tag:blogger.com,1999:blog-14550242.post-1090093701711164222008-02-03T15:45:00.000+01:002008-02-03T15:47:27.797+01:00Modigliani en Villahermosa<p style="text-align: justify;" class="titular"><span style="font-size:180%;">El genio del volumen y la curva</span> </p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="foto-horizontal"><img style="border: 3px solid rgb(211, 213, 212);" src="http://www.elconfidencial.com/fotos/ocio/2008020159modigliani_art.jpg" alt="El genio del volumen y la curva" /></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;" class="pie-horizontal">Parte central de 'Desnudo' (1917).</p><div style="text-align: justify;"> </div><br /><div style="text-align: justify;"> </div><div style="border: 2px solid rgb(252, 244, 179); padding: 10px; float: right; background-color: rgb(254, 251, 225); text-align: justify;"> <p style="margin: 0pt; padding: 0pt 0pt 5px; width: 250px; font-weight: bold;">MODIGLIANI Y SU TIEMPO</p> <p style="margin: 0pt; padding: 0pt; width: 250px;"><strong>Exposición de pintura, dibujo y escultura.</strong><br /><strong>Fecha:</strong> Hasta el 18 de mayo.<br /><strong>Lugar:</strong> Museo Thyssen-Bornesmisza. Paseo del Prado, 8. Madrid<br /><strong>Teléfono:</strong> 91 369 01 51.<br /><strong>Horario:</strong> De m. a d. de 10 a 19h.<br /><strong>Entrada:</strong> 3,50 a 5 €.<br /><a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2008/02/02/www.museothyssen.org" target="parent"><strong><u>www.museothyssen.org</u></strong></a><br /><strong>Lugar:</strong> Fundación Caja Madrid. Plaza de San Martín, 1. Madrid<br /><strong>Teléfono:</strong> 902 246 810.<br /><strong>Horario:</strong> De m. a d. de 10 a 20h.<br /><strong>Entrada libre.</strong><br /><a href="http://www.fundacioncajamadrid.org/" target="parent"><strong><u>www.fundacioncajamadrid.org</u></strong></a> </p> </div><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;">"El hombre que no puede encontrar nuevas ambiciones e incluso a un ser humano nuevo dentro de sí, aquel que está siempre destinado a luchar con lo que permanece podrido y decadente de su propia personalidad, no es un hombre". Con esta declaración de intenciones comienza una exposición muy apetitosa para gran parte del público. El responsable de estas palabras, <strong>Amedeo Modigliani </strong>(1884-1920), es objeto de una gran muestra que quiere ir más allá de la enorme popularidad del artista y quiere devolverle la dignidad académica que se merece y que se le ha negado por su poco clara adherencia a alguno de los ismos del siglo XX.</p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;">Así por lo menos lo reconoce <strong>Guillermo Solanas</strong>, Conservador Jefe del Museo Thyssen-Bornesmisza, institución que organiza de nuevo junto a la Fundación Caja Madrid la que supone su décima muestra en colaboración. Desde el martes 5 de febrero se puede contemplar esta gran exposición formada por 126 obras que, ante todo, y como reconoce su título, es un rico diálogo entre Modigliani y los artistas de su tiempo. Así se proyecta en la manera de abordar el recorrido, que es además cronológico y tiene, tal como señala su comisario, <strong>Francisco Calvo Serraller</strong>, la virtud de "explicar con cosas que se ven y no solo con textos". De esta forma hay un juego lleno de posibilidades en el hecho de contemplar la obra de Modigliani junto a la de su adorado Cezanne, o de otros como <strong>Gauguin, Paul Chagall </strong>o <strong>Brancusi</strong>. </p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;"><strong>La importancia de Cezanne</strong></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;"><img src="http://www.elconfidencial.com/fotos/modigliani1_20080202.jpg" align="left" />La primera parte que acoge el Thyssen comienza con el efecto que las grandes retrospectivas dedicadas a Gauguin, <strong>Toulouse-Lautrec </strong>y sobre todo a <strong>Cezanne</strong> tuvieron sobre el artista italiano a su llegada a París en 1906. El primer contraste de la muestra es el de la presencia de la obra <em>El muchacho del chaleco rojo</em> (1888-1890), un lienzo que obsesionaría a Modigliani -llevó su reproducción en el bolsillo durante mucho tiempo-, al lado de su <em>Violonchelista</em> (1909). Esa lánguida caída <em>cezanniana</em> de la cabeza hacia un lado se aprecia en otros muchos otros retratos del italiano, recogidos aquí y en la última sala de esta primera parte, momento en el que la muestra toma su mayor esplendor y refleja con precisión su gusto por la linealidad y la rotundidad volumétrica. Pero antes, entre medias, hay una parada a su trabajo de escultor, que era lo que ante todo se consideraba y en donde quedó muy influido por el arte de las máscaras africanas y por los sabios consejos de Brancusi quien le recomendó trabajar la piedra. </p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;">Igualmente requieren nuestra atención sus populares desnudos. Poseen una concepción simbolista del desnudo femenino y en ellos fue avanzando desde una postura algo moralista hacia una representación más fresca y mediterránea. Con esta serie de cuadros demuestra tener muy presente la gran tradición pictórica -representando el desnudo recostado a la manera iniciada por <strong>Giorgione</strong> en el siglo XVI-, pero sin dejar de buscar incansablemente un nuevo ideal de belleza. Al final del recorrido del Thyssen, una fotografía de Modigliani hace un guiño a su adorado cuadro de Cezanne, adoptando la misma postura que su muchacho protagonista.</p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;"><strong>Paisajes y dibujos</strong></p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;"><img src="http://www.elconfidencial.com/fotos/modigliani2_20080202.jpg" align="right" />A continuación, toma el testigo el espacio de la Fundación Caja Madrid, que recoge una importante segunda selección de retratos y desnudos, pero también incluye algunos paisajes y dibujos. Los primeros fueron realizados durante su estancia en Niza y por culpa de la escasez de modelos. En ellos se reflejaba un perfil arquitectónico al estilo de Cezanne, <strong>Braque</strong> y <strong>Derain</strong>, y aun siendo un género poco utilizado por el artista, sus creaciones influyeron en otros pintores de su círculo, como Marc Chagall o <strong>Maurice Utrillo</strong>. En cuanto al dibujo, gracias a él pudo experimentar muchísimo y retratar el ambiente del que fuera su segundo barrio de residencia en París tras Montmartre: Monparnasse, cuyos cafés recorrería en busca de esos tipos humanos que le sirvieran como modelos improvisados.</p><div style="text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;">La muestra comienza y acaba con unas cuantas fotografías que pretenden hacer más cercana la figura fascinante de este artista: en ellas se muestran los lugares en los que vivió y trabajó, se nos acerca a su famosa historia de amor con <strong>Jeanne Hebuterne</strong>, y se nos da a conocer las personas que le rodearon. Con todo ello se consigue una exposición realmente sobresaliente guiada por un espíritu didáctico y curioso realmente enriquecedor.</p>fmghttp://www.blogger.com/profile/08282214007803679468noreply@blogger.com0