598499822008-05-24T15:20:00.039+02:002008-05-31T15:24:08.201+02:00"Si vuelves te contaré el secreto" En BABELIA<div align="justify"><a href="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SDhPAgU5ivI/AAAAAAAADdE/ICCMo_G-Lwg/s1600-h/babelia1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203996239522794226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SDhPAgU5ivI/AAAAAAAADdE/ICCMo_G-Lwg/s200/babelia1.jpg" border="0" /></a><br /><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203996437091289858" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SDhPMAU5iwI/AAAAAAAADdM/n-rsIHQJ4Fk/s200/babelia.jpg" border="0" /><span style="color:#000000;"><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /></span><a name="noticias"><strong><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">La ficción de buena ley </span></strong></a><br /><strong><span style="color:#000000;"><span style="font-size:130%;">J.</span> ERNESTO AYALA-DIP<br />BABELIA </span></strong><strong><span style="color:#000000;">- 24-05-2008<br /></span></strong><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;"><span style="font-size:130%;"><strong><span style="font-size:180%;">S</span></strong>eñalaba Alessandro Baricco recientemente en La Vanguardia que hoy se escribe mejor. No aclaraba el autor italiano el calado de esa mejoría ni argumentaba su comentario. Su afirmación no hilaba más allá de lo que a mí me pareció una intuición a voleo. Y sin embargo, creo que tiene razón. Se escribe mejor. Tampoco aclaraba Baricco en qué ámbito lingüístico se escribe mejor. Pero en el español, trátese de aquí o de allá, es rigurosamente cierto. Y otra cosa. Independientemente de que se lea más o menos (que es evidente que se lee más, otra cosa son los que no leen nunca y que no hay ni habrá campañas institucionales de invitación a la lectura que pueda con ellos), yo también creo que se lee mejor. Y se decodifica mejor. Y esa mejoría la da esa saludable promiscuidad en que cohabitan ofertas estético-narrativas de distinto cuando no antagónico tenor. Evidentemente en esta dinámica de excelencia literaria, tanto en la emisión como en la recepción, no es ajena la profusión industrial. Ni la proliferación de bibliotecas públicas, ni los clubes de lectura. Ni el consumo cultural (a rebufo a veces del consumismo general) al que se suman nuevas capas de la sociedad. Pues bien, este es el paisaje en que me gustaría enmarcar a los autores a los que sería bueno que el lector no dejara de leer. Algunos de ellos son novelistas y autores de cuentos de reconocido prestigio. Otros se incorporan con una breve pero sólida validez estética. Todos ellos conforman casi simultáneamente un tejido amplísimo de propuestas. Y a todos ellos, los espera el lector de ahora mismo, un lector sin prejuicios, ávido de historias de nuestro tiempo, pero también de sutileza, degustador de estrategias sofisticadas y dispuesto a participar en esta gran fiesta del intelecto y la sensibilidad que siempre es y será la ficción de buena ley.</span></span><br /></div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">En el panorama español, en primer término tres nombres se imponen con meridiana claridad: Rafael Chirbes, Javier Marías y Luis Mateo Díez. Tres clásicos contemporáneos que con sus respectivas obras: <em>Crematorio</em> (Anagrama); <em>Veneno y sombra y adiós</em>, último volumen de la trilogía <em>Tu rostro mañana</em> (Alfaguara), y <em>La gloria de los niños</em> (Alfaguara), han vuelto a dar una lección de coherencia narrativa desde la conciencia de sus estilos irrenunciables y la exigencia de rigurosa historicidad y universalidad. El Premio Nadal de este año se ha saldado con la novela que se esperaba de Francisco Casavella, <em>Lo que sé de los vampiros</em> (Destino). Una novela de ideas disimulada detrás de una tupida red de peripecias que nunca dejan de ser las peripecias de la lucidez en tiempos difíciles. También en su línea de no transigir con las soluciones fáciles, ni caer en los tópicos habituales en una novela sobre la Guerra Civil española, vuelve Ignacio Martínez de Pisón con <em>Dientes de leche</em> (Seix Barral), una historia de gran eficacia emocional y claridad compositiva. Clara Sánchez ha escrito una novela impecable: <em>Presentimientos </em>(Alfaguara), invención y juego compositivo al servicio de una historia sugerente. David Trueba ha dado un paso de gigante respecto a <em>Cuatro amigos</em>: <em>Saber perder</em>, una extensa novela que no pierde nunca interés y que juega con los recursos más genuinos de la novela a la hora de enfrentarse a los tiempos actuales. </span><br /><br /></div><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">Voy a citar ahora un puñado de novelas que obedecen a poéticas narrativas muy diferentes. Algunos de ellos se estrenan como novelistas, otros confirman la alta calidad literaria que prefiguraron en libros anteriores: <em>La trama de los desórdenes</em> (Bruguera), de Francisco Solano;<em> Derrumbe</em> (Seix Barral), de Ricardo Menéndez Salmón; <em>Nocilla Experience</em> (Alfaguara), de Agustín Fernández Mallo; <em>Cultivos</em> (Mondadori), de Julián Rodríguez; <em>Campo de amapolas blancas</em> (Tusquets), de Gonzalo Hidalgo Bayal; <em>Naturaleza infiel</em> (RBA), de Cristina Grande, y <em>Si vuelves te contaré el secreto </em>(Caballo de Troya), de Mónica Gutiérrez Sancho. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">Aquí tenemos ese reservado y conmovido "realismo limpio", que se adjudicó a John Berger, de Julián Rodríguez; el experimentalismo argumentado en la vida y en la ficción transgresora de Fernández Mallo; los dos ejercicios irónicos y sentidos de fabuladas autobiografías con que se aproximan al meollo de la memoria Hidalgo Bayal y Grande (sugiero la lectura de su libro de cuentos Dirección noche, Xordica, 2006); la representación del mal más insoportable y la escritura que lo hace imprescindible como artefacto de ficción de Menéndez Salmón (sugiero la lectura de su libro de cuentos Gritar, Lengua de Trapo, 2007); la grata sorpresa formal y arriesgada de Gutiérrez Sancho y el Giorgio Manganelli y Cortázar que Solano digiere y nos lo devuelve con su criterio de los homenajes literarios con sentido humano. </span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">De las novelas latinoamericanas, citemos en primer lugar la edición póstuma de <em>La Grande </em>(El Aleph), del escritor argentino fallecido en 2005 Juan José Saer. Del linaje de los Piglia y Aira, Saer es uno de los nombres mayores de la literatura argentina contemporánea. Inacabada, <em>La Grande</em> refleja meridianamente el arte compositivo y la filosofía estilística de Saer. Muy buena impresión deja <em>Bosque quemado</em> (Mondadori), del chileno Roberto Brodsky, que junto al argentino Martín Kohan (ganador del Premio Herralde de narrativa, con Ciencias morales, Anagrama) encuentran el lugar exacto en su búsqueda de unir reflexión política crítica y el método preciso de ficcionalización. El mexicano Elmer Mendoza da una lección en <em>Balas de plata</em> (Tusquets) de impostación de una voz narradora neutra en una novela negra sin concesiones estilísticas. El boliviano Edmundo Paz Soldán deja una grata impresión con <em>Palacio quemado</em> (Alfaguara), una reflexión desde el vientre mismo del poder político. Y termino con Help a él (Periférica), del argentino Fogwill, volumen que reúne dos novelas cortas que hacen honor a la mejor tradición del género con una sabiduría estilística imposible de ignorar; y con <em>La última hora del último día </em>(RBA), del mexicano radicado actualmente en Barcelona Jordi Soler, un cruce de historias del exilio de republicanos españoles en su mejor y más conmovedora versión de escritura y simulación narrativa. Y una última debilidad: <em>La muerte lenta