tag:blogger.com,1999:blog-119643312009-07-16T07:44:19.884+01:00Estilografic.blogEL WEBLOG DE ESTILOGRAFIC.ARTEstilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.esBlogger537125tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-63658568470541004332009-07-15T12:23:00.005+01:002009-07-15T12:53:22.865+01:00Reflexiones de verano, uséase insustanciales (1) La frasecita<div align="justify"><em>“Te dejo María Luisa que entramos en el túnel y seguro que se corta..., Maria Luisa”<br /></em><br />Esta mañana he escuchado esta frase y no hago más que darle vueltas y más vueltas, no me la quito de la cabeza. Y es que la frasecita tiene su miga, aunque supongo que no se entenderá del todo fuera de contexto. Es lo que tienen algunas frases, las jodías, que las sacas de contexto y no hay Dios que las entienda. Así que paso a detallarlo. El contexto, digo:<br /><br />Resulta que servidor utiliza generalmente para desplazarse hasta el centro de trabajo el transporte público, y más concretamente el Metro de Madrid. A las 08:40 horas, minuto arriba minuto abajo dependiendo de determinadas y complejas circunstancias y aconteceres que no viene al caso detallar, servidor se halla un día sí y otro también (con la excepción de los fines de semana, faltaría más), haciéndose hueco entre la muchedumbre metropolitana para tratar de acurrucarse somnoliento en el rincón del vagón más desocupado, si lo hubiere. Pues en este caso lo hay, porque al tratarse de un 15 de julio encuéntrome con el panorama asaz espacioso y despejado sobremanera, con lo cual procedo a sumirme sigilosa y cómodamente en la provechosa lectura que me ocupa, el capítulo que lleva por título “<em>Gasipum y popotraques</em>”, perteneciente a la densa y sustancial obra “<em>El gran gigante bonachón</em>”, de Roald Dahl.<br /><br />Imagino que todavía no se va entendiendo la frase, así que permítaseme que siga abundando en el contexto:<br /><br />08:45 horas. Una vez descubierto, debido a mi atenta lectura, que el “gasipum” y los “popotraques” son el nombre que les dan los gigantes gigantones a sendas guarrerías gaseosas, la atención de mi atenta lectura (valga la redundancia) resulta desviada por la profunda y sugerente voz de una pasajera nada somnolienta, que habla por su teléfono móvil con determinación, ajena a toda emanación gaseosa que pudiera producirse procedente del tracto digestivo de cualquier disimulado y sospechoso viajero, ya sea a través de boca (gasipum) o ano (popotraque). Y así de paso dejo constancia de lo que significan ambos términos, que me da que no había quedado muy claro todavía.<br /><br /><em>“Te dejo María Luisa que entramos en el túnel y seguro que se corta..., Maria Luisa”.<br /></em><br />Bien, ya tenemos la frasecita de marras. Pero falta añadir un importante dato en el dichoso contexto que resulta necesario aclarar más pronto que tarde:<br /><br />Se trata de que la empresa METROCALL, participada por TECNOCOM con un 60 por ciento y por METRO DE MADRID con el resto, esto es, un 40 por ciento – puesto que está más que de sobra comprobado que 60 más 40 suman cien en total – es la compañía encargada de ofrecer cobertura de telefonía móvil en el interior del metro gracias a la implantación de toda una red de antenas y cables por el recorrido suburbano, y es que hoy las ciencias avanzan que es una barbaridad.<br /><br />Pues una vez aclarado del todo el dichoso contexto, ahora sí que sí, voy y me pregunto yo: ¿se verá interrumpida la comunicación del móvil en el metro cada vez que entras en un túnel tal y como viene a sospechar la desconfiada pasajera? Si la famosa empresa METROCALL se ha gastado una pasta gansa en dar cobertura bajo tierra a los sufridos e incomunicados usuarios del Metro de Madrid, ¿no habrá previsto ya de paso que la cobertura se mantenga también dentro de los oscuros, misteriosos y en ocasiones interminables túneles que separan una estación de la siguiente en riguroso orden espacio-temporal? Vamos a ver; si tú ya estás, criatura, bajo tierra (en el sentido más vital y vivaracho de la expresión) ¿qué más dará – a efectos de lo que es la red de telefonía móvil o celular - si estás dentro de un túnel con la mirada perdida en la más absoluta oscuridad o estás, por el contrario, detenido en la iluminada y ultramoderna estación de, pongamos por caso, <em>Mar de Cristal</em>, de bello y sugerente nombre?<br /><br />Pero el caso es que la señora apagó su móvil dando por finalizada la conversación, con lo cual me quedé sin poder comprobar qué hubiera sucedido dentro del túnel y si eran fundadas sus terribles sospechas. Así que a ver si alguien sacarme pudiera de esta duda que me corroe hasta el punto de mantenerme en un sinvivir. Porque tú fíjate cómo será el comecome, que a puntito estuve, una vez vivido lo aquí relatado, de sacar yo mi propio móvil dentro del túnel y realizar in situ la comprobación. Listo y sagaz que es uno, jeje, no me digáis que no.<br /><br />Pero claro, vete tú a saber ahora cuál es el número de teléfono de la tal Maria Luisa. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-6365856847054100433?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es15tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-85601217411027123832009-06-29T13:06:00.002+01:002009-06-29T13:50:30.479+01:00¡Alto o disparo!<div align="justify">- ¡Alto!</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />A veces, la puñetera vida o jodida existencia te depara sorpresas en extremo desagradables y te toca, quieras o no, enfrentarte tú solito a situaciones de tan inusitada como superlativa tensión en las que no te queda otra que recurrir, si no queremos que la cosa desemboque en desenlace trágico, a las naturales armas o recursos con los que la misma naturaleza humana ha tenido a bien dotarnos. Por ejemplo, el lenguaje.<br /><br />- ¡He dicho alto!<br />- ¿Es a mí?<br />- Sí, a ti. ¡Alto!<br />- Bueno, muchacho, yo te lo agradezco, lo de alto, pero, ¿sabes?, hace unos años sí, podría haberse considerado que servidor era un tipo más o menos de buen talle, y prueba de ello es que encontrábame muy por encima de la media de mis compañeros de pupitre, a la sazón muchachos imberbes todos como tú; pero ahora, ¡ay amigo!, ahora con lo que vienen despuntando las nuevas generaciones como la tuya, en lo que bien pudiera denominarse como la era post colacao, o post petisuis, o incluso post leche collantes, la que hace a los niños gigantes, ya no se puede afirmar sin caer en la mentira que mi aspecto responda al de una persona muy alta, más bien diríamos que... normalita.<br />- ¡Cállate! ¡Alto o disparo!<br />- Verás, muchacho..., ¿tú has pensado bien lo que vas a hacer y lo que ello supone, o, dicho de otra manera, has considerado o reflexionado mínimamente acerca de las consecuencias lógicas que tu conducta pudiera acarrear a posteriori?<br />- Sí. Apretar el gatillo y sanseacabó.<br />- Vale, vale, las levanto. Pero déjame, déjame que sin moverme ni lo más mínimo y sin apenas respirar te cuente algo que pudiera modificar tu decidida voluntad de apretar el gatillo y sanseacabó, como tú mismo has definido la sucesión acción/consecuencia que te dispones sin más dilación a perpetrar, me temo.<br />- ¡Más arriba, las manos!<br />- Vaaaale. Verás, resulta que..., mi mente, digo yo que inspirada ante tal situación de tensión y mieditis como la que ambos dos estamos viviendo..<br />- Yo no tengo mieditis.<br />- Bueno, ante la situación de tensión y mieditis que servidor está viviendo, mi mente me retrotrae a la época en la que uno era, como tú, un simple muchacho...<br />- Yo no soy simple. ¡Voy a disparar!<br />- No, no. No digo que tú seas simple, sino que yo sí que lo era, y que claro, en realidad todos los niños tienen algo de... inocentes.<br />- Yo no soy inocente. ¡Voy a disparar!<br />- Estooooo... vale, vale, cambiemos de tema pues. Oye, resulta de verdad impresionante, créeme, el arma que portas.<br />- Mi dinero me ha costado... </div><div align="justify">- No me extraña ni lo más mínimo. Fíjate, abulta más que tú...</div><div align="justify">- ¿Me estás llamando pequeñajo? ¡Quietooooo!</div><div align="justify">- No te preocupes que ni me muevo. Sólo iba a verla más de cerca, porque de verdad que es impresionante. No es que tú seas pequeño, no. Es que el artefacto ostenta un tamaño digno de toda mención.<br />- Se trata de una Super Soaker Artic Blast, y cierra ya tu sucia bocota.<br />- La cierro, la cierro porque sin palabras me dejas, muchacho. Eso debe ser lo último de lo último.<br />- La estreno hoy. ¡Estate quieto!<br />- Pues déjame que te felicite, porque a la vista salta que has adquirido un artilugio que resulta ser todo un alarde de diseño y tecnología.<br />- Ya te digo. ¡Arriba las manos! ¡Voy a disparar! Ahora sí que sí.<br />- Oye, ¿y esa especie de cajoncito que tiene ahí abajo, para qué es?<br />- Eso es pa’l hielo.<br />- ¿Hielo para qué, muchacho?<br />- Para mantener a una temperatura cercana a los cero grados centígrados, antes denominados Celsius, el liquido elemento que, como resultado de la aplicación del Principio de Pascal y dada la presión que el gatillo ejerce sobre el depósito, el cañón acabará por expulsar en dirección a la víctima elegida. Es decir.... pa'que el agua salga bien fresquita. ¡Tomaaaaaa!<br />- Ahhhhhh. </div><div align="justify"><br />Mira que me sientan a mí mal, las dichosas <a href="http://www.juguetespedrosa.es/product.php?id_product=872">pistolitas de agua</a>.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-8560121741102712383?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es15tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-61708450229812282722009-06-26T11:24:00.005+01:002009-06-26T14:18:41.922+01:00Relatitos: (8) Lío de fechas<div align="justify">Salí de la biblioteca tan contenta con mi libro entre las manos y emprendí directamente camino hacia el parque más cercano con la intención de sentarme en un banco y comenzar a devorarlo. El libro, no el banco, por supuesto. - ¡Joder! - dije en voz alta - ¡por fin lo pillo!...<br /><br />Llevaba detrás de él un par de años, y no había manera.<br /><br />Me lo había recomendado una antigua profesora que tuve en una academia del barrio de Tetuán, justito detrás de la Plaza de la Remonta, en la que durante 2007 hice el curso de Decoración e Interiorismo que acabó por cambiarme la vida. Resulta que al poquito de terminar el curso fui contratada, gracias al contacto de una amiga - y también a mi buena pluma, todo hay que decirlo -, como directora de contenidos de la web “DECOCINAPUNTOCOM”, especializada, evidentemente, en decoración y en mobiliario de cocinas. Gracias a ello pude abandonar mi anterior ocupación de diseñadora de figuritas, velitas y otros complementos de repostería, en la que llevaba ejerciendo más de quince años, ridículamente retribuida pese a haberme especializado como me había especializado en la creación de muñequitos para tartas nupciales, que siempre, quieras que no, tienen más tirón.<br /><br />Me venía además de perlas el paseíto hasta el parque para poder abstraerme por unos instantes del problema que me traía desde hacía días de cabeza, consistente en cómo narices instalar en una cocina de menos de doce metros cuadrados un horno de doble función, un novedoso modelo con dos cavidades diferenciadas e independientes que permiten cocinar sendos platos a la vez sin que se produzca lo que técnicamente denominamos en la profesión como “batiburrillo de olores y sabores”, lo cual resulta de lo más desagradable, imagínate el panorama.<br /><br />El libro se titula, no lo he dicho, <em>“El quid de la cocción”,</em> y resulta ser – lo aclaro para quienes no sean entendidos en la materia – el principal tratado y autoridad en lo que a cómo distribuir los electrodomésticos en una cocina respecta. Que si no hay mejor sitio para la nevera que el rincón que menos estreche el paso; que si nada mejor para el lavavajillas que la pared en la que nunca pega el sol directamente; que si la línea de trabajo jamás debe estar dividida en dos partes, y menos enfrentadas la una a la otra...<br /><br />Teniendo como tengo la... costumbre – iba a decir “fea”, pero fea tampoco es, qué leches – de cotillear, cada vez que saco un libro de la biblioteca, las sucesivas fechas que quedan reflejadas en el papelito destinado a que los sucesivos usuarios sepan cuándo tienen que devolver el ejemplar si no quieren ser sancionados con la retirada del carné por un tiempecito, que a mi me ha pasado unas cuantas veces, me resultó extraño observar que la fechas de las últimas devoluciones eran “24 oct 1987” y “20 feb 1990”. Y luego nada.<br /><br />Lo primero que se me ocurrió – despierta que es una – fue consultar la fecha de edición del libro, pues deduje por lógica que un manual de tales características, para ser recomendable como lo era éste, no debería tener más de diez o doce años a lo sumo. Y es que los diseños de cocina se pasan de moda con sorprendente rapidez y facilidad, no te imaginas cómo, y está bien que así sea, porque ello asegura precisamente la continuidad y la rentabilidad de nuestro trabajo.<br /><br />“Primera edición: enero 2006”, decía una línea más abajo de la que anunciaba el nombre del ilustrador de la cubierta, dato este último que también llamó mi atención, un tal Espotorno Deleña, con el apellido, eso sí, escrito sin hache intercalada entre la “t” y la “o”, como hubiera sido de esperar.<br /><br />- ¿Cómo es posible? - me dije - ¡Aquí hay gato encerrado! No tanto por lo del nombrecito del ilustrador y por lo de la “h”, que también, sino, sobre todo, por lo de las fechas. Y de inmediato eché a correr calle abajo de vuelta a la biblioteca.<br /><br />- ¡Señorita! – le dije al llegar a la bibliotecaria poniendo el libro sobre la mesa y con gesto desafiante, no sé por qué, porque tampoco era para tanto – ¡Aquí tiene que haberse producido un error en las fechas!<br /></div><div align="justify">- Disculpe - se excusó. - En efecto, ha debido de producirse un error. Ahora mismo lo soluciono.</div><div align="justify"><br />Dicho y hecho. Con extremada tranquilidad y sin mostrar la más mínima alteración en su rostro, la bibliotecaria agarró el libro ante mi actitud incomprensiblemente chulesca y violenta, se ausentó con él bajo el brazo unos segundos, no más de quince, y regresó con las manos vacías pero, eso sí, con gesto y aspecto rejuvenecidos.<br /><br />- Asunto solucionado – concluyó.<br /><br />Y así ha sido cómo finalmente he regresado a mi antiguo trabajo, tras aceptar que el mundo del diseño y la decoración de cocinas no era lo mío. El caso es que ahora mismo estoy diseñando un vestidito de novia comestible, una reproducción en miniatura de un diseño italiano en raso y organza, modelo <em>Velina</em>, que va a ser la sensación de la próxima edición de la <em>Feria de la Pastelería Nupcial y Complementos</em> (FEPANUC’94), a la que espero asistir si las fechas me lo permiten.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />A las fechas de celebración del evento me refiero, claro. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-6170845022981228272?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es14tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-91345789436122749512009-06-23T12:28:00.004+01:002009-06-24T15:56:23.073+01:00El análisis<div align="justify"><em>Laboratorio de Análisis Clínicos “Tinco Laguja”, 08:30 AM.<br /></em><br />- Hola buenos días.<br />- Buenos días. Qué vienen ustedes, ¿a hacerse una analítica?<br />- Bueno, a las niñas, ya sabe, como han terminado el cole, aprovechamos ...<br />- Vale, vale. No se enrolle que no tengo toda la mañana, A ver si me va a contar ahora lo de que las notas muy bien, que las vacaciones ya están aquí, que si la playa, que si la piscina...y al final se nos va todita la mañana, que le veo venir. Pase, pase con las dos.<br />- Bueno, verá, yo... mi idea es que pasara la mayor primero, que la otra no se cosque del asunto, usted me entiende, y luego ya...<br />- Ah, que son ustedes de los que les dicen a los niños que van al médico a que les den caramelos, ¿no? ¿No se da cuenta de que lo único que conseguimos así es transmitirles todos nuestros miedos?<br />- ¿Nuestros miedos? ¿Tenemos miedos usted y yo?<br />- Concretamente, me estoy refiriendo al padre de las criaturas.<br />- Ah, creí que lo decía por mí.<br />- ¿Qué pasa, que no es usted el padre?<br />- Si, claro. Si no de qué las voy a traer.<br />- Pues entonces sí lo digo por usted. Ande, relájese un poquito y después pasa con las dos. Por ese orden.<br />- ¿Y no será mejor, insisto, que pase primero la mayor y que la peque se quede mientras fuera, al regazo y protección de su querida madre?<br />- Usted verá, que es el padre.<br />- ¿El padre de quién?<br />- Pues de la niña, de quién va a ser. Oiga, le encuentro a usted un pelín nervioso. Relájese de una vez, que son un par de pinchacitos de nada y terminamos.<br />- ¿Un par?<br />- Sí, claro, uno por niña. No querrá que las ponga a las dos juntas y las atraviese de un solo pinchazo, ¿no?<br />- No, no. ¡Qué horror!<br />- ¿Cómo te llamas, guapa?<br />- Se llama...<br />- Oiga, perdone, ¿no ve que la estoy preguntando a ella más que nada con la intención de que abstraiga su mente con el fin de relajar las posibles tiranteces que la muchacha pudiera tener alojadas en su sistema nervioso debido, en gran medida, a la tensión que a veces los propios padres, sin darnos cuenta, les trasmitimos a nuestros queridos vástagos con el afán - loable, yo no digo que no - de sobreprotegerlos en exceso?