tag:blogger.com,1999:blog-117183172008-07-06T06:01:37.882-06:00Anchas AlamedasSolentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comBlogger386125tag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-85679621771699063112008-07-04T14:44:00.003-06:002008-07-04T14:47:23.523-06:00¡Ah pecaos más negros!Primer pecadito: No, no fue el ejército colombiano. Fueron veinte millones de dólares pagados por los gringos. Porque no eran contratistas de construcción los tres machillos que venían con Ingrid. Eran agentes de la DEA con rango de investigadores del FBI. Y tampoco se fueron los 20 millones a las FARC. Dos de esos se usaron para pagarle a los especialistas israelíes por la planeación logística, porque en eso son unos arrechos. Y no lo digo yo, ni lo dice el Granma de Cuba ni ningún periodicucho trasnochado rojo-venezuela; lo dice la agencia Reuters, en Suiza. O sea, agencias serias confirman lo que ya América Latina sabe hace tiempo: la inteligencia militar es un contrasentido en sí misma. <br /><br /><br />Segundo pecadito: A todos los admirados de la reducción de carros en las calles, que apoyan las acciones del gobierno y se tragan las confirmaciones diarias del tema en las noticias, espero que hayan considerado que, además de que la gasolina está demasiado cara, da la enorme casualidad (y es que qué haríamos sin las casualidades o sin noticieros a quienes creerles) que escuelas, colegios y universidades están de vacaciones. Pérensen a agosto pa’ que vean… ah, no perdón. Van a estar encerrados en la casa las 24 horas de la restricción vehícular. No van a poder ver nada. A menos que encaramados en tacones, con la lactoc en la mano y el celular en la otra, el bolso guindando de un hombro y la ponchera del otro, se vayan fijando por la ventana cuando van montados en Sabana Cementerio. Que es lo que me tocaría a mí, por ejemplo, si me la tomara en serio.Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-69185863765194411532008-07-02T19:07:00.002-06:002008-07-02T19:10:46.265-06:00Perdiendo la cabezaEn 1978, dos hombres hacían suspirar a mis tías maternas: Julio Iglesias y José Luis Rodríguez, el Puma. Y es que antes de que “<span style="font-style: italic;">Agárrense de las manos”</span> fuera himno de pachuchos que darían el alma por la Sele y embargarían el salario por ir a todos sus partidos, el Puma se perfilaba como el elegido para sustituir al magnífico Sandro de América como sex symbol latinoamericano.<br /><br />Tenía todo: el cuerpo, la piel bronceada, los ojos mataores, el pelo largo y peinado con secadora, la novela donde manejaba un convertible blanco sin despeinarse, la camisa abierta hasta el ombligo y por dicha, un pecho lampiño. Ah, y las chiquillas que le llovían derretidas. A Julio Iglesias los zapatos blancos sin medias, a lo sátiro o narco, le quitaba puntos. Además, la distancia. En esos tiempos, España quedaba muy largo. <span class="fullpost"><br /><br />Cuando yo le preguntaba a mis tías porqué siempre había que oír los mismos discos y qué me explicaran por caridá qué era lo que tanto les gustaba, me respondían con suspiros. Yo quería entender si ellos eran hombres guapos. La explicación más elaborada que me dieron fue “<span style="font-style: italic;"> Se imagina Tostada? yo con cualquiera de ellos me casaría” </span>("<span style="font-style: italic;">Tostada"</span> era yo. Todo un esfuerzo lingüistico para no decirme negra. O que les daba vergüenza que yo no fuera blanca. O les recordaba a Alejandro, mi papá, que era casi casi indio. Y de ese Alejandro, aunque ya estuviera muerto, no se hablaba en esa casa.). Lo raro era que todas eran casadas. Y ninguno de los maridos se parecía al Puma. Ni a Julio Iglesias.<br /><br />En fin, el misterio de los cantantes, en lugar de aclararse, se ponía cada vez más turbio. Hasta Missis Rodríguez se sonrojaba en mis clases de primer grado cuando nos decía que los chiquitos de la edad de uno, no deberían ver novelas. O se reía picarona cuando alguno en la práctica de español, escribía con su letra temblorosa “<span style="font-style: italic;">El Puma amasa la masa” </span><br /><br />No había forma de escapar el fenómeno de las masas. Y yo, sin querer, fui víctima de eso: Un día, en un recreo cualquiera, mi amigo <a href="http://anchasalamedas.blogspot.com/2005/08/alejandro.html" target="_blank">Alejandro</a>, se me acercó. En lugar de pedirme que fuera su novia, como decían las malas lenguas en el recreo, desafinadamente me advirtió cantando que iba a perder la cabeza por mi amor.<br /><br />De repente lo veo, al chiquito blanco de cachetes sonrosados, el pelo rubio y colocho desordenado, sus pantalones cortos y la camisa gris de primer grado y cantando, a la par de la iglesia del Saint Francis, esto, que terminó por convertirse en una de mis canciones favoritas:<br /><br /><object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/shygteSR_ZI&hl=en&fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/shygteSR_ZI&hl=en&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"></embed></object><br /><br />De la emoción ni siquiera pude pellizcarlo.<br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-56726606632608661482008-07-01T09:00:00.002-06:002008-07-01T09:09:47.839-06:00Tendencias de la modaA mediados de los ochenta, era indispensable en todas las muñecas, un reloj que soportara y funcionara al menos unos treinta metros bajo el agua. Si brillaba en la oscuridad con luces verde-fosforescente, mejor. Sumamente útil en caso que cualquier día de repente tuviera uno la necesidá urgente de recorrer algún guindo del fondo marino.Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-69296277998989120672008-06-27T17:25:00.001-06:002008-06-27T17:29:20.168-06:00Calufa y yoApenas pude leer, Mimí me puso en las manos un libro azul, con el dibujo de un niño de pantalones cortos. Me sé de memoria la primera frase del primer libro que leí. Y que volví a leer. Muchas veces. Dice: “<span style="font-style: italic;">Yo nací en el Llano de Alajuela, un 21 de enero de 1909”</span><br /><br />En la primera leída entendí muy poco y no logré pasar de las atravesadas nocturnas de potreros para atrapar candelillas y tíos infieles y de la quemada de Tomasito.<br /><span class="fullpost"><br /><br />Ya por ahí de la cuarta vez, se me desato una admiración profunda. Yo quería ser Marcos Ramírez. Hice lo que pude: una mascota gallina, que también terminó en almuerzo. Enterrar una botella con agua y muchas flores que tampoco se me convirtió en perfume. Alzarme plata que tenía Ella escondida en un abrigo verde. Negociar con Dios para pagar favores con rezos. Leer, leer, leer, en el baño, debajo de las cobijas, mientras comía, mientras caminaba.<br /><br />Un sábado, en lugar de llevarme al Cementerio, Mimí me llevó al centro de San José. “<span style="font-style: italic;">Ahí quedaba La Vencedora”, “Este es el paso de la vaca”, “Aquí era la casa donde vivía Calufa”, “Este fue el parque de la manifestación, la muchacha del lazo verde era Carmen Lyra, ves? Allá quedaban los scouts” “Esta era La Información”. </span><br /><br />Yo quería saber si todo lo que el libro decía era cierto “<span style="font-style: italic;">Claro! Si Calufa no inventó nada, todo lo vivió. De chiquillo era un demonio, su pobre madre… Cuando Zacarías lo rajaba a palos se escapaba de morir y quedaba así todo marcado”</span>. Calufa tenía como yo, un tío abogado que medio veía por él, un padrastro que lo ignoraba, un abuelo que lo adoraba y un fajazo seguro por lo menos una vez por semana.<br /><br />Mimí me contó que el papá de Calufa fue el director de la Banda de Alajuela y que nunca lo quiso reconocer. Y que cuando Calufa fue diputado y sus libros se leían en todos los idiomas, se le acercó con la oferta de darle el apellido. Mimí se sentía tan orgullosa de él, de cómo le dijo que no lo necesitaba, que se lo guardara para otros hijos, porque Calufa pefería seguir llevando el apellido de la mujer que lo crió sola.<br /><br />Unos años antes de morir, Mimí me contó más cosas:<br /><br />“<span style="font-style: italic;">La abuela de Calufa sí lo quería. Se llamaba doña Carlota. Vivía en el mismo barrio que nosotros y daba clases de catecismo. Tu papá le decía “<span style="font-weight: bold;">Carlota Pelota”</span> y ella me daba las quejas. Calufa llegaba todas las semanas a verla. Cuando yo sabía que él venía, salía a la calle y me recostaba en la pared a verlo pasar. Un hombre no muy alto, grueso, con aquellas manotas de zapatero y de peón. Siempre fumando. Cuando pasaba justo enfrente mío, siempre volvía a verme y me decía <span style="font-weight: bold;">“Hola Natalia”.</span> Yo, de la pena, a veces no le podía ni contestar….”</span> Y Mimí suspiraba, despertándome sospechas de lo cerca que estuvo Calufa de ser el papá de los muchachos y la oportunidad literaria y genética que eso entrañaba. “<span style="font-style: italic;">Seguí, seguime leyendo”</span><br /><br />En cambio, mi imagen favorita de Calufa es aquella que contaba en una página perdida de Marcos Ramírez, la de la música de una dulzaina que tenía un color así, como de papel azulito.