de Luciana B</em> (Destino), del matemático y novelista argentino Guillermo Martínez. La tensión de un enigma humano antes que policiaco, y la arquitectura rigurosa de la invención. </span><br /><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">Apunto cuatro cuentistas, entre españoles y latinoamericanos: <em>Temporada de huracanes</em> (MenosCuarto), de Gonzalo Calcedo Juanes; <em>Sólo de lo perdido</em> (Destino), de Carlos Castán; <em>Pétalos y otras historias incómodas</em> (Anagrama), de la mexicana Guadalupe Nettel, y <em>Los amantes de Todos los Santos</em> (Alfaguara), del colombiano Juan Gabriel Vásquez. Cuatro maneras de entender el arte del cuento y de plasmar en ellos las vicisitudes de esas criaturas humanas que somos y que a veces merecemos, muy a pesar nuestro, que nos retraten o nos reinventen con la delicadeza de trazo narrativo, temperatura imaginativa e inspiración poética con que lo hacen estos autores citados. Y, ya que estamos, no olvidemos la sentencia de Henry Fielding: </span><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><strong>"Sólo se puede conocer a los hombres a través de los libros". - </strong></span></span></span></div>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-21883573334547070282008-05-13T20:49:00.004+02:002008-05-13T20:55:53.992+02:00FRAGMENTOS<a href="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SCnkFOeD40I/AAAAAAAADX4/J8qFd4JFn5k/s1600-h/502232_12067685.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199938023210607426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SCnkFOeD40I/AAAAAAAADX4/J8qFd4JFn5k/s320/502232_12067685.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"><strong><span style="font-size:180%;">A</span></strong>l principio, no sabía con qué excusa pasar el mayor tiempo posible a su lado. Más tarde no sabía cual era la mejor manera de quedarme a pesar de haber salido por la puerta. Por más prácticas que hice no conseguí el don de la ubicuidad. Así que un día decidí comenzar la ardua tarea de dejarme olvidada en imperceptibles fragmentos en los pocos metros que tiene su casa.<br /></span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;">Como un repelente scout con corbatilla bicolor, la primera vez dejé una señal para no perder el rumbo en el mapa de navegación de vuelta. Un papel con unos dibujos mal trazados de esos que siempre hago. Hacía calor. Abrió la ventana. El papel voló. Volé yo.<br />Un día de otoñó al irme dejé caer un pañuelo que llevaba alrededor del cuello. Como si hubiéramos retrocedido en el tiempo hasta esos siglos, donde no sólo no era una vulgar cursilería, sino un signo inefable de que algo quedaba por decir entre una mujer y un hombre. Un signo descarado e imperdonable. Una vez que lo vi ahí, desparramado sobre el suelo de madera calentito por esa exagerada calefacción central se me antojó ridículo. </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"><br />– Se te ha caído – me lo dio y cerró la puerta sonriendo como casi siempre.<br /><br />Bajé las escaleras enredándolo entre el pelo y apretándolo al cuello, para que no dejara que la garganta tragara como traga cuando quiere hacer pucheros.<br /><br />Otra tarde me marché como tantas otras sin decir nada. Trabajaba en su estudio y era un pacto entre caballeros no molestar ni para el hola, ni para el adiós. Me aseguré de quedarme mejor escondida. Entre los cojines del sofá dejé un pendiente. Sabía que nunca lo encontraría. Que no limpiaría tan a conciencia para encontrarme ahí, entre las entrañas de ese sofá de espuma recogido en el rastro un domingo por la mañana.<br />A los días me llamó para decirme que una amiga lo había encontrado.<br />En verano el frigorífico se llenó de cerveza y aire. Ahí me metí. No sé cómo, pero al fondo me quedé en forma de hielo en la cubitera de plástico quebrada por una esquina. Pero el verano pasa, como pasan las horas y como se derriten los hielos entre las bocas cansadas.<br />Dejé monedas, horquillas, miles de elementos diminutos que formaban mi esencia y que de una manera u otra desaparecían, como desaparecían las horas para seguir soportando fragmentarme, de esa forma constante, hiriente y desoladora, por lo cruenta de la misma.<br />En invierno fue uno de mis sombreros, que ahora descansa inerte sobre el perchero de la entrada. Siempre le sentó mejor que a mi cabeza.<br /><br />Me voy de viaje les dije a todos. Sin mayores explicaciones, sin demasiadas penas y ninguna gloria. Mal vendí muebles, enseres y dejé mi piso de alquiler. Cogí toda la ropa y la metí en las maletas y la facturé con rumbo a ninguna parte. Llamé a su puerta.<br /><br />Esta vez no podría olvidar nada, ni un jersey, ni un pendiente, ni una risa, ni un puto papel. Ya no tenía nada. Tampoco podría esconderlo, esconderme. Desnuda ante la puerta sin tan siquiera una triste maleta como Teresa ante Tomás y su insoportable levedad del ser, permanecí inmóvil. Él cogió el sombrero del perchero y me lo puso sobre el pelo empapado de agua, calor y frío.<br /><br />− No sé por qué no te quedaste escondida, olvidada en mi casa mucho antes.</span><br /></span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-73711233408649172008-04-29T21:00:00.011+02:002008-04-30T03:15:01.892+02:00ENTRE TANGOS Y BOLEROS<a href="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SBdyi6aP7PI/AAAAAAAADOY/nmx7DX6WVW0/s1600-h/617537_31961374.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194746639315627250" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SBdyi6aP7PI/AAAAAAAADOY/nmx7DX6WVW0/s400/617537_31961374.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;font-size:130%;color:#000000;"><span style="font-size:180%;color:#660000;"><strong>N</strong></span>adaba entre tangos y boleros. Como otros nadan entre dos aguas. O dudan entre café o cerveza. Navegaba sin barco, ni madera, entre letras que le hablaban de amor perdido, de amor deseado, de amor que llega, de amor que ni siquiera supo que tuvo, de amor que dejó marchar y no retuvo, de amor que duele, que no mata, que destroza...<br />No supo a ciencia cierta cómo y cuando ocurrió. Pero como si de un proceso de extraña metamorfosis se tratara cada día estaba más atrapado. Cada día un poco más dentro. Menos fuera. Más cerca. Hasta sólo llegar a sentir el contrapunteo, el son lento y romántico de las lagrimas del bolero. El paso rápido, fuerte y apasionado del Tango. Y se quedó ahí entre tangos y boleros. Como otros se quedan entre el cielo y la tierra. Entre la tierra y el suelo. Entre el suelo y la nada. Él se transformó en bolero. En letra de amantes. En música de amores prohibidos, inconfesables. Pronto se dio cuenta que aquello le permitía hacer todo aquello que antes sólo le hacía lamentarse, llorar, canturrear… </span><div><br /><div><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Ahora es bolero y acompaña las noches de amantes solitarios que en cualquier momento dirigen la mano al interruptor de su mesilla y él más rápido en reflejos que las sombras de los gatos, se anticipa y se prepara para meterse de lleno en el estómago del durmiente que entre la resignación y la esperanza apaga la luz, y él como cada noche le recuerda: </span><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:times new roman;"><span style="color:#660000;"><em>Voy a apagar la luz para pensar en ti y así dejar volar a mi imaginación. Ahí donde todo lo puedo donde no hay imposibles, que importa vivir de ilusiones si así soy féliz.</em></span> </span></span></span></span></div><div><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;">Y encendiendo un cigarrillo, la habitación queda a oscuras sólo iluminada por el son, el ritmo acompasado de sus pies y el círculo naranja sobre sus labios secos.