tag:blogger.com,1999:blog-114938672009-06-03T13:15:56.721+02:00El mundo de YarhelYarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.netBlogger489125tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-89672219334331411242009-06-03T13:13:00.000+02:002009-06-03T13:14:28.539+02:00Los personajes femeninos en la obra de ficción de AsimovSe ha dicho muchas veces -y con bastante acierto- que los personajes de la obra de ficción de Isaac Asimov son bastante acartonados. De hecho, son la mera excusa para explicar una historia o para desarrollar una trama.<br /><br />Sin embargo, no todos los personajes asimovianos son igual de interesantes. Se observa, por ejemplo, una notable evolución en los roles femeninos desde las primeras novelas hasta las últimas, en las que la mujer va ganando prestigio e influencia en la trama.<br /><br />Así, la mujer suele ser un simple acompañamiento del héroe, como en <b>Guijarro en el cielo</b> o en la <b>Trilogía de las Fundaciones</b>, aunque en la <b>Trilogía</b> ya pueden verse dos personajes femeninos de un cierto calado: Arcadia Darell y Bayta Darell. Pero a pesar de su importancia en la acción, no dejan de ser secundarios.<br /><br />El personaje que marca la inflexión es claramente Gladia Delmarre, posteriormente Gladia Solaria. Es curioso, porque en las dos primeras novelas de la serie de los Mundos Espaciales, <b>El sol desnudo</b> y <b>Bóvedas de acero</b>, la acompañante femenina del protagonista es la mujer de Elijah Baley, Jezabel (o Jessica), que tiene ya un cierto relieve.<br /><br />Pero será Gladia Delmarre quien demostrará por vez primera en la obra asimoviana que el centro lo puede ocupar una mujer quien, además, ejerce la continuidad entre las primeras novelas del ciclo Aurorano y la última: <b>Robots e Imperio</b>.<br /><br />Gladia luchará primero contra su propia sociedad restrictiva y xenófoba y acabará teniendo un romance con un descendiente de Elijah Baley, a pesar de los recelos de la sociedad de colonos de origen terrestre por ser ella una espaciana: es decir, concebida por partenogénesis y, por lo tanto, dotada de una longevidad excepcional.<br /><br />En <b>Los límites de la Fundación</b> vemos por fin una mujer ocupando el poder: la alcaldesa Harla Branno, con bastantes malas pulgas, por cierto, y su contrapartida intrigante de la Segunda Fundación, la oradora Delora Delarmi. Pero no contento con ello, a fin de cuentas son personajes secundarios, Asimov introduce dos roles femeninos más: Bliss y Sura Novi, de gran trascendencia en la trama.<br /><br />En las posteriores precuelas fundacionales, Asimov introduce otro personaje femenino fuerte: la mujer de Hari Seldon, Dors Venabili -la mujer tigre- que parece ser un alter ego de su esposa en la vida real, Janet Jeppson, o la hija de Seldon -Wanda- quien parece tener también puntos en común con su hija Robin.<br /><br />En cualquier caso, Asimov parece ver casi siempre a las mujeres dotadas con una cierta personalidad y no como simples reposos del guerrero. No podemos olvidar un personaje femenino tan temprano como Susan Calvin, la roboticista jefa de US Robots and Mechanical Men, quien, no obstante, sólo es capaz de parecer femenina ante un niño-robot, en una escena verdaderamente enternecedora de "Lenny" (en <b>El robot completo</b>).<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-8967221933433141124?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-14235820705812959102009-05-28T17:58:00.002+02:002009-05-28T18:02:12.751+02:00Deus ex machinaLa expresión latina "deus ex machina" se suele utilizar en relación a la resolución de un argumento cuando se utiliza un artificio demasiado forzado o increíble para solventar la trama. Proviene del teatro greco-romano, cuando una grúa (una máquina) introducía en el escenario a un Dios que se encargaba de solucionar la situación.<br /><br />Ahora centrémonos en una película o serie de ciencia ficción, o en una novela o serie de novelas, que para el caso va a ser lo mismo. ¿Cuáles son los "deus ex machina" habituales a la hora de prolongar <i>ad infinitum</i> la gallina de los huevos de oro, -perdón, quiero decir- la saga o serie?<br /><br />Opción 1: Nos sacamos de la manga una precuela, lo que nos permite renovar el reparto, generalmente conservando decorados, vestuarios y demás escenografía y le damos al lector la posibilidad de conocer los orígenes de sus personajes favoritos. Hemos visto esta táctica en <b>Star Wars</b>, <b>Star Trek</b>, la serie de <b>Las Fundaciones</b>, el universo de <b>Dune</b> y próximamente en <b>BattleStar: Galactica</b>.<br /><br />Pero no perdamos de vista que esto de escribir una precuela viene de lejos. A riesgo de ser tachado de hereje, diré que todos los textos relativos a la infancia de Jesucristo tienen este origen: la necesidad del público de saber más de su personaje favorito y apenas se citan en los Evangelios canónicos.<br /><br />Opción 2: Reescribimos la historia pero contada desde otro punto de vista, cosa que podríamos llamar "paracuela", por lo de "secuela paralela" o más genéricamente, "spin-off". Los casos más flagrantes en la ciencia ficción han sido la <b>Segunda Trilogía de las Fundaciones</b>, a cargo de los <i>3B'Killers</i> (Benford, Bear y Brin), que nos narran las aventuras de Hari Seldon y sus amigos o bien la inacabable serie de <b>Ender</b>, de Orson Scott Card, con novelas como <b>La sombra de Ender</b>, <b>La sombra del gigante</b>, etc.<br /><br />En televisión, tenemos algunas de las series de las franquicias de <b>Star Trek</b>, como <b>Star Trek: La Nueva Generación</b>, <b>Star Trek: Espacio Profundo 9</b> y <b>Star Trek: Voyager</b>, o <b>Torchwood</b>, "spin-off" y anagrama de <b>Doctor Who</b>.<br /><br />Opción 3: Resurrecciones milagrosas, que es cuando los guionistas se cargan un personaje pero la insistencia del público es tal que hay que recuperarlo sea como sea. Entonces o se lo resucita directamente o bien se lo hace pasar por su hermano gemelo o se recurre a un universo paralelo. Lo que haga falta. Tal es el caso de las historias de <b>Sherlock Holmes</b> en que Conan Doyle, harto de su personaje decide matarlo, pero a insistencia del público, no le queda más remedio que resucitarlo.<br /><br />En televisión, tenemos el caso del personaje de <b>Star Trek: La Nueva Generación</b>, Tasha Yar, que es revivido en forma de hija romulana mala malísima, Before (B4), alter ego del comandante Data o el mismísimo James T. Kirk, devuelto a la vida gracias al Nexus en <b>Star Trek: Generaciones</b>.<br /><br />Aunque tal vez el caso más conocido de la ciencia ficción cinematográfica sea el de <b>Star Wars</b>, en el que tanto Yoda como Obi-Wan Kenobi aparecen después de muertos como espectros luminosos y campan a sus anchas por la pantalla dando consejos y desfaciendo entuertos.<br /><br />Opción 4: El bucle temporal, en el que un personaje del pasado aparece en el futuro o viceversa y que es uno de los trucos más manidos de la ciencia ficción. Recientemente podemos ver un caso de estos en <b>Star Trek XI</b>, con un Spock del futuro conviviendo con un Spock recién salido de la Academia de la Flora Estelar.<br /><br />Opción 5: El Universo paralelo, en el que nos sacamos una realidad alternativa de la manga en la que los acontecimientos no han sucedido igual que en nuestra línea de la historia. Así, podemos recuperar a la esposa original del Comandante Sisko en <b>Star Trek: Espacio Profundo 9</b>.<br /><br />O podemos leer atónitos cómo el conocido cirujano ruso Ysak Asimov es un doctor multidisciplinar que igual te opera de almorranas como realiza un delicado transplante de corazón, en <b>La llegada de los gatos cuánticos</b>, de Frederik Pohl.<br /><br />Opción 6: El simulador holográfico, que es una sala que permite recrear cualquier ambiente y personaje de manera holográfica. Así, en <b>Star Trek: La Nueva Generación</b>, Stephen Hawkings (el de verdad) puede tener una partidita de póker con el comandante Data, Albert Einstein y Sir Isaac Newton.<br /><br />Opción 7: En realidad no estaba muerto, sólo me escondía, situación que podemos ver también en <b>Star Trek: La Nueva Generación</b> (serie prolífica en Deus ex machina) con el personaje del doctor Soong, el padre de los androides Data y Lore.<br /><br />Opción 8: Que entren los clones, que es cuando uno de los personajes es clonado y se lo vuelve súbitamente unas cuantas décadas más joven. Es el argumento de <b>Star Trek: Némesis</b>, cuando el Capitán Jean-Luc Picard debe enfrentarse a un alter ego más joven, educado por los remanos, tras vivir una vida de perros en las minas de dilitio romulanas.<br /><br />Opción 9: Fallo del transportador, que permite en unas condiciones excepcionales duplicar una persona en dos seres idénticos, como le sucede en uno de los episodios de <b>Star Trek: La Nueva Generación</b> al comandante Rikard, cuyo alter ego acaba interviniendo posteriormente en <b>Star Trek: Espacio Profundo 9</b>.<br /><br />En fin, podría seguir pero tampoco quiero aburrir. La cantidad de giros argumentales ideados por los guionistas nunca dejará de sorprenderme.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-1423582070581295910?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net1tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-50626894458019805332009-05-22T17:58:00.002+02:002009-05-22T18:00:26.405+02:00La conspiración alejandrina / Terry BissonEn <b>La conspiración alejandrina</b>, de Terry Bisson encontramos un extraño mundo futuro, muy similar al actual pero también muy diferente. El autor recurre a la técnica de mostrarnos hechos extravagantes, casi surrealistas, para producir la extrañeza que a un visitante del pasado le producirían ciertas cosas.