tag:blogger.com,1999:blog-115317762008-02-01T03:59:47.994+02:00PyjamaramaWally Weeknoreply@blogger.comBlogger176125tag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-51269721332246084442007-05-17T19:52:00.000+03:002007-05-17T19:54:07.836+03:00¿Hay alguien en casa? ¡Piensa, McFly!Se me había pasado:<br /><br />desde hace ya un mes largo, su ración semanal de insensateces en <a href="http://www.viruete.com/pyjamarama">www.viruete.com/pyjamarama</a>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-49302926915989477422007-03-02T14:48:00.000+02:002007-03-02T14:52:54.719+02:00<a href="http://bp3.blogger.com/_IFD_8Ys7tyE/RegeEFg9GuI/AAAAAAAAAAk/4FGRYxIM-J8/s1600-h/marvin.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037309238762609378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_IFD_8Ys7tyE/RegeEFg9GuI/AAAAAAAAAAk/4FGRYxIM-J8/s320/marvin.jpg" border="0" /></a><br /><div><em>No aquí, no ahora, pero pronto y por el resto de sus vidas. Permanezcan atentos a sus pantallas (si tienen el menor interés). Vuelve Wally, tan Week como siempre. Nuevo trabajo, nuevas aspiraciones, mismas parvadas.</em></div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-3958603094981683602006-12-29T01:01:00.000+02:002006-12-29T01:14:22.812+02:00Hasta luego, y gracias por el pescado<a href="http://bp1.blogger.com/_IFD_8Ys7tyE/RZRNLP-LaiI/AAAAAAAAAAY/1pCjWbgGnI4/s1600-h/So-Long-and-Thanks.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5013717140831431202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_IFD_8Ys7tyE/RZRNLP-LaiI/AAAAAAAAAAY/1pCjWbgGnI4/s320/So-Long-and-Thanks.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify">Pues sí, amigos, aquí termina <strong>PYJAMARAMA! (el Blog de Wally Week!)</strong>. ¿Por qué así? ¿Por qué de pronto? Pues porque, sinceramente, estoy hasta los huevetes. Hace algo más de un año tenía suficiente tiempo libre como para pensar chorradas y dedicarme a escribirlas y subir una imagen tontarrera... ¡A DIARIO! Pero las ideas se van acabando, y cuando llegan me apetece comentarlas a viva voz o en plan messenger y tal. El rollo de redactarlas se me va haciendo cada vez más cuesta arriba, y me encuentro con que me tomo escribir como una obligación, en vez de como una diversión.</div><div> </div><div>¿Empezaré otro blog? Puede que con el tiempo. ¿Es este el fin de Wally Week tal y como lo conocemos? No, procuraré colaborar de vez en cuando en Viruete.com (siempre que el jefazo me lo permita) ¿Voy a dedicaros una afectuosa despedida, nombrando a algunos de vosotros en plan "os quiero a todos"? No. ¿Es esta una inocentada? Pues son las doce y trece minutos, ya llego tarde para el 28 de diciembre.</div><div> </div><div>Próspero año nuevo, Wallies y Wilmas.</div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-8977950410335837272006-12-19T01:31:00.000+02:002006-12-19T01:49:09.082+02:00Huevos Reunidos<div align="center"><a href="http://bp0.blogger.com/_IFD_8Ys7tyE/RYcl2P-LahI/AAAAAAAAAAM/nLVxXcQwjC8/s1600-h/tekkerreken.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5010014724403456530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_IFD_8Ys7tyE/RYcl2P-LahI/AAAAAAAAAAM/nLVxXcQwjC8/s320/tekkerreken.jpg" border="0" /></a><em>La técnica del Tekken: quien aporrea el mando más deprisa, gana.</em></div><div align="center"> </div><div align="justify"> Cuando queremos que papá compre un ordenador, juramos que es para usarlo como <strong>herramienta de estudio y trabajo</strong>. No jodas, unos apuntes pasados a ordenador no hay quien se los lea, para leer renglones y renglones mecanografiados hubieras cogido el libro y subrayado, en lugar de ir a clase o camelarte a la lista de la primera fila para que te los deje fotocopiar. Luego llega el ordenador y como si Juan y Manuela. En fin, cuando papá compraba el Spectrum no era para llevar las cuentas de casa, sino para JUGAR. Lo máximo que se escribía con el teclado era <strong><em>Load “”.</em></strong> Aunque por lo que parece de un tiempo a esta parte, todo el mundo se programaba sus propios juegos en Basic, al igual que todo el mundo percibía los mensajes político-sociales de <strong><em>La Bola de Cristal</em></strong>. Aunque tuviera cuatro años y aplaudiera cuando salía la <strong>Bruja Avería</strong>, no era porque tuviese cables de colores en la cabeza, sino porque ridiculizaba el capitalismo y la censura en televisión.<br /><br /> Se incluye ahora una <strong>relación de juegos para ordenador</strong>, en la línea de otros post anteriores, que como jodieron tanto a la rama más intelectual y selectiva de lectores de blogs que acuden a <strong><span style="color:#006600;">PYJAMARAMA!</span></strong> por consejo de otras gentes (que aseguran que <em>“doy buena caña”,</em> la tercera forma más repugnante de referirse a este blog, después de “cachondo” y “gamberro”), pues para qué cambiar. Yo es que si puedo defraudar, defraudo. Soy el terror que acecha en la noche, soy el pelo que flota en la sopa del “humor inteligente”, que diría el <strong>Pato Darkwing</strong>.<br /><br /> - <strong><em>World of Warcraft</em></strong>: elige entre diversas razas de seres fantásticos, que me imagino que serán enanos, elfos, orcos y tal. Todo originalidad, como debe de ser. El <em>World of Warcraft</em> te permite ser el héroe que no fuiste aquella vez que a tu abuela le robaron el bolso de un tirón y te quedaste de pie a su lado, inmóvil, con la boca como un tragabolas, mientras tu abuela gritaba <em>“¡Ladrón! ¡No mereces otro nombre!”</em> y el interfecto huía usando el modo de correr patentado de Zipi y Zape.<br /><br /> - <strong><em>Diablo 2:</em></strong> versión “avanzada” del <em>Gauntlet</em>. Consiste en que cojas un muñeco cualquiera y dances por una mazmorra sin soltar el botón izquierdo de tu ratón, que es lo que se usa para matar los muñecos malos. Luego mejoras tu muñeco con armas cada vez más mágicas y necesitas dejar pulsado menos rato el botón izquierdo del ratón para matar a los muñecos malos. Finalmente viene un tío de 33 años que vive con sus padres y no trabaja, por lo que se tira la vida jugando y subiendo de nivel, te ataca y te despanzurra.<br /><br /> - <strong><em>Ogame:</em></strong> incomprensible juego vía web que usa el <strong>sistema vaya-usted-a-saber</strong> para determinar quién va ganando. El <em>Ogame</em> en cuestión va sobre colonización de planetas, investigación y federaciones galácticas, o sea la parte de ciencia ficción espacial que más coñazo resulta, nada de robots destructores ni pistolas láser. Las partes de acción se resuelven en “batallas de naves”, en el bien entendido de que tú dices que vas a atacar y la pantalla te dice el resultado de la batalla al buen tuntún. <em>“El texto de mi pantalla de flota <strong>es más largo</strong> que el tuyo, yo gano.”</em> <em>“Pero yo tengo <strong>más líneas resaltadas en negrita</strong>, jajajaja, no contabas con mi astucia.”</em> <em>“Oh no, has eliminado <strong>mi Texto de Crucero de Asalto</strong>”</em>. O sea, las mismas reglas que usan Mafalda y sus amigos cuando juegan a vaqueros.<br /><br /> - <strong><em>Counterstrike:</em></strong> el más exitoso juego de “acción en primera persona”, que es como llamar “auxiliar de tienda” a una cajera. En realidad, un juego de tiros y punto, cuya pericia no consiste en tener reflejos, buen pulso y demás dones utópicos, sino más bien en haberse planchado <strong>tantas horas</strong> al ratón y teclado que le pegues un tiro en la mollera a <strong>Fulanito del clan Trutukufi</strong> de forma tan mecánica como te atas los cordones de las botas. En el minichat que se supone que se ha de utilizar con fines estratégicos de equipo, la gente dice <em>“lol” “ya cheatin’” “fakincampers”</em> o anuncian que su clan busca gente. Aclarar que lo del “clan” tiene la misma utilidad que un carnet de los <strong>Jóvenes Castores</strong>. Exacto.<br /><br /> - <strong><em>Yetisports:</em></strong> este tipo de jueguecitos chorras en flash se supone que son un vicio. Francamente, la tercera vez que bateé al pobre pingüino lo tuve que dejar. La historia está en batir la marca propia y sentirse bien consigo mismo, al igual que la pareja de zopencorros que ostentan el récord guinness de “la pelota con más capas de pintura”; suena a premio de consolación que tira de espaldas. Como no soy capaz de ganar un mal concurso, me lío a embadurnar una bola de béisbol con pintura y que venga la fama y me bese el cuello. Estos juegos en flash suelen imitar el formato (a veces hasta los juegos al completo) de las entrañables maquinitas <strong>Game & Watch</strong>, llamadas así porque las llevabas al patio del colegio y mientras tú jugabas (Game), un coro de admiradores se arremolinaba en torno a ti con la esperanza de que les dejases jugar, cosa que nunca ocurría, de modo que se tenían que contentar con mirarte (Watch) jugar a ti.<br /><br /> - <strong><em>Aventuras gráficas:</em></strong> muy llorado género, por su progresiva desaparición. Se basan en llevar a un muñequito por diversos escenarios y avanzar cogiendo cosas y usándolas con otras, se supone que siguiendo un razonamiento lógico. En la era de Internet estos juegos han perdido interés, porque a la mínima que te atascas en un enigma, te buscas la solución en la red y resuelto. Luego, eso sí, todo el mundo se pasa estos juegos sin ayuda, aunque reconoce que “le costó mucho” y “algunas cosas las saqué de pura coña”. Conversación-tipo: <em>“¿Cómo llevas el <strong>Monkey</strong>?” “Estoy atascado donde los pollos, no me deja sacar el diente de oro de allí.” “Ah, tienes que chupar helio del globo, pegar el diente de oro en un chicle, meterlo en la boca para masticarlo, y que gracias al helio, la pompa de chicle flote hacia la ventana, estallándola después con un tubito hueco y una espina.” “Jo-der ¿y cómo se te ocurrió eso? ¿lo miraste en algún sitio?” “Qué va, me salió de pura coña”</em>. Sí, los cojones.<br /><br /> - <strong><em>Los Sims.</em></strong> De acuerdo, un videojuego es una abstracción de tu vida. Escapas de tu vida aburrida y cotidiana, cambiándola por las explosivas aventuras de un aguerrido héroe de pantalla. Hasta ahí, se puede tolerar. Lo imperdonable es que cambies tu vida aburrida y cotidiana por la vida aburrida y cotidiana de un monigote que anda por la pantalla murmurando frases ininteligibles como “bos’snala” o “guchiperirú”, haciendo reformas en su casa y viviendo emocionantes aventuras como lavar los platos o jugar al ajedrez en solitario para que suba su barrita de inteligencia. Apuesto a que la del jugador desciende a pasos de siete leguas.<br /><br /> - <strong><em>Jueguecitos de Casilla/Acierto.</em></strong> Esta moda, de la que participé y bastante, consiste en dar uso lúdico a un programa pensado para un fin tan aburrido que jamás pensaste que pudiera ser utilizado para tu esparcimiento: <strong><em>Microsoft Excel</em></strong> (sí, eso que el 75% de la población dice manejar “a nivel usuario” en su currículum). Se trata de una serie de preguntas, ya sea en texto o imagen, y tú tienes que escribir en una casilla roja y si es la respuesta correcta, cambia de color, te da un punto, la jaulita se abre y te cae una galleta. Viva <strong>Pavlov</strong>. Este tipo de juegos aunan los conocimientos con la audacia e ingenio más absolutos, ya que no sólo tienes que saber a qué peli pertenece la frase o de qué serie de la tele es la musiquita que suena, sino tienes que acertar cómo coño cree el fulano que creó el test que se escribe <em><strong>Lucky Luke</strong></em>. En cuanto a las preguntas, bah, todas se acaban repitiendo. Por ejemplo, en las frases de pelis no falta el <em>“hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”</em> de Yoda y ese rollito de Harry el Sucio de que si he disparado seis balas o cinco.<br /><br /> - <strong><em>Juegos de “Rol”.