<br /><br />Camina de la mano de gente que vuelve, con el miedo de la vuelta a lo que tuvo y sabe que nunca más podrá ser lo mismo. Que ya no existe. Por más que las calles que recorre sean parecidas, ya no son las de antes. Y aterrado el viajero se detiene y duda. Y es cuando le ayuda en su retorno aunque sea una vuelta no deseada, y le acompaña y le recuerda que <span style="font-family:times new roman;color:#660000;"><em>siempre se vuelve al primer amor, la quieta calle, que en el eco dijo: Tuya es su vida, tuyo es su querer", bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver. </em></span></span></span></span></div><br /><div><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">Aunque tú ni te des cuenta, él lo sabe, el conoce su secreto, que le carcome por dentro. Que ese que es tu amigo, que te llora entre risas, que te mira sin prisa y no se quiere, ni puede marchar. Ese amigo ya no sabe con qué inocente excusa pasar por tu casa. Y le empuja contra tu puerta para que te lo diga, para que te lo explique, para que te lo cuente, para que no se lo calle más. </span></span></div><div><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><em><span style="font-family:times new roman;color:#660000;">¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo?<br />¿Es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo?<br />Ya no puedo acercarme a tu boca sin deseártela de una manera loca<br />necesito controlar tu vida saber quien te besa y quien te abriga.<br /></span></em></span></span></span></div><div><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;">Otras le toca ser compañero de fatigas de amantes desesperados que ya ni siquieran tienen nada que decir. Que todo se dijo ya. Que todo termino. Pero que necesitan seguir hablando, seguir gritando lo que llevan dentro. Él lo sabe, lo entiende mejor que nadie y les deja hablar, como un cura que no sana, que pero lame las heridas de las viejas beatas en las Iglesias tarde tras tarde, luna tras día. </span></span></span></div><div><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:times new roman;color:#660000;"><em>¡Qué gran error volverte a ver para llevarme destrozado el corazón!<br />Son mil fantasmas, al volver burlándose de mí, las horas de ese muerto ayer...<br />Y ahora que estoy frente a ti parecemos, ya ves, dos extraños...<br />Lección que por fin aprendí: ¡Cómo cambian las cosas los años!<br />Angustia de saber muertas ya la ilusión y la fe...<br />Perdón si me ves lagrimear... ¡Los recuerdos me han hecho mal!</em></span><br /><br />Por las noches se emborracha en las tabernas y los bares, apoyado en las barras de madera, agotado de tanto amor, de tanta pasión, de tanto dolor. Pero allí se multiplica, porque es entre el alcohol, donde muchos de esos que parecen inocentes están marcados, perseguidos por la desesperación. Y le asaltan, le atrapan, le ensordecen... Pero él ya sólo se emborracha y bebe tragos largos y lentos para poder olvidar, para dejar atrás lo que vivió, para sentir sólo el son de la guitarra y el vaivén por el suelo de esos pasos que nunca dejarán de bailar. De bailar para él.<br /></span></span></span><em><span style="font-family:times new roman;font-size:130%;color:#660000;">Quiero emborrachar mi corazón<br />para después poder brindar<br />por los fracasos del amor... </span></em><br /><object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/HFPPu_GkwDE&hl=es"><param name="wmode" value="transparent"><br /><br /><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/HFPPu_GkwDE&hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></div></div>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-74213306602471424382008-04-18T20:04:00.011+02:002008-04-19T04:59:58.037+02:00AMANTES ETERNOS<a href="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SAjnibN63MI/AAAAAAAADI0/X3sGt7pubgY/s1600-h/l_amant%2Bposter.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190653149152206018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/SAjnibN63MI/AAAAAAAADI0/X3sGt7pubgY/s400/l_amant%2Bposter.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;"><span style="color:#000000;"><strong><span style="font-size:180%;">A</span></strong> <span style="font-size:130%;">veces es inevitable preguntarse cual es el motivo por el que se mantienen vivas las parejas. Cómo sobreviven el día a día entre lavadoras de ropa sucia, camas revueltas a veces llenas de sabores placenteros y otras cargadas de monotonía.<br /></span></span><span style="font-size:130%;"><span style="color:#000000;">Recuerdo una escena de: </span><strong><span style="color:#990000;">“El compromiso”</span></strong> </span><span style="font-size:130%;color:#000000;">de Brad Silberling, una película protagonizada por Susan Sarandon y Dustin Hoffman. Ella es una escritora de fuerte carácter, cínico e irónico, y él un hombre sencillo, un agente inmobiliario de pueblo sin grandes pretensiones, que se enfrentan al día a día tras la muerte de su única hija. Su incompatibilidad de caracteres, sus discusiones acrecentadas por el dolor agudo de la pérdida y la pregunta del ex de la hija, núcleo de la historia, tras una dura discusión entre la pareja:<br />-- ¿Por qué sigues con él?<br />Ella le contesta algo así:</span></span><span style="font-size:130%;color:#000000;"><br /></span><div><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><span style="color:#000000;">-- Por las noches, haya pasado lo que haya pasado ese día, me meto en la cama y saco el culo y él me abraza. Todas las noches durante estos casi 30 años, cuando me voy a dormir saco el culo y siempre me abraza.<br /><br /></span><span style="color:#000000;">En la </span><span style="color:#990000;"><strong>“Buena estrella</strong>”,</span> </span><span style="font-size:130%;color:#000000;">en mi humilde opinión una de las mejores películas que ha dado el cine español. Se da cita un triángulo amoroso impecable entre Maribel Verdú, Antonio Resines y Jordi Mollà.<br />En un momento dado Resines, Rafael un carnicero castrado, un buen hombre anodino y gris, le pregunta a Marina por su eterno amor, por el hombre que una y otra vez le ha destrozado la vida: "¿Pero tú le sigues queriendo?"<br />Ella, una mujer desgraciada y machacada por una existencia miserable, que ha encontrado en los brazos de Rafael la calma y el sosiego que la vida y su amante nunca le han otorgado, le contesta: </span><span style="font-size:130%;"><strong><span style="color:#000000;">“Las cosas que no se dicen es como si no fueran…”<br /></span></strong><br /></span><span style="font-size:130%;color:#000000;">Son muchas más las parejas que en la ficción, me han hecho temblar por su amor incondicional y romántico. Han venido a mi cabeza éstas dos secuencias, que no son precisamente la imagen más pura del romanticismo. Pero es que en la vida real, lamentablemente por más que lo intento no lo encuentro con facilidad. Es más me cuesta encontrarlo. Noto un excesivo aroma a vulgaridad en todo lo que rodea el término amor. Como si se fuera perdiendo, disipando. No sé si es por culpa de esta época en la que todo es mediocre, donde la música suele ser, salvo honrosas excepciones, copia de épocas pasadas, al igual que nos cansamos de repetir que ya no hay actores como los de antes. O vuelve lo vintage, que viene a ser: llevar cosas que hemos guardado como pingos desde hace 30 años en armarios con pestazo a mata polillas. El amor en su más altas cotas también se ha vuelto mediocre. Como casi todo.<br />De ahí mi eterno agradecimiento a letras como éstas:</span></span></div><div><span style="font-size:130%;"></span> </div><span style="font-family:georgia;"><div><em></em></div><div><em>“<span style="color:#660000;">Muchos años después de la guerra, el hambre, los muertos, los campos, los matrimonios, las separaciones, los divorcios, los libros, la política, el comunismo, él había llamado. </span></em></div><div><em><span style="color:#660000;">Soy yo. Por la voz ella lo había reconocido. Soy yo. Sólo quería oír su voz. Ella había dicho: Buenos días.