tag:blogger.com,1999:blog-112715242009-07-13T15:04:21.669+02:00Y sigue nevando.... en mi Reino de las nieves. Aquí vivo con los personajes de mis historias.Angélineladamadelasnieves@hotmail.comBlogger246125tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-39601542377854314702009-07-08T14:33:00.003+02:002009-07-08T14:41:25.893+02:00Feliz veranoLlevo una semana fuera de Coruña, en mi <em>Inframundo </em>particular. No tengo acceso a internet ni lo tendré de una forma regular hasta finales de julio y de nuevo volveré a perderlo a mediados de agosto durante un par de semanas. Trabajo en la ciudad pero vivo durante unas semanas en un camping. Es tiempo de leer, de bañarse, de disfrutar con el calor (aquí en el norte no es tan frecuente, así que cuando llega lo atesoramos, nos empapamos de él). Me he llevado <em>trabajo</em> y también relax. Estoy leyendo “El viajero del siglo” de Andrés Neuman con dos amigas: Princesa de Hojalata y Eugenia. Una lectura delicada y frágil que ha ido muy lenta al coincidir con el traslado al camping y todo el trabajo que ello genera, pero que a partir de ya se reinyecta de energía, <em>allá vamos Hans, a ver a dónde nos llevas..<br /></em><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SlSSo2El6NI/AAAAAAAABmk/hA0Qjou557A/s1600-h/HS.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356067087257561298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 227px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SlSSo2El6NI/AAAAAAAABmk/hA0Qjou557A/s400/HS.jpg" border="0" /></a>También me he llevado a Janet Frame y su espléndido “Un ángel en mi mesa”. Es difícil compaginar estas lecturas y siento que no escucho del todo el discurso de Frame, que observo como de reojo, fascinada, el brillo que despide (mi atención está mayoritariamente en el de Neuman, al ser una lectura compartida) y no quiero desaprovechar ninguna expresión de asombro. Así que lo dejaré descansar unos días y volveré a él para darle protagonismo en su momento. Quiero escuchar su sonido desde el silencio absoluto, no perderme ni un quiebro de la voz de la narradora, su respiración de fondo. También me he traído a Nabokov y sus memorias. Con todos ellos y alguno más crearé el armazón de una colaboración a la que me he apuntado, y no me va a sobrar el tiempo. Pero sigo entusiasmada con el tema de dormir escuchando las olas, de tomarme una cerveza en buena compañía, leer tirada al sol o la sombra, bañarme en las gélidas aguas de la playa del <em>Inframundo</em>, escribir en mi rincón de la caravana, escuchando los discos que he llevado. Desde aquí deseo lo mejor a cada amigo que visita esta blog. La iré actualizando siempre que pueda.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-3960154237785431470?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com6tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-54910490173907094762009-06-28T03:07:00.004+02:002009-06-28T03:23:34.037+02:00Acíbar¿De qué están hechos los momentos memorables? ¿Qué los crea, qué los define, por qué hacen un hueco en el corazón y se adueñan de golpe de todo el espacio? Acaso fragmentar el dolor puede hacer que sufra menos, engañar a la desolación, esquivando de cuando en cuando uno de sus golpes. ¿Por qué me quedo sin aire pensando en ti? ¿qué te convierte en único? ¿por qué todo ocurre de otra manera? ¿qué suave hechizo me lleva a caminar a un centímetro del suelo, a minimizar cualquier problema, a mantener la calma con todo aquello que antes me exasperaba? A esperar mi turno para saborear, lenta y firmemente, ese momento inolvidable que se anclará, con el resto, en el recuerdo de los mejores días que he vivido, después de sentir en el pasado, que ni aún reuniendo todos los pedazos en los que me he roto tantas veces, volvería siquiera a ser el reflejo de la persona que un día fuí.<br /><br /><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/CdRPOEm8HpE&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1&" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-5491049017390709476?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com6tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-88103519177921946362009-06-20T15:07:00.031+02:002009-06-28T21:04:42.120+02:00Nada es para siempre, afortunadamente..(II)La habitación <em>de arriba</em> no era mi habitación del ático pero sin duda era el lugar perfecto para resucitar de una pesadilla. Tonos claros y suaves, madera de fresno, espaciosa y confortable, cojines y sofás a juego en la parte más larga, con una cama inmensa que arrastré hasta la ventana, un vestidor que haría las delicias de la persona más exigente y un escritorio de corte juvenil donde coloqué el portátil. No había marcos para ventanas, ni paredes, la fachada acristalada parecía mantener la pieza en suspensión, como si flotase a cierta altura del suelo. Evidentemente el interior quedaba a salvo, desde mi desaparecida casa solo había visto una fortaleza extraña, un juego de luces y brillos pero ningún detalle concreto del interior. Por eso era una sorpresa entrar y ver aquellas salas a distintos niveles, el portalón de inspiración medieval en una construcción futurista, muebles funcionales combinados con detalles sorprendentes. Paneles superpuestos que parecían renovar la casa continuamente, dividiendo los espacios de diferente manera a voluntad.<br /><br /><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzjwMgH2CI/AAAAAAAABls/ORGPaV5U3eo/s1600-h/10.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349400874538489890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 293px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzjwMgH2CI/AAAAAAAABls/ORGPaV5U3eo/s400/10.jpg" border="0" /></a> Estaba en casa de <a href="http://www.blogger.com/profile/06340178419454074506">Darthois</a>, como aquella <a href="http://ladamadelasnieves.blogspot.com/2006/01/la-cena-en-tres-partes-la-1.html">primera vez </a>que me invitó a cenar. Seguíamos compartiendo intimidad, yo picaba cebolla en la cocina, él elegía un vino en la bodega, mis cosas estaban esparcidas en la habitación de arriba. Por momentos le sorprendía mirándome, o él a mí y sonreíamos forzadamente. Se movía con soltura, aquí una cazuela con verduras salteadas, allí menos fuego para el revuelto. Me rozaba levemente cuando pasaba a mi lado para coger algo de la nevera, yo rallaba la zanahoria esperando escuchar un estruendo de un momento a otro. Compartíamos intimidad pero seguíamos sin ser pareja en singular, solo dos personas que asisten al mismo conjunto de instantes.<br />- Por ti.<br />- No, no. Por ti, Yann.<br />- Siento lo de la casa.<br />- Lo sé.<br />Todo lo que pudiera decir sería poco y demasiado. Charlamos un rato sobre el accidente, Ferdinand estaba bien. Quemaduras leves, en las manos y el orgullo. Y en los cuarenta años de oficio, los <em>por qué no revisé</em>.., y la desolación. Darthois continuaba enumerando los detalles técnicos, el seguro, etc, pero hacía rato que no le escuchaba. Tenía el pelo algo más canoso, estaba más delgado, la ojera más cargada pero la misma sonrisa insolente del primer día. Me sirvió un café en la encimera, al final de la cena, y se sentó al otro lado. Chocamos las tazas y por fin pudimos relajarnos un poco. No había necesidad de hablar, todo estaba allí, en aquella mirada sólida mientras bebíamos. <em>(¿estás con alguien Yann, aquella mujer que tiraba de ti en la calle, cuando se <a href="http://ladamadelasnieves.blogspot.com/2006/02/demasiado-fro-ya-urge-un-cambio-2.html">desbordó el hielo </a>en los dos mundos?¿no te perturba este silencio de fondo? He querido besarte toda la noche)</em>.<br /><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzirnlVhjI/AAAAAAAABlk/NnRrJOWNzgI/s1600-h/Darthois4.JPG"><br /><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzirnlVhjI/AAAAAAAABlk/NnRrJOWNzgI/s1600-h/Darthois4.JPG"></a><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349399696397141554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 268px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzirnlVhjI/AAAAAAAABlk/NnRrJOWNzgI/s400/Darthois4.JPG" border="0" /></a> Un abrazo, un <em>buenas noches</em>, la promesa de que si necesitaba algo le llamaría y de nuevo el insomnio. Los copos esta vez, como un llanto suave sobre las ruinas de mi casa de las nieves. Intenté sentirme más afectada pero algo en mi interior me blinda desde hace tiempo. Puedo llorar en abstracto pero no es más que un llanto de tránsito, un reflejo necesario. Descomprime la presión y alivia. El resto no es más que una lenta ascensión después de haber tocado fondo hace unos años. Siento que por el camino he perdido varias vidas, ciclos cerrados donde se han quedado lugares, gente que me importó seriamente, pero la actual debe ser siempre la mejor. Y todos los esfuerzos han de ser para mejorarla, potenciarla, vivirla no por inercia sino de forma visceral, como la he sentido siempre, trabajando con cuidado la felicidad, las prioridades para sacarle el mayor partido.<br /><br />Así que aquel desastre no era más que la oportunidad de otro comienzo. Darthois había intentado animarme durante la cena diciendo que <em>solo era una casa</em> (y viniendo de él la frase tiene otro significado), pero yo ya había percibido algo diferente en la atmósfera de las nieves. Un peso distinto en el aire, un ligero siseo en el silencio. Era momento de cambio. Los copos se desplazaban hacia los lados, curiosamente en un mundo donde el viento más fuerte es apenas una ventisca suave, un soplo blando y fugaz, formando pequeños remolinos en las esquinas. Me acerqué a la fachada y contemplé absorta las pequeñas carreras de los destellos nocturnos, chiquilladas que los convertían en una lluvia de estrellas fugaces de todos los colores. Era como asomarse al arco iris, como borrón y cuenta nueva, un estallido de pequeños puntos de luz que me dejó sin aliento por su belleza. Aquel alarde lumínico era el inicio de otra vida en las nieves, el mundo conocido, lo que me protegía anteriormente, se había esfumado.<br /><br /><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzmspdO6uI/AAAAAAAABl8/Typxw2qjxl0/s1600-h/snow_shower_at_night.jpg"></a><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5349404112126405346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjzmspdO6uI/AAAAAAAABl8/Typxw2qjxl0/s400/snow_shower_at_night.jpg" border="0" /> Darthois entró en la habitación señalando incrédulo los pequeños puntos, le sonreí. Era noche de fuegos.. ambos lo sabíamos. Cómo resistirse a aquel abrazo profundo, al pequeño baile en el que nos contemplamos unos segundos, a la risa alocada, el diálogo indecente de dos desconocidos en un tren que improvisamos mientras lanzábamos nuestra ropa lejos de la cama. Los besos hasta perder el sentido, mucho más allá de toda precaución. La sensación de que éramos los perfectos contrarios, encajando al límite. No me importaba qué sucedería después, cada nueva vida imponía su ritmo y ésta la comenzaba apretando firmemente a Yann dentro de mí, mezclando el entrecortado sonido del placer con una larga y esperada carcajada interior.<br /><br /><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=" width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" wmode="transparent"></embed><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-8810351917792194636?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com0tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-12690463789849463682009-06-16T14:50:00.004+02:002009-06-20T15:55:12.243+02:00Nada es para siempre (I)<a href="http://www.blogger.com/profile/06340178419454074506">Darthois</a> me envió un mensaje en el que me pedía que me reuniera con él en las nieves. Era algo urgente que no quería contarme por teléfono pero muy importante para mí y de rebote para él. Normalmente no me voy allá así como así, y menos ahora que empieza el buen tiempo y tengo la playa tan a mano, pero Yann Darthois es lo mejor que me ha pasado en mi universo blanco así que no lo dudé y viajé hasta nuestra calle en tiempo record. A medida que me acercaba, el paisaje se iba haciendo más incierto. Si la casa de Darthois era la de la izquierda (y no había duda, es la única construcción futurista del Reino) por fuerza, viviendo frente a él, aquel amasijo de escombros tenía que ser.. <em>la mía</em>. No sé si sufrí un shock o simplemente me petrificó ver aire donde antes había varios tejados, galerías, chimeneas, un hogar. Es desolador contemplar una casa que se ha desplomado, ver reducido a una montaña de basura lo que antes era un refugio, el lugar al que podía acudir cuando necesito un cambio radical de aires.<br /><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjaPHyS0KHI/AAAAAAAABlI/Opu91zm-4Ec/s1600-h/(ir)land-3.%20%20Sir%20(IR)%20Tommes.Jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347618971471587442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 274px; TEXT-ALIGN: center" alt="(Ir (land)3. Sir (IR)Tommes)" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjaPHyS0KHI/AAAAAAAABlI/Opu91zm-4Ec/s400/%2528ir%2529land-3.%2520%2520Sir%2520%2528IR%2529%2520Tommes.Jpg" border="0" /></a> Mi maravillosa habitación del ático, con su trenecito aéreo traqueteando por las vías del techo. Mis móviles brillantes, el gran ventanal donde se apoyaba la cama sobre la madera cálida del suelo. Los secretos que escribí en las paredes antes de pintar la estancia de un amarillo cálido. Mi música, mis libros, las imágenes que me quedaban cada noche en la retina cuando apagaba la luz y veía los copos descendiendo lentamente, los pequeños destellos del ambiente, un firmamento escondido tras cada golpe de viento, cada mirada furtiva al lugar de la fachada que identificaba con la habitación de Darthois. Todo estaba hecho añicos. Me dirigí al otro lado de la calle. Me temblaban las manos sobre el volante cuando giré a la izquierda para aparcar en batería. Apagué el coche y miré por el espejo retrovisor con cautela, dándome un poco de tiempo antes de bajar. Aquello era lo que quedaba de mi sueño, de la <em>sólida</em> estructura a la que Ferdinand, el jefe de la cuadrilla de reparación, vió tantas <em>posibilidades</em>.<br /><br />Miré el reloj, había llegado antes de lo previsto, cerca de la medianoche. Las luces de la casa de Darthois estaban apagadas, tan solo brillaba sobre el portalón de entrada el efecto lumínico que alumbra el interior por las noches. Un juego de luces repartidas estratégicamente, que se encienden por fases y con distintas intensidades de forma automática al atardecer y se apagan a medida que el día entra por toda la estructura acristalada. Recordar el sofisticado mundo de mi vecino arquitecto, todavía me hizo sentir más abatida. Así que era eso lo que tenía que decirme, la casa se había derrumbado por efecto de.. ¿un terremoto? ¿una explosión de gas? ¿un bombardeo de un <em>F-22 Raptor?</em><br /><br />- Un incendio<br /><br /><a href="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjaPrOCcnCI/AAAAAAAABlQ/O8Ck-_4j83M/s1600-h/brasas.