</em></strong> En los nebulosos inicios, se consideraba juego de rol a aquel en el que tenías que representar un personaje, en plan obra de teatro o jueguecito erótico para dar emoción a tu estancada vida sexual. <em>“Princesa, vengo a salvaros del dragón…” “Oh, noble caballero, portáis con vos estandarte asaz grande, dejadme aliviar vuestra carga…”</em> (y esto se supone que es para reavivar el matrimonio, no para plantearse el divorcio ante el siguiente razonamiento: “a qué nos hemos visto reducidos, por Dios”). Bien, en la era de la desinformación y las oidillas, se ha dado en llamar “rol” a cualquier cosa con elfos. Aún diría más, a cualquier cosa con magia y espadas. <em>“Se han metido en un rol”,</em> exclamaba el presidente de la cooperativa en mi colegio, momentos antes de prohibir terminantemente las cartas Magic. Por tanto, no es de extrañar que cualquier videojuego en el que uno tenga la posibilidad de llevar uno o varios fulanitos armados y tenga que elegir entre <em>“Tell me more about that <strong><span style="color:#3333ff;">Magic Stone</span></strong>” o “I must go now, good bye”</em> y liarse a matar bichos, ya sea mediante el acoso y derribo con frenéticos toques al botón de ataque, ya sea mediante un sistema de menús en el que dices lo que quieres que haga tu personaje, este se mueve solo y al malo le sale un número de la cabeza, lo que representa la vida que le has quitado. Apasionante.<br /><br /> Y así de golpe y porrazo – es lo que tiene llevar equipado el bastón de bronce y el brazalete de fuerza de oso -, me he plantado en los dos folios y pico de extensión. De modo que es hora de detener la cháchara y anunciar otro episodio de la astracanada audiovisual <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=nDBztB4hmu8">Eh Tío y Mira Tío.<br /></a></strong><br /> Thanks for playing!<br /></div><div align="center"></div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-39492577653194218782006-12-05T17:15:00.000+02:002006-12-05T22:25:16.467+02:00Un fragmento de Harry Potter que me hubiera gustado leer– Este verano, mi padre nos dio permiso a Ginny y a mí para ir con Fred y George a un restaurante muggle – dijo Ron, sin molestarse en terminar de tragar el trozo de pollo que mascaba alegremente, y sin percatarse del gesto de desaprobación de Hermione.<br /> – ¿Qué restaurante? – preguntó Harry, mientras luchaba por no frotarse la cicatriz, que aquellos días le dolía más que en cualquier otro momento dramático.<br /> Ron tragó finalmente el trozo de pollo, que a esas alturas debía de ser tan jugoso como un cheque sin fondos, y no contestó hasta haberse metido en la boca un nuevo fascículo de “desesperar a Hermione con mi falta de etiqueta”.<br /> – Era un sitio asombroso, lleno de comida exótica: McDonald’s, con una M enorme y dorada, como si fuera una patata frita en forma de – rebuscó un símil apropiado, y finalmente se dio por vencido –… M… enorme y… dorada.<br /> Hermione hizo un aspaviento, lo que le distrajo exactamente tres décimas y seis centésimas de tiempo en su ardua labor de cortar el pollo en trozos perfectamente regulares e idénticos entre sí<br /> – ¡Qué espanto, Ron! ¡Esos sitios están llenos de comida que va en contra de toda base alimenticia!<br /> Ron apuntó a Hermione con el muslo de pollo mordisqueado. Tenía los dedos brillantes hasta el nudillo, y una especie de sonrisa de payaso de grasa le rodeaba la boca.<br /> – Te diré lo que va en contra de toda base alimenticia – dijo, frunciendo el ceño e imitando el modo pomposo de hablar de su amiga –. No comer lo que te apetezca. ¿Verdad, Harry?<br />Este asintió, demasiado preocupado por su cicatriz como para pensar en reivindicaciones anárquicas.<br /> – Qué potra, Ron – dijo, distraídamente –. Yo nunca he ido a un McDonald’s. Cuando mis tíos llevaban a mi primo a uno, yo me quedaba en casa, encerrado, y lamiendo los restos de almuerzo de los cubiertos usados como cena.<br /> Era una suerte que en casa de los Dursley todos los platos llevaran salsa.<br /> – Cielos, Harry! – dijo una voz dos lugares a su izquierda.<br /> – Sí, Neville, tengo una cicatriz en forma de relámpago en la frente.<br /> – No, no, no es eso – negó el muchacho, girando la cabeza a un lado y otro como si tratase de desenroscarla del cuello –. Es el profesor Snape, te está mirando fijamente, mientras espachurra el puré de patatas sobre el pollo.<br /> Espachurrar el puré de patata sobre el pollo era la clase de cosa que uno podía esperar de alguien tan siniestro como Snape. Harry sintió que una oleada de odio hacia el profesor fluía de cada punto de su cuerpo, concentrándose en su mandíbula y haciéndole apretarla como un tubo de dentífrico casi gastado.<br /> – Ignórale, Harry – le recomendó Hermione, a quien nadie había pedido consejo –. Es lo mejor.<br /> Harry miró de reojo al profesor, cuyos ojos estaban bajo tal cantidad de pelo grasiento y oscuro que no pudo ver claramente adónde miraban, y sonrió con malicia.<br /> Mientras Ron continuaba parloteando sobre las delicias de McDonald’s y sobre la extraña costumbre que tenían en aquel lugar de llenar una de las bolsas con trozos de papel en blanco – eran servilletas, Ron, le dijo Hermione; eso qué es, contestó Ron; jajaja, contestó el resto de personajes con nombres tomados al azar del resto de libros –, Harry pinchó un trozo de pollo, cogió un poco de puré de patata con la punta del cuchillo, y clavó en Snape la mirada de desafío más Potter que pudo. Este arrugó la nariz y torció la boca aún más hacia abajo, mostrando una vez más su antipatía por el chico o quizá oliendo un pedo del profesor Flitwick, quien unos segundos antes se había inclinado hacia la izquierda con toda la discreción que pudo reunir.<br /> Sin dejar de mirar al profesor, acercó el puré al pollo, luego puso cara de asco, negó con la cabeza y se comió el pollo solo.<br /> Esto costó quince puntos a Gryffindor.<br /><br /> Unas horas después, tras las clases de la tarde, se encontraba en el despacho de Dumbledore, lleno hasta arriba, como siempre, de artefactos misteriosos, complejos entramados de cristal, y la percha de Fawkes, sobre la que este no se encontraba.<br /> Estaba seguro de que la razón por la que el director de Hogwarts le había hecho llamar tenía mucho que ver con el insistente dolor de su cicatriz, aunque se hubiera hecho creer al resto del profesorado y alumnos que era a propósito de su desafío a Snape.<br /> – Siéntate, Harry – invitó Dumbledore, señalando una silla con la mano – ¿Quieres una trufa?<br /> En el escritorio, ante la silla sobre la que Harry se sentó, había una copa de balón del tamaño de una pecera pequeña, dentro de la cual había una serie de bolitas de chocolate negro, de aspecto tan sencillo como delicioso.<br /> Harry aceptó la invitación, cogiendo una y mordiéndola con cuidado para no resultar maleducado ante el director.<br /> – Qué tal está? – preguntó este, arqueando las cejas. Harry levantó la mirada mientras el trocito de trufa daba vueltas en su boca, tratando de apreciar el sabor en todo su esplendor.<br /> – Sabe un poco agria… – dijo, y de pronto sintió una arcada – Sabe como… como a caca, señor.<br /> – Es que es caca, Harry – asintió Dumbledore, sin asomo de sonrisa.<br />El muchacho empezó a toser, tratando de sacar de la garganta el trozo de lo que se acababa de tragar.<br /> – ¿Por qué? ¿Por qué? – fue lo único que acertó a preguntar mientras escupía sobre la alfombra y dejaba caer el resto de “trufa” al suelo.<br />El director cogió la copa y tiró el resto de cacas a un cubo plateado que había a sus pies.<br /> – He pensado que tras todas nuestras charlas sobre no dejarse dominar por el orgullo, ser prudente y respetuoso con los profesores y tantas otras buenas enseñanzas, quizá un pequeño escarmiento te ayudara a comprender mejor cómo me siento cada vez que me llega una queja tuya.<br /> Sacudió la mano, apremiante.<br /> – Hala, y ahora fuera, que tienes mucho que estudiar. Este año nada de cámaras secretas ni prisioneros fugados, este año exámenes finales como que me llamo Albus Dumbledore. ¿O a ti te gustaría que te atendiese un médico al que le hubieran aprobado tres años de carrera por la cara?Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-56118379054218131302006-11-30T00:36:00.000+02:002006-11-30T01:00:57.924+02:00Lo que te conté mientras te hacías la lesbiana<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/5632/1407/1600/599297/tets.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/5632/1407/320/375583/tets.jpg" border="0" /></a> Hay algo que no comprendo. Si <em>“gay”</em> ha pasado de significar <em>“festivo”</em> (o sea, locuelo) a <em>“homosexual”,</em> ¿por qué aún se distingue entre <em>“gay”</em> y “lesbiana”? ¿Estamos acaso ante una <strong>discriminación interna</strong> entre homosexuales? ¿Fingen llevarse bien entre ellos en desfiles y saraos, odiándose de puertas hacia adentro? ¿Estamos a las puertas de una “guerra civil” entre homosexuales? ¿Nos bombardearán las editoriales españolas con libros y libros sobre esta guerra civil, como hacen ahora con la del 36? ¿Hará también <strong>Pío Moa</strong> todos los prólogos?<br /><br /> Los chicos levantan pasiones, y es que... ¿Hay alguna mujer que no tenga un amigo homosexual y lo considere “encantador”? Y es porque lo son, lo son. No sé cómo se las arreglan, pero <strong>siempre están de buen humor</strong>, como <strong>David el Gnomo</strong>. Si con el tiempo resultan ser también siete veces más fuertes, el futuro es suyo.<br /><br /> En cuanto a las chicas, los hombres heterosexuales son(mos) de tan triste existencia que sentimos <strong>un algo especial</strong> por las lesbianas. Tiene mucho que ver con la fantasía de enrollarse con más de una mujer simultáneamente, y con la idea equivocada que ha sembrado en nuestras mentes el hecho de que en las pelis porno <strong>todas las tías sean bisexuales</strong>. Las probabilidades de satisfacer a más de una persona durante el canete son las mismas que las de enfrentarse a una banda de macarras en solitario y tumbarlos a todos, y ambas fantasías confluyen en un mismo defecto que inunda nuestro ser y que se llama <em>“Afán-de-macho”.</em><br /><br /> Este mismo afán es el que nos lleva a hacer comentarios sobre ir con el culo pegado a la pared en un local <em>“de ambiente”</em> (¡eufemismo!), o <em>“no voy a un sitio de esos, <strong>que me violan</strong>”.</em> Porque de algún modo creemos que a): A los homosexuales <strong>les vale cualquier cosa</strong> (como a la mayoría de nosotros cuando vamos a un pub) o b) que estamos<strong> muy buenos</strong>. Puede que algún local tenga “cuarto oscuro”, donde se revela de todo menos carretes, y puede que los homosexuales tengan fama de promiscuos (como los cubanos la tienen de fogosos), pero de ahí a ponerse a oler el culo a los demás como los perros va más de un paso.<br /><br /> Sin embargo, son buena gente y no se ofenden por tan poca cosa. Pese a que haya libros de índole religiosa con llamativos títulos como “Comprendiendo la Homosexualidad” (debería llamarse simplemente “Entendiendo”), en cuyas páginas puedes encontrar información útil como “Prevenir la homosexualidad” y “Tolerar y comprender”. Lástima que se basen en los principios de bondad y calma del Nuevo Testamento, porque pagaría por ver un libro llamado “Sodoma: cómo tomarse la justicia por su mano”.</div><div align="justify"> </div><div align="justify">------------------------------------------------------------------</div><div align="justify"> </div><div align="justify">Independientemente de a quién prefieran pasarse por el esquife, distiendan la mente con la muestra semanal de estulticia videomusical en un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=1-LBf4ilzEc">nuevo episodio </a>de “Eh Tío y Mira Tío”.</div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-31680534460374119052006-11-25T00:45:00.000+02:002006-11-25T00:53:21.834+02:00¡SALVA A COCO!Todo el mundo sabe lo que hay que hacer para desarmar a Spiderman: secuestrar a Tía May. Poca gente sabe lo que hay que hacer para desarmarme. Pero en fin, allá va:<br /><br />Abandona o maltrata un perro, y me harás más daño del que puedas imaginarte. Ni siquiera en películas, ni siquiera en comedias, soy capaz de soportar algo así.<br /><br />Esta y otra debilidad que no viene al caso es la que hace que escriba esta entrada de urgencia:<br /><br />¡COCO NECESITA TU AYUDA!<br /><br />Ha sido enviado a una perrera por parte de una de las muchas personas repugnantes de esas a las que de pronto te apetece que le pasen varias cosas malas seguidas. Es la clase de persona que se sentiría destrozada si sus familiares la abandonasen en una residencia, alegando la misma serie de excusas que ella da para dejar al perrito a su suerte.