<br />- ¿Podría repetir la observación, que con la tensión no he acabado de enterarme?<br />- Nada, nada, no he dicho nada. Ya está ¿Has visto qué fácil, guapa? ¿A que no te ha dolido?<br />- No.<br />- Ea, pues que pase la peque.<br />- Eso, eso, que pase...<br />- ¿No va a ir usted a buscarla o qué?<br />- ¡Cierto! Será mejor que salga yo, su padre, a buscarla con toda la decisión y firmeza que a un cabeza de familia deben caracterizan, porque la criatura no va a venir por su propio pie, claro, qué tonto, y menos estando como estará, ya le digo, tan a gustito y relajada en los brazos siempre cálidos y acogedores de su querida madre, quien desde el momento de la concepción la acogió en su vientre protegida de toda amenaza externa, e ignorante ella – la niña, no la madre - del ingrato y desagradable operativo que ahora la espera tras la puerta que delimita y separa esta fría sala de punción de la también fría, pero al menos alejada de todo peligro y amenaza, salita de espera contigua. Así que, si me lo permite, allá que me dirijo sin más dilación, con decidido y frío gesto de resignado padre, sabedor de que, pese al cruel y sanguinario sufrimiento que causarle pudiera la vampírica operación de succionado hematológico, en el fondo y a la larga ello va a resultar, no me cabe casi duda, beneficioso para la salud y bienestar de su pequeño y delicado organismo, <em>diosmiodemividaydemicorazon.</em><br />- Hay que ver lo que son los nervios, ¿eh? </div><div align="justify"><br /></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350485839482920306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 38px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SkC-hd4jHXI/AAAAAAAAAm4/-1zVaFJE7wg/s200/gotas.jpg" border="0" /> <p align="justify">- Ea, pues ya estoy aquí con la pequeña.<br />- Muy bien. Mira bonita, te voy a explicar lo que vamos a hacer, verás qué divertido, no te preocupes y tú estate quietecita, ¿vale?<br />- Vale.<br />- Tú primero te sientas ahí, encima de papá para que estés más alta, y pones el bracito aquí encima. ¿Pero por qué no te estás quietecita?<br />- Yo no soy. Son las piernas de papi.<br />- Mira, mejor siéntate en la silla. Te decía que pones aquí el bracito, yo te limpio con este algodoncito mojadito en este frasquito, te ato esta gomita aquí arriba, un poquito fuerte pero no mucho, y después cojo esta agujita tan pequeñita y te pincho un poquito así, no te muevas, verás qué bien, ¿ves cómo se van llenado los tubitos de sangre?<br />- Sí. Qué chulo.<br />- Muy bien, pues ya está. ¿Ha visto usted, señor, como es mucho mejor no meterles el miedo en el cuerpo a las criaturas?... ¿Señor?, ¿señor?<br /></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-9134578943612274951?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es15tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-42966316228691305372009-06-18T11:42:00.006+01:002009-06-18T12:10:54.501+01:00Indignación<a href="http://1.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SjocXeQPF1I/AAAAAAAAAmw/hCFRgpyf6ic/s1600-h/Indignacion.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348618697039615826" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 116px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SjocXeQPF1I/AAAAAAAAAmw/hCFRgpyf6ic/s200/Indignacion.jpg" border="0" /></a> <div align="justify"><em>“El 25 de junio de 1950, unos dos meses y medio después de que las bien adiestradas divisiones de Corea del Norte, armadas por los soviéticos y los chinos comunistas, penetraran en Corea del Sur cruzando el paralelo 38 y se iniciaran los sufrimientos de la guerra del Corea, ingresé en Robert Treat, una pequeña universidad en el centro de Newark...”<br /></em><br />Así comienza <em>“Indignación</em>”, la última obra de Philip Roth, libro que no es, en contra de lo que pudiera parecer, una novela sobre la guerra. O quizás sí que lo sea, pero no sobre la Guerra de Corea, sino sobre todas las guerras, de manera especial sobre la que cada ser humano libra contra el resto del mundo e incluso consigo mismo.<br /><br />He de confesar, o mejor advertir, que no soy ni mucho menos un gran conocedor de la obra de Philip Roth. Es más, más bien soy un ignorante, porque <em>“Indignación”</em> en la única novela que he leído del que dicen que es uno de los más grandes autores norteamericanos vivos. Y su lectura me ha descubierto a un verdadero maestro de la narración y un diseccionador de la sociedad americana, con sus grandezas y sus miserias. Todo ello aunque la novela, o así a mi me lo parece, tenga sus más y sus menos.<br /><br />Con el trasfondo histórico de la Guerra de Corea, lo que en realidad <em>“Indignación”</em> narra es el proceso de adaptación de un muchacho de origen judío y de familia humilde a la vida de una universidad tradicional, conservadora y de estrictas costumbres religiosas, adonde ha ido a parar tratando de evitar la llamada a filas y huyendo de las manías de su padre, un carnicero <em>kohser</em> (según el rito judío) que no ha sido capaz de aceptar el salto a la vida adulta de su hijo y que vive obsesionado con que al chico tarde o temprano le va a ocurrir cualquier desgracia.<br /><br />Sorprende que de golpe y porrazo el carácter de Marcus Messner, un chico ejemplar, bien educado y “políticamente correcto” mientras vive con sus padres y trabaja en la carnicería, pueda cambiar con su llegada a la Universidad de manera tan drástica. Nada hay que nos anuncie previamente un carácter tan rebelde, sino más bien todo lo contrario. Da la sensación de que aquí Roth no “pone a calentar” lo suficiente al personaje y lo saca a jugar a mitad de partido, y claro, a uno (al menos a mí) le cuesta aceptar el comportamiento del muchacho, que de repente parece enfrentarse a todo cuanto le rodea, se pelea con sus compañeros de habitación a las primeras de cambio, le planta cara al mismísimo decano y le “vomita” toda su indignación haciendo suyas las teorías más agnósticas del mismísimo Bertrand Russell.<br /><br />Luego está lo del sexo con Olivia. Mientras Marcus se ve una y otra vez obligado a batallar y pelearse con todo el mundo para conseguir su objetivo, que al final no es otra cosa que sacar buenas notas y librarse de ser llamado a filas y de morir en el frente de batalla, resulta que da con una chica que, a diferencia de su compañeros de habitación, de su padre, del decano, de las obligaciones religiosas..., no le opone ninguna resistencia. Vamos, hablando claro, que se la chupa a las primeras de cambio. El suceso no le provocará indignación en este caso, pero sí un enorme desconcierto que será tanto o más inconveniente para su trágico futuro.<br /><br />Pero el mayor acierto de la novela de Roth reside en la existencia de un tercer nivel narrativo perteneciente más al terreno de lo simbólico que al de lo real, y que complementa a la perfección a los otros dos niveles, el de la historia real (la adaptación de Marcus a la Universidad) y el del trasfondo histórico (la Guerra de Corea). Me refiero a la alegoría de la sangre. ¿La sangre como símbolo de qué? Pues no lo sabría definir muy bien, quizás en eso resida precisamente el interés de los símbolos, al menos en literatura, en esa cierta indefinición que abre posibilidades más que las cierra. Pero es evidente que una sutil línea argumental atraviesa la novela de principio a fin, comenzando en la carnicería, en el ritual judío antes aludido consistente en desangrar por completo a los animales, en los delantales y mostradores manchados de sangre y vísceras, en cuchillos que van y vienen...; que continúa con la huella del intento de suicidio dejada por los cortes de cuchilla en la muñeca de Olivia; y que finaliza en la trinchera de la colina coreana, en las heridas de bayoneta que acaban finalmente – y no descubro nada que no se pueda descubrir - con la vida del personaje.<br /><br />En efecto, el autor no opta, que hubiera podido hacerlo, por la sorpresa final. Al contrario, casi desde el principio ya sabemos que Marcus ha muerto, que el personaje rememora su vida desde un estado confuso – Roth tampoco lo acaba de dejar bien claro – entre la muerte y la agonía, pero que en cualquier caso acabará por expirar definitivamente sin haber sido capaz de asumir, por culpa de su indignación, aquello que el loco de su padre se empeñaba en demostrarle: <em>“la terrible, la incomprensible manera en que las elecciones más triviales, fortuitas e incluso cómicas obtienen el resultado más desproporcionado”.<br /></em><br />Quizás, no sé, lo que al final Roth quiera decirnos es que ahí, en lo absurdo de la muerte, en la inocencia de la sangre derramada, es en donde debería residir el verdadero y único motivo de toda nuestra indignación.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-4296631622869130537?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es13tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-81736021353662402552009-06-12T12:03:00.007+01:002009-06-12T12:44:04.773+01:00El Espíritu de La Clandestina<div align="justify">Esta mañana a primera hora, antes que a los periódicos incluso, me he ido al <a href="http://blogdeliterazurda.blogspot.com/">blog de Mariano Zurdo.</a> Suelo entrar en él a diario, pero la verdad es que no tan tempranito, y menos teniendo en cuenta que hoy tenía especial interés en ver qué decía la prensa sobre un tal Ronaldo, de nombre Cristiano, por quien un tal Pérez, de nombre Florentino, va a abonar a un tal United, de nombre Manchester, la módica cantidad de 96 millones de castañas, de nombre euracos, que se dice pronto. Pero el caso es que ha sido encender el ordenador y es como si una voz procedente no sé si de la placa base, la memoria RAM o la tarjeta de sonido, más bien de la tarjeta de sonido, me llamara: Estilograaaaafic, Estilograaaaafic, veeeete al blog de Mariaaaaano.<br /><br />Y nada, que allí me he ido para encontrarme con <a href="http://blogdeliterazurda.blogspot.com/2009/06/la-clandestina.html">este entradita que habla del primer aniversario de La Clandestina </a>- famosa librería sita en la calle de la Palma número 49, enfrente de la Escuela de Oficios -, tras cuya lectura me he quedado, y todo por no hacer caso a la advertencia que Mariano Zurdo pone al principio, con cara no sé si de Mimosín, de Norit el borreguito o del perrito de Scottex, pero enternecido a la par que sensible en cualquier caso.<br /><br />Y eso sucede porque la entradita de marras destila por todos y cada uno de sus poros/párrafos sensibilidad, honestidad e ilusión a tutiplén, lo que me lleva a recomendarte, mi querido Mariano Zurdo, que te sometas desde ya y sin más dilación a un tratamiento antitranspirante con <a href="http://www.peusek.es/">Peusek</a> o cualquiera otro de los muchos y variados productos que existen hoy en día en el mercado farmacéutico e incluso parafarmacéutico (a mi es que siempre me ha ido bien el Peusek), porque los humanos tenemos en los pies 600 glándulas sudoríparas por centímetro cuadrado, y el famoso producto corrige como Dios ese desagradable exceso de sudoración o emanación de las dichosas glándulas y poros, nosesiyalosabes.<br /><br />Pero sucede también, y eso ya no sé si tiene tan fácil remedio, mi querido MZ, que la percepción, al menos en mi caso, de ese triple componente de tu sudoración se debe a que de alguna manera también me siento desde fuera parte integrante, aunque sea modesta y lejanamente, de ese ilusionante proyecto que habéis conseguido hacer realidad vosotros los clandestinos, porque desde este blog, como desde muchos otros, siempre he tratado de dejaros durante este año una ventanita abierta por la que poder entrar y salir de <a href="http://librerialaclandestina.blogspot.com/">La Clandestina</a> cómodamente. Siento, eso sí, no haber podido acompañaros más en persona durante este año pese a vivir en Madrid, pero a veces se hace difícil encontrarle más huequitos libres al día a día, ya sabéis.<br /><br />Yo de pequeño quería ser escritor. Bueno, vale, también portero del Real Madrid, pero creo que hubiera podido compaginar una cosa con la otra, porque lo de portero, sobre todo si el equipo contrario es flojillo y el tuyo de los buenos, como es el caso, deja tiempo para que se vaya el Santo al cielo y pensar en lo que luego vas a escribir. Al final como portero, no te creas, llegué a hacer una pretemporada en el antiguo Castilla, pero lo de escritor lo dejé aparcado en algún rinconcito del cajón de “asuntos pendientes”, como un sueño que se quedó dormido, y tiré por profesiones parecidas pero que no eran exactamente lo mismo. Así, primero me hice profesor de Lengua y Literatura, es decir, hablaba de lo que otros escribían, y después me pasé al periodismo, en donde, si no literatura, si que podía al menos conseguir algo que añoraba: publicar.<br /><br />Recuerdo que en los comienzos como periodista, haciendo mis prácticas en la edición de El País de Barcelona, la mayor ilusión de todos los becarios era ésa, ver cómo el texto que habías dejado la noche antes preparado aparecía publicado al día siguiente con tu firma. Y si finalmente no llevaba la firma, porque a veces se quedaba recortado en un simple breve y sólo tú sabías quien era el verdadero autor de las cuatro míseras líneas de columna, aquello ya era recompensa suficiente. Muchas noches, después del cierre del periódico, y cuando habíamos escrito algo de los que estábamos medianamente satisfechos, los tres o cuatro becarios apurábamos tomando algo hasta las 12 de la noche. Después nos íbamos al VIPS para comprar la primera edición del periódico y ser los primeros en comprobar cómo había quedado nuestro texto una vez sometido a las dichosas tijeras de edición. “Hoy has triunfado, MV”, me decían los demás cuando era mi texto el que salía (lo de MV porque la mayor parte de las veces sólo aparecían las iniciales en vez del nombre completo).<br /><br />Luego llegó Internet y la aparición y desarrollo de los blogs, que conseguían hacer todo eso de publicar mucho más fácil y al alcance de todo el mundo, pero el encanto de ver tu trabajo publicado en papel, no me digas por qué, sigue siendo algo distinto.<br /><br />Y resulta que con el paso de los años ahí seguía dormido, acurrucadito en el cajón de los “asuntos pendientes”, el viejo sueño de ser escritor que de una u otra manera había ido dejando constancia de su presencia con sus ronquidos a modo de artículos periodísticos, relatos, cuentos o poesías de un solo lector (yo mismo) o más tarde, artículos de este blog. Entonces llegaron los clandestinos con su famosa frase de “escribe coño” e hicieron que el viejo sueño dejara de roncar y despertara de una vez. Para mí, la aparición de <a href="http://librerialaclandestina.blogspot.com/">La Clandestina </a>fue, entre otras cosas, precisamente eso: el empujoncito que a veces necesitamos para arrancar o despertar un sueño que tenemos aparcado y que no nos atrevemos a sacar a pasear. Y me puse a escribir y en ello estoy.<br /><br /><a href="http://librerialaclandestina.blogspot.com/">La Clandestina</a> también ha sido, no quisiera dejarlo pasar, la plataforma para que una curiosa interrelación entre lo que un día bauticé medio en broma medio en serio como “entes blogosféricos” y que comenzó como algo virtual, se convirtiera en una historia real, con personajes de carne y hueso. Una historia protagonizada por un montón de gente que leéis este blog y a los que he tenido oportunidad en muchos casos de ir conociendo en persona, a los que no sé si llamaros amigos o qué, pero a los que algo muy especial me une, no sabría decir qué. Quizás sea eso: El Espíritu de La Clandestina.<br /><br /><em>P.D: Un beso y muchas felicidades a Mariano, Carlos y Shara. Y a Marisa, la famosa cuarta patita.</em> </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-8173602135366240255?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es16tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-29509405387107821892009-06-09T12:03:00.004+01:002009-06-09T12:18:15.068+01:00Reflexiones a pie de huerta<div align="justify">- Buenas tardes, señor Estilografic.<br />- Buenas tardes, Manolo. ¿Cómo va eso?<br />- Pues aquí..., ya sabe, cumpliendo con mi trabajo. ¿Y usted?<br />- Pues aquí, ya me ve, cumpliendo también con el mío.<br />- ¿Me permitiría usted, señor Estilografic, que le hiciera una pregunta algo íntima, sin animo de ofender?<br />- ¿Pero íntima de toda intimidad?<br />- Bueno, verá, la cosa va de elecciones...<br />- Ah, pues entonces ya me adelanto y le contesto que no, que no soy yo el tipo que pasea en pelotas <a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Anatomia/Berluscolandia/elpepuint/20090607elpdmgrep_1/Tes">por la finca de Berlusconi </a>en busca de helados, pizzas y quién sabe cuáles otros placeres. Que al parecer se trata del ex primer ministro checo, un tal Topoyiyo, o Pocoyó, o yo-qué-sé-cómo-se-llama.<br />- No hombre no. No he dicho “erecciones”, sino “elecciones”. Es que ando yo barruntando conocer su opinión sobre el resultado de la última cita electoral, porque le encuentro a usted algo desencantado y falto de ánimo, no sé por qué.<br />- Pues sí; la verdad es que lo estoy, mi querido Manolo. Tan desencantado como falto de ánimo.