<br /><br />El autor combina ideas futuristas más o menos factibles con otras prácticamente pertenecientes al reino de la fantasía. Entre las primeras, rastreadores programados con peculiares rutinas de autoaprendizaje, coches eléctricos supuestamente alimentados por ondas (o por algo parecido) o fármacos que alargan la vida a costa de ralentizar el metabolismo.<br /><br />Algunos fenómenos existen ya hoy día y han sido exagerados hasta el extremo. Por ejemplo, los excavadores de montañas de basura, que buscan vetas de materiales aprovechables. O unos servicios de atención al público completamente automatizados y tan saturados (o más) que los de hoy día.<br /><br />Tal vez el más espeluznante es el tema central de la novela: la saturación de productos culturales. Nuestra generación postindustrial ha producido una cantidad ingente de obras de arte, de mayor o menor calidad, pero en cualquier caso, en grandes volúmenes. Hemos heredado la literatura, la pintura o la música de siglos anteriores, pero el siglo XX ha producido más de todo ello que todo lo que existía hasta entonces. Y el siglo XXI no parece discurrir por derroteros diferentes.<br /><br />Hasta las bibliotecas deben podar periódicamente sus contenidos, ya que su espacio es limitado y cada vez se editan más libros. Eso sin poder eliminar una serie de obras clásicas consideradas "inmortales" o "imprescindibles". Otro tanto sucedería con las pinacotecas o los bancos de discos y con las filmotecas.<br /><br />En la <b>conspiración alejandrina</b>, este "expolio" ha sido sistematizado y es llevado a cabo por el propio gobierno. La única manera de dejar espacio vital a las nuevas producciones artísticas es ir eliminando buena parte de las anteriores, con todo lo que ello conlleva de pérdida y de trauma.<br /><br />En cualquier caso, el problema no es tanto el conocimiento, que puede digitalizarse y almacenarse en cantidades ingentes gracias a la superminiaturización de componentes electrónicos y de memorias alcanzado en la actualidad y sobre el que todavía no se ha escrito la última palabra, sino el almacenamiento de los originales.<br /><br />El arte, hasta hoy día, requiere la preservación de los originales. Un Picasso y su copia pueden ser idénticas hasta el último detalle, pero mientras que una valdrá una fortuna, la otra no dejará de ser una reproducción. Tal vez preservar el arte de las generaciones futuras requiera abandonar los soportes analógicos definitivamente o bien descartar la idea del valor incalculable del original.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-5062689445801980533?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-22288695135314107822009-05-15T10:45:00.001+02:002009-05-15T10:45:40.235+02:00Historias imposibles / Zoran Zivkovic<b>Historias imposibles</b>, del escritor Zoran Zivkovic, es una colección de relatos fantásticos muy sui generis. Porque, para empezar, ¿cómo catalogar estos relatos? Algunos son claramente ciencia ficción, otros parecen más bien fantasía y algunos son casi realismo mágico, pero en el fondo no son fácilmente clasificables.<br /><br />Cada relato es, de facto, una especie de <i>fix-up</i> de relatos breves relacionados vagamente en el relato final (en algún caso, en el inicial), de manera más o menos consistente.<br /><br />Uno de los elementos característicos de Zivkovic es el frecuente empleo de la autoreferencialidad, ya que el propio autor y el relato aparecen como sujetos activos de la narración, con mayor o menor acierto, es decir, a veces un tanto gratuitamente.<br /><br />Pero tal vez lo más interesante y fresco de esta colección de relatos es cómo una idea fantástica, a veces ciertamente descabellada, se introduce en la anodina normalidad con aparente sencillez. Ése es, posiblemente, el rasgo diferencial de la prosa de Zivkovic.<br /><br />En cuanto a los temas, son frecuentes los viajes en el tiempo, la aparición de personajes sobrenaturales (Dios, el Diablo), algún que otro alien despistado, autistas geniales o bibliotecas imposibles, con un cierto toque borgesiano.<br /><br />En definitiva, nada totalmente rompedor, pero sí bastante diferente de la ciencia ficción anglosajona al uso. Espero poder leer más cosas de Zivkovic en el futuro y recomiendo este libro a los amantes del género.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-2228869513531410782?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-33107274529380658442009-05-14T11:46:00.001+02:002009-05-14T11:46:47.124+02:00Señales del futuroTambién este fin de semana he ido a ver la película <b>Señales del futuro</b> que, en general, me ha gustado bastante, a pesar de algunos detallitos poco convincentes.<br /><br />El argumento consiste en que cincuenta años en el pasado, en la inaguración de una escuela, se entierra una cápsula del tiempo con dibujos realizados por los niños de la época. Una misteriosa niña, en vez del clásico dibujo futurista, deja en la cápsula una hoja repleta de números que caerán, aparentemente por casualidad, en las manos de un profesor de astrofísica del futuro.<br /><br />Los números contienen información de tragedias sucedidas a lo largo de los cincuenta años, incluyendo algunas que todavía no han pasado. El profesor, arriesgando su propia vida, tratará de detenerlas. Hay que reconocer que las escenas de las catástrofes son verdaderamente impactantes y que ponen los pelos de punta.<br /><br />A la trama, se añaden unos visitantes misteriosos que parecen tener la clave de lo que va a suceder en el futuro y cuyas intenciones se ven bastante claras ya antes de la conclusión de la película.<br /><br />En general la película es interesante, no aburre en absoluto y tiene unos efectos especiales bastante logrados. No obstante, tanto el debate sobre el libre albedrío como la conclusión -demasiado clasicona para mi gusto-, con múltiples referencias religiosas, enturbia un poco la trama en general.<br /><br />No obstante algunos pequeños detalles, la película es muy espectacular y no deja indiferente, siendo una gran historia de ciencia ficción, con todos los elementos clásicos de ésta, aunque no los desvelaré aquí para no estropear el final.<br /><br />Sólo un último detalle de una cierta mala leche: los conejos que se llevan al final los niños, ¿son un simple regalo o futura comida?<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-3310727452938065844?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-20978771334070229342009-05-13T09:39:00.000+02:002009-05-13T09:40:01.793+02:00Refundando Star TrekEl sábado pasado fui a ver la nueva película de <b>Star Trek</b>, titulada simplemente así: <b>Star Trek</b>, siendo ésta la undécima de la saga y la primera con aires de refundación del universo de la Federación.<br /><br />La verdad es que la película en sí me gustó bastante. Muchos guiños a los <i>trekkies</i> de toda la vida, buenos efectos especiales, un malo muy malo y unos jóvenes héroes que no respetan demasiado ni normas ni convencionalismos. Vaya, en la línea de siempre, aunque tal vez con algunos detallitos que le insuflan más interés a la nueva saga.<br /><br />Uno de ellos es el cambio de la línea temporal. Al parecer los responsables del universo <i>trekkie</i> han decidido que el lastre de continuidad que pesaba sobre la serie era excesivo y han decidido aplicar aquello del borrón y cuenta nueva. Lo que suceda a partir de ahora, será otra línea temporal, cosa que siempre les permite recuperar la antigua si las cosas no van bien, o desarrollar nuevas ideas.<br /><br />El hecho de que el director de la película no sea el clásico director ligado a la franquicia, pero tenga experiencia en series de éxito (<b>Perdidos</b>) también ha servido para aportar aires nuevos a una saga que había entrado tal vez en una cierta decadencia.<br /><br />Por lo que respecta a los actores, el reparto me parece muy interesante y creo que podremos ver cosas nuevas, como la insinuada relación entr Uhura y Spock, quien es mucho más humano que en la serie original, o una relación más tensa entre Kirk y Spock.<br /><br />En fin, dos horas plagadas de efectos especiales, guiños a los clásicos, toquecillos de humor y una cierta intriga por saber cómo se van a desarrollar las cosas. En el balance negativo, tal vez le falta un poco de garra a la hora de mostrar los sucesos más trágicos y algunas escenas son tan absolutamente increíbles que cuesta no mostrar una cierta sonrisa benevolente.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-2097877133407022934?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net4tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-44590619371302901732009-04-29T13:30:00.000+02:002009-04-29T13:31:10.035+02:00Jugando con el tiempoMe estoy leyendo la colección de relatos <b>Historias imposibles</b> de Zoran Zivkovic y me está resultando muy amena. Concretamente, me ha llamado la atención el primer conjunto de relatos, "Los regalos del tiempo" ("Vremenski darovi", 1997). Se trata de un conjunto de relatos enlazados por una temática y un personaje común, relacionados con el tiempo.<br /><br />¡Ah, el tiempo! ¡Han corrido tantos ríos de tinta a lo largo de la historia sobre esta cuestión! Y la ciencia ficción ha hecho de la cuestión temporal uno de sus tótems más emblemáticos.<br /><br />Zivkovic nos presenta un extraño personaje capaz de manipular el tiempo, virtud que utiliza -en principio- para ayudar a las personas, pero que vistos los resultados, acaba llegando a la conclusión que, con determinadas cosas, mejor no jugar.