<br /><span style="font-style: italic;font-size:85%;" ><br /><span style="font-weight: bold;">Nota de Sole: </span>Doña Carlota era la abuela paterna de Calufa. Mimí se refería a un tiempo en que vivían o cerca de la Escuela Mauro Fernández o en Barrio México. Algún día le ofreceré al Ministerio de Cultura la oportunidad de hacer un San José Posible literario, marcando las calles, las casas, los parques en los que ocurrieron las historias que cuentan los escritores nacionales, tan devaluados en la memoria local. </span><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-42712709411329652542008-06-26T16:25:00.004-06:002008-06-26T16:46:51.452-06:00El centenarioSi un 11 de setiembre no se hubiera materializado la traición y un puño de soldados anónimos no lo hubiera acribillado cobardemente en La Moneda que se incendiaba para después mentirle un suicidio y si todo hubiera marchado bien y él hubiera seguido soñando y haciendo de Chile y de América un lugar distinto, hoy cumpliría 100 añitos.<span class="fullpost"><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_54ed0DS5eGI/SGQbIb4pPEI/AAAAAAAAAI0/ry9QlFOuhf0/s1600-h/20070905161747-allende.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_54ed0DS5eGI/SGQbIb4pPEI/AAAAAAAAAI0/ry9QlFOuhf0/s400/20070905161747-allende.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216324100140121154" border="0" /></a><br /><br /></span><div style="text-align: center;"><span class="fullpost">Un vaso de leche para cada niño</span><br /><span class="fullpost">Nacionalizar el cobre</span><br /><span class="fullpost">Salarios justos</span><br /><span class="fullpost">Medicina social para todos</span><br /><span class="fullpost">Educación gratuita de calidad</span><br /><span class="fullpost">Democracia</span><br /><span class="fullpost">Vivienda digna</span><br /><span class="fullpost">Apoyo a las madres trabajadoras</span><br /><span class="fullpost">Sistema de pensiones</span><br /><span class="fullpost">Reforma agraria</span><br /><span class="fullpost">Trabajo voluntario</span><br /><span class="fullpost">Cultura</span><br /><span class="fullpost">Solidaridad internacional</span><br /></div><span class="fullpost"><br />No, no es el programa de gobierno de un populista. Es lo que le da urticaria a los únicos dos gobiernos de extrema derecha que quedan en América Latina (adivinen, adivinen). Es lo que hubo en este país hace muchos años, por si usté ya no se acuerda.<br /><br />A Chile, el intento de la revolución del vino tinto y la empanada, le costó 400 mil torturados- reconocidos-, 3 mil desaparecidos (que deben ser más, los milicos tienen problemas con la matemática), 1,800 mil exiliados, 17 años de dictadura en un oscurantismo total intentar. Y no lo lograron. Hoy tienen el poco honroso primer lugar en desigualdad social. Ese desarrollo pagado con sangre y con muertos que yo no quiero.<br /><br /><span style="font-style: italic;">"Cuando llegamos a Costa Rica creímos que era un sueño. Tenían todo lo que Allende quería para nosotros. Y más encima sin ejército"</span> Eso es lo que dice el papá del Antídoto, chileno, exiliado, allendista, detenido desaparecido, sobreviviente.<br /><br />Comentaristas fachos, pinochetistas, militaroides, republicanos o libertarios, favor abstenerse.<br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-70300920455985332692008-06-22T21:14:00.002-06:002008-06-22T21:18:26.465-06:00El Patán: 3 breves relatos<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">El viejo encanto:</span> Vamos a una embajada a firmar un poder. Yo, mientras espero al señor Patán, no llamo la atención de nada, ni de nadie. Somos solo mujeres. Cuando él llega, todas se enteran. Por la forma en que se baja del carro, como se guinda del portón, como entra y saluda y luego sale, diciendo que necesita fumarse un cigarro. Como lo enciende al estilo del wild wild west. Como mira a la cónsul y cómo ella de repente se sonroja y le trata de meter conversa y hacer más largo un trámite que demoraba un minuto y le pregunta si conoce el país del consulado y a la vez, ella- la cónsul- me ignora. Y lo invita a que cuando vaya de nuevo que le avise que ella le encantaría mostrarle su país y se inclina solo un poquito por encima del escritorio para que el Patán pueda ver lo que le ofrecen. <span class="fullpost"><br /><br />Y al salir, ante tanta evidencia, yo voy refunfuñando “<span style="font-style: italic;">Puta, es que no hay manera… el viejo encanto”</span> Y el Patán se ríe y me dice<span style="font-style: italic;"> “Diay, qué le vamos a hacer. Viste? Bueno, al menos siempre en algo ayuda”</span> Y antes de que yo le diga que debería guardar el decoro y dejar de andar dejando viejas alborotadas por donde pasa y abusando de su poder, me dice “<span style="font-style: italic;">Adiós muñeca”</span> y se monta en el carro y se va.<br /><br /><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">El Patán al rescate. </span>En lo que va del año, en conjunto con el Patán hemos ayudado por lo menos a tres damiselas en desgracia. Las tres, descritas como amigas con una necesidad urgente de un abogado. Todas con una historia que en resumen suena a <span style="font-style: italic;">“Auxilio, auxilio, socorro!</span>” Yo operando siempre desde las sombras, en ooperaciones hormigas encubiertas. Con la primera pensé que le estábamos ayudando a una de sus mujeres, no me tragué el cuento de la amiga. Pero poco a poco se ha ido revelando el misterio “<span style="font-style: italic;">Yo no puedo oír llorar a una mujer. Me hago mierda”</span> . Hace unos días, el Patán me llamó justo después de un episodio que me sacó las lágrimas y él se dio cuenta de que yo lloraba. Me disculpé, porque siempre le toca a él la coincidencia de atajarme de camino al guindo. “<span style="font-style: italic;">Yo ya estoy convencido de que es un problema de karma, sabés? Es lo que deben haber decidido mis hacedores. Siempre me pasa con todas las hembras. Te he dicho lo que me hace a mí oír a una mujer llorar? Contame qué te pasó… y si es por algún carepicha, ni me digás nada porque lo mando para la mierda”</span><br /><br /><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">Las peladas de culo.</span> Es la sétima llamada que me hace en el día. Me dice <span style="font-style: italic;">“Ayyy, quién cumple añitos mañana?”</span> y le digo “<span style="font-style: italic;">No sé porque lo que soy yo, cumplí años el sábado pasado”</span>. <span style="font-style: italic;">“Cómo? pero NO! Yo te tengo en la agenda!”</span> <span style="font-style: italic;">“Pues quién sabe cuál de tus zorras se llama Sole y cumple años éste sábado, pero el mío ya pasó, te lo sugerí con varias indirectas y ni te acordaste”</span> Sigue una fila de excusas, risas nerviosas, enredos, de dos veces en la agenda, de vos tenés la culpa por no recordarme, reclamos, en serio, pero estás segura, es que nunca veo la agenda los sábados, porqué no me dijiste nada, hubieras llamado a mi secretaria, la intención es lo que cuenta y que cómo la pasaste. <span style="font-style: italic;">“Te quiero mucho”</span> me dice y se nota que le cuesta, le incomoda, como si lo hubiera ensayado. Y dejamos de hablar del tema porque los dos sabemos que John Wayne jamás se hubiera puesto suavecito. </span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-85632875455804259912008-06-18T15:57:00.001-06:002008-06-18T15:59:33.486-06:00Arrieros somos...Mi papá murió un 6 de setiembre, de repente, de un infarto. Todos quedaron conmocionados. Yo no, porque a mí me dijeron que él estaba de viaje. No me llevaron ni siquiera al funeral, mucho menos al entierro. En esos primeros días de luto, yo estaba en la cola de un venado, en lo que a prioridades se refiere.<br /><br />Ella lloró sola, muy sola, esa muerte. Nadie de la familia de Ella le hablaba. Y Mimí, a veces creo que hubiera preferido morirse ella a perder a su hijo. Es un dolor para el que aun no encuentro palabras. Lo recuerdo con un sentimiento que no puedo describir y con la imagen de sus ojos tristes cuando hablaba de él. Todos se aislaron en su luto en lugar de compartirse consuelos.<br /><br />Nadie se acordó que el 9 de setiembre era el día del niño, y en ese tiempo, la verdad, solo los ricos lo celebraban. Los míos andaban de negro, con ojeras, con los ojos rojos, con un pañuelo húmedo en la mano, yendo de la iglesia al cementerio. <span class="fullpost"><br /><br />Esa noche, después de la misa, el Loco Gamboa, un amigo de mi papá, llegó cargado de regalos a la casa de Mimí. Se sentó en el suelo y me dijo que eran para mí. Jugó conmigo hasta que caí dormida.<br /><br />Esa Navidad, cuando se acrecentaba ese dolor abierto de la ausencia, todo vaticinaba de nuevo lágrimas y angustias y soledades. Era aun muy pronto. Todos en la casa seguían pesando que yo no me daba cuenta de nada y dentro de su tristeza, se alegraban resignados “<span style="font-style: italic;">bueno, por lo menos Sole no se da cuenta… pobrecita”.</span> Esa Navidad, de nuevo, yo era la última oreja del burro. Mantequilla. No contaba. Yo no le había contado a nadie que en el kinder ya me habían puesto al día: “<span style="font-style: italic;">Tu papá no anda de viaje. Se murió, igual que aquel pajarito que encontramos el otro día en el patio”. </span><br /><br />El 24 de diciembre, mientras comíamos en silencio y Ella y Mimí y mis tíos y mis primas disimulaban las lágrimas, de nuevo llegó el Loco Gamboa, otra vez cargado de regalos envueltos en papelitos de colores. El fue el que me dijo que me los mandaba mi papá, desde el cielo, donde estaba de ayudante del Niñito Dios. Esos fueron todos mis regalos navideños, porque nadie más se acordó de comprarme nada.