<br />Él tenía miedo como antes, de todo. Su voz había temblado, es entonces cuando ella reconoció el acento de la China del Norte.<br />(…)<br />Él había dicho que para él, era curioso hasta qué punto, su historia había quedado como era antes, que todavía la quería, que nunca podría en toda su vida dejar de quererla. Que la querría hasta la muerte.<br />Él había oído su llanto al teléfono.<br />Y luego desde más lejos, desde su habitación sin duda, ella no había colgado, él había seguido escuchándolo. Y luego había intentado oír más. Ella ya no estaba allí. Se había vuelto invisible, inalcanzable. Y él había llorado. Muy fuerte. Con lo más fuerte de sus fuerzas.”</span></em></div><div><strong><span style="font-size:130%;color:#000000;"><span style="font-size:100%;">Marguerite Duras “ El amante de la China del Norte”.</span> </span></strong></div><div><span style="font-size:130%;color:#000000;"></span></div><div><span style="font-size:130%;color:#000000;"></span></div><div><span style="font-size:130%;color:#000000;">Novela basada en su propia vida. Más concretamente la escribió después de: "El amante", cuando su amor, su amante chino de la adolescencia falleció. A pesar de que la vida de Duras fue de lo más tormentosa, nos ayuda a ver que no siempre todo lo que hace temblar los cimientos es ficción. El amor de verdad, el eterno también es real. Sucede algunas veces.</span></span></div>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-68993191992342006662008-04-08T22:13:00.013+02:002008-04-09T16:28:31.946+02:00MARILYN MONROE<a href="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R_vTEcc-y6I/AAAAAAAADGY/FcCsxk1p4fw/s1600-h/3606681.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186971469157944226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R_vTEcc-y6I/AAAAAAAADGY/FcCsxk1p4fw/s400/3606681.jpg" border="0" /></a><br /><span style="font-size:130%;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><strong>E</strong>ntre los cientos de fotografías, posters de conciertos, algunos con el trozo de pintura de la pared donde había descansado pegado todavía en sus espaldas, postales que me enviaban en todos los viajes, fotos de juergas; siempre, por más que se acumularan Calamaro, The Doors, Los Ramones, siempre hubo un lugar para ella, para: Marilyn.<br /></span></span><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"></span></span><br /></span><span style="font-size:130%;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;">Desde niña me encantaba. Me parecía una mujer extremadamente triste a pesar de su eterna sonrisa. Luego algo más mayor y después de haber hojeado, más que leído, unas cuantas de esas biografías que le han dedicado, supe que se debía a no saber si era tan tonta como decían unos, o tan inteligente como afirmaban otros. La transformaron respaldados por el inevitable silencio del que no puede hablar para confirmar o negar los hechos, en una mujer fascinante. Al fin y al cabo así es como se gestan los mitos. Todo leyenda y poca realidad.<br />No soy mitómana. Nunca lo he sido. Aunque sí es cierto que con los años puedo decir que la adoro. No se muy bien por qué. No siempre se sabe todo.<br /></span></span><br /></span><span style="font-size:130%;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;">Marilyn es la personificación de la sensualidad y sexualidad. Nadie ha irradiado tanta como ella. Nunca. Otras le ganaron en glamour, en elegancia, pero en sensualidad ninguna pudo con la rubia del vestido blanco, con ese aire que recorrió con descaro sus piernas levantando los pliegues de una falda de vuelo y no nos contó todo lo que vio esa noche.<br />Cuesta no imaginarla con Frank Sinatra entre partidas de póquer, gritos y noches de alcohol, lujuria y peleas. Eso no hace falta que lo cuenten los biógrafos. Yo la veo así, discutiendo con él. Y seguro que luego haciendo pucheros. Por qué no.<br />No habría sabido envejecer bien. Seguramente habría llevado mal el paso de la edad. Las modas no le habrían beneficiado. Los ochenta, con sus brillos y su estética hortera probablemente habrían destrozado su imagen. O no. Quizá era demasiado lista para eso y nos habría sorprendido a todos, como hizo siempre.</span></span><br /><br /><span style="font-family:georgia;color:#000000;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186970648819190658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R_vSUsc-y4I/AAAAAAAADGI/fNQ67R8c-oo/s320/130-004~Marilyn-Monroe-Posters.jpg" border="0" /></span><span style="font-family:georgia;color:#000000;">No sé si le obsesionaba </span></span><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">la locura de su madre, ese horrible temor a que fuera hereditaria y padecerla ella, lo que le llevaba a vivir en una atracción de feria continua, que no para de subir y bajar, aunque no pagues el viaje. </span></span><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Si era extremadamente sensible, o era esa mala mujer... </span></span><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Si padecía esas horribles jaquecas. Si era tan inestable y pesima actriz como cuentan entre bastidores, y sus escenas había que repetirlas cientos de veces. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Ni tan siquiera sé si es cierto eso de que odiaba las despedidas. Decir adios.<br />Si arañáramos, como arañaba yo en las paredes para arrancar ese poster</span></span><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;"> del concierto que acaba de escuchar, seguramente encontraríamos tras varias capas un poco de todo.<br />Yo con su permiso y el de ustedes me quedo con la genial actriz de: “Con faldas y a lo loco”. Con esa cría, Norma Jaen, que quiso dejar la pantomima de vida de cateta de pueblo que le había tocado en gracia y se plantó cara a sí misma, para reinventarse probablemente mejor de lo que lo ha hecho nunca nadie. </span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;color:#000000;">Me quedo con su sensibilidad para enamorar a alguien tan grande como Arthur Miller. Su erotismo para enganchar a Sinatra. Su sonrisa y su mirada, con ese aire de inocencia que nadie se creía, pero que a todos atrapaba. Y atrapa.<br />Me quedo con eso de ella, como me quedo con todo lo bueno de los tres años que cumple el blog esta noche, lo mejor, lo que me da la gana.<br />Pero hoy es ella la protagonista. Inimitable Marilyn.</span><br /><br /><span style="color:#330000;"><em><span style="font-family:times new roman;">Para </span></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://antoncastro.blogia.com/"><strong><span style="font-family:times new roman;">Antón</span></strong></a><span style="font-family:times new roman;">, <span style="color:#330000;">y su particular colección de mujeres inolvidables.</span></span></em></span></span><span style="font-family:times new roman;color:#330000;"> </span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-44902717006967564492008-04-02T21:42:00.007+02:002008-04-03T03:18:04.311+02:00El orfebre del desorden<a href="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R_Pil8c-y3I/AAAAAAAADGA/ccmx4Eg1MA4/s1600-h/meryon_arche_du_pont_notre_.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184736737544293234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R_Pil8c-y3I/AAAAAAAADGA/ccmx4Eg1MA4/s320/meryon_arche_du_pont_notre_.jpg" border="0" /></a><br /><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><strong>De Óscar Jordán</strong><br /></span><span style="color:#000000;"></span></span><br /><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#000000;">Entrecerré los párpados esquivando la miopía que me impedía ver los verdes árboles, la masa gris de las carreteras, que a medianoche, parecían huir de la ciudad. Fue en mi habitación donde perdí la paciencia y lloré todos los ríos del mundo. Sólo era un excelente muchacho cargado de sueños de leones y de cabras que remontan la montaña. Harto de esto decidí ir más allá:<br />Comprendo que la claridad es sólo otro concepto, entiendo que nadie me entienda, pero hay cosas que significan lo mismo para unos y otros, cosas que vuelven el alma… ¿Humana?