tag:blogger.com,1999:blog-129633542008-04-22T16:55:18.338+01:00elpintordeorillasEl pintor de orillasnoreply@blogger.comBlogger23125tag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-86041043538320854052007-04-22T16:06:00.000+01:002007-05-25T16:18:16.275+01:00Mama tierra...<object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/7S3H_Zymqcg"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/7S3H_Zymqcg" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1143029974888688712006-03-22T13:13:00.000+01:002006-03-22T13:22:32.040+01:00Con permiso de Cortázar...<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/bella-del-senior-albert-cohen.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/bella-del-senior-albert-cohen.jpg" border="0" /></a> <span style="color:#ffcc00;"><strong>Hace ya tiempo me sorprendí leyendo ese libro tan recurrente y siempre presente, eternamente en estado de moda y tan manoseado, a veces, para deleite del cultureta ocasional con la sola pronunciación de su título. Me gustó Rayuela, no voy a negarlo. Me encantó la locura transitoria y titileante de Horacio y sobretodo me enamoró, como a tantos otros antes que a mí, ese personaje maravilloso que es La Maga. Evidentemente me sorprendió, pero en cierto modo he de decir, aún a riesgo de cometer herejía, que de alguna manera también me decepcionó, esperaba más de un libro que me habían recomendado por activa y por pasiva, tal vez por eso su lectura me supo a poco, entonces, claro está, no me di cuenta de ello. El año pasado releí aquéllas páginas y, en honor a la verdad, fue todo un descubrimiento, como leerlo por primera vez. En esta ocasión me centré más en la relación de sus personajes y disfruté muchísimo de su lectura. Un gran libro sin duda, pero en esas estaba yo, pensando aún a día de hoy que aquélla era la relación de amor más original y mejor narrada de los últimos tiempos cuando ante mis narices y gracias a la recomendación de la Grandes (al César lo que es del César), apareció la que sin duda es para mí la auténtica obra maestra del romanticismo contemporáneo, el manual de las historias de amor, el libro que me abrió los ojos y que sin duda me da otra concepción de la Rayuela de Cortázar, pues no he podido dejar de comparar, mientras leía, ambas formas de ver el amor imposible e incompresible. Y ya tengo mi favorito. No es que tengan mucho en común estas dos historias pero en cierto modo si me permito establecer un paralelismo evidente en la intención de ambos autores, y no me importa ser el único que la vea. La obra a la que me refiero no es otra que "Bella del señor" de Albert Cohen. No quisiera extenderme mucho en el comentario de esta maravillosa novela porque prefiero dejar patente mi encarecido emplazamiento a sus páginas, recomendar, en una palabra, su lectura. Tiene pasajes brillantes a la altura de muy pocos escritores de este siglo (hablando del anterior, se entiende) y en sí todo el escrito, de principio a fin, es un fantástico tratado sobre el amor, las apariencias, las clases sociales, la ironía, los celos, la violencia y la monotonía en las relaciones. Bella del señor, Albert Cohen, obra maestra y libro de cabecera inevitablemente, con permiso de Cortázar.</strong></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1139564104184731652006-02-10T10:25:00.000+01:002006-02-10T10:35:04.200+01:00HUECOS, por Sidhe<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/ausencia3.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 204px; CURSOR: hand; HEIGHT: 130px" height="183" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/ausencia3.jpg" width="286" border="0" /></a> <strong><span style="color:#ffcc00;">Son las 7:55 de la mañana. Tan solo faltan 5 minutos para que el despertador me agobie como cada día. Me giro dando media vuelta más de lo que habitualmente podía y entonces me acuerdo de que ya no estás. Que anoche te fuiste. Me encuentro con el primer agujero, con el hueco.</span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">El despertador suena. Me quejo. Abro los ojos y estiro el brazo intentado tocarte como cada mañana. Finisterre comienza en tu lado del colchón. Soy capaz de levantarme. Tengo ganas de llorar. Como cada día lo primero que hago es coger una taza y llenarla de café recién hecho; no hay, éso es porque ya no estás. Pongo las medidas de café y agua que usabas cada mañana mientras yo, desde la cama, te pedía guerra de la buena. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Abro el armario. Está vacío, oscuro, tiene eco, huele a ti, me dan ganas de llorar, doy un portazo con toda mi fuerza, no es suficiente, pego un puñetazo, siento dolor, lloro, me siento en la cama, me echo las manos a la cabeza, lloro, te odio por haberte ido y te amo tanto para desear que vuelvas. Me regalas un segundo hueco.</span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Salgo de casa. Voy al garaje. Mi coche desde hace meses no tiene notas en el parabrisas diciendo que me quieren, que están deseando volver a casa del trabajo para verme o con un simple “Pienso en ti”. A la izquierda falta tu coche. Hay otro hueco que me recuerda que no estás, que te has ido. No paro de encontrarme huecos de ti: el de tu albornoz, tu cepillo de dientes, en el sofá, el perchero, las maletas, el coche, los cds,… El desamor tiene forma de hueco y no de corazón, sino de frasco donde guardamos los cepillos de dientes. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Hoy me has llamado. Preguntaste a qué hora te podías pasar a recoger el resto de tus cosas que, traducido a palabras para entenderlas es que vas a venir a dejarme más huecos que me recuerden de un solo vistazo que ya no estás, que ya no me quieres y que ya no vas a volver. Por supuesto tu llamada era para que yo no estuviera. Te dije que a las ocho, que estaría en el gimnasio. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Es mentira, no voy al gimnasio. Estoy en el bar de enfrente, aquel a donde siempre bajaba a comprarte el tabaco, el que no te gustaba porque decías que olía a bar. Te he visto entrar. Llevabas un gran hueco en una bolsa bandolera. Seguro que ya tienes premeditado dónde dejarlo en pequeños trozos. No sé si salir corriendo detrás de ti y suplicarte que vuelvas, de rodillas y agarrado a tus piernas. Me pierde mi ridículo. Me pido otro whiskey. Veo la luz del salón encendida. Seguro que está dejando huecos en las velas del salón. En las 35 que te encendí en todo el salón el día de nuestro aniversario. Mañana te llamaré para decirte que las velas son mías para que vengas y las devuelvas. A lo mejor basta para que te quedes. Seguro que deja huecos en las fotos, en las figuritas que compramos en Marruecos, en la cajita de madera donde guardábamos los condones, en el cuadro del salón, en tus perfumes, en tus cremas, en las sonrisas, las miradas, las risas, la piel de gallina que tenías la primera noche, tus lágrimas en mi hombro los domingos viendo una peli en el sofá, los regalos, los besos, los abrazos, las manos entrelazadas, los silencios, en las veces que pensaba en ti… </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Te he visto salir. Llevabas el abrigo que te regalé. No he sabido interpretar tu cara. No sé si era de alivio, de tristeza, de alegría, de incertidumbre. Tenías cara de nada.Me bebo el whiskey de un trago, quiero llorar, pido la cuenta, pienso en salir y provocar un encontronazo fugaz en la puerta del garaje, recapacito, salgo del bar, tomo dirección contraria a la tuya, camino al portal. Voy a buscar los huecos. Llamo al ascensor, tarda, subo por las escaleras, abro la puerta, cuelgo el abrigo. Huele a café recién hecho. Las velas están donde siempre. Hay una maleta en el hall. Tu albornoz está en su sitio, el cepillo de dientes ha vuelto al frasco, hay una nota en el espejo que te dice que te perdone, que me echas de menos. Salgo corriendo, bajo las escaleras de tres en tres, abro la puerta del portal, voy al garaje y allí estás, dentro de tu coche, esperando una respuesta. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Hay un silencio, pienso, recapacito, me concentro y en mi mente encuentro una respuesta: Mañana me apunto al gimnasio.</span></strong></div><div align="justify"> </div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;"></span></strong></div><div align="justify"><span style="color:#ffcc00;"><em>(Publicado por Sidhe en El Rincón de Dani el 4 de Febrero de 2006)</em></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1137600348441630542006-01-18T16:47:00.000+01:002006-01-18T17:09:37.396+01:00Andrés Lewin, genialidades...<div align="center"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/1983.4.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/200/1983.4.jpg" border="0" /></a> <span style="color:#ffcc00;">En la ciudad hay muchos coches<br />y la gente tiene mucha prisa.<br />En el cielo, el tráfico es mejor.<br />***<br />Cuando te vas, mi barrio se hace pequeño,<br />se derrumban los edificios y<br />desaparecen mis vecinos.<br />Al final solo queda mi casa,<br />y descubro que mis vecinos<br />se han amotinado en la cocina.<br />Y se comen mis empanadas.<br />No les daré mis trucos.<br />***<br />Algunas cosas de la naturaleza,<br />me sugieren que haga cosas contigo.<br />Mira esos dos perros follando, por ejemplo.<br />***<br />Hay una cosa que va de tu casa a la mía<br />pasando por la panadería<br />y dejando un agujero.<br />Llevo una semana intentando escribir una nana<br />pero me duermo.<br />***<br />Voy a empezar un diario.<br />Voy a ir al gimnasio.<br />Voy a dejar de fumar.<br />Voy a memorizar el diccionario.<br />Y entre plan y plan, espero vivir un poco.<br />(alguien debería catalogar este trastorno)<br />***<br />Por la calle, todos los chicos son más guapos que mi novio.<br />Asique me tengo que acordar que el más guapo de todos,<br />el que duerme a mi lado,<br />un día pasó por la calle.<br />No quisiera leer en sus ojos un adiós.<br />Por eso hemos pintado mi habitación de calle,<br />con tráfico, semáforos y estaciones de metro.<br />***<br /></span><span style="color:#ffcc00;"><p align="center"><strong>Poemas escritos por Andrés Lewin<br /></strong></span></p><a href="http://www.andreslewin.com"><span style="color:#ffffff;"><strong>http://www.andreslewin.co</strong></span></a><a href="http://www.andreslewin.com"><span style="color:#ffffff;"><strong>m</strong></span></a> <p align="center"><span style="color:#ffcc00;"></span></p><p align="center"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/1983.3.jpg"></a></p><p align="center"><span style="color:#ffcc00;"><br /></p></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1136884592229493882006-01-10T10:12:00.000+01:002006-01-10T10:16:32.426+01:00AGUA Y BRISA (III)<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/LG0217X.2.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/200/LG0217X.1.jpg" border="0" /></a><br /><span style="font-size:85%;color:#ffcc00;"><em>Devenir es el nombre que damos a las cosas que aún no tienen nombre, miedo es el nombre que damos a las cosas que no nos atrevemos a nombrar. Y el miedo, una vez fuera, es sólo un reflejo del miedo, sin poder para adueñarse de la conciencia de las personas…</em></span><br /><div align="justify"><span style="font-size:85%;color:#ffcc00;"><br /><strong>La arena ha quedado pegada en la mejilla temblorosa de Yusuf. Reinventándose a sí mismo desciende la opacidad de la madrugada y, ahora sí, se dispone a caminar eternamente por la arena fina en busca de M´Gouna, en busca de la dulce Apo y de los dedos de Lahcen. Pegajosas, las manos descienden por el pecho y sacuden el barro enredado en las axilas de Yusuf que da un sorbo de lactante a las mamas de la roca redimiendo así los pecados de la noche. Piensa en la aldea y no recuerda cuando se alejó de sus calles blancas, de sus mujeres con sombreros de tinaja y asas de brazo, del horno donde el olvido habita el fuego del hambriento. No recuerda en qué momento dejó de recorrer el camino correcto, en que momento quedó preso del sueño y en que momento se desveló. Escalando la roca que le dio cobijo, la mañana le sorprende con pesadumbre y avanza agarrado a una cala, con las uñas llenas de arcilla y los ojos vacíos de recuerdos.<br />Al llegar a la cima, adivina las cañas y un sonido le alcanza y le golpea con su látigo rítmico y reverberante. Un djembé le devuelve M´Gouna, y a su cabeza llega el crujir de las llamas en el horno, el repiqueteo de los pies de Apo haciendo sonar sus balghas amarillas. Los pechos de Lahcen. Los niños y sus pies danzando al son de unas chapas de refresco que rebotan en el suelo. Y danza (ahora) una lágrima que se evapora en la ardiente mejilla de Yusuf, que se encarama a una piedra y deja resbalar las manos hasta dejar sus brazos en posición vertical junto al torso desnudo. En aquél paisaje extraño no hay mujeres en las dunas, si no pálidas muchachas que bailan desnudas. Ni hombres bebiendo té de menta, si no pálidos muchachos que golpean tambores y beben de botellas de vidrio. Allí no hay niños haciendo rebotar chapas, sólo pálidos niños que se sumergen en las aguas y rebotan sus cuerpos contra las olas. Allí no hay Apo, ni Lahcen, ni M´Gouna. Allí solo está su corazón hecho añicos que se hunden en la inmensa locura de aquéllas gentes extrañas. Wahid, itnani, talatatun. Allí no hay nada para él. Sólo un deseo que le amenaza y le lanza contra su desdicha, un deseo que le golpea con el puño cerrado y le somete, que le hace arrodillarse con el alma entre los pies, meciéndose en el suelo ante la impotencia del olvido. Desesperado Yusuf, camina arrastrando su pecho por las ramas viejas, y al salir al camino ancho - ancho el camino, ancho el abismo -, descienden de un coche dos pálidos hombres que le interrogan en un idioma que no comprende, y sujetándole por los codos con unas manos que no comprende, le hacen entrar en el vehículo, camino hacia algo que no comprende. Wahid, itnani, talatatun. Apo en colores, Yusuf en blanco y negro. Itnani, wahid, talatun. Lahcen a la menta, Yusuf en seda y caricia. Talatun, itnani, wahid. M´Gouna tan lejos del hombre como cerca del hilo de mar que los separa. Tres, dos, uno. Chapas que rebotan en la cabeza de Yusuf. Dos, uno, tres. Pálidos hombres, pálidas mujeres, danzan desnudos. Uno, dos, tres. Ventana con vistas a la nada, y adiós al camino ancho, y adiós al ancho abismo. Uno, Apo en colores. Dos, Lahcen durmiendo en el pecho. Talatatun, Yusuf en blanco y negro, en gris, en negro. Yusuf en adiós a la menta, Yusuf, harina en las mejillas y arena en el horno. Talatatun, itnani, wahid.</strong></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1136365340300903602006-01-04T09:59:00.000+01:002006-01-04T10:08:55.196+01:00AGUA Y BRISA (II)<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/LG0217X.0.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/200/LG0217X.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><em><span style="font-size:85%;color:#ffcc00;">A través del tiempo redimido para nuestros quehaceres, escucha el silencio de los tuyos, atraviesa las paredes de adobe y sueña otro mundo…</span></em></div><div align="justify"><br /><strong><span style="font-size:85%;"><span style="color:#ffcc00;">Apo recoge el ramaje seco, y se apoya sobre el poyete de la entrada a la kasbah. El sol comienza a alzarse sobre las dunas y retuerce su júbilo contra la piel de la muchacha. Apo juguetea con los pies y hace chocar sus balghas amarillas cubiertas de barro seco. Un chasquido leve rompe el silencio en el que la niña ha sumergido su tela de araña durante unos minutos y se gira para observar a su padre que aparece tras la puerta con gesto vago rozando el cabello de Apo, con los dedos colmados le regala una mirada, aquélla que sólo a ella le dedica en esa mañana precoz de Mayo. Yusuf se acuclilla sobre las piernas de Apo y le susurra al oído algo que, entre risotadas y aspavientos, la niña celebra retorciéndose en la arena, rebozándose como un animal que halla cobijo en un juego primitivo e inocente.