<br /><br />Coco busca un buen hogar. Échale una mano y demuestra que eres mejor persona que esa desalmada. Pincha <a href="http://lamosqueperra.blogspot.com">aquí</a>, y averigua más sobre cómo salvarlo.<br /><br />Y en fin, que si puedes, uses tu blog o el foro al que estás suscrito para algo útil por una vez en la vida...Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-3799745199699533252006-11-20T16:46:00.000+02:002006-11-20T17:00:07.548+02:00Pataleta Literaria (3)<a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/5632/1407/1600/220078/eragon3.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger2/5632/1407/320/4891/eragon3.jpg" border="0" /></a><br /><div align="justify"> Si piensas en literatura juvenil, piensa en <strong>Enid Blyton</strong>. Una mujer con un nombre tan extraño e impreso sobre tantas colecciones distintas de libros que llegué a plantearme si Enid Blyton no sería en realidad el nombre de <strong>la editorial</strong>.<br /><br /> Parece mentira que hoy al cuadrado las madres intenten colarles a sus hijos un libro de Enid Blyton por la escuadra. Cuando yo era pequeño (la Cuesta de la Vega era un escalón), <strong>Los Cinco</strong> ya era un grupo apolillado, con esa pinta que llevaban en las ilustraciones y esa extraña costumbre de comer<strong> galletas recién horneadas</strong> y usar <strong>jengibre</strong> hasta para sellar la junta de una cañería. Por otro lado, estaban <strong>los Siete Secretos</strong>, cuyos títulos inducían al caos y la confusión, provocando que no hubiera forma de saber qué libros habías leído ya y corrieras el riesgo de comprar tres veces el mismo: <em>“¡Bien por los Siete Secretos!”, “¡Tres Hurras por los Siete Secretos!”, “Otra vez los Siete Secretos”</em> y el número final, que nunca llegó a publicarse, llamado “<em>Los Siete Secretos y la Ruleta Rusa”.</em> Luego estaban <strong>Puck</strong>, las <strong>gemelas O’Sullivan</strong> y no sé qué historias de las<strong> Torres de Mallory</strong>, que eran de niñas y como se te ocurriese siquiera rozarlos en presencia de algún chico del barrio, corrías el peligro de pasar a ser “el marica de Raúl”.<br /><br /> Como la mayoría de los niños de hoy pasan, el universo-mundo literario ha sabido actualizarse a tiempos modernos, sustituyendo a Los Cinco por (verídico) los <strong>Cuatro Amigos y Medio</strong>, que son cuatro chavales tópicos y el omnipresente perrito encantador (como en <em>Los Cinco</em>,<em> Los Siete Secretos</em>, y <em>La Profecía</em>), enfrentándose a casos bastante más actuales que los de los chavales de Blyton (cosas como <strong>“el cocodrilo en Internet”</strong> y demás). Puck ha dejado paso a <strong>Tirya</strong>, la aventurera egipcia, gracias a la cual las niñas se familiarizan con el entorno del Antiguo Egipto y se alejan un poco del sórdido mundo de los móviles y el Messenger. Sólo un poco, ya que los jeroglíficos y el lenguaje subnormalesco del sms y los muñequitos gestuales del msn no difieren mucho entre sí.<br /><br /> También, y sacada de la fabulosa chistera de la editorial <strong>Salamandra </strong>(que desde que dieron el pucherazo con <strong>Harry Potter</strong>, no hacen más que elegir exitazos de ventas), encontramos la saga <strong>“Misterios de Roma”,</strong> que es una especie de <em>Scooby Doo</em> pero sin perro y con togas y cariátides. Esta es realmente educativa, y gracias a ella los niños se interesan por la Antigua Roma y se van perfilando como consumidores en masa del aluvión de novelas históricas ambientadas en esa puñetera época. Jesús, qué saturación de Publios Aurelios, Cayos Pompeyos y Garbanzos Pedrosillanos. No me extraña que Nerón pegara fuego a la ciudad.<br /><br /> Pero donde la literatura juvenil se nutre desde hace unos años es en la fuente inagotable de la <strong>literatura fantástica</strong>. Eso que algunos denominan como “fantasía épica”, otros “espada y brujería”, otros “tipo Tolkien” y yo “enanos, elfos y esas cosas”. Y, por supuesto, el sector que oye campanas y, al no saber dónde, dice <em>“novelas de rol”</em>. A las reediciones en tapa dura y Lujo Pomposo (co-fundador de un tercer triunvirato que nunca llegó a cuajar) de sagas clásicas como <em><strong>Reinos Olvidados</strong></em> o la interminable <em><strong>Dragonlance</strong></em>, así como el bombardeo de <strong>Tolkien</strong> con el que <strong>ediciones Minotauro</strong> pretende subsistir mientras espera que <strong>Javier Negrete</strong> se replantee en serio eso de escribir “novela seria” y vuelva al redil, se le añade la tira caracolera configurada por doscientos mil títulos de Salamandra, que por lo visto no se venden mal a pesar de ser imposible distinguir los unos de los otros excepto por el color de la cubierta. El día que se queden sin colores en la gama, van a haber problemas. Entretanto, sepan que (y fuera de Harry Potter) hay uno morado que es la continuación de uno amarillo con elfos. Y hay otro con elfos que es azul clarito, en plan <em>After Sun</em> de Nivea. De los títulos y los autores, ni idea. Y creo que los niños tampoco.<br /><br /> Mención aparte merecen tres sagas que han hecho las delicias de los <em>devorapotters</em> de pro. Una, <strong>las Crónicas de Narnia</strong>, que aún seguiría durmiendo el sueño de los justos si no fuera porque a los avispados de <strong>Disney</strong> se les ocurrió adaptar la segunda novela al cine. Aún hay quien pregunta si van a sacar más libros de la saga, ignorantes como son de que Narnia tiene más años que el Sol, y <strong>C.S. Lewis</strong> lleva muerto la tira y los que andó a gatas. Y que escribía unas movidas religiosas que, fuera de las creencias de cada uno, tienen su aquel. En cuanto a Narnia, en boca de muchos niños, la mitad de los libros <strong>no hay quien los sufra </strong>(especialmente, <em>El Caballo y el Muchacho,</em> con cuyo título en putalocura y similares se haría mucho jolgorio).<br /><br /> Tras la puerta número 2 se esconde <strong>Christopher Paolini</strong>, el Joselito de la literatura. Con quince años, edad a la que terminó los estudios secundarios (en España hemos superado esto, nuestros niños acaban los ESTUDIOS en cuanto empiezan secundaria, jo-jo-jo, cuán mordaz soy), parió algo que sólo puedo calificar como “cosa”, llamada <strong><em>Eragon</em></strong>. La conocen, la han visto, es esa novela azul con un dragón poniendo cara de gili en la portada. Porque llamándose Eragon, tenían que salir dragones, claro, aunque Eragon sea el nombre del protagonista. A ver si les suena: un humilde currela adolescente que vive en una cabaña apartada del pueblo con su tío, con quien se ha criado sin saber nada de sus padres. Un huérfano de estas características no podía sino estar destinado a ser <strong>EL ELEGIDO</strong>, ser entrenado por un viejo maestro, descubrir en sí mismo un poder fantástico (herencia de su padre), y enfrentarse al malvado déspota que quiere sojuzgar al mundo (como <strong>Bruteztrausen</strong>). Eh, pero es una novela para niños, nadie ha dicho que tenga que ser original. Si no, Enid Blyton se habría muerto de hambre.<br /><br /> Eragon, que ha sido un soplo de aire fresco para la mediocre <strong>editorial Roca</strong> (aire que ha aprovechado para inflar algún que otro globo, sacándose de la manga ediciones especiales por un tubo, ahora que llega la peli y Paolini no se ve capaz de terminar el tercer y último libro), se basa en todos los tópicos habidos y por haber: los elfos son maravillosos y bellísimos, los dragones son majestuosos (y están casi extintos), los enanos pasan de todo, el poder corrompe, y siempre hay un sabio anciano <strong>que se conoce toda la trama y encarrila al héroe</strong>. Y por supuesto, el bueno cuenta con una espada, legado de su padre, que es la leche condensada.<br /><br /> Finalmente, y posándonos en este país que cuelga de Francia por Andorra, vamos a dar de patitas en <strong>Idhún</strong>. Idhún es un planeta, invención de <strong>Laura Gallego García</strong>, que desde pequeña quiso ser escritora y vio su sueño cumplido al alzarse con el premio <strong>Barco de Vapor</strong> (sí, esa serie de libros que ustedes creían desaparecida hace años) a la tierna edad de dieciocho años. Desde entonces, y casi siempre al abrigo de <strong>SM</strong> (algún flirteo con <strong>Pearson</strong> ha tenido), ha cosechado éxito tras éxito, llegando al éxito real (que se traduce en “vender libros a lo bestia”) con la saga <strong>Memorias de Idhún</strong>, recién culminada con el tercer volumen (aún más gordo que los anteriores, bajo la clara influencia de <strong>J.K. Rowling</strong>; me flipa que los niños se lean tochos de ese calibre en cuatro días, y tarden un mes en leerse el <strong>Lazarillo de Tormes</strong>). Le eché un vistazo al primero y, aparte de certificar que tiene la presentación más HORTERA de la historia (parece cubierto de lentejuelas brillantes), me veo en posición de anunciar que lo encuentro una especie de <strong>culebrón con magia de fondo</strong>. Una historia escrita por y para jovencitas risueñas y amantes de vibrantes aventuras y encrucijadas amorosas (¿se quedará <strong>Victoria</strong> con el niño bueno… o con el tipo malo?). Es decir, para las que rondando los cuarenta se tragan las chufas de <strong>Danielle Steel</strong> de dos en dos.<br /><br /> Por otra parte, he visitado la web de Laura Gallego, y la chica me ha caído en gracia. Se la ve volcada en su trabajo, bastante cercana al público, y con muy pocos humos (o sea, que como pasa siempre que digo esto de alguien, será una retorcida cabrona que va por ahí riéndose de los paralíticos y llamando “frikis” a sus lectores). Pero eso no quita que escriba novelilla rosa para niñas y que a mí, como alguien más mayor que un niño y más varonil que una chica, <strong>me resulte bastante petardo</strong>. Lo mismo que su otra saga, las <strong>Crónicas de la Torre</strong> (con reedición lujosa al canto). Laura, ven a mi instituto y háblanos de la influencia de <strong>Chesterton</strong> en tus obras, de a qué nivel de <strong>Bajomontaña</strong> llegaste con tu maga-ladrona elfa <strong>Yesmeya</strong>, y dinos si te has encontrado algún troll por el camino, dinos cómo has escapado, si has silbado a tus amigos…<br /><br /><br />Amplíen la estupidez que rezuma este blog en formato audiovisual con:<br /><a href="http://www.youtube.com/watch?v=MuRPzm2_jCI">CAMPAÑA FAM.AL.DOB<br /></a><br />Y el acostumbrado <a href="http://www.youtube.com/watch?v=8aPttSgkx8I">episodio semanal</a> de <strong><em>Eh Tío y Mira Tío<br /></em></strong></div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-87550579221879448582006-11-15T02:32:00.000+02:002006-11-15T03:02:26.656+02:00Pataleta Literaria (2)<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/5632/1407/1600/liproslipres.jpg"><img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/5632/1407/320/liproslipres.jpg" border="0" /></a>Es hora de abordar los temas de actualidad. La biografía del <strong>famoso moribundo al punto</strong>, como es el caso de <strong>Rocío Jurado</strong> (al menos dos biografías cuando la pobre señora estaba aún pidiendo pista), las cuales vienen como uno de esos libros infantiles con soniquetes, sólo que estos no hace falta abrirlos para oír el <strong>graznido</strong> del buitre.<br /><br />Tampoco dejen de pedir en su librería más cercana algún buen estudio sobre la Pantoja y el <em>affair</em> Marbella, tema candente donde los haya que ha hecho correr ríos de tinta a al menos dos editoriales, y las que te rondaré morena. Para que luego digan que <strong>la tele emboba</strong> y <strong>no hay nada como un buen libro</strong>. Lo malo es que uno coge el libro en cuestión, esperando encontrar un buen manual de consulta, y lo que se encuentra es que trescientas páginas de extensión se podrían resumir en cien si <strong>utilizaran una letra normal</strong>, en lugar de escoger las de la segunda fila del panel del oculista (que están para casos muy graves o para levantar la moral a los miopes). Y <strong>vaya interlineados</strong>, se podrían subrayar los pasajes más importantes con un aerosol de pintura sin tachar una sola letra.<br /><br />Claro que, al menos, mientras un escritor de actualidad se entretenga con versiones ampliadas de los últimos cinco <em>¡Hola!