<br />- ¿Y a qué se debe esa desilusión o desidia, señor Estilografic?<br />- A los dichosos brotes verdes, mayormente.<br />- ¿<a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/Salgado/augura/primeros/brotes/verdes/semanas/elpepueco/20090520elpepieco_2/Tes">A los de la esperada recuperación económica aludidos por la ministra Salgado</a>? ¿Qué pasa, que usted no los ve ni por asomo?<br />- Al contrario, Manolo, al contrario. El problema es que los veo por todos los lados.<br />- Entonces, ¿dónde está el problema? Debería estar usted esperanzado y alegre y confiar en que la derecha europea nos conduzca hacia la recuperación y la bonanza económicas.<br />- Es que yo no hablo de la situación económica, amigo Manolo, sino de la tierra que pisan nuestros pies. De los brotes verdes que me están saliendo.<br />- Ah, pues mejor me lo pone, porque en ese caso debería mostrarse ilusionado por el saludable y prometedor aspecto que presentan sus hortalizas, que están cogiendo un tamaño que hace intuir que en los próximos meses ustedes los Estilografic no van a pasar ni pizquita de hambre por mucho que apriete la crisis, créame.<br />- Ya, pero yo me refiero a los otros, a los que científicamente se denominan “<em>hierbajus apestosus</em>”.<br />- ¿Eso no era, si no recuerdo mal, un antídoto para no sé qué problema que salía en las historietas de Mortadelo y Filemón?<br />- A ver si nos aclaramos. Hablo de la cantidad de hierbajos que me están creciendo alrededor de las plantas de la huerta y que como no acabe con ellos van a terminar por ocupar el terreno previamente reservado a zanahorias, berenjenas, tomates, pimientos y calabacines. ¿Sabría usted cómo solucionar semejante desaguisado, que me trae por la calle de la amargura?<br />- Ah, claro que sí, hombre por Dios. Eso es asunto del amocafre, señor Estilografic.<br />- Y dale con lo de las elecciones/erecciones ¿Se refiere usted <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Berlusconi/culpa/esposa/Kaka/amiga/Noemi/resultados/electorales/elpepuint/20090609elpepuint_7/Tes">al dueño de Villa Certosa y regidor de los destinos de la otrora bella y admirada Italia</a>?<br />- No, no, “amocafre” escrito todo juntito. Una útil y sencilla herramienta que sirve para remover la tierra y retirar las malas hierbas. Me temo que de ahora en adelante la va a necesitar usted, porque, ahora que lo dice, es cierto que lo que antes lucía como provechosa extensión de regadío y terreno cultivable se le está colmando de los dichosos brotecitos verdes tantas y tantas veces mencionados por la ministra. Dele, dele usted al amocafre, y verá como se solucionan sus problemas.<br />- Sí, pero es que aún hay más, que no gana uno para preocupaciones. ¿Qué me dice si no, Manolo, de los artrópodos hemípteros, porque no se les puede llamar de otra manera, que no quieren otra cosa que ocupar también el lugar que no les corresponde?<br />- ¿Se refiere usted en este caso a quienes desde el mismo domingo noche, tras conocerse el resultado de las elecciones, aquí en España no piensan en otra cosa que reprobar y apartar al - todo hay que decirlo - desafortunado gobierno de su gobernanza, y no paran de dar vueltas en su cabeza a la idea de la <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Duran/anima/PP/presentar/mocion/censura/elpepunac/20090609elpepinac_6/Tes">moción de censura </a>o la de <a href="http://www.larazon.es/noticia/el-pp-ganaria-tambien-las-generales-por-hasta-7-escanos-mas-que-el-psoe">cambio de Gobierno</a>, como si unas elecciones europeas no pudieran ganarse o perderse sin que ello tenga que significar, impepinablemente, un cambio de gobierno también a nivel nacional, que para eso son elecciones distintas, vamosdigoyo?<br />- Que nooooo, que hablo ahora de los bichitos de uno a dos milímetos de largo como mucho, de color negro, bronceado o incluso verdoso, sin alas las hembras y con cuatro los machos –dato éste que yo desconocía por completo, fíjate tú – con cuerpo ovoide y con dos tubillos en la extremidad del abdomen (que yo se los he visto, los tubillos) por donde segregan los jodíos un líquido azucarado, y cuyas hembras y larvas viven parásitas, apiñadas en gran número sobre las hojas y la partes tiernas de ciertas plantas .- en este caso MIS plantas – a la cuales causan grave daño.<br />- Pues me temo que en ese caso tendrá que iniciar usted, señor Estilografic, lo que en la Política Agrícola Común de la Unión Europea (PAC) se conoce como MD o “Maniobra de Desinfección”, acción ésta que tampoco estaría de más, ya puestos, aplicar a toda la CPE, o Clase Política Europea, que tanto en nuestro país como allende nuestras fronteras nos ha venido obsequiando con una patética campaña electoral, en izquierdas y derechas, en el centro y en los extremos, arriba y abajo..., llena de despropósitos, insultos, flagrantes muestras de falta de honradez y profesionalidad y no sé cuantas cosas más. ¡Vamos hombre!, que es que me pongo de los nervios y se me llevan los demonios...<br />- Jopé, Manolo. Pues le veo a usted tanto o más desencantado que yo. Oiga, y déjeme que le haga yo ahora también una pregunta personal. Usted, que tan preocupado se muestra por Europa y por la situación política, ¿por qué ni siquiera ha ido a votar? </div><div align="justify">- Le recuerdo, mi querido amo cafre, que yo no soy más que un simple e ignorante espantapájaros.<br /><br /> </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345282592201614274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 345px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/Si5CMnRBo8I/AAAAAAAAAmo/cnL4atKnD_k/s400/manolo.jpg" border="0" /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-2950940538710782189?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es9tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-9125896650872663172009-06-01T18:33:00.005+01:002009-06-01T18:45:52.838+01:00Payaso-grafic<div align="justify">Pese a lo que pudieran argumentar en sentido contrario mis abogados... quiero deciiiiir... mis allegados, a mi no es que se me dé muy bien hacer el payaso. Bueno, quizás sí en privado, pero para nada en público. Por eso lo de mis allegados. He de confesar, no obstante, que en los últimos días me ha tocado hacerlo varias veces, y eso sin entrar en campaña ni nada. En campaña electoral, digo.<br /><br />Pues sí; resulta que a la confesa segunda profesión de <a href="http://estilografic.blogspot.com/2009/05/huertilografic.html">hortelano</a> he venido a sumar más recientemente una tercera, la de animador infantil, puesto que me he visto en el brete o apurillo de tener que preparar una conmemoración de aniversario de nacimiento, popularmente conocida como “fiestorro de cumple”. Mi hija la mayor, que le ha dado por cumplir años todos los años.<br /><br />Y claro, después de revisar así como de reojo la cuenta de resultados de Estilografic Punto Blog tras la reciente celebración de la dichosa Comunión, que por mayo era por mayo, experimenté con horror, en el capítulo de gastos, una cantidad tan desorbitada como desorbitante en el apartado “Animación”. Y total, todo para que dos tipos con pantalones anchos y más ganas de irse a casa que la pobre de mi suegra, que ya no podía con su alma (mi suegra), prepararan (los dos tipos) el jueguecito de las estatuas y el de las sillas y contaran cuatro chistes sacados de todochistespuntocom...<br /><br />“Para-eso-ya-me-basto-yo”, me dije con tono solemne, circunspecto gesto y resuelto ademán.<br /><br />Dicho y hecho: tras convocar servidor reunión urgente con carácter extraordinario del equipo de animación de Estilografic Punto Blog, decidiose por unanimidad, es decir, recurriendo al consabido sistema JP , esto es, Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como (siendo Juan Palomo el mismo Estilografic, y “yo” o “servidor” también Estilografic), decidiose digo iniciar el multitudinario evento con impactantes medidas audiovisuales y espectacular puesta en escena, a fin de que las tales medidas y la tal puesta provocaran entre los invitados, en número de quince y a cuál más inquieto, estado tal de shock y agitación que tuviere a su vez como resultado el deseado y difícilmente alcanzable efecto de provocar el entusiasmo, estupor y atención de toda la chiquillada, puesto que de otra manera no había forma de poner orden y cordura en aquel galimatías, por Dios y por la Virgen Santa.<br /><br />La cosa empezó bastante mal, todo hay que decirlo. El plan era el siguiente: aparecer el encargado del equipo de animación, es decir, Juan Palomo, ante la diminuta pero bulliciosa concurrencia ataviado con peluca y nariz de payaso, atrayendo así sin lugar a dudas de manera eficaz y sorprendente la atención de la tantas veces aludida chiquillada, e iniciar así por fin, haciendo un somero llamamiento al orden y concierto, una serie de juegos y pruebas – extraídos también de papásdesesperadospuntocom, ya digo que todo hay que decirlo - en los que los niños tendrían que utilizar peluca y nariz, así como otra serie de complementos carnavalescos.<br /><br />Total, que voy y plántome con desenfado y decisión ambos postizos, y hete aquí que el primer comentario que me encuentro, surgido de entre la ya famosa chiquillada, es del tipo: “a mi es que me dan miedo los payasos”.<br /><br />“Tócate las pelotas, Fofito” (piensa servidor a continuación siendo Fofito, en este caso, Juan Palomo; y también Estilografic, por añadidura). Menos mal que el primer juego, al que bauticé con el tan sugerente como acertado nombre de “paso del payaso”, funcionó bastante bien. Consistía, la gilipollez o payasada, en irse pasando de uno a otro peluca y nariz al son de la música, y en el momento en que se hiciera el silencio... ¡ay de aquel malandrín que tuviera peluca y nariz puestos! ¡Eliminado! Lo dicho, una gilipollez, pero que funcionó la mar de bien y que sirviome para darme un respiro y acometer con determinación el resto del participativo evento.<br /><br />Ante la dificultad del reto y lo airoso que Juan Palomo/Fofito/Estilografic/servidor salió de él, los lectores más despiertos, que haberlos haylos, ya lo creo que sí, estarán pensando: ¡claro, este tío tendría ya experiencia en acontecimientos similares, que si no no sale tan bien parado! Pues en cierto modo sí, porque sólo un par de día antes me había visto yo en un previo brete o apurillo de características similares, habiendo tenido que pedir permiso en el trabajo para acudir al cole, esta vez de la pequeña, para contar un cuento a toda la clase. Permiso por “asuntos propios”, a ver qué iba a argüir si no.<br /><br />- Jefe, que necesito cogerme la mañana del viernes por asuntos propios.<br />- ¿Qué tipo de asuntos?<br />- Propios, ya le digo. Como los huesos.<br />- ¿Qué huesos?<br />- Pues los de la nariz. Los huesos propios. Como lo asuntos referidos, también propios.<br />- ¿De qué nariz me habla?<br />- Estooo... de una de payaso.<br />- ¿De payaso?<br />- Es que tengo que hacer de payaso en el cole de mi hija.<br />- Ya, ¿Y a eso le llama usted “asunto propio”?<br />- Propiamente. Por lo de los huesos, más que nada.<br />- ¿Qué huesos?<br />- Los propios, los de la nariz, los huesos propios, como los asuntos referidos...<br />- ¡Basta! A mi no me cuente cuentos. Ande, cójase el día y ya hablaremos, payaso, que es usted un payaso además de un liante.<br /><br />Total, a lo que iba, que me cogí el día por asuntos propios y me fui al cole de mi hija la pequeña a contar... otro cuento. En este caso la cosa se planeó con más tiempo y no hizo falta reunión extraordinaria ni nada, sino que me limité a repartir el trabajo: Estilografic escribiría el cuento; Juan Palomo se encargaría del diseño gráfico; servidor de convertir los personajes en marionetas y, por último, el tal Fofito haría de titiritero.<br /><br />Y una vez más, dicho y hecho. Allá que me fui, con mi pequeño baúl de titiritero, alehop, repletito de títeres fabricados por uno mismo y con treinta ejemplares del cuento impresos a todo color para repartir uno por alumno, que hacen un total de veinticinco. Con uno más para la seño, ya salen veintiseis; otro para Juan Palomo, veintisiete; uno más para el tal Fofito, ya son veintiocho. Le reservo uno a servidor y ya suman veintinueve; y el último, claro, bien guardadito para Estilografic. Treinta en total.<br /><br />Y el caso es que, no se por qué, al final me vienen sobrando tres ejemplares.</div><br /><div align="justify"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342414741879486514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 166px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SiQR5wSJeDI/AAAAAAAAAmg/8nMu_oDRB68/s320/pay.jpg" border="0" /></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-912589665087266317?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es17tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-68690019619826555152009-05-14T11:07:00.008+01:002009-05-14T11:38:24.670+01:00Huertilografic<div align="justify">Debatiéndome me hallo estos últimos días, pensando y pensando en cómo salir adelante en estos duros tiempos que vivir nos ha tocado, me cachis en la mar. Enfrentándome, quiero decir, al dilema de si ora adquirir en <a href="http://librerialaclandestina.blogspot.com/">La Clandestina </a>(si lo tuvieren, porque no sé yo si trabajan estos autores) la última obra de José Maria Aznar, “España puede salir de la crisis” y seguir sus sabios consejos, ora agarrarme a las directrices que el sucesor de aquel, nuestro actual presidente Zapatero, ha ido enumerando a lo largo de sus intervenciones en el debate sobre el estado de la nación, de la nación que puede salir de la crisis.<br /><br />Pero mira tú por dónde que al final mi decisión ha sido bien distinta, y he optado por emprender un novedoso camino hasta ahora para mí desconocido pero que estoy convencido de que proporcionará a mi persona nuevos frutos hasta la fecha nunca antes saboreados. O mejor, nuevas hortalizas.<br /><br />Que me he montado un huertecito en un terrenito familiar. Familiar porque es de mi familia, no porque resulte conocido.<br /><br />Así que ando echando cuentas por un lado, y documentándome por el otro, porque a mí todo esto me pilla de nuevas, con lo que estoy descubriendo todo un fascinante mundo hasta la fecha desconocido. Las condiciones y técnicas de los cultivos, las variedades de hortalizas, su composición y valor nutritivo, etc. Un universo harto complejo, que nadie se piense lo contrario.<br /><br />Hasta hace bien poco, por ejemplo, uno no tenía ni idea de qué demonios era eso del raf. ¿La Fuerza Aérea Británica o Royal Air Force, de trascendente participación en la II Guerra Mundial así como en numerosos conflictos bélicos? Pues no. ¿La Fracción del Ejército Rojo o Rote Armee Fraktion, organización terrorista que operó en la República Federal Alemana, también conocida como la banda Baader-Meinhof? Pues tampoco, listos que sois unos listos.<br /><br />Me refiero al tomate. A <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tomate_RAF">la variedad de tomate conocida como raf </a>por todo horticultor que se precie. Y debido a sus difíciles condiciones de cultivo, pero también a su excelente calidad, el tomate raf va a ser precisamente la joya de mi huerta.<br /><br />Si es que me crece.<br /><br />Todos los manuales consultados al respecto vienen a coincidir en explicaciones y advertencias:<br /><br /><em>“¿Sabía usted, Señor Estilografic, que.. (nótese la fina y expresiva aplicación del recurso literario consistente en utilizar el nombre del interlocutor, esto es, Estilografic, aunque en realidad en el libro consultado no aparezca éste ni por asomo, como era de esperar) ... sabía usted, decíamos, que el tomate raf es una de las variedades más difíciles de cultivar, y que al ser un producto muy delicado, sólo los agricultores más experimentados – selecto grupo de profesionales a los que usted, Estilografic, de momento, no pertenece – son capaces de cultivar con éxito?”<br /><br />“Resulta que el jodío ... (trátase de un nuevo recurso literario, lo de “el jodío”, puesto que las publicaciones y estudios serios, al menos las que abordan el asunto del tomate, no acostumbran a utilizar este tipo de expresiones soeces y malsonantes) ... el jodío necesita una temperatura óptima que no puede ser ni inferior a los cinco grados ni superior a los 25. Si la temperatura fuera mayor, mi querido Estilografic, el tomate perdería su sabor, lo cual es una putada; y si es menor, la planta es que no crece, lo cual viene a ser, auque de distinta naturaleza, también otra putada.”<br /></em><br />Y además del susodicho tomate, si la naturaleza tuviera a bien echarme una mano, en poco tiempo podré degustar y, lo que es más importante, comercializar, el tomate cherry, el tomate de suelo, la zanahoria común (que digo yo que será la naranja y alargada), la berenjena negra, el pimiento y el calabacín o calabacito. Aunque este último me tiene preocupado, que lo encuentro algo pachucho y falto de ánimo. Quizás se deba a una selección natural o quizás, <a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/TVE/emite/diferido/himno/Espana/elpepudep/20090513elpepudep_14/Tes">como dirían en Televisión Española, a un "error humano"</a>.<br /><br />En general, la cosa pinta bien y, la verdad, las cuentas también me van saliendo, que ya es raro.