<br />Yusuf se incorpora y admira la aldea sobre la que los mercaderes han comenzado a instalar sus puestos. Entre las frutas, semillas y toda clase de especias, surgen las antenas parabólicas como plantaciones de tecnología al servicio de la nada. Yusuf se refugia del sol bajo el techo de la Kasbah, construida de tierra, paja y agua para formar los bloques de adobe con los que se levantan las gruesas paredes y los tallos de bambú dispuestos entre troncos de sabina formando el techo que le refugia del calor acuciante de las primeras horas del día. Tras el telón de aquélla estampa ensordecedora de gentes que van y vienen con carros tirados por animales, de negociantes que regatean la compra y mujeres que se llevan las manos a la cadera para no perder el equilibrio, Apo se agarra a la jalaba de Yusuf que acuna la cabeza de la niña posando su áspera mano sobre la cálida mejilla de la muchacha. A través de las cañas, Yusuf observa el trajín de los años que quedan para alejarse algún día de aquel enjambre de hombres y mujeres que nada tienen y a ningún lado van, asumiendo lo imposible que resulta de concebir tal deseo a esas alturas. Para Yusuf abandonar todo aquello que le rodea, jaula de hombres fingiendo ser libres, sería abandonarse a sí mismo, y prefiere la angustia del que sabe que existe algo mejor e inalcanzable, al abandono terrible de la soledad que le ofrece una vida inexplorada fuera del hogar que construyó, fuera del calor de la mujer que le hace vencerse en el lecho, fuera de los ojos de Apo. Alberga sin embargo el temor de las noches frías, el de los largos paseos en busca del trueque. El que da a su familia el alimento cotidiano del hombre autosuficiente que amasa el hambre con las mismas manos con que se alimenta la pobreza. Y en el horno de barro, como todos los días por los siglos de los siglos, cuece el pan que ofrece a cambio de fruta y monedas con que pueda comprar un pedazo de nada y otro poco de algo. Nada más. Nada más puede ofrecer un hombre que no tiene nada, que nada espera y nada sueña. Sólo unos ojos que ahora se pierden en el abismo de M´Gouna, donde las personas caen sumidas en el traqueteo moribundo del devenir de sus días y se adentran en un camino que lleva a la muerte como a la vida trae al que se resiste a tomarlo.<br />Apo feliz, Apo en colores. Se refleja en la sombra que proyecta la ventana en el interior de la kasbah y un rayo, que también se ha colado, choca frenéticamente contra la tinaja que contiene la harina y se estrella un arco iris de formas y dibujos contra la pared de la estancia. Apo en colores, saboreando el té a la menta que Lahcen prepara en la sobremesa, mientras Yusuf remienda con sus manos la masa de pan y dispone en el horno el fuego con que calienta su amor por aquéllas dos mujeres.<br />Lahcen y Apo se entretienen cantando historias y Apo reinventa la suya, mira de reojo y el pan ya está listo, es feliz en ese instante breve mientras observa con descaro los pechos de Lahcen que se vuelve y le reprime con la mirada agresiva y cómplice a la vez. En la eternidad de la noche Lahcen se protege con el calor del pecho de Yusuf y se funden como el agua se funde con la sal en el mar del tiempo. Yusuf acaricia la cima de las montañas y desciende lentamente a través del suave estómago de Lahcen que descarga un leve gemido cuando su sexo roza los dedos de Yusuf. Y éstos se agitan sinuosos y acompasados entre las piernas de la mujer que abre los muslos para recibirle, él acepta la invitación y entra sin llamar en el vientre de ella. Y comienza el baile de las bestias al ritmo que les marca el propio deseo, el sudor es el río que recorre las manos de Lahcen, y va a morir en el mar de sudor que es la espalda de Yusuf. Se vierten el uno en el otro, se derraman y la danza concluye en un movimiento decadente y final. Yusuf se inclina y se clava en los ojos de Lahcen. El pan ya está listo. Y Apo descansa en el lado opuesto de la kasbah ajena al rugir de la carne y es feliz en ese instante breve mientras sueña con descaro que el mañana llegará, como cada día, con el primer rayo de luz que entre por la ventana.<br />Wahid, itnani, talatatun. Uno, dos y tres. M´Gouna recibe un nuevo día con cielos rojos y nubes transparentes, la aldea toma el pulso a la vida y acelera el ritmo con el transcurso de la mañana. Las mujeres se acomodan sobre las dunas y los hombres vociferan sus ofertas entretejiendo el multicolor circo en que se convierte M´Gouna sobre la inmensa planicie del desierto. Wahid, itnani, talatatun. Los niños juegan sobre el asfalto raído a quemarse los pies mientras aporrean las chapas de los refrescos contra el suelo, un salto tras otro, y vuelta a empezar, lanza la chapa y rebota. Uno, dos y tres. Una mujer grita algo y un niño corre despavorido entre el gentío que abarrota la calle principal de M´Gouna. A la puerta de la kasbah se reúnen los hombres para beber té de menta mientras el grupo de niños de pies ardientes que antes jugaba con las chapas, ahora se arremolina sobre otro grupo de hombres que golpean darbukas y lanzan cánticos al dios del trueque y el pillaje. Wahid, itnani, talatatun. Los niños bailan y gritan histéricos, Apo menea su cuerpo delgado, retuerce sus manos y le hace un guiño a la vida. Uno, dos y tres. Las chapas rebotan igual que rebotan los pies de los niños. Wahid, golpe de djembé. Itnani, golpe de chapa. Tres, golpean los pies de Apo el suelo quemándolos al compás de la música.<br />Talatatun, al compás de la música vende Yusuf sus panecillos haciendo castillos de harina en el aire cálido de M´Gouna, decidiendo en un súbito abandono que cambia su vida por la cara opuesta de unas calles que no conoce. Itnani, de este modo entreteje la celeridad de ese instante en que se aleja del adobe marchito de la kasbah, para traer a sus vidas un soplo de oportunidades que nunca tuvieron. Wahid, y entrega sus manos al feroz entramado que forman las promesas que un día se hizo y que ahora ya (sabe) no podrá cumplir. Tres, adiós a la tormenta de arena, y se la bebe en una súbita bocanada, contraste de cristales por los que atraviesa la luz de la luna, contraste de metales que cubren la alfombra raída por los que corretea un alud de recuerdos. Dos, camina como otros caminaron a través de la desesperación, en una máquina del tiempo que le lleva desde M´Gouna a ningún lado. Uno, pasado y futuro, tan lejos uno del otro como la línea que atraviesa la tierra del delgado hilo que ata a los hombres a su destino.<br />Yusuf triste, Yusuf en blanco y negro. Se refleja en la sombra que proyecta la lejanía en el interior de la kasbah, y un rayo que ahora se ha colado, choca desesperadamente contra los pies que se visten de arena y estalla un terremoto de lágrimas e incertidumbres contra la pared de la vida. Yusuf en blanco y negro, saboreando el adiós a la menta que Lahcen prepara en la madrugada, mientras Apo remienda con sus manos las manos del padre y dispone en el horno el fuego con que calienta el temor a la despedida.</span><br /></span></strong></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1135873913625154392005-12-29T17:24:00.000+01:002005-12-29T17:31:53.643+01:00AGUA Y BRISA (I)<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/LG0217X.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/LG0217X.