</em> del mes, dejará de marear la política, que bastantes <strong>verdades por escrito</strong> tenemos ya. Cada mes y medio, tirando por lo alto, la maravillosa editorial <strong><span style="color:#cc0000;">LIBROSLIBR<span style="color:#ffff33;">E</span>S</span></strong>(juego de palabras que haría sonrojar al <strong>Señor Barragán</strong>) inunda el bello comercio con una nueva muestra de derechada al canto. He aquí una relación de sus últimos títulos, esquivando la típica misión contra el Apocalipsis (<em>El Padre Elías</em>) y el enésimo libro del año sobre la guerra civil española (<em>Disuelta en Humo</em>):<br /><br /><strong>ZP en el País de las Maravillas</strong> / <strong>Zapatero Zapatiesta</strong>. Dos libretillos “en clave de humor” haciendo lo que mejor sabe hacer el ser humano: criticar a rey puesto. Vaya forma de despedirse Jaime Campmany, teniendo como tiene algunos textos geniales (sobre todo rimas).<br /><br /><strong>Los Enigmas del 11-M</strong>, de Luis del Pino, o “cómo revolver la mierda ahora que aún bulle”. Tremenda ironía esa de poner verde al PSOE por aprovecharse de la masacre: vendiendo libros al respecto.<br /><br /><strong>La Constitución Traicionada</strong>, de Aleix Vidal-Quadras, o “quien come lentejas, caga candados”. Vamos, como si hace la traca de años no hubiera anuncios de la Generalitat que terminaban con la frase “Catalunya: un país d’Europa”. No sé a qué viene ahora tanto escándalo y tanta alarma pro-unidad española, cuando somos los primeros en decir <em>"puto catalán"</em> cuando se nos pone un coche con matrícula de Barcelona a hacer la pirula en un cruce.<br /><br /><strong>El Iluminado de la Moncloa</strong> (y otras plagas), de Pío Moa, o “Tú no eres Dios, soy yo”. Este se supone que es el libro definitivo que demuestra que el gobierno Zapatero es todo humo. Lo que es en realidad es un ejercicio de “qué irónico puedo ser y cómo os voy a abrir los ojos, pobres diablos”. Y el único golpe original e ingenioso es que Moa rima con Moncloa.<br /><br /><strong>Yo digo España</strong>, de César Alonso de los Ríos, o “Gibraltar Español, coño”. Más contra el gobierno Zapatero y su supuesta alianza férrea con el independentismo (y eso que los hijos vascos también viven con sus padres hasta los 35, muy independientes no son). Cuando Aznar estaba en la Moncloa, muchas y duras fueron las críticas que sufrieron los plumillas de la izquierda que le atacaban sin compasión y con elitismo y manía persecutoria. Ahora que hemos procedido a extraer la paja del ojo ajeno, cojamos la viga del propio y enviémosla a LibrosLibres.<br /><br /><strong>Las Mentiras del 11-M</strong>, de Luis del Pino, o “Tengo la cara remachada, así no se me cae de vergüenza”. Pues en fin, la última novedad de esta ínclita editorial. Como siempre, estos plumillas tan atentos a los sentimientos de las familias afectadas, que sacan segundas partes y todo. Mientras haya compradores, hay nuevos datos que airear. En pro de la verdad y la justicia, eso sí.<br /><br />Mola, ¿eh? Pues si aún se quedan con ganas, echen un vistazo a las publicaciones de <strong>La Esfera de los Libros</strong>, donde el tan traído y llevado <strong>Federico Jiménez Losantos</strong> (a quien el corrector de Word se empeña en llamar <strong>Jiménez <em>Lozanitos</em></strong>), que tiene un parecido aterrador con <strong>Torrebruno</strong>, desperdiga sus chorradas periódicamente. Porque, sea del lado que sea, este señor no es más que el típico chivato insidioso que está todo el rato pendiente de ti para poder irle con el cuento al profe y quedar bien. <em><strong>Profe, profe, que Fulanito está mascando chicle en clase</strong></em>. <em><strong>Profe, profe, que Perolino ha escrito “caber” con uve.<br /></strong></em><br />Concluyo advirtiéndoles que tengan ojo con el nuevo bombazo anti-rey-puesto, regalo de la editorial Temas de Hoy: <strong>“La Gran Revancha”,</strong> de dos superdetectives que se han dedicado a remover el pasado (que criticar el día a día ya está muy visto), y recopilar una serie de documentos que prueban que el abuelo de Zapatero era un chaquetero (y sin haberlo deseado me ha salido un marismeño), y miembro activo de la masonería. De este modo aunamos el criticar a rey puesto, corroborar que su gobierno se basa en la mentira, y la guerra civil. Qué tres temas, qué frescor. Recurriendo a los antepasados, como en las peleas de cole. Que si tu madre es una guarra, que si la tuya es más <em>cirulla</em>.<br /><br />Permanezcan atentos a sus pantallas, pues a la serie <strong>PATALETA LITERARIA</strong> aún le queda cuerda para rato. Para ser uno de los países con menor tasa de lectura, anda que no se va pasta en editar libros, ¿eh?<br /></div><div align="justify">Si aún no tienen suficiente, echen un vistazo al <a href="http://www.youtube.com/watch?v=FaAuOs5u0bA">nuevo episodio </a>de Eh Tío y Mira Tío, la serie por Internet que desafía tu paciencia y divierte al menos a dos personas: sus artífices.<br /><br /></div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1163112709725506122006-11-10T00:51:00.000+02:002006-11-13T13:11:22.641+02:00Pataleta Literaria (1)<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/00andylucas.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/00andylucas.jpg" border="0" /></a><br /><em>Te damos gracias, señor, por hallazgos como este. Ñetas, palizas, sexo, el canto del loco y andy y lucas en una misma sesión. Ni que fuera una peli de Saenz de Heredia.</em><br /><em></em><br /><div align="justify">Tener un apartado de “novedades” en una librería es como cuando los novios en el altar prometen que se amarán y respetarán todos los días de su vida: <strong>un mero trámite</strong>. La búsqueda de lo original, en el apartado literario, por lo general se confunde con “transgresor”, palabra odiosa donde las haya. En este apartado, el transgresor, encontramos a personajillos como <strong>Chuck Palahniuk</strong>, abominable creador de “críticas sociales” (tema <em>infranovedoso</em>) mediante la técnica de escribir libros enfermizos que, efectivamente, hacen recapacitar sobre la penosa situación actual; la de la literatura. Firma engendros de la talla de <em>“El Club de la Lucha”</em> o <em>“Fantasmas”;</em> este último, en un salto con doble carpado, pretende cargar contra el <strong>victimismo </strong>como instrumento para alcanzar la fama. <strong>Fama a cualquier precio</strong>, mientras que por el camino se nos obsequia con un catálogo de horrores, a cuál más estrambótico, con gente que se automutila para ser más víctima que los demás. Con gente que sólo tiene un palmo de intestino, pues perdió el resto <strong>masturbándose con la depuradora de una piscina</strong>. Con “reflexoputas”, y cocineros que utilizan un juego de cuchillos de teletienda para matar gente y chantajear a la empresa con hacer mala publicidad. O sea, una delicia literaria.<br /><br />Otro enfermizo popular responde al nombre de <strong>Brett Easton Ellis</strong>, el Señor Excesivo. De su cabecita han salido cosas como <em>“American Psycho”</em>, una muestra de cuán desagradable se puede ser en mor de la transgresión y la (ríanse, muchachos) crítica social. Una lástima que sus últimas páginas no reflexionen acerca de la <strong>situación mental</strong> del puñado de <strong>seres oscuros </strong>que han disfrutado con la lectura de las abyectas aventuras del ejecutivo Patrick Bateman, cuyas peripecias se narran con un presunto<em> “humor negro”</em> que no es más que regodearse en una serie de detalles escabrosos que nadie en su sano juicio podría leer impasible (o incluso divertido), y que van más allá de la “crítica”. Para no perdérsela es la última pirueta de este escritor, <em>“Lunar Park</em>”, un <em>pajoncio </em>mental en el que Ellis ya no puede soportar más la idea de ser un mero escritor, una voz en off, y se mete a sí mismo como protagonista en la <strong>típica metahistoria</strong>, consiguiendo una burda versión de <em>“La Nueva Pesadilla de Wes Craven”</em> que fomenta en la población los malos pensamientos, al sembrar los deseos de <strong>incrustarle su novelucha entre ceja y ceja.<br /></strong><br />Alejémonos un poco de los oscuros derroteros de los llamados “payasos tristes”, y acerquémonos a los payasos alegres. Efectivamente, para que existan tipos con cara blanca y una lágrima negra pintada sobre la mejilla del estilo de Palahniuk y Ellis, tiene que haber otros que hacen <em>ajua-ajua-ajua</em> y dicen que les duele el <em>“esmótago”.</em> Sumerjámonos en el maravilloso mundo del <strong>misterio histórico</strong>. Acompañen al equipo protagonista, un <strong>miembro de la policía</strong> que colabora junto a un <strong>estudioso profesor o conservador</strong>, en la búsqueda del enésimo <em><strong>“secreto mejor guardado de la historia, que puede cambiar el sentido de la humanidad”</strong></em> o incluso ponerla en peligro, para los escritores más ambiciosos.<br /><br />Durante el apogeo de <strong>Indiana Jones</strong>, todos los niños soñaron con ser arqueólogos. Por culpa de una cosa llamada “ritmo argumental” (costumbre que hoy se va perdiendo, y no sólo en peliculejas infectas; miren <em>“La Milla Verde”</em> y díganme si no le sobran tres cuartos de hora), el trabajo arqueológico del buen profesor se basaba en mirar una cosa durante un par de minutos, con música emocionante, y descubrir un misterio apasionante tras otro. Por desgracia, el verdadero trabajo arqueológico no comporta explosivas aventuras ni nazis con un medallón grabado a fuego en la mano (lástima), y no todas las civilizaciones antiguas tienen secretos apasionantes que descubrir, ocultos en unas catacumbas llenas de animales que dan repelús. El verdadero arqueólogo, como <strong>la Cruz de Coronado</strong>, debería estar en un museo, y no esquivando un millar de trampas para conseguir un ídolo feo.<br /><br />Bien, pues ahora esa pasión por la arqueología, dormida tras años de rumores de una cuarta entrega de Indy que nunca llega (y una aventura gráfica <strong>increíblemente rebuscada</strong> que fui incapaz de terminar y que, francamente, no me enganchó), y tras fallidos intentos de hacer convertir en “guay” otras ramas empollonas – caso este de la paleontología con los parques jurásicos, menos mal que estaba<strong> Ross</strong> en <em>“Friends”</em> para poner a los paleontólogos donde les corresponde -, se ha de recuperar. Búsquedas por todo el mundo, sociedades secretas que acallan mil y una conspiraciones, mucho templario, y más de un cuadro, mosaico, túnica sagrada o, en definitiva, trasto destinado a dormir el sueño de los justos en una exposición cualquiera, encierra un misterio que sólo nuestro valiente profesor (o profesora, siempre maciza y elegante) será capaz de descifrar tras años de indiferencia. Si estaba claro, hombre: <strong>Laoconte y sus Hijos</strong> representan en sus retorcidas posturas una serie de números que, ordenados siguiendo la trayectoria de la serpiente, revelan una fecha y un punto cartográfico en concreto en el que se va a desencadenar un nuevo intento de Apocalipsis. Y por supuesto que la Iglesia lo sabía todo y lo estaba acallando. Permanezcan atentos a sus pantallas, pues es inminente otra sorpresita acerca de la identidad de <strong>María Magdalena</strong>, de quien el escritor medio dista mucho de haberse cansado.<br /><br /><strong>“PATALETA LITERARIA” CONTINÚA LA SEMANA QUE VIENE. Aquí, en <span style="color:#3333ff;">PYJAMARAMA! El Blog de Wally Week.</span><br /></strong><br />En otro orden de cosas, un nuevo proyecto ha visto la luz. Se trata de una serie por Internet, protagonizada por quien escribe estas líneas y un buen amigo suyo, que espero les parezca tan divertida como a nosotros. Tras los tediosos fragmentos del show <em>“Beavis y Butt-Head”</em> en que comentaban vídeos de Mtv (perdían la originalidad a los dos episodios), y las estudiadísimas pantomimas de los comentaristas de <em>Humor Amarillo</em>, les ofrecemos <strong><em>“Eh Tío y Mira Tío”</em></strong>, sucesión de vídeos musicales y actuaciones (generalmente de esa época vomitiva, los 80), sometidas a la crítica mordaz de…<br /><br />En realidad somos dos peleles riéndonos delante del ordenador, con un micrófono delante. Nada de crítica mordaz ni vueltas de tuerca.<br /><br />Disfrute ya el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=u4IgFjft2gM">EPISODIO 6</a> , y esté atento a su pantalla. Cada semana, una nueva entrega.