<br /><br />Yo tenía, para ese momento 3 años y medio. El Loco Gamboa me veía en las fiestas que organizaban mis papás los fines de semana, cuando yo irrumpía armada de mi pianito rojo de madera y ejecutaba un estridente concierto que era recibido con aplausos estruendosos y ruegos de un temprano retiro artístico.<br /><br />En el 2001, supe por alguien que me contó, que el Loco Gamboa estaba internado en el Calderón Guardia, con un problema cardíaco. Solo, íngrimo, porque se había divorciado. Inmediatamente me fui para allá y de camino, compré un oso de peluche, un camión, un juego de ajedrez, unas cartas. Usé mi placa de fiscal para entrar en zonas restringidas del hospital. Lo encontré y él me reconoció con solo verme, porque dicen que mi papá y yo somos idénticos.<br /><br />Hoy, aunque lo viera, no reconocería al Loco Gamboa. No recuerdo su cara. Pero si me acuerdo de lo que hizo por mí y siempre, siempre, se lo agradezco.<br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-style: italic;">Hoy, por esas causalidades, terminé ayudando a una sobrina del Loco con un tema legal. Cuando ya nos ubicamos de quién era quién, muy simpática yo, le pregunté qué como estaba su tío y le conté este cuento. Me dijo que murió de cáncer hace dos años. </span></span><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-37271526786307138342008-06-16T18:36:00.002-06:002008-06-16T18:40:42.395-06:00Esto de resentirseResentirse debe ser parte de eso de ser muerdequedito que tiene uno. Viene con el paquete de tener domicilio o cédula costarricense. Mi abuela decía c<span style="font-style: italic;">ome santos, caga diablos.</span> Y hay un tipo que yo conozco que me cae muy mal, pero sumamente pintoresco al hablar. El dice: <span style="font-style: italic;">matalascallando.</span><br /><br />Porque cuando uno se resiente, en el fondo, todos sabemos que no tenemos motivos reales. Uno, el resentido, sabe que es una chineazón por la que uno se resiente. Es decir, no hay motivos, porque si los hubiera, manda uno al causante a la mierda y se lo dice en medio de grandes aspavientos, como decía Calufa. Supera la simple broma, esa serruchada de piso o choteo tan tico, porque le toca a uno una fibra adentro.<br /><br />Uno se resiente porque le tocaron un capricho que uno sabe que es un capricho. SY se resiente porque en una relación cercana, pretendemos que nos respeten y comprendan esas pequeñas neurosis que uno se anima a mostrarle a otro cuando le agarra mucha confianza. Por eso, cuando uno se resiente, no se emputa, no. Uno se siente vulnerable. <span class="fullpost"><br /><br />El resentido nunca enfrenta: hace chompas. No aclara las cosas, le hace ojos de … de eso, de resentido al causante.<br /><br />Cuando uno se resiente (nótese lo reflexivo del verbo, como cursearse), el protocolo indica que se sigue el mismo camino de un chisme: se le cuenta a todos <span style="font-style: italic;">“toy resentido”</span> menos al causante, que con surte ni sabe qué fue lo que hizo. Cuando el causante se da cuenta que hay silencios hostiles, respuesta de <span style="font-style: italic;">si/no/no sé</span>, chompas y miradas lánguida, y pregunta qué es lo que sucede, debe estar preparado para recibir solamente “<span style="font-style: italic;">estoy resentido</span>”. El resentimiento supone que el causante debe saber qué fue lo que causó la situación.<br /><br />Uno se resiente con quien quiere, pero con quiere de verdad. Si uno se resiente con el amigo con derecho (fucking buddy para los globalizados), es señal de alerta que se está pepiando.<br /><br />La palabra lo dice: re-sentir. Lo que me hiciste, me hace sentir doble, dos veces, me llega más, porque viene de vos. Y me duele. Me pone triste<span style="font-style: italic;">. “Se me da mucho”</span> dice alguna gente. No es lo mismo que el despecho ni la comedera de carbón. Tampoco incita a la venganza. Provoca más bien pedir consuelo. Y tal vez podría concursar como un antónimo de la indiferencia. Y se parece un poquito a la melancolía, a la nostalgia, auto impuesta, eso sí, y de fácil cura.<br /><br />Del resentimiento de este tipo- no del social- uno se cura como si tuviera por cerebro un garbancito. A veces basta que te pidan perdón, así, muy sentido. A veces con un arroz chino, con que te saquen una sonrisita, con un abrazo, con que te toquen una mano, con que te lleven a comer un helado. Mi amigo Willy, ante situaciones de resentimiento, extendía su dedo meñique en son de paz. Y yo se lo tomaba e inmediatamente dábamos por terminado el episodio, sin rencores. Recurrimos a los mecanismos de la infancia, porque cuando uno se resiente, probablemente hace regresiones, porque al que lastiman es al niño que uno lleva adentro. Lo peor que te podría pasar es perder a alguien, por algo tan tontillo como resentirse.<br /><br />Hay grados de resentimiento: está el pura vida, que no se arruga con nada. El normal, que se resiente de acuerdo a sus propios cánones y del delicuita, que por cualquier mierda ya se resiente. Este último tiene el riesgo de llegar a aburrir a los demás y ser evitado socialmente. Caso aparte son los resentidos manipuladores, pero eso es otro cuento.<br /><br />Me pregunto si otros hispanoparlantes se resienten. O si del todo no tendrán esas medias tintas que tenemos nosotros. Los chilenos <span style="font-style: italic;">“se sienten”</span> pero suele ser por cosas mucho más graves que las que nos planteamos nosotros para enchompiparnos. En inglés, no sé, pero se me ocurre resentirse no se equipara al “<span style="font-style: italic;">you hurt my feelings”</span>. Nosotros no reconocemos que tenemos sentimientos, así, abiertamente. Siempre necesitamos dar como cuatro vueltas. Y es que después de todo, al buen entendedor, con pocas chompas le cae la cuora. </span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-24001038109418708572008-06-14T22:15:00.003-06:002008-06-15T07:19:18.772-06:00Este cumpleañosEste cumpleaños me agarró o resignada o vencida o más madura. Pero a diferencia de todos los demás, éste me agarró. Considerando la cantidad de almanaques, espero que sea madura. Darme por vencida (o resignada que es la misma cosa) sería como morirme en vida. Y no quiero. Deben ser los años, que de repente me ha dado por ver hacia atrás y pensar y sentirme, en algunas cosas pequeñas, como menos ingenua. En otras arrepentida. Y en otras, sin excusas para seguir atrasando aquellas cosas que me gustan, que hago, para las que en la de menos resulta que sí tengo talento.<br /><br />Del balance de regalos curiosos: un ciprés bonsai de cuatro años. Un libro de la II Guerra Mundial, la experiencia de una niña alemana. Un banquito automático plegable. Una bandera de Chile para mi carro. Le digo al amigo que me la regaló que no la puedo andar, que no soy chilena. Me responde que esa bandera supera fronteras. Chile, mi Chile, el Chile que yo admiro es la prueba del poder de un sueño. La esperanza.<br /><br />El Antídoto me hizo torta chilena de la de verdad, a mano desde el principio. Con manjar (dulce de leche) chileno. Será la edad, pero me siento como tranquila, casi completa. No con la misma rezongadera y tristeza de cada año.<br /><br />Hoy también hubiera cumplido años el Che Guevara: 80.Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-61490450919973287072008-06-12T16:07:00.003-06:002008-06-12T16:11:23.103-06:00LLuviasCada año, con las lluvias, empieza mi búsqueda de una sombrilla nueva, esencialmente porque mis sombrillas desparecen mágicamente todos los años, justo cuando hay huracán y las necesito. La última pérdida fue especialmente sensible: era una sombrilla fuerte, grande bonita, que por dentro mostraba un cielo azul, lleno de nubes blancas. En fin…<br /><br />Por razones de gigantismo, mi sombrilla tiene que ser como carpa de circo. De lo contrario, me mojo como de la cintura para abajo. Además tiene que ser resistente. Las chinas de mil pesos no sobreviven más de dos aguaceros.<span class="fullpost"><br /><br />Tomando todo eso en cuenta, cuando me urge comprar sombrilla, calculo que parezca el báculo de Moisés y jamás algo chiquito, coqueto o cómodo que quepa, por ejemplo, en una cartera. Este año, escogí una carajada gigantesca que apenas cabe en el carro, color verde rabioso. Hoy, de paseo por la corte, me tocó estrenarla.<br /><br />Cuando empecé a sentir las gotitas, salí disparada al parqueo a recogerla. La fui abriendo en el boulevard que hay entre el edificio de tribunales y el OIJ. Esperaba que se abriera majestuosa, como un ovni, y me mantuviera protegida del viento, el frío y la lluvia. Tensé los pocos músculos que tengo para soportar lo que me imaginaba sería un enorme peso.<br /><br />Pero en ese toque en que uno finalmente encuentra el botoncito de “open”, noté algo raro, como que la tela le quedaba chinga a las varillas y que en este aparato faltaban palos. Cuando se terminó de abrir, comprendí, con horror, que mi nueva compra refleja perfectamente mi impulsividad y falta de precaución en el shopin: mi sombrilla nueva, verde rabioso, impermeable, es pequeña. Y no solo eso: es, además, cuadrada.