<br /><br />Así pues, nos plantea diversas situaciones, como la futilidad de la muerte por una idea, la problemática de conocer el momento exacto de tu muerte, el saber si aquello por lo que has estado sacrificando tu vida merecía o no la pena y sobre lo terrible que puede ser no poder influir en la historia o, justo lo contrario, la inutilidad de cambiar un hecho trágico después de haber sufrido durante mucho tiempo las consecuencias de dicho trauma.<br /><br />Las escenas, más que relatos, contenidos en "Los regalos del tiempo" nos muestran una regalo envenenado, una manzana de la discordia, el clásico "vigila con lo que deseas porque podría hacerse realidad".<br /><br />Contiene una serie de reflexiones sobre la mortalidad y sobre cómo el paso del tiempo afecta a nuestras vidas y sobre lo absurdo que puede resultar querer cambiar las cosas.<br /><br />Ello me recuerda inevitablemente a un maravilloso capítulo de <b>Star Trek: La Nueva Generación</b>, titulado "El tapiz" en que se especula acerca de esta situación: ¿qué hubiera pasado si en mi juventud hubiese sido más reflexivo y no hubiese cometido ciertos errores fatales?<br /><br />La conclusión está en la misma línea que "Los regalos del tiempo": somos lo que somos gracias a las decisiones tomadas en el pasado. Somos hijos del tiempo y de nuestro pasado y querer cambiar eso, es como alterar nuestra propia esencia.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-4459061937130290173?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-38897231420488726492009-04-24T13:02:00.001+02:002009-04-24T13:03:57.890+02:00Un buen escritor nunca muereSe está volviendo un fenómeno cada vez más habitual en el mundo literario esto de dejar obras póstumas inacabadas que alguna inteligente editorial se encargará de concluir, ya sea mediante un "negro", ya sea mediante algún otro escritor del mundillo.<br /><br />Ya vimos lo que sucedió en el ámbito cinematográfico con <b>IA</b> de Kubrick / Spielberg. Ahora algo parecido pasa con un par de obras incoclusas del malogrado Michael Crichton. Una, es una novela histórica de piratas auténticos que está prácticamente acabada; la otra, al parecer, es un <i>techno thriller</i> de los suyos que apenas está embastado y que, seguro, seguro, aparecerá un día de éstos concluído y con su firma.<br /><br />Ha habido más casos. Uno de ellos fue la obra inconclusa de <b>Hacia la Fundación</b> que dejó inconclusa el escritor norteamericano Isaac Asimov pero que apareció bien acabadita, como no podía ser de otra manera. El filón Asimov sigue vendiendo incluso hoy en día, así que no íbamos a perdernos una de sus novelas y menos una del universo de la Fundaciones por el pequeño e insignificante detalle del fallecimiento del autor.<br /><br />Quienes tal vez mejor han sabido explotar el filón de obras post-mortem ha sido Kevin J. Anderson y Brian Herbert, hijo este último de Frank Herbert, autor de <b>Dune</b> y de cinco secuelas más. El dúo Anderson / Herbert nos ha venido obsequiando desde entonces con un montón de tochos ambientados en el universo de Dune y ahora nos ofrece la conclusión de la saga.<br /><br />La anotaciones del autor necesarias para concluir "satisfactoriamente" esta novela-río apareció misteriosamente en una caja fuerte del legado del autor, justo a tiempo para ofrecernos un montón de secuelas y de precuelas y de exprimir bien exprimida la gallina de los huevos de oro.<br /><br />Tampoco podemos condenarlos por ello. Algunos autores fueron verdaderos expertos en exprimir todo lo exprimible en vida, como fueron Isaac Asimov o Arthur C. Clarke, así que no debiera extrañarnos este comportamiento "póstumo".<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-3889723142048872649?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net1tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-15294610621916962062009-04-22T17:53:00.000+02:002009-04-22T17:54:16.464+02:00La frágil memoriaMe estoy releyendo la colección de relatos de Ursula K. LeGuin, <b>Las doce moradas del viento</b>, cosa que se está demostrando que era muy necesaria porque me estoy dando cuenta que apenas si recordaba nada de nada de la primera vez que lo leí, hace quince años.<br /><br />Mucho ha llovido desde que Miquel Barceló entró en el aula de Telecomunicaciones en que estudiaba por aquel entonces y me dejó unos pocos libros de ciencia ficción, entre los que estaba esta magnífica colección de relatos de LeGuin que aún no había leído y que él consideraba imprescindible que debía leer. Y por ello le estaré siempre muy agradecido.<br /><br />En aquella época mis gustos en ciencia ficción eran limitados y se limitaban a unos pocos autores: Asimov, Clarke, Herbert, Heinlein o Card. No había leído nada de LeGuin, ni de Tiptree, ni de Dick y apenas había caído en mis manos algún relato esporádico de Bradbury o de Silverberg.<br /><br />LeGuin fue un descubrimiento. Especialmente porque a mí, por aquel entonces, la fantasía no me gustaba en absoluto y, para que os hagáis una idea, le tenía una manía patológica a <b>El Señor de los Anillos</b>, libro que me juré que jamás leería. Cómo cambian las cosas.<br /><br />Sin embargo, algo de aquellos resabios han perdurado. Debo reconocer que la fantasía heroica o la fantasía oscura, salvo unas pocas excepciones, no me atrae especialmente y que prefiero aquello que puede ser explicado racionalmente, aunque sea traído por los pelos (léase: ciencia ficción).<br /><br />Tampoco el terror me atrae especialmente. No tanto por la componente fantástica, sino porque soy muy aprensivo. Recuerdo que cuando vi <b>Señales</b> estuve una larga temporada con un vaso de agua bien a mano...<br /><br />Volviendo a <b>Las doce moradas del viento</b>, es curioso que el único detalle que recordaba perfectamente es una breve referencia a los empastes de muelas en el relato "Abril en París". Nada más de la magnífica serie de relatos que componen esta notable antología. La memoria, además de frágil, es ciertamente caprichosa.<br /><br />Por eso son buenas las relecturas. Porque nos vuelven a presentar relatos que, a lo mejor en su día no nos gustaron o no entendimos o, al revés, narraciones que por aquel entonces sobrevaloramos.<br /><br />El problema es que con tal cantidad de lecturas pendientes debido al marasmo de publicaciones de género que rebosan en mis estanterías, es difícil hacerle un huequecito a las relecturas. Aun así, es necesario releer los clásicos, que por algo lo son.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-1529461062191696206?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net1tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-30043917457063096212009-04-20T11:42:00.002+02:002009-04-20T11:44:57.434+02:00El gigante varado: J. G. BallardNos ha dejado James Graham Ballard (1930-2009), escritor británico de ciencia ficción conocido en todo el mundo, autor de obras tan emblemáticas como <b>La sequía</b>, <b>El mundo de cristal</b>, <b>Rascacielos</b>, <b>Vermillion Sands</b>, <b>Playa terminal</b> o <b>Super-Cannes</b>.<br /><br />Sin ser inicialmente de mis escritores favoritos, se ha ido abriendo un hueco en mis preferencias literarias poco a poco. Lo que más he valorado de él es esa magnífica capacidad de creación de imágenes, a medio camino entre la fantasía y el puro onirismo, que generaban unos mundos muy propios de su imaginación y totalmente incomparables.<br /><br />En los últimos tiempos estaba bastante preocupado por un cierto fenómeno urbano, el de las urbanizaciones de lujo, mundos cerrados y herméticos aislados del mundo "real", que constituían verdaderas islas de "hipercivilización" que no dejaban de estar a un paso de la barbarie a la que se las rascaba un poco.<br /><br />Pero sin duda alguna, yo me quedo con el gigante varado y desmantelado, las extrañas criaturas de los desiertos que él imaginó, los escultores de nubes, las selvas cristalizadas, las reflexiones sobre la civilización o los extraños adolescentes hiperviolentos ocultos tras una pátina de sofisticación.<br /><br />El mundo de J. G. Ballard es riquísimo y se nutre de múltiples fuentes: de países exóticos, de viajes en avión, de los mitos de nuestra cultura moderna y también, aunque en un muy menor medida, de la ciencia ficción clásica, que nunca recibe un tratamiento que pudiéramos catalogar como de "clásico" de la mano de Ballard.<br /><br />Se ha ido otro gran referente literario moderno. Cada vez quedan menos y somos un poco más huérfanos. Afortunadamente, nos queda su obra, que podremos seguir disfrutando por toda la eternidad.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-3004391745706309621?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-80099353200566808682009-04-16T17:20:00.001+02:002009-04-16T17:20:37.667+02:00Las amenazas de nuestro mundoIsaac Asimov tiene un interesante ensayo publicado titulado <b>Las amenazas de nuestro mundo</b> en que analiza las distintas amenazas que puede sufrir la Tierra y la Humanidad a diferentes niveles de gravedad. Naturalmente, las catástrofes cósmicas se encuentran dentro de las más graves.<br /><br />No obstante, este tipo de reflexiones no siempre son propias de la ciencia ficción. A veces son de rabiosa actualidad. Dejando aparte amenazas que se han convertido en "clásicas", como catástrofes ecológicas del calibre de la desaparición de la capa de ozono o del cambio climático global, hay algunas posibilidades, que han sido llevadas incluso al cine que ponen los pelos de punta.<br /><br />Por ejemplo: una supererupción volcánica. La activación en cascada de una serie de supervolcanes nos complicaría notablemente la vida. A parte de las zonas directamente afectadas por la lava o por la sismicidad, las cenizas que se inyectarían a la atmósfera podrían generar algo parecido a un pequeño invierno nuclear y enfriar notablemente la superficie de la Tierra, al verse reflejado un porcentaje mayor del habitual de la luz solar incidente.