<br />A decir verdad siempre estuve orgulloso de no ser humano, no al menos en la misma medida que el resto, contento de que mi maldición me alejara de lo mundano y me convirtiera en un astuto alquimista, en un orfebre del desorden.<br />Me alimenté de palabras, tejí el ruido entre el hilo de plata vieja y diamantes negros, trasquilé la lana que protegía las sensaciones, llegué tarde a la fiesta de la felicidad. A cambio hubo agua en mis incendios y fascinación sobre mi persona.<br />“Barco sin agua no puede navegar” Es cierto, pero yo pinté sus alas. </span></span><br /><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#000000;">Acudí a los más sabios con mis problemas, busqué la solución en el carbón. La poesía me quemaba, odiaba la rima, follaba con el verso libre y la perfección fue mi desecho, mi mierda. Obturados ya los objetivos, pasé a demostrar la rotura de los viejos conceptos, los pecados con dos sílabas, el placer que produce el deseo de morir.<br />Los cuentos indios, que desde siempre he amado, vinieron a significarme historias suicidas, kamikazes. Mis ojos valen más que mi cerebro. Mi carne es cálida y dura como la de las aves de corral. La tierra ama al viento, el viento quiere al mar, el mar sólo se asesta cabezazos contra muros de cielo. Plásticos y cristales discuten. Humos y llamas se alaban:<br />− Tú has sido el primero.<br />− Qué tontería.<br /></span><br /></span><span style="font-family:georgia;"></span><em><span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"></span></em><br /><em><span style="font-family:times new roman;font-size:130%;color:#000000;">Extracto del libro de relatos: <strong>“Hecatombe”,</strong> escrito entre los 15 y 19 años. </span></em><br /><em><span style="font-family:times new roman;font-size:130%;"><br /><span style="color:#000000;">Un día le acercaré al abismo. Con la confianza que otorgan los años, sé que se acercará a él. Le empujaré para que así caiga y choque contra sí mismo. Y se enfrente con ese escritor que nació a la vez que él y dejó abandonado en algún lugar de tanto caminar en círculo...</span></span></em>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-79133437854889866012008-03-22T16:00:00.015+01:002008-04-06T21:56:35.968+02:00CRÍTICA EN BABELIA<a href="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R-UfL8c-y2I/AAAAAAAADF4/MnXFvEc_A7U/s1600-h/libromonica.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5180581236426328930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R-UfL8c-y2I/AAAAAAAADF4/MnXFvEc_A7U/s400/libromonica.jpg" border="0" /></a> <span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;">Si vuelves te contaré el secreto.<br /><br />Mónica Gutiérrez Sancho<br />Caballo de Troya. Madrid, 2008<br />190 páginas. 12 euros<br /><br /></span><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#000000;">MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO nació en Sevilla en 1973 y vive en Zaragoza.<br />Sabemos que publicó una novela corta, El ombligo de las almas. Ahora que leí su segunda novela, Si vuelves te contaré el secreto, lamento no haber tenido acceso a su primer libro. Lo lamento (pero trataré de<br />subsanar la laguna) porque no puedo ahora mismo hacer ninguna valoración comparativa entre este libro y el anterior. No podré establecer un progreso o un retroceso de uno respecto al otro. Pero sí puedo afirmar que la segunda novela es un relato perfecto, una amalgama de escritura irreprochable y estructura original.<br /><br />Si vuelves te contaré el secreto es una historia sobre los propósitos inalcanzables, no sobre los grandes propósitos, sino sobre asuntos tan<br />sencillos como trabajar en lo que te gusta, amar y ser amado por la persona que nos merezca y nos merezcamos. Un día unos anuncios avisan de que una empresa busca profesionales para trabajar en una sala de fiestas. Se busca pianista, cantante, portero de noche. Los clientes tendrán que atenerse a una regla muy estricta: a dicha sala sólo se puede acudir una sola vez. Repetir significaría entrar en contacto con un secreto en el que tal vez no convendría penetrar. La novela se divide en pequeños capítulos, precedidos por un menú musical compuesto por piezas capitales de la historia del jazz y en versiones antológicas. </span></span></span><br /><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#000000;"><br />Todos los componentes protagonistas de la novela: la pianista Julia, la cantante Rita,<br />el portero Simón, Sara, la visitante que repite, todos viven en la calle de Praga. Y<br />todos ellos tienen un pasado que sólo conoce la empresa que los contrató. No sé<br />por qué esta hermosa novela me recuerda tanto a <em>Señorita corazones solitarios</em>, del<br />norteamericano Nathanael West. Una parecida mezcla de realidad y pesadilla. De<br />delicadeza y tragedia.</span> <strong>J. Ernesto Ayala-Dip</strong> </span></span><br /><span style="font-size:130%;"></span><br /><span style="font-family:arial;font-size:130%;">OTRAS CRÍTICAS:</span><br /><span style="font-family:Arial;font-size:130%;"></span><br /></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=307"><strong>María José Gil Bonmatí</strong></a><br /><br /><br /></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.solodelibros.es/24/03/2008/si-vuelves-te-contare-el-secreto-monica-gutierrez-sancho/"><strong>SOLO DE LIBROS</strong></a><br /><br /><br /></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/03/si-vuelves-te-contar-el-secreto-mnica.html"><strong>LA TORMENTA EN UN VASO</strong></a><br /><br />pongo los enlaces para el que le apetezca leerlas.Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-9401103718825704402008-03-20T04:23:00.015+01:002008-03-22T15:59:58.522+01:00<a href="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R-K-_cc-yzI/AAAAAAAADFg/KCtmkXNsDaY/s1600-h/IMG_0001.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179912518608276274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R-K-_cc-yzI/AAAAAAAADFg/KCtmkXNsDaY/s320/IMG_0001.jpg" border="0" /></a><br /><br /><div><span style="font-family:times new roman;"><span style="color:#000000;"><strong>Suplemento de cultura: SABERES<br /></strong><strong>La Opinión de A Coruña</strong><br />23 de Febrero de 2008<br /></span><br /><em><strong></strong></em></span></div><div><em><strong><span style="font-family:times new roman;"></span></strong></em></div><div><em><strong><span style="font-family:times new roman;"></span></strong></em></div><div><em><strong><span style="font-family:times new roman;"></span></strong></em></div><div><em><strong><span style="font-family:times new roman;"></span></strong></em></div><div><span style="font-family:times new roman;"><span style="font-size:130%;"><em><span style="font-size:100%;"><strong>DESEOS CUMPLIDOS</strong><br /></span></em><span style="color:#000000;"><strong></strong></span><br /></span></span><span style="color:#000000;"><span style="font-size:130%;"><span style="font-family:times new roman;"><span style="font-size:100%;"><strong>ANA VEGA</strong><br /></span><br /></span></span><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:100%;"><span style="font-family:times new roman;"><strong>Si vuelves te contaré el secreto</strong> </span><br /><span style="font-family:times new roman;">MÓNICA GUTIÉRREZ SANCHO </span><br /><span style="font-family:times new roman;">Caballo de Troya Barcelona, 2008 190 páginas </span><br /><span style="font-family:times new roman;"></span><br /><br />Un título tan sugerente como éste esconde tras sus páginas una bella<br />y desgarradora fábula, en la que hemos de enfrentarnos al peligro de los deseos que se cumplen y cómo lograr salir victoriosos, o sanos y salvos, al menos, del ansiado territorio —que todos consideramos virgen excepto en rostros y en vidas ajenas— de la felicidad. La cita inicial de Rainer María Rilke así lo advierte: “Qué tremenda desgracia nos aguarda para que hoy seamos tan felices”.