<br /><br />Todo el mundo tuvo que ver con ella:<br /><br />“<span style="font-style: italic;">Mirá mirá, que sombrilla más rara!”</span> :Una señoras que caminaban a la par mía, que creen seguramente que a 20 cms de distancia no las oía .<br /><span style="font-style: italic;"> “Diay licenciada, dónde encontró esa cosa?</span>: El guarda de la entrada, sosteniendo la risa.<br /><span style="font-style: italic;">“Estábamos aquí comentando que qué sombrilla más curiosa la suya”</span>, los señores de mensajería, que pretendían que me detuviera a comentar con ellos.<br /><br />Y el que me mató todas las amebas:<br /><br /><span style="font-style: italic;">“Tengo que decirte que estoy furiosa con vos”</span>. Me lo dijo una fiscal, que en mis tiempos era realmente ruda y dicen que lo sigue siendo. Pensé que sabía que mi defendida no piensa volver al país y que no le ha dicho a la corte, justo en el caso que esta fiscal investiga. Pero no. Era pura envidia femenina: “<span style="font-style: italic;">Yo pensé que era la única con sombrilla cuadrada. Te vi desde que venías entrando a la corte”. </span>Le dije que yo tampoco sabía, que me habían estafado y que podía encontrar una igualita en el Automercado.<br /><br />Esta fiscal me vio desde un sexto piso. Es obvio que mi sombrilla es estridente y además, pequeña. Me veo como un payaso larguirucho con un paragüitas de juguete. Solo me falta el triciclo rojo y Fuser, atrás, de tutú rosado, en dos patas, empujándome. Ah, y por supuesto, las risas del público. </span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-44715438011701596482008-06-10T11:13:00.002-06:002008-06-10T14:23:11.742-06:00El señor de la querencia o la misma mona con distinto raboYo, como estoy media tocada del techo, veo televisión chilena. Y eso incluye a veces las teleseries, que es el nombre decente y moderno para no decir novelas o culebrones y para que a uno no le de tanta vergüenza verlas. Hay una nueva, de esas históricas, sobre la vida en las haciendas (los fundos) a inicios del siglo pasado, del patrón, sus mujeres, sus peones y su vida.<br /><br />Esta que veo a veces, ha sido criticada por su violencia. El patrón- que es el señor de la querencia- le grita a todo el mundo, se coge a todas las mujeres a la redonda y a las que no se coge, les enseña la pipí, casi es el dueño del putero del pueblo, le pega al que se le atraviese y se le nota que es más malo que maltratar a un perrito callejero. <span class="fullpost"><br /><br />Frases como <span style="font-style: italic;">“muéstreme sus pechos. ¡Ya pues! es una orden”</span> (a una de las empleadas) “<span style="font-style: italic;">No se confunda Leonor, usted es mi mujer, no mi amiga” </span>(hablándole a la esposa), “<span style="font-style: italic;">Usted tiene que aprender a tratar a esa gente. No tiene sentido tratar de ser amable con ellos”</span> (impartiendo lecciones de administración de recursos humanos), “<span style="font-style: italic;">Ya le he dicho que cuando esté templado vaya a la casa de la tía Carmen</span> (el burdel)” (lecciones de vida para los hijos); lo retratan de cuerpo entero como un patán, pero de los que se lo toman en serio. Son frases tan crudas, tan fuertes, que lo hacen un personaje, al final poco creíble y casi caricaturesco. O al menos eso dicen las críticas. Dicen además que el lenguaje es falso y acartonado, que en ese tiempo se hablaba más afrancesado, que esto y que lo otro.<br /><br />Se les hace como urgente decir que no existe nadie así ni ha existido nunca. Debe dar miedo, eso, de reconocer en un personaje de una novela la crueldad de la que somos capaces.<br /><br />Hay otra cosa que me deja pensando. Uno de los comentarios que leí en mis ratos de ocio, que me procuro con vergonzosa frecuencia, dice que <span style="font-style: italic;">“la hacienda, como concepto hoy en día se trasladó a los bancos y las financieras, donde unos pocos continúan controlando a la mayoría”.</span><br /><br />Traducido a Costa Rica, nosotros aquí, ya evolucionados y globalizados, vendríamos a tener ya no un gamonal, sino un señor de la gerencia y en lugar de la finca, unas oficinas con aire acondicionado en un edificio caro y exclusivo, que se anuncie en los semanarios financieros y que nos obligue a manjar una hora de ida y una de vuelta con la gasolina con esos precios y presas. En lugar del ganado o la siembra, nos dedicaríamos a los servicios, entotorotados por la inversión extranjera. Todos con la camiseta puesta, que somos una gran familia aunque no sos dueño de nada. Sos un asalariado. Que nadie se ahueve porque aquí nadie es peón de fundo: el título de la U te da derecho a que te digan licenciado. </span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-89693524550625132962008-06-04T13:27:00.001-06:002008-06-04T13:30:24.033-06:00NachricthenDie Deutsche Bundesregierung hat mir gesagt dass ich doch Deustch gelernt habe! Deshalb bin ich eine Grundstuffesprecherin. Natürlich freue ich mich darüber.<br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-style: italic;">O sea, pasé el examen! Ya puedo pedir coca lai en otro idioma: Koka lei, bitte!</span></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-89389500098358673222008-06-03T17:45:00.003-06:002008-06-03T19:56:56.306-06:00Escatologiti-ticosTal vez algún freudiano fundamentalista diría que nos quedamos pegados en la etapa anal. Tal vez hayan otros motivos, pero lo cierto, al final de las cansadas, es que si no fuera por la mierda y la acción del cuerpo que la produce, en este país tendríamos severas limitaciones para poder hablar de forma fluida y congruente.<br /><br />Empezando por la historia, tenemos ese verbo reflexivo en vías de extinción cursearse, que supone, en cierta forma, la ausencia de control sobre la salida de material de desecho del cuerpo. Me atrevo a afirmar, así, imprudentemente, que cursearse trae a la mente imágenes de alguien que no le dio tiempo de llegar al baño y anda cargando la pestilencia en los pantalones. O al menos, que alguna muestrita o frenazo quedó en la ropa interior.<br /><br />Cursiado se usaba también para los niños malcriados o para aquellos adultos jóvenes igualados que ya no respetaban a sus mayores: <span style="font-style: italic;">“es un cursiado”</span> decía la gente<span class="fullpost">. Yo creería que cursiarse debe tener relación con la palabra cuita. Y aunque cuita se usa exclusivamente para gallinas o cosas emplumadas, también evolucionó para representar aquellas historias de amor que nos da pena contar, que tienen suspiritos, lagrimitas, deseños, sueños. Tal vez porque nos muestran vulnerables y no conquistadores, es decir, que nos muestran un poco más humanos. Por eso se escoge un amigo con el que uno comparte sus cuitas de amor.<br /><br />Cuando uno se cursea, hace uno el ridículo en público y se nota (o se huele). Tal vez por eso, hoy cagarla o cagarse en todo, tiene el mismo sentido de haber arruinado una excelente oportunidad y por motivos atribuibles única y exclusivamente al que la caga. Hay otra acepción similar, que es<span style="font-style: italic;"> “pasearse en todo”,</span> que tiene el mismo efecto, pero que creo que es la única condición en que pasearse es sinónimo de cagarse. En su versión más compleja, la frase evoluciona a “<span style="font-style: italic;">se pasió en la olla de leche”.</span> En mi experiencia, es poco frecuente el uso en contra de alguien como “<span style="font-style: italic;">me cago en vos” </span>y mucho menos en personajes religiosos, porque ya sería caer en blasfema, que se usa poco.<br /><br />Entonces, uno puede cagarse en algo o alguien la caga “<span style="font-style: italic;">la cagaste”</span>. Puede además decirse <span style="font-style: italic;">“qué cagada!”</span> cuando un hecho o acto inesperado se pasea en los planes de uno. Curiosamente, cagar se usa también para denotar parecido físico como en <span style="font-style: italic;">“son cagaditos</span>” o para celebrar un chiste <span style="font-style: italic;">“qué cagada de risa</span>”. No podemos dejar de lado la versión ebria del asunto: <span style="font-style: italic;">cagona </span>supone beber hasta casi niveles intoxicativos.<br /><br />De obvia utilidad es la mierda, por ejemplo cuando lo mandan a uno a la mierda, “<span style="font-style: italic;">Andate para la Mierda”</span>que hace ver a la Mierda como un barrio exclusivo e implica usualmente la terminación de la relación- independientemente de la naturaleza- con el que te lo dice. Cuando te mandan a comer mierda, así sin aliño o en barril , es siempre insulto, pero no tiene la misma noción de hasta aquí llegamos y ojo, que la instrucción correcta es <span style="font-style: italic;">“Va comer mucha mierda” </span>(no “<span style="font-style: italic;">vaya a</span>”).<br /><br />Cuando se usa como sinónimo de <span style="font-style: italic;">qué cagada- qué mierda</span>. O cuando denota ignorancia: <span style="font-style: italic;">no entiendo ni mierda </span>o que uno tiene la posición de convicción de ni un paso atrás: <span style="font-style: italic;">ni mie<span style="font-weight: bold;">rrrr</span>da!