</div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1162162773364791362006-10-30T00:59:00.000+02:002006-11-13T13:11:22.208+02:00El vídeo de mi boda es particular...<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/segundodisco.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/segundodisco.jpg" border="0" /></a><br /><em>¿Los recuerdan? Han vuelto, en forma de chapa.</em><br /><em></em><br />Los vídeos de boda son un coñazo. Equivalen a leer un blog durante más de dos horas, por aquello de que rara vez le interesan a nadie, aparte de a sus protagonistas y quizá a los de su círculo más próximo. Y digo "quizá".<br /><br /><br />Por lo general, dan comienzo con la novia preparándose, a ritmo de alguna canción cursilondia (Mariah Carey, we love you!) de esas en las que suena esa especie de "clinguiriglín", como si agitasen una lámpara de araña y resonaran los cristalitos. Las películas de adolescentes suelen empezar parecido, el/la protagonista duchándose y vistiéndose mientras suena una canción y los créditos inundan la pantalla. Del novio la primera noticia que tenemos es que aparece en la puerta de la iglesia por arte de magia. Porque a menos que baje del cielo con el gorrocóptero, generalmente al público se la bufa la aparición del novio. Total, si todos van con chaqué.<br /><br /><br />Se ve a los invitados que van llegando a la iglesia y se quedan en el patio hablando entre ellos. Hay palmaditas en la espalda, abrazos, apretones de manos y mucha sonrisa forzada. Algunos de los amigos del novio saludan a la cámara y hacen comentarios chisposos que luego nunca se oyen, porque los tapa la música del vídeo. En estos momentos, podemos ir apuntando los nombres de todos los que salgan en pantalla, y comprobar que la lista resultante es mayor que la de asistencia a la ceremonia. Vemos al novio saludando a todo el mundo, con lo cuál la mayoría de gente a la que ya hemos visto vuelve a aparecer en pantalla. Los graciosos vuelven a mostrar su vis cómica frente a la cámara, y una vez más, la música lo tapa.<br /><br /><br />Llega la novia. A la novia sólo le saludan las mujeres y tampoco mucho, porque su vestido se come al de cualquier invitada con patatas. Las que más se acercan son la tía Agustina y demás, esas a las que les da igual que comparen su vestido con el de otra, si total es el que lleva a todas las bodas y además a esas alturas de la vida ya le da igual aparentar o no.<br /><br /><br />En la iglesia, la música para. Y enseguida queramos que vuelva, porque el audio se convierte en la voz retumbante del cura, al que se entiende vagamente lo que está diciendo. Qué decir de la ceremonia, si ya están todas vistas. El típico niño que corretea por la iglesia mientras vemos a su madre hacerle gestos asesinos para que vuelva y se comporte. El bebé de la prima Marifé se pone a llorar. Y lo demás, pues una boda de las que vemos en cualquier peli, salvo que no dan pie a que alguno de los invitados desvele una razón por la que los novios no deban casarse, y por tanto la posibilidad de emoción del maldito vídeo se desvanece, junto al audio natural, que vuelve a convertirse en fondo musical.<br /><br /><br />Luego viene el momento en el que un montón de gente que se ha puesto hecha un pincel para la ocasión, con trajes, vestidos y peinados de suma exquisitez, derrumba la fachada. Efectivamente, tiran arroz y gritan "¡Viva los novios!". Aquí reaparecen los prófugos, que a base de cañitas en el bar de al lado, ya han ido calentando para lo que va a ser el despiporre etílico que una boda suele conllevar.<br /><br /><br />Aquí llega el fresco abril. Los novios pasean por un bello y evocador paisaje, que en Madrid se traduce por "La Casa de Campo". Es el último resquicio de cuento de hadas que la novia va a vivir: paseíto romántico por entre los árboles con su amado. El vídeo en este punto consiste en ver cómo los novios posan mirando a otro lado: el fotógrafo les dice que se pongan así o asá, y para nuestra desgracia somos testigos de cómo se fuerzan las bellas estampas que adornan el álbum titulado "Enlace". Acojonante, un "cómo se hizo" del álbum de su boda. Ya tiene más extras que los DVD de Mangafilms.<br /><br /><br />Siguiente paso: el cóctel. Un nuevo y delicioso repaso a la lista de invitados, esta vez hablando y con una copita de vino en la mano. Una acción paralela es mirar a uno y otro lado, buscando Dios sabe qué o a quién. Es inherente al ser humano: en una sala llena de grupitos de personas, al menos un veinte por ciento de ellos miran a un lado y a otro, buscando nada en particular.<br /><br /><br />Y vamos con el banquete. Panorámica del salón, donde los invitados van tomando asiento. Luego entran los novios y la gente aplaude y grita "¡Viva los novios!" (y si son "los"... ¿no sería "vivan"?) hasta que alcanzan la mesa presidencial. ¿Qué es lo siguiente? Sí, señor: un nuevo repaso a la lista de invitados. Uno por uno, el vídeo nos los muestra a todos, comiendo a dos carrillos y pelota en medio. Los hay que saludan a la cámara, hacen comentarios chisposos que, dependiendo del que monta el vídeo, se oyen o los tapa una nueva tanda de música, y lo más sangrante, los que saludan más allá del tiempo y el espacio, es decir, los que dicen hola con la manita y dicen "¡Hola, Rafa y Marisa!" para cuando los novios vean el vídeo. Los novios son Rafa y Marisa, se entiende.<br /><br /><br />Cuando se empieza a ver a los niños correr por el salón, sabemos que en cinco minutos o así va a llegar la tarta. Los niños se pasan el segundo plato (que para ellos son escalopes SIEMPRE) corriendo de un lado a otro y dando por culo, cuando no les da por perseguir al cámara y hacerle la vida imposible. Llega la tarta, la gente aplaude y grita la consigna que ya sabemos, y si tenemos suerte la pareja no será tan patética de cortarla cogiendo los dos la paletita y sonriendo como tontilainos. Pero rara vez tenemos suerte, y ahí están Rafa y Marisa dándose un besito y hundiendo la paleta en el pastel, que siempre es blanco. En las bodas creen que "chocolate" es una cosa líquida que se usa para adornar el fondo del plato de postre.<br /><br /><br />Tras un breve repaso de la gente comiendo postre, el brindis y el reparto de puros, empieza el baile. Suele abrirse con un vals que sólo bailan los novios, mientras el resto de invitados hace corrillo, y las madres y tías se mueven discretamente al ritmo de la música, deseando lanzarse a la pista y dar lo mejor de sí mismas. Y vaya si lo dan. Hay salseo correspondiente al Caribe Mix del año anterior, el consabido pasodoble, las sevillanas para que bailen tus primas mientras se descojonan de la risa, y sobre todo que no falte una señora bailando agachada con una niña, otra haciendo como que baila fox-trot con el bebé que hay en todas las bodas (y que lloró en la iglesia), y los graciosos que se desmelenan frente a la cámara y ya no les hace falta hacer comentarios, porque bailar haciendo el bruto ya da toda la risa necesaria.<br /><br /><br />El baile es la única parte que merece realmente la pena, tanto si conoces a los invitados como si no, porque da pie a un montón de comentarios y carcajadas. La tía Feli, a la que se le ha subido el Codorniú a la cabeza, bailando "El Venao" mientras mueve el culo como una Shakira de noventa kilos. El tío Vicente, con el puro entre los dientes, bailando como los extras del corto aquel de Nacho Vigalondo. Y uno de los amigos del novio en plan acoso y derribo con una prima bastante mona de la novia (en el caso de la boda de mi hermana, fue un primo mío con una prima de mi cuñado; ella al principio le seguía el rollo, pero luego el vídeo se convierte en un cortometraje de Pepe Le Pew y Penélope, con persecución hilarante. Y a ritmo de merengue).<br /><br /><br />El vídeo termina de forma abrupta, dando paso a un montaje de fotos en blanco y negro que nos resumen lo que hemos visto durante las últimas casi tres horas. Con música, por supuesto.<br /><br /><br />Si ustedes, que ven casi tres horas de material ya montado y gente más o menos conocida, encuentran el vídeo un coñazo de 3 en la escala PDC (Pares De Cojones), lo mucho que se divierte el pobre al que no sólo le toca aguantar toda la boda cámara en mano y preocupándose porque la luz sea la correcta y por adelantar a los novios en cada punto del recorrido, sino que tiene que aguantar muerto de sed mientras graba un cóctel, muerto de hambre mientras graba un banquete, y cuidándose de que ninguno de los intrépidos bailarines le dé un meneo a ritmo de "Sopa de Caracol". Imagínense lo mucho que divierte coger seis horas de ese material y verlo una y otra vez, buscando algo medianamente interesante o digno de aparecer en la versión final del vídeo. Por Dios, no hay sueldo que pague eso.</div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1161816281568577282006-10-26T01:44:00.000+03:002006-11-13T13:11:21.972+02:00El Árbol de la Audiencia<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/diario.0.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/diario.0.jpg" border="0" /></a><br /><em><strong>Bonestripper Inc.</strong> presenta: <strong>Erratas Irónicas.</strong> Un divertido repaso por la justicia periodística involuntaria. ¡Complete YA su colección!</em><br /><br /><div align="justify">Hacer un palmarés de grandes injusticias es una tarea brutal en muchos sentidos. Primero: ser objetivo es imposible. Segundo: requiere una labor de investigación y catalogación impropia de un blog de mierda (para todos los blogs, vaya). Tercero: mola más hacer un par de referencias subculturales en plan <em>“por qué <strong>Tubitos </strong>era el jefe de los <strong>Masqueseros</strong>”</em>, <em>“por qué en el anuncio de los muñecos <strong>Tortugas Ninja Bandai</strong> no se mencionaba a <strong>Raphael</strong>”</em> o <em>“por qué el mago del <strong>Gauntlet</strong> sin pociones era inútil”.<br /></em><br />Sin embargo, ahí va una gran injusticia de cierta relevancia social y acorde con este blog de mierda en concreto: el concepto de "<strong>audiencia televisiva</strong>" en este país que cuelga de Francia.<br /><br />Ignoro el porcentaje de hogares que tienen un medidor de audiencia (que es, por lo que he podido saber, un cacharrito en el que uno tiene que introducir unos códigos que se corresponden con miembros de la familia presentes y canal que están viendo), pero dudo muchísimo que sea, en absoluto, representativo de toda la población.<br /><br />¿Cuánto trabajo, esfuerzo, ilusión y dinero se vuelca en una producción televisiva? ¿Es más rentable eliminar un espacio de la parrilla y tirarlo al cubo de los fracasos que, ya que está hecho, dejarlo terminar? ¿Tiene forzosamente que ser el exitazo del mes para mantenerse en emisión?<br /><br />Voy a poner un ejemplo (sin meterme en la calidad del producto, que esa es otra historia...): <strong>Rorey Chisum</strong> sólo tiene algo en mente durante todo el miércoles... ver un nuevo y excitante episodio de <strong><em>Poli Malo, Poli Peor</em></strong>, serie del Canal 57 a la que se ha enganchado por su perfecta sincronización de humor y acción. El Canal 44 anuncia el apoteósico estreno de <strong><em>Ni se muere padre, ni cenamos</em></strong>, una comedia en formato teatral, que pretende desbancar a <strong><em>Poli Malo, Poli Peor</em></strong> y meterse al público en el bolsillo, por lo que se programa el mismo día y a la misma hora que esta. ¿Qué esperan? ¿Que el bueno de Rorey se pierda su serie habitual por un producto nuevo y desconocido? ¿Que olvide la otra serie, por haber visto un sólo episodio de la nueva?<br /><br />Entonces, como <strong><em>Ni se muere padre, ni cenamos</em></strong> no ha tenido el éxito esperado ni ha conseguido comerse con pataclaclas a <strong><em>Poli Malo, Poli Peor</em></strong>, se retira de la parrilla. De este modo, si el resto de sano público que no tenemos modo de gritar a los cuatro vientos el programa que vemos, por lo que nos quedamos fuera del muestreo de audiencia, nos quedamos sin una serie que nos estaba gustando, podemos explicar nuestra frustración en una hoja de papel y, tras enrollarla cuidadosamente, metérnosla por el trasero.