<br /><br />Un nuevo club abre sus puertas en una ciudad cualquiera, en una calle casi olvidada, pero con una extraña peculiaridad: se permite entrar a la sala tan sólo una vez. El club elige cuidadosamente a sus empleados, todos tienen algo en común: ésta es su última oportunidad de alcanzar su sueño. Una endiablada telaraña se oculta tras tanto misterio.<br /><br />Mónica Gutiérrez Sancho elabora un relato a modo de pieza musical (cada capítulo viene precedido por una o más canciones e intérpretes determinados) con todo detalle; una melodía late bajo cada palabra desde el primer capítulo. Como confiesa ella misma en la introducción: <em>“Hay gente a la que la persigue la buena suerte, / a otros, la mala; algunos parecen ser perseguidos por un color. / A esta historia desde la primera línea le persiguió la música”.</em> La originalidad y la frescura con la que la autora escribe esta novela provoca la sorpresa constante del lector en cada página, con recursos narrativos del todo impredecibles y que consiguen atrapar su atención desde el principio hasta el final.<br />La naturalidad que vemos reflejada en sus palabras la delata como mujer amante de las historias, de las buenas historias.<br /><br />La descripción es realista, neutral, cruda cuando ha de serlo: <em>“Ella no quería ese beso, ni esa mano esquelética entrando por su falda, pero pensó que no había nacido con cara de señora y aceptó la delgada y recta boca de él”.</em> Nos revela los secretos de cada personaje, sus sentimientos más ocultos, llevando a cabo un análisis brillante de los miedos, sueños y anhelos en los que todos podemos sentirnos identificados. Describe la <em>“soledad de las mesas, de esas sillas aterrorizadas con los miembros del revés”</em> y también la sensación que nos provoca la lluvia:</span><em> “Esa noche llovía. El agua caía desde algún lugar muy alto, para poder correr y dispersarse por la calle como unos manifestantes perseguidos”.<br /></em><br />Utiliza una ironía muy personal y certera:<em> “No lo entiendo. Y me llamaba sirena; ahora me hace sentir como una vulgar raspa de pescado”</em>. Para ello se sirve de un lenguaje coloquial, que provoca una cercanía inmediata: <em>“Hay gente a la que le persiguen los colores, a otros la mala suerte, a mí las historias y a mi marido la ignorancia”.<br /></em><br />Mónica Gutiérrez Sancho se muestra lúcida, sus personajes reconocen con rotundidad lo que sienten, aquello en lo que nos reconocemos también nosotros: <em>“La de señales que puedes conocer del otro, de lo más íntimas, y la poca intimidad que otorga entre dos personas una simple noche de sexo”.<br /></em><br />A veces, los dioses, dicen, castigan nuestras plegarias al concedernos nuestros deseos. No hallaremos aquí moraleja alguna ni instrucciones de uso, tan sólo recordarnos que <em>“el destino no nos pone las cosas tan fáciles: las señales también hay que ganárselas…”</em></span></span></div><a href="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R-LbLsc-y1I/AAAAAAAADFw/TY4wHG9Q7rM/s1600-h/IMG.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179943515387251538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R-LbLsc-y1I/AAAAAAAADFw/TY4wHG9Q7rM/s400/IMG.jpg" border="0" /></a>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-78734627305391692302008-03-12T01:01:00.007+01:002008-03-12T16:41:45.218+01:00INVENTARSE...<span style="color:#660000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><strong><span style="font-size:180%;">A</span></strong> lo largo de la vida las personas sufrimos diversos y variados síndromes. Cuántas veces no nos hemos acercado al de <em>Diógenes</em> acumulando trastos y basura en la memoria y en la mente. O al de <em>Estocolmo </em>ante esa relación tortuosa, que nos asfixiaba como si viviéramos debajo del agua sin tener aletas, ni escamas. Y no por ello nos encierran.<br /></span></span></span><br /><span style="color:#660000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;">Lo mismo pasa con las reencarnaciones. Las mejores son las que se hacen en esta vida. Ya veremos qué nos depara el destino para las próximas. Pero ahora, la ventaja es que tú decides todo. Cuando te reencarnas o te inventas de nuevo. Que viene a ser lo mismo.</span></span></span><br /><span style="color:#660000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;">Se puede escribir mucho sobre el arduo proceso que conlleva llegar a tomar esta decisión. De nacer de nuevo. No siempre es fácil. Ese partir de cero. Ya sea por un mal amor, por un mal amor hacia ti mismo, por unas calles que no son las tuyas, un mar que de tan azul te resulta cursi o cansino... Hay millones de motivos, que cada uno elija el suyo. Yo desde luego no pienso dejar de reencarnarme, de reinventarme, pero él lo canta mejor...<br /></span></span><br /></span><object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/mD7IJQ7fDKo&hl=en"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/mD7IJQ7fDKo&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br /><br /><span style="font-size:130%;"><span style="color:#660000;">Para</span> </span></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://malvisto.wordpress.com/"><strong><span style="color:#000000;">Andrés</span></strong></a><span style="color:#000000;"><br /><span style="color:#660000;"><span style="font-size:130%;">para que nunca dejes de hacerlo. Y para todos los que no tienen miedo a reinventarse, igual en algo peor que lo anterior, pero al menos diferente…</span> </span></span><br /><span style="color:#660000;">Y sí, porque no sólo escucho Jazz. Si mis CDs hablaran... </span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-70506719876707954112008-03-09T23:04:00.023+01:002008-03-12T01:18:32.656+01:00CRÍTICAS EN PRENSA A: " Si vuelves..."<a href="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R9RiPoFVDdI/AAAAAAAADFY/MIjSrhTKpJM/s1600-h/heraldo_28022008-1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175869892352871890" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R9RiPoFVDdI/AAAAAAAADFY/MIjSrhTKpJM/s400/heraldo_28022008-1.jpg" border="0" /></a> <span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><strong>EL DEBUT</strong> </span></span><div align="justify"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;"></span></div><div align="justify"><span style="font-family:georgia;"><span style="font-size:130%;"><span style="color:#000000;">Mónica Gutiérrez Sancho, nació en Sevilla en 1973 y educada y formada en Zaragoza, donde reside, publica una cuidadísima primera novela: "Si vuelves te contaré el secreto"(Caballo de Troya Madrid 2008 192 páginas), que es la narración de un lugar donde suena el jazz a todas horas (The Club), la historia de una calle( Praga) con sus moradores y, sobre todo, la historia de varios personajes, sobre todo mujeres (Rita, Julia, Sara...), que cantan y tocan y que viven relaciones de amor, de soledad, de búsqueda. La novela, en la que suenan piezas de jazz, canciones oscuras de pasión y desgarro, propone un viaje hacia la felicidad, hacia la esperanza, pero pronto percibimos que hay una emboscada, un trampantojo de emociones y sombras. Mónica escribe con transparencia y elegancia, y propone un mundo sugestivo, lleno de sugerencias y de hallazgos del tipo: <strong><em>"el dolor transforma la realidad más brutal en la belleza más absoluta."