</span> (que tiene más efecto si uno lo dice con el dedito índice derecho levantado, suena bien la erre y a gritos). También se usa para la enfermedad o cuando algo se escochera "estoy-está hecho mierda"<br /><br />En Chile, que es de lo poquito que puedo hablar con conocimiento de causa, cagar es también indispensable. Además de las acepciones negativas que se usan aquí, el abanico es más extenso: “<span style="font-style: italic;">Nica”</span> – ni cagando- implica que uno no haría lo que le proponen independientemente de lo indo que sea, lo mucho que le paguen o cualquier otro beneficio.<span style="font-style: italic;"> Salir cagando</span> es salir corriendo del sitio y cuando alguien se jala una torta de proporciones importantes, se dice que dejó <span style="font-style: italic;">la escoba</span>. La escoba para barrer la cagada. “<span style="font-style: italic;">uyyy la Cagaá wueón”</span> es parte importante del vocabulario, para cosas que sorprenden por su estupidez o por el efecto nocivo que causan. “<span style="font-style: italic;">Me cagaste”</span> es me hiciste daño, me traicionaste.<br /><br />Mierda, sin embargo, se usa distinto en Chilito. Se dice, por ejemplo “<span style="font-style: italic;">Quién mierda dejó la puerta abierta?”</span> y es parte indispensable del nacionalismo. En serio, la frase clásica de celebrar la patria dice “<span style="font-style: italic;">Viva Chile, mierda!”</span> y existe una versión para no parecer uno tan ordinario: <span style="font-style: italic;">miéchica</span>. Entonces en lugar de decir <span style="font-style: italic;">“cabro e’mierda!”</span> a un hijo, de cariñito se le dice “<span style="font-style: italic;">cabro e’miéchica”</span><br /><br /><span style="font-style: italic;">Shit</span>, en inglés que opera de sustantivo y verbo está lejos de tener tanta versatilidad. Lo mismo podemos decir de<span style="font-style: italic;">l Scheiße </span>alemán, que se limita al sustantivo. Otro gallo canta con verbos tan útiles en la interacción social como<span style="font-style: italic;"> fuck.</span><br /><br />Queda claro que los ticos dependemos de esta función corporal para hacer o deshacer amigos, parejas o enredos y que es parte de la forma en la que hablamos con los más cercanos. Considerando esto, hay un misterio que merece estudio aparte: eso que le enseñan a uno de decir, cortésmente<span style="font-style: italic;"> “es que tengo problemas para</span> <span style="font-style: italic;">dar del cuerpo</span>” o “<span style="font-style: italic;">el chiquito anda obrado”<span style="font-style: italic;font-size:85%;" > (</span></span><span style="font-style: italic;font-size:85%;" >que siempre me recuerda aquel mal chiste de cómo se llama el hijo de Marlon Brando? Mestollo…)</span> en lugar de ese liberador: <span style="font-style: italic;">“me estoy cagando” </span>o “<span style="font-style: italic;">se cagó el bebé”.</span><br /><br /><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-74598174810137540962008-06-02T11:47:00.003-06:002008-06-02T13:45:07.497-06:00El Clavel NegroDe pelotera, me enagalané con mi camiseta de Salvador Allende, fuerte saco rojo y me fui con el Antídoto al estreno de <a href="http://www.blackpimpernel.com//" target="_blank">”El Clavel Negro”</a>.<br /><br />De camino me imaginaba las hordas henchidas de orgullo por su historia, los comprometidos sociales locales, la juventud, y en general, cualquiera al que le ofenda la grosería esa de pasarse los derechos humanos por el arco del triunfo; así que me puse majadera con que compráramos (yo no, el Antídoto), las entradas por adelantado y que llegarámos temprano para asegurar buen campo.<br /><span class="fullpost"><br /><br />Éramos 4 gatos. De esos, 2 el Antídoto y yo, más jóvenes que el resto de la concurrencia, me atrevería a decir que 35 años, o sea, lo que lleva de haber ocurrido el golpe militar en Chile.<br /><br />Pasé de nuevo por el fenómeno ese de soy invisible. Me pasié por todo el cine, haciéndome la que buscaba a alguien, para que los otros dos gatos vieran mi camiseta. De nada sirvió. Nadie siquiera sonreía. Aquello eran los preparativos de un funeral. Eso ya lo había visto yo antes. No sé si los chilenos fueron los que sufrieron más con la dictadura militar en su país. Lo que sí sé es que lo siguen viviendo con una profunda tristeza. Algún día contaré las razones que se me ocurren a mí que existen para eso, pero eso es enano de otro cuento.<br /><br />Me atiborré de palomitas durante los adelantos de coming attractions, convencida que una vez iniciada la peli, yo también me largaría a llorar y no podría bajar ni medio sorbito de Coca.<br /><br />De la película salí furiosa y sin una sola lágrima. A uno le dicen que es basada en hechos reales, lo que no le dicen es que esos hechos reales fueron totalmente distorsionados a lo chancho chingo. Al embajador de Suecia lo presentan como un hombre solitario, obsesionado por una mujer judía que lo traicionó en Berlín y por eso, mujeriego hasta más no poder, en busca de su redención arrasando con medio Chile: entre más revolucionarias, mejor. Además, le atribuyen parte de su acto heroico de sacar a cientos de personas del Estadio Nacional a la ayuda del milico bueno. El milico que no existió en el golpe militar, no porque no los hubiera, no. Si no porque los mataron después de torturarlos salvajemente como en los primeros cuatro días, igual que al padre de la presidenta Bachelet.<br /><br />Las escenas dizque fuertes, en el Estadio, parecen un domingo cualquiera con 20 viejos esperando que empiece un partido. No hay imágenes de ese país partido en dos, de la tristeza, de la solidaridad, de lo vivido. Se ve como está Chile hoy: ofensivamente business as usual, donde a un par de pelilargos revoltosos les sacan la cresta en un Estadio y todos los demás, siguen en lo suyo, nada más teniendo cuidado al pasar por La Moneda destruida para no resbalarse en los escombros.<br /><br />Harald Edelstam fue un hombre realmente valiente, que llegó a Chile con toda su familia como embajador de Suecia. Consciente del poder y la protección que le daba su condición diplomática, arriesgó su vida para salvar a personas que no conocía, en el Estadio Nacional, en la embajada de Cuba, al asistir al funeral de Pablo Neruda, al recibir refugiados en su embajada, al negarse a mirar hacia el otro lado. El señor embajador es un ejemplo más de que uno, aunque gusano, puede convertirse en mariposa. O al menos que tiene uno ese potencial.<br /><br />Por eso salí que me llevaba puta del cine. Porque me parece que no es justo con las víctimas ni con la verdadera historia ni con él. Y desde ese día, parezco lora embarrada de mierda, quejándome con todo el que me quiera oír y desde estas anchas alamedas.<br /><br />Ayer me eché la hablada frente a mi suegro. Se sentó en un sillón y con aquel aguacero, empezó a contar <span style="FONT-STYLE: italic">“Yo recuerdo cuando el embajador sueco llegó al Estadio. Llegó con la Cruz Roja y prensa internacional. A nosotros nos tenían tomando sol. El Coronel Espinoza, que estaba a cargo del estadio, dijo que la Junta Militar, como acto de amistad, iba a entregarle al Gobierno de Suecia a algunos detenidos. Leyó una lista que dejó incompleta. Entonces el embajador le quitó el micrófono y rápidamente leyó casi el doble de los nombres. Espinoza se le fue encima a arrebatarle la lista <span style="FONT-WEIGHT: bold">Cuidado, Coronel</span>- le dijo en español- q<span style="FONT-WEIGHT: bold">ue soy un diplomático con inmunidad</span>. Y siguió leyendo. <span style="FONT-WEIGHT: bold">No me voy de aquí hasta que me entregue a toda la gente que mencioné</span>. Todos empezamos a aplaudir. Ahí fue cuando se armó el pereque.”</span><br /><br />Luego suspiró y siguió contando “<span style="FONT-STYLE: italic">el día que me llevaron al Estadio…</span>”<br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-17778771396505625182008-05-30T12:42:00.003-06:002008-05-31T18:39:07.223-06:00RusearSupone meter los dedos en algo que tenga consistencia líquida, y luego, suavemente, dejar caer gotitas sin ningún patrón preestablecido sobre una superficie elegida, una o dos veces como máximo. El número de gotitas tampoco está definido.<br /><br />Se usa, sobre todo, para aplanchar, y para aplanchar camisas de hombres. Una se arma de tarde lluviosa, plancha y tacita con agua y rusea. Sirve además en la cocina, pero sobre todo, por la consistencia del ingrediente ruseado: aceite de oliva, por ejemplo, sobre tajadas de berenjena que se soasan en una parilla.<br /><span class="fullpost"><br /><br />Es una medida que se trae incorporada, como la pizca de algo o se aprende de las abuelitas. No se rusean los animales, las personas o las cosas. A menos que uno se las vaya a comer o a aplanchar. La tecnología aun no logra, ni con las planchas de vapor, superar el efecto de un ruseado bien hecho.<br /><br />Difiere del <span style="font-style: italic;">sprinkle</span> del inglés, porque sprinkle tiene una implicación más granular y supone una cantidad, de alguna manera mayor, que lo que se rusea. La garúa tampoco se le compara, porque la garúa es mucha, consistente, y ante todo, no interviene una mano. “<span style="font-style: italic;">Echar”</span> tampoco satisface la necesidad porque conlleva cierta noción de chorro abierto.