<br /><br />Por ejemplo: el impacto de un meteorito o de un cometa. Incluso uno relativamente pequeño, si impactase en el momento adecuado en el lugar equivocado podría provocar un sidral más que considerable. Imaginaos qué sucedería si en plena escalada bélica entre la India y Pakistán, o entre Corea del Norte y Estados Unidos, un objeto de origen desconocido impactase en uno de estos territorios. La verdad es que es una posibilidad bastante inquietante, máxime cuando ha estado a punto de suceder ya en alguna ocasión.<br /><br />Por ejemplo: una supernova cercana. Sería una gran alegría para los astrónomos, pero me temo que duraría poco. La cantidad de radiación que recibiríamos sería suficiente como para freírnos. Tal cosa es poco probable, aunque no imposible, en absoluto.<br /><br />Por ejemplo: la inversión de los polos magnéticos, algo que según algunos científicos podría ser inminente. El problema no es tanto la inversión en sí (que dejaría obsoletos muchos mapas geomagnéticos) sino que ésta suele llevar aparejada una disminución de la intensidad de la magnetosfera, por lo que los chorros de partículas cósmicas llegarán con más facilidad a la superficie de la Tierra.<br /><br />Por ejemplo: una variación, tanto al alza como a la baja de la radiación solar. La primera, podría conducirnos a un escenario dantesco. La segunda, a una glaciación forzada. En cualquier caso, ninguna de ambas perspectivas es demasiado halagüeña.<br /><br />En fin, que si queremos escurrirnos el cerebro y pensar en lo que puede ir mal, de posibilidades hay para todos los gustos.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-8009935320056680868?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-38423330720761326322009-04-07T18:04:00.001+02:002009-04-07T18:04:43.626+02:00Sterling y el futuro de la ciencia ficciónBruce Sterling comentaba recientemente en una entrevista que el escritor de novelas de ciencia ficción será pronto algo del pasado. Que si uno lee sobre un futuro muy certero, acaba siendo infeliz y que la gente necesita tanto a los profetas como a los brujos o a los curanderos. De aquella manera, vamos.<br /><br />Su parte de razón tiene. Hace cincuenta años, hablar del futuro podía ser esperanzador. La ciencia y la tecnología todavía eran benegloriadas y la idea de que un mundo mejor era posible, construible a partir de la razón y del progreso era algo comúnmente creído. Pero los tiempos han cambiado.<br /><br />La tecnología nos ha mostrado algunas de sus terribles caras: contaminación, destrucción de ecosistemas, crisis energéticas, accidentes nucleares, el agujero de la capa de ozono, el calentamiento global, etcétera. Y el futuro racional no se ve como algo muy factible que digamos.<br /><br />El escritor de ciencia ficción o se escapa a un futuro muy lejano, en el que las cosas, a fin de cuentas, son muy similares a la actualidad o se limita a concentrarse a unos pocos años vista en el que aparecen unos cuantos cachivaches tecnológicos que, al acabar la novela, posiblemente ya se estarán comercializando, tal es la velocidad a que progresa la técnica.<br /><br />Pero sobre todo, yo creo que casi todo está ya inventado. Aquello de "nada nuevo bajo el sol". Es muy difícil encontrar algo original en el enorme magma de ideas que ha desarrollado la ciencia ficción a lo largo de todo un siglo. Y, seamos realistas, lo que no es original, nos aburre.<br /><br />Es normal, pues, que exista un cierto agotamiento de las formas y de las temáticas dentro del mundillo, que se ha hecho pequeño a todas luces.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-3842333072076132632?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net2tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-46379037126209995352009-04-03T12:53:00.001+02:002009-04-03T12:53:34.775+02:00Elfos y robots: dos caras de la misma monedaEn la literatura fantástica es común ver ideas que se repiten. Lo que no es tan común es ver dos ideas similares que formalmente no tienen nada que ver con una naturaleza e inquietud común. Tal es el caso de dos razas imaginarias de personajes, de orígenes dispares y que aparentemente no tienen nada en común: los elfos y los robots.<br /><br />Los elfos son unas criaturas míticas, que nacen del folklore centro y norte europeo y que se han difundido por el imaginario colectivo de toda la Humanidad. Habitan en bosques, montañas, cuevas, alejados del mundo de los hombres pero con quienes acaban teniendo algún tipo de relación tangencial. Son, tal vez, antiguas deidades o manifestaciones de genios de la naturaleza en una época en que no existían las grandes religiones monoteístas.<br /><br />La última evolución importante que han sufrido los elfos en la literatura tal vez sea de la mano de J.R.R. Tolkien en su sorprendente mundo, descrito en novelas como <b>El Señor de los Anillos</b> o <b>El Silmarillion</b>. En éstas, los elfos son una especie de raza angelical, dotados de gran belleza tanto física como mental, inmortales y aparentemente perfectos.<br /><br />Aún así, no pueden dejar de sentir fascinación por los imperfectos y mortales humanos, a quienes adoptan como una especie de hermanos pequeños a quienes deben proteger a toda costa, debido a su bondad innata y no tanto porque así lo hayan decidido racionalmente. No en vano, Tolkien los metaforiza como una especie de ángeles de la guarda judeocristianos.<br /><br />Y así llegamos a otra rama de la literatura fantástica que aparentemente nada tiene que ver con la fantasía heroica: la ciencia ficción. Concretamente, los robots asimovianos. Isaac Asimov, cansado de que las máquinas siempre adoleciesen del clásico "complejo de Frankenstein", o sea, de que fuesen los malos de la película, decide introducir un tipo de robot diferente: el robot bueno.<br /><br />Algunos de sus primeros relatos de robots van claramente en esta dirección, con robots-niño o robots-niñera. Pero para protegerse completamente de cualquier tendencia corruptora, incorpora a los robots en su programación básica una ética simplificada basada en las conocidas 3 leyes de la robótica:<br /><br /><i>Primera ley: Un robot no puede dañar nunca a un ser humano ni permitir que éste resulte dañado.<br /><br />Segunda ley: Un robot debe obedecer las órdenes que le dé un ser humano, salvo cuando ello entre en contradicción con la primera ley.<br /><br />Tercera ley: Un robot debe proteger su existencia salvo cuando ello entre en contradicción con la segunda o la primera ley.</i><br /><br />Algunos han visto en las tres leyes una especie de código deontológico del buen esclavo y no les falta razón en ello. Pero no creo que ésta fuese la intención inicial del Buen Doctor. Yo más bien creo que intentó obtener un código de conducta racional y racionalizado de lo que debería ser un buen robot, útil a los humanos y que no les inspirase el clásico terror por la máquina.<br /><br />Pero el posterior desarrollo literario parece conducir al mismo camino que con los elfos protectores: a una especie de raza angelical que se dedica a servir y proteger a los seres humanos a toda costa. En una evolución posterior, incluso aparece una nueva raza de robots que obedecen a una nueva ley -la ley cero- superior a las otras tres leyes básicas, que reza:<br /><br /><i>Ley cero: Un robot no puede dañar a la Humanidad ni permitir por inacción que la Humanidad resulte dañada.</i><br /><br />De esta manera, se produce una generalización del concepto del bien y del mal en los robots. Ya no se trata de proteger a todos y cada uno de los seres humanos a toda costa, sino que es la Humanidad, como entidad colectiva superior lo que debe ser protegido, ya que ello redundará en beneficio de todos los seres humanos, o al menos, de una gran mayoría.<br /><br />Pero al igual que el exceso de proteccionismo de los elfos acaba siendo malo, el exceso de celo de los robots para con los humanos produce sociedades robóticas en la que los humanos, lejos de ser simplemente los amos de los esclavos, se han convertido en sus propias víctimas, ya que la dependencia de éstos es tan grande que sin ellos, su cultura carecería de sentido, como puede verse en los mundos espaciales de Aurora y, sobre todo, de Solaria, en donde los robots derivan a una cultura latifundista e hiperindividualista.<br /><br />Así pues, en cierta manera, los robots acaban retirándose del primer plano de la historia de la Humanidad por su propio bien. Es evidente que ésta no era la intención inicial de Asimov cuando empezó a escribir sus relatos de robots, pero es a la conclusión a la que debió llegar cuando decidió fundir la serie de los robots con la serie de las Fundaciones en <b>Los límites de la Fundación</b>.<br /><br />Tal vez el caso más extremo se dé en <b>Los Humanoides</b>, de Jack Williamson, en la que una raza de robots ultraprotectores acaban esclavizando a la Humanidad a pesar de las buenas intenciones iniciales de protegerla.<br /><br />Tanto en elfos como en robots podemos ver cómo se cumple aquella famosa sentencia que dice que el Infierno está lleno de gente que tenía buenas intenciones.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-4637903712620999535?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-1054159986589532682009-03-13T09:49:00.002+01:002009-03-13T09:52:57.294+01:00Lento, largo, largettoContinuando en la línea del anterior post, parece que los escritores de ciencia ficción prospectiva no son especialmente buenos predeciendo el futuro, fenómeno que ya se ha tratado en multitud de lugares. Pero uno no deja de preguntarse cómo de esquivo puede ser el futuro para no poderlo aprehender más que por los pelos.