<br /><br />A ver: con los 400 euros que pensaba destinar a la adquisición del portátil de mi hija la mayor para el curso que viene, que va a hacer quinto y ya no le va a hace falta porque Zapatero le ha prometido uno, con esas cuatrocientas castañas, decía, tengo para invertir durante toda la temporada en semillas, bulbos, tallos, fitosanitarios, abonos y otros productos hortofrutícolas.<br /><br />Luego, con los 2.000 euracos que a partir del 1 de junio reparten a troche y moche entre Gobierno, Comunidad Autónoma y fabricantes del sector automovilístico para la adquisición de vehículos motorizados, casi que voy a optar por la prudencia y el practicismo y olvidarme por tanto del Lexus LS 600H, con Sistema de Control Electrónico de Tracción (TCS), Sistema de Dirección con Relación Variable (VGRS), Sistema de Control de la Presión de los Neumáticos (TPWS), incluso Sistema de Control Electrónico de Estabilidad del Vehículo (VSC), y otras muchas cosas más que el lujoso vehículo, al que ya tenía echado el ojo, trae de serie, y me voy a decantar por un <a href="http://www.deere.com/es_MX/ag/productos/maquinarias/tractores/tractor790.html">John Deere 790 27 HP</a>, con transmisión mecánica, 8 marchas de avance y dos de reversa y embrague monodisco seco, entre otras muchas especificaciones que no viene a cuento detallar. Una verdadera monada de tractor.<br /><br />Como Hortilografic – que, no lo he dicho, será el nombre de mi empresa – va a ser una <em>pyme</em> que contará con menos de 25 trabajadores (uno o dos a los sumo, contando a servidor y al becario), obtendré una reducción de cinco puntos en el gravamen del impuesto de sociedades, que es una cifra – oye - nada despreciable y que bien podría destinar - por qué no - a la compra de regalos y cestas navideñas para tener satisfecho y motivado al personal antes detallado y que no me monten huelgas o movilizaciones sindicales a las primeras de cambio, no te jode.<br /><br />Y por último, si todo va bien, optaría por construirme una nueva y acogedora vivienda como futura residencia de verano para la familia Estilografic, junto a la que ya será, espero, extensa porción de terreno cultivable plagada de hortalizas y árboles frutales, con un cobertizo adjunto que servirá para la elaboración de los diferentes productos derivados del cultivo, tales como zumos y concentrados, mermeladas, jaleas y confituras, por poner algunos ejemplos apetecibles para abrir boca. Aprovechándome - toma ya - de la desgravación en el IRPF por pago de hipoteca como consecuencia de la compra de la vivienda, ya que ésta sólo se va a suprimir – ha dicho Zapatero – en el caso de rentas superiores a los 24.000 euros anuales. Es decir, para los ricos.<br /><br />Aunque..., ahora que lo pienso, para seguir siendo pobre y ganar menos de 24.000 euros anuales no me meto yo en todo este berenjenal – nunca mejor dicho, lo de berenjenal – de la huerta y sus derivados.<br /><br />Vamos, ni loco. </div><br /><div align="justify"></div><div align="justify"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335621004139912418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 243px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SgvvCK_fXOI/AAAAAAAAAmY/e-GAe6UMRRk/s320/huerto.jpg" border="0" /> </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-6869001961982655515?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es19tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-13063994623064109932009-05-12T10:42:00.003+01:002009-05-12T10:48:00.523+01:00El sitio de su recreo<div align="justify">Dejo el post de hoy para mañana. <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Fallece/musico/Antonio/Vega/51/anos/elpepucul/20090512elpepucul_3/Tes">Ha fallecido el músico Antonio Vega</a>. Nunca he sido muy mitómano, pero que ya no estén ni Enrique Urquijo ni él, dos voces que con sus destellos e imperfecciones me acompañaron en los años más jóvenes, me hace pensar que todo sucede muy deprisa.<br /><br />En mi época de profesor, siempre prefería comentar con mis alumnos “El sitio de mi recreo” antes que El Poema de Mío Cid. Si a alguno le sirvió para aficionarse a la Literatura, mérito es de Antonio más que del profesor.<br /><br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AuKEXS_cFdM&amp;hl=es&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always"><embed src="http://www.youtube.com/v/AuKEXS_cFdM&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-1306399462306410993?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es16tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-32672676198379443182009-05-07T12:54:00.005+01:002009-05-07T13:05:07.238+01:00"Chesil Beach", o de cómo un instante puede cambiar toda una vida<a href="http://1.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SgLNH6a9nUI/AAAAAAAAAmQ/1q8OMPizlOI/s1600-h/cb.bmp"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333050444585213250" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 126px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SgLNH6a9nUI/AAAAAAAAAmQ/1q8OMPizlOI/s200/cb.bmp" border="0" /></a> <div align="justify">Anoche le dije estas palabras a mi chica: sé que ni siquiera lo intentas; venga, venga, venga, venga, por favor, compláceme, oh sí, como yo te complazco a ti.<br /><br />No, no se me ha ido la olla. En realidad yo no le dije anoche esas palabras a mi chica, sino que estoy tratando de contextualizar el libro del que voy a hablar. La cita es de <em>Please Please me</em>, la vieja canción de los Beatles, y el libro del que voy a hablar es <em>Chesil Beach</em>, de Ian McEwan. Así que la cosa va hoy de ingleses, y he dicho bien, Chesil, no Chelsea. Te lo juro por Iniesta, a quien Dios guarde muchos años.<br /><br />Pero no nos vayamos del tema, no. Entre otras cosas porque si por algo destaca la novela de McEwan es precisamente por eso, por ser directa, ir al grano y no poseer ni un gramo de grasa que le sobre.<br /><br /><em>“Eran jóvenes, instruidos y vírgenes aquella noche, la de su boda, y vivían en un tiempo en que la conversación sobre dificultades sexuales era claramente imposible. Pero nunca es fácil”.</em> Es el punto de partida elegido por McEwan para comenzar a narrar la historia de dos jóvenes que, en la Inglaterra de los inicios de los Beatles, pasan su noche de bodas en un hotel de Chesil Beach, en el Canal de la Mancha.<br /><br />Por entonces, Lennon y McCartney se quejaban de que siempre tenían que estar insistiéndoles a las chicas, <em>come on, come on, come on, come on..., please please me, oh yeh, like I please you...,</em> y lo mismo le sucederá a Edward - un muchacho de origen modesto - ante las reticencias de Florence - una chica de familia acomodada - y la repulsión de ésta por el sexo.<br /><br />Mucho parecen haber cambiado las cosas después de la revolución que supusieron los años 60, hasta llegar a nuestros días. ¿O quizás no tanto? Yo diría que McEwan deja abierto ese interrogante - como otros muchos, que para dejar puertas abiertas es un maestro – y la mejor prueba de ello es, sencillamente, gramatical. Volvamos si no a la frase del principio: “eran jóvenes... vivían un tiempo... pero nunca ES fácil” ¿Qué pinta ahí ese tiempo presente?, se preguntará el lector. A lo mejor me equivoco, pero no creo que sea un dato intrascendente.<br /><br />El sexo se muestra, aquí, como en tantas y tantas obras literarias, como motor que mueve y conduce los sentimientos del alma humana. Queda bien clara, desde el principio, la obsesión de los dos personajes: en el uno por realizarlo y en la otra por evitarlo. <em>“Ahí vienen”,</em> susurra ella como queriendo decir “qué fastidio” cada vez que los camareros interrumpen los momentos de intimidad de la pareja previos al primer contacto sexual. Pero no, poco a poco iremos descubriendo que para Florence más que un fastidio la presencia de los camareros durante la cena íntima constituye un alivio, un respiro en la batalla que acaba de comenzar, aunque ella misma se niegue a admitirlo. En cambio él, en su obsesión por que llegue el anhelado momento que sólo ha logrado tener “a tiro de pájaro” después de acceder a la boda, se acuerda hasta de la fecha en que por primera vez logró tocarle los pechos. Y seguro que hasta de la hora, si se le apura.<br /><br />La facilidad para la descripción de McEwan le hace en ocasiones recrearse en situaciones que otro autor despacharía a lo sumo con un par de líneas, pero casi siempre al final el lector acabará agradeciendo su generosidad. Es antológica, por ejemplo, la descripción del beso: labios, lengua, maxilares..., él queriendo penetrar y ella tratando de escapar. Prueba de su dominio del lenguaje es que McEwan no sólo se encuentra a gusto explayándose, sino que también sabe resumir. Si todo el libro ha sido una demostración de lo primero, el último capítulo resulta ser todo lo contrario. Así, si la descripción de una cena podía llegar a ocupar ochenta páginas al principio, ahora el autor resume cuarenta años en seis páginas y se queda tan fresco. Toda una demostración de dominio de la técnica narrativa.<br /><br />Con sorprendente habilidad, McEwan es capaz también de trazar a la perfección caracteres, contextos y situaciones en un espacio muy limitado. En efecto, <em>Chesil Beach</em> es un novela corta, intensa pero corta, en la que – insistimos - al final, y aunque a veces lo parezca, nada es superficial. La tensión de la escena final de la playa, ella junto al tronco caído y él con la piedra en la mano, sólo se entenderá habiendo leído antes un episodio, aparentemente intrascendente, en el que se nos retrata a un Edward violento que un día fue capaz de darle una verdadera paliza a otro joven.<br /><br />¿Y ella? ¿Cómo se entiende su actitud hacia el sexo? ¿Es sólo consecuencia de la educación de la época, de su carácter o hay algo más? No creo que sea arriesgado pensar que en la relación de Florence con su padre, a la que se alude en varias ocasiones, se dejan una vez más muchas puertas abiertas. ¿Qué sucedió realmente en aquellos viajes en barco de los que padre e hija nunca hablaban? ¿Cuáles son esos recuerdos que ella había decidido olvidar, como si en realidad no le pertenecieran ,y que vienen a la mente de Florence en el momento más oportuno? Que el lector saque su propias conclusiones, porque el autor poco más nos va a aclarar.<br /></div><br /><div align="justify">Lo que Lennon y McCartney nos contaban con la sencillez del lenguaje del pop, McEwan nos lo relata haciendo gala de una inmensa capacidad narrativa, adentrándose paralelamente en otros muchos terrenos del alma humana y de la vida misma, y en especial en una idea que parece ser, más que el sexo, el verdadero motor de la obra: cómo un solo instante puede hacer cambiar toda una vida.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Como en el gol de Iniesta.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-3267267619837944318?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es14tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-74086347991374483242009-05-05T15:40:00.002+01:002009-05-05T15:44:56.642+01:00Evaluación<div align="justify">- ¿Míster Estilografic, por favor?<br />- A ver...; al utilizar el término “míster” precediendo a mi verdadero nombre..., uno, ¿se refiere usted a que me considera bello hasta decir basta?; dos, ¿utiliza el popular término dejándose llevar por la corriente futbolera que nos invade por doquier, comparándome con un afamado entrenador de algún equipo de categoría semejante o superior al exaltado y dignificado conjunto de Pep Guardiola?, o tres, ¿es usted, simple y llanamente, ciudadano extranjero?<br />- The third; la opción tres es la correcta, sí señor.<br />- Vaya; me lo temía. Pues sí, el tal Mister Estilografic soy yo. ¿Y ustedes quiénes son?<br />- Somos los examinadores. The examiners. ¿Sería tan amable de acompañarnos?<br />- Ah no, están ustedes confundidos, si son los examinadores a quien buscan entonces es a mi hija la mayor. Pues ahí está, en su cuarto, dándole un último repasito a los mapas, que no acaba de colocar el Guadiana y el Segura en sus ubicaciones correspondientes, Pero ya casi lo tiene. Esperen que la aviso... ¡niña!...¡los señores del examen de Cono....!<br />- ¿Cono? ¿What´s the meaning of “cono”?<br />-Conocimiento del Medio, hombre. ¿Es que no tiene ustedes hijos/as en edad escolar?<br />- Oiga, ¿quiere usted acompañarnos de una vez, que no tenemos todo el día?<br />- Pero si yo no le voy a decir nada a la criatura: Si yo además también confundo en el dichoso mapa el Júcar con el Tormes, y Fuerteventura con La Gomera, y los Montes de Toledo con los Cerros de Úbeda...<br />- Es que el que se tiene que examinar es usted.<br />- ¿Yo?<br />- Sí, usted. Salga de una vez y acompáñenos.<br />- Discúlmenme pero me pillan en chándal.<br />- No, no, si es mejor así. En chándal está bien. Y díganos, ¿qué modalidad deportiva se disponía usted a practicar sin más dilación? ¿jogging?, ¿fútbol siete’ ¿baloncesto?<br />- ¿Cómo dice?<br />- ¿O es que es usted quizás de gustos más rebuscadillos? ¿Parachute, disco volador, natación con aletas, body building?<br />- No, no. A mi es que en casita me gusta estar cómodo, y una vez que llego, ya no me despojo del chándal ni para bajar la basura. ¿Por qué lo dice?<br />- Hombre, pues porque no estaría de más que usted, como representante de los madrileños que es, fuera un esforzado y aplicado deportista.<br />- Y lo soy, ya lo creo que lo soy. Lo que sucede es que llevo unos días con una epicondilitis lateral que me trae de cabeza.<br />-¿What´s the meaning of...?<br />- También llamada codo de tenista.<br />- Oh good, entonces, ¿do you like playing tennis?, ¿como Nadal?<br />- Bueno.., sí...., pero...<br />- ¿What...?<br />- Pues que causómela más bien, la lesión digo, el uso continuado de la Wii.<br />- ¿Cómo?<br />- Pero no, por Dios, no, no vayan a pensar ustedes que me paso las horas muertas dándole a la Wii con mi hija, no, que ella estudia mucho y bien, ya lo verán cuando la examinen.<br />- ¡Y dale! ¡Qué manía! ¡Pero si a ella no la vamos a examinar! Si el examinado es usted.<br />- ¡Ah, es verdad! ¡Qué nervios! ¿Y qué nota voy sacando?<br />- Pues hasta el momento flojita, la verdad.<br />- Oiga, y dígame, ¿esto para qué es?, ¿para algún programa de televisión?<br />- No hombre no. Nosotros somos los miembros de la Comisión de Evaluación.<br />- ¿De la primera, de la segunda o de la tercera?<br />- I don´t understand.<br />- Que digo que de cuál de las tres evaluaciones del curso correspondiente?<br />- No, no. Del COI, IOC o incluso CIO, según se opte por la lengua de Cervantes, de Shakespeare o de Moliere, en cada caso.<br />- ¿Pero de Literatura o de Cono?<br />- De los Juegos, qué leches.<br />- ¡Anda! Haber empezado por ahí. Entonces buscan ustedes a la pequeña. ¡Niña...! ¡Sácate los Pet Shops y la granja de Play Mobil, que lo vean aquí, estos señores!<br />- Muy pez le veo yo a usted, señor madrileño, permítame que se lo diga.<br />- Óiganme, señores, se están poniendo ustedes un pelín impertinentes, ¿no les parece?<br />- Lo que estamos es poniéndole a usted un muy deficiente, que lo sepa.<br />- ¿Ah sí? ¿Pues saben que les digo? Que me da en la nariz que ustedes lo que buscan al final es venderme algo, seguro. Ya no saben qué técnicas inventar. ¿Se trata del inimitable Pyramid Power para fortalecer abdominales?, ¿del genuino Slender Shaper o aparato de gimnasia pasiva? ¿o quizás del revolucionario Sit Down Sit Up Gym, con el que por primera vez uno puede obtener desde casa los mismos resultados que obtendría pasándose las horas muertas en el gimnasio? A qué sí, ¿eh? ¿A que los he pillado?<br />- Oiga que no, que nosotros...<br />- Ande, ande, hagan el favor de marcharse por donde han venido. Adiós, muy buenas. ¡Paso de ustedes olímpicamente!<br /><br />¡Vamos hombre!, con la de cosas que tiene uno que hacer, entre otras sin ir más lejos decorar y engalanar la terracita, por si acaso les diera por pasarse por el barrio a los miembros del Comité Olímpico Internacional, que andan por aquí con el fin de evaluar la candidatura de Madrid para la Organización de los Juegos de 2016. No vaya a ser que luego por mi culpa... que nunca se sabe oiga, que nunca se sabe... </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-7408634799137448324?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es10tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-73715688146191010292009-04-29T12:01:00.003+01:002009-04-30T08:42:34.856+01:00La visita<div align="justify">Con motivo de la visita a España del marido de Carla Bruni, un tal Sarkozy, el debate está servido. El protagonismo alcanzado por la ex modelo, ahora primera dama, en prensa escrita y televisada, seria y menos seria, portadas y páginas interiores, hasta el punto de llegar a dejar en un segundo plano al tal Sarkozy, cuando menos da que pensar. Yo tengo mis dudas al respecto. A ver si se me aclaran escribiendo sobre el tema, que a veces pasa.<br /><br />Pongámonos por un momento, para empezar, en la piel del fotógrafo. Descienden Sarkozy y Carla Bruni del avión, cojo mi teleobjetivo y enfoco sólo al primero, ¿no? Observo que los dos pipiolos se van a coger la mano y me enciendo mientras un pitillo, ¿voy bien? Se tira Carla al cuello de Sarko par darle un achuchón y yo voy y le digo al fotógrafo de HOLA que me sujete la cámara mientras me hurgo la nariz, ¿vale? Aparecen, por fin, Letizia y Carla juntas, se me dan la vuelta para lucir desparpajo y figura, las dos monísimas de la muerte, mientras suben las escaleras y yo me pongo a hablar por el móvil, ¡no te jode!