<br /><br />Que series como <strong><em>Fifí y los 7, Mis Reprobables Vecinos</em></strong> o <strong><em>Mastuerzo de Familia</em></strong> tengan tanta audiencia se debe a que las mediciones se hacen basándose en un sólo tipo de hogar: las familias. Y el humor de <strong><em>Ni se muere padre, ni cenamos</em></strong> es demasiado sarcástico como para que un niño de once años lo entienda, de modo que en su casa se ve <strong><em>Fifí y los 7</em></strong>, y los solteros que vean un DVD (o se bajen <strong><em>"Perdidos"</em></strong> del emule, como hace todo el mundo).<br /><br />Engancharse a un espacio televisivo lleva su tiempo; y no se puede pretender crear un fenómeno mediático tras otro. No nos ha criado <strong>Pavlov</strong>, así que no salivamos todos cuando suena el diapasón. En toda guerra hay bajas civiles, y en la de las audiencias, nos ha tocado a nosotros. Ahora, que no me vendan que "miman a su audiencia" (como unos que hace tiempo dejaron de ser "tu pantalla amiga"), "lo importante es el público" o demás estupideces. La televisión es un negocio, y ya no se molestan en disimularlo.<br /><br />Así que, amigos directivos televisivos, como dice el cantante en <strong><em>Abierto hasta el Amanecer</em></strong>: <em>"Que os follen a todos, buenas noches".</em> </div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1160958267345895362006-10-16T03:24:00.000+03:002006-11-13T13:11:21.111+02:00Dos Audi en cada garaje, un chino en cada familia<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/sutkeis.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/sutkeis.jpg" border="0" /></a><br /><em>Estado de mi maleta a la vuelta de Sitges. We "laik" the Costa Brrrraaaava, we "laik" the Costa Brrrraaaaaava...</em><br /><br /><br /><p align="justify">Es voz común que <strong>las modas son odiosas</strong>. Quien está dentro de una, la odia porque ya no es "exclusiva". Quien está fuera, la odia por principios: <em>"lo que no me gusta es una mierda; si le gusta a los demás, más mierda aún".</em> Créanme, el inconsciente social es <strong>así de estupendo.</strong></p><p align="justify"></p><p align="justify">No obstante, salvo con algunas modas como raparse al cero y<strong> dar palizas mortales a los mendigos</strong> <strong>y "otros despojos",</strong> todo es cosa de tragar, que nadie sale perjudicado, y a quien le apetezca llevar una camiseta marca "El Niño", como el 60% de chavales de la calle, pues que le aproveche (con respecto a la <strong>"mongo-moda-80":</strong> el cortometraje<em> "Martians Go Home!", </em>aparte de PÉSIMO, es un burdo intento de ganarse el aplauso "friki", mediante la llamada <em>"estética ochentera",</em> que consiste en hacerlo todo cutre y lleno de referencias, pósters de películas y videojuegos, y metiendo a Alaska con calzador).</p><p align="justify"></p><p align="justify"><span style="font-size:+0;"></span></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify">Pero hay una moda que de verdad me hiere el alma: <strong>adoptar asiáticos</strong> ("chinitos", según un sector imbécil de la población). Patrocinada por <strong>Caprichitos Buenacción</strong>, esta moda convierte algo tan <strong>serio, solemne e importante</strong> como la adopción de niños en una moda más, en algo que "se lleva esta temporada", en una <em>práctica maravillosamente exótica</em>, sucedáneo de safari o compra-de-mascota-cara de esas que tanto gustan a los Zoovemolonguis (viva Peter Bagge). Porque a ver quién es el pelele que llega a clases de hípica o al cóctel-presentación del <strong>nuevo libro de César Vidal</strong> (cualquiera de los quince del año) diciendo que ha adoptado a un <strong>huérfano de Oviedo.</strong> Qué va, qué va, con lo poco que viste eso. En casa nada de chuchos; de <em>fox-terrier </em>para arriba. </p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify">Disfrazándolo de acto solidario, cada pareja de cínicos va a la caza del oriental, fardando después de la <strong>cantidad de dificultades y trámites</strong> que conlleva la adopción. Pero por mi chinito, yo lo que sea; hay que ver lo humanitaria y maravillosa que soy. Y al igual que el nombre de criador de <strong>nuestro perro de quinientos euros</strong> es rápidamente sustituido por uno más apropiado, como <em>Trufi</em> o <em>Pitu</em>, el nombre de nuestro <strong>huérfano asiático</strong>, que no es para nada de nuestro gusto, es elegido entre una vasta gama de nombres occidentales que resultan sumamente chocantes, igual que conocer a un valenciano que se llame <strong>Xin-Gun-Huy</strong>. Huy por favor, Lian-Seng, qué nombre tan feo. Yo a mi chinito le llamo Álvaro, que es más fácil de aprender, y así se integra antes.</p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify">Entretanto, en las profundidades de Monkey Island(tm), los huérfanos españoles están a verlas venir. Es su culpa, por haber nacido aquí. Y seguro que son todos hijos de toxicómanos, por dios, no meto yo uno de esos en mi casa ni loca, que <strong>me desentona con el yorkshire</strong> (convenientemente peinado con estúpido kiriki) y el Audi.</p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify"></p><p align="justify">Marido, cómprame un visón. Marido, adóptame un chino.</p>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1159495799465528632006-09-29T05:09:00.000+03:002006-11-13T13:11:20.559+02:00Ochentero is Ausente: Putos gafapastas de mierda, lol<div align="justify"><a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/losdrugosdelatele.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/losdrugosdelatele.jpg" border="0" /></a><br /><em>Sweep of the Week, como en <strong>ADLO</strong>! ¿Homenaje, plagio o coincidencia? ¡Llama y vota!</em><br /><em></em><br /><strong>Candidaturas al I PREMIO CHANCLA DE ESTAÑO, a la palabra más repetida en Internet en el año 2006.<br /></strong><br /><strong>Putos</strong> (adj.). Utilizado para reforzar y aumentar el nombre, por lo general despreciativo, al que precede. Ej: <em>“sois tos unos<strong> putos</strong> frikis”.</em> En ocasiones, se puede llevar al extremo, combinándolo con la desinencia <em>“de mierda”,</em> logrando así el máximo exponente, el superlativo despreciativo: “sois tos unos <strong>putos</strong> frikis <strong>de mierda</strong>”.<br /><br /><strong>Demagogia </strong>(n.). Exponer una opinión que en realidad no se tiene, con ánimo de obtener aceptación y aplausos por parte de un público compuesto de gente que, en realidad, tampoco tiene esa opinión. Muy valorada en páginas sobre política e ideologías, listas de correo, foros y casas de herrero llenas a rebosar de cuchillos de palo.<br /><br /><strong>Mierda</strong> (n.). <strong>1</strong>- De común uso entre oradores cibernéticos, para calificar todo aquello que no es de su agrado. Ej: “<em>Friends es una <strong>mierda</strong></em>”. <strong>2</strong> - De uso más común entre oradores cibernéticos que piensan que no está bien visto públicamente que algo sea de su agrado (ver <em><strong>Demagogia</strong></em>, más arriba). Ej: “<em>Menuda <strong>mierda </strong>es Cuatrosfera</em>”. <strong>3</strong> - Lo que es la vida y el mundo para la mayoría de autores de blogs. <strong>4</strong> - <strong>De ~:</strong> Ver “Putos”, más arriba.<br /><br /><strong>SGAE </strong>(n.). Siglas correspondientes a la Sociedad General de Autores Española, cuya sola existencia fuerza a la piratería a quien no tiene costumbre de ejercerla, bajo el lema <em>“Pues mira, nunca me grabo discos, pero ahora, sólo por joder…”.<br /></em><br /><strong>Gafapasta</strong> (n. / adj.). Despectivamente, se utiliza este término para indicar al sujeto al que le gustan grupos chorras que a nosotros no, series antiguas chorras que a nosotros no, ropa chorra que a nosotros no y, definitivamente, a todo aquel que no somos nosotros ni nuestros amigos. Ver <em><strong>Demagogia</strong></em>, más arriba.<br /><br /><strong>Sabadú </strong>(n.). Señora o señorita que, aunque en un aparente segundo plano, parece estar en todos los guisos y conocer a todo el mundo. Ojo, que nadie ha dicho que eso esté mal.<br /><br /><strong>Yutuf</strong> (vulg.). Nueva plataforma de la diversión que subsana el inmenso esfuerzo de pensar en algo interesante que decir en un blog, foro, lista de correo o reunión de vecinos a ver si de una vez se cambia el ascensor.<br /><br /><strong>Ochentero</strong> (adj./ vulg.). Perteneciente a la nostalgia colectiva que convierte en oro todo lo que toca, sin estar encuadrado necesariamente en la década de los ochenta.<br /><br /><strong>Mítico</strong> (adj.). Cualquier elemento enmarcable en el período arriba comentado.<br /><br /><strong>800x600</strong> (adj.). Contracción idónea para ver la mayoría de páginas web personales.<br /><br /><strong>Japo</strong> (n. / adj.). Apócope de “japonés” que, a pesar de sonar entre cursi y “modernillo”, no se atribuye a los Gafapastas. Ver más arriba. Ej: <em>Me tiré to’la tarde ahí en el yutuf viendo vídeos de <strong>japos.</strong><br /></em><br /><strong>Trilogía</strong> (n. col.). <strong>1</strong> - Saga compuesta de las partes justas y necesarias que, según alguna regla no escrita, ha de tener cualquier saga que se precie. <strong>2</strong> - Fig: Excusa para vender las mismas películas de siempre en un estuche de coleccionista, más llamativo y caro. <strong>3</strong> - <strong>La ~:</strong> Absolutismo con el que se refiere a una saga de tres películas un fervoroso admirador; ej: <em>Estuve en casa del Fran y nos vimos <strong>La Trilogía</strong> con extras y todo</em>.<br /><br /><strong>Insomnio</strong> (n.). Excusa muy preciada por aquellos que se avergüenzan de estar enganchados a internet a altas horas de la madrugada. Ej: <em>Son las cuatro de la mañana, y aquí ando, presa del <strong>insomnio</strong>, y dando vueltas a la cabeza…<br /></em><br /><strong>Escuchando</strong> (v. ger.). Precede a la canción en mp3 que supuestamente se encuentra en reproducción en nuestro equipo, de lo cual queremos hacer partícipes a todos nuestros lectores.<br /><br /><strong>Estatut</strong> (n.). El enésimo asunto sociopolítico del que todo el mundo tiene algo que decir, aunque ni la centésima parte sepa de qué va la vaina.<br /><br /><strong>lol </strong>(ind.). Expresión escrita de la propia risa, en lugar del arcaico <em>“jajaja”.<br /></em><br /><strong>Ausente</strong> (adj.). Modo predilecto por los usuarios de messenger, estén o no presentes en ese momento.<br /><br /><strong>Agregar</strong> (v. inf.). En sus diversas conjugaciones, este verbo se utiliza por los lectores y comentaristas de páginas de vídeos y fotos porno gratuitas con esperanzas que, tristemente, nunca se han de ver satisfechas. Ej: q<em>(ue) rica chocha, ta ex(c)itante el video. chicas cachondas <strong>agreg</strong>(u)<strong>enme</strong> </em><em>chicolatino27@hotmail.com</em><em>.</em> </div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1158974241717282512006-09-23T04:17:00.000+03:002006-11-13T13:11:20.161+02:00La de Dios es Cristo<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/oonreuk.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/oonreuk.jpg" border="0" /></a><br /><em><span style="color:#993399;">Y dime, Gatito, ¿qué harás en mi blog?</span> - <span style="color:#990000;">¡Leer y callar! ¡Leer y callar!</span> - <span style="color:#993399;">¡Pues contigo me he de casar!</span></em><br /><em><span style="color:#993399;"></span></em><br /><div align="justify"><span style="color:#333333;"></span><span style="color:#000000;">Creo en <strong>Jesucristo</strong> por dos razones: una, que tengo las mismas <strong>pruebas de su existenci</strong>a que de la de, por ejemplo, <strong>Platón</strong>. Es decir, que igual que nadie duda de que la Biblia ha sufrido manipulaciones a mansalva, nadie nos asegura que los textos platónicos o todos los que hablen de Platón sean <strong>genuinos al cien por cien</strong>. Por lo que sabemos, Platón podía haber sido invención de un bromista ocioso, en una compleja broma al estilo <strong>Andy Kaufman</strong>, con un efecto bola de nieve que alcanzara su máxima hechura en nuestros días. Si las aventuras de <strong>Sherlock Holmes</strong> se hubieran gestado en la antigua Grecia, y perdídose los originales hasta nuestros días, Sherlock Holmes podría haberse considerado un <strong>personaje real</strong>, y sus prédicas y teorías estudiadas en colegios. Y sería él quien saliese en <strong>el cuadro de la segunda escuela más famosa del mundo</strong>, después del <strong>instituto Degrassi</strong>.