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"><em><span style="font-size:85%;color:#ffcc00;">Agua y brisa. Marea. Saliva arrasada, muere en la arena. Frío, tiembla y frío. Las olas regresan y marchan hacia la tierra, vuelven al cielo y se retuercen en ellas mismas. Vive a través del salitre que usa de manta en este día apacible y fugaz. Despierta y ven. Arriba, camina. Despierta y ven. Despierta…</span></em></div><div align="justify"><em></em><br /><strong><span style="font-size:85%;color:#ffcc00;">La arena ha quedado pegada en la mejilla temblorosa de Yusuf, como un calvario añadido al frío de las manos rasgadas y adormecidas, señuelo de la nostalgia. El agua roza los dedos formando un barro hermético y discontinuo en las sinuosas líneas de la palma encallada. Los labios amoratados cobijan diminutos granos de playa, amoldados a cada grieta como jirones de aquella playa en la que pronto serán marea baja. Yusuf frunce el ceño y regresa a la vida en un instante, desabrocha el ojo y en su celosía deja entrar la luz a través de los párpados, como el que deja entrar la vida a ráfagas y en pequeños intervalos. Mientras se acomoda y precipita a esta nueva realidad que es el día incontenible, aleja el rostro del brazo sobre el que se dejaba mecer y se inclina alzando levemente la barbilla.<br />Un ligero golpe de brisa le alivia y le abrasa a partes iguales como ascuas de carbón encendidas sobre la piel gruesa. El frío es insoportable, feroz y, a pesar de ello, el sol devora su frente incombustible. La sal se ha detenido a jugar con los dedos de sus pies, él observa y no lo impide, e inmediatamente después de intentar incorporarse cae irremisiblemente sobre el abismo de su propia debilidad. La costa se asoma como un lugar excesivo, con voluntad de infinito, salvaje para su condición de ser mortal y ajeno a los anhelos del destino fútil de los hombres. Trata de pensar qué lugar es aquél en el que las fuerzas le dieron de lado y en el que la memoria se ha esfumado en fugaz parpadeo, tal vez para encontrar lo que un día perdió junto con tantas cosas.<br />La aldea no debe quedar lejos de allí, piensa, sin duda se desorientó al caer la tarde y decidió quedarse a dormir en la playa, al abrigo de aquéllas montañas que no recuerda haber visto hasta entonces. Aunque la sensación de no recordar nada le hace sentir extraño, Yusuf no es hombre que albergue temores fácilmente. El miedo, se repite a sí mismo, una vez dentro del cuerpo que posee es peligroso para él mismo, para el propio miedo, y sólo él se alimenta y crece a medida que se hace más fuerte. Por esta razón, Yusuf no le da un milímetro de ventaja. Una vez fuera, el miedo es sólo un propio reflejo del miedo, sin poder para adueñarse de la conciencia de las personas.<br />Yusuf se levanta, por fin, apoyando sus manos sobre la arena blanca - la más blanca que jamás ha visto -. Definitivamente está perdido, cobijado en la ciclotimia, y no titubea un instante antes de ponerse en marcha, pues el frío va remitiendo, pero el sol cada vez se alza más y amenaza con sus rayos traviesos proyectarse en el sólido cuerpo del hombre. Yusuf suspira y la primera bocanada de aire que roza su boca atraviesa el paladar como un cuchillo afilado que intenta apurar lo que ya está apurado, y su lengua es tan sólo un trapo que quedó demasiado tiempo tendido y se secó, olvidado. La sed que fue necesidad ahora es imperativo. Yusuf atraviesa torpemente la estrecha línea de arena – la estrecha línea que separa la vida y la muerte - e inclinando el cuerpo alcanza las rocas oteando levemente la distancia inmediata, sacudiéndose la arena de las pestañas regresa a la nitidez y da gracias al mundo por acunar, bajo un pequeño saliente de la montaña, un escaso hilo de agua que se desmorona sobre la superficie formando un insignificante charco en la inmensa necesidad de Yusuf que consigue, a duras penas, atravesar la barrera que separa el sufrimiento del infinito alivio que provoca aquél manantial diminuto. Se bebe su angustia a tragos, la roca a borbotones le ofrece la calma, la angustiada lengua pide más, la piedra altruista no retiene para sí su dulce jugo de la vida, ese zumo de la felicidad para el que Yusuf ha abierto la garganta de par en par dando la bienvenida a cuanto pueda proporcionar albergue en sí mismo. Una vez la sed ha sido mitigada, Yusuf duda un instante y vuelve a caer irremediablemente sobre el abismo de la debilidad.</span></strong></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1135008670195491182005-12-19T16:44:00.000+01:002005-12-19T17:11:12.806+01:00"M" DE MARTES<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/tiopepe.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/200/tiopepe.jpg" border="0" /></a> <span style="color:#ffcc00;"><strong>Mi padre libraba los Martes, y así decía la M mayúscula que lucía el viejo Seat 131 negro en ambos costados. El Martes era día de libranza, día de meriendas anticipadas a la salida del colegio, de rebanada de pan con Nocilla. Me pregunto por qué razón la Nocilla de entonces no es la misma cosa que la Nocilla de ahora. Tampoco el chocolate, los bollos o las natillas, que cambiaron sabores; otros desaparecieron, como los yogures Chamburcy (Genialidad del maestro Calderón). Siempre los martes, excusa para acampar por los rincones del Madrid gris de siempre, el de las paredes empapeladas con motivos transición democrática. El Madrid de Tío Pepe en postales de recuerdo. Y yo decía, ¡Qué ilustre hombre mi padre, que en aquel edificio tan alto del centro han plantado su nombre!, grande mi padre y grande el rótulo, ¡Para que todo el mundo lo vea!. Y así pasaron los años de una infancia espectacularmente anegada de sollozos (Siempre fui un gran llorica) y risotadas, es decir, con más glorias que penas. Entre farolillos de colores y carteles raídos por las lluvias de Diciembre me desenvolvía como pez en el agua, un pez con botas de goma nadando en los charcos de las aceras. Y al llegar estas fechas comenzaban a eyacular los tubos de escape de los coches el humo gris fecundo que siempre hizo buenas migas con la espesa niebla de mi Madrid (Que no es la de Londres, pero es la mía). Pasajes de niñez que transcurren entre la Calle del Arenal y la Plaza de Oriente, entre el Barrio de Carabanchel y el de Sésamo, que estaba tan sólo dos manzanas y una pera más abajo. De esta forma me asomo a estas fechas, como hacía mi madre al kiosco para pedir el Mortadelo y Filemón, que fue mi referencia cultural y literaria por los siglos de los siglos, para recordar con tremendo cariño el olor de los caramelos de eucalipto en el cajón de mi abuelo, el cariño hecho mujer cuando zurcía mi nombre en un babi de cuadros azules, a María subiendo las bolsas con los regalos, la copa de coñac y el humo del puro en una tarde de sábado frente a “Llon Baine” y Adamo en el tocadiscos.“Yo también odio las Navidades”. Hoy me dedico a morderme la lengua si oigo una frase de moda, tan invento de El Corte Inglés como el propio Cortilandia, la antipublicidad, que esta gente del “Marketing” sabe lo que hace. Y no me importa reconocer que adoro el final de otro año, que adoro las bombillas y el espumillón. Adoro brindar con El Gaitero por nosotros. Porque irremediablemente, al llegar estas fechas, mi memoria toma la línea 5 en sentido opuesto, desde Carabanchel a la infancia, y me veo arremolinado a la salida de un colegio de monjas, esperando que se abra la puerta, para agarrarme a la mano cálida de mi madre y subirme a la parte trasera de aquél taxi negro que libraba en martes.</strong></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1134637237846026432005-12-15T09:46:00.000+01:002005-12-15T10:00:37.870+01:00Demostración de la existencia de Dios<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/estaciones.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/200/estaciones.jpg" border="0" /></a><span style="color:#ffcc66;"><strong>[...]Bueno, ¿qué pasa, es que no te intereso? Joder, ni que mi alma fuera de segunda mano, no te jode... Se supone que en el cielo estáis deseando hacer una fiesta conmigo, ¿o no? Si no lo haces por mí, hazlo por mi viejo, o por Mon, que la acabo de oír chillar, o sea, que está sufriendo ella sola, en su cuarto, en plan soy-una-mártir-estupenda-que-te-cagas... Es que eres la leche, tío, no se pueden hacer tratos contigo. Nada, que a mí me ha tocado lo de Caín, el humo que no sube y todo el rollo ese, y eso que yo no he matado a mi hermano, que a mi hermano lo has matado tú, hijoputa... Así de claro, ¿quién si no? Todavía me acuerdo, al principio, cuando yo no tenía ni idea de que existiera esa palabra, leucemia, joder, si parece el nombre de una planta de interior... Leucemia. Cuando mamá me lo dijo, me quedé tan fresco, ¿y qué?, pregunté, y entonces ella me aclaró, es un cáncer... Un cáncer, con dieciséis años, o sea, imposible, dije, pero ella me dijo que sí con la cabeza, moviéndola muy despacio, y se echó a llorar, y entonces... ¡buah![...]</strong></span></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;"></span></strong> </div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;"></span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;"></span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="font-size:85%;color:#ffcc66;">Estaciones de Paso - Almudena Grandes, 2005</span></strong></div><div align="justify"></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1132944616987500502005-11-25T19:46:00.000+01:002005-11-25T19:50:17.000+01:00DESLIZ<div align="justify"><span style="color:#ffcc66;"><strong>Si me buscas te doy, a cambio de la limosna que es tu ceño fruncido, letras en cursiva que escribo con los dientes bien apretados, para que no se escapen en la noche, que hace frío y el verbo también enferma en la oscuridad del invierno. Y de regalo te llevas, y esta es mi oferta más generosa, una caricia en el hombro, un apretón leve y un discurso que llevo enroscado en la frente para que no se me olvide. A veces son las cosas pequeñas las que más nos cuesta recordar, pero no es el caso de esta torpe ocurrencia, que antes de que se inventasen los besos yo ya andaba por los andamios acercándome al falso techo de la luna, ese que a pesar de haberlo descubierto nos muestra una luz aún más nítida y a la vez más imposible. Lejos de escurrirme en el precipicio de las ideas aclaro las mismas y destapo la caja de mis sorpresas, para eso crecí en el circo pues, ¿Qué es si no esta diminuta vida que atravesamos de puntillas? Una parodia, un descuido y al final un desliz, tanto ríes tanto lloras, tan pronto avanzas como tropiezas. Y el día que perdamos el equilibrio amor, se habrán llevado la red que hubiera de amortiguar nuestra caída. Por eso te llevo de la mano despacito, para no levantar sospechas, para que no nos descubran. Por eso te llevo despacito de la mano, amor. Y por eso te doy, si me buscas, a cambio de la limosna que es tu sueño zurzido, letras en negrita que pronuncio con los dedos bien apretados, para que no se esfumen en la noche, que hace frío. Sabes de sobra que el verbo también se pone enfermo en la oscuridad sin tus besos.</strong></span></div><br /><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/the-payaso.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/the-payaso.jpg" border="0" /></a>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1130175158148039982005-10-24T18:26:00.000+01:002005-10-24T18:36:08.083+01:00Océano Mar<div align="justify"><span style="color:#ffcc00;">Arena hasta donde alcanza la vista, entre las últimas colinas y el mar -el mar-, en el aire frío de una tarde casi terminada y bendecida por el viento que siempre sopla desde el norte. La playa. Y el mar. Podría ser la perfección -imagen para ojos divinos- mundo que ocurre y nada más, el mudo existir de agua y tierra, obra concluida y exacta, verdad -verdad- pero una vez más es la salvífica piedrecilla del hombre la que traba el mecanismo de aquel paraíso, una pequeñez que basta por sí sola para detener todo el gran aparato de inexorable verdad, una cosa de nada, pero clavada en la arena, imperceptible rasgadura en la superficie de ese santo icono, minúscula excepción que se ha posado sobre la perfección de la playa inmensa. Al mirarlo de lejos no sería más que un punto negro: en la nada, la nada de un hombre y un caballete de pintor. El caballete está anclado con sutiles cuerdas a cuatro piedras en la arena. Oscila imperceptiblemente con el viento que siempre sopla desde el norte. El hombre lleva altas botas y una amplia chamarra de pescador. Está de pie frente al mar, manipulando un pincel delgado. Sobre el caballete, un lienzo. Es como un centinela -esto hay que entenderlo- de pie para defender esa porción de mundo de la invasión silenciosa de la perfección, pequeña grieta que resquebraja aquella espectacular escenografía del ser. Ya que siempre es así, es suficiente la fugaz aparición de un hombre para herir el descanso de lo que en un instante podría tornarse verdad y en cambio vuelve de inmediato a ser espera y pregunta, por el simple e infinito poder de ser hombre que es tronera y rendija, puerta pequeña por la que regresan ríos de historias y el enorme repertorio de lo que podría ser, desgarro infinito, asombrosa herida, sendero de miles de pasos donde ya nada podrá ser cierto sino que todo será -así como son los pasos de aquella mujer que, envuelta en una capa morada y con la cabeza cubierta, recorre lentamente la playa, bordeando la resaca del mar, y surca de derecha a izquierda la ya perdida perfección del gran cuadro, consumiendo la distancia que la separa del hombre y de su caballete hasta llegar a pocos pasos de él, y luego al lado de él, donde es natural detenerse -y, en silencio, observar. El hombre ni siquiera vuelve la cara. Sigue mirando fijamente el mar. Silencio. De vez en cuando moja el pincel en una taza de cobre y traza sobre el lienzo unas líneas leves. Las cerdas del pincel dejan tras de sí la sombra de una sutilísima oscuridad que el viento seca en seguida devolviendo a la superficie su blancura inicial. Agua. En la taza de cobre sólo hay agua. Y sobre el lienzo, nada. Nada que se pueda ver. Sopla, como siempre, el viento del norte y la mujer se encoge en su capa morada. -Plasson, hace días y días que usted trabaja aqui. ¿Para qué lleva por todos lados todos esos colores si no tiene el valor de usarlos?. Esto parece despertarlo. Esto lo ha impresionado. Se vuelve para observar el rostro de la mujer. Y cuando habla no es para responder. -Le ruego, no se mueva- dice. Luego acerca el pincel al rostro de la mujer, duda un instante, lo pone sobre sus labios y lentamente lo hace deslizar de una comisura a la otra. Las cerdas del pincel se tiñen de rojo carmesí. Él las mira, las moja apenas en el agua, y levanta otra vez la mirada hacia el mar. En los labios de la mujer queda la sombra de un sabor que la obliga a pensar "agua de mar, este hombre pinta el mar con el mar". Y es un pensamiento que estremece.</span></div><div align="justify"><span style="color:#ffcc00;"></span></div><div align="justify"><span style="color:#ffcc00;">Océano Mar (A. Baricco)<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/fotomar2.jpg" border="0" /></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1130146647502301572005-10-19T10:29:00.000+01:002005-10-24T10:37:27.510+01:00Haro<div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">Las páginas de El País desnudas, solitarias. Mis dedos -visto y oido- distantes, huérfanos.</span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc00;">La moral del mundo desvalida, por tierra... y ahora, ¿cómo le tocamos los cojones a lo injusto y a lo necio? Descanse en Paz, en su cielo sin Dios, sin patria, sin frontera, señor Haro Tecglen.</span></strong></div><div align="center"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/haro.jpg" border="0" /></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1129659486771733152005-10-18T19:13:00.000+01:002005-10-18T19:21:52.080+01:00El telón de acero<div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;">Aprendo más palabras de las que debo: Las clases de dicción son para los listos. Leo en un cajón recién abierto las luces que no encuentro en los pasillos. Lavar la ropa sucia es de cobardes, es el atajo de la vida en un minuto. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;">Aprovecho la barra de los bares, las cosas que perdimos en las calles exhaustas, y atravieso el telón de acero, sobre el aguacero que cae en el asfalto, dibujando la posibilidad que existe de que algún día sean nuestros: El tiempo robado a los relojes de arena, las piedras mojadas, las aceras, los pájaros en la cabeza, desconfiar de las ideas, la lívida presencia de tus labios, el zumo que bebo de tus manos agrias, trepar al cielo por tus escaleras, romper en el infierno las cadenas forjadas en la fragua con Vulcano. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;">Las camas sin colchón son un alambre ínfimo y testarudo, tanteo con las manos tu cintura, como un equilibrista, suelto el lastre para romper el borde, las costuras del hábito que llevo siempre a cuestas, el que para los sentidos es la noche. En realidad es sólo ruido de coches y de antenas. Olvido así los prejuicios y los reproches. Olvido así los prejuicios. Así, los reproches.</span></strong></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffcc66;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/pintura-20030329-011.jpg" border="0" /></span></strong></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1125564880336310802005-09-01T09:50:00.000+01:002005-09-01T09:54:40.343+01:00AGUARDANDO A SABINA<div align="justify"><span style="color:#ffff33;"><strong>A menudo tengo sabores. Sabores que vienen y van, que se cruzan y se chocan contra mi frente, sabores pragmáticos de los que echo mano cuando siento la necesidad de abrocharme el cinturón y viajar sin moverme del sitio. Sabores a primer concierto en Lavapiés, en un "foso" taurino donde me hice torero en una plaza pequeña. Sabor al puente de Segovia, a su calle, contento me tiene cuando no la tengo. Sabor a cinema y chocolatina en el alféizar de la ventana. A Buenos Aires, a noches interminables entre la Plaza de Santa Ana y el mes de Abril robado de mis cajones. Sabor a mi último amor, que "el primero" siempre se olvida. </strong></span></div><div align="justify"><span style="color:#ffff33;"><strong>A mi último amor le encanta tener sabores, como a mí. Por eso somos siameses y nos hacemos arrumacos con monigotes de miga de pan y caballitos de plata. Con aguita del mar andaluz bajo cada noche a buscarle, a mi último amor, y buscamos juntos los sabores. Sabor a almíbar, a tristeza y perezas en la parte de atrás de un coche, a militancia servil en el frente opositor. Sabor a paseos por la Plaza de Oriente, a embriaguez en las cuestas de La Latina. Sabor a churros, a chocolate, pongamos que hablo de Madrid.</strong></span></div><div align="justify"><span style="color:#ffff33;"><strong>Sabores cuando el requiebro de la voz se hace quiebro y verónicas. Aguardando a Sabina tengo sabores, a menudo. Es lo que trae consigo ser gato gatísimo y enamorado, de la música de Sabina, de su voz rota y de Madrid, de mi Madrid rasgado y brutal. De mi último amor, que el primero siempre se olvida. Y así, aguardando a Sabina, siempre encuentro consuelo. Así, aguardando a Sabina, siempre encuentro un alivio, de luto. Agarrado a sus manos y entregado a su boca. En un arrullo del corazón me estremezco en sabores. Así, aguardando a Sabina. De la mano, siempre, de mi último amor. Que el primero, ése primero, ya hace tiempo que lo he olvidado. A mi último amor le encanta tener sabores, y salimos a buscarlos juntos, por eso somos siameses. Por eso, aguardando a Sabina, me encanta poner mi cabeza en su pecho, sobre su corazón, y escuchar como late el mío.</strong></span></div><div align="justify"><p align="center"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/sabina-alivio.jpg"><span style="color:#ffff33;"></span></a></p><p align="center"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/sabina-alivio.jpg"><span style="color:#ffff33;"></span></a></p><p align="center"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/sabina-alivio.jpg"><span style="color:#ffff33;"></span></a></p><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/sabina-alivio1.jpg" border="0" /><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/sabina-alivio.jpg"></a></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1125479775252370812005-08-31T10:00:00.000+01:002005-08-31T10:16:15.256+01:00360º<div align="justify"><span style="color:#ffff66;"><strong>A veces creo que no es posible ir más allá del punto en que nos encontramos pero, si nos lo proponemos, podemos girar. Girar sobre el eje e ir captando instantáneas que se suceden vertiginosamente en el cerebro para, después, ir modificando sobre los planos la amalgama de sensaciones que vamos absorbiendo con los ojos confusos. Girar es una orgía en cuatro dimensiones, quizás más. Existen giros de diversas naturalezas, tantas como puntos de partida. Desde ahí, trescientos sesenta grados exponenciales y potenciales nos dan la medida de cuán diferente son las percepciones en función de nuestra capacidad de giro. Nos debemos un toque de atención para aquéllos que se entregan al pensamiento único, que no es sino el zahorí de aguas estancas que a pasos pequeños va recorriendo las arenas sin atreverse a girar, quedando, en consecuencia, relegado al plano inmediato y fútil. Sin giro nunca sabremos lo que tenemos detrás, a izquierda y derecha, a trescientas sesenta posibilidades, en definitiva, exponenciales, potenciales y reales. En función, claro está, de nuestra capacidad de giro.<img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/recorte1.gif" border="0" /></strong></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1121448183691340012005-07-15T18:17:00.000+01:002005-07-15T18:23:03.696+01:00EL PATIO<div align="justify"> <strong><span style="color:#ffff66;">Aparentemente sutiles son las voces que llegan desde la calle y que ahora escucho desde el interior de este patio donde me refugio del calor en esta tarde de Julio. Como en estado de semivigilia me recuesto sobre la espalda e intento reconocer el timbre de cada una de las personas que se hayan afuera entretenidas arrastrando el tiempo por las aceras que, como brasas, desprenden un calor repentino y juguetón. Aguardo en remojo mientras las pisadas de mis pies descalzos quedan impresas en los azulejos blancos y negros del patio, para dar jaque mate a la reina avanzo tres baldosas y luego una. Me agacho y recojo en mis manos el agua turbia que cae por el canalón de esta fuente grisácea donde queda varada mi conciencia del tiempo. Remojo la cara y sacudo la cabeza de izquierda a derecha, como hacen los perros que caen al estanque en los sueños que nunca tengo. Me mezo en la cuna de las enredaderas que coronan mis ventanas y hago refugio en las sombras. De un lado a otro desaparezco, como en un déjà vu intento anticiparme a la situación y avanzo lentamente entre los arcos cubiertos de jazmines. Arranco al calor la malvarrosa y el flamboyant.<br />Aparentemente sutiles son las voces que llegan desde la calle y que ahora escucho desde el interior de este patio donde me refugio. Salto al vacío y me entrego definitivamente al murmullo, y me recuesto sobre él. Amanezco en el sudor pegajoso de las horas. Esta habitación es muy calurosa y la cama está tan vacía…</span></strong></div><p align="center"><strong><span style="color:#ffff66;"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/1600/patio1.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/patio1.jpg" border="0" /></a></span></strong></p>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1120584314956161522005-07-05T18:15:00.000+01:002005-07-05T18:33:18.326+01:00Tristefeliz<div align="justify"><br /><strong><span style="color:#ffff33;">Un triste feliz, la voz de la urbe, el testimonio de los barrios del sur del Madrid inconformista, como las playas asfaltadas en las que el proletariado se sumerge a todas horas. Un triste feliz, el testimonio que ha de servirse crudo, como la realidad que nos rodea. El sentimiento de las calles a donde alguna vez nuestros padres nos llevaron cuando éramos críos para interiorizar de donde veníamos. <em>Tristefeliz</em> te traslada de un lugar a otro sin aparente violencia pero con precipitación. La voz siempre arrastrada, las melodías lánguidas y las letras arrasadas. Poeta de dos mitades, de las dos caras de la moneda, la derrota y la esperanza conviven en sus canciones con escasa tregua, siempre en continua batalla interior consigo mismo. Luís Ramiro, el triste feliz que ayer dejó en mis manos una de esas pequeñas joyas que ni se presta, ni se deja, ni se ofrece por dinero. Una pequeña joya con pequeñas joyas en su interior que se desprenden de su cascarón como si fuesen muñecas rusas. Me sumerjo en la música sin precauciones ni prejuicios, he de reconocerlo, siempre he tenido una extraordinaria debilidad por las canciones tristes y posiblemente <em>tristefeliz</em> es de los trabajos mas tristefelices que he oído en los últimos meses. Simplemente maravilloso. Creo que una de las principales razones del éxito que le supongo al disco es la acertadísima selección de las canciones, engarzadas entre sí como las pulseritas de cuentas hechas a mano, tan distintas y a la vez tan cercanas unas de otras. Si a esto le añadimos los arreglos pensados con mucho gusto, sin excentricidades y por personas que conocen muy bien al artista en cuestión (… y eso se nota), las colaboraciones de un <em>Andrés Lewin</em> volcado en una canción que parece escrita a su medida, un <em>Marwan</em> contundente y una artista llamada <em>Conchita</em> que llora con llanto dulce poemas por los tejados, lo que tenemos es un diario bien escrito, hermoso y divertido, siniestro y nostálgico, mágico. Supongo que ya he descubierto cuál es mi canción favorita aunque me cuesta desprenderme de otras que lo fueron. Sin ninguna duda, Luís Ramiro evoluciona, con todo lo que la palabra evolución conlleva, no es una evolución interna, es una evolución expulsada hacia fuera, lanzada contra el mundo, y decir ésto de un compositor que cada vez que le descubro me sorprende es muchísimo. Es impresionante el poder que tienen las historias contadas de una forma tan bella. No importa que la próxima vez que nos encontremos siga siendo en los mismos bares pequeños que nos ven crecer como artistas, no importa que éstos sean los únicos lugares donde nos encontremos, las canciones son lo que son, no son infinitas, no son efímeras. Las canciones son lo que son y siempre nos queda el consuelo de que los tesoros compartidos con menos gente son más tesoro, por muy a voces que sea el secreto, por muy flor de invernadero que se nos presente. Luís Ramiro ha encontrado un buen camino que seguir y parece muy difícil que se salga de él. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffff33;">De nuevo, como en tantas ocasiones, me he emocionado escuchándote, gracias Luís Ramiro, <em>Tristefeliz</em>, por esta joya. </span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffff33;"></span></strong> </div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffff33;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 150px; CURSOR: hand; HEIGHT: 95px; TEXT-ALIGN: center" height="141" alt="" src="http://www.luisramiro.com/Multimedia/Fotos/cine.jpg" border="0" /></span></strong></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ffff33;"></span></strong></div><div align="center"><strong><a href="http://www.luisramiro.com"><span style="color:#ffff33;">www.luisramiro.com</span></a></strong></div><div align="justify"><strong></strong></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1120207503183428552005-07-01T09:37:00.000+01:002005-07-05T18:57:49.760+01:00Paradojas<div align="justify"><strong></strong><span style="color:#ffff33;"><strong>La Santa Inquisición, el apoyo al fascismo, los casos de pedofilía en su seno, las cruzadas, la evangelización con el uso de la fuerza en América del Sur, su apoyo condicional a diversas dictaduras mundiales y el enriquecimiento a costa de las mismas (¿voto de pobreza?)… Y todavía nos dicen que la adopción de menores por parte de matrimonios (ahora sí) homosexuales es lo peor que le ha sucedido a la iglesia en sus veinte siglos de historia: ¡Por el amor de DIOS¡<br />A veces las causas perdidas se convierten en las más nobles y las menos perdidas. A veces las causas perdidas se encuentran y se convierten en batallas ganadas. Aún no logro comprender como las personas nos movemos por impulsos provocados por cosas tan nimias como el que a otro le den lo que es suyo, lo que le pertenece por derecho. Es como esas situaciones que se daban en la escuela por las que Fulanito, que había suspendido, le contaba al profesor que Pepito, que había aprobado, se había copiado del compañero para que a Pepito le suspendieran. ¿En qué le beneficiaba a él aquello? En nada, sólo obtenía el placer de quitarle al otro lo que tenía. Con la diferencia de que en este caso nadie se ha copiado del de al lado y lo que se quiere robar es algo que pertenece por ley y por sentido común, porque sí, porque somos personas y debemos gozar de los mismos derechos, todos, sin exclusión. No espero que lo entiendan, hace tiempo que perdí la virtud de la paciencia. Siempre habrá quien utilice la demagogia y la vieja artimaña de "darle la vuelta a la tortilla", en eso son unos maestros, siempre lo han sido. Ya no me molesta su actitud, son un caso perdido. Como ese trasto viejo y molesto con el que tienes que convivir y al que ya no encuentras ninguna utilidad. No espero, a estas alturas, que comprendan. No quieren. ¿Y los derechos de los niños? Esta bien que se preocupen de los niños, eso siempre es importante, les enviaré algunos artículos en los que aparecen casos de curas pederastas, familias heterosexuales desmembradas por la violencia de género, niños que mueren en muchos puntos del planeta por que no tienen donde caerse MUERTOS. Eso haré, les ayudaré a que sigan su lucha por los derechos del niño, tal vez así, ahora que se les acaban los motivos para manifestarse (Curiosa moda ésta que han descubierto tarde, muy tarde, en casi todos los casos porque siempre solían estar al otro lado de la pancarta), consigamos darles algo por lo que levantar su voz, aunque dudo que lo hagan, el que tuvo retuvo.<br />Felicidades a los que desde ayer gozan con un derecho que les llega tarde, que vale más que nunca. Que se casen si así lo quieren, que se respeten, que adopten muchos niños y que hagan de ellos hombres y mujeres de pleno derecho, hombres y mujeres tolerantes, que antepongan por encima de todo los derechos de los demás. Estoy convencido de que estos niños estarán mejor preparados para ello que muchos de los miles (tal vez millones…) de niños que acudieron a la manifestación del pasado 18 de Junio. Gracias a Dios (paradojas de la vida) siempre han existido en estas "Familias que sí importan" ovejas descarriadas.<br />No estaría de más que algunos copiasen del compañero la lección, tal vez así podrían, por fin, sacar algún aprobado, aunque sea por los pelos, en el examen de la tolerancia. Les prometeríamos que nunca iríamos con el cuento al profesor.</strong></span></div><div align="justify"><span style="color:#ffff33;"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/05.jpg" border="0" /><br /></span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1119862506478229472005-06-20T00:49:00.000+01:002005-07-05T18:58:21.573+01:00Supongo la brizna<div align="justify"><strong><span style="color:#ffff33;">Empapo el alma con la quietud de los días, la congoja da paso a un desliz de mis manos sobre la madera blanquecina. Se precipitan los motivos sobre las baldosas secas, arropadas por el manto de hojas amarillas, dejando al antojo del viento sus cuerpos leves y desabridos. Al orientar los pasos me detengo frente a la vida observando cómo pasan las horas en ese letargo dulce en que me hallo, sin otro motivo que contar los segundos del primer ocaso al que me acerco para protección de los instintos. Dejando pasar el mar y la palma, supongo la brizna que cubre mi rostro de niño apoltronado frente al oleaje de gentes que van y vienen, de gentes que nunca llegarán porque nunca partieron. Es breve el camino, como breve es la punta del iceberg al que se llega escalando por los salientes de la vida. Sin más preámbulo que un fruncir furioso de boca me limito a redactar las hojas vacías que aún aguardan en el limbo del pensamiento a ser inventadas y lanzadas al vacío. Por el precipicio de los segundos recién transcurridos. Por el precipicio de los segundos primeros. De los últimos segundos.</span></strong><br /></div><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/4755/1121/320/logrosan.jpg" border="0" />El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1116405556483640252005-05-18T09:39:00.000+01:002005-07-05T18:58:40.696+01:00Bahía y puñal<div align="justify"><span style="font-size:85%;color:#ffff33;"><strong>Cuando la soledad en que me sumergen con cuentagotas algunos transeúntes desorbitados, por las apacibles calles en flor de una noche ambigua y exhausta, es descubierta por un dulce susurro de viento afilado, comienzan los cantos de sirena del asfalto a atronar por el íntimo hilo de la vida. Se producen en el alma sensaciones que luchan entre ellas por asomarse al acantilado y saltar al vacío, como si de un último deseo se tratase. Sueños de la arena, de las callejas encogidas de Mayo, sueños de reja. Sueños de plata, sueños de vendimia. De plaza en las manos y piedra en los labios, sueños. Sueños al descubierto, sueños al por mayor. Sueños soñados en la longitud del paseo, sueños de una habanera, como salvavidas. De cal en los muros y sal en los ojos.<br />Cuando la soledad en que me sumerge con cuenta gotas la caída del día, en esta ciudad repentina, alza sus dudas y sus miedos contra mi pecho… Sueños, delirios. Sueños de trigo y guitarra, sueños de palmas. Sueños de aldaba y de olivo, de monte y camino. Sueños, letargos… Sueños de vida y fruncidos, sueños de niño. Sueños encaramados a la puerta del patio. El balcón, el mar y las mañanas, sueños. Sueños de adolescencia tardía, de primeros besos en la humedad de la lengua. Sueños de madrugada y arrabal, de acento y carnaval, de letanías. Sueños a un paso del fin del mundo, desmayado sobre el océano. Sueños de tierra, sueños de Cádiz, bahía y puñal, pico en la nada, cima del mundo donde me dejo caer cuando la soledad en que me sumerge con cuentagotas el insomnio de la primavera, hace de mí un nostálgico suicida que no quiere sobrevivir a los recuerdos. </strong></span><br /></div><p align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/img/190/5823/320/Cadiz16.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/190/5823/320/Cadiz16.jpg" border="0" /></a></p><p align="center"><a href="http://www.hello.com/" target="ext"><img style="BORDER-RIGHT: 0px; PADDING-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; PADDING-LEFT: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; PADDING-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; PADDING-TOP: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" alt="Posted by Hello" src="http://photos1.blogger.com/pbh.gif" align="absMiddle" border="0" /></a></p>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1116343868460616492005-05-17T16:31:00.000+01:002005-07-05T18:59:04.783+01:00La crisálida<div align="justify"><span style="font-size:78%;color:#ffff33;"><strong>¿Y SI SE SITUASEN POR UN INSTANTE EN LA MIRADA DEL OTRO? ¿ACASO ES NECESARIO QUE SE ASUSTEN DE ELLOS? ELLOS NO LES MIENTEN CON DESPECHO, NO PRECISAN QUE LES ADULEN NI LES ATORMENTEN SUS PEQUEÑOS CEREBROS CON ESCABROSAS NOTICIAS DE GUERRAS Y PÁNICO. ES POR ESO QUE NO SE ATREVEN, TIENEN UNA VENDA QUE REPOSA SOBRE SUS LIMPIAS PUPILAS. EL COLMO DE LAS CATASTROFES SERÍA ENRAIZARSE COMO LA HIEDRA EN LAS ROCAS Y NO MOVERSE EN MILES DE AÑOS. NO ESTÁ BIÉN AMAESTRAR A LAS FIERAS, PUES ELLAS NO ATACAN SI NO ESTÁN HAMBRIENTAS O SIENTEN LA TURBIA AMENAZA DEL CONTRARIO SOBRE SUS LEVES CABEZAS.PERO UNA LLAMA... UNA LLAMA ENCIENDE EL CORAZÓN PODRIDO Y LE HACE RETORCERSE EN SU LECHO DE MUERTE, SALPICANDO PAREDES Y SÁBANAS A SU ANTOJO. COMO UNA BOMBA DE RELOJERÍA A PUNTO DE ESTALLAR. SE MECE Y GIME ROMPIENDO LOS HILOS DE LA MARIONETA EN QUE SE HA CONVERTIDO, ATRAVESANDO EL LIMITE, POR UN INSTANTE, ENTRE LO PROPIO Y LO INCIERTO. ES ENTONCES CUANDO TODO SALTA POR LOS AIRES Y LA BESTIA YA NO CESA, SE APODERA DE LO QUE NO ES NI SERÁ SUYO.ASÍ COMIENZAN LAS GUERRAS AMIGO, LAS PASADAS Y LAS FUTURAS, ES COMO UN LEVE CHASQUIDO. UN CLICK QUE ENCIENDE LA MECHA Y PERPETUA LA TIERRA SALVAJE EN QUE SE HA CONVERTIDO ESTE MUNDO. ES COMO EL TORMENTO QUE PADECEN LAS POLILLAS QUE NO PUEDEN SALIR DE LA OSCURA CRISÁLIDA. Y UNA VEZ FUERA DE ELLA, YA NO HAY MARCHA ATRÁS. PORQUE LAS ALAS SE HABRÁN DESPRENDIDO DEL TRONCO Y ES INEVITABLE QUE SACUDAN EL VIENTO CON LA FURIA QUE SE DESATA TRAS LA CALMA CONTENIDA. TRAS VARIOS ALETEOS, LA MARIPOSA VENCE SU ANGUSTIA SOBRE LA TIERRA MOJADA. Y OTRA CRISÁLIDA SE ESTREMECE YA ESPERANDO LA SEÑAL QUE LE ADVIERTA DE QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DE LA DESTRUCCIÓN.</strong></span></div><div align="center"></div><p align="center"><a href="http://photos1.blogger.com/img/190/5823/320/irak20040715p.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" height="141" src="http://photos1.blogger.com/img/190/5823/320/irak20040715p.jpg" width="218" border="0" /></a></p><div align="left"><br /><a href="http://www.hello.com/" target="ext"><img style="BORDER-RIGHT: 0px; PADDING-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; PADDING-LEFT: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; PADDING-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; PADDING-TOP: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" alt="Posted by Hello" src="http://photos1.blogger.com/pbh.gif" align="absMiddle" border="0" /></a> </div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1116326327849994072005-05-07T13:30:00.000+01:002005-05-18T09:21:28.563+01:00EL DILEMA...<div align="justify"><span style="font-size:85%;"><span style="color:#ffff33;"><strong><span style="font-size:78%;">ES IMPOSIBLE APERCIBIRSE DE LAS INTRÍNSECAS MALDADES DEL SER HUMANO. ESCUÁLIDOS COMO SALTAMONTES DE PLAGA SOMOS VOLADORES POR INSTINTO, O TAL VEZ POR SUPERVIVENCIA, COMO LA MARIPOSA NEGRA Y EL CIEMPIÉS GIRANDO SOBRE SÍ MISMO, SOBRE SUS CIÉN PIES Y SUS MIL CARAS. GRACIAS A ELLO HEMOS APRENDIDO A MANEJAR EL TIEMPO Y LAS PALABRAS COMO EL QUE AMASA EL PAN EN HORNO DE LEÑA AL ROJO VIVO. MÁS TARDE VIVIMOS SIN PEDIR LIMOSNAS, SIN TAN SIQUIERA MIRAR A LOS OJOS DEL QUE NOS DEBE O NOS DA. VAMOS DE RAMA EN RAMA Y ATROPELLAMOS AL MISERABLE TANTAS VECES COMO ADMIRAMOS AL CANALLA. HE AQUÍ EL GRAN DILEMA ANTE EL QUE EL SER HUMANO JAMÁS HALLARÁ RESPUESTA CIENTÍFICA. ¿SOMOS REALMENTE LO QUE SOMOS PORQUE NO NOS QUEDA MÁS REMEDIO QUE RESIGNARNOS ANTE LA POSIBILIDAD DE QUE JAMÁS SEREMOS LO QUE SOÑAMOS SER?</span></strong><br /></span></span><br /></div><p align="center"><img height="138" src="http://www.elperiodico.com/info/galerias/galeria_irak/nens/fotos%20nens/5.jpg" width="218" /></p><div align="justify"></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-12963354.post-1116327319120647612005-05-04T17:53:00.000+01:002005-05-18T09:20:43.470+01:00EL PINTOR DE ORILLAS<div align="justify"><span style="font-size:85%;"><strong><span style="font-size:78%;color:#ffff33;">EL PINTOR DE ORILLAS DA SU BIENVENIDA A TODOS AQUÉLLOS QUE POR UNOS MOTIVOS U OTROS HAYAN DESEMBOCADO EN ESTE SINGULAR ESPACIO. ESPERO QUE OS SINTAIS CÓMODOS Y DISFRUTEIS DE VUESTRA ESTANCIA EN ESTE LUGAR AMBIGUO DONDE TODO SE COMPRA Y SE VENDE. EL PINTOR DE ORILLAS ES SIMPLEMENTE UN SALÓN DE RECOGIMIENTO DONDE MI ÚNICA INTENCIÓN ES OFRECEROS EL PASAR DE LOS DÍAS EN ESTE PLANETA TIERRA. ABRÓCHENSE LOS CINTURONES, LA TRIPULACIÓN LES DESEA UN FELIZ E INTENSO VIAJE.</span></strong> </span></div>El pintor de orillasnoreply@blogger.com