<br /><br />Pues no. Yo creo que hasta aquí está claro que los fotógrafos hicieron su trabajo, y lo hicieron bien. Y más les vale, porque tal y como están la cosas en los medios, por menos le mandan a uno al paro.<br /><br />Paso dos: las fotos llegan a los periódicos, las ven los redactores jefes, directores y demás gerifaltes y estos tienen que decidir qué hacen con ellas. Opción A: tirarlas a la basura. Opción B: publicarlas de la manera más discreta posible, así como escondidas al final de la sección de “GENTE”. Opción C: liarse con el photoshop a cortar faldas y retocar culos para hacer más llamativa y edificante la escena. Opción D: ofrecerlas como un elemento de apoyo dentro de la información de la visita de Estado. Opción E: colocarlas en portada, con dos cojones.<br /><br />Las dos últimas opciones son las más realistas, yo creo, y también las más periodísticas, sin duda. ¿Qué haríais vosotros...? ¿Quién , yo...? Si, tú... Pueeees... quizás la opción E..., o la D..., no sé.<br /><br />Tal vez no sean los medios de comunicación los encargados de tener que dar el primer paso a la hora de cambiar algo, porque lo que está claro es que aquí habría que cambiar algo, de eso no cabe duda. Su misión, la de los medios, no es en esencia la de construir un mundo mejor (para eso estarían, si acaso, el marido de Carla y otros tipos de su calaña), sino reflejar lo que en él sucede. Lo que al final aparece en los medios de comunicación suele ser, más o menos distorsionado, un reflejo de cómo es nuestra sociedad. Y nuestra sociedad es así, qué le vamos a hacer. Damos tanta importancia a la imagen que el haz de luz sobre la pasarela acaba por llenar de sombras todo lo que queda fuera de su radio de alcance. Pero la importancia se la damos nosotros y también el propio Sarkozy, que sabe que su esposa le proporciona esa otra cara de la noticia allá donde va, y está encantado de la vida. Por no hablar de la Casa Real, que seguro que se olía que la foto de las dos engalanadas y glamurosas muchachas iba a dar la vuelta al mundo.<br /></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />¿Pero al final ofrece la foto de Carla y de Letizia información de algo?, se habrán preguntado muchos, entre ellos servidor. Pues a lo mejor sí, a lo mejor prececisamente nos informa y nos recuerda cómo somos, a qué cosas damos importancia y en qué nos estamos equivocando. Ni más ni menos. </div><div align="justify"><br />Aunque reconozco que a estas alturas sigo teniendo mis dudas... me voy a mojar: yo haría, más o menos, lo que han hecho los medios. Si quieren cambiar las cosas, que sean ellas, Carla y Letizia, las que empiecen a mover culo, digo... ficha. Y de momento, me da que no lo hacen.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify"><em><br />P.D: me vais a permitir que recomiende la lectura de dos post que abordan este mismo asunto desde un punto de vista diferente. En <a href="http://exiliadobcn.blogspot.com/2009/04/la-reina.html">Días como todos</a> y en <a href="http://kurtzpensamientos.blogspot.com/2009/04/la-visita-de-carla-bruni-espana.html">Mis pensamientos 2.0.</a></em> </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-7371568814619101029?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es11tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-22560387885126489802009-04-24T12:42:00.006+01:002009-04-24T13:02:29.518+01:00El regreso (here I go again...)<div align="justify">Toc, toc, toc.<br />....<br />Toc, toc, toc...<br />- ¿Se puede, oiga?.<br />- ¡Adelante, adelante...!<br />- ¿Como que adelante?, ¿a quién voy a adelantar, si he dejado el coche aparcado en la puerta?<br />- Me refiero a que pase, que la puerta está abierta.<br />- Será lo único que tiene usted abierto, señor Estilografic Punto Blog, porque por lo demás aquí está todo cerrado y bien cerrado. Yo diría que a cal y canto.<br />- Pues cante, cante usted lo que quiera; por mí como si quiere acompañarme...<br />- Oiga, a ver si va a resultar que su larga ausencia se debe a que ha estado usted practicando sus excelencias melódicas ejercitándose con el karaoke de Aba, <em>nomejoda</em>.<br />- Siento contradecirle a usted, pero no es así.<br />- ¿Ah no? Pues se oía desde la calle lo de <em>“mamma mía, here I go again...”<br /></em>- No hombre no. Me refiero a que no es así el nombre del grupo, que se escribe con dos bes, una del derecho y una del revés, valga el pareado. ¿Sabe usted por qué?<br />- Supongo que para distinguirlos de las habas, <em>usésae</em>, las judías., ¿no?<br />- No me sea usted bruto, que para eso ya está la hache. Se trata de un acrónimo formado por las primeras letras de los nombres de los miembros. De los miembros del grupo, claro. Sabrá usted lo que es un acrónimo, ¿no?<br />- ¿Otra legumbre?<br />- Qué legumbre ni qué legumbre... Oiga, y a todo esto, ¿quién es usted y qué le trae por aquí?<br />- Yo soy un lector y me trae por aquí la incertidumbre.<br />- ¿La incertidumbre de la legumbre?<br />- No; la incertidumbre de que lleva usted la tira de días sin actualizar el blog, y claro, después de conocer las cifras del desempleo aparecidas recientemente, <a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/paro/supera/millones/personas/primera/vez/historia/elpepueco/20090424elpepueco_2/Tes">las más altas de la historia</a>, yo me he dicho, tate, ¿a que lo que le pasa a Estilografic Punto Blog es que se ha quedado en el paro y por eso está parado?<br />- Pues gracias a Dios que no, pero tal y como están poniéndose las cosas no descarte usted que cualquier día me incorpore...<br />- Incorpórese, incorpórese que estará usted más cómodo.<br />- No, digo que me incorpore a las cifras del paro. De momento sólo ando tomándome un descanso después de unos días ajetreados y sí, dándole al Singstar, qué pasa, ¿es que usted no se relaja nunca?<br />- Pues sepa que han pasado un montón de cosas en el mundo, y usted como si nada, ahí, dándole al micro y soltando gallito tras gallito.<br />- Y dígame, ¿qué extraordinarios sucesos han acontecido en mi ausencia?<br />- Hombre, pues sin ir más lejos, los nuevos nombramientos en el Gobierno.<br />- ¡Qué me dice!<br />- Pero no se apure, no, que a usted no le han nombrado nada.<br />- ¿Cómo que no? Tendría que haber visto mi última interpretación del <em>Dancing Queen</em>. Me han nombrado Singstar con una puntuación de 99 sobre 100.<br />- En algo habrá fallado entonces si no ha llegado al 100.<br />- Sí, que la PlayStation 2 puntúa siempre mejor - y no es mi caso - el pecho depilado del solista, circunstancia ésta a todas luces injusta que, no obstante, al parecer ya ha sido mejorada en la nueva versión de la consola que ya se puede conseguir en el mercado al módico precio de 349 euros.<br />- Pues a ver si va a ser ése el regalo que le hizo <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/esposa/Camps/regalo/Bigotes/has/pasado/pueblos/elpepiesp/20090423elpepinac_2/Tes">el bigotes a la mujer de Paco Camps</a>, la PlayStation3.<br />- ¡Joder!, sí que han pasado cosas, sí. Yo me quedé en lo de los trajes. Cómo está cambiando todo.<br />- Pues entonces ni le hablo de Rosa.<br />- ¿Qué, al final ganó Operación Triunfo?<br />- Si que está usted desfasado, sí. Me refiero a <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Rosa/Aguilar/dejara/IU/entrara/independiente/Gobierno/andaluz/elpepuespand/20090423elpepunac_4/Tes">Rosa Aguilar, la alcaldesa de Córdoba, que se va a incorporar al Gobierno autonómico de la Junta</a>.<br />- ¿La junta de culata? Al final siempre es la dichosa junta de culata, mira que da guerra, ¿eh?<br />- No, Estilografic. La Junta de Andalucía. Hay que ver lo despistado que le pillo. Se parece usted al Rey.<br />- ¡No me joda!, que yo de Borbón tengo poco.<br />- Me refiero a que está tan despistado como él, que se saltó a la ministra.<br />- ¿Cómo? Podría repetirme esto último?<br />- Que se saltó a la ministra, sí. <a href="http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=95565">Me refiero al turno de intervención de González Sinde en la entrega del Cervantes.</a><br />- ¡Qué sustos me da usted! Me temo que voy a tener que empezar a ponerme al día a la voz de ya.<br />- ¡Ya!<br />- Voy, voy. Oiga, y Obama sí que sigue ahí, ¿no?<br />- Sí, de momento ahí sigue, a puntito de cumplir sus cien primeros días en la presidencia.<br />- ¿Y la liga? ¿qué pasa con la liga?<br />- Ah, pues nada, pillín, que es usted un pillín. Resulta que ahora se lleva a la vista, con pantaloncitos muy cortos. Cosas de la moda, ya sabe.<br />- No, si digo la de fútbol. ¿Le coge el Madrid al Barça o no?<br />- Ah, yo creo que ya no. Y menos después de <a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/Pepe/comunico/Madrid/iba/seguir/terapia/controlarse/elpepudep/20090424elpepidep_3/Tes">la locura del Pepe</a>.<br />- ¿La locura del PP? ¡Mamma mia, lo que me estoy perdiendo...! </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-2256038788512648980?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es6tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-91242004239351783162009-03-17T10:25:00.004Z2009-03-17T10:59:25.716ZLa concejala<div align="justify">Casi siempre que termino de ver una peli de Almodóvar tengo la misma sensación: que el manchego (no el queso, que-eso son palabras mayores, sino el director) ha perdido una vez más la oportunidad de hacer la obra maestra que parece llevar años buscando. A la espera de “<em>Los abrazos rotos</em>”, el domingo vi de nuevo “<em>Volver</em>”, esta vez en la tele y ya con la frente marchita, para darle una segunda oportunidad, a ver si en el cine se me había escapado algo. Pero creo que no, la penúltima de Almodóvar me sigue pareciendo una peli irregular, con muy buenos momentos, eso sí, pero al final de todo muy normalita, lo que decía al principio.<br /><br />Y la vi también porque después ponían “<em>La concejala antropófaga</em>”, el reciente corto de Almodóvar del que tanto se está hablando y que en todas partes califican de desternillante, transgresor, atrevido, políticamente incorrecto..., escrito a la medida de la actriz cómica Carmen Machi, de la que también se habla muy requetebién en todos los mentideros (curiosa expresión ésta, la de los mentideros, no me digáis que no).<br /><br />Que tenía yo curiosidad, vamos. Así que una vez acomodados en el sofá tras la dura jornada dominical, a eso de las 23:45 horas PM, cuando ya la Maura ha dado la cara en “<em>Volver</em>” y le pregunta a la oscarizada Pe lo de “oye, tú no te habrás puesto tetas”, voy y le digo yo - conociéndome como me conozco - a la señora de Estilografic: “Oye, si ves que me duermo me das un toque, que quiero ver el corto” (que nadie vaya a entremezclar los diálogos y los destinatarios de cada una de las frases aludidas, por favor).<br /><br />Una vez apercibido de que pese a estar en el sofá físicamente acompañado encontrábame yo en realidad espiritualmente más sólo que la una, es decir, que la señora de Estilografic ya se había entregado dulcemente a los brazos de Morfeo mucho antes de la impertinente preguntita de la Maura, me dispuse a disfrutar de “<em>La concejala que jala</em>”. Y ya adelanto que después de la experiencia.... si lo llego a saber, me voy antes a la cama.<br /><br />No sé si será por mi aversión a (casi) todo lo televisivo - en especial a series, concursos y talksous o como se llamen los programitas de presentador(a) mono(a) con tarjetita en mano en los que la gente tiende a pelearse -, pero el caso es que Carmen Machi, que yo no digo que sea mala actriz, no acaba nunca de hacerme demasiada gracia. Me aburrí como una ostra en la ceremonia de los Goya que presentó, aunque he de decir en su descargo que una gala de ese tipo no la levantarían ni mis admirados Faemino y Cansado, creo yo. De Aída no opino porque no la veo, pero lo poco que intuyo de ella me cansa enseguida, la verdad. De su trabajo en el teatro, en cambio, hablan maravillas, en especial de su papel en "<em>La </em>t<em>ortuga de Darwin"</em>, de Juan Mayorga. Ahí le concedo el beneficio de la duda porque no la he visto, y además es que he leído muy buenas críticas.<br /><br />El monólogo me pareció aburrido y no me hizo, la verdad, ni pizca de gracia. Transgresor y políticamente incorrecto sí, puede que sí lo sea, pero eso no significa que sea ni bueno ni gracioso. Mira que uno es de risa fácil, y con el Almodóvar más cómico me he <em>descojonciado</em> lo mío, pero esta vez no, qué quieres que te diga. Resumiendo, diríamos que los tres ingredientes del corto son sexo, drogas y la doble moral de los políticos, así como una pretendida vuelta a los orígenes de "<em>Pepi, Luci..."</em> Lo cierto es que ese primer Almodóvar a mí tampoco me hacia demasiada gracia, pero en aquella época, bueno, tenía su aquél, aunque sólo fuera por sacar los pies del plato. Por ejemplo, a lo mejor en los ochenta sí, pero desde luego que visto desde hoy, a mí la broma de la cocaína no me hace ninguna gracia, y lo mismo me sucede con las fantasías sexuales de la concejala, la verdad, por mucho que ésta sea de derechas. Me suena todo a lo de “caca, culo, pedo, pis”.</div><div align="justify"><br />En fin, que aunque a quienes no lo hayan visto les habré quitado las ganas, como se trata sólo de una opinión personal y nada profesional, os olvidáis de lo leído, hacedme el favor, y aquí os dejo el corto, que es corto como su propio nombre indica, eso sí, y se puede ver en un ratito. Luego me contáis....</div><div align="justify"></div><div align="center"><a href="http://www.rtve.es/alacarta/todos/recomendados/index.html#449110"><br />La concejala antropófaga</a></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-9124200423935178316?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es37tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-88647249141441271172009-03-10T11:40:00.001Z2009-03-10T11:45:26.945ZRelatitos: (7) El tipo que lleva siempre consigo un osito de peluche<div align="justify">Coincido con él prácticamente a diario en la parada del autobús. Supongo que por eso se ha convertido en una de esas personas con las que nunca sabes si entablar conversación o no, porque, pese a no conocerlas en realidad de nada, acaban resultándote familiares de tanto verlas.<br /><br />Al principio no había caído en ello porque, a decir verdad, apenas había reparado en su presencia. Pero un día se lo vi..., el osito de peluche.<br /><br />Desde entonces no le quito ojo. Lo lleva siempre sujeto de la misma curiosa manera, entrelazando los dedos de una y otra mano, todos menos los pulgares, y formando una especie de cunita con las palmas mirando hacia arriba, de manera que con los dos dedos que le quedan libres, los pulgares, se dedica a acariciar suavemente la cabeza del peluche, en un gesto que parece provocar en él - en el tipo, no en el osito - una agradable sensación de relajación.<br /><br />El caso es que a mí la curiosidad me come, pero claro, tampoco es cosa de acercarse al tipo, sin conocerlo realmente de nada, y decirle... “señor, ¿a qué se debe que porte usted, un día sí y otro también, ese gracioso y tierno osito de peluche que tan delicadamente acaricia?” Lo normal sería encontrarse, y con razón, con que... “y a usted qué coño le importa”, contestación que uno, la verdad, casi que preferiría evitar.<br /><br />Pues llegados a este punto, por lo que opto es por dar rienda suelta a mi imaginación mientras espero al autobús. Y así es como un día se me antoja que el tipo sufre, seguro, de mal de amores, que el osito viene a ser el recuerdo que quedó de las cenizas de una ardiente historia de amor y pasión que la rutina, como tantas otras, ha terminado apagando. Que ella se marchó un buen día sin decir adiós tras recoger todas sus pertenencias del apartamento, todas excepto el peluchito, que quedó olvidado en el cajón de la mesita de noche y que hoy es, para él, consuelo de su solitaria desesperación.<br /><br />Un día le voy a preguntar...<br /><br />Otra vez pienso que la cosa ha sido todavía más grave, e imagino que se trata de la mayor tragedia que uno puede vivir, porque es que no hay otra igual, que es la pérdida de un hijo, un pequeño que un día perdió la vida en terrible accidente y que continúa unido en el recuerdo a su padre gracias al suave tacto del osito que lograron recuperar de entre los restos del calcinado vehículo.<br /><br />Y al final un buen día, no lo puedo evitar, voy y le pregunto: “Señor, ¿a qué se debe que porte usted, un día sí y otro también, ese gracioso y tierno osito de peluche que tan delicadamente acaricia?<br /><br />Y entonces él va y me lo cuenta todo: “Verá, resulta que dejo a mi hija todos los días en la guardería a eso de las ocho de la mañana, antes de irme yo a trabajar, y ella acude tan contenta con su osito de peluche, el que le consuela por las noches para dormir, y es que no hay manera de que se separe de él. Pero da la casualidad de que una vez allí, en la puerta de la guardería, la señorita nos dice que no, que buenos días pero que no, que no se pueden traer juguetitos al cole porque luego los niños se pelean por ellos, o los rompen, o los pierden, y que claro, que el centro no quiere luego problemas con los padres, que hay que ver cómo son algunos padres, para echarlos de comer aparte, así que lo mejor es que el osito se lo lleve papá a casita y luego te lo trae, niña”.