<br /><br />La otra razón es que me da mucha pereza tener que <strong>adoptar un nuevo calendario</strong>. Me parece cómodo eso de <em>2006 <strong>después de Cristo</strong></em>. Mira que si no existiera, menudo tostón tener que pivotar alrededor de otro acontecimiento para saber <strong>en qué año estoy</strong>. Fue aquella la razón por la que<strong> Herodes mandó asesinar a todos los recién nacidos</strong>. Estaban ellos tan felices con su calendario, contando los años tan ricamente, cuando de pronto llega a oídos del rey que <strong>va a nacer un niño que reiniciará el calendario</strong>. Se gesta el caos, como casi dos mil años después habría de pasar con el <strong>quimérico efecto</strong> por culpa del cual todo iba a dejar de funcionar, los aviones iban a caer del cielo y jamás ibas a poder volver programar tu vídeo para grabar <strong><em>Embrujadas</em></strong>. Del mismo modo que intentamos sofocar el temible efecto 2000, Herodes en su momento puso todo su empeño en prevenir<strong> la hecatombe</strong>. Tampoco se le puede negar un punto de buena voluntad, aunque el procedimiento fuese un tanto radical. Pero quién alguna vez no ha sentido la tentación de matar unos cuantos niños. Pregúntele a un profesor de secundaria o al espectador de la sesión de las diez de la noche a la que el <strong>gilipollas</strong> de la quinta fila ha decidido llevar <strong>a sus hijos de once años</strong>.<br /><br />Sin embargo, el auténtico elegido nace en el lugar menos esperado. Un entorno nada apropiado para quien está <strong>destinado a salvar el mundo</strong>. Y así fue, en un frío lugar, en el seno de una humilde familia, como nació <strong>el que jodió los calendarios a Herodes</strong> (y encima en 25 de diciembre, que ya no daba tiempo a cancelar los pedidos y cambiar el año; la cantidad de calendarios sin estrenar que se tuvieron que comer… joder con el mesías, ya podía haber nacido en agosto) y, junto a él, la premisa de doscientos millones de películas, novelas y videojuegos: el niño humilde que en realidad es mucho más de lo que aparenta: <strong>EL ELEGIDO</strong>. Menudo chollo para los guionistas, si <strong>la Biblia se lo da todo hecho</strong>. Todos los videojuegos de rol japoneses empiezan igual.<br /><br />Lo chocante es que los pastores dieran con el niño correcto <strong>a la primera</strong>, colmándolo de ofrendas, mientras que <strong>una batida de rastreadores y asesinos profesionales</strong> enviados por el rey, no. Espero que Herodes escarmentase de aquella y contratase a algunos pastores como esbirros. Pero hombre, si estaban puerta con puerta, como quien dice, y hasta tres tíos que vivían a <strong>miles de kilómetros al este</strong> se enteraron antes que Herodes.<br /><br />El desarrollo de la vida del muchacho, a quien las siglas de fecha llaman J.C., pese a que se llama <strong>Jesucristo</strong>, no <em>Jesu Cristo</em> (y que no me vengan con <em>Iesus Christus</em>, porque entonces hubiéramos puesto <em>I.C. </em>y probablemente Indy no hubiera estado a punto de palmar en la segunda prueba del Grial), consiste en ir depurando sus habilidades y reuniendo <strong>un equipo de compañeros de diversas profesiones</strong>. Como digo, calcado el <strong><em>Final Fantasy</em></strong>. Yo en mi grupo llevo a <strong>Pedro</strong>, a <strong>Santiago el Mayor</strong> y a <strong>Judas Tadeo</strong>, que lleva la <strong>toga piro++</strong> y la <strong>epístola a los fieles nivel 6</strong> que le sube las invocaciones a tope. Y Santiago no veas cómo reparte.<br /><br />Tiempo después, una comisión de gobierno se reúne, <strong>reabre el caso</strong> y destapa que en la época de Herodes <strong>corrió el soborno</strong> más ligero que el agua del manantial, y que hubo un vaivén de maletines de contar y no parar. Se ordena el arresto de Jesús y es sometido a un juicio marcado por las irregularidades. El pueblo podrá decidir a quién se ajusticia, si a él o a un <strong>asesino que no tenía nada que ver con el caso</strong>, a lo que lógicamente el pueblo responde que a Jesús. Es como si en la trama de Marbella llevan a <strong>Julián Muñoz </strong>y un <strong>carterista de Gran Vía</strong> y dicen <em>“¿A quién metemos en la cárcel?"</em> Pues eso, el <em><strong>Cachuli</strong></em> a la cárcel y la <strong>Pantoja</strong> a llorar. En este caso es presumible que la que lloró fue la <strong>Magdalena</strong>, de ahí la conocida expresión <em>"llorar como una ídem".</em> Del origen del popular villancico, según el que Magdalena ganó un concurso de ventosidades frente a San Juan, no tenemos constancia, aunque es de presumir que las teorías acerca de que ambos personajes son en realidad la misma persona <strong>huelen igual que el escenario de tan peculiar</strong> <strong>competición.<br /></strong><br />Bueno, llegamos a la parte del monólogo en plan <em><strong>naves más allá de Orión</strong></em>. Comiendo unos curruscos para no desfallecer (igual que Don Quijote en la aventura conversacional aquella) y regándolos con un poco de morapio (debe de ser que no le andaban los ánimos para repetir lo de los panes y los peces que hizo en otra ocasión), les confió lo que, en resumidas cuentas, <strong>E.T.</strong> dice a Elliot y los demás niños al subir a la nave espacial:<em> “Sed bueeeenos. Estaré aquí miiiismo.”</em> Ahí se nota que era judío, igual que Spielberg. Hay que ver cómo se copian las moralejas unos a otros, no me extrañaría que en algún evangelio que no ha llegado a nuestros días les dijese <em>“Si un día unos tíos rubios y altos os llaman a las duchas, corred cuanto podáis.”<br /></em><br />Entra en escena otro fenómeno que ha llegado hasta nuestros días: <strong>el Santo Grial</strong>. Apuesto a que la gente se haría cruces si una fan acérrima comprase en <em>ebay</em>, por una cifra con más ceros que la cartilla de Zipi y Zape, una copa de la que <strong>Brad Pitt</strong> hubiera bebido. Claro que podemos abrazar las teorías que postulan que en realidad <strong>el Grial es algo figurativo</strong>, lo cuál significaría que en la Última Cena <strong>se bebió a morro</strong>, directo de la frasca. Si esa teoría prosperase, el botellón se vería con otros ojos. Para empezar<strong> nadie lo haría</strong>, porque <strong>lo religioso no mola</strong>. Aunque las clases de catequesis serían mucho más divertidas: <em>“Hoy vamos a recitar el Credo, luego quiero que bajéis ordenadamente <strong>al parque</strong> mientras Sor Elena y yo vamos <strong>a los chinos</strong> a comprar <strong>unos litros</strong>.”<br /></em><br />Al final a Jesús lo matan, en el típico <strong>final rebuscado</strong>, lleno de complicados razonamientos, sacrificios figurativos y lejos del final feliz en el que se salvase, matase a los malos y se quedase con la chica (o San Juan, según la teoría más arriba comentada). Vamos, que terminó la partida en lo que en el <strong><em>Silent Hill</em></strong> se llama <strong><em>“Final Malo +”.</em></strong> La <strong>conclusión final</strong>, a lo largo de los años, se tergiversa. Se dice que <em><strong>Jesús murió para salvar a los hombres</strong></em>. Colgado Jesús entre dos ladrones, con el cuerpo molido a latigazos y brutalmente crucificado con clavos (una sabia tradición, elegir como icono de su religión la forma en la que murió su mesías… de ahí que el de los judíos sea una estrella ninja) más bien se diría que lo que realmente pasó fue que <strong>Jesús murió porque los hombres no lo salvaron</strong>.<br /><br />Poco después, <strong>el cuerpo desapareció sin rastro</strong>. Se creyó que había subido al cielo y se había sentado a la diestra de su padre. Lo que en realidad pasó fue que los apóstoles, aquellos que <strong>habían huido permitiendo que su maestro muriese</strong>, fueron cayendo uno tras otro, víctimas de crímenes cruentos, retorcidos y sobrecogedores. En cada escenario del crimen fue encontrado un <strong>currusco de pan</strong>. Y si <strong>Sherlock Holmes</strong> hubiera existido de verdad, podría haber investigado, <strong>descubierto al culpable</strong>. y desvelado toda la verdad sobre el cristianismo. Los baños de sangre de las Cruzadas, la barbarie de la Santa Inquisición... <strong>nada de eso habría existido.</strong></span></div><div align="justify"><span style="color:#000000;"></span></div><div align="justify"><span style="color:#000000;">Pero no, claro, mejor <strong>Platón</strong>. Mucho más útil. Anda y que le den.</span></div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1158190448444899702006-09-14T02:34:00.000+03:002006-11-13T13:11:19.745+02:00Jaimito contra todos<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/haddock.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/haddock.jpg" border="0" /></a><br /><em>Ja, ¿y qué me dice de Charlie Sheen y Emilio Estévez, capitán?</em><br /><em></em><br />He aquí la <strong>lista de costumbres contemporáneas que me apetece criticar sin excusa</strong>:<br /><em></em><br /><div align="justify">Llamar <em>“Jefe”</em> a un camarero o al dueño de un puesto de mercadillo.<br /><br />Tocarse la <strong>muñeca desnuda</strong> con el dedo al hablar sobre la hora o preguntarla.<br /><br />Formar un <strong>auricular ficticio</strong> con los dedos meñique y pulgar de la mano para representar una conversación telefónica.<br /><br />Pasar las páginas de una revista o periódico que sabemos a priori que<strong> no nos interesa</strong>.<br /><br />Cruzar todos y <strong>cada uno</strong> de los vagones de un tren aunque haya asientos vacíos de sobra por los que pasamos.<br /><br /><strong>Toser </strong>cuando alguien pide silencio en una reunión, o cuando toca el timbre de inicio de función en el teatro.<br /><br />Empeñarnos en cantar una canción que<strong> no nos sabemos</strong>, inventándonos la letra por completo o simulando saberla.<br /><br />Mirar a un calvo en una discoteca. Si baila mal, <strong>reírnos de él</strong>. Si baila bien, llamarlo <em>“flipao de mierda”</em> y <strong>reírnos de él</strong>. Si no baila, llamarlo "amargao" y <strong>reírnos de él</strong>.<br /><br />Creer que<strong> sabes más que tus hijos</strong> por el mero hecho de ser más mayor.<br /><br />Creer que <strong>sabes más que tus padres</strong> por el mero hecho de que son más viejos.<br /><br />Decir<em> “joooo-deeeeer”</em> ante cualquier chiste o juego de palabras, aunque luego vayamos a repetirlo <strong>una y otra vez</strong> porque nos ha parecido la leche.<br /><br />Llamar<strong> “Humor inteligente”</strong> al humor británico.<br /><br />Llamar <strong>“Humor absurdo”</strong> a las gilipolleces que, particularmente, nos hacen gracia. Ejemplo: La Hora Chanante.<br /><br />Decir <em>Schwarzenegger</em> mal <strong>adrede</strong>.<br /><br />Meterse con todas las películas de artes marciales que no sean al menos <strong>vagamente </strong>orientales.<br /><br />Contestar las listas en cadena que nos pasan nuestros amiguitos de blogs, dejando claro que <strong>ODIAMOS</strong> ese tipo de cosas pero que lo hacemos por cualquier <em>motivo-excusa</em> de saldo.<br /><br />Creer que cualquiera puede <strong>rodar un cortometraje</strong>.<br /><br />Creer que cualquiera <strong>se puede tragar nuestro cortometraje</strong>.<br /><br />Hacer bromas sobre <strong>Nacho Vidal y Rocco Siffredi</strong>.<br /><br />Llamar “tribal” al conjunto de líneas <em>ondulado-picudas</em><strong> improvisadas por el tatuador</strong> de nuestro barrio.<br /><br />Llamar “manga” a los <strong>dibujos animados japoneses</strong> (“anime”) o a los que <strong>nos parece</strong> que lo son (“dibujos animados con violencia y cabelleras al viento”).<br /><br />Meterse con <strong>Jar Jar Binks</strong>, los <strong>Ewoks</strong>, la forma de interpretar de <strong>Hayden Christiensen</strong> o llamar “chigüaca” a <strong>Chewbacca</strong>.<br /><br />Decir que <strong>Epi y Blas</strong> son <em>gays</em>. Decir que <strong>Frodo y Sam</strong> son <em>gays</em>. Decir que <strong>Batman y Robin</strong> son <em>gays</em>. Decir que <strong>Pesadilla en Elm Street 2</strong> tiene una declaración <em>gay </em>latente. Ver <em>gays</em> donde no los hay.