<br /><br />Así, hace apenas una década, el fenómeno de la telefonía móvil acababa de estallar. Un lustro antes, sólo los más tecnoforofos disponíamos de teléfono móvil y la gente nos miraba mal cuando utilizábamos en público el aparato. Hoy día, los niños pequeños han desarrollado dos superpulgares preparados para el envío masivo de SMS a sus compañeros de patio.<br /><br />Pero el futuro maravilloso parece que no acaba de llegar. ¿Dónde está el supercoche del futuro, de conducción automática? No digo ya que tenga que volar, pero almenos nos podría llevar a los sitios sin esfuerzo y con gran seguridad, evitando los atascos y permitiéndonos gozar del paisaje. De acuerdo, los GPS ya han conseguido el increíble logro que los más patosos seamos capaces de atravesar una gigantesca conurbación sin tener que ser rescatados por el ejército, pero la cosa todavía está en pañales.<br /><br />Asimismo, aunque los ordenadores lo controlan todo, seguimos muy lejos de dos grandes metas que nos había prometido la ciencia ficción: la computación cuántica y la inteligencia artificial. En lo primero, acaban de desarrollar un circuito integrado más o menos fiable... ¡de 2 qubits! Vaya, que la cosa aún está muy, muy verde.<br /><br />En cuanto a la inteligencia artificial, no debemos temer porque un ordenador esquizofrénico nos desconecte la hibernación en un viaje interplanetario. Primero, porque dudo que le confiasen esa tarea a las actuales IAs; segundo, porque no tenemos técnicas de hibernación; y tercero, porque tampoco tenemos viajes interplanetarios.<br /><br />A lo máximo que llegamos es a alguna idea loca de crear un hotel orbital, al que sólo podrían acudir los más ricos del planeta, posiblemente de contemplar sus rostros llenos de arrugas bajo la interesante óptica de la ingravidez. Poco más.<br /><br />Tampoco tenemos base lunar permanente, ni viaje a Marte, ni ascensor espacial... a ver, desengañémonos, en muchos lugares del planeta la gente se muere todavía de hambre o causa de una disentería. No hemos sido capaces de derrotar al Sida o al cáncer todavía y parece ser que los antibióticos están empezando a perder efectividad.<br /><br />Tal vez hayamos secuenciado el genoma humano, pero aún no sabemos bien bien cómo funciona. Cuanto más descubrimos, más cuenta nos damos de lo poco que sabemos. Y nuestra avanzada tecnología no ha sido capaz de desarrollar técnicas efectivas para luchar contra el cambio climático global.<br /><br />No tenemos veleros solares espaciales, ni grandes centrales solares en el espacio que transmitan la energía a la Tierra mediante microondas, ni grandes centrales de fusión termonuclear, ni pastillas contra la calvicie.<br /><br />En fin, que a pesar de los muchos avances habidos en las últimas décadas, uno no deja de sorprenderse de lo mucho que son capaces de imaginar los escritores de ciencia ficción en comparación con lo lento que va el desarrollo de las tecnologías correspondientes en el mundo real.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-105415998658953268?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-12731389535941098612009-03-11T10:22:00.002+01:002009-04-03T13:37:24.571+02:00Del 2001 al 2009Aunque la ciencia ficción es mucho más que simple prospectiva futurista, hay que reconocer que algunas obras del género rompen moldes y nos acercan al futuro mucho más de lo que incluso la realidad se entozudece en mostrarnos.<br /><br />Tal es el caso de <b>2001. Una odisea en el espacio</b>, obra maestra cinematográfica de Stanley Kubrick, novelada por el escritor Arthur C. Clarke que, de un plumazo y como quien no quería la cosa, nos mostró algunos de los logros de principios del siglo XXI como algo realmente natural ya por aquel entonces.<br /><br />Me refiero a cosas como una estación espacial habitada (por cierto, de una tecnología muchísimo más avanzada que la ISS actual, pues gracias a su carácter rotatorio era capaz de simular una cierta gravedad artificial), pantallas planas, máquinas sofisticadísimas de inteligencia artificial (<i>Buenos días, Dave. ¿Una partidita de ajedrez?</i>), máquinas que leen los labios o videoconferencias.<br /><br />Aún nos queda por conseguir una nave interplanetaria más o menos efectiva, una base lunar permanente, una verdadera estación espacial, vuelos rutinarios a ésta, un HAL que cante <i>'Daisy, Daisy'</i> y unas cuantas cosillas más.<br /><br />Las películas de ciencia ficción de hoy en día parece que a lo máximo que llegan es a diseñar una interface basada en mover las manos en el aire como si tuviésemos espasmos, cosa que ha sido más o menos copiada por alguna marca de sistemas operativos para ofrecernos entornos gráficos supuestamente avanzados. En fin...<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-1273138953594109861?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-77846560409964995392009-03-09T18:55:00.002+01:002009-03-09T19:01:10.022+01:00¿A qué sabe la materia oscura?A veces, no puedo evitar curiosear en alguno de esos programas sobre temas esotéricos que pululan por las ondas en casi todos los canales. Me divierte bastante que su gancho sea lo inexplicable. O mejor dicho, lo inexplicado, porque casi siempre quieren endosarnos alguna explicación más o menos peregrina de "su versión".<br /><br />Pero la ciencia produce mejores y más genuinos rompecabezas, increíbles enigmas, desde los ámbitos más comunes de la vida hasta los rincones más escondidos del cosmos.<br /><br />Por poner un par de ejemplos de cada: si todos los perros descienden del lobo, ¿cómo es posible que exista una diversidad genética tan enorme entre las diferentes razas de perro, máxime teniendo en cuenta que cuando un par de razas se cruzan, puede salir cualquier cosa del apareamiento? ¿De verdad un chihuaha desciende del majestuoso <i>Canis lupus</i>?<br /><br />Otro: ¿Qué demonios es la materia oscura? ¿De qué está hecha? ¿Cuánta cabe en un bolsillo? ¿A qué sabe? Y, peor todavía, ¿qué demonios es la energía oscura? ¿Se alimentan los lores Sith de ella?<br /><br />Bromas aparte, la ciencia es única generando todo tipo de nuevas preguntas y, por ende, de nuevos enigmas. Algo más tardía es la ciencia ficción a la hora de incorporarlos a su tejido narrativo, aunque hay excepciones.<br /><br />Por ejemplo, hace un cierto tiempo, se pusieron de moda los pares EPR, que es algo relacionado con la mecánica cuántica y la sincronicidad. Bien, pues poco tardó Frederik Pohl en hacerlos aparecer en una de sus novelas (<b>El mundo al final del tiempo</b>) dándoles, encima, un toque humorístico (¿Se acuerdan de Wan-To?).<br /><br />Pero hay enigmas científicos que no parecen haberse incorporado todavía demasiado en firme. Uno de ellos es la energía oscura, que tal vez es demasiado reciente. Supongo que es cuestión de tiempo.<br /><br />No es que crea que la ciencia ficción sea tan sólo tecnociencia prospectiva o novelada, pero al menos una parte de ésta sí que lo es y me gustaría ver un poco más de imaginación en el panorama literario.<br /><br />Por poner otro ejemplo, con la cantidad de descubrimientos habidos en la última década en genética o en neurociencias, no deja de ser algo doloroso ver como lo más sofisticado que se sacan de la manga algunos autores es el enésimo tipo de clon o algún refrito de las arcaicas teorías freudianas de la psique.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-7784656040996499539?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net2tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-19941623478173655272009-03-06T09:54:00.001+01:002009-03-06T09:54:59.011+01:00El shock del futuro en la ciencia ficciónAcabo de leer un interesante artículo de Julián Díez en <a href="http://www.literaturaprospectiva.com/" target="_blank"><b>Prospectiva</b></a>, titulado <a href="http://www.literaturaprospectiva.com/?p=573" target="_blank">El próximo encogimiento del mercado de cf</a>, que como siempre, hace reflexionar sobre el tema planteado y cuya atenta lectura os recomiendo encarecidamente.<br /><br />En él plantea uno de mis mayores "temores" sobre el futuro, no ya del género, sino de la literatura en general: la posible sustitución del libro clásico de papel por el nuevo formato de libro electrónico.<br /><br />Isaac Asimov tiene un magnífico ensayo en el que exalta las virtudes del libro clásico sobre las posibles ventajas que pudiera ofrecer el libro electrónico y llega a la conclusión que, de libros de papel, siempre habrá. Yo no soy tan optimista.<br /><br />Tal vez es que soy un poco chapado a la antigua y a pesar de que trabajo en una profesión -la informática- en la que se vive en cambio acelerado, soy un poco víctima del shock del futuro toffleriano y me aferro a los referentes tradicionales para no ser devorado por la vorágine, como el jinete en la onda del shock...<br /><br />Es indudable que el libro electrónico ofrece una serie de ventajas indiscutibles, a saber, contamina menos (no es necesario talar árboles para su elaboración), disminuye el espacio de almacenamiento de los contenidos, facilita el flujo de información y vuelve obsoletos conceptos tales somo saldos, gangas, incunables o descatalogados, tan temidos para el completista lector-acaparador de género.<br /><br />Pero también es innegable que el placer que ofrece una tranquila lectura de un cómodo libro de papel, la posibilidad de hojearlo (y de ojearlo), el podérselo llevar a cualquier lugar sin necesidad de preocuparse por recargar sus baterías también son ventajas a favor del formato tradicional.