<br /><br />“... Y mi hija se queda llorando, no lo puede remediar, porque piensa que el osita va a estar triste sin ella, pero yo le digo que no, que no se preocupe que yo me lo voy a llevar al trabajo todos los días y que voy a cuidar de él, y que conmigo va a estar la mar de contento porque, de alguna manera, yo también soy su papá”.<br /><br />“...Y ya lo ve, acabo de dejar a mi hijita en la guardería hace cinco minutos y yo me llevo ahora el osito a la oficina. Y después, cuando vuelvo por la tarde a buscar a la criatura, no vea usted la alegría que le doy al verme aparecer con el osito y contarle que nos lo hemos pasado muy bien juntos. Y ella así es feliz y se queda contenta pensando en lo a gustito que el osito habrá estado con su papá”.<br /><br />“Ah”, le contesto.</div><div align="justify"><br />Y es que en ocasiones la pura realidad, por inocente y sencilla que resulte, supera con creces a la a veces caprichosa y retorcida imaginación. Dónde va a parar.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-8864724914144127117?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es19tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-55934744245249789672009-03-05T17:30:00.004Z2009-03-05T18:26:16.051ZDespués de la oscuridad<div align="justify"><a href="http://2.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SbAMhbEeKYI/AAAAAAAAAlU/Mb5a5PwzLzY/s1600-h/after_dark.jpg"><em><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309757729011542402" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 133px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SbAMhbEeKYI/AAAAAAAAAlU/Mb5a5PwzLzY/s200/after_dark.jpg" border="0" /></em></a><em>- Cariño, ¿quieres hacer el favor de desconectar de una vez por todas la fuente de energía que mantiene incandescente el filamento de wolframio o tungsteno que ilumina la demarcación dentro de cuyos límites yaces en aparente reposo, y que permite a tu intelecto interpretar los caracteres impresos sobre blanco inmaculado de las páginas que de manera continuada e ininterrumpida pasas y pasas sin demora provocando a un tiempo, dicho sea de paso, un ruidito la mar de desagradable que no me deja dormir a mi tampocoooooo?<br />- ¿Me decías algo, niña? Pareciome oír que algo susurrabas entre sueños...<br />- Sí, que apagues la luz y dejes de leer ya, que son las dos de la madrugada, que mañana tienes que madrugar y no va a haber Dios que te levante.<br />- Es que no puedo dejar de leer a Murakami.<br /></em><br />Dicen, yo ya lo he leído y oído en varios sitios, que la lectura de Haruki Murakami engancha e incluso crea adicción, una adicción parecida a la de los videojuegos, tan japoneses ellos también. A mi los videojuegos nunca me han enganchado mucho, la verdad, a lo mejor porque he tratado de evitarlos para no correr riesgos, pero Murakami sí. Y pensando en las semejanzas entre los unos y el otro, así como en la asociación japonesa, no puedo evitar mirar la contraportada de sus libros en busca de la etiquetita de “Nintendo”, pero el caso es no viene por ningún lado, no.<br /><br /><em>- Vamos a ver, amigo. Haría usted el favor de echarse a un lado para que mi prominente humanidad, esto es, mi cuerpo serrano, pudiera desplazarse sin dificultad y libre de todo obstáculo desde ésta mi posición actual hasta la puerta automática del vagón del tren suburbano que nos transporta en plena y atiborrada hora punta, para que servidor, tipo obeso donde los haya, pueda hacer descansar su pesada masa musculosa y superlativamente grasienta sobre el suelo firme de la estación de la Avenida de América, teniendo cuidado antes, eso sí, de no introducir el pie o extremidad inferior, tanto la izquierda como la derecha, entre coche y andeeeeeeén?<br />- Ay qué tonto, perdone. Pase, pase, que ya me quito. Es que no puedo dejar de leer a Murakami y me distraigo.</em><br /><br />Tal vez “After Dark” sea sólo una obra menor de quien ya se ha ganado a pulso pasar a formar parte de la lista que año tras año forman los eternos candidatos al Nobel de Literatura, pero engancha, ya lo creo que engancha. ¿Que si me ha gustado? Bueno, sí, bastante, aunque tiene también cositas que no me gustan, pero el caso es que sí que crea adicción, que es a lo que voy. No sé muy bien cómo lo consigue, pero una vez comenzada la lectura, cada página parece empujarte a seguir leyendo y ya no lo puedes abandonar por mucho que tengas cosas importantísimas que hacer ¡Ojito!<br /><br /><em>Piiiiiiiiii, piiiiiiiiiiii.<br />- ¡Huy!<br />- ¡Mira por dónde cruzas, capullo!<br />- Sin faltar, ¿eh?<br />- ¿Sin faltar dice el tío? ¿A quién se le ocurre cruzar por mitad de Bravo Murillo a la altura de Capitán Haya, con el tráfico rodado que a estas horas se dirige hacia la Plaza de Castilla, sin fijarse siquiera en si en ese preciso instante atraviesa la calzada algún que otro vehículo privado o medio de transporte publicoooooo?<br />- Perdone señor taxista, perdone. Es que, entiéndame, no puedo dejar de leer a Murakami.</em><br /><br />Es posible que se trate de esa atmósfera de misterio que envuelve la trama de la novela lo que nos incite a seguir y seguir y no hacer otra cosa a derechas: una muchacha de la que apenas nada sabemos, salvo que es inquietantemente bella, duerme de manera “demasiado perfecta” en una misteriosa habitación; un televisor desenchufado nos ofrece imágenes más inquietantes aún en lo que parece ser un confuso juego de realidades e irrealidades que no acabamos de resolver; un tipo con el rostro oculto tras una máscara que observa a la chica no sabemos con qué oscuras intenciones...<br /><br /><em>- Disculpe buen hombre, ¿quiere usted hacer el favor de proceder a abonar el importe correspondiente a la infusión de semilla cafetera previamente tostada y molida que ha degustado hace ya más de media hora o, en su defecto, pedir una nueva consumición, pues de lo contrario me veré en la obligación de invitarle amablemente a abandonar de una puñetera vez la barra o mostrador de éste mi querido establecimiento hostelero dejando paso así a la ubicación de nuevos clienteeeeees?<br />- ¡Huy!, perdón camarero. Tenga usted en cuenta que lo que me sucede es que no puedo dejar de leer a Murakami.<br /><br /></em>En otro plano narrativo completamente distinto se desarrolla el ir y venir de una serie de personajes que se mueven en una noche cualquiera de una gran ciudad cualquiera. La fascinación que ejerce la noche, ya sea la de Tokio, la de Praga, la de Barcelona, la de Madrid, o, no sé, tal vez la de Torredonjimeno, provincia de Jaén, ayuda a provocar en el lector esas ganas irrenunciables de segur leyendo. A medida que la noche va avanzando, la acción se desenvuelve en torno al personaje de otra joven, hermana de la misteriosa bella durmiente. ¿Que qué era lo que no me gustaba, que decía antes? Pues que a este lado de la historia, en su parte más real, hay algún que otro personaje que no me acabo de creer y que me chirría más de la cuenta, como ocurre sobre todo con el joven Takahashi, un sabelotodo que diserta sobre lo divino y lo humano con sorprendente facilidad y que acaba revelándose, vaya por Dios, porque es un poco inaguantable, como el verdadero motor de la acción.<br /><br /><em>- ¡Oiga, Estilografic!, ¿va usted a abandonar definitivamente la lectura y contemplación de esa obra literaria que se trae entre manos, de título anglosajón y autor nipón, y centrarse de manera definitiva e intensa en la ocupación retribuida que no es otra que su obligación laboral? A no ser que quiera usted pasar a ser a partir de hoy mismo, claro, el desempleado número 3. 481.860, si don Pedro Solbes Mira no lo remedia.<br />- Ahora mismito me pongo manos a la obra, jefe. Es que, créame que lo siento, pero no puedo dejar de leer a Murakami.<br /></em><br />Desde el punto de vista formal, la receta de Murakami para atrapar al lector consiste, me parece a mí, en la utilización, cuando se refiere a la descripción del mundo irreal, de un “nosotros” que aúna al lector y al narrador bajo el mismo punto de vista, y que los coloca además en un mismo plano, un plano, por cierto, de lo más cinematográfico. “Observamos pero no intervenimos”, nos advierte. Es como si para llegar a alcanzar ese punto de vista, ese plano narrativo, el lector entrara en la historia al mismo tiempo que el narrado se sale de ella, para acabar confluyendo los dos finalmente en “tierra de nadie”.<br /><br />Y ahora me vais a disculpar, mis queridos y admirados lectores de este blog, pero me veo en la imperiosa necesidad de retirarme a mis aposentos para continuar con aquello que tenía entre manos y he dejado momentáneamente en suspenso. Y es que, no os lo vais a creer, pero no puedo dejar de leer al bueno de Murakami.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-5593474424524978967?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es10tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-15171091099415542982009-02-26T13:08:00.002Z2009-02-26T13:11:33.697ZRelatitos: (6) El marcapáginas<div align="justify">A la bella muchacha, que paseaba practicando el difícil arte de caminar y leer a un tiempo, se le cayó algo por el camino. El marcapáginas, pensé, se le ha caído el marcapáginas, y me agaché a recogerlo.<br /><br />“Señorita, se le ha caído...”<br /><br />Se trataba, el original marcapáginas, de un liviano pétalo de rosa, con lo cual, en el momento en que fui a echarle mano, aquello salió volado impulsado por el viento y yo me fui detrás, perdiéndole el paso a la impasible muchacha, que continuaba su camino en dirección contraria, vaya por Dios.<br /><br />Una vez recuperado el caprichoso pétalo, volví la vista hacia la muchacha y percibí, mientras sus andares se confundían entre piernas que iban y venían, cómo volvía a caérsele algo de entre las hojas del libro, y empujado por la curiosidad traté de recuperarlo una vez más abriéndome paso entre el gentío, para descubrir, no sin asombro, que esta vez se trataba... de un nuevo pétalo de rosa.<br /><br />Vaya, qué curioso, pensé, a ver si en vez de los marcapáginas lo que está perdiendo es su colección de pétalos. Debería tratar de advertirle, no vaya a ser que tengan su valor, su valor sentimental más que nada, imaginé.<br /><br />Y allá que me fui, primero a la caza y captura del caprichoso segundo pétalo para tratar de conseguir después llegar hasta la joven, cada vez más alejada de mi presencia pero todavía al alcance al menos de mi campo de visión.<br /><br />Y una vez cumplida la primera parte de la misión, me guardé el par de pétalos en el bolsillo con sumo cuidado de no dañar las coloridas hojas y eché a correr, sorteando a la ciudadanía y recibiendo más de una mirada de reproche entre quienes, inevitablemente, resultaban golpeados en mayor o menor medida..., perdón, perdón, perdón.<br /><br />Llegando estaba ya a la altura de la despistada lectora cuando observé que no sólo se volvía a repetir la historia una vez más, sino que por el camino se había ido produciendo un verdadero reguero de pétalos de rosa al paso de la muchacha, que continuaba leyendo y leyendo como si todo aquello que estaba sucediendo a su alrededor, mis carreras, el vuelo de los pétalos, el enfado de los transeúntes, en fin, todo, no fuera en absoluto con ella.<br /><br />Y cuando ya por fin alcancé a tocarle el hombro para advertirle a la buena muchacha de todo cuanto había estado sucediendo y completar aquella primera frase que el viento había interrumpido: “señorita, se le ha caído...”, la lectora se volvió hacia mí observándome con mirada triste y ojos apagados, dedicándome lo que no sé si fue un gesto de cansancio o una tan rugosa como tierna sonrisa.<br /><br />Decidí entonces volver sobre mis propios pasos para recoger y guardar en mis bolsillos la mayor cantidad de pétalos posible y dejar que aquella dulce anciana continuara, imperturbable, su camino.</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-1517109109941554298?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es15tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-84732392957317169682009-02-20T13:20:00.004Z2009-02-20T13:39:59.356ZActo tercero (Ge-no-va-ya-no-va, segunda parte)<div align="justify"><a href="http://estilografic.blogspot.com/2009/02/ge-no-va-ya-no-va-2-parte.html">Pincha aquí despacito para leer el acto primero.</a></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><a href="http://estilografic.blogspot.com/2009/02/acto-segundo-ge-nova-ya-no-va-segunda.html"><br />Y aquí, también despacito, para leer el acto segundo.</a></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Baile de Carnaval del Partido Popular. No sé yo si ha sido una buena idea al final lo del baile, porque, claro, a ver ahora cómo demonios sabe el espectador quién es quién en este galimatías, si va to’dios disfrazado. No obstante, y para una mejor comprensión de todo lo que en adelante aconteciere, daremos algunas pistas. Don Mariano es el que va disfrazado de Zapatero, y además se le reconoce enseguida por lo de la mano, que la sigue teniendo incandescente y hecha un Cristo. El Dr. Ánsar es el que va de Tejero, y se le reconoce, obviamente, por el bigote, aunque lleve la melena recogida en moñete bajo el tricornio. Pacocamps es el del antifaz, no por nada, sino porque va disfrazado de El Zorro. Doña Esperanza va de Un Señor Gallardo; y Un Señor Gallardo, de Doña Esperanza. Dolores de Quépedal va de botella. No, no de Ana Botella, sino de recipiente de cristal para líquidos. En el momento de levantarse el telón los invitados charlan, comen, beben y bailan al son, una vez más, del tarí, tarí, tarirorarí...., la mar de contentos todos, como si aquí no pasara nada, con la que está cayendo....<br /><br />Dr. Ánsar <em>(con tono elevado para que se entienda con la música de fondo, y esto vale ya para todos, ¿eh?)</em>: Qué, ¿cómo va lo tuyo, Mariano?<br />Don Mariano: Bien, bien, Doctor, el Patabajín va haciendo su esperado efecto.<br />Dr. Ánsar: No, no, si digo lo otro.<br />Don Mariano: Ah, bueno <em>(enseñando su mano chamuscada),</em> ya me he acostumbrado. Lo peor es a la hora de miccionar, que no hay cómo agarrarla. Por lo demás... uno acaba haciéndose a todo.<br />Dr. Ánsar <em>(negando con la cabeza):</em> Que no, que no, que digo lo otro, lo de la cacería.<br />Don Mariano: Ah, pues es que...<br />Dr. Ánsar <em>(enfadado):</em> ¡No me digas que no le estáis utilizando tal y como te dije!<br />Don Mariano <em>(dubitativo):</em> Sí, pero...<br /><br /><em>(En eso preciso instante todas las conversaciones, la música también, se detienen y se hace el silencio en la sala. El efecto tiene que ser algo así como si el tiempo se hubiera detenido o, al menos, ralentizado, como si todo sucediera muy, muy despacito, como a cámara lenta. Tooooodos los invitaaaaaados se giiiiiran leeeeeentamente hacia la pueeeeerta, abreeeen muuuuucho los oooojos, todo leeentameeente, y exhaaaaaan un profundo oooooooooooh de admiración, al ver entrar a .... Penélope Cruz. Y habrá algún espectador espabilado que diga: ¿y cómo sabemos que se trata de la verdadera Penélope Cruz y no, por ejemplo, de Rita Barberá disfrazada? Pues muy fácil: porque viene acompañada de su hermana Mónica, y que se sepa, Rita Barberá no tiene una hermana que se llame Mónica, listos, que sois unos listos).</em><br /><br />Penélope Cruz <em>(dirigiéndose a la concurrencia, en general):</em> Hola buenas, yo venía por lo de la fiesta de los Oscars. ¿Es aquí?<br />Pacocamps: me parece que te has confundido de sarao, guapita.<br />Penélope Cruz <em>(sorprendida):</em> ¿Seguro? ¿alguien me puede decir quién es jefe de todo esto?<br /><br /><em>(Silencio otra vez. Ante la pregunta de la actriz, la tensión se palpa en el ambiente. Se miran los unos a los otros sin que nadie se atreva a contestar y así transcurren de nuevo unos segundos de absoluto silencio. Ahora sí que se puede decir que se detiene del todo el tiempo, porque nadie se mueve ni dice ni mu. Al final, Don Mariano se decide a romper el hielo).<br /></em><br />Don Mariano <em>(dubitativo):</em> Estoooo, creo que yo. Yo soy el jefe, sí. Permítame que no le bese la mano, bella señora, pero me pilla usted dando buena cuenta de los sabrosos canapés.<br />Penélope Cruz <em>(con gesto de desagrado):</em> Pues permítame que no se la bese yo a usted tampoco, pero es que la tiene hecha un asquito.<br />Don Mariano: Y dígame, ¿qué les trae a usted y a su graciosa hermana por aquí?<br />Penélope Cruz: Pues eso, que veníamos a la fiesta de los Oscars, pero me parece que, en efecto, nos hemos debido confundir de “special event”.<br />Dr. Ánsar <em>(interrumpiendo la conversación):</em> Señoritas, si quieren ustedes tomar algo, están invitadas.<br />Penélope Cruz <em>(asustada):</em> ¡Huy, un golpista! ¿Dónde nos hemos metido, hermana? Vámonos, vámonos... <em>(se largan las dos por donde han venido).<br /></em><br />Dr. Ánsar <em>(retomando la conversación con Don Mariano):</em> Te decía lo de la caza, que...<br />Don Mariano <em>(se echa a llorar):</em> No puedo más, no puedo más...<br />Dr. Ánsar <em>(asustado):</em> pero Mariano, hijo mío, ¿qué te sucede? ¿Te duele la mano?<br />Don Mariano <em>(derrumbándose del todo):</em> ¡Qué mano ni que niño muerto...! Tengo que contarlo..., tengo que contarlo...