<br /><br />Al rusear algo, ni se empapa, ni se moja, no molesta. El ruseado puede, como máximo, sentir la agradable sensación de una caricia de agua, iniciada por el ruseador que corresponda. Rusear tiene algo de libertad, de capricho.<br /><br />Calculo yo que es una degeneración del verbo rociar, que nos lleva, indefectiblemente a las gotas de rocío, que analizadas con cuidado, tendería uno a pensar que el sereno rusea el zacate en la madrugada. Excepto, claro, cuando estamos de temporal.<br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-54086902700468193282008-05-28T16:39:00.004-06:002008-05-28T16:49:15.973-06:00Historias de perrosUna pareja de viejitos, tiene una familia enorme que nunca ve. Les sobra el dinero. La semana pasada, los bajaron del carro con una pistola en la mano, en una escena a la James Bond, dice ella. Mientras esperan lo que les traiga la vida, Jack, un fox terrier pelo de alambre, escoge cada noche con quien se acurruca. Ayer llegó Jill, otra fox terrier de apenas 7 semanas. Lo primero que hicieron fue correr a comprarle juguetes, muchos juguetes. Se durme en un bolso colgado en una puerta. Me firmaron un documento en 5 minutos. Las otras dos horas hablamos de perros. <span class="fullpost"><br /><br />La hija de Ana le regaló una hembra gran danés. Enorme, gris pálido, con los ojos claros. La gran danés tiene el tamaño de un ternero y la emoción de un cachorro. “<span style="font-style: italic;">Hace mucho que alguien no se alegraba tanto de verme – </span>dice Ana-<span style="font-style: italic;"> me sigue a todas partes”</span>. Pero en menos de un mes, mordisqueó 3 rasuradoras eléctricas y se robó del barbecue metro y medio de chorizo que el esposo se Ana llevaba hora y media chineando. “<span style="font-style: italic;">Yo <span style="font-weight: bold;">no </span>pienso vivir así, condicionado por un perro”</span>- reclamó él. Y la echó. “<span style="font-style: italic;">He llorado esa perra por más de mes y medio. Todas las madrugadas me despierto a las 3 de la mañana, de repente, como si la estuviera oyendo. No esperé que me doliera tanto algo así. Nunca se lo voy a perdonar a mi marido”</span>.<br /><br />Una amiga, que vive en una finca, se puso a jugar con las vacas, cerró los portones y dejó afuera a su pastor alemán. Él, por supuesto, se fue. Lo buscamos de día y de noche, en todos los barrios. Pegamos “<span style="font-style: italic;">se busca </span>“ en supermercados, cantinas, pulperías y restaurantes. Ofrecimos recompensa. Salimos en medio de la lluvia pensando si a tres días de perdido, tendría hambre, frío, cómo le estaría yendo con esta lluvia. Antenoche llamaron. Un hombre lo compró por 50 mil pesos y cuando salió a caminarlo por el barrio, un pulpero lo alertó de que era un perro ajeno. La honestidad le alcanzó para devolverlo.<br /><br />En Chile, al mejor amigo se le dice perro. Los perros son parte del paisaje urbano de Santiago. No hay plaza que no tenga una pandilla de cuatripatudos simpáticos de colitas alegres. Se les dice quiltros, que es una palabra mapuche. “<span style="font-style: italic;">Mi perrito”</span> es una expresión de cariño para un hijo, para una pareja. Y cuando las cosas se ponen difíciles, y ellos se quedan y dan la cara, entonces aperran.<br /><br />Maje, el perro de un amigo, fue llamadado por San Francisco de Asís o algún comunista perrero al cielo de los perritos. Lo sobrevive su gran amigo Che, otro perro, que, como la hormiguita de aquel cuento, lo siente y lo llora.<br /><br />El mío, mientras tanto, está de vacaciones, viviendo la vida de pachá en las montañas de Heredia. Se embarriala a gusto y entra sacudiéndose y de un brinco cae en alguna cama de sábanas claras. Hace lo que le da la gana. Aprendió a jugar de enfermo, se echa en un sillón a que lo examinen y permanece 10 minutos exactos muy grave. Luego se levanta y va por más barro. Dicen que ayer, por primera vez, logró atrapar una ardilla. Le pudo más el instinto que la compasión y la mató. La andaba en el hocico, orgulloso de su presa. Ayer Fuser fue menos bebé y un poco más perro.<br /><br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_54ed0DS5eGI/SD3gbsyLjII/AAAAAAAAAIU/9nnZOfwqJbU/s1600-h/2316926513_23ed846768.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_54ed0DS5eGI/SD3gbsyLjII/AAAAAAAAAIU/9nnZOfwqJbU/s400/2316926513_23ed846768.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205563510792883330" border="0" /></a><br /><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-46831423610751940792008-05-23T15:28:00.002-06:002008-05-23T15:34:08.895-06:00Cómo le dicen?Como yo no tengo en términos prácticos nada que reclamarle al Antídoto y mi infancia disfuncional exige drama en mi vida, cuando siento la necesidad, le alzo la bronca al Patán. El ya sabe y lo soporta estoicamente. Son cosillas novelescas como “<span style="font-style: italic;">Estoy resentida, para que sepás, oíste?</span>”. O le digo “<span style="font-style: italic;"></span>“<span style="font-style: italic;">Hoy ando buscando camorra. Me parece una barbaridad que aquí y allá”. </span>Usualmente termina cuando se me acaba la cuerda, el Patán pregunta que si ya tuve suficiente y yo digo que sí. Al principio, el Patán intentaba defenderse. Ahora lo acepta como los machos. Es como un ritual muy nuestro.<br /><br />Pero a veces se me descontrola la cosa. Por ejemplo, el otro día, el Patán me forwardea un correo que le mandaron a él, donde la mujer que se lo envió, se refiere a él como, digamos, “Alberto”. <span style="font-style: italic; font-weight: bold;">“Alberto</span>”, con toda la confianza, sin el "don" de señal de respeto y ni siquiera tratándolo de usted… como hago yo. <span class="fullpost"><br /><br />Mando correo furibundo exigiendo explicaciones de porqué esa sometida se toma atribuciones de tratarlo por el nombre de pila, con ese nivel de montura, mientras que yo me veo relegada a las formalidades que marcan nuestro trato. Mi correo decía textualmente esto:<br /><br /><span style="font-style: italic;">“ESTIMADO </span><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">“ALBERTO”</span><span style="font-style: italic;">?</span><br /> <br /><span style="font-style: italic;">Resulta que todo el mundo te trata de<span style="font-weight: bold;"> Alberto</span>… aterro de igualadas resbalosas…"</span><br /><br />Dejando marcadas las canchas para el próximo reclamo. Cuando me llama, de tirriosa, insisto en el punto “<span style="font-style: italic;">Cómo es esa vara que </span></span><span style="font-weight: bold;" class="fullpost"><span style="font-style: italic;">esa muje</span></span><span class="fullpost"><span style="font-style: italic;"><span style="font-weight: bold;">r</span> te dice “Alberto” y yo, en cambio, de don para arriba y que esto y lo otro, AH?”.</span> Uso la palabra <span style="font-style: italic;">mujer </span>como si fuera un insulto. Algo que aprendí de mi abuela, que lo usaba para referirse al aterro de putarrones que andaban con mi tío.<br /><br />Pero volvamos al Patán, que, acorralado, me contesta:<br /><br /><span style="font-style: italic;">“Mirá, a mí las hembras me dicen de todo. Algunas me dicen Albertito. Otras me dicen Papi, algunas me dicen Negro, vos te imaginás que me digan a mi negro, porqué, ah? Qué será la vara? Otras me dicen mi amor, otras me dicen quiero más y otras me dicen Tito. Ya? Contenta? Vos como me querés decir?”</span><br /><br />A mí estas cosas me entran flojo. Flojísimo. Y se lo digo:<br /><br />“<span style="font-style: italic;"><span style="font-size:180%;">Nadie me tiene de bocona por andar preguntando mierdas</span> <span style="font-size:130%;">que la próxima vez no digo ni picha </span>porque la verdad es que a mí que me importa si vos no sos <span style="font-size:85%;">nada mío por dicha, eso me</span><span style="font-size:78%;"> pasa por sácalas y metiche me lo merezco por hijueputa…”</span></span><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-17614918133964697362008-05-22T18:27:00.002-06:002008-05-22T19:08:21.077-06:00PerspectivasLo que el gusano llama el fin del mundo, otro llama mariposa.Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-60338042294052552422008-05-15T12:34:00.001-06:002008-05-15T12:37:52.889-06:00Cosas tontasEntotoroto al Antídoto que vamos a la embajada que es cine chileno, que esta es de las vivencias de los hijos de los exiliados, que cada cuánto ves una película donde hablen de gente como vos, que vamos, que estoquelootro.<br /><br />Y vamos. Y vemos la peli. Y uno de los exiliados, hablando como quien cuenta lo que vio en la feria el sábado dice en medio documental, al hablar sobre lo que él le ha dicho a sus hijos:<br /><br /><span style="font-style: italic;">“ Yo les conté todo, porque a mí me hicieron cosas, lo típico, los milicos: me pusieron electricidad, me sacaron la cresta, me golpearon, me tuvieron vendado, me amenazaron, me decían que me iban a matar, me hundieron en agua, me tuvieron colgado, me mataron un hermano, a mis viejos. Cosas, así, lo usual, cosas tontas. Pero otros compañeros vivieron cosas, terribles, experiencias que… experiencias que yo no sabría cómo hablarlas con mis hijos”</span><br /><br />Y de nuevo el silencio. Ya van 33 años. 33. Y el silencio.<br /><br />Del martes pasado en 15 vamos de nuevo.Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-59381826520523577212008-05-15T12:20:00.003-06:002008-05-15T14:28:34.200-06:00FramedCuando llegué, me encontré a Pelusa llorando en una esquina. Llora calladito, y se le llenan de lágrimas sus ojos rasgados. A Pelusa le puse yo, Pelusa. Ella me dice a mí Zapatos Rojos, en su forma enredada que tiene al hablar. Mi pelusa tiene síndrome de down y lloraba en una esquina.<br /><br />Cuando me vio, me abrazó con fuerza, su naricita de botón apretada a mi cintura y lloraba, sin decirme porqué o que le había pasado. Reconstruí la historia con cuentos a medias de chismosos y testigos.<span class="fullpost"><br /><br />Sara, un adulto como yo, trajo a su sobrinito de visita al kinder. El sobrino tiene casi dos años y a pesar de la edad, se ha perfeccionando como un insolente. Anda cargando un muñeco de peluche al que le dice Yiyi. Yiyi se huele a cien metros de distancia. Sucio, babiado, descolorido, roto en una esquina, tuerto de un ojo, comparte la cuna del sobrino, lo acompaña a todas partes, come antes que el niño y en general, se ha acreditado el lugar del favorito de la casa. A Yiyi nadie se atreve a tocarlo y no es solo por el asco. Para poder lavarlo, se arma una operación clandestina para secuestrarlo, mojarlo, enjabonarlo y secarlo, todo eso en la madrugada.<br /><br />Mi Pelusa, simpática y querendona, le asignaron perseguir al sobrinito por todas partes y asegurarse que no se fuera a caer. Quién sabe por dónde lo anduvo, qué canciones le cantó, qué cosas le enseñó, o cómo lo entretuvo. La cosa es que al irse el sobrino, Yiyi había desparecido de sus brazos.<br /><br />Ahí comenzó todo. Sara acusó a mi Pelusa de la desapareición y trató de hacerla confesar de mil maneras: por favor, te lo advierto, digame ya que el chiquito está llorando… así hasta el hostigamiento.<br /><br />Pelusa negó todo. Es más, identificó un culpable: <span style="font-style: italic;">Se lo comió Zuzú</span>, es decir, Fuser, mi perro.<br /><br />Registraron el patio. No habría rastro de Yiyi, ni siquiera un trapito mordisqueado. Entonces la Pelusa pasó de nuevo al banquillo. Se desesperó buscando a quien echarle la culpa.<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Papi se lo llevó en una bolsa.</span> (Papi tiene 81 años, parkinson, y no creo que recuerde qué es un peluche<br /><br />-<span style="font-style: italic;"> Que llamen a Coqui </span>(uno de los trabajadores de mantenimiento del kinder. Lo llamaron y nada, obvio)<br /><br />-<span style="font-style: italic;"> Fue Henry</span>! (su archienemigo de siempre, que ostenta la condición por ser liguista)<br /><br />Cada excusa parecía confirmar la culpabilidad de mi Pelusa, que tiene antecedentes de malquerer a Sara y siempre le hace trastadas, como esconderle el pedazo de pizza, vaciarle el locker, decirle liguista o groserías similares. El sobrino pedía a gritos esmorecidos su Yiyi y llegaron la mamá, el papá, la abuela y una tía, con focos, a buscar el muñeco del mocoso, todos con lágrimas en los ojos, desesperados por el dolor del insolente.<br /><br />Pelusa, viendo la cosa cada vez más compleja, buscó a su hermano mayor, que siempre la ha protegido y le pidió: “<span style="font-style: italic;">Llamen a papatos rojos </span>– yo- <span style="font-style: italic;">para que me defienda</span>”.<br /><br />Al final el comité de búsqueda se retiró sin haber encontrado a Yiyi. Se presagiaba noche de tormenta con un niño lloroso que no podría dormir sin su compañero. Mi Pelusa, entre tanto, tiembla de miedo.<br /><br />Consolé a Pelusa y le dije que yo sabía que el responsable era Fuser. Lo regañé muy fuerte y lo amenacé con pelarlo coco, enfrente de ella, como castigo de haberse comido al Yiyi. Le advertí a los chiquillos del kinder que dejaran en paz a Pelusa que ya estaba claro quién era el culpable. A Sara le aclaré, cerrándole un ojo, que fue Fuser, Fuser y solo Fuser el delincuente y que la Pelusa nada tenía que ver en el asunto.<br /><br />En su casa, Pelusa es culpable hasta que se demuestre lo contrario y la castigan. Yo sé lo que es eso. Yo crecí en un lugar así, donde saberse inocente no es ningún consuelo, y la certeza del golpe depende de un capricho. Cada quien vela por cada uno. El miedo te marca. Siempre.<br /><br />“<span style="font-style: italic;">Ya, Pelusita. No les hagás caso. Yo te defiendo.”</span><br /><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-89147122109420927382008-05-07T23:25:00.003-06:002008-05-07T23:39:20.662-06:00No voy. Me llevan. Parte I.En media reunión, el cliente me dice que si voy con ellos a Mayami. Digo que diay, que si me necesitan, sí. Dos minutos después tengo boleto, hotel, impuestos pagos y recomendación de no llevar líquidos en el equipaje de mano. <br /><br />El cliente, que tiene antecedentes de interrumpir reuniones con abogados hot shot para irnos todos en el carro alquilado de shopin', me ofrece irme en el vuelo de la mañana, más temprano, sola, eso sí, para aprovechar y desplumar mi billetera en la colección de verano o en un K-mart. <br /><br />Rechazo el ofrecimiento por aquello que en el aeropuerto me confundan con el señor Fiscal General de la República de Costa Rica, a pesar de las diferencias obvias (no solo de estatura) y me detengan, digo retengan injustificadamente. Ante semejante cosa, al menos en grupo, puede que alguien me llame a la cordura y evite que haga yo una escena. <br /><br />No es el único rechazo. <span class="fullpost"><br /><br />El cliente ofrece compartir su habitación en caso que no haya reservación por hacerlo todo a la carrera. Observo y callo. Todo pareciera indicar que es un Patán wannabe, picado porque cree que me las sé de todas, todas. Ya me encargaré de dejarle saber que Papi es Papi y que como Dios, solo hay uno: el verdadero. <br /><br />Aclaro que no es que me crea un culazo, ni mucho menos. Reconozco que por unas librillas adicionales, me descubrí ayer en el espejo un traste digno del Tropicana, pero eso es otro cuento. A lo que estaba: Es que, al parecer, hay gente que como el Patán, reacciona en automático. La pulsean con cualquier cosa que use enaguas y si pegan, pues ahí ven si apechugan o si salen huyendo. <br /><br />Voy y vengo al día siguiente, encerrada en reuniones. Mimí diría que lo cuento por ridícula y fachenta y le explicaría al público imaginario que pareciera que me hubieran parido en un avión a juzgar por mi contentera por cualquier mierda de estas. </span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-2810904654241868022008-05-05T20:22:00.002-06:002008-05-05T20:25:22.547-06:00E.S.I: Estímulo sexual INHIBITORIOEsta joyita la coseché de uno de los esqueches de "De 5 a 7", de escucha obligada en las presas de Escazú a San Pedro:<br /><br />"<span style="font-style: italic;">Así me gusta mamita: flojita y colaborando"</span><br /><br />A mí un lance, una pareja o un ginecólogo me dice algo así, ¡me levanto, agarro mis calzonillos y voy jalando!Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-63126194885477489462008-05-02T16:18:00.002-06:002008-05-02T16:27:26.093-06:00El patán: 3 casos de estudioCASO UNO<br /><br />Tengo una reunión. Es un cliente nuevo, no conozco sus oficinas. La secretaria me dice <span style="font-style: italic;">“Frente al Motel El Cielo” </span>y me cuelga. Me deja en las mismas. Me da color llamar a preguntar la dirección de nuevo y me pregunto quién podrá ayudarme:<br /><br />(555-5555) Nótese los 7 dígitos<br /><br /><span style="font-style: italic;">“El ICE le informa que antes de cada teléfono fijo debe colocar un 2….”</span><br /><br />(<span style="font-size:180%;">2</span>-555-55-55)<br /><br />- Aló…(con tono de estoy haciendo mil cosas pero contesto porque sé que sos vos)<br /><br />- Don Cosito? Es Sole. Tiene un segundo? Es que ando manejando y estoy perdida porque tengo en 10 minutos una reunión y la dirección que tengo es frente al Motel El Cielo y no sé a quién preguntarle.<br /><br />- Cómo? <span style="font-style: italic;">Venime</span>, seguro que no sabés dónde es. Me vas a decir que nunca has ido? Antro porqué, si más bien esos lugares resultan una solución inteligente para mucha gente, ah? Nada de antro tienen. Más bien hay que estar muy agradecido con el mae que inventó esas varas. Sí, además de que ese mae debe estar podrido en plata el hijueputa. Ve, te vas para donde quedaba antes mi oficina de antes y de ahí….<span class="fullpost"><br />____<br /><br />CASO DOS<br /><br />Lo llevo a una reunión a la Embajada de Chile. Milagrosamente llega temprano. Entramos juntos después de fumarse el eterno cigarro. Yo de primera. El, como Pedro por su casa, deja el portón macizo, forrado en cobre, abierto. Yo, que me vuelvo a ver si viene detrás de mí o si se quedó pajareando, le digo siseado (como lo regañaban a uno en misa)<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Ce-</span><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">rrá l</span><span style="font-style: italic;">a puer-</span><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">ta</span><span style="font-style: italic;">! Tenés cola o </span><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">qué </span><span style="font-style: italic;">te pasa?