<br /><br />Usar expresiones de <strong>Chiquito de la Calzada</strong> o <strong>Florentino Fernández</strong> imitándolo.<br /><br />Decir <em>“se levanta el telón”</em> al principio de un chiste cuya respuesta <strong>no es una película</strong>, sino una <strong>serie de la tele,</strong> un <strong>personaje</strong> o una <strong>canción</strong>.<br /><br />Hablar en <strong>pesetas</strong>. Decir “<strong>antiguas pesetas</strong>”. Hablar de <em>“pesetas de las de entonces”.</em> Hablar de dinero en general.<br /><br />Llevar camisetas de grupos “metal” que <strong>no conoces</strong> o <strong>no te gustan</strong>.<br /><br />Decir que algo mola más <em>“de pedo”</em> o <em>“de fumada”,</em> y siempre <em>“con los colegas”,</em> que <strong>beber o drogarse en solitario no mola</strong>, es de “margis”.<br /><br />Preguntar <em>“¿No tomas nada?”</em> a alguien que <strong>no está tomando nada</strong>.<br /><br />Sonreír mirando a uno y otro cuando dos personas intercambian una bromita privada, en lugar de hacerles notar que lo que están haciendo es <strong>de mala educación</strong> o de <strong>gilipollas verbeneros</strong>.<br /><br />Reírse de los abuelos por decir <em><strong>vidriojuegos</strong></em>, y después escribir “<strong>xk n kdmos?</strong>” en el móvil.<br /><br />Decir sólo <strong>la primera mitad</strong> de un refrán, colgándola en unos puntos suspensivos y un <strong>asentimiento catedrático </strong>con cejas alzadas.<br /><br />Dar prólogo a un chiste con <em>“Yo es que <strong>cuento muy mal</strong> <strong>los chistes</strong>”</em> o <em>“No me acuerdo muy bien de cómo era, pero...”<br /></em><br />Decir <em>“No sé si lo tienes”, “Es una tontería”</em> o <em>“No sé si te va a gustar”</em> mientras alguien desenvuelve el regalo que <strong>le acabamos de dar</strong>.<br /><br />Decir a tu pareja que algo no te molesta cuando <strong>te molesta, y mucho</strong>.<br /><br />Ver con malos ojos los chistes o burlas a costa de otras razas o nacionalidades, y decir con <strong>una amplia sonrisa</strong> que <em>“los catalanes esto”</em> o <em>“los andaluces lo otro”.<br /></em><br />Escribir <em><strong>Madriz </strong></em>como presunta burla a los madrileños, cuya inmensa mayoría dice en realidad <strong>“Madrí”.</strong><br /><br />Presumir de que un primo tuyo de pequeño fue <strong>campeón de Castilla de algo</strong>.<br /><br />Decir que <strong>conoces a Nacho Vigalondo</strong>.<br /><br />Poner la <strong>marcha imperial</strong> de la Guerra de las Galaxias como tono del móvil.</div><div align="justify"> </div><div align="justify">Exigir que vuelva una serie o programa a la tele, y <strong>pasar de verlo</strong> cuando lo reponen.<br /><br />Intentar innovar/revolucionar el mundo de los blogs con tu <strong>nuevo y transgresor blog</strong> que rompe todas las reglas establecidas.<br /><br />Decir a alguien que<em> “no tiene ni puta idea”,</em> sin tener <strong>ni puta idea</strong> de lo que sabe ese alguien.<br /><br /><strong>Seguir a un famoso</strong> para ver qué hace, qué compra o lo que come. Criticar luego a la prensa rosa por hacer lo mismo.<br /><br /><strong>Saludar a un famoso</strong> como si ÉL te conociera a TI.</div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1157368626370600132006-09-04T14:17:00.000+03:002006-11-13T13:11:19.287+02:00Si el problema persiste, consulte al proveedor<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/alallanto.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/alallanto.jpg" border="0" /></a><br /><em>"Ala" no sé, pero más "triste" no puede ser la peliculita</em>...<br /><br /><div align="justify">¿Hay algo peor que entender de ordenadores y tener amigos con problemas informáticos? Sí, mi <em>Gatekeeper</em>: Tener un ordenador y diez amigos que son informáticos o pretenden serlo. Vaya por delante que “pretender ser informático” significa subirte al tren de las oidillas y repetir lo que el viento trae a tu profana mente. Exacto, igual que el que se compra un par de revistas de cine “de las elitistas” y copia las críticas a mano alzada.<br /><br />Al igual que nos bañamos en una piscina y sólo valoramos cosas superficiales como <em>“qué clarita está el agua”</em> o <em>“qué fresquita”</em> (el diminutivo amable es sólo para cuando ya estás en el agua; a la hora de meterse se dice “joder, qué fría” o “está helada”), hay algunos que tenemos ordenadores y valoramos lo bien que nos salen los membretes de esas cartas que no utilizamos (gracias al correo electrónico), lo útil que es el <em>PowerPoint</em> para decorar chistes viejos y enviarlos a todos tus contactos, y que el <em>“Corazones”</em> te deje cambiar los nombres de tus oponentes. Que levante la mano el que no les haya puesto los nombres de sus amigos o “Tonto, Memo y Pardillo” alguna vez.<br /><br />No nos molestamos en medir el nivel de cloro ni estudiamos el antialgas utilizado en la piscina, que de eso ya hay quien se encargue; por lo tanto, no veo qué tiene de malo <strong>usar un sistema operativo para tontos</strong> y los programas más sencillos que ofrezca <em><strong>elmercado</strong></em>. <strong><em>Elmercado</em></strong> es el nombre que utiliza en el <em><strong>Counterstrike</strong></em> el colega que hiciste en el cíber, que es quien te pasa todo en “cedés” para que lo instales en tu nuevo y flamante ordenador. No obstante, Elmercado, al igual que nuestros otros nueve amigos “entendidos”, nos recomienda que pasemos de todo lo que lleve el sello <strong>Microsoft</strong>. ¿Hay alguien que, a estas alturas del curso, no haya aprendido que <strong>Microsoft es una puta mierda</strong> y <strong>Bill Gates es un payaso</strong>? ¿Alguien? ¿Nadie? Cambio la pregunta: ¿Alguna duda respecto al odio irracional que se siente por las grandes compañías, los multimillonarios y, sobre todo, por “lo que haga la mayoría”?<br /><br />Y es que Microsoft es como Crónicas Marcianas. Una mierda, sí, pero una mierda que los orgullosos huelen en secreto mientras pregonan la <strong>supremacía del Linux</strong>. El puto pingüino, cuya venta de camisetas no funcionó como se esperaba (y no es de extrañar, estando Bob Marley y las camisetas de risa de South Park – de moda otra vez, ahora que ha dejado de ser un fenómeno de masas), fue proclamado como el nuevo mesías, el general insurrecto destinado a derrocar al <strong>malvado tirano Windows</strong> y traer paz y concordia a nuestros hogares.<br /><br />No se me entienda mal. Cada uno puede hacer de su ordenador un sayo. Venga Linux y programas experimentales y elitistas, todos los que quieran, pero en sus propios ordenadores. Lo que se sale un poco del recorrido es que, automáticamente, los que no usemos Linux seamos gilipollas e ignorantes y haya que traernos de vuelta al camino de la luz. Pasa lo mismo con el navegador. Hoy al cuadrado, se considera imbécil al pobre “auxiliar administrativo” (a quien yo, en mi conservadurismo implacable, aún llamo “oficinista”; a mí no me suena denigrante para la persona ni peyorativo en absoluto) que utilice el <strong>Explorer </strong>para ver las nuevas tonterías de <em>Yonkis.com</em> o consulte su cuenta de <em>infojobs</em> a ver si por fin ha quedado libre el <strong>puesto de millonario vitalicio</strong> al que aspira. Hay que usar <strong>Firefox</strong>, con todas sus ventajas y maravillas. La primera, claro, es que lo usa menos gente y el nombre mola más. Y que no es de Microsoft.<br /><br />Los tres fallos más comunes que se achacan a <strong>Microsoft</strong>:<br /><br />- Sus programas/sistema operativo <strong>consumen muchos más recursos</strong> en nuestro ordenador. Esa mentalidad es la que lleva a las parejas de hoy a tener poca descendencia, que los hijos consumen muchos recursos. ¿Pues para qué están los recursos de un ordenador? ¿Para atesorarlos y venderlos de extraperlo? Por mí, mientras me funcione bien, que se lleve los recursos y especule con ellos si le apetece.<br /><br />- No hacen más que lanzar actualizaciones <strong>para sacar dinero</strong>. Dejando a un lado que, salvo las empresas (y a veces ni eso), no hay dios que tenga algún programa original (a menos que Verbatim sea un asociado de Microsoft y no lo sepamos), no veo el problema a destinar el negocio y el trabajo de uno a ganar dinero. Hasta los que trabajan en ONG cobran (y ojo, he dicho “trabajan”, no “voluntarios”). Y los médicos, que se dedican a curar a la gente. ¡Y los laboratorios y farmacéuticos! ¡Cabrones!<br /><br />- <strong>Falla muchísimo</strong>. Bien, cada vez que algo funciona mal o se queda bloqueado (“colgado”, en lenguaje <em>informaticool</em>), es sin duda culpa directa de <strong>Bill Gates</strong>, que es un inútil y un cantamañanas. Porque los aparatos electrónicos nunca fallan, como todos sabemos. Bravo, cuando a mí no me cargaba el <em>Gauntlet</em> de Spectrum, me cagaba en<strong> Clive Sinclair</strong>. Hasta le envié unos anónimos de esos que molan tanto, con las letras recortadas de revistas, y una muñeca de porcelana con la cara rota y llena de pétalos secos. Eso sólo para dar mal rollo, como los mafiosos. ¿Por qué no cagarnos en el <strong>marqués de Gillette</strong> cuando nos cortamos afeitándonos? ¿O en… el … eh… <strong>barón Cederrom</strong>… cuando en nuestro lector salta el disco de <strong>White Stripes</strong>? ¿Pero a alguien le gusta White Stripes? ¡Si es mejor Linux!<br /><br />Suele emplearse, con respecto a la supremacía Microsoft, una coletilla tan apestosa y cansina por saturación como la materia que describe: <em><strong>“Cuarenta millones de moscas no pueden estar equivocadas. Coman mierda.”</strong></em> Cuando vea una mosca navegar por Internet, me fijaré en <strong>qué navegador utiliza</strong>. Y si es Explorer, lo juro, me pasaré al Firefox. Mientras tanto, ella a su mierda y yo a mis huevos fritos. Viva la Dieta Mediterránea (así, con mayúsculas). Viva el colesterol.<br /><br /><br /><em>Post Scriptum</em> (o <em>“Pgansés Sofí”,</em> según Dan Brown) cultural: La frase <em>“Cuarenta millones de moscas no pueden estar equivocadas, coman mierda”</em> fue acuñada originalmente por un tal Fassbinder (según comenta/me corrige un lector), y adoptada en España, en forma de pintada en un muro (aunque tú no lo sabías, picarón), para atacar al <strong>sistema democrático</strong>. Sí, eso es a favor de la monarquía totalitaria o la dictadura. Adiós la luz, usando <strong>consignas <em>fachorras</em></strong>, qué dirán vuestros amigos del PCE…<br /><br />Pues qué van a decir, que uséis Linux y Firefox.</div>Wally Weeknoreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-11531776.post-1156808549527980542006-08-29T02:42:00.000+03:002006-11-13T13:11:18.957+02:00¡Que vivan los gatos de Don Melitón!<a href="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/640/weyden_lukas_grt.jpg"><img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/hello/120/2856/400/weyden_lukas_grt.jpg" border="0" /></a><br /><em>Bienvenido a la República Independiente de tu Casa.</em><br /><em></em><br /><div align="justify">Hoy al cuadrado, dedicarse a la <strong>enseñanza</strong> es como echar un solitario a la ruleta rusa. Los chavalucos se dedican a <strong>dar por saco</strong> con albricia y cuchufleta y, cuando se les llama la atención, sonríen a lo Nicholson y esgrimen su papelote de <strong>“Inmunidad Diplomática”,</strong> igual que el tipo odioso aquel de <em>Arma Letal 2</em> (si no la han visto, están perdiendo el tiempo; yo ya nunca me siento al retrete sin mi alicate para cortar el cable azul en caso necesario).<br /><br />¿Cuándo se empezó a perder el <strong>respeto </strong>a los profesores? ¿Cuándo se ha pasado de los <strong>temibles curas y monjas</strong> de los de regla en astillero – que, por cierto, nunca usaban para trazar rectas – tirón de patilla y galgo corredor al bochornoso <em>“A mí usté no me manda, a ver quién se ha creído que es, que no me toque que le denuncio.”</em>? El error garrafal se sitúa en la etapa más progre, cuando las chaquetas de pana y el rollito de apoyar el trasero en el borde de la mesa mientras se da la lección hacían furor. Desde el momento en que el primer imprudente anunció a su clase <em>“Hola, os voy a dar Ciencias. Me llamo <strong>Alfonso</strong>. <strong>Nada de Don Alfonso</strong>.”<br /></em><br />¿No querías