<br /><br /><em>(Don Mariano toma aliento y respira profundamente tres veces, tres, pareciendo sacar fuerzas de donde no las hay, y a continuación coge una cucharita con su maltrecha mano y empieza a dar golpecitos en la copa, soportando el tremendo dolor que se supone le causa el atrevido gesto, y todo ello para llamar la atención de todos los presentes, que se giran hacia él. La música se detiene de nuevo. Otra vez el dichoso silencio).<br /></em><br />Don Mariano <em>(con voz temblorosa):</em> Queridos invitados, ha llegado el momento de confesar toda la verdad...<br />Dr. Ánsar: ¿Cómo?<br />Pacocamps: ¡Qué dice!<br />Esperanza. ¡Se ha vuelto loco!<br />Un Señor Gallardo. ¡Por fin va a tirar de la manta!<br />Dolores de Quépedal: ¡Esto es el fin!<br />Don Mariano: Ahora vais a saber por fin en que consiste mi verdadero problema....<br /><br /><em>Pero para cuando Don Mariano procede a colocar el culo en pompa y soltar tres sonoras ventosidades semejantes a los tres “pums” en su día confundidos con disparos, ya en el baile no queda ni Dios, todos habrán salido huyendo despavoridos, temerosos de lo que allí pudiera revelarse. ¿Todos? Todos menos dos, dos sospechosos personajes que, escopeta al hombro y luciendo vistosos disfraces de cazador, apuran sus bebidas y guiñan el ojo al público en señal de complicidad, al tiempo que cae lenta y definitivamente el...<br /></em></div><div align="center"><br /><strong>TELÓN</strong></div><div align="center">(fin)</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-8473239295731716968?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es13tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-76401903579409224472009-02-18T12:15:00.007Z2009-02-18T12:34:54.080ZActo segundo (Ge-no-va-ya-no-va, segunda parte)<div align="justify"><a href="http://estilografic.blogspot.com/2009/02/ge-no-va-ya-no-va-2-parte.html">Pincha aquí despacito para leer el ACTO PRIMERO</a></div><div align="justify"><br />Sala de consultas del médico de Partido Popular. ¿Qué cómo se sabe que es el médico del Partido Popular y no, por ejemplo, el ambulatorio de la Seguridad Social? Muy fácil: primero, porque suena de música ambiente la sintonía del PP, el tarí, tarí, tarirorarí...; segundo, porque el médico lleva un bigote enorme, el tío; y tercero, pues porque lo pone bien grande, qué leches: “MÉDICO DEL PARTIDO POPULAR”. La escena tiene su complejidad técnica, no se vayan a creer: el escenario está dividido en dos. A la izquierda se encuentra la sala de espera, en la que esperan, que para eso está, Don Mariano acompañado de Dolores de Quépedal. Don Mariano deberá llevar una gabardina echada sobre los hombros, de manera que no se le vean los brazos. Este dato es importante, que no se le vean los brazos. ¿Que por qué? Todo a su tieeeempo, todo a su tieeeempo. A la derecha, el despacho del médico. Aunque el espectador alcance a ver desde su privilegiada perspectiva el interior de las dos estancias, se supone que ambas están aisladas por un tabique y una puerta cerrada. La prueba de que los dos personajes que esperan no ven al médico, aunque el espectador sí, es que éste, el médico, no el espectador, se está hurgando en la nariz. Qué complicadas que son las artes escénicas hoy en día, me cachis en la mar.<br /><br />Don Mariano: entonces qué, Dolores, ¿terminasteis la partidita sin mí?<br />Dolores: Pues sí, verás, es que Esperanza se empeño, y ya sabes que cuando se le mete algo en la cabeza, es ordeno y mando. Así que encontramos un sustituto.<br />Don Mariano: ¿Un sustituto? ¿Y se puede saber en manos de quién dejasteis mis cartas?<br />Dolores: de Alejandro.<br />Don Mariano; ¿De qué Alejandro?<br />Dolores <em>(señalando con las cejas hacia la puerta del medico y bajando la voz):</em> del yerno.<br />Don Mariano: ¡Ajjjjjjjj!<br />Dolores. Ajjjj no, Mariano. Agag. Alejandro Agag. El de la Fórmula 1.<br />Don Mariano: Ya, ya, si digo ajjjjjjjj porque ya tenemos bastante con el suegr...<br /><br /><em>(En ese momento la conversación queda interrumpida debido a que el doctor abre la puerta de la consulta, y en un alarde visual sin precedentes en escena, el cuerpo todo del facultativo continúa en la parte derecha del escenario, es decir, en el interior de la consulta, pero, sorprendentemente, el bigote, y sólo el bigote, asoma por la puerta hacia la parte izquierda, hacia la sala de espera. Vaaale, siiií, el espectador lo ve todo, pero se supone que lo único que asoma es el bigotillo)<br /></em><br />Dr.Ánsar <em>(asomando, ya digo, sólo el bigote por la puerta):</em> ¡Que pase el siguiente!<br />Dolores <em>(a Mariano):</em> Suerte, campeón.<br />Don Mariano <em>(Volviéndose hacia Dolores mientras se levanta):</em> ¡Gracias!<br />Dr. Ánsar: ¡Coño Mariano!, pasa, pasa y toma asiento.<br />Don Mariano: Hola doctor. Venía por...<br />Dr. Ánsar <em>(interrumpiéndole):</em> Ya, ya, ya lo sé. A mí no me tienes que dar explicaciones. ¿Qué estas tomando?<br />Don Mariano: Pues ahora mismito nada, pero si me sirve usted una cervecita, fantástico, Doctor.<br />Dr. Ánsar: no hombre no, me refiero a si te han recetado ya algún laxante o algo.<br />Don Mariano: pero es que yo no venía por...<br />Dr. Ánsar. No te me hagas el remolón, Mariano, no te me hagas el remolón. Mira, te tomas tres pastillitas de esto al día, de Patabajín, y verás qué pronto sueltas todo aquello que llevas dentro y que, no sabemos nunca bien por qué, por unas causas u otras, no somos capaces de expulsar por nuestros propios medios, tú ya me entiendes.<br />Don Mariano: Si yo le entiendo, Doctor, pero es que lo del estreñimiento ya se me ha pasado. Yo venía a consultarle otra cosa.<br />Dr. Ánsar <em>(sorprendido</em>): ¿Otra cosa? ¡no me digas más! Vienes entonces..., así me gusta, Mariano, así me gusta..., vienes a pedirme opinión sobre lo de la caza.<br />Don Mariano <em>(más sorprendido aún):</em> ¿La caza?<br />Dr. Ánsar: Sí, los tiros que se oyeron el otro día mientras jugabais al Cluedo, ya me lo ha contado Esperanza. Veras, no he dejado de pensar en ello y hay que aprovecharlo al máximo. La inoportuna cacería o hecho cinegético va a ser nuestra mejor y más contundente arma arrojadiza.<br />Don Mariano: Pero es que...<br />Dr. Ánsar: No se hable más, Mariano, no se hable más. Ese par de dos, Pellejo y Mamón, han cometido un error y lo van a pagar caro. Machácalos, Mariano, machácalos, antes de que te machaquen ellos a ti, el ministro y el juez.<br />Don Mariano: Ya, pero...<br />Dr. Ánsar: Y ahora me vas a disculpar, querido, pero son cinco minutos por consulta, ya sabes, y vamos ya por los cinco con treinta, que hay que ver cómo pasa el tiempo cuando uno, o en este caso tú, está bien acompañado, ¿verdad? <em>(Se levanta y se dirige a Don Mariano para que éste a su vez se sienta obligado a levantarse, invitándole así a abandonar la consulta)</em> Ah, y no dejes de tomarte el Patabajín, tres al día, desayuno, comida y cena ¿eh?<br />Don Mariano <em>(resignado):</em> Tres al día , ya.<br />Dr. Ánsar: Y arriba ese ánimo <em>(hace ademán de ir a estrecharle la mano a Don Mariano y entonces éste se descubre el brazo, ahora sí que sí, y se le ve una mano enorme, hinchadísima y toda enrojecida, pero no hace falta que el actor que haga el papel del sufrido líder se haga una escabechina, no, no seamos brutos, sino que vale con una mano postiza de esas de broma, ahora que estamos en Carnavales, incluso con un guante rojo de los de fregar bien hinchadito, esto último resulta muy práctico).</em><br />Dr. Ánsar <em>(asustado al verle la mano):</em> ¡Jesús, Mariano!<br />Don Mariano: Por esto venía, doctor, por esto venía...<br />Dr. Ánsar: ¿Pero qué te ha pasado?<br />Don Mariano: <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Aguirre/hablo/Rajoy/saber/pone/mano/fuego/elpepunac/20090218elpepinac_3/Tes">Que he puesto la mano en el fuego</a>.<br /></div><div align="center"><br /><strong>TELÓN</strong></div><div align="center">(continuará)</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-7640190357940922447?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es18tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-56755970688491783792009-02-16T11:46:00.009Z2009-02-16T12:28:15.594ZGE-NO-VA-YA-NO-VA (2ª parte)<div align="center"><strong>Comedia en tres actos<br />Original de Estilografic Punto Blog</strong><br /><br /><em>Si ya te leíste la </em><a href="http://estilografic.blogspot.com/2008/05/la-comedia.html"><em>primera parte</em></a><em>, eso que te llevas pa'l cuerpo. En caso contrario, casi que déjalo ya y pasa directamente a la segunda. Total, te vas a enterar de lo mismo...</em></div><div align="justify"></div><div align="center"></div><div align="center"><br /><strong>ACTO PRIMERO</strong></div><div align="center"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Salita de reuniones de la calle Génova, sede del Partido Popular. Corre (y no veas cómo corre) el año del Señor de 2009, allá por el mes de febrero, y en la calle hace un frío que te cagas. No así en la citada sala, en la que se está la mar de calentito. Y todo a media luz, como en el tango. El espectador, ajeno a lo que allí dentro se cuece, percibirá, o deberá percibir, cierto ambiente crispado entre los allí presentes y caras de sospecha y desconfianza en los unos y en los otros. Alrededor de una amplia mesa redonda nos encontramos con una silla vacía (se supone que del jefe) y después, en el sentido de las agujas del reloj (se supone que el espectador lleva reloj y que éste es de manecillas, como Dios manda), se encuentran - sentaditos todos - la Señá Esperanza, un señor Gallardo, Dolores de Quépedal y Pacocamps. Cada cual, apunta que te apunta sus cositas en secreto y sin que los demás le vean. Esperan impacientes.<br /><br />La Señá Esperanza <em>(inquieta):</em> Cuánto tarda este hombre...<br />Pacocamps: Sí que tarda, sí. Hace ya más de media hora que salió...<br />La Señá Esperanza <em>(notablemente disgustada)</em>: Pues ya está bien, a ver si puede ser que terminemos hoy con esto...<br /><br /><em>(De repente, el silencio se rompe con un ¡pum!, a continuación un nuevo ¡pum!, y para finalizar un último ¡pum!, con lo cual, y si no me equivoco, suman la friolera de tres “pums”)</em><br /><br />Dolores de Quépedal <em>(alarmadísima):</em> Dios mío, ¿qué ha sido eso?<br />Pacocamps <em>(alarmadísimo también, para no ser menos):</em> ¡un pum!<br />La Señá Esperanza <em>(fría como si no fuera con ella, la tía)</em>: un pum no; han sido tres.<br />El Señor Gallardo: voy a ver qué pasa <em>(se levanta, se dirige hacia uno de los laterales del escenario y hace mutis por el foro).<br /></em>La Señá Esperanza <em>(por lo bajini, por si acaso, y una vez que se ha marchado el Señor Gallardo)</em>. ¡Yo no he visto tío más pelota!<br />Dolores de Quépedal: No seas así, mujer. A lo mejor le ha pasado algo.<br /><br /><em>(Quedan todos en silencio y continúan tomando notas, siempre desconfiando los unos de los otros y echándose ojeadas, los unos a los otros, con el rabillo del ojo. Enseguida regresa el Señor Gallardo y cuando se dispone a ocupar su silla, La Señá Esperanza se la retira, no sin disimulo).<br /></em><br />El Señor Gallardo <em>(cayéndose de culo)</em>: ¡Hostias!<br />La Señá Esperanza: Alcalde, no me seas mal hablado, por Dios.<br />El Señor Gallardo (<em>incorporándose, colocándose las gafas que han ido a parar al suelo por efecto de la aparatosa caída y sin perder la compostura)</em>: Jopelines, quise decir.<br />Pacocamps: <em>(dirigiéndose al Señor Gallardo):</em> ¿y Mariano, no viene?<br />El Señor Gallardo: Me temo que está con dolores.<br />Dolores de Quépedal <em>(sorprendida</em>): ¿Conmigo? Si yo no me he movido de aquí...<br />El Señor Gallardo: no mujer, me refiero a que le duele, y por eso tarda.<br />Dolores de Quépedal: ¿que le duele qué? ¿Le han pegao un tiro? Dinos algo, Alberto, que nos tienes en ascuas.<br />El Señor Gallardo: que no, que no, que se trata de lo suyo, ya sabes <em>(se toca la barriga)</em>... de sus dificultades para evacuar.<br />La Seña Esperanza: ¡No me digas que está otra vez estreñido! Pues entonces tenemos para rato.<br />Pacocamps: ¿Y los tiros?<br />Un Señor Gallado: Ah, eso... Parece que se ha abierto la temporada de caza.<br />Dolores de Quépedal: ¡Indignante!<br />Pacocamps: ¡Dónde se ha visto!<br />La Señá Esperanza: ¡Pa’cagarse!<br />Un Señor Gallardo <em>(sorprendido por el enfado de los tres):</em> ¿Os referís al hecho cinegético o al tránsito intestinal?<br />Esperanza <em>(hasta las narices de la situación):</em> A ambas cosas. ¿Y sabéis lo que os digo? Que vamos a seguir sin él. ¿no te tocaba a ti, Dolores? Pues venga, acusa de una vez.<br />Dolores de Quépedal: Yo... digo que ha sido el Sr. Correa..., con el ladrillo..., en toda la cabeza y... en el despachito.<br /><br /><em>Y es entonces, y sólo entonces, cuando el despistado espectador descubre que los cuatro personajes y, por qué no decirlo ya, aspirantes a la sucesión del intestinalmente obstaculizado Mariano, se hallan disputando una tan interesante como reñida partidita de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Clue">Cluedo</a>, que lamentablemente va a quedar pendiente de resolución debido a que comienza a descender el siempre inoportuno...</em><br /></div><div align="center">TELÓN<br />(continuará)</div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-5675597068849178379?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es13tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-67107118591930538402009-02-11T13:46:00.005Z2009-02-11T14:01:44.218ZLa leyenda del cuadro<a href="http://2.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SZLXLUHgelI/AAAAAAAAAlE/lbRhOZn4twY/s1600-h/cuadrolloron.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301536300747225682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 274px; CURSOR: hand; HEIGHT: 360px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SZLXLUHgelI/AAAAAAAAAlE/lbRhOZn4twY/s400/cuadrolloron.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- ¿Qué le sucede a usted, ilustre visitante, que temblando está cual si fuera un Flan Danone o incluso más, casi como si de un sabroso y colorido postre de Gelatina Royal se tratara?<br />- Que... tengo miedo.<br />- ¿Y eso? ¿Ha visto usted a un fantasma?<br />- Casi, casi.<br />- A ver, hombre, tranquilícese y explíqueme lo sucedido.<br />- Se trata de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bruno_Amadio">Bruno Amadio</a>.<br />- ¿De Bruno qué?<br />- ¿No ha oído usted hablar, señorita, de un tal Bruno Amadio?<br />- Sí, claro que he oído. A usted hace exactamente dos líneas, sin contar ésta, en el enlace que ha puesto. Pero antes no.<br />- ¿Tiene usted tiempo?<br />- Todo el tiempo del mundo. ¡Soy funcionaria!<br />- Pues siéntese y le cuento.<br />- Sentada estoy, aquí, a la luz tenue de la lámpara para crear ambiente. Cuénteme.<br />- Verá. Bruno Amadio era un pintor que vivió el siglo pasado y al que se le conocía como el “Pintor Maldito”.<br />- ¡Anda! Como el que me pintó a mí el techo de la cocina. Bueno, a ese mi Paco y yo le llamamos el “maldito pintor”.<br />- No, mujer, éste era pintor de cuadros, y al parecer, como no le iba la cosa muy allá, decidió hacer un pacto con el diablo.<br />- ¡No me asuste! ¡Así que es cosa del Maligno! Ahora entiendo lo de las manchas que me salen en el techo, que ni con el KH-7 ni con el Silic Bang hay manera de quitarlas. ¡Y eso que dicen que la suciedad se va en un bang!<br />- Le recuerdo que hablo, señorita, de un artista, y no de lo que comúnmente se conoce como “pintor de brocha gorda”.<br />- Huy, que picarón! Yo en eso no me fijé, en lo de la "brocha gorda".<br />- Bueno, pues como le iba diciendo, el tal Amadio pacto con Belcebú. “Tus cuadros se venderán y tendrán éxito - le dijo el tipo de los cuernos -, pero a cambio...”<br />- ¿A cambio, qué...?<br />- Verá, resulta que, en efecto, Amadio realizó una serie de cuadros de niños llorando que tuvieron muchísimo éxito, pero en las casas de las gentes que los compraban sucedían hechos extraños.<br />- Ya; el techo de la cocina, ¿no?<br />- Olvídese del techo de la cocina, señorita. Cosas aún peores.<br />- ¿Peores? No me puedo hacer a la idea...<br />- Uno de sus cuadros más famosos, el que ilustra este post, es el de un niño que vivía en un orfanato.<br />- ¿En este post? Espere que lo mire, que no me he dado ni cuenta... Ah, si, es verdad, está como llorando, el pobre.<br />- No me extraña que llore, señorita. Poco después de que el cuadro se pintara, el orfanato se incendió con el niño dentro.<br />- ¿Y salía Belén Rueda?<br />- ¡Señorita, no es una película! Son hechos reales, O al menos eso dicen.<br />- Vale, vale, siga, soy todo oídos.<br />- ¿Por dónde íbamos? Ah, sí, por el cuadro del niño llorando. Mírelo detenidamente.<br />- Lo miro, lo miro.<br />- Muévase usted para un lado y para el otro.<br />- Me muevo, me muevo.<br />- ¿Qué observa?<br />- ¡Qué voy a observar!, ¡el cuadro! ¿Pues no me ha dicho que lo mire?<br />- Ya, ya, pero me refiero a que si no nota nada extraño.<br />- Huy, pues sí. El dichoso niño me sigue con la mirada. ¡Qué miedo!<br />- En efecto, señorita. Se dice que el cuadro se quedó con el espíritu del niño, y que lo mismo sucedió con otros cuadros suyos, también de niños llorando, y todos ellos vigilan y traen desgracias a quienes los poseen.<br />- ¡Claro!, con un incendio en casa se te tienen que poner los techos de negros...