</span><br /><br />Se detiene sorprendido y mira hacia atrás. Entonces, en voz alta, se queja:<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Puta, manda huevo que no tengan un brazo mecánico en esa puerta! Si no valen ni mierda. Chingo de seguridá! Ves? Por eso, por pobres, es que los van a volver a matar a todos el día que el tombo de afuera se ponga lucas…</span><br /><br />Para la habladera cuando me le acerco y de forma amenazadora le digo que es un grosero y un imprudente y que cómo se le ocurre decir esas cosas.<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Ah? Qué? Estos maes no tienen sentido del humor? Por cierto, aquí saben que vos sos allendista?</span><br />___<br /><br />CASO TRES<br /><br />En mi intento por hacer de él una mejor persona, y apelando a sus ancestros italianos, le mando este videito. Tal vez, me digo, tal vez, le toque alguna cuerda de sensibilidad enterrada hace mucho tiempo.<br /><br /><object height="355" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1k08yxu57NA&hl=en"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/1k08yxu57NA&hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="355" width="425"></embed></object><br /><br />Luego lo comentamos por teléfono. Más o menos como una sesión terapéutica.<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Lo que más me impresiona</span>- me dice, en su opinión experta- <span style="font-style: italic;">es el factor sorpresa.</span><br /><br />- <span style="font-style: italic;">¿Qué factor sorpresa de qué cosa? ¿Vimos el mismo video?</span><br /><br />- <span style="font-style: italic;">Sí, Sí, el del gordito cantando. Si uno lo escuchara en un disco, pierde toda la gracia. Sería un mae más que canta ópera. Pero ya, viéndolo, con esa cara de idiota, uno nunca se espera que cante así. Eso es lo que impacta.</span><br /><br />Tengo que reconocer que es un ángulo que yo no había contemplado.<br /><br />- <span style="font-style: italic;">Claro</span>- le digo- <span style="font-style: italic;">Sería como si en una reunión vos te acercaras a decirme algo y en lugar de comerte a alguien o decirme alguna barbaridad, me dijeras “me gusta cuando callas porque estás como ausente”. Me queda clarísimo.</span><br /><br /></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-77442435186605442392008-04-29T19:27:00.004-06:002008-04-30T15:56:26.601-06:00El libro de la vidaCuando David Salomon se bajó del barco, no quiso irse con los demás para San José. No tenía ni primos ni amigos que lo estuvieran esperando. En el campo de personas desplazadas, los médicos le habían dicho que tenía que olvidarse de todo, empezar de nuevo. Por eso no quiso ir a Palestina. Por eso había atravesado el mar. Por eso se iría aun más lejos.<br /><br />En Guanacaste, David se forjó a golpes y se hizo finquero. De la Europa que dejó en ruinas, solo quedaba el incendio azul de sus ojos. El sombrero le tapaba el pelo rubio primero y después la calva. El sol y los años lo curtieron y dejó de ser blanco. <span class="fullpost"><br /><br />No se perdía serenata, pleito o turno. Tocaba la guitarra y cantaba boleros. Sabía montar y usar la cruceta. El Macho era dicharrachero, vacilón, valiente, leal, bailador y apuntado. Se enamoró de una morena maciza y se casó con ella. Nunca más volvió a usar su idioma materno, ni siquiera para el recuerdo. Se le escurría, muy de vez en cuando, una r arrastrada y extranjera, una gramática invertida, un género equivocado.<br /><br />Eso sí, quitado para la Iglesia y para la gente vina. “<span style="font-style: italic;">Macho y vos <span style="font-weight: bold;">qué?</span>” </span>“<span style="font-style: italic;">De Europa. A Limón fue que llegué”</span>. De ahí en adelante, solo Guanacaste.<br /><br />David sabe que no es eterno, pero ya de viejo, espera con calma. Le perdió el miedo a la muerte desde el 10 de agosto de 1944, cuando en el andén 17 de la estación de Grunewald, en Berlín, lo deportaron en un vagón de ganado a Auschwitz. Ahí vio la muerte todos los días.<br /><br />La vio, por ejemplo, cuando murió de hambre, de tristeza, de dolor, de cansancio- da lo mismo - el hombre con que compartía la tabla de dormir en la barraca. Lo reportaría después, para comerse su sopa.<br /><br />Leyeron su nombre en la lista de ese día: “<span style="font-style: italic;">Abraham Erich Münzer”</span>. Supo entonces Dios había decidido acabar con su sufrimiento. De Dios y de los nazis no había escapatoria. Moriría y su cuerpo sería cenizas.<br /><br />“<span style="font-style: italic;">Herr Kapo, Erich Münzer ist tot”</span> dijo, señalando el cadáver macilento de su compañero.<br /><br />Sobrevivió. Supo que tenía que irse muy lejos, donde nadie supiera su secreto: En su desesperación, Erich Münzer, había cometido el pecado egoísta de robar el nombre de un hombre muerto: David Salomon.<br /><br />Cuando Dios lo encontrara, lo reclamaría. No más el Macho, don David, el polaco. Sería Erich de nuevo y así se cumpliría, 60 años después, lo que Dios había escrito en el libro de la vida.<br /><br /><span style="font-style: italic;font-size:85%;" ><span style="font-weight: bold;">Nota de Sole: </span>Esta historia es verídica, salvo los nombres. Me la contó el sobrino de Erich/David, que fue el único que supo el secreto.</span></span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11718317.post-5914273577271887972008-04-28T14:34:00.002-06:002008-04-28T14:39:53.368-06:00Let's take a walk on the cat sideLlevaba como unos 25 años de no ir a fiestas infantiles. Hice maromas para sustituir clases, cancelar compromisos, evitar enredos y me preparé tanto, que se me olvidó comprar el regalo. Bucear una tienda abierta en Escazú a las 10 de la mañana, me permitió llegar fashionably late.<br /><br />Este lugar no tenía piscinita de espuma vieja y amarillenta, pero tenía inflables aptos para adultos. No hay un carrusel de caballitos, pero hay una pared miniatura para escaladores. Le hacen a uno de todo, desde la comida hasta la limpieza de desastres provocados por mucha azúcar y mucho brinco y el revolvimiento que va a parar en el suelo. <span class="fullpost"><br /><br />Después de atracarme unas 10 bolsas de palomitas, estaba ya harta de las canciones de prncess de Disney y de las mamás top end que asisten a estas fiestas con todo y empleada. Así que sin decirle nada a nadie, me fui a cuadrar en la sillita enana frente a la pinta caritas. Y quedé así:<br /><br /><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_54ed0DS5eGI/SBY1MSyWlZI/AAAAAAAAAIE/Vy4HYliwAWE/s1600-h/Cumplea%C3%B1os+de+tilla+y+yo+113.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_54ed0DS5eGI/SBY1MSyWlZI/AAAAAAAAAIE/Vy4HYliwAWE/s400/Cumplea%C3%B1os+de+tilla+y+yo+113.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194397705536181650" border="0" /></a><br /><br />Y así me fui para la UCR al festival Latinoamericano de Software Libre. Así me presentaron a compañeros y amigos del antídoto, así me presenté con un abogado de la Contraloría y discutimos animadamente de contratación pública. Así me senté a escuchar una charla y así saludé a los gritos a una antigua compañera de trabajo que me dijo “<span style="font-style: italic;">me costó un poco reconocerte, me entendés?”</span><br /><br />Así me arrodillé ante un chiquito de cinco años, demasiado sorprendido, que me preguntó que si yo era un gato. Le dije que sí, pero que no le contara a nadie. Prometió guardarme el secreto. Así manejé por todo San Pedro, fui a comer al food court de Plaza del Sol y me pasié por el Automercado. de vez en cuando maullaba, eso sí, suavecito.<br /><br />Ningún adulto se atrevió a decirme nada. Era evidente que llamaba la atención, ya no por alta sino por ese algo raro que me veían en la cara. Volvían a verme dos veces, así, como quien no quiere la cosa. Los niños estaban maravillados de ver un gato tan grande caminando como si nada y le jalaban las faldas a la mamá "<span style="font-style: italic;">vea mami, vea"</span>, señalándome al descaro y ellas los regañaban con ese “<span style="font-style: italic;"><span style="font-weight: bold;">malacrianza</span>lasuya! faltaderespetodejedeseñalaralagente”</span><br /><br />Vi gente que reaccionaba con rabia al verme. Tuve unas pocas reacciones de burla. La mayoría, con un disgusto mal disimulado, mezclado con asombro y en algunos casos, hasta tristeza. Me imaginaba lo que pensaban: tan grandota y en esas, qué ridícula, qué inmadura, quién se cree o qué otra cosa. En los ojos de algunos hasta me pareció ver rencores, envidias, amargazones y penas ajenas. Nadie se reía de buena gana.<br /><br />Es triste eso, pensar que hemos perdido la capacidad de reírnos, de hacer cosas vacilonas, de permitirnos el ridículo. De imaginarnos, de ilusionarnos. Si fuera más culta, diría que lo mío fue un performance de intervención social y explicaría todo con palabras complicadas como “construcción social”, “el aquí y el ahora” y Lacan y secuaces. Pero no. Fue solo una ocurrencia, no un estudio antropológico.<br /><br />La única excepción fue una señora en la Casa de las Revistas. Se vino corriendo a la par mía y me tocó suavecito el brazo y me dijo “<span style="font-style: italic;">Dejame verte…me encanta tu maquillaje, te ves lindísima</span>” y, por fin, alguien, esta señora, con su bolsa de compra y Vanidades en la mano, sonreía. </span>Solentinamehttp://www.blogger.com/profile/03859685946288730722noreply@blogger.com