</em></strong> Antón Castro. HERALDO DE ARAGÓN.</span><br /></span></div></span><span style="font-family:georgia;"></span><br /><span style="font-family:georgia;"><br /></span><br /><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><strong><span style="font-size:130%;">E L C U L T U R A L</span></strong> </span><br /><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">EL MUNDO </span><br /></span><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;font-size:130%;">6 - 3 - 2 0 0 8<br /></span><br />L E T R A S / O P E R A P R I M A<br /></span><strong><span style="font-size:130%;"><span style="color:#990000;"><span style="font-family:times new roman;">Si vuelves te contaré</span><br /><span style="font-family:georgia;">un secreto</span></span><br /></span></strong><span style="color:#000000;">MÓNICA GUTIÉRREZ<br />Caballo de Troya, 2008<br />190 páginas, 12 euros<br /><br /></span><span style="font-family:arial;color:#660000;">La felicidad está de moda. Ayuda a vender libros. Esta primera novela de la sevillana afincada en Zaragoza Mónica Gutiérrez Sancho es una fábula sobre la búsqueda de la felicidad. Tal<br />vez demasiado compleja en su construcción y demasiado cargada de lirismo para ser vendida como eso que llaman “novela inspiracional” pero próxima a ellas en intenciones y atmósfera. En sus páginas varios personajes que ya no esperan nada de la vida reciben su última oportunidad. Y esconde una trampa casi tan grande como su ilusión.<br />El lugar donde la felicidad es posible es en esta historia un extraño café llamado The Club. Los clientes sólo pueden visitarlo una vez: después, sus puertas se cierran para siempre. Para todos, excepto para sus trabajadores, los encargados de hacer que la felicidad sea posible aunque efímera. Ellos son los protagonistas de esta novela.Así, el portero nocturno a punto de jubilarse,<br />la prostituta con dotes como cantante o la vendedora de vestidos de novia que aborrece su trabajo se encontrarán en ese lugar de terciopelos, sedas y músicas acariciadoras, y descubrirán que el escenario que proporciona a algunos la felicidad es causa de la desgracia de otros.<br /></span><br /><span style="font-family:arial;color:#660000;">Gutiérrez Sancho apunta maneras en esta novela. Sin embargo, descuida a su lector al crearle unas expectativas que no cumple ni de lejos. Los diálogos son abusivos, apenas aportan información, y el final es insípido. Y es que no basta con crear personajes casi perfectos.<br />Luego es necesario hacer algo con ellos. Y algo que no defraude.<br /></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.silencioeslodemas.blogspot.com/"><strong><span style="color:#000000;">CARE SANTOS</span></strong></a><span style="color:#000000;"><br /><br /><span style="font-family:georgia;"></span><br /><span style="font-family:georgia;"><em><span style="color:#000000;">Ha sido una gran satisfacción recibir mis dos primeras críticas en prensa. La primera por parte de Antón Castro en el HERALDO DE ARAGÓN y la segunda en: EL CULTURAL, del diario EL MUNDO de esta semana por la escritora Care Santos. Al parece también bloggera: </span><a href="http://www.silencioeslodemas.blogspot.com/"><strong><span style="color:#000000;">http://www.silencioeslodemas.blogspot.com/</span></strong></a></em></span></span><span style="color:#000000;"><strong><br /></strong><span style="font-family:georgia;"><em>En esta segunda sí me gustaría remarcar un punto. No de la crítica, soy alguien que comienza desde el suelo, y estoy deseando dejarme empapar por todo tipo de opiniones que me ayuden a crecer poco a poco. </em></span><br /><span style="font-family:georgia;"><em>Me refiero al comienzo: <strong>"La felicidad está de moda. Ayuda a vender libros."</strong> Ya que a mi entender las críticas deberían estar hechas a la obra del autor, no a los supuestos motivos personales que han llevado al autor a escribirla.</em></span><br /><em>Es u<span style="font-family:georgia;">n desafortunado principio, teniendo en cuenta que muchos ya sabéis que el libro está escrito como ho</span><span style="font-family:georgia;">menaje a mi padre que falleció demasiado joven carcomido por un cáncer y que no pudo llegar a leerlo entero. Un libro cargado de jazz.</span></em><br /><em></em><br /></span><span style="color:#000000;"><em>No está escrita precisamente para subirme a ningún carro de las ventas. Había demasiado dolor y ninguna felicidad en mi estudio y en mi vida, cuando se gestó esta obra.<br />Ésta y todas. Porque escribo desde las tripas y me la traé al viento las modas que se lleven en las pasarelas literarias.<br /></em><em><span style="font-family:georgia;"></span></em></span><em><span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#000000;">Obviamente el crítico no debe tener por qué conocer toda la bio-bibliografía de un autor, sería absurdo y por ese mismo motivo, considero que entrar en percepciones personales también lo es.</span> </span></span></em>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-19690911030287971662008-03-06T20:20:00.007+01:002008-03-06T20:52:55.545+01:00SOMOS HONRADOS...<a href="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R9BGug3kGNI/AAAAAAAADFQ/w2Y5CGq9wgQ/s1600-h/593685_52625717.jpg"><span style="color:#330000;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174713736759613650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R9BGug3kGNI/AAAAAAAADFQ/w2Y5CGq9wgQ/s400/593685_52625717.jpg" border="0" /></span></a><span style="color:#330000;"> </span><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#330000;"><strong><span style="font-size:180%;">R</span></strong>ecuerdo en los 80 cuando M. Summers nos sorprendió con su: <strong>“To er mundo é güeno”.</strong> Una especie de película que a través de cámaras ocultas ponía al ciudadano de a pié, con sus macarras pantalones de pana y las camisas de cuadros y cuellos hasta el suelo, en situaciones de lo más kafkianas. Diferentes bromas callejeras repletas de ese humor negro e ironía que a él tanto le gustaba. Unas peores y otras mejores, pero todos nos reímos en su peculiar demostración de que en el fondo todos somos buenos.<br />No sé si hoy en día sería lo mismo. No sólo porque estamos saturados de cámaras ocultas. Si no porque estamos a vuelta de todo. Demasiado. Hasta de ser honrados, o buenos, que según el catecismo creo que viene a ser lo mismo. Sin querer entrar en demagogias baratas les contaré lo que me ocurrió esta semana.<br />Todo comenzó cuando compré los periódicos en el quiosco. </span></span><div><span style="color:#330000;"><span style="font-family:georgia;">Le pagué con un billete de 5 euros y como vuelta recibí un millar de monedas. No me cuadró y con la palma de la mano abierta enseñando todo el pelotón de metal le dije:<br />− Creo que me ha devuelto usted de más, le he dado 5 euros.<br />Miró mi mano, se rascó la cabeza y después se rascó la cabeza una vez más.<br />− ¿Estás segura?<br />Me lo puso tan fácil que cerré la mano, y retrocedí como el que va a coger impulso.<br />− Sí − contesté al final sin entusiasmo.<br />− Pensaba que me habías dado 20 euros − dijo él cogiendo todo lo que está en mi mano y soltando un “graxssias”… Más o menos sonó así.<br />Pertrechada con mis periódicos, y sin los 15 euros de más, fui a un comercio cercano a comprar medias. Cogí dos pares negros. La chica de la tienda reponía género. Era como si yo no existiera. Aunque no me importó, no me gusta hablar en las tiendas.<br />Al llegar a casa y abrir la bolsa veo que no están mis medias negras, pero en su lugar hay un maravilloso pack de tres pares de medias. Miro el ticket. He pagado sólo dos, pero vuelvo a mirar y hay tres. Luego miro la talla, no es la mía y el color. El color… Color carne de 50 deniers, lo que viene a ser equivalente a las medias del ama de llaves del Jovencito Frankenstein.