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347619580214549538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SjaPrOCcnCI/AAAAAAAABlQ/O8Ck-_4j83M/s400/brasas.jpg" border="0" /></a>Su voz grave a mi espalda me sobresaltó tanto que estuve a punto de golpearme la cabeza contra el cristal. En cuclillas, con las manos apoyadas sobre la puerta, parecía haber surgido de la nada, más tarde me contó que merodeaba por las ruinas de mi casa cuando me vió llegar. Bajé la ventanilla y señalé hacia atrás mientras intentaba serenarme, era incapaz de hablar. De preguntarle por Ferdinand y la cuadrilla. Si había algún herido, cómo y cuándo había sucedido aquel accidente. La nieve suave del reino caía sobre su cabello y hombros formando montoncitos. Hacía más de dos años que no lo veía pero estaba tan atractivo como siempre. Recordé la navidad pasada, mi cobardía para llamarle, el estúpido miedo a enterarme de un matrimonio, familia, desde nuestro último encuentro. Le mostré mi bolsa de viaje en el asiento del copiloto, miré hacia el paisaje roto del espejo retrovisor de nuevo.<br /><br />- Vendrás a casa, te he preparado la habitación de arriba.<br /><br />Asentí lentamente mientras salía del coche. Antes de entrar en el paraíso de Darthois miré por última vez aquella visión fantasmagórica. ¿Qué hubiera salvado de haber podido disponer de diez minutos, veinte, media hora? ¿Mi emblemático abrigo negro hasta los pies y la bufanda de destellos? ¿el maravilloso piano de pared que los anteriores dueños habían dejado en el recodo del pasillo del primer piso? ¿el sofá blanco aterciopelado? ¿los cubiertos celtas, con su trisquel en el mango? Las fotos. ¿Los libros? mi <em>Wasabi</em> de Alan Pauls.. Por un momento me paralicé intentando recordar dónde estaba el libro. Darthois lo interpretó como un ataque de pánico y me sujetó del brazo, tirando con suavidad de mí hacia la casa. ¡En la isla!, casi grité, qué alivio recordar que lo llevé en uno de mis viajes a casa de Sean. No todo estaba perdido, la música era reemplazable, los otros libros también. Me volví hacia Darthois como si me hubiesen dado cuerda y lo atropellé a preguntas mientras entraba en aquella delicia de hall. ¿Sabía dónde estaba Ferdinand? No me había llamado y temía lo peor.. ¿y la cuadrilla? ¿qué había dicho la policía? <em>Todo está bien</em>, repetía él, llevándome de la mano como a una niña, <em>todo está controlado</em>..<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-1269046378984946368?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com0tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-23555048572862782042009-06-06T18:35:00.013+02:002009-06-07T23:17:19.653+02:00De vuelta de la feriaSalí para Madrid con una mezcla de debilidad y cansancio. Seis horas después, el calor de la ciudad me sumió en ese estado fragmentado en el que una parte de nosotros se deja llevar a remolque de la otra sin poder hacer otra cosa. Y la que tira, retiene por las dos toda la información posible pero en el recuerdo, no son más que imágenes que componen una realidad bañada en niebla. Como el reflejo ondulante sobre el agua. A ratos creo que tuve algo parecido a la fiebre o al menos un tipo de calor confuso que todavía me hacía sentir más lejos de mí misma. Sé que caminé el sábado por la feria, que me despellejé un pie con las sandalias nuevas, que me tiré sobre el césped húmedo del parque para descansar un poco después de comer y que a la hora convenida visité las casetas elegidas en busca de la pequeña charla cómplice y la firma de los autores seleccionados.<br /><br /><p><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SipNuoW4hzI/AAAAAAAABjA/xy9mByyyvEc/s1600-h/flm2009.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344169371331233586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px; TEXT-ALIGN: center" alt="© EDICIONES EL PAÍS, S.L. " src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SipNuoW4hzI/AAAAAAAABjA/xy9mByyyvEc/s400/flm2009.JPG" border="0" /></a> Entremedias, ví que Andrés Neuman firmaba también por la mañana pero no quise acercarme hasta la caseta, solo contemplarle de lejos. Tenía una apuesta pendiente con E para la tarde. Y lo vi de nuevo poco después, de espaldas, cuando pasó cerca de mi mesa, camino de otra donde le esperaban amigos, escritores conocidos algunos, llegaban poco a poco y había abrazos, sonrisas, palmadas en la espalda. Podría ser la terraza de cualquier parque del interior de España, el mismo bochorno terroso, en cada lugar su cadencia al hablar, ritmos más agudos o más graves pero básicamente la misma escena. La gente se amontonaba bajo las sombrillas, los niños gritaban corriendo entre las sillas, los camareros descargaban bebidas sobre la mesa y se apresuraban a pedir el importe, los abanicos parecían mariposas en la distancia. Hacia cualquier lugar que mirase veía a alguna mujer abanicándose con brío.</p><p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SipPviYrteI/AAAAAAAABjI/LzzixmEIVYs/s1600-h/caseta.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344171585931294178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 203px; TEXT-ALIGN: center" alt="http://estaticos01.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2009/03/02/1236010860_0.jpg" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SipPviYrteI/AAAAAAAABjI/LzzixmEIVYs/s400/caseta.jpg" border="0" /></a> Pasadas por la bruma, esas imágenes tienen ahora otro significado. Si algo va parejo a este viaje anual de la Feria del Libro es la amistad. La que siento hacia A y T, los amigos que nos acogen en su casa y por AN y J, con los que viajo. Pero también los amigos <em>literarios</em> que viven en Madrid, M, A y L (este año ausente), algunos ya instalados en mi vida desde hace años. Otros, recién conocidos en directo, aunque nos seguíamos por las blogs y el mail, como Antona, un estupendo <a href="http://www.antonafotografias.com/">fotógrafo</a> y una persona maravillosa. Le envío un beso enorme. Y como no, mi querida amiga <a href="http://princesadehojalata.blogspot.com/">Princesa de Hojalata</a>, alguien que está siempre conmigo en el viaje de la Feria, unos años en esencia y algún otro afortunado en presencia también. De pronto me doy cuenta de que tengo (tenía) dos tradiciones, no una. Pedir la firma de algún autor interesante para Princesa y visitar a Javier Marías en su caseta. Es la segunda la que he perdido, en un momento lo cuento.</p><p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqSCbqS-XI/AAAAAAAABj4/yPPT28PaIuo/s1600-h/520.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344244478311070066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="Javier Marías" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqSCbqS-XI/AAAAAAAABj4/yPPT28PaIuo/s400/520.JPG" border="0" /></a> LAS FIRMAS. El comienzo, con Fernando Iwasaki, no pudo ser más patético. El calor había dado paso a una tarde inestable, con nubes que nos brindaron una tregua y más tarde un chaparrón. Estábamos en el momento “refrescando” cuando me puse a la cola para la firma del peruano. Y de pronto me bloqueé. Cuatro años esperando para conocerle y llega el momento y apenas sé qué decirle de todo lo que podría haberle dicho en realidad. ¿Que había oído hablar muy bien de él a unos amigos suyos, escritores también? ¿Que su libro “Ajuar funerario” inspiró mi cuento “El submundo Unz”? ¿Que había leído tres libros suyos y me parecía un escritor fantástico? La ironía de sus cuentos y todo lo demás. Era el sábado de una semana en la que apenas había dormido cuatro horas diarias, tenía los pies hinchados, una ampolla en uno de ellos, el calor confuso del amago de fiebre y estaba frente a Fernando Iwasaki, el escritor al que no me atreví a preguntar hace un par de años si le importaba que le dedicase un cuento de un libro que estaban a punto de publicarme. Le dije dos tonterías más y me fui con su “Inquisiciones peruanas” firmado. A la pregunta de <em>a quién se lo dedico</em>, todavía pude responder con un resto de dignidad “A Marisa y Angéline, las dos somos la misma”. Y no estuvo todo perdido.<a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqXpBaa9lI/AAAAAAAABkg/wIoL5Vhd44k/s1600-h/Inquisiciones+peruanas.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344250638838199890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 312px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqXpBaa9lI/AAAAAAAABkg/wIoL5Vhd44k/s400/Inquisiciones+peruanas.JPG" border="0" /></a> LA TRADICIÓN ABANDONADA. Cada año visito la caseta de Javier Marías. Con indolencia y cierta indiferencia me firma el libro sin ningún esfuerzo. Solo pregunta el nombre, siempre digo <em>Angéline</em> porque lo escribe sin acento, una pequeña imperfección en su contra, frente a su porte tan digno. Este año intentó saber si <em>Angéline</em> se escribía Angéline, para lo cual casi me deletreó el nombre. Al mismo tiempo, la persona de la editorial que estaba a su lado no hacía más que interrumpirnos para cobrarme el libro, con lo cual tuve que atender a los dos a un tiempo, y pagarle de una vez para que se callase y me permitiera cambiar con Javier Marías la friolera de cuatro o cinco palabras, más que en todos los años que llevo poniéndome frente a él. Pero este año he pensado que la firma es otra cosa, es pararse un momento, contestar un par de preguntas, hacer alguna. Sentir un mínimo interés por el lector, además de hacer caja. Perdí el interés por esta visita, quizás debí comentarle algo, es un escritor magnífico y lo admiro pero de alguna forma no propicia este diálogo así que cuando me alejé, pensé que ese libro no tendría nada de especial por esa firma si no hubiera sido el libro que es, y no hubiera conjeturado Marías mucho más allá de lo que conoce. Nada menos que con mi mundo nevado. </p><p><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqSbdWB_mI/AAAAAAAABkI/xFXBn6PN56Y/s1600-h/Dn20.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344244908259671650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 334px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt=".. y que la nieve nunca la cerque ni la sepulte.." src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqSbdWB_mI/AAAAAAAABkI/xFXBn6PN56Y/s400/Dn20.JPG" border="0" /></a> LA APUESTA. Había apostado con E, que Andrés Neuman nos reconocería. Hacía dos años nos había firmado los “Cuentos de Magia”, habíamos asistido a la sesión del mago Migue en la que Neuman colaboraba como “sanado por el milagro” y también lo habíamos visto el día anterior, cuando me firmó “Pequeñas resistencias, antología del nuevo cuento español”. En <a href="http://ladamadelasnieves.blogspot.com/2007/06/ferias-y-magias-en-ello.html">aquel momento </a>nos hicimos varias fotos con él, hubo charla y nos encandiló. Un buen escritor como él ha de tener dotes de observación y buena memoria. Tenía que acordarse de nosotras. E apostaba que no. Y nos pusimos frente a él, y le miramos con afecto, como si tuviéramos una respuesta sencilla para una pregunta difícil. Tardó unos cinco segundos en levantarse a darnos un beso mientras decía “ ¡Yo os conozco!” y daba nuestros nombres. Con su gentileza habitual me preguntó por mi libro, cómo iba y si estaba feliz. Claro que lo estoy, Andrés, cómo no estarlo. Este año también hubo charla, foto y bromas. No puedo decir más que cosas bellas de Neuman. Ya me había dedicado “El viajero del siglo”, regalo de mi amiga AN que estaba a mi lado, cuando le entregué el libro que compraba yo. <em>¿Para quién..?</em> preguntó. Y nos reímos cuando dijimos al mismo tiempo “para la Princesa de Hojalata”.</p><p><a href="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqSN9B5YjI/AAAAAAAABkA/W0GkJrupnEA/s1600-h/DEDP30.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344244676246987314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 250px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="es para mi desconocida familiar, la Princesa de Hojalata, a quien felizmente reconoceré algún día" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqSN9B5YjI/AAAAAAAABkA/W0GkJrupnEA/s400/DEDP30.JPG" border="0" /></a> LA AMISTAD. Llegará un día en el que Princesa le pida una firma y Andrés Neuman la mire con complicidad y detenimiento. Conoce y recuerda su nombre perfectamente, ya está avisado, aunque no he llegado a decirle lo guapa que es, así será un doble impacto. Compré otros libros para regalar, y también recibí regalos. M me entregó nada menos que su ejemplar de “Nunca me abandones”, de Kazuo Ishiguro. Doy una gran importancia a este regalo, sé cuánto le gustó y lo que debe haberle costado desprenderse de él. También te mando un abrazo enorme, <a href="http://elcaballerodetauro.blogspot.com/">caballero de Tauro</a>. Y por azares del destino, incluso firmé un libro. Y no solo lo firmé sino que me sentí por un momento una persona importante mientras escuchaba “no puedo creer que me estés firmando tu libro..”, que es una frase que yo he pensado muchas veces mientras esperaba una firma muy deseada. Estábamos en un banco, a salvo del sol, a la espalda del engranaje de la industria literaria. Hasta nosotros llegaba mitigada la voz que anunciaba quién firmaba en las casetas. Era mi regalo para Antona, se lo entregué con una sonrisa mientras pensaba que por unos segundos había sido una escritora firmando su libro en la Feria del Libro de Madrid 2009.</p><p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqTIFtzIQI/AAAAAAAABkY/G6jmZVXi0dI/s1600-h/8bis.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344245402099593858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="Firmando.." src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SiqS4NCpMoI/AAAAAAAABkQ/GxKw1e2y3wQ/s400/3ii.JPG" border="0" /></a> </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-2355504857286278204?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com10tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-81501779903920841342009-05-29T14:26:00.003+02:002009-06-02T11:01:04.373+02:00Camino de la Feria del libro de MadridLo veo cada año, la expresión encandilada, un mudo respeto hacia el autor que se admira. Frente a frente en la feria, ni más ni menos que el escritor/a al que quisiéramos preguntar algo de su libro. Se guardan las distancias, las formas, a veces es inevitable decir algo más que el nombre para que lo estampen en el libro. También está el morbo, saber si además de escribir como lo hacen son tan humanos y normales como el resto de los mortales. Lo son sin duda, pero algunos además son accesibles, considerados y hasta simpáticos. Tengo distintas anécdotas de todos estos años de feria, por lo general me llena el entusiasmo del lugar, hacer mi compra de libros, buscar la firma de mis preferidos, quedar con los amigos de Madrid a la sombra de alguna carpa, hablar por los codos- abrazar- besar, intercambiar recomendaciones, cotillear de nuestras vidas, reírnos con algún detalle que nos pasa en alguna de las casetas.<br /><br /><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sh8gnzkba6I/AAAAAAAABig/IEejBSw7TIU/s1600-h/coll.