<br /><br />Aunque lo que siempre me ha preocupado más del libro electrónico no es la pérdida del fetichismo de acumular objetos de colección, sino la obsolescencia del saber. Quiero decir, que al final, todo el saber de la Humanidad tiende a almacenarse en formato electrónico. Un buen ejemplo de ello es internet, la mayor biblioteca del mundo de conocimientos.<br /><br />¿Se ha planteado alguien la desgracia que resultaría para la Humanidad una tormenta solar de grandes proporciones que inutilizase nuestros dispositivos electrónicos? Un libro siempre puede leerse. Basta con que haya luz suficiente. Pero un dispositivo electrónico es algo sumamente complejo que se sustenta en una tecnología muy sofisticada.<br /><br />De hecho, ya tenemos problemas de compatibilidad entre formatos entre documentos. Aquellos que teníamos cintas de cassette o de vídeo hemos tenido que pasarnos al formato digital de los CD o de los DVD y la carrera no parece haber concluido.<br /><br />Poder leer un documento de texto editado con un antiguo procesador de textos -eso suponiendo que el formato en que esté grabado sea todavía compatible con los que disponemos en nuestros ordenadores- puede ser algo digno de la arqueología. De hecho, se ha desarrollado toda una nueva disciplina del saber: la arqueoinformática.<br /><br />Así pues, con el tiempo, para evitar estos problemas, los contenidos se almacenarán en alguna red a fin de que no tengamos que preocuparnos por posibles evoluciones de formatos. Éstos se actualizarán automáticamente o se convertirán en estándares más o menos sucesivamente compatibles.<br /><br />Y aquí llegamos a tener todo el saber de la Humanidad centralizado en una red. No sólo un problema de seguridad, sino una terrible tentación para los estados o para ciertos corpúsculos a la hora de reescribir la historia, censurar informaciones o difundir ciertos conocimientos o noticias...<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-1994162347817365527?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net4tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-75845601407717212402009-02-25T12:48:00.000+01:002009-02-25T12:49:06.280+01:00Bebés jugando con cuchillos / Santiago Eximeno<b>Bebés jugando con cuchillos</b> es de esos libros curiosos, absorbentes y extraños, que no dejan indiferente a nadie tras su lectura. Para empezar, debo reconocer que tengo una especial debilidad por los escritos de Santiago Eximeno, especialmente por su narrativa breve, que encuentro deliciosa.<br /><br />Éste es de esos libros un poco al uso actual, con hibridaciones de género (no sabemos muy bien muchas veces si estamos ante un relato de ciencia ficción, de fantasía o de terror) y con elementos mestizos que Santiago Eximeno domina bastante bien.<br /><br />En "Propiedad Intelectual" estamos ante un relato de horror fantástico, un tanto alegórico, sobre la fagocitación de las ideas y la peculiar relación entre el escritor que las recibe y la "víctima" que las explica.<br /> <br />"F.A.Q." nos describe un mundo futuro (¿futuro?) mórbido y morboso, dominado por los omniscientes medios de comunicación unipersonales, extrapolación de las actuales tendencias "youtubísticas" de buena parte de los cyberpobladores, con situaciones límite verdaderamente espeluznantes.<br /><br />"Días de Otoño", <b>Premio Ignotus 2006</b> es uno de esos relatos que me ha encantado poder volver a leer. Trata sobre la vejez, la esperanza y sobre la última oportunidad de conseguir un "éxito" en la vida. Lo mejor, además del ambiente crepuscular que transmite, es su abierto final, que admite la doble interpretación.<br /><br />"Todo lo que siempre quiso" es otro viejo conocido que me ha impactado mucho más que la primera vez que lo léi. Trata de una pareja que está de vacaciones y que llega a un extraño pueblo del que aparentemente no puede escapar.<br /><br />En "El instante más triste", <b>I Premio Pasadizo Ciencia-Ficción</b>, es tal vez uno de los relatos más simples pero más impactantes de la recopilación y trata sobre el peculiar comportamiento de los humanos que están explorando un mundo con razas inteligentes. Demoledor y sin contemplaciones y me temo que claramente definitorio de la esencia humana.<br /><br />"Origami" <b>Premio Ignotus 2003</b> es un bello relato fantástico sobre dos seres alienados que aparentemente no tienen nada en común: un anciano dejado en una residencia que espera apaciblemente el final de sus días y un joven inquieto con un extraordinario don para el origami.<br /><br />"La hora de la verdad" es un relato con formato de documento explicativo sobre cómo afrontar la muerte. Lo que aparentemente empieza siendo algo bastante rutinario, nos acaba describiendo las extrañas y variopintas costumbres funerarias de un futuro próximo. Verdaderamente inquietante.<br /><br />"Zarza" es un magnífico relato sobre la alteridad, sobre lo extraño, sobre los perros verdes, en este caso, sobre una niña dotadas de una peculiares habilidades que le hacen imposible el relacionarse de manera normal con la gente de su alrededor.<br /><br />"Lo más dulce" es un extraño relato perteneciente el ciclo de "Umbría" de horror sobrenatural introducido de manera aparentemente natural en un entorno que se vuelve poco a poco en francamente inquietante.<br /><br />"Vivo en tu armario" es una pequeña joya, una verdadera maravilla, que demuestra lo que el autor es capaz de hacer con unas pocas palabras. Digno de una antología del género, en la línea de las <i>short short stories</i> de Fredric Brown.<br /><br />"Anunciación" es uno de los relatos más propiamente de ciencia ficción de la antología, aunque con ciertas reminiscencias fantásticas. La Humanidad, diezmada por una siniestra invasión alienígena, planea su venganza con el devenir de los siglos en la figura de unos ángeles exterminadores. Con ciertas remeniscencias a "Giza" de Joe Haldeman y a <b>Los solarianos</b>, de Norman Spinrad.<br /><br />"Al final de este viaje" es uno de los más logrados relatos de la recopilación, en el que se mezcla la más anodina realidad cubana con la presencia de unos ángeles exterminadores llegados del cielo. Notablemente poético.<br /><br />"Fragmentos de una flor de pétalos carmesí" es para mí el más previsible de los relatos del libro, aunque su particular forma de narración temporal lo hace algo más interesante.<br /><br />"Cuerdas" es uno de esos relatos que nos hablan sobre la última moda en juguetes o cachivaches que todo el mundo tiene y que termina como el rosario de la aurora. Inquietante.<br /><br />"Al caer la noche" es un bello relato de terror que deja muy buen sabor de boca y ganas a que el autor se decida algún día a continuar escribiendo sobre el mundo que describe en el relato. Una vuelta de tuerca más sobre un clásico del terror sobrenatural.<br /><br />En "Por un puñado de dólares" es un mestizaje entre el western y el terror sobrenatural lovecraftiano que funciona bien, en parte por lo inesperado del paisaje.<br /><br />"Polaroid" está compuesto por una serie de instantáneas literarias, a cual más sangrienta e inquietante que la anterior, que dejan persistencia en la visión del lector.<br /><br />Finalmente, "Huerto de cruces" <b>Premio Xatafi-Cyberdark 2007</b> y <b>I Premio Vórtice Terror 2005</b> es un clásico relato de zombies ambientado en un lugar y tiempo indefinidos.<br /><br />En esencia, una buena recopilación de relatos fantásticos y una buena introducción al autor si aún no se lo conoce.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-7584560140771721240?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net1tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-23044398008073166152009-02-19T13:16:00.000+01:002009-02-19T13:17:13.512+01:00Los otrosUno de los temas que más me fascinan en la ciencia ficción es el de la antropología, que puede estar disfrazada de xeobiología. La manera en que el ser humano trataría a otras civilizaciones extraterrestres, generalmente de menor nivel tecnológico que el suyo, marcaría claramente cómo somos como especie y nos definiría de mejor manera que cualquier análisis detallado en una enciclopedia al uso.<br /><br />Hay algunos relatos fascinantes en este ámbito. Tal vez uno de los más conocidos sea <b>El nombre del mundo es bosque</b>, un maravilloso relato de Ursula K. LeGuin en clave antropológica y con el trasfondo de la guerra de Vietman, en el que se recoge el choque entre una civilización humana militarista y despiadada y otra totalmente diferente.<br /><br />Otra novela enormemente demoledora a tal efecto es <b>Un caso de conciencia</b>, de James Blish, en que el choque de civilizaciones se produce, entre otras cosas, por cuestiones de carácter religioso.<br /><br />Un reciente relato que me dejó muy pensativo y de una cierta mala leche es el magnífico "El instante más triste", <b>I Premio Pasadizo Ciencia Ficción</b>, de Santiago Eximeno, contenido en la antología <b>Bebés jugando con cuchillos</b>, con un cierto aire al también magnífico <b>Lágrimas de luz</b>, de Rafa Marín, en que una corporación terrestre se dedica a arrasar los mundos que encuentra a su paso en nombre del progreso y para beneficio propio de la corporación.<br /><br />Este tipo de relatos son, tristemente, muy frecuentes. ¿Por qué? Pues porque tal vez esa sea nuestra descarnada naturaleza. Tal vez, el relato más clarificador en este sentido sea el multipremiado "Siete vistas de la garganta de Olduvai", de Mike Resnick.<br /><br />Tal vez el mono (o el reptil) que llevamos dentro nos impida tener compasión por los que son diferentes. Tal vez nuestro sistema reptiliano sea mucho más poderoso y nos influya mucho más de lo que es políticamente correcto reconocer. Pero tampoco hay que salir a las estrellas para darse cuenta: basta echar una simple ojeada a los diarios en cualquier momento. Si ése es el trato que nos damos los unos a los otros, ¿qué no haremos con los demás, que nos importan mucho menos?