<br /></span><br /></span><span style="font-family:georgia;color:#330000;">Al día siguiente, vuelta a la tienda. Hay otra chica. Ésta al menos sonríe.<br />Le entrego el ticket y el pack de tres pares de medias sin abrir.<br />− Es que yo ayer compré dos pares y al llegar a casa he visto que había tres.<br />En esta ocasión no se rasca nada, pero me mira. Hacía mucho tiempo que nadie me miraba así. Como se suele mirar a un gilipollas.<br />Farfulla algo. Me da las gracias. Sigue farfullando frases medio incoherentes, mientras yo como poseída, abro la boca para entablar conversación, como si tuviera que expiar mi conducta de alguna manera. Le comento que puede que la dependienta metiera el pack de 3 por error en mi bolsa. Ella asiente y me dice que es probable, porque son medias que ni siquiera están marcadas. Me regala otro “gracsssias” cuando me voy.<br /></span></div><div><span style="font-family:georgia;"><span style="color:#330000;">En el supermercado. Una importante cadena. En la caja, después de escuchar incontables pitidos de mis artículos me indica el total: 4,21 euros.<br />Madre mía, con todo el embutido, la fruta, los dulces… Inicialmente el Ser que hay en mí se calla. Abre el monedero y paga. Luego mientras meto todo lentamente sin hacer ruido en las bolsas, con el temblor del ladrón, consciente de mi fechoría, la miro. Es una cría, imagino la bronca del jefe cuando la caja no cuadre, el descuento de todos mis artículos de su nómina…<br />− Mira, creo que me has cobrado de menos. No pueden ser sólo 4 euros con todo lo que he comprado.<br />La misma mirada. El mismo “grassias”.<br />− No vaya a ser que luego te descuadre la caja – le digo sonriente esperando que eso sí sirva para hacerle comprender mi estúpida actitud.<br />− No, si a mí por eso no me pasa nada. Pero “grassias señora”.<br /><br />En la puerta al salir, me pregunto si todo lo he hecho porque el quiosquero puede que me conozca de vista. Porque las medias que me podía llevar por el morro eran de un color horrible. No eran mi talla, ni la de todas las amigas y familiares que mentalmente reconté incluida mi tía de 91 años. Y sobre todo para no pitar a la salida de súper, con todo el mogollón de productos alimenticios sin pagar. Ser cacheada, desnudada, y posteriormente fichada y detenida. Ya que al abrirme el bolso encontrarían el maldito pack de tres medias “robadas” en otro comercio.<br />O porque realmente soy honrada, por muy difícil que se lo pongan a una hoy en día. </span></div></span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-48071143848245564162008-03-02T15:59:00.006+01:002008-03-02T18:09:00.554+01:00La tierra del cierzo...<a href="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R8rfGxjTaUI/AAAAAAAADFA/C2v8TaoUWn4/s1600-h/il_fullxfull_19440755.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R8rfGxjTaUI/AAAAAAAADFA/C2v8TaoUWn4/s320/il_fullxfull_19440755.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173192429462055234" /></a><br /> <span style="color:#000000;"><span style="font-family:georgia;font-size:180%;"><strong>N</strong></span>o sé si algo se mueve por esta tierra además del cierzo, pero lo que está claro es que algo está pasando…<br /><br />Se nota en el ambiente, cuando te levantas por las mañanas y tienes ganas de cantar y de soltar un poema al primero que ves nada más abrir los ojos, que puede estar en tu propio lecho o en la esquina de la calle. Necesitas decirle que el amor existe y no ha muerto, por más que lo persigan e intenten acribillar millones de mercenarios de la monotonía.<br />Es probable que esto se deba a que por las noches te preparas para irte a la cama con la ilusión de que vas a empezar a vivir de verdad en tu ansiado mundo onírico.<br /><br />Todo esto seguro que pasa porque </span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://toditoslosdias.blogspot.com/"><strong><span style="color:#000000;">Patricia</span></strong></a><span style="color:#000000;"> publica el 23 de Abril en Tropo Editores su libro: <strong>"Manderley en venta".</strong> La reina del surrealismo y de las historias que transcurren cuando dormimos. Y porque </span></span><a style="COLOR: black; TEXT-DECORATION: none" href="http://fernandosarria.blogspot.com/"><strong><span style="color:#000000;">Fernando Sarria</span></strong></a><span style="color:#000000;"> publica <strong>“El error de las hormigas</strong>” en el sello Eclipsados el 5 de Mayo, el rey de los poemas repletos de amor, donde se aprecian los 5, 7 o miles de sentidos que tiene el ser humano. </span><br /></span>Me alegro infinito por los dos.<br /><span style="color:#000000;">Un abrazo y enhorabuena.<br /></span><span style="color:#330000;"><br /><span style="font-family:times new roman;"><em>Artista: Joseph Blaker</em></span></span>Mónicahttp://www.blogger.com/profile/00621360802457633708noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-14654526.post-8180902683796924392008-02-20T20:02:00.017+01:002008-02-29T17:13:23.619+01:00VISIONES<div align="left"><a href="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R7x7qBIPL2I/AAAAAAAADEA/IJvuwTCQoD0/s1600-h/922648_13961929.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169142434102194018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_5whcFE2tXpc/R7x7qBIPL2I/AAAAAAAADEA/IJvuwTCQoD0/s320/922648_13961929.jpg" border="0" /></a><span style="font-family:georgia;color:#330033;"><strong><span style="font-size:180%;">O</span></strong>lga y Juan eran una pareja de lo más normal.<br />Frecuentes discusiones, seguidas de vez en cuando de fogosas reconciliaciones. Habitual monotonía. Algunas escapadas nocturnas de Juan con los amigos, aceptadas por Olga con reserva. Esperas que terminan con el libro desparramado sobre los grandes y bizcos pechos de Olga, que no estaba tan tranquila como decía cada vez que Juan volaba por las noches.</span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;color:#330033;">En otras épocas ella era la que lo hacía. Ahora sólo espera y lee. Juan medio mareado habitualmente recoge el libro, y lo coloca en la mesilla a la vez que apaga la luz, para que Olga se duerma del todo y deje de dar vueltas en la cama.</span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;color:#330033;">Antes volaban juntos. A miles de sitios. Ella tenía una cafetería y se declaraba una psicóloga de la calle. No era guapa, pero era tremendamente atractiva, llena de carne turgente y sensualidad que meneaba con desparpajo por dentro de la barra. Una valquiria de la cerveza y las copas. Él era un plumillas inquieto, delgado e idealista.<br />Luego ella cerró el negocio y aún volaron más. Luego él dejó de lado muchas ansias y sentó la cabeza, llegando alto o bajo, según desde dónde se mire.Con el tiempo, sólo volaban los de alrededor. Era una de las muchas desventajas de vivir cerca del aeropuerto. </span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;color:#330033;"></span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;color:#330033;">Era todo normal. Todo lo normal que puede ser después de casi veinte años juntos.Todo menos las visiones de ella. Según Olga. Para él en algo tenía que entretener su mente inquieta. Inquieta en tiempos. Ahora prácticamente dormida. </span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;color:#330033;">Por las mañanas tenía una visión con la persona que sería su próximo cometido. Estaba segura que a esa persona le había pasado “algo”. Gente en la que no tendría por qué pensar bajo ningún concepto. Ni les apreciaba, ni les odiaba, ni les veía desde hacía siglos y mucho menos meditaba sobre lo que podría acaecer en sus vidas. </span></div><div align="left"><span style="font-family:georgia;color: