tag:blogger.com,1999:blog-12823690.post-1157041419746301232006-08-31T14:44:00.000-04:002006-08-31T14:49:30.163-04:00El Regalo<!--migente:posttitle:El Regalo--><br /><img src="http://img190.imageshack.us/img190/8880/99904sxawwco7.jpg"><br />Al brotar las lágrimas de mis ojos, se secaban inmediatamente convirtiéndose en pequeñas bolas de hielo y no sentía dolor porque estaba entumecida. Los vientos helados del norte habían endurecido mi corazón. Caminaba las calles de esa ciudad inhóspita sin saber a donde me dirigía, en medio de un mar de gente, pero muy sola. Estaba amargada. Tan amarga como un limón reseco. Atrás quedó la niña alegre, cuyo idealismo le había costado más de una decepción. Las reservas de mi confianza se acabaron y el vacío que dejaron fue rápidamente colonizado por una pandilla de malos hábitos. Me salieron espinas en la lengua, y me creció maleza en los oídos. Me convertí en un animal peor que el escarabajo de Franz. Al menos a el le tiraban manzanas, a mi me tiraban piedras.<br /><br />Ahora comprendo lo de “responder con dos piedras en la mano”. Esas piedras que otrora me hubiesen herido y puesto a llorar se convirtieron en mortales armas que utilizaba para herir a mis malhechores en venganza. De mi boca ya no salían palabras amables, pues se quedaban enredadas entre las espinas de mi lengua. Solo aquellas palabras tan duras como las rocas que me tiraron podían pasar a través de ella.<br /><br />Un día como cualquiera, igual a ayer o mañana, me levanté como siempre. Me puse la misma ropa y la misma cara y me comí el mismo cereal que no sabía a nada. Una llamada lo cambió todo. El témpano de hielo se empezó a resquebrajar y pedazos muy grandes comenzaron a caer en el mar de lágrimas que ahora brotaban de mis ojos. El golpe terrible de esa noticia, tuvo la potencia necesaria para sacarme de mi estupor y para derretir la capa de hielo que cubría mi corazón. Sentí el dolor en toda su amplitud y todos los dolores amortiguados anteriormente regresaron para atormentarme una vez más.<br /><br />En una jaula de oro sin poder salir, sola y sin nadie a quien correr para que me abrazara, lloré todas las lágrimas que no había llorado. Me postré en mi cama y comencé a rezar por mi abuelita y su descanso eterno. En ese momento sentí un calor que emanaba de mi pecho y por alguna razón que hasta hoy no puedo explicar, el dolor desapareció. Miré la foto de aquella bella anciana sonriente y sentí como si estuviera a mi lado. Supe entonces que no estaba sola, que nunca lo estuve.<br /><br />Una a una se fueron cayendo las espinas de mi lengua. La pandilla de malos hábitos que vivían dentro de mí fueron desterrados. En su lugar se empezó a construir un edificio con los ladrillos de mis logros y con las piedras que me tiraron en el pasado. Poco a poco el animal en que me había convertido volvió a tomar forma humana. No volví a ser la misma de antes, en cambio evolucioné. Mi abuelita me mandó el mejor regalo de todos. Me devolvió el amor propio y restauró mi confianza… Los dos ingredientes básicos de un ser humano completo.Lina Mariahttp://www.blogger.com/profile/04951071224474419451noreply@blogger.com