<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-2304439800807316615?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-41777492511411807122009-02-13T12:45:00.000+01:002009-02-13T12:46:09.130+01:00Futuros peligrosos / Elia Barceló<b>Futuros peligrosos</b> es una recopilación de relatos de fantasía y ciencia ficción de la escritora Elia Barceló. Se trata de una colección muy interesante, tanto por el contenido en sí mismo, como por la variedad de registros que toca, puiblicada en una colección de literatura juvenil, aunque estrictamente no lo sea.<br /><br />"El deseo de tu corazón" es una narración sobre lo peligroso que podría ser que nuestros deseos más secretos se hiciesen realidad, con final sorpresa. Es de los pocos relatos de la recopilación que podrían catalogarse de "juveniles" y que no acaba de cuadrar con el resto de narraciones del libro.<br /><br />"El hombre de cristal" es una historia de un mundo en que trabajar se ha convertido en algo innecesario y sobre lo difícil que es conseguir un puesto a partir de una entrevista de trabajo, en que el seleccionador de personal tiene acceso a todos nuestros datos personales. Una realidad tristemente más cercana y posible de lo que nos gusta reconocer.<br /><br />"Viejos", en la misma línea distópica que el relato anterior, nos habla de un mundo en que las clases pasivas, especialmente los ancianos, son mayoría y viven literalmente a expensas de las clases jóvenes trabajadoras. Una posibilidad que podría materializarse en un futuro no muy lejano de seguir Occidente con tasas de natalidad tan bajas.<br /><br />"Mil euros por tu vida" es uno de los relatos más impactantes de la antología. Mediante una sofisticada tecnología, las personas pueden trasplantar sus recuerdos y su personalidad al cerebro de gente joven del tercer mundo y utilizar sus cuerpos la mayor parte del día. Una crítica demoledora a la explotación de los pobres por parte de los ricos.<br /><br />En una clave parecida, aunque muchísimo más cruel y con notables dosis de mala uva, la escritora nos ofrece el relato "Noche de sábado", una crítica demoledora de los <i>reality shows</i>, la televisión basura, el exceso del mal uso de las tecnologías en adolescentes, el maltrato dado a los inmigrantes en nuestro país, la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y el abismo existente entre unas personas que no tienen nada y otras que nadan en la opulencia.<br /><br />"Fumando espero" es otro relato sobre la vejez y sobre un mundo en que prácticamente todo lo que afecta negativamente a la salud ha sido prohibido: el alcohol, el tabaco, las grasas, los dulces... y en el que se ha sustituido una vida plena por una vida larga. Un relato que recuerda bastante a "Flores de invernadero", de Mike Resnick.<br /><br />Finalmente, en "Muertos" se nos habla de una tecnología que mediante la clonación y la transmisión de los recuerdos hace posible alargar la vida de una persona, con la consecuente deshumanización que se produce.<br /><br />Elia Barceló ha conseguido presentarnos una serie de futuros, básicamente distópicos, que hacen honor al título (Futuros peligrosos) y sobre los que lanza un grito de alarma, ya que son futuros -por desgracia- bastante probables.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-4177749251141180712?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-42098740791031176282009-02-12T10:13:00.001+01:002009-02-12T10:13:57.739+01:00Correlaciones: Sigue nevandoEste año, los frentes fríos nos están dejando un panorama blanco y gélido en la península Ibérica. En el norte, especialmente en las zonas de montaña, no para de nevar, día sí, día también. Y aunque ello ponga especialmente contentos a quienes viven del turismo blanco, no deja de ser un incordio para los ciudadanos de a pie que tenemos que lidiar con la dichosa nieve -que después suele convertirse en hielo- en carreteras, calles y demás vías de paso.<br /><br />Me recuerda a uno de los primeros documentos humorísticos que circularon masivamente años ha por internet, bajo el título de <i>"Cartas de un estudiante"</i>, en donde se narraba el cambio de actitud de un universitario que se trasladaba a Helsinki, respecto de la nieve y de las condiciones de invierno perpetuo allí imperantes.<br /><br />Concretamente, se pasaba en pocos meses de un delicado:<br /><br /><i>"¡La nieve es tan bonita! Parece algodón blanco. Esto está precioso, todo nevado. [...] ¿Sabéis lo que me pasó? De camino aquí apareció por la carretera un reno. ¡Qué cosa más bonita! En mi vida he visto animal más majestuoso. Parecía sacado de un cuento."</i><br /><br />A un patético y sarcástico:<br /><br /><i>"Esto es una mierda. Esto es como el infierno pero con el aire acondicionado a toda ostia. [...]Aquí no hace más que caer nieve todo el puto día. ¿Qué digo nieve?; mierda blanca, porque esto es mierda blanca. [...] Luego, de camino a la universidad, he atropellado un puto reno. El cabrón se ha cruzado sin avisar. El reno, en mi vida he visto animal más hijo de puta… Y encima, ¡que te crees tú que me lo he cargado! El cabrón ha salido por patas mientras yo me quedaba en mitad de la nada con el radiador reventado."</i><br /><br />Pues algo parecido me sucede a mí, que comienzo a estar cansadito de tanta belleza cristalina, oro blanco y frío de las narices. Como mínimo me sirve para recordar algunos buenos relatos de ciencia ficción en que la nieve y el hielo son los protagonistas, ya sea como fenómenos más o menos naturales, ya sea como resultado de un nada halagüeño invierno nuclear.<br /><br />Así, por ejemplo, tenemos el bello y coral relato de Connie Willis: "Igual que aquellas que soliamos tener" (<i>"Just Like the Ones We Used to Know"</i>, 2003) o bien otro relato de la misma autora, esta vez en clave de invierno nuclear: "Una carta de los Cleary" (<i>"A Letter from the Clearys"</i>, 1982), premio <b>Nebula 1983</b>. <br /><br />En una línea parecida, aunque mucho más melodramática, está el estremecedor relato de Frederik Pohl, "La paradoja de Fermi" ("Fermi and Frost", 1985), Premio <b>Hugo</b> 1986, sobre una Islandia postnuclear y una Humanidad al borde de la desaparición.<br /><br />Particularmente, prefiero quedarme con los relatos de Connie Willis sobre las Navidades. Tal vez sean más dulzones, pero también son más esperanzadores, aunque no por ello debemos olvidar las alertas de relatos más intranquilizantes.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-4209874079103117628?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-62481181062051451222009-02-11T10:02:00.001+01:002009-02-11T10:02:57.150+01:00Los hechos de la vida / Graham JoyceÉste es el segundo libro que me leo del autor, después de <b>El fin de mi vida</b> y, al igual que con el anterior, puedo decir que me ha encantado y he disfrutado enormemente con su lectura, hasta el punto de que la he retardado deliberadamente para poder paladearla mejor, cosa que me sucede más bien con pocos libros y con menos autores.<br /><br /><b>Los hechos de la vida</b> relata la historia de una peculiar familia matriarcal de siete hermanas de Coventry durante y después de la II Guerra Mundial, regidas por una formidable madre, de fuerte carácter e ideas claras, en cuyo seno se esconde un secreto: algunos de sus miembros tienen una especial relación con el otro mundo. Es decir, pueden ver fantasmas y reciben mensajes de éstos.<br /><br />Concretamente, es la historia del misterioso hijo de la séptima hija, -Cassi o Cassandra-, quien al igual que su tocaya griega puede percibir lo que va a suceder pero está condenada a no ser creída por nadie.<br /><br />La prosa de de Joyce es sencilla y directa, pero terriblemente elegante y efectiva. La narración se divide en pequeños capítulos de temática cerrada que van haciendo avanzar la trama hasta su conclusión, momento en que todas las piezas del artificio literario cuadrarán.<br /><br />Solamente en uno de los capítulos, el autor se permite un interesante y casi onírico flashback, que corresponde al terrible bombardeo alemán que arrasó Coventry y que está en el centro de todos los misterios de la novela.<br /><br />Uno de los hechos más destacados es cómo el elemento fantástico se introduce de manera completamente natural en la narración y, aunque acaba siendo el principal centro de interés, está perfectamente integrado en la trama, que es profundamente adictiva y que explica las vicisitudes de esta peculiar y atípica familia inglesa.<br /><br />Joyce nos plantea un universo local (él nació en Coventry), con una serie de elementos y personajes con muchos puntos de contacto con los de otras novelas. Así, la comadrona o la mujer liberada en una época en que no está de moda serlo, son comunes a varios de sus libros.<br /><br />Espero que no sea el último libro de Joyce que se publica en nuestro país y que podamos seguir disfrutando de sus excelentes narraciones, a medio camino entre la fantasía y la realidad.<br /><br />Sólo un apunte adicional: a pesar de la temática de fantasmas y espíritus, no se aprecia ningún elemento de terror sobrenatural. De hecho, en ningún momento la narración produce miedo (y soy especialmente sensible a ese tipo de narraciones), por lo que no acabo de entender por qué se ha incluído esta novela en una colección de terror. En fin, una pena, porque creo que debería estar más bien en una de fantasía, cosa que le haría más honor.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-6248118106205145122?