<br />- Hablo de muertes y sucesos sobrenaturales, señorita.<br />- Ya, pero eso de que te sigan con la mirada pasa en muchos cuadros.<br />- Es que aún hay más. Ladeé usted la cabeza hacia su izquierda.<br />- ¿Así?<br />- Eso es, y no deje de mirar el cuadro. ¿Qué nota?<br />- Un dolor de cuello de toma pan y moja. Es que sufro de cervicales, ¿sabe?<br />- Ya, ¿pero no ve nada extraño en el cuadro?<br />- ¡Aaaaaaaajj! Sí que lo veo, sí. ¡Un pez horrible parece estar comiéndose la cabeza del pobre crío. ¡Sálvelo!, ¡sálvelo!<br />- Es cosa del Maligno, señorita, yo nada puedo hacer. Permitamos que nuestros lectores ladeen también la cabeza y observen el cuadro....<br />......<br />.....<br />- ¡Hacia la izquieeeeeeerda! Hacia la derecha no se ve bieeeeeen....<br />- ¡Aaaaaaaajj!<br />- ¿Quién ha gritado ahora?<br />- Yo no, señor. Ha debido de ser alguno de los lectores.<br />- Es que da mucho susto.<br />- ¡Ya lo creo! ¡El pez es horrible! Bueno, y a estas alturas del post, ¿me puede decir usted de una vez a qué viene todo esto, que me tiene cagaíta y me está haciendo pasar un mal rato? ¿Qué narices tiene que ver toda esta historia con la Cámara Alta?<br />- ¿La Cámara Alta?<br />- Sí, le recuerdo que está usted visitando el Senado, y que yo soy una funcionaria trabajadora del citado edificio.<br />- ¡Coño, es verdad! Ya no me acordaba. Pues verá, es que he visto ahí, en el pasillo, <a href="http://www.europapress.es/madrid/noticia-senado-otorga-aguirre-medalla-oro-camara-20090210170521.html">un retrato de una señora</a> que me sigue con la mirada allá donde voy, es como si me vigilara y no me quitara ojo, y es que me da miedo ladear la cabeza no vaya a ser que....<br />- Ah, ya, pero no se preocupe. Ésa no está poseída ni nada, que yo sepa.<br />- ¿Ah no? ¿Y entonces...?</div><div align="justify">- Es que le encanta espiar.</div><br /><div align="justify"></div><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301537154323075138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 225px; CURSOR: hand; HEIGHT: 275px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2pHKpWMWjgg/SZLX8_72UEI/AAAAAAAAAlM/m2SqHHoOb4g/s400/especuadro.jpg" border="0" /><br /><div align="justify"></div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-6710711859193053840?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es18tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-86120897080472137272009-02-09T15:32:00.004Z2009-02-09T16:09:43.212ZUn cafelillo<div align="justify">Hacer, lo que se dice hacer, hacía un frío de cojones en Madrid, para qué nos vamos a engañar, pero aún así no he dudado un segundo esta mañana al pasar por la cafetería “<em>La Conciencia</em>” en sentarme en una de las mesas libres de la terraza – libres estaban todas, dicho sea de paso – para tomarme un café bien calentito que me entonara el cuerpo.<br /><br />Voy y le digo al camarero que un café con leche, por favor, ante lo cual el camarero me sale, con su melodioso acento de allende los mares, con el acostumbrado y consabido planteamiento de que si la leche fría, templada o caliente, no se le ocurre otra cosa.<br /><br />Calentita, calentita, que hace un frío que pela.<br /><br /><em>“No hacemos otra cosa que crearnos y crearnos problemas nosotros mismos para después dedicar el resto de nuestras vidas a tratar de solucionarlos de mala manera, con el consiguiente desperdicio de tiempo y recursos que ello conlleva, por no hablar del desgaste que asimismo supone todo ello”</em>, va y me suelta el camarero antes de mostrar cualquiera otra reacción ante mi petición. Con lo cual, claro, quédome de piedra, y con la duda de si se estará refiriendo a mi absurdo y contradictorio comportamiento de sentarme a la intemperie con el frío que hace para posteriormente tratar de elevar la temperatura corporal con el recurso del cafelillo o sí, cosa bien distinta, tratárase de hacer referencia al dichoso entramado de asuntos varios que atenaza gargantas y aflige pensamientos en filas populares, <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Garzon/desmantela/gran/trama/corrupcion/politica/vinculada/PP/elpepuesp/20090207elpepinac_1/Tes">vete tú a saber</a>.<br /><br />Pocos segundos más tarde, o lo que es lo mismo, en un abrir y cerrar de ojos, va y me planta el café, cosa que agradezco, lo del escaso tiempo transcurrido, debido a la cada vez más insoportable corriente de aire gélido que atraviesa el callejón en el que se halla ubicada la terraza, que hay que ver lo duro que resulta el largo invierno en las calles de Madrid, especialmente el que nos ocupa.<br /><br />Tras degustar el café ya no calentito, sino más bien hirviendo, de un solo trago con la consiguiente sensación de abrasamiento en faringe, esófago y estómago - apostaría algo a que por ese mismo orden - requiero de nuevo la grata presencia del irónico camarero con la única intención de satisfacer mis deudas pendientes para con el establecimiento. <em>“¿Y a cuánto asciende la cantidad en débito correspondiente a la amortización de la deuda contraída debido a la ingesta de la consumición degustada?”</em>, le suelto yo a él, al camarero, no sé si tratando de intimidarle con mi pedantería o de resultas de que no me puedo quitar de la cabeza últimamente la dichosa crisis económica y financiera que tortura y tiene en un sinvivir a las huestes socialistas, y a la ciudadanía toda, por añadidura.<br /><br />¿A la cuenta se refiere?, me dice. Pues sí, le digo. A lo cual me contesta que uno con veinte, y yo voy y le suelto que imposible, que sólo dispongo de setenta céntimos sueltos, por lo que me veo entonces en la obligación de satisfacer la deuda mediante la utilización de tarjeta de crédito con fecha de caducidad libre de toda sospecha. Que imposible, me dice él también, porque da la casualidad de que en la cafetería en la que trabaja por un mísero sueldo debido a su condición de inmigrante no se admiten pagos con tarjeta que no sean iguales o superiores a los diez euros, no sabe cómo lo lamento.<br /><br />¿Por aquello de las comisiones?, pregunto yo con mi aire de analista financiero de la Morgan Stanley del que llevo un buen rato haciendo gala sin corresponder ello ni un ápice a una situación real. Vaya usted a saber, me contesta él con sus ínfulas de camarero de allende los mares, no sé si reales o fingidas. Pues a ver cómo lo hacemos, añado yo. Pues a ver, concluye él.<br /><br />Total, que le largo al fin la tarjeta bancaria con desdén y le digo que me cobre los referidos diez euros y santaspascuas, que qué se le va a hacer, que a usted le aproveche, aunque servidor se vaya a acordar del dichoso café por el resto de sus días con sus consabidas noches.<br /><br /><em>“Y lo peor de todo</em> - va y me dice con conspicuo ademán, el tío– <em>es que al final no hay nada que más felices nos haga que considerarnos cómplices de la felicidad ajena cuando nuestra propia existencia no deja de estar marcada por la mediocridad y el sufrimiento más absolutos y no somos capaces de mover un dedo por el prójimo si ello supone al tiempo un verdadero inconveniente para con nosotros”</em>. </div><div align="justify"><br />Una vez firmado el justificante del pago, me voy de allí con el rabo entre las piernas y más helado de lo que llegué, pensando fríamente, tal y como lo requiere la mañana, en lo de los datos del paro y en la <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/afirma/abaratara/despido/elpepuesp/20090209elpepinac_14/Tes">propuesta de abaratamiento del despido</a> tendida sobre la mesa, y con el remordimiento dando vueltas en mi cabeza por no haber dejado al final en el ocioso platillo ni un mísero céntimo de propina. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-8612089708047213727?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es12tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-82964982625303695512009-02-05T11:10:00.002Z2009-02-05T11:22:33.305ZPreparativos<div align="justify">- Hola , muy buenas, señorita. Veníamos buscando un vestido de Comunión.<br />- ¿Qué pasa, que se les ha perdido uno?<br />- No mujer, me refiero a que tenemos intención de adquirir uno a un módico precio, si usted tuviera a bien ofrecérnoslo.<br />- Ah, bueno, pasen, pasen. Están ustedes en el sitio indicado.<br />- Ya, ya, ya lo hemos visto, lo indica bien grande en el cartel de la puerta: “VESTIDOS DE COMUNIÓN”..., pero del precio no dice nada.<br />- Para la niña supongo que será, ¿no?<br />- No, si le parece lo voy a llevar yo.<br />- Disculpe, disculpe, reconozco que me podía haber ahorrado la pregunta. Permíteme que le diga, no obstante, que le noto a usted pelín tenso.<br />- Ya, es que yo también me podría haber ahorrado lo que me va a costar el modelito de no haber resultado imbuido, todavía no sé cómo, por tamaña voluntad divina.<br />- Ya sabe usted que los caminos del Señor son inescrutables, alma pecadora. Todo sea por contribuir a seguir manteniendo buenas relaciones con el Vaticano y no enmendarle la plana al Gobierno <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/extrema/diplomacia/numero/Vaticano/elpepunac/20090205elpepinac_1/Tes">después de la cordial reunión de ayer</a>.<br />- Claro, cualquiera dice ahora que no, después de que Zapatero haya invitado al Papa a venir a España.<br />- Pues no se hable más. ¿Y cómo lo quieren, el vestido?<br />- Baratito, ya le digo.<br />- Ya, bueno... me refiero a las características del traje...<br />- Estoooo.... blanco, o en su defecto un crudito claro. digo yo, no sé.<br />- Hombre, hablo, más que del color, de la elaboración y composición de la prenda.<br />- ¿Mande?<br />- Si, que si quiere usted un vestido de organza, de seda rústica, de seda gazar, de otomán...<br />- ¿Otoqué?<br />- Otomán, un tipo de tejido acordonado bello y sugerente donde los haya. Y si no, le podríamos añadir jaretas, bieses, bordados o inclusive algún entredós, según sea su gusto o el de la niña, que ellas también han de opinar.<br />- ¿Entredós? Entre dos nada más es como lo vamos a pagar, entre mi mujer y yo, así que no lo complique mucho.<br />- También hay que tener en cuenta el tipo de manga, ya sea manga corta, manga de farol, manga chimenea...<br />- Demasiada manga ancha, es lo que he tenido yo al acceder a todo esto...<br />- Y así, si continuamos con el orden ascendente, llegaremos finalmente hasta el cuello.<br />- Efectivamente, señorita, usted lo ha dicho. Hasta el cuello que estamos, y todavía no hemos pagado.<br />- No, me refiero a que si van a quererlo con cuello de bebé, cuello chimenea, cuello mao...<br />- Mire, lo de mao casi que lo descartamos, a ver si después de todo el gasto la gente se va a pensar que lo hemos comprado en el chino.<br />- Bien, pues yo creo que este modelo les va a gustar. Pruébenselo a la muchacha.<br />- La verdad es que no es porque sea mi hija, pero a la niña, le pongas lo que le pongas...<br />- Ya. Eso dicen todos los padres. Y luego no sé por qué, a todos les gusta el más baratito y los demás es que no quieren ni probárselos.<br />(...)<br />- Pues sí que le queda bien, sí. Nos lo vamos a quedar. Díganos cuánto es.<br />- Espere, espere, que aún no hemos terminado. Vamos a probar los adornos para el pelo.<br />- Oiga, qué adornos ni qué niño muerto, si mi hija ya tiene el pelo muy bonito de nacimiento...<br />- Ande, ande, no sea usted así de soso. Mire, tenemos la corona simple, la doble corona, la diadema simple, la diadema ancha, el lazo blanco, las flores sueltas, <em>lah papah fritah, er biemnmesabe, loh shipironeh, lah gambah plansha... </em>Huy, disculpe que me he ido.<br />- Calle, calle, que esa es otra, lo del banquete.<br />- ¿Que pasa, que tienen muchos invitados?<br />- Muchos no, pero comen que da gusto, los jodíos.<br />- Suele pasar, sí.<br />- Bueno pues nos vamos a quedar con la corona simple. Ahora sí, dígame el total.<br />- Una cosita más...<br />- ¡No joda!<br />- Le falta a usted el cancán.<br />- ¿El cancán? ¡Señorita, que se trata de una conmemoración religiosa! ¡Déjese de espectáculos frívolos y picarones!<br />- No hombre, me refiero a la salerosa enagua con volantes almidonados que sirve para ahuecar la falda y darle más cuerpo y aire al vestido, que no vea usted cómo cambia.<br />- ¿La salerosa enagua? ¿Sabe lo que le digo? Que ahora entiendo yo el verdadero significado de la manida expresión.<br />- ¿A que expresión se refiere, señor?<br />- A cuál va a ser, a la de “¡me cago en la hostia!”..., que se dice. </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-8296498262530369551?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es17tag:blogger.com,1999:blog-11964331.post-49194977980987483722009-01-29T11:06:00.003Z2009-01-29T11:17:36.839ZY al final...<div align="justify">Durante mi diario paseo matutino destinado a airear éste mi cuerpo serrano con el que Dios todo poderoso que está en los cielos ha tenido a bien dotarme, venía ya servidora de un tiempo a esta parte siendo objetivo de indecorosas y provocativas actitudes del todo ajenas a mi persona y en modo alguno por mí incitadas, el mismo Dios antes aludido me libre de ello.<br /><br />Me explico: resulta que viene paseando servidora un día sí y el otro también con la fresca y aroma del rocío, tan jovial y la mar de contenta, luciendo todo el garbo y salero de los que una es capaz de hacer gala, que es mucho, cuando de repente, desde un llamativo balcón engalanado todo él con geranios, buganvillas, y abundante variedad de floridas, coloridas y alegras macetas observo una figura humana de naturaleza masculina - sumamente masculina, diría yo - que intenta, con aspavientos y ademanes en ocasiones rayanos con lo obsceno, intenta digo llamar mi atención de manera inconfundible, que no cabe duda de que la cosa va conmigo, vamos, que lo que quiere es que entre.<br /><br />Ante semejante provocación diaria, una, que otra cosa no, pero decente es un rato, opta por la prudente postura de hacerse la loca y cantar con tono orgulloso y desenfadado la consabida coplilla que dice asín: “<em>era hermoso y rubio como la cerveza, el pecho tatuado con un corazón, en su voz amarga, había la tristeza doliente y cansada del acordeooooón”.</em> Y seguir caminando, la frente erguida y la morena melena al viento, y que te digo que no entro.<br /><br />Notando he ido que la cosa iba a más jornada tras jornada, hasta el punto de que el otro día, el aludido varón o mancebo, no contento con el ritual de gestos para nada correspondidos por mi persona, va y me sale con un “pchsssss, pchsssss”, acompañado subsiguientemente con nuevos versos de la coplilla otrora salida de mi dulce boquita de pitiminí: <em>“mira mi brazo tatuado con este nombre de mujer, es el recuerdo del pasado que nunca más ha de volveeeeeeer”</em>, me susurra el muy picarón. Y yo, ya digo, muy recta y en mi sitio, toreando la embestida con capote de grana y oro. Y que no entro.<br /><br />A tal punto ha llegado finalmente la cosa que ya hoy me asaltan el plena calle otra suerte de mancebos y zagalillos, sin duda enviados por aquél, quienes no contentos con acercarse a mi verita y caminar a la sombra de mi figura van y me agarran por brazos e incluso cadera, uno por la cadera, al cual suelto tal guantazo que su rostro queda marcado como Dios manda, y ya en verdad asustada procedo a interrogarles, severo el semblante y con mis ojitos azabache inyectados en sangre, de la rabia que m’adao. Y porque me niego a entrar.<br /><br />- ¿Quiénes sois ustedes vosotros?<br />- Semos <em>lo’h indicadoreh económicoh</em>.<br />- ¿<em>Lo’h indicadoreh económicoh</em>? ¿Y eso qué es lo que es?<br /><br />Y sin tiempo para más, préndenme vehementemente <em>loh indicadoreh</em> y condúcenme en presencia del libidinoso maromo, cual si fueran belicosos arcángeles enviados por el mismísimo Cupido con la única intención de romper mi resistencia ante las insistentes artes amatorias del trasnochado galán, no sin antes alcanzar una a oir por el camino las confusas explicaciones de mis violentos acompañantes sobre no sé que de acumular dos trimestres seguidos de caída del peibé así como del consumo, y que si ya veremos en 2011, que la verdad sea dicha, una no alcanza a entender en su justa y acertada medida. </div><div align="justify"><br />Y así ha sido como servidora, la del garbo y el salero, de nombre Economía y de apellido Española, ha sido introducida finalmente a la fuerza y en contra de mi voluntad en la tantas veces esquivada estancia del fulano, el mismísimo dormitorio del balcón engalanado todo él, bien saben mi Dios y Don Pedro Solbes que de muy mala gana, alcanzando mis ojitos azabache aún inyectados en sangre a ver, antes de que la puerta que hace las veces de frontera entre lujuria y castidad se cerrara a mis espaldas, el cartelito que identificaba la dependencia en la que me temo que en adelante pasaré mis días y mis noches, y en el que en ese mismo momento servidora procedía definitiva y oficialmente a entrar:</div><div align="center"><br /><span style="font-size:130%;">“<a href="http://www.elpais.com/articulo/economia/economia/espanola/entra/recesion/caida/consumo/elpepueco/20090128elpepueco_5/Tes">RECESIÓN</a>”<br /></span></div><div align="justify">¡Maldita sea su estampa! </div><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11964331-4919497798098748372?l=estilografic.blogspot.com'/></div>Estilografic.bloghttp://www.blogger.com/profile/17792631876752296396estilografic@apmadrid.es17