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341023551314684834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 383px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="Fernando Iwasaki, Ray Loriga, Javier Marías, Andrés Neuman" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sh8gnzkba6I/AAAAAAAABig/IEejBSw7TIU/s400/coll.JPG" border="0" /></a> Este año voy a detenerme con calma en cuatro de ellas. Con Javier Marías mantengo un ritual fijo desde hace unos años, le miro en la distancia, pongo su cara durante unos instantes al narrador de "Todas las almas", le observo fumando su puro en el stand, ajustando las gafas de sol, firmando con la zurda, algo indiferente al evento. Cuando me toca el turno me mira sin expresión y pregunta a quién lo dedica, yo le contesto <em>a</em> <em>Angéline. </em>Eso será el domingo. El sábado quiero ver a Fernando Iwasaki, fascinante escritor peruano del que leí "Ajuar funerario", "Un milagro informal" y "Helarte de amar", tengo una gran curiosidad por verle en persona y ganas de felicitarle por sus libros. A Ray Loriga, de quien hace poco leí "Ya solo habla de amor", lectura compartida con <a href="http://princesadehojalata.blogspot.com/">Princesa de Hojalata</a>. Y sin duda a Andrés Neuman, un escritor magnífico al que admiro desde hace unos años. Será fantástico tener unos instantes de charla cálida, él la propicia con esa forma suave de enredarse en la firma, y darle la enhorabuena en directo por su premio Alfaguara.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-8150177990392084134?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com6tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-57549713760810283542009-05-27T00:15:00.000+02:002009-05-27T00:16:15.695+02:00Verdad amarga<em>Yo tengo que decirte la verdad</em><br /><em>Aunque me duela el alma</em><br /><em>No quiero que después me juzgues mal</em><br /><em>Por pretender callarla.</em><br /><em></em><br /><em>Yo sé que es imposible nuestro amor</em><br /><em>Porque el destino manda</em><br /><em>Y tú sabrás un día perdonar</em><br /><em>Esta verdad amarga. </em><br /><em></em><br /><em>Te juro por los dos que me cuesta la vida</em><br /><em>Que sangrará la herida por una eternidad</em><br /><em>Tal vez mañana sepas comprender</em><br /><em>Que siempre fui sincero</em><br /><em>Tal vez por alguien llegues a saber</em><br /><em>Que todavía te quiero.</em><br /><br />("Verdad amarga". Cantan Los Panchos y María Marta Serra Lima. Letra de Consuelo Velázquez)<br /><br /><br /><br /><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/4o4GxSGZGNA&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></p>Me asomé al mirador, el mar distraído al fondo, las lilas inclinadas sobre el borde del camino. Nos ví abrazados sobre el banco, cuando me volví, guardando el silencio pesado de la despedida. Tú mirabas sombrío la distancia mientras acariciabas mi pelo, yo cerraba los ojos apoyada en tu hombro, viviendo la cuenta atrás de otra ruptura. Ahora que me azota el viento y no siento nada, solo quisiera recobrar la alegría, las ansias, los sueños, los porqués. Resurgir, ilusionada, enamorarme de nuevo. Y no sentirme vacía, frente a este mar hastiado, forzando una lágrima que se niega, cada vez que escucho este bolero.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-5754971376081028354?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com4tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-20516069376153538702009-05-25T00:07:00.004+02:002009-06-09T09:28:20.222+02:00Manual de caza y pesca para chicasSupongo que alguna gente que lo ha descartado viendo la portada, daría una oportunidad a este libro si tuviese otro título. Me parece totalmente desafortunado, aunque tenga un sentido pleno hacia el final de la novela. Es como llamar “La encerrona del matrimonio” a una historia que pretenda desaconsejarnos el <em>santo sacramento</em>, en lugar de dejarla fluir como “Viento en contra”, “Efecto Boomerang” o “Las nueces de Pashbarn” (en alusión por ejemplo a un tipo concreto de nueces que podría comer la protagonista de esta encerrona cuando le daba uno de esos ataques de pánico que pueblan las salas de los psiquiatras en Nueva York). Yo he tenido suerte, leí un día por casualidad en internet que Melissa Bank, su autora, <span style="color:#990000;">“Más</span><span style="color:#990000;"> que una escritora, es un huracán</span><span style="color:#990000;">”</span> (Nicolás Casariego. <em>ABC</em>) o que la novela es <span style="color:#990000;">“</span><span style="color:#990000;">Un maravilloso retrato de mujer, sensible, moderna. Es Chéjov en versión Manhattan. Un placer</span><span style="color:#990000;">”</span> (Eric Neuhoff, <em>Le Figaro Litteraire</em>) o incluso que <span style="color:#990000;">“La</span><span style="color:#990000;"> autora y su protagonista tienen una peculiar manera de tomarse la vida en broma y el arte </span><span style="color:#990000;">en serio. O quizás lo contrario. Y una admirable percepción de la ligereza. Y de la comedia”</span> (Frédéric Vitoux, <em>Le Nouvel Observateur</em>) y me apeteció leerla.<br /><br /><a href="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/ShmfSbks8WI/AAAAAAAABiA/UHS-_79bh1c/s1600-h/zNY.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339473972212592994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 268px; TEXT-ALIGN: center" alt="Nueva York" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/ShmfSbks8WI/AAAAAAAABiA/UHS-_79bh1c/s400/zNY.jpg" border="0" /></a> Confieso que ahora que la he terminado me he quedado con ganas de más y quizás vaya en busca de “Un lugar maravilloso”, segunda novela de Bank. Pero hablemos de la primera y de Jane Rosenal, su protagonista, quien nos hace cómplices de su mundo a lo largo de 257 páginas, durante las cuales viaja desde su adolescencia a un punto indeterminado de su madurez, quizás la treintena. Imaginativa, <em>rápida</em>, mordaz, a veces las cosas son sí o sí, otras veces hay que desdibujarlas en la distancia, hasta tomar conciencia de ellas. Y en cada período está acompañada de alguien diferente, quien de alguna forma le hará madurar antes de tiempo. En la universidad con Jamie, inmaduro, voluble, su relación no le aporta nada. Más adelante con Archie Knox, cuando vive en Nueva York, un editor de éxito que le dobla la edad pero de quien aprende la primera lección: En una relación, los dos han de estar a la misma altura. Ni puedes dejar que el otro te empequeñezca para tener un lugar cerca de él ni tampoco puedes vivir una vida que no te corresponde sintiéndote mayor antes de tiempo. ¿Qué determina ésto? <em>La experiencia</em>, que diría Martin Amis. También aprende de él los secretos del mundo editorial y su propio potencial como editora en una empresa donde en realidad la tratan como ayudante de sí misma.<br /><br />Y después está <em>Mister X</em> (le llamaremos así ya que no menciona su nombre) unos años después, alguien que no puede aportar un punto de estabilidad a su convivencia, muy pendiente de ella por un lado y por otro confuso con su propia existencia, asistiendo a sesiones de psicoanálisis cinco veces por semana. Inseguro, conflictivo, inapropiado. En un momento difícil y crucial en la vida de Jane, Mister X es más abismo que asidero <span style="color:#990000;">(“</span><span style="color:#990000;">Os separáis por las mejores razones del mundo. Tú estás cansada de vivir esperando su apocalipsis. Tienes que librar tu propia batalla, y aunque no es más importante ni más noble que la de él, requiere toda tu energía. Eres tú la que tiene que aferrarse a la tierra. Tienes que agarrarte más fuerte y eso significa soltarlo a él..”)</span> y todo se acaba.<br /><br /><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/ShmftRwOUqI/AAAAAAAABiI/8OeRYYQITfA/s1600-h/zrb.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339474433433031330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 269px; TEXT-ALIGN: center" alt="Rafael Boluda" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/ShmftRwOUqI/AAAAAAAABiI/8OeRYYQITfA/s400/zrb.jpg" border="0" /></a> Finalmente Jane se enamora de Robert Wexler, un dibujante de cómics, y el mejor consejo que nadie pudo darle (y en este caso fue su madre, allá en su adolescencia) que consistía en “ Sé tú misma” (esa frase tópica que levanta ampollas a alguna gente) cae en saco roto porque de repente decide actuar como quien no es para que esa relación no se vaya al traste como las anteriores. Y eso trae consigo nuevas sorpresas que no voy a desvelar. Novela con moraleja, interesante, muy interesante, el estilo de Melissa Bank me parece atrayente, moderno, directo y sorprendente por tramos. Esa sinceridad brutal en algunos diálogos, algo que echaba de menos, refrescantes, inteligentes. De pronto me he dado cuenta de que no hace muchos años yo era muy parecida a Jane, aquellos intercambios verbales que no dejaban ninguna duda, educados pero contundentes. Y que con el tiempo me he ido <em>domesticando</em>, buscando la palabra menos hiriente, almohadillando el daño a los demás, callando lo que no es necesario revelar para no lastimar, buscando la opción menos dura, la menos impactante, cuando en algunas ocasiones lo que debería haber hecho era pronunciar las palabras necesarias, con todas sus letras y bien despacio. Como hace Jane Rosenal, ni mejor ni peor que las demás, tan solo una mujer, buscando luz al final del túnel y un brazo querido en su cintura cuando abra los ojos, desubicada, una mañana cualquiera, tras un descanso inconexo.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-2051606937615353870?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com2tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-87308976867442381122009-05-20T23:49:00.002+02:002009-05-20T23:54:32.316+02:00 Esa vieja costumbre de sentir..Tomo la frase del protagonista de este post, el escritor Mario Benedetti, a quien se despide y rinde tributo estos días en todos los medios a causa de su muerte. <em>Esa vieja costumbre de sentir </em>y su maravillosa habilidad para contarlo toda la vida, nos llenó el corazón de calidez con poemas como “Hagamos un trato” o de rebeldía, como “No te salves”. No encuentro mayor homenaje, para recordarlo en esta blog (y mientras lo recordemos estará con nosotros) que escucharlo, sus propias palabras danzando suaves. El ritmo de su voz, esa dulce cadencia que parece enredarse en el oído. Su acento tan familiar, tan parecido al de otra voz querida y perdida ya en mi recuerdo, acompañará este pequeño aplauso, este ramo de flores que le brindo y mi tristeza por la pérdida de un poeta de su talla.<br /><br /><div align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/yfYGnGq2l6U&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"></embed></div><div align="center"></div><div align="center"></div><div align="center"></div><div align="justify">Y mientras habla lo observo, lo escucho, la muerte es tan implacable, tan rigurosa. Me apena verlo, también me enternece. Recuerdo lo que he leído sobre él estos días, sus comienzos, sus luchas, sus logros, su gran amor por su mujer Luz López Alegre, compañera de toda la vida, sus premios. Es una gran suerte, poder contar con estas grabaciones, retenerle en la medida que la tecnología nos permita. Dejo también una secuencia de la película que menciona, "El lado oscuro del corazón". En ella se narra uno de sus poemas, "Rostro de vos", cuyo final es más triste ahora que nunca. </div><div align="left"></div><div align="left"><em>Las paredes se van</em></div><div align="left"><em>queda la noche</em></div><div align="left"><em>las nostalgias se van</em></div><div align="left"><em>no queda nada.</em></div><div align="left"><em>Ya mi rostro de vos</em></div><div align="left"><em>cierra los ojos</em></div><div align="left"><em>y es una soledad</em></div><div align="left"><em>tan desolada..</em></div><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/1FMWZvV28cU&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" fs="1"></embed></p>(Artículo que menciona en el video "<a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/TERCER_MUNDO/URUGUAY/vieja/costumbre/sentir/elpepiopi/19920129elpepiopi_9/Tes/">Esa vieja costumbre de sentir</a>")<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-8730897686744238112?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com6tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-22806781442466964722009-05-18T00:44:00.002+02:002009-05-18T12:19:41.628+02:00Breve nota sobre “La maravillosa vida breve de Oscar Wao”.Cuando terminé <a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2008/06/07/97_maravillosa_breve_oscar.html">el libro </a>me dió la impresión de que me había pasado por encima una apisonadora. Y es que, aunque me entretuve al principio leyendo muy poco y a ratos cortos esta semana, la mayor parte de la novela la leí de un tirón entre ayer y hoy. Condensada resulta cuanto menos una marea de voces, reivindicativas, rebeldes, alienadas.. Dos cosas que me llamaron la atención. La primera ha sido enterarme de que el libro se publicó originalmente en inglés. Mientras lo leía, con todos esos giros imposibles en otro idioma (<em>jevitas, panas, fokin, macana, pariguayo, fukú, etc</em>) me preguntaba cómo sonaría eso traducido al idioma con el que la novela ganó el premio Pulitzer. Y resulta que es al revés, lo que yo he leído es la versión traducida, muy buena tengo entendido, pero no el idioma original en que fue escrita. La segunda es la composición de los personajes. Bien armados, con una personalidad muy definida, creíbles, intensos, sus vicisitudes agotaron mi maratón de lectura, tanto dolor, padecimientos, renuncias, etc.<a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/ShCSqIznRNI/AAAAAAAABho/hRSUezFUNLA/s1600-h/Bani,+RD.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336926811050165458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="Baní, República Dominicana" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/ShCSqIznRNI/AAAAAAAABho/hRSUezFUNLA/s400/Bani,+RD.jpg" border="0" /></a> La novela recorre los lazos de sangre de tres generaciones de una familia de Santo Domingo y por el medio nos sitúa en la época del dictador Trujillo, sus desmanes y el escalofriante destino de quien osaba ir en su contra o simplemente tenía la desgracia de cruzarse para mal en su camino. También el éxodo de los dominicanos a los Estados Unidos, Nueva York, Paterson, New Jersey. Y cómo no, el <em>fukú</em>, maldición que asola a la familia y la mangosta, el hombre sin rostro, los cañaverales.. Los personajes principales son Óscar, su hermana Lola y su madre Beli. Cerca están la Inca (abuela), Rudolfo (el tío) y amigos de Óscar como Yunior, amores imposibles como Ybón, Maritza, Jenny. Todos componen este <em>collage</em> tragicómico, con pinceladas de ternura, sentido del humor y patéticas frustraciones, tan difícil es llegar al premio cuando cada uno de ellos lo necesita. Y Oscar lo necesita durante mucho tiempo, porque la Providencia parece no querer congraciarse con él, su mundo de cómic, su corazón blanco.<br /><br />Una novela muy interesante, para cuestionarse si puede uno escapar a su destino o solo encaminarse mansamente hacia él, como algo ineludible. Me alegra que a su autor le concedieran un premio por ella. Enhorabuena, señor <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Junot/Diaz/Necesitamos/movimiento/pro/vida/tranquila/volver/leer/elpepucul/20080609elpepucul_8/Tes">Junot Díaz</a>.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-2280678144246696472?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com4tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-70991629027815012272009-05-10T11:39:00.005+02:002009-05-10T11:48:25.148+02:00Cartas desde mi zona cero. Domingo 10-05-09<a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sgag-iss49I/AAAAAAAABhI/5f4_xwQDbrc/s1600-h/mihaiMangiulea3.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334127804993561554" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 257px" alt="Fotografía de Mihai Mangiulea" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sgag-iss49I/AAAAAAAABhI/5f4_xwQDbrc/s400/mihaiMangiulea3.jpg" border="0" /></a> Me pregunto por qué la incertidumbre suena a tango. Por qué cada pequeño quiebro, cada quejido del violín tensa una duda nueva. Mordidos los labios, por ti entonces, no hay lugar en la indolencia de ahora para reformas o novedades; es la soledad de ver tu ventana a oscuras, saber que cuando recortes tu espalda sobre el marco ya no estaré participando en ese juego. No seré yo a quien recorras con tus ojos sombríos, pronunciando con convicción y contundencia tus alabanzas de trámite. No girará el tiempo en torno a nosotros, no habrá un fin amenazando cada pequeño instante con posibilidades de afianzarse en algo serio. Y qué más dan los mares tranquilos, las olas felices bordeando la costa. El verde de esta tierra, su carga de ciega y mágica ternura. Estamos más allá de cualquier límite, si no te inventé en un momento de éxtasis te soñé una noche de vino y lágrimas. No pudo ser real un dolor tan fuerte, ni tanta mentira envuelta en palabras de seda. No añadiré tu nombre a la lista de daños recibidos, heridas intencionadas. No has existido, disfrutado a mi lado. Ni siquiera es necesario pensar en olvidarte. No ha quedado una sola huella de tu paso en mi recuerdo.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-7099162902781501227?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com6tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-60826772115909383382009-05-04T11:01:00.007+02:002009-05-04T17:27:23.925+02:00Cosas que hace la gente que me gusta (III). "Un buen hombre".La película se llama <a href="http://www.unbuenhombre.com/">“Un buen hombre”</a> y su director es Juan Martínez Moreno. Se rodó en los estudios “Ciudad de la luz” de Alicante y en La Coruña. La historia gira alrededor de una lucha interior; la que mantiene Vicente, el personaje central (Tristán Ulloa), después de haber presenciado por casualidad un asesinato. Y no se trata de una muerte cualquiera, ni tampoco lo es quien mata. Es Fernando, su mejor amigo (Emilio Gutiérrez Caba), golpeando con saña a su mujer en lo que cree la impunidad del jardín de su casa, a salvo de miradas delatoras. Un arrebato de furia que más tarde justifica ante Vicente como la pérdida de la entereza, el no poder soportar ni un minuto más a una persona de la que solo recibía desprecio (“era una mala mujer y una mala madre”) La diferencia de edad con ella, una mujer joven, y la independencia de ésta, viviendo su vida al margen del matrimonio, le llevan a una acción tan violenta como descabellada, dada su torpeza para disimular un hecho de estas características, como vemos más adelante. Amigo, compañero de trabajo en la Facultad de Derecho, vecino, encubridor, Vicente vive un auténtico calvario al involucrarse con más profundidad en el crimen de Fernando a medida que pasan los días. Hombre religioso y estricto en sus valores morales, la culpa no le cabe en el cuerpo. Todo se dispone de forma que hacia el final el espectador aventure un desenlace incorrecto. <p><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sf4tKiTI7RI/AAAAAAAABhA/SOzRhAxdKs8/s1600-h/1024x768_01[1].JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5331748667882269970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sf4tKiTI7RI/AAAAAAAABhA/SOzRhAxdKs8/s400/1024x768_01%5B1%5D.JPG" border="0" /></a> Fui a ver esta película con un cariño especial porque uno de los papeles secundarios está interpretado de forma adorable por mi amigo Jorge Ricoy, concretamente el de decano, y porque extraordinariamente asistí a la cena-despedida del equipo de la película con Jorge y conocí a Juan Martínez (director), a Emilio Gutiérrez Caba y a Tristán Ulloa. Y todos me parecieron seres entrañables, por lo que deseé que la película también me gustase. Ahora que ya la he visto me parece incuestionable la talla de los actores. Tristán Ulloa está soberbio, su papel es el más potente, el que permite más registros, nunca antes lo había visto actuar y me parece un gran actor. Por Emilio Gutiérrez Caba ya sentía admiración antes de “Un buen hombre”, la relevancia de su papel queda en un segundo plano, siendo Vicente el eje; todo el resto van a su sombra, como piezas menores acoplándose a un Todo. Miguel de Lira, impecable en su papel de policía. Natalie Poza, estupenda como Paula, esposa de Vicente. También Alberto Jiménez, en su papel del intrigante Daniel.<br /><br />El suspense está conseguido, la trama atrapa la atención. Salí del cine con dos sensaciones distintas:</p><p>- Qué buenos actores. </p><p>- Hay cosas que no me cuadran, y cómo lo siento. </p><p><a href="http://lasvacacionesdeholden.blogspot.com/">CEci</a> escribió una crítica sobre <a href="http://ladamadelasnieves.blogspot.com/2007/11/si-no-creyera-en-la-locura-pequeos.html">mi libro de relatos </a>en su blog anterior y una cosa que iba en mi contra en dos de ellos, explicaba ella, era mi intención de facilitar al lector la comprensión del final. Poner a su disposición unas escaleras especiales que condujeran a la idea que yo deseaba expresar, cuando el lector habría llegado de todas formas a ella sin mi ayuda. No he olvidado ese comentario tan válido y de vez en cuando observo esto mismo en otras historias. Creo que “Un buen hombre” tiene varios tramos de rampas, escalerillas e incluso algún ascensor. Y son detalles que parecen increíbles en el conjunto de un trabajo tan bueno como la película pero para mí están ahí. No voy a desmenuzarlos aquí para no revelar la trama, pero ciertamente, palidecen el conjunto. </p><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/clXzw_fMWEU&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" fs="1"></embed></p>Destacaría la <a href="http://www.unbuenhombre.com/manager.php?p=GaleriaBandaSonora">banda sonora</a>, de Sergio Moure, una belleza escuchar ese piano repiqueteando por el desconcierto, la angustia, la inexplicable implicación de Vicente en toda esa locura, la caída en picado desde su consideración de lo que debe ser <em>un buen hombre</em>. Juan Martínez y Tristán Ulloa le definen en el <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=UPy0ot-YTeg">making</a> <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ubNtHkfvUs8">off</a> </em>como un cínico, alguien que lleva una doble moral, pero no es eso lo que yo he percibido como espectadora. Lo veo más como un hombre atrapado en un desastre, un cómplice accidental incapaz de reaccionar ante un hecho que le supera, movido por la gratitud hacia Fernando en primera instancia (ha sido como un padre para él ya que éste se murió cuando era muy joven) y por el terror que le inspira abandonar el estilo de vida que ha llevado hasta el momento de esta catástrofe.<br /><br />Dudas al margen, desde aquí deseo a todos los implicados la mejor de las suertes con la película. Curiosamente la he visto doblada al gallego, que es como la proyectan en el cine que hay cerca de mi casa y tengo que señalar que en lo que se refiere a mi amigo, no hay color. Si algo <em>distingue</em> especialmente a Jorge Ricoy, en la acepción de la RAE (<span style="color:#990000;"> 9.- prnl. Descollar, sobresalir entre otros</span>) es su voz. Y la persona que lo dobla no consigue ni de lejos dar a la suya el empaque y la gravedad que tiene la de Jorge, confiriendo incluso un aire algo desenfadado a sus intervenciones que seguramente no registra en la versión en castellano, por lo que me reafirmo en preferir las versiones originales subtituladas, aún a riesgo de que mi amigo me fulmine con una mirada. Parte de su trabajo en ese mundo es precisamente el doblaje.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-6082677211590938338?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com6tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-37083561910404169682009-04-29T00:12:00.001+02:002009-04-29T00:24:39.279+02:00Desde el otro lado de la ventanaElementos para la primera escena: Ella no puede dormir. Son las tres de la mañana de un día cualquiera, pongamos de un sábado, ya que no siente una angustia especial por levantarse temprano para trabajar sino una callada resignación. Contra el insomnio no hay órdenes que valgan ni razonamientos lógicos, así que tras intentar convencerse de que ya está casi dormida, finalmente se levanta y deambula por la casa. A la misma hora, a unos cuatrocientos kilómetros de distancia, llega él a la suya. Cansado, arroja la chaqueta sobre una silla y se dirige al baño. Se detiene un instante frente al espejo. El tiempo pasa, su rostro empieza a ser reflejo de la vida insustancial que lleva en la actualidad. Se peina el pelo hacia atrás con la mano, un gesto que podemos establecer como muy personal, muy suyo. La típica y familiar clase de gestos que cuando los ves en otro te hacen echar terriblemente de menos a esa persona.<br /><br /><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfdxVDC0MRI/AAAAAAAABgw/fVTMKsFgRWs/s1600-h/insomnia_sleep.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329853290424578322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 350px; CURSOR: hand; HEIGHT: 290px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfdxVDC0MRI/AAAAAAAABgw/fVTMKsFgRWs/s400/insomnia_sleep.jpg" border="0" /></a> Establezcamos que ella es menuda, de piel muy blanca, cabello claro y por media espalda, desfilado, con un estilo desaliñado que la hace sexy. Para esta escena lleva un pijama corto rosa, no, mejor negro. Tiene los ojos verdes, algo melancólicos. En cuanto a él, es un tipo bastante alto, como para mirar hacia arriba cuando te habla, algo torpe caminando, o quizá sea lo normal cuando uno calza un cuarenta y nueve. Cabello por los hombros, cuidado, negro, con canas ya en las sienes y la frente. Un tipo atractivo, de piel curtida, ojos oscuros, manos grandes. Cuando entra en casa viste un pantalón gris marengo, camisa blanca y corbata. La chaqueta que deja en la silla es la que completa el traje. Para esta historia se llamarán Ivana y Daniel.<br /><br />Datos adicionales. Ivana lo dejó con su novio hace un año. Daniel se divorció hace tres. Ella trabaja en una agencia de viajes, él es publicista. Ninguno de los dos querría ahora tener una relación estable pero ambos se están cansando de la falta de emotividad en sus vidas. Ivana es la única soltera de su trabajo, sus extrañas salidas divierten a su mejor amiga en la oficina. A veces exagera o miente un poco para parecer más excitante. En los últimos tiempos ha acudido a las citas a ciegas que le prepara su círculo de amistades. Daniel no se plantea tomar a ninguna mujer en serio, pero cuando sus amigos casados comentan algún detalle de sus hijos no puede evitar pensar que el destino no fue generoso con él en su matrimonio. Dos años después del divorcio, su mujer tuvo mellizos con su nueva pareja. A veces siente por ello un resquemor molesto, que le hace sentir miserable. Ivana vive en el interior y Daniel en la costa. No se conocen.<br /><br /><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfdxzULjX_I/AAAAAAAABg4/4SMKuHpo_hw/s1600-h/mb.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329853810420703218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 290px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfdxzULjX_I/AAAAAAAABg4/4SMKuHpo_hw/s400/mb.jpg" border="0" /></a> A partir de aquí podemos barajar las imágenes en ambas casas, simultanearlas por momentos, ninguno puede dormir. Ivana en el balcón fumando, Daniel sentado en la butaca frente al televisor, tomando un whisky. Ivana subida a la butaca alta de la cocina, comiendo helado de un tarro grande. Daniel abstraído, mirando una foto de grupo que se desenfoca mientras vemos su perfil en primer plano. Ivana tirada en el sofá con el brazo estirado hacia la tele, haciendo un zapping loco dos veces por segundo durante seis o siete. Daniel en la cama, leyendo un libro de un autor japonés. Ivana también en la cama, a oscuras, mirando el techo fijamente. Daniel en la cocina, desnudo, iluminado con la luz del interior de la nevera, bebiendo la leche directamente de la botella.<br /><br />La escena puede terminar con la coincidencia. Cogiendo ya el sueño, cada uno con su tele encendida. Ella en la sala, él en su cama. Último zapping de canales, él por los deportes, ella por la música, después de varios cambios terminan en las películas, los dos se detienen en una de Robert de Niro. El protagonista (de Niro) explica a su mujer en ese instante que un amigo va a separarse porque ya no está enamorado. <em>Nadie lo está ya</em>, le contesta ella con media sonrisa, como quitando fuerza al argumento. Lo que no dice él, es que se ha enamorado de una mujer a la que ve a menudo en el tren que le lleva al trabajo. ¿Cómo plantearse siquiera pensarlo, teniendo dos hijos, una vida montada, una casa bonita, una mujer complaciente? Y sin embargo así son las cosas y el matrimonio finalmente se rompe, como también le ocurre a la mujer del tren. Pero Frank (Robert de Niro) y su enamorada (Meryl Streep) parecen haber perdido ya su oportunidad de llegar a algo. Cuando estaban casados no pudo ser y ahora que ambos se han divorciado, un año después, no están en contacto, aunque evidentemente no han dejado de pensar uno en el otro. El <em>imposible</em>, cortinas de humo tras las que escondemos los miedos. La navidad, el destino, la soledad, se alían para terminar la película al alza. Nuestros personajes Ivana y Daniel dormitan ya, en la pantalla ascienden los títulos de crédito.<br /><br /><div align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/_LiSekeAMVU&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></div><div align="center"></div>Una segunda opción puede ser dejar que se duerman de puro agotamiento. Ivana acurrucada en el sofá, envuelta en la manta de viaje. Daniel, con las gafas puestas, recostado sobre su cabecero reclinado, con el libro tapándole la boca. Y provocar la coincidencia más adelante, de una forma más cómica. Por ejemplo, los dos han elegido el mismo fin de semana para descansar en un conocido balneario del norte. Habitaciones 101 y 127. Ella prácticamente huye de sus amigos y sus potenciales novios, a estas alturas reniega de las citas a ciegas y solo busca tranquilidad y relax. Aprovechando una oferta en la agencia, reserva la habitación en el balneario a modo de escape. Daniel lleva una temporada trabajando catorce horas diarias. Sin tiempo para el ocio se siente atrofiado, entumecido, por lo que decide recompensarse con un fin de semana de sueño y masajes. Bien lejos de cualquier complicación.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-3708356191040416968?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com10tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-56908322947166698452009-04-25T13:04:00.009+02:002009-04-25T21:19:54.967+02:00Cosas que hace la gente que me gusta (II)Según el dicho popular, si un escritor compitiera con un fotógrafo para mostrar un hecho concreto, tendría que armarse con más de mil palabras, todas ellas con su misión y finalidad concretas. Imaginemos esa fotografía, el caos escénico de nuestro batallón de palabras durante la preparación. Las encargadas de la luz, el contraste, las elegidas para esos <em>zoom</em> de impertinente realidad, de impactante significado. Las proveedoras de contenido, trayendo al presente una explicación desde el pasado. Mis preferidas, las engalanadas para reivindicar los <em>por qué</em>. Las gentiles, suaves palabras que a menudo se encargan del color de los ojos, el rasgueo de la mirada, la motivación de la mueca desabrida. Y no olvidemos a las solemnes, palabras elegidas de entre cientos para expresar con una economía estudiada, un mensaje escueto, neurálgico, capital.<br /><br /><a href="http://aantona.blogspot.com/"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328583988784218978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 266px; TEXT-ALIGN: center" alt="Fotografía de Antona" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfLu599RQ2I/AAAAAAAABgo/wnUMVXxKEHo/s400/12.jpg" border="0" /> Antona </a>se define en su blog de fotografía como eterno aprendiz. También dice <span style="color:#990000;">“No soy fotógrafo ni lo pretendo. Ya hay muchos y muy buenos. Sencillamente disfruto fabricando recuerdos”</span>. Ahí es nada. Humildad y calidez. Seguro que la cámara de Antona también se crece, bajo su mirada atenta, orgullosa de ser su compañera de andanzas. Y cómo no hacerlo, para muestra "Amo Cuba". Durante el mes de mayo se expone en el legendario Café Libertad 8 de Madrid. Dejo unos datos sobre esta exposición y le envío desde mi mundo nevado mis felicidades, la suerte más exquisita y un abrazo entrañable.<br />Datos:<br />Fecha de la exposición: Mayo 2009.<br />Lugar: <a href="http://www.libertad8cafe.es/">Café Libertad 8</a><br /><a href="http://www.libertad8cafe.es/donde_estamos.php">Cómo llegar.</a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-5690832294716669845?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com4tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-24317430876381270852009-04-23T11:44:00.005+02:002009-04-23T12:42:56.472+02:00Feliz día.. libro.Dediqué la Semana Santa a arreglar dos habitaciones. Todo lo de una para la otra y a esta una, además de traerle lo de la otra, le reparé las averías de la humedad y la pinté, con ayuda de C. Una vez los muebles en su sitio, llegó la tarea de darle <em>alma</em> al cuarto, llenar las estanterías con todo lo que tenían en la otra habitación.<br /><br />C - ¿Hay que traer todos aquellos libros? ¿Te das cuenta de que habrá más de doscientos?<br />Yo - Sí, pero este es su sitio<br />C - ¿Pero para qué los quieres? ¿No los has leído? Pues deshazte de ellos.<br />Yo - ¿De mis libros? No podría. A algunos les tengo mucho cariño, otros están firmados por sus autores. Y entre ellos tengo algunos pendientes.<br />C - ¿<em>Cariño</em>? ¿Cómo se le puede tener cariño a un libro?<br /><br /><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfA47WmcGjI/AAAAAAAABgI/c0yYsCdF6pI/s1600-h/20090317elpepicul_2.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327820951509539378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px; TEXT-ALIGN: center" alt="http://www.elpais.com/recorte/20090317elpepicul_2/XLCO/Ies/20090317elpepicul_2.jpg" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfA47WmcGjI/AAAAAAAABgI/c0yYsCdF6pI/s400/20090317elpepicul_2.jpg" border="0" /></a> Hay preguntas que deben contestarse solas. Quizás si leyese “Imposturas” de John Banville, “Incendios” de David Means, “En picado” de Nick Hornby, “El lamento de Portnoy”, de Philip Roth, “Corre, Conejo”, de John Updike, “Este libro te salvará la vida”, de Amy Homes, “Arthur & George”, de Julian Barnes, “La vida privada de los árboles”, de Alejandro Zambra o “La información” de Martin Amis, podría explicarse por qué les quito el polvo con suavidad cuando hago limpieza. Por qué los he colocado por colección y orden alfabético por autor. La maravillosa abstracción que me han proporcionado la mayoría, el estímulo para la autocrítica, las horas que han llenado mi vida, inmersa en acontecimientos y emociones ajenas, testigo privilegiado del comportamiento humano, ese sofisticado vaivén de contradicciones tantas veces. Cariño es poco. He leído donde he podido, comiendo sobre las piernas en el coche muchas veces, en pequeños momentos robados al día, en cama a las tantas o toda una tarde de fin de semana tirada en el sofá. Algunos libros tienen pequeñas marcas de aceite o bebida, alguna hoja arrugada por haberme quedado dormida abrazada a él, anotaciones en la última hoja en blanco, alguna lágrima perdida. Y servilletas de bares con dibujos que hice mientras conversaba con alguien que además dijo algo que merecía inmortalizarse de alguna forma. Postales, marcadores, seguramente alguna factura también, tengo la costumbre de meter cualquier papel dentro de un libro, fotos, etc. <em>¿Cariño?</em> En fin.. <a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfA5rsbOJ9I/AAAAAAAABgQ/YaiCE4Jo4os/s1600-h/John_Banville_escritor.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 340px; height: 250px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SfA5rsbOJ9I/AAAAAAAABgQ/YaiCE4Jo4os/s400/John_Banville_escritor.jpg" border="0" alt="John Banville. Escritor"id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327821782001788882" /></a> En este día que los libros se visten de gala para festejarse a sí mismos, anoto un párrafo de John Banville en “Imposturas” como mi personal homenaje a ellos. Podría haber elegido a otros autores, los mencionados anteriormente son mis referentes, nueve estilos muy diferentes que me parecen notables. Banville es además un Maestro, las palabras en sus novelas, se visten de tiros largos. Alfombra roja, silencio, aplauso.<br /><br /><span style="color:#990000;">"..No tengo un talante apocalíptico, pues he visto muchos mundos que parecían acabar y terminan sobreviviendo, pero aquella mañana tuve la certeza de haber cruzado, de haberme visto obligado a cruzar, una frontera invisible y de hallarme en un estado del que ya sería por siempre post-algo. La carta, desde luego, era el punto sin retorno. Ahora estaba más que nunca escindido en dos, yo que siempre he sido yo y otro. Por un lado estaba el yo que había sido antes de la llegada de la carta, y ahora había ese nuevo <em>yo</em>, dos letras inclinadas hacia todas las cosas conocidas que de pronto se habían vuelto extrañas.." (Fragmento de "Imposturas") </span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-2431743087638127085?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com8tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-51745754733022472332009-04-20T19:04:00.015+02:002009-04-22T12:48:59.488+02:00Just the endEn algún momento de 2002 decidí dejar de ver la tele. Desde entonces solo he pasado por delante de la pantalla mientras otras personas la veían, he acudido en algún momento puntual para contemplar algo que me pedían que compartiese pero he dejado atrás aquello de seguir un programa, una serie, la cita puntual con el momento de la semana, lo habitual desde hacía años. Tampoco fue una neura ni un ataque repentino de rechazo sino la determinación de hacer con mi poco tiempo libre de final del día, lo que necesitaba realmente: escribir. Era una cosa o la otra. Tras las horas de oficina, el trabajo de la casa y la familia, sabía que en el corazón de la noche más desnuda tenía reservado un tiempo para las locuras, las pérdidas, el asombro, la crueldad, el desconcierto. Mis dedos podían teclear cualquier historia por inverosímil que fuese. Construir escenarios, mover los hilos de mis personajes, dotar a aquellas figuras planas de venas, poder y sentimientos. Diseñar su alma a la carta, darles <em>vida</em>. <a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Se707GaKt5I/AAAAAAAABgA/e9coAw6b6X0/s1600-h/sc1.JPG"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 302px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Se707GaKt5I/AAAAAAAABgA/e9coAw6b6X0/s400/sc1.JPG" border="0" alt="Sexo en Nueva York"id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327464705395701650" /></a> La editorial El Desembarco me dió la maravillosa oportunidad de publicar mis relatos en 2006 y seguí ocupando las noches y las madrugadas en ello, totalmente ajena a los programas de moda en la tele, las muletillas que estaban en boca de todo el mundo y sobre todo planificando mi tiempo nocturno en escritura-lectura, sin variación. Quizás lo que más he echado de menos estos años sin tele ha sido no tener aquella cita con una serie favorita. El día tenía otro color, sabías que aunque las cosas no salieran bien, a la noche tendrías aquel momento fantástico y era como un premio. Hace algo menos de un mes fue mi cumpleaños y con él llegó la serie completa “Sexo en Nueva York”. 100 capítulos nada menos, veinte minutos cada uno, cien pequeños fragmentos de la vida de otros personajes, Nueva York al fondo, envolviendo cada fallo, cada instante de <em>glamour</em>, cada pequeña lucha, amistad, moda, renuncias, derrotas. He estado tan ocupada viajando por ese mundo que apenas he tenido tiempo de nada más cada noche. De pronto era fantástico no tener que soportar anuncios, citarme con la tele (mi ordenador), y no cuando lo estipulaba ella sino cuando lo decidía yo.<br /><br />Fiel a mi compulsión para algunas cosas este año, me he dejado llevar cada noche durante las últimas semanas por la fascinación de ver esta serie. La he estructurado desde el principio, he ido viendo el desarrollo de sus personajes, por alguna razón no ha sido como antes, tragar información sin complicaciones, sino buscar las claves del éxito de esta historia. Fijarme en la introducción de cada conflicto, el momento en que cada integrante de la historia pierde fuerza o la gana. En la mezcla tan acertada de unos acontecimientos con otros, el apoyo que cada protagonista tiene en su contrapunto secundario, ya sea un amigo fijo o una relación recurrente. Bajo la aparente frivolidad o superficialidad de algunos momentos algo exagerados, todas estas personas han tenido una <em>vida</em> que completó la mía cada noche desde finales de marzo. Ayer llegó el momento del telón y de un cd extra con agradecimientos, anécdotas, el cómo, cuánto y por qué de la serie. <a href="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Seys-J3iGvI/AAAAAAAABfo/BgEhTcKnruQ/s1600-h/ep77_4women_at_lunch[1].JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326822643073161970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 250px; TEXT-ALIGN: center" alt="Sexo en Nueva York" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Seys-J3iGvI/AAAAAAAABfo/BgEhTcKnruQ/s400/ep77_4women_at_lunch%5B1%5D.JPG" border="0" /></a> Después de seis años de rodaje, el equipo se resistía a disolverse y todos coincidían en que había sido una experiencia sin igual en sus vidas, supongo que esto pasará a menudo en ese mundo tan peculiar. Diseñadoras de vestuario (algo capital en esta serie), guionistas, cámaras, maquilladores, etc. Trescientas personas trabajando a codo, resolviendo problemas a diario, compartiendo buenos y malos momentos, utilizando su creatividad para sacar la serie adelante. Entiendo que no quisieran bajarse de la nube, parece un sueño trabajar en algo semejante, una fantasía incrustada en lo cotidiano. Me he guardado algunas preguntas de Carrie Bradshaw para formulármelas en diferentes momentos más adelante, añadidas a las mías y he vuelto a tener una sensación conocida que me persigue desde hace años. Nos pasamos la vida despidiéndonos, cerrando etapas, abriendo nuevas vías o caminos que sellaremos en el futuro sin prórroga posible. Ahora tampoco yo <em>puedo evitar</em> hacerme preguntas y a propósito de las fases o períodos que terminan.. <span style="color:#990000;">¿somos conscientes de que esto es una gran oportunidad para avanzar o necesitamos alargar hasta el imposible los momentos en los que parece que lo tenemos todo pero sabemos que no es así?<br /><br /></span><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-5174575473302247233?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com4tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-58129085932637933282009-04-06T03:12:00.010+02:002009-04-06T14:31:33.241+02:00¿Se puede cambiar a un hombre?Se pregunta Carrie Bradshaw en uno de los capítulos de la serie en su segunda temporada. La tendencia de su pareja (Mr. Big) por ahora es clara. <em>Estoy contigo pero no me hagas definir esto</em>. Pero a veces es necesario ponerle nombre a las cosas.<br /><br /><div align="center"><embed id="radioblog_player_0" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" width="180" height="23" type="application/x-shockwave-flash" flashvars="id=0&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=2wLzRmb192cvcmbpRGZld3Lt92YuMncvZXYsZmal5CduFmcn12YpJXZ/Van%2520Morrison%2520-%2520Someone%2520like%2520you.mp3.rbs&colors=body:#336600;border:#330000;button:#999999;player_text:#FFFFFF;playlist_text:#666666;" bgcolor="#336600" allowscriptaccess="always"></embed></div><div align="center"></div><br /><div align="justify">Se lo pregunta Carrie Bradshaw y millones de personas en distintos momentos acerca de sus parejas. Es la historia de siempre. Ha pasado un tiempo desde el coqueteo, el juego de la seducción, EL DÍA D con su NOCHE N, la primera mañana que uno de los dos despertó en la casa del otro, la primera vez que pronuncian “nos” en lugar de “yo”. Entre la fascinación del inicio también hay momentos de pánico en los que cualquiera de los dos o ambos necesitan dar un paso atrás o quizá volver por donde han venido pero en general, a trancas y barrancas, entre deslumbramientos y choques inesperados, es como ceden poco a poco una parte de su espacio dos seres independientes con miedo al compromiso. Llegamos entonces al “territorio común”, <em>tu cepillo de dientes en mi casa, mis pantalones en la tuya</em>. Y por teléfono, <em>nos vemos donde siempre, no hago más que pensar en tu cuerpo, ¿qué llevas puesto?, mañana te recojo a la salida del trabajo.<br /></em><br />Pero toda esta camaradería, esta complicidad tan particular, acaba circulando por un río propio, mezcla del estilo de los dos y en algún momento hay que llamarle de algún modo. Parece increíble que algo tan aparentemente sencillo pueda hacer descarrilar un “proyecto” que parecía tan bien encauzado e incluso llegar a ser el principio del fin. La escritora Melissa Bank, pone en boca de Archie Knox, maduro protagonista de su relato “Un viejo amante” (cuyo argumento inspiró la película “Suburbian girl”), una frase muy interesante que actúa como un misil. Se la dirige a Jane, la chica que le gusta, y el estallido de una verdad tan simple provoca la ruptura de la relación de ésta con un chico de su edad y su posterior rendición al amor de Knox.<br /><br /><em><span style="color:#660000;">Lo que haces es empequeñecerte para caber en la vida insignificante que él te ofrece.<br /><br /></span></em></div><div align="justify"><em></em></div><div align="justify"></div><div align="justify"><em></em></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><em></div></em><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SdlWJVK5dqI/AAAAAAAABeo/CwyIfVAwKVM/s1600-h/BYC.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321379153016616610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 269px; TEXT-ALIGN: center" alt="Carrie y Mr.Big" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SdlWJVK5dqI/AAAAAAAABeo/CwyIfVAwKVM/s400/BYC.JPG" border="0" /></a> También resulta difícil definir esta sensación pero no hay duda de que es una frase trampolín, un impulso al vacío. Porque a veces sabemos que no estamos viviendo la dimensión real de lo que necesitamos. Que hemos perdido demasiado terreno para que circule libremente el río de ese <em>proyecto</em> común. Y que hemos tenido que reducir en exceso el tamaño de nuestras expectativas, por lo que nombrar un presente tan modificado no es más que reconocer en público un secreto que ni siquiera nos hemos formulado en privado. Y no solo cuesta trabajo reconocer que existe sino mantenerlo, alentarlo. No basta con considerar el cariño, la costumbre y todas esas excusas, aliadas de la catastrófica <em>ya lo pensaré mañana</em>. Empequeñecerse para caber en una relación es darse la espalda a uno mismo. Sobre todo cuando el otro no solo no ha tenido que hacer un esfuerzo tan penoso, sino que lo que siente le hace sentirse como un gigante. Si se puede cambiar a un hombre<em>..</em> la pregunta es <em>¿qué le pedirías después, Carrie..?</em><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-5812908593263793328?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com20tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-51600320543557659982009-04-01T00:39:00.005+02:002009-04-01T11:14:20.748+02:00Lectura compartida. Ya sólo habla de amor, de Ray Loriga.Supongamos que nunca he leído a Ray Loriga y que quiero que este libro me guste. Comparto la lectura con <a href="http://princesadehojalata.blogspot.com/">Princesa</a> (me lo regaló por mi cumpleaños el otro día), inexplicablemente en un extraño escenario mental, algo así como un pequeño apartamento, decoración espartana, un balcón con puerta semiabierta y chorro de luz arrojándose al suelo. Parece ser siempre mediodía o como mucho primeras horas de la tarde. La luz bien podría ser el reflejo del sol pero ahí viene lo extraño de este lugar donde hay un sofá muy cómodo, una mesa de centro y dos o tres pequeños muebles más, en absoluta armonía por cierto. Estoy leyendo en blanco y negro. Me di cuenta esta tarde, cuando leí este pasaje <span style="color:#990000;">“</span><span style="color:#990000;">No es capaz de encontrar el momento exacto, pero lo cierto es que todo lo que dibujó con exquisito cuidado se emborronó de pronto, y ahora, por más que se prometa dulces sueños cada noche, duerme siempre mal, y se levanta de la cama muy temprano y de muy mal humor, convertido ya en el soldado de un ejército enemigo. Y jura otra bandera, y al sonido de esa otra corneta, el pasado se convierte en un futuro en llamas”.<br /><br /></span><span style="color:#990000;"><p></span></p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SdKaEl6NKmI/AAAAAAAABeU/MY9g8UdeUhs/s1600-h/Philosopher"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319483513564375650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 292px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="Philosopher's Desk. Jerry Ueslsmann" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SdKaEl6NKmI/AAAAAAAABeU/MY9g8UdeUhs/s400/Philosopher%27s+Desk.jpg" border="0" /></a> Fue después de la palabra “llamas”, con su resplandor anaranjado de apenas un segundo (como quien se identifica cuando pasan lista) cuando observé el conjunto y por contraste me di cuenta de que todo el resto era blanco y negro. La estancia donde escucho al narrador hablando de Sebastián, la suave resignación de éste mientras se le menciona como un ser que reclama más atención de la que merece, un hombre enamorado y alegre que se convirtió en un hombre enamorado y triste, alguien a quien <span style="color:#990000;">“no le hubiese importado en absoluto amar a una maestra, a una trapecista, a una dentista encantadora, con tal de que le cuidaran un poco. Y sin embargo no se dejaba cuidar, de ahí su estado, ni se sentaba a la mesa de los demás, ni aceptaba comer lo que cariñosamente se le ofrecía. Y en resumen, sólo resultaba encantador si no se le conocía demasiado”.</span> Su traje oscuro y camisa blanca, su expresión contrita. Claro que no siempre la lectura me llega en blanco y negro, todo lo concerniente a la cita con la mujer hermosa y el baile en la Embajada suiza aparece como un fogonazo a colores. Sin llegar a escuchar todavía cómo es ese lugar ya lo he imaginado con su espectacular lámpara de araña, una sala alargada y cálida llena de gente, susurros y sonrisas forzadas.<br /><br />Quería que me gustara el libro porque ya con <a href="http://ladamadelasnieves.blogspot.com/2006/11/tokio-blues-lectura-compartida.html">Murakami en “Tokio Blues</a>” nos quedamos cada una a un lado de la red de juego. Ella encantada, yo tamborileando sobre la mesa con expresión escéptica. Y ya ni hablemos de “El regreso”, de Bernhard Schlink, todavía lo tengo pendiente y ella lo leyó hace más de un año, ha sido la lectura compartida menos compartida que he hecho nunca (prometo leerlo, en serio). Pero hemos compartido otras lecturas y comprado los libros a pares, uno para cada una. “La mujer del viajero en el tiempo”, de Audrey Niffenegger, “Abril rojo”, de Santiago Roncagliolo. “Cuentos de magia”, de varios cuentistas. “Corre conejo”, de John Updike, “Un lugar llamado oreja de perro”, de Iván Thays, estos últimos compartidos también con <a href="http://elcaballerodetauro.blogspot.com/">Alde</a>. Me quedará alguno, seguro. Aclaro que leer en blanco y negro no es peor que leer en color, sino diferente. Y creo que Sebastián se merece el cambio cromático. <p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SdKa3smV9rI/AAAAAAAABeg/nWABEfILgaY/s1600-h/capilla_1.gif"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319484391533442738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 264px; TEXT-ALIGN: center" alt="Lámpara de araña" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SdKa3smV9rI/AAAAAAAABeg/nWABEfILgaY/s400/capilla_1.gif" border="0" /></a> Así que por ahora no hago juicios, he arrancado despacio, con poco tiempo estos días para leer. Pero de todas formas y volviendo al principio del post: Supongamos también que los árboles no me dejen ver el bosque y me cueste llegar al párrafo en el que se nos pide que pensemos con detenimiento si concedemos a Sebastián un segundo muy especial. Un segundo importante que él aprovechará al máximo y precisamente del cual <em>hará su reino</em>. <span style="color:#990000;">“Sebastián está, por así decirlo, en el aire, y de la elegancia de su zambullida, de esa última postura, dependerá en gran medida su futuro. Con este segundo en la sala de baile, construirá Sebastián su pequeña historia. Y después, cabe imaginar que su historia de habrá terminado”.</span> Y llegados a este punto me pregunto, ¿pero cuándo he negado yo el tiempo a alguien? Porque aunque una cosa sea lo que reclama y otra lo que se merece, ahora ya estoy en la parte en la que la claridad es más fuerte y todo se ve con más nitidez. No voy más allá, queda mucho libro aún pero de entrada no quiero distracciones, porque deseo ver ese bosque, desde los ojos de Ray Loriga. </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-5160032054355765998?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com11tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-75882873396579204592009-03-27T14:54:00.026+01:002009-04-01T11:15:00.021+02:00Chelsea Hotel en I am a hotelHace años ví "I am a hotel", un <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/I_Am_a_Hotel">corto</a> producido en 1983 por Allan Nichols y Leonard Cohen, que se compone básicamente de cinco videos:<br /><a href="http://www.youtube.com/watch?v=CfuwNbis72Q">The Guests </a>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=USWLHcRIdBU">Memories</a>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=M-hOpyGKfmo">The Gypsy’s wife </a>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Dx11oNHPDrA">Chelsea Hotel#2</a> y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=30egIKHT-pM">Suzanne</a>.<br /><br />En aquel momento me pareció fascinante pero un tiempo después solo podía recordar una pequeña parte, lo concerniente al video "Memories". Esa imagen del botones del hotel, persiguiendo a la camarera escaleras arriba, mientras arrojan la ropa que se van quitando. Ese destello de erotismo, cuando él se saca la gorra y sacude la larga melena que llevaba escondida en ella. El baile en el que se enredan, ajenos a las parejas que parecen dormitar en la pista, al cantante que les domina desde su estrado, danzando en una espiral ingenua, mecida por las palabras de Cohen <em>¿no me dejarás verte desnuda? </em><br /><br /><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/ag-zulyo_2Y&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></p>Ahora que he vuelto a verlo, la impresión que me produce no es más que una sensación mitigada. La mala calidad del video armoniza con la nebulosa en la que lo recuerdo, pero me sigue pareciendo terriblemente sensual la cascada de cabello que parece flotar en esa ascensión por las escaleras. Del arte a lo cotidiano, extrapolo a esta pareja y en lugar de rodar de forma calculada y sublime por la tarima del plató donde filman el corto, imagino que lo hacen sobre una cama enorme, en un hotel antiguo, sobre unas sábanas de encajes blancos de estilo victoriano. Entonces él no le dirige una mirada plana, ni ella escapa como una gacela sobre las puntas de los pies. La ropa ha desaparecido y también la música largamente ensayada. Para esta escena él lleva prendida la insolencia, ella un juego cálido de envites y distancias. Y la rueda gira esta vez sobre el temblor de sus cuerpos e incluso desde aquí, eso es felicidad.<br /><br />Es tarde, madrugada bajo las farolas del parque. Ellos no son quienes fueron ni la música la que sonaba en la pista. Sobre los cuerpos que se tantean sobre la cama deshecha suenan las notas futuras de <a href="http://www.goear.com/listen/918b51a/Chelsea-Hotel-no.-2-Leonard-Coen">Chelsea Hotel</a>. Un largo murmullo, desapasionado y ronco, envuelve las ansias del momento, todavía no hay lugar para adioses y lágrimas. Entonces él solo deseaba ver el firmamento, sentir la fuerza poderosa del goce inesperado pero ella vagaba sobre su piel susurrando, perdida en su propio ritmo de cábalas y suspiros (<span style="color:#990000;">“</span><span style="color:#990000;">Te recuerdo claramente, en el Hotel Chelsea. Eras famosa, tu corazón era una leyenda. Volviste a decirme que preferías a los hombres atractivos, pero que por mí harías una excepción. Y apretando el puño, por los que como nosotros están oprimidos por los cánones de belleza, te serenaste y dijiste <em>no importa que seamos feos porque tenemos la música</em>”</span>). ¿Acaso sería posible escapar al trágico destino aunque solo fuese para una canción? Lo que nunca hemos dicho pesa a veces tan gravemente como lo expuesto.<a href="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sc0XuMqBvMI/AAAAAAAABd0/5ZgLhc2Rs1A/s1600-h/imagebar-history.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317932817433345218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 227px; TEXT-ALIGN: center" alt="Chelsea Hotel" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sc0XuMqBvMI/AAAAAAAABd0/5ZgLhc2Rs1A/s400/imagebar-history.jpg" border="0" /></a> Amanece en el <a href="http://images.google.es/imgres?imgurl=http://www.nyc-architecture.com/CHE/apartment.jpg&imgrefurl=http://www.nyc-architecture.com/CHE/CHE001-ChelseaHotel.htm&usg=__GtCP4e6sKORxpLLzDQI-1l7JJW4=&h=290&w=420&sz=43&hl=es&start=9&um=1&tbnid=DcgyZFN-aVQEhM:&tbnh=86&tbnw=125&prev=/images%3Fq%3Dchelsea%2Bhotel%26hl%3Des%26sa%3DN%26um%3D1">Chelsea Hotel</a>, quizá duermen abrazados o se rehúyen sin motivo durante un sueño intranquilo. La melena de Janis Joplin descansa en algún momento sobre la almohada, el brazo de Leonard Cohen quizás le rodea la cintura. Es el final de los años sesenta, el <a href="http://www.elportenio.com/elportenio/rey.htm">Chelsea Hotel </a>un paraíso de bohemia y desenfreno, la noche soledad disfrazada de casualidad, él esperaba encontrarse a Brigitte Bardot , ella a Kris Krisfofferson. Fantaseo con la imagen de ambos vista desde el techo, los giros, gruñidos y silencios que pueblan esa cama mientras duermen. Janis sueña algo que le produce una sonrisa relajada, Leonard descansa el rostro sobre su espalda desnuda. En este instante no existe el tiempo, ni la carga de fatalidad que estigma a unos y redime a otros. Para ese instante concreto ambos forman parte de la leyenda del <a href="http://www.hotelchelsea.com/history.php">hotel</a>, más adelante él la recordará hablando con seguridad y dulzura. Y cerrará la <a href="http://www.quedeletras.com/letra-cancion-chelsea-hotel-2-bajar-75144/disco-new-skin-for-the-old-ceremony/leonard-cohen-chelsea-hotel-2.html">canción</a>, rompiendo la magia cuando dice pero <em>eso es todo, no pienso en ti a menudo</em>.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-7588287339657920459?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com8tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-13443162613232661552009-03-19T18:56:00.004+01:002009-04-01T11:16:06.515+02:00El origen del problemaLo decía Alan Alda en la película, “Las cuatro estaciones”, el mejor recuerdo que guardo de la lejana época de la pandilla de parejas casadas. <em>Hay que llegar al origen del problema</em>. Su papel en la película es fantástico, y quizá sea él a quien mejor recuerde de los seis protagonistas, siete al final. Tres parejas de amigos se van de vacaciones en distintos años, distintas estaciones y pasan por los típicos problemas de convivencia (qué cierto es eso de que no conoces a alguien hasta que viajas con él..) Las cosas cambian a partir del momento en que uno de ellos se divorcia de su mujer, amiga del resto desde hace años, y en las siguientes vacaciones aparece con otra pareja, bastante más joven, simpática.. (<em>sí, venga, aceptadlo, era eso y más</em>) alegre, bonita, dispuesta..<br /><br /><div align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/xClfWmA5aEY&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" fs="1"></embed></div><div align="center"><br />(<span style="font-size:78%;">Solo encontré esta escena en inglés, pero es bastante gráfica</span>)</div><br />A esta panda de cuasi-cincuentones de pronto les supera esa alegría, que su amigo se haya recuperado y con tanta contundencia. Que su vida sea feliz, gracias a este nuevo amor. Que su actividad sexual sea mucho más vital que la de ellos, que tenga tanta energía, que.. Intentan hacerle el vacío a la chica, sacarle defectos, pero <em>no los tiene</em>. Hay que aceptarlo, ella es buena, solícita y paciente con todos, agradable y muy guapa. Cuesta llegar a esa idea, el pasado es a veces como una boca hambrienta, tragándose cualquier resquicio de cambio, obligando a comparar las nuevas oportunidades con las anteriores. Y entre todo este trajín de viajes, maletas, barcos y hoteles, Jack (Alan Alda) intenta solucionar las diferencias que surgen entre todos buscando <em>el origen del problema</em>, algo de lo que los demás escapan, en la medida de lo posible.<br /><br />He escuchado muchas veces esa frase y siempre me acuerdo de él. En aquella pandilla de parejas casadas, quien la pronunciaba era yo. Entre las terapias colectivas que hacíamos para ayudarnos con algún problema matrimonial grave, las salidas de fin de semana, siempre que se generaba un conflicto entre varios del grupo. Allá estaba mi interés por llegar al fondo, y me pasaba lo mismo que a Jack, la gente teme esos tanteos. Algunos preferían hablar de deportes o cine en lugar de encarar un problema y eso lo convertía en algo mucho más interesante todavía para mí. Bien. Este preámbulo es para presentar un corto que encontré hace unos días por casualidad en internet, buscando algo de Nancho Novo. Fue providencial, tanto Luis Tosar como él me producen una ternura inmensa y verlos juntos fue todo un festín que disfruté ampliamente.<br /><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/LWXywZ-JHHQ&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></p>Debí despistarme la primera vez que ví la parte I de “El origen del problema” (de nuevo vino Jack a mi memoria), porque hasta la segunda no me enteré de que el director es <a href="http://www.adictosalcine.com/ver_biografia.php?de=Alber%20Ponte">Albert Ponte</a>. Eso sí es casualidad. Lo recuerdo perfectamente, aunque nunca lo llamé así. Le conocí por un mote que no viene al caso, él a mí me llamaba Deborah. He recorrido la red buscando su trayectoria y me ha alegrado ver la cantidad de trabajos realizados y el reconocimiento conseguido. Confieso mi ignorancia y desconocimiento de este mundo, pero qué alegría ver todo lo que ha hecho. Lo recuerdo sonriendo, inventando sobre la marcha alguna historia descabellada, cantándome <em>Doctor Livingston supongo</em> en el santuario de Santa Gema, al lado de Alcampo, en Coruña. Recuerdo también el efecto que producía en la gente, su facilidad para enredar. Desde estas líneas le envío un beso en la distancia, hace muchos años que no lo veo, pero desde ahora lo asociaré sin duda también con <em>el origen del problema. </em>Un corto, por cierto, al que le han dado al menos veinticuatro premios.<br /><p align="center"><embed src="http://www.youtube.com/v/ikXBLgql7xM&hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-1344316261323266155?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com2tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-28528900329561859192009-03-15T21:09:00.004+01:002009-04-01T11:16:58.033+02:00Lecturas presentes y próximas<span style="color:#990000;">“La piedra”<br /><br />El futuro se acumula sobre el pasado como un peso. El peso que gravita sobre los años primeros es más fácil de levantar, para hacer que aquel tiempo se enderece como la hierba que estaba aplastada. Los años que siguen a la niñez se sueldan a su futuro, petrificándose, y con frecuencia el tiempo que está debajo no puede volver a erguirse como la hierba, sino que yace, desangrado de su verdor, con otra forma, enredado con esos brotes frágiles y exangües de un tiempo diferente y extraño, debajo de la piedra. </span><br /><br /><p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sb1gHFamA7I/AAAAAAAABdM/ZPDRgl_hYXk/s1600-h/PL.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5313508810196124594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 270px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/Sb1gHFamA7I/AAAAAAAABdM/ZPDRgl_hYXk/s400/PL.JPG" border="0" /></a> Así comienza la primera parte (Las tretas de la desesperación), de “Un ángel en mi mesa” de Janet Frame. Segundo libro del tomo del mismo nombre, autobiografía de la autora, y que además incluye un primero ““La Tierra del Es” y un tercero “El mensajero de la ciudad espejo”. Será una de mis próximas lecturas junto a “Amsterdam” de Ian McEwan y “La defensa” de Vladimir Nabokov. Con McEwan tengo que reincidir. Después de leer su “Entre las sábanas” (un libro de relatos muy interesante que llegó hasta mí el año pasado después de un sinfín de peripecias), leer “Chesil Beach” ha sido una experiencia decepcionante, un bajón. Su anacronismo (¿no querría el autor situar la historia en 1862 en lugar de 1962?) la total hostilidad que me producían los dos protagonistas, la sensación de que algo fallaba desde el principio me hicieron desear terminarla cuanto antes. Ni siquiera puedo destacar el estilo, ni los diálogos finales entre ellos, algo que el lector espera con impaciencia, para saber cómo resuelven la debacle que se han causado. Es de justicia leer otros libros de McEwan, formarme una opinión de su labor en otras novelas. De ahí “Amsterdam” ahora y más adelante “Expiación”, porque Chesil Beach, desafortunadamente, no me ha convencido. </p><p>Así que comienzo con “La defensa”, una novela que según el <em>Saturday Review</em> (opiniones de la contraportada) es “Superior a <em>Lolita</em> y a su manera, tan subversiva y conmovedora como ella..” y según Anthony Burgess “es más metafísica y más indicativa del gran talento de Nabokov”. “Nacer en este mundo es algo difícilmente soportable”, dicta Luzhin padre a su hijo en el principio de la novela. <em>“Nacer en este mundo es algo difícilmente soportable”</em>.. será una frase emblemática durante la lectura, como un marcapáginas invisible.</p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-2852890032956185919?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com11tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-13619231495493051562009-03-09T10:53:00.004+01:002009-03-09T11:16:56.238+01:00"Dejar una huella en el mundo.. " En lugar seguro. Wallace StegnerCompré esta novela después del <a href="http://lasvacacionesdeholden.blogspot.com/2008/12/en-lugar-seguro-wallace-stegner.html">post</a> que CEci le dedica <a href="http://lasvacacionesdeholden.blogspot.com/">en su blog</a>. Me decidió sin ninguna duda que los personajes fuesen tan carismáticos y tener por delante 378 páginas de culto a la amistad. Porque de eso va este libro. De la sencilla, espontánea y visceral amistad entre dos parejas durante al menos treinta y cuatro años: los Morgan (Larry y Sally) y los Lang (Sid y Charity). De su progresión, un tanteo mínimo antes de reconocer haber sido conquistados (en su variante más potente, la fascinación) y el posterior desarrollo de esa amistad durante más de tres décadas, con todos los altos, bajos y medios que ello conlleva. ¿Qué tiene de especial esta trama? Ellos. Ellos son los especiales. Jóvenes al principio, finales de los años treinta, emprendedores, Sid y Larry dan clases de literatura en la universidad de Madison (Wisconsin), Sally y Charity acaban de descubrir que están embarazadas de prácticamente el mismo tiempo. La velada en casa de los Lang, a la que han sido invitados los Morgan como bienvenida a Madison entre otras parejas de profesores y sus esposas, parece no querer terminarse, no si ello conlleva que los Morgan salgan por esa puerta igual que el resto. <em>Quedaos un poco más, ¿podéis? ¿qué tal algo más de treinta años? ¿toda una vida?</em> <a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTojSReg2I/AAAAAAAABcc/Wu3ljvKIfr0/s1600-h/Madison.jpg"><img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 311px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTojSReg2I/AAAAAAAABcc/Wu3ljvKIfr0/s400/Madison.jpg" border="0" alt="Madison (Wisconsin)"id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311125553474863970" /></a> ¿Reconocen esa sensación? El no querer que el día concluya, que la reunión se disuelva, que estos o aquellos se vayan, que termine ese momento tan especial en el que parece que dos parejas son una, que han hallado en los otros el complemento a ellos mismos, la afinidad, la empatía. Felicidad, no hay otro modo de ver la total aceptación, el encajar de las piezas, aunque uno se lo tome con cautela al principio, que es lo que les sucede a los Morgan, recién llegados, huérfanos de afectos externos, con poco más de cien dólares por toda fortuna hasta que Larry cobre el primer mes. Un mes que ha sido diseccionado para la economía como el resto del año y para el que Sally reparte cada dólar con artesanía financiera, modelando cada concepto de forma que el dinero se estire, compacte, recomponga y suelde. Lo que se hace tantas veces cuando uno va justo de dinero, estirar la masa hasta dejarla casi transparente antes de freír, tocando de ese modo a tres en lugar de a uno, y haciendo del aire un amigo cómplice en nuestros estómagos, parte de la amalgama.<br /><br />Algo que los Lang ni siquiera sospechan, su poderío económico alcanza para ellos y los que lo necesiten. No se verán privados en lo básico aunque sí en su fuero interno, en su instinto más primitivo, su necesidad más vital, lo que Larry denomina “la serpiente” que amenaza la buena armonía de esta pareja. La cojera mental de Sid será su imposibilidad de abandonar las clases para dedicarse a la poesía y la de Charity su marcialidad a la hora de planificar en conjunto, la influencia del control ejercido por su madre la llevará a reproducir un modelo de obcecación en el que no cabe la posibilidad de equivocación, todo ello rodeado de capas y más capas de cariño y buena voluntad hacia los demás aunque no siempre vea reconocido su verdadero esfuerzo por agradar. Con todo, el vínculo que les une comienza a envolverles en esa primera fiesta y seguirá su labor el resto de sus vidas.<br /><p><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTmdUUXn7I/AAAAAAAABcU/E7xhO6RW3iI/s1600-h/type.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311123251921395634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 391px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTmdUUXn7I/AAAAAAAABcU/E7xhO6RW3iI/s400/type.jpg" border="0" /></a> El principio son tiempos felices en los que Larry y Sid trabajan en la universidad, horas extras en las que Larry trabaja en el semisótano que es su casa, corrigiendo exámenes, creando los primeros cuentos, haciendo su acopio de hormiga productiva en favor del nido. Pronto llegará el bebé y hará falta más dinero. Las chicas se entretienen con la hiperactividad social de Charity, los planes para los futuros bebés. Sid ensaya una parte de sí mismo frente a su público estudiantil mientras la otra, anhelos poéticos, pasa sobre sus labios como una tentación imposible. Es inútil. Ha prometido a Charity que se dedicará en cuerpo y alma a la enseñanza, publicará como es de rigor y conseguirá la plaza definitiva, como ella quiere. Tras ese esfuerzo estará su recompensa, dar al alma lo que es del alma. Poesía. Son días también de reunirse tras el trabajo, cantar en casa de los Lang con los Stone, los Abbot, afianzar esa amistad a cuatro que parece solidificarse, reír, hacer excursiones, largos paseos con ellos en canoa o en la oscuridad de la noche camino de la casa de Larry y Sally.<br /><br />El vínculo se ciñe con las necesidades de los Morgan. Sus estrecheces son minimizadas por los Lang con frases humildes como “nos haría muy felices que aceptarais”, “nos haríais un favor si”, siempre un dar tapando el hecho en sí, como si por arte de magia apareciera algo donde no había nada. Llegan los partos, el sufrimiento de Sally y el bebé que nace tarde y por cesárea con una costilla y brazo rotos. Parece que la vida distingue a los Lang, jóvenes, hermosos, ricos, con suerte y desasiste a los Morgan, trabajo, pocas horas de sueño, poco dinero, enfermedades, fragilidad.. pero no. No es así. Lo que unos consiguen sin esfuerzo a los otros les cuesta mucho más pero es la vida que han conocido, y se aman. <span style="color:#990000;">“¿Acaso zumbamos o repiqueteamos o nos iluminamos cuando la gente oprime los botones de nuestra vanidad y sólo entonces?”</span>, se dice Larry. Ha recibido elogios por su cuento publicado y no está acostumbrado. Son los inicios de su prometedor futuro como escritor.</p><br /><p><a href="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTTtoTiGdI/AAAAAAAABb8/8Z5rrG02vmg/s1600-h/marmon-16-motor-car-w-j-rasmussen-owner-1940.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311102641443576274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 215px; TEXT-ALIGN: center" alt="marmon-16-motor-car-w-j-rasmussen-owner-1940" src="http://3.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTTtoTiGdI/AAAAAAAABb8/8Z5rrG02vmg/s400/marmon-16-motor-car-w-j-rasmussen-owner-1940.jpg" border="0" /></a> También llega el momento de devolver para los Morgan, de rescatar a Sid de la nada con un trabajo en la universidad de Dartmouth, siempre volviendo a la casa de los Lang en Vermont en los veranos, llenando el <em>Marmon </em>con lo necesario para los picnics, inundando sus vidas con las de sus amigos. Si para los Morgan los Lang son además de la amistad la palabra gratitud, para los Lang los Morgan son la rectitud que les falta. A pesar de las enfermedades y calamidades que han sobrellevado están ahí, imperturbables, enteros, dispuestos para ellos, devolviendo cada dólar prestado en los peores momentos, amándose y amando, creciendo Larry paso a paso en su carrera de escritor y Sally como persona. La madurez les sorprende a todos con cierta desconexión en sus encuentros, luego llega el declive. Sin desvelar mucho más, queda una vida salpicada de problemas y soluciones. Momentos difíciles y decisiones inesperadas. Las manos de los Lang y los Morgan en un <em>todos para uno..</em> que me arrancaron las lágrimas (nada difícil, por cierto) en muchas ocasiones, Morgan /Lang, <em>equipo azul</em>, que diría Auster.<br /><br />Siendo unos el motor de los otros cuando cualquiera de ellos lo necesitaba, más allá de lo que la amistad corriente nos revela, practicando la verdadera <em>amicitia</em> de Cicerón que menciona Larry y sobre la que CEci nos instruye en su post: <span style="color:#990000;">“Y no hablo ahora de la común o la mediocre, aunque ésta también agrada y resulta útil, sino de la auténtica y acabada, como fue la de muy pocos. Pues la amistad vuelve más espléndidas las circunstancias favorables y las adversidades, al compartirlas, las hace más llevaderas”.</span> Son muchos los párrafos que destacaría de este libro pero si debo elegir pediría a Larry que leyese en voz alta (como le solicitaban a veces en las reuniones de la casa de los Lang después de la cena) sus propias palabras, partes salteadas de un mismo discurso: <span style="color:#990000;">“Aunque toda la vida he estado ocupado, quizás demasiado ocupado, ahora me parece que he conseguido poca cosa que importe, que los libros nunca han estado al nivel de lo que tenía en la cabeza, y que las recompensas – unos ingresos confortables, el reconocimiento público, los premios literarios y los honores académicos – han sido simples baratijas, no cosas para contentar a un hombre hecho y derecho. Cometimos cantidad de errores, pero nunca engañamos a nadie para sacar ventajas ni pusimos zancadillas cuando no había jueces por los alrededores. Todos corrimos y jadeamos a lo largo del recorrido completo”<br /></span><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTlXG3LWVI/AAAAAAAABcE/NX5X_iHCxLE/s1600-h/AAA_berkrosa_5584..Group+at+a+party,+Woostock+NY,+1940s..jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311122045718452562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 327px; TEXT-ALIGN: center" alt="AAA_berkrosa_5584..Group at a party, Woostock NY, 1940s." src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SbTlXG3LWVI/AAAAAAAABcE/NX5X_iHCxLE/s400/AAA_berkrosa_5584..Group+at+a+party,+Woostock+NY,+1940s..jpg" border="0" /></a> Comenta CEci que el libro le impresionó, aunque no sabe del todo por qué. También a mí me ocurrió, pero yo sí lo sé. Es lo que no cuenta Larry, todos esos años de sinsabores y alegrías, cuando se reunían en Vermont y cuando no. Son esas jornadas que imagino, las conversaciones que nunca tuvieron pero yo escuché, las miradas intencionadas de Sid a Sally, el penetrante rostro de Larry, reencarnado para mí en esta novela en John Updike (esto sí que no sé por qué pero así ha sido desde el principio), el silencio contenido de Charity, su obstinación conduciendo a Sid por <em>su</em> vereda. Y el dolor. El inmenso dolor de las pérdidas. Cuando no somos más que un corazón encogido, esperando el fin. </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-1361923149549305156?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com12tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-47611939854578573662009-03-01T14:01:00.014+01:002009-03-01T19:54:54.012+01:00Por la vena. Superación.Llegará un día en el que dejarás de escuchar sonidos a tu alrededor. Paisaje y rostros curiosos formarán una imagen oblicua antes de la oscuridad que empujará tu cuerpo inerte al suelo. Manos bien intencionadas aflojarán los botones de tu cuello, se hundirán sobre tu amargura en un masaje rítmico, apartarán con energía las miradas que hacen sombra sobre ti, cerrarán la puerta del vehículo que te conduce lejos de tu caos. Tiempo y cuidados repararán tus heridas, cariño y apoyo te devolverán maltrecho al mundo. Nadie sabe hasta dónde has podido descender en tu silencio, qué clase de abismo divide tu desamparo. Pero llegará un día en el que dar un primer paso sin ayuda no será tan difícil. Reptarás por las fachadas como si estuvieras borracho, soportarás miradas conmiserativas, llorarás de impotencia y extenuación, escucharás interminables consejos sobre el <em>me pasó como a ti</em>. Perderás por momentos el equilibrio, la fe en el futuro, maldecirás tu suerte, intentarás abandonar. Pero llegará también un día en el que querrás pisar con fuerza, crear una huella profunda y firme. Serás consciente de con qué cuentas, defectos, valías, ambiciones y dudas. Para entonces caminar no será suficiente, llegará un día en el que necesitarás correr. Sentir sobre la piel la caricia ardiente del sol, desbocarte cara al viento libre de miedos y nostalgias. Nadie puede asegurarte la dicha, el perdón, ni mostrarte un fragmento de lo que se avecina sin remedio, pero si confías en tu esfuerzo, tu empuje, tu capacidad para salir adelante, llegará un día en el que caminar no será suficiente. Y necesitarás correr.<br /><br /><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SaqHwb1GMdI/AAAAAAAABac/RbudQRcGOME/s1600-h/Howard-Schatz.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308204376983482834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 363px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SaqHwb1GMdI/AAAAAAAABac/RbudQRcGOME/s400/Howard-Schatz.jpg" border="0" /></a><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-4761193985457857366?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com2tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-61305099471728036172009-02-19T10:14:00.001+01:002009-02-19T12:05:31.956+01:00AgallasVenían por la calle en un grupo de unos seis o siete. Entraron en el videoclub en tromba, con su ropa y accesorios de marca, sus impecables playeras de diseño y las gorras torcidas; el ángulo justo para una rebeldía controlada, ni demasiado exagerada ni tan poco como para tener aspecto infantil. La estética es cambiante, muslos de tubo cuando caminan con esos pantalones para piernas diminutas, los bolsillos de atrás bajo las rodillas. Menores de edad, pero no por mucho tiempo. <em>¿Tiene juegos para la play? </em>No, solo películas. Quien pregunta es como una torre pero de aspecto aniñado. Bajo su gorra ladeada roja y blanca, una melena rubia y cuidada se agita con un movimiento involuntario. Un pequeño estremecimiento le obliga a encoger un par de segundos el cuello, como quien se rasca una oreja en el hombro. Jaleo en la puerta, no hay juegos para la play, bufidos y un cambio en el ritmo del grupo. Parecen entrar hacia el mostrador pero en realidad se dirigen a la salida, la dueña del videoclub respira y grita, suavemente y sin convicción. Uno de ellos ha extendido el brazo, arrancando de un panel una hilera de bolsas de caramelos. Se ríe con torpeza y sale a la carrera derribando unas películas de la entrada. El muchacho alto también se da prisa, pero menos. Manos en los bolsillos, sale poco después del último pero con socarronería. Como quien no tiene nada que esconder porque nada hizo. El episodio completo apenas ha llegado a medio minuto.<br /><br /><a href="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZ0h68k76iI/AAAAAAAABaE/JEyV4dy9X9U/s1600-h/primeros_100_dvds.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5304433232689490466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZ0h68k76iI/AAAAAAAABaE/JEyV4dy9X9U/s400/primeros_100_dvds.jpg" border="0" /></a> Presencio todo desde el mostrador, junto a ellos. Todavía sujeto en la mano la película que vengo a devolver (no pude verla por falta de tiempo, detalle grotesco si las cosas hubieran sucedido de otra forma, pero no ahora). Cuando el ladrón se gira llevando el botín también corro hacia la puerta y grito, a las espaldas que se alejan, algo relacionado con la vergüenza y la educación. Palabras que se pierden con sus pasos, con los míos de regreso, con la digna resignación de la dueña del videoclub. <em>Si uno no puede pagar</em>, me dice, <em>no puede querer tener</em>. Pero ellos no pagan, le contesto, ellos <em>lo roban</em>. Y se lo comerán en una esquina o tirarán todo por el suelo. No quieren lo que no pueden pagar (seguro que podrían comprarle el expositor completo), lo único que desean es <em>joder</em>, reírse de usted y hacerse mayores a fuerza de ser chiquillos, inconscientes, estúpidos. La mujer no da importancia al suceso y recoge mi DVD como si nada hubiera sucedido.<br /><br />Miro hacia la portada de una película de terror, un cuerpo degollado con una cabeza que descansa en su mano, e imagino varias escenas a partir del mismo suceso. Ella hablando conmigo, confiada, los chicos en la calle. Ella diciendo <em>no sé, no sé</em>. Yo, la verdadera instigadora, robándole la caja del día. ¿Cuchillos? No, por favor. Odio la violencia. Un pequeño golpe de kárate en el hombro, aquello que hacía Spock en el cuello de sus contrincantes. Sueño temporal. De nuevo al punto real, me mira con amabilidad mientras guarda la película. Sonrío solidariamente antes de irme, menos mal que la travesura de los caramelos fue <em>todo</em>. Es cuando me giro. De pronto tengo otra visión que me aterra, ralentizada. Estoy en la tercera fila de películas cuando ellos entran. No son niñatos ricos de dieciséis años, sino yonquis de cara enjuta, edad indefinida, sin alma. Desde la puerta no pueden ver mi esquina pero sí el resto del local, creen que no hay nadie. Amenazan a la señora, que entre lágrimas ofrece la recaudación de la caja. Incluso un pequeño bolso que nadie le ha pedido y que guarda bajo el estante de los contadores. Un rasgo de generosidad, algo así como <em>tened un premio por robarme, no os vayáis de vacío, pero por favor, no disparéis.. eso</em>.<br /><br /><a href="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZ0iEu9HGTI/AAAAAAAABaM/ftD7sNC5Pqo/s1600-h/DVDs.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5304433400831482162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZ0iEu9HGTI/AAAAAAAABaM/ftD7sNC5Pqo/s400/DVDs.jpg" border="0" /></a> Desde mi escondite pienso en lo aberrante de enfrentarme a un hecho de este estilo. La casualidad de entregar esta película hoy y a esta hora. Tenía que haber sido ayer pero me he retrasado y la entrego con recargo. Sé que si le disparan no tardarán en hacerlo conmigo. Alguien me oirá gemir o dará una vuelta de reconocimiento por los pasillos para comprobar que no hay testigos y me encontrará petrificada con mi DVD en la mano. Pienso en mis hijos, en el terror de una desaparición repentina. En la fugacidad de la vida, en la injusticia. En rostros pidiendo castigos brutales, manos agitándose frente a una pancarta de ¡asesinos! Pienso en el blanco algodonado del futuro, transformado en un gris lamento, un azul desmayo. Apenas puedo tragar escuchando los golpes secos que dan sobre la madera del mostrador, la caja, los lloros de la mujer, las películas que pisan entre risas. Me repliego sobre el expositor de la serie porno, entre tetas inmensas y lenguas sobre labios como bañeras, jurando al Supremo lo que prometo si me libra de ésta. Puedo ser audaz e imaginar que le hago frente y lo aniquilo pero para esta historia prefiero ser un ser humano atrapado en un momento que no le corresponde. Se oyen pasos, alguien ha escuchado cómo tiembla mi pánico y viene a fusilar el poco aguante que me queda. Es el fin, el corazón me estalla, las luces se apagan, una mano me empuja levemente.<br /><br />Estoy en la calle, sobrecogida y sin aire. La señora del videoclub me aparta con suavidad para cerrar la verja. Batas y zapatillas que corren desde el contenedor de la basura regresan a sus casas, rostros cansados tras un volante escudriñan la negrura del fin del día en busca de un hueco para dejar el coche y volver a sus hogares. No hay atmósferas amenazadoras ni brumas de muerte. Solo el eterno circular de los mismos miedos. Y un largo etcétera de sombras, lasitud, soledad e inconformismo.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-6130509947172803617?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com2tag:blogger.com,1999:blog-11271524.post-90370896114556139682009-02-15T20:59:00.002+01:002009-02-15T21:11:22.607+01:00Mmmm..amisadicciónLo confieso, soy una martinamisadicta.<br /><br />Y como todos los buenos vicios, mis martinamisadicción llegó de repente y sin misterios: “Quiero más.. “(me dije cuando acabé “La información”), más por favor.. (después de “Experiencia”), <em>¡más!</em> (con una sonrisa de oreja a oreja cuando terminé “El libro de Rachel”) y ahora estoy con “Dinero”. ¿A usted le pone eufórico galopar por los aeropuertos llevando el equipaje de mano pegado a los riñones poco antes de la última llamada de su vuelo? ¿Bajar por la montaña rusa vociferando algún secreto tormentoso que no pueda repetir ante nadie? ¿Devorar kilos de carne a la parrilla por una apuesta, espoleado por sus amigos? Quizá sea de los que disfrutan con la televisión viendo el mal ajeno. Me refiero a los programas de famosos que la cagan, los que pierden a su chica porque un <em>paparazzi</em> canalla les retrata retozando en una playa del Caribe con otra.<br /><br /><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZhwMVVAzvI/AAAAAAAABZ8/E0ytksiW1NQ/s1600-h/mamis.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303111918414778098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 205px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZhwMVVAzvI/AAAAAAAABZ8/E0ytksiW1NQ/s400/mamis.JPG" border="0" /></a> O quizás sus vicios sean más clásicos, caperucitas y enfermeras, tíos cachas y superhéroes, la cocina más sofisticada, o la más indigesta. O extravagantes, comer todo verde o solo cosas que no contengan la letra <em>e</em> entre las demás, coleccionar pequeñas mascotas de lugares remotos, o simular con su pareja que no se conocen cuando se despiertan y tener un doble-asalto mañanero lleno de imaginación y de novedades. ¿Cuál es su vicio inconfesable? ¿La última adicción a la que se ha dejado arrastrar? ¿Viajar a lugares difíciles sin guía? ¿Explorar las zonas peligrosas de su ciudad? ¿Anfetaminas? ¿Droga? ¿Mahler? ¿Estar solo? ¿tener un picadero, un santuario, un lugar donde exorcizar los fantasmas? ¿Trabajar?<br /><br />Bromeo, no me conteste si le pongo en un apuro. Mi vicio actual es Martin Amis. Todo lo que cae en mis manos que ha escrito, dicho, pensado, contado en una entrevista. Cada pequeña referencia que otros autores o periodistas hacen de él. Ocurre con “Experiencia” que Amis llega a un nivel de confidencia que roza la familiaridad y yo era ya un par de oídos atentos, un alma sobrecogida a ratos (cuando menciona la muerte de su prima Lucy Partington), no pude hacer otra cosa que susurrar un suave <em>ssshhhh</em> al aire, sin quitar la vista de sus páginas, para eliminar cualquier interferencia, cualquier sonido por pequeño que fuera que me hiciese desviar la atención de su narración. Y resulta toda una <em>experiencia</em>, acompañarle por su infancia y madurez, estar a su lado mientras relata con esa voz tan suave y contundente, cada capítulo del libro. ¿Qué hacer? Comprar “Dinero”, “Mar gruesa” “Campos de Londres” (los que había en la librería) y metérmelos por la vena. Conocer de un tirón distintos momentos de su madurez artística, como quien se alquila una docena de películas del mismo actor y las ve todas seguidas con la luz apagada. Como esa comida prohibida con la que podríamos reventar a gusto por una vez, venga, anda, <em>solo esta vez..</em> <p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZhtnxdWRdI/AAAAAAAABZs/xSxTUZBH5qw/s1600-h/amis1.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303109091287516626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 241px; TEXT-ALIGN: center" alt="(Martin Amis (solo, con su padre, con James Fenton y Christopher Hitchens)" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZhtnxdWRdI/AAAAAAAABZs/xSxTUZBH5qw/s400/amis1.jpg" border="0" /></a> Pero incluso una martinamisadicción ha de ser controlada de alguna forma, así que después del subidón de “Dinero” dejaré los otros dos (estrechamente protegidos en la estantería entre Saul Bellow y Nabokov, sus pilares literarios) para cuando acabe con éste y los alternaré con el resto de los libros que lea este año. 2009 será mi año Martin Amis y eso me produce una sensación fuerte de inspiración y compañía, como la de ese gran amigo que vuelve de un viaje largo y queda contigo ya todos los días. Acabas preguntándote cómo pudiste apañarte sin él en su ausencia, tal es la huella de su vida en la tuya en