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net0tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-85393013620690111822009-02-05T13:57:00.002+01:002009-02-05T13:59:49.555+01:00Lo mejor de Connie Willis (I) / Connie WillisConnie Willis es especialista en cháchara. Con ello no estoy efectuando ninguna crítica negativa. La cháchara puede ser muy interesante e incluso literaria, como es el caso de Willis, pero el estilo es inconfundible.<br /><br />A veces la cháchara es más o menos intrascendente, como en "A finales del Cretácico"; en otras, imita un cierto lenguaje, como en "Todas mis queridas hijas" y en otros casos, es sencillamente magistral, como en "Brigada de incendios", aunque la mayor parte de las veces se queda a medio camino, como en "Luna azul" o en "Cartas de Navidad".<br /><br />La primera parte de esta recopilación de los mejores relatos de Connie Willis es bastante interesante, aunque se trata de una mezcla bastante heterogénea de lo mejor y de lo no tan mejor. Se nota que hay material de relleno.<br /><br />"Los vientos de Marble Arc" (<i>"The Winds of Marble Arch"</i>, 1999), que obtuvo el premio <b>Hugo 2000</b> es tal vez uno de los mejores relatos de esta recopilación. En ella se combinan ciertas reflexiones sobre el envejecimiento y la decadencia en el presente con los bombardeos alemanes sobre Londres durante la II Guerra Mundial, uno de los iconos preferidos de Willis.<br /><br />"Luna azul" (<i>"Blued Moon"</i>, 1984) es una intrascendente historia cargada de retórica de carácter amoroso que juega con el especial significado que tiene el inglés el término "Blued Moon" (la segunda luna llena de un mes), que está asociado a la suerte y un programa industrial para deshacerse de cierto tipo de residuos.<br /><br />"Igual que aquellas que soliamos tener" (<i>"Just Like the Ones We Used to Know"</i>, 2003) es una gran historia coral sobre las Navidades y sobre un fenómeno meteorológico atípico y sobre cómo afecta a sus diferentes protagonistas.<br /><br />"Daisy, al sol" (<i>"Daisy, in the sun"</i>, 1979) es un relato oscuro, de los primeros tiempos de Willis, tal vez más literario y esperimental, claramente distópico y algo difícil de interpretar, sobre la posibilidad de que el sol se convierta en nova.<br /><br />"Una carta de los Cleary" (<i>"A Letter from the Clearys"</i>, 1982), premio <b>Nebula 1983</b> es un bello relato sobre el invierno nuclear y sobre cómo los tiempos pasados pueden interrumpir en el presente causando una cierta conmoción.<br /><br />"Cartas de Navidad" (<i>"Newsletter"</i>, 1997), premio <b>Locus 1998</b> es un excéntrico relato sobre una supuesta invasión alienígena aparentemente positiva que afecta a los seres humanos y los vuelve mejores personas, con historia de amor incluida y con el típico transfondo navideño que tanto le gusta a la autora.<br /><br />"Brigada de incendios" (<i>"Fire Watch"</i>, 1982), premios <b>Hugo 1983</b> y <b>Nebula 1983</b> es, sin duda, el mejor relato de la colección y probablemente de lo mejorcito que ha escrito Connie Willis. Trata sobre un historiador que debe efectuar su trabajo de final de carrera siendo transportado al pasado, al bombardeo alemán sobre Londres y cuya misión es evitar las bombas incendiarias sobre la catedral de St. Paul. Este relato, con un magnífico final, nos muestra lo mejor de la prosa de Willis, cuando consigue que todos los elementos se encuentren en sintonía, como sucede en <b>El Libro del Día del Juicio Final</b>.<br /><br />"Directos a Portales" (<i>"Nonstop to Portales"</i>, 1996), premio <b>Ignotus 2000</b> es un simpático homenaje al escritor de ciencia ficción Jack Williamson, aunque como relato de ciencia ficción, también funciona bastante bien.<br /><br />"Ruido" (<i>"Ado"</i>, 1988) es uno de esos clásicos relatos de cháchara de Willis, bastante irónico, sobre la censura y los grupos de presión aplicados al sistema educativo.<br /><br />También sobre el sistema educativo y sobre las "peculiares" nuevas tendencias en la enseñanza trata "A finales del Cretácico" (<i>"In the Late Cretaceous"</i>, 1991), aunque es más aburrido y no acaba de tener demasiada trascendencia.<br /><br />Finalmente, "Todas mis queridas hijas" (<i>"All My Darling Daughters"</i>, 1985), un extraño relato sobre el abuso infantil y sobre la vida en una especie de internado, en el que la autora nos sitúa de golpe en un entorno extraño, con un neolenguaje juvenil que complica aún más la comprensión de los hechos.<br /><br />Resumiendo: una buena selección de los mejores relatos de Connie Willis, por los que merece la pena leer este libro, especialmente si no se han leído con anterioridad, aunque reconozco que la segunda lectura de <i>"Fire Watch"</i> ha sido aún más satisfactoria que la primera en su día.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-8539301362069011182?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net1tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-54310351164921317782009-02-03T17:56:00.000+01:002009-02-03T17:57:29.628+01:00La crisis y la ciencia ficciónMucho se ha hablado de la presunta y siempre notoria crisis de la ciencia ficción, su muerte anunciada y su dilución en el <i>mainstream</i>. No voy a abundar más en el tema. Pero sí que quiero hablar de la crisis <b>y</b> la ciencia ficción.<br /><br />El otro día comentaba con un amigo propietario de una librería si habían notado mucho la crisis. Vaya, si las ventas habían disminuido. Para sorpresa mía me dijo que todo lo contrario: que estaba facturando más que durante el año pasado en el mismo período.<br /><br />Tiene su lógica: la gente sale menos y por lo tanto tira de la televisión y de la lectura como ocio relativamente barato. Un buen libro, que cuesta unos pocos euros (es un decir), puede proporcionar un montón de horas de ocio a un precio relativamente reducido.<br /><br />La pregunta que me hago es: si esto es así, ¿cómo es que todas las colecciones de ciencia ficción españolas parecen ir de baja? ¿Por qué parece que todas se encuentran en un estado lamentable?<br /><br />Algunas, prácticamente han parado su producción o están bajo mínimos. Otras, introducen en sus catálogos elementos extraños para ver si atraen a más público y otras, al fin, se limitan a apostar por caballos ganadores -autores consolidados de renombre, de los que siempre venden- mientras esperan a que lleguen tiempos mejores.<br /><br />Si las ventas de libros parecen haber aumentado, ¿por qué este fenómeno no parece llegar a la ciencia ficción? Desde luego, es una impresión meramente subjetiva. Es posible que el incremento de ventas sea algo espúreo o poco visible. Es posible que no afecte de la misma manera al mercado de <i>best-sellers</i> que al mercado tradicional de títulos de ciencia ficción, pero aún así, me pregunto el porqué de esta aparente paradoja.<br /><br />Es posible que, simplemente, la crisis haya pillado al mercado de la ciencia ficción en horas bajas y éste no haya tenido tiempo aún de reaccionar. O tal vez, los editores se estén concentrando en mercados más rentables, ahora que los tiempos parecen aciagos. Quién sabe...<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-5431035116492131778?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net1tag:blogger.com,1999:blog-11493867.post-87196590729313698582009-01-30T11:17:00.001+01:002009-01-30T11:22:24.820+01:00Correlaciones: Enfants terriblesUno de esos temas que la ciencia ficción ha tratado a veces de manera fascinante es la educación de los niños. Especialmente la educación de niños "especiales", ya sea porque son conflictivos de per se, ya sea porque tienen determinadas capacidades excepcionales (inteligencia, manipulación, etc).<br /><br />Uno de los primeros que me vienen a la memoria es el estremecedor "Absalón" (<i>"Absalom"</i>, 1946) de Henry Kuttner, publicado en la recopilación <b>Órbita de alucinación</b>, en el que un niño con capacidades mentales especiales es capaz de manipular a su entorno. ¿Cómo se educa un niño que no conoce límites, a quien no se puede conducir y menos castigar cuando hace algo inapropiado?<br /><br />Otro enfoque, algo más positivo, pero en el límite, lo encontramos en "Ojo por ojo" (<i>"Eye for Eye"</i>, 1987), de Orson Scott Card, contenido en la antología <b>Mapas en un espejo</b>, en que el protagonista es un adolescente capaz de provocar enfermedades mortales en quienes le rodean.<br /><br />La existencia de estos niños difíciles no siempre es producto del destino. Puede ser perfectamente buscada. Tal es el caso de <b>El juego de Ender</b> (<b><i>Ender's Game</i></b>, 1985), también del escritor de Orson Scott Card, en que unos niños superdotados geniales son entrenados para asumir funciones militares para derrotar a un peligroso enemigo de la Humanidad.<br /><br />Finalmente, con un enfoque claramente positivo y mucho más utópico, tenemos "Los primeros hombres" (<i>"The First Men"</i>, 1960), de Howard Fast, publicado en la antología <b>El filo del futuro</b>, en que se desarrollan las tesis roussonianas de que el hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad quien lo corrompe, aplicando estas ideas a la educación de niños superdotados.<br /><br />El problema siempre suele ser la autocontención. ¿Cómo enseñar disciplina a un niño que no puede ser castigado o cuyas rabietas pueden poner el peligro a todos a quienes rodea? No es algo muy diferente a lo que nos encontramos hoy día, en que el niño se ha convertido en un ser poco menos que sagrado al que no se puede corregir ni forzar. Y claro, así salen...<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11493867-8719659072931369858?l=yarhel.blogspot.com'/></div>Yarhel (Enric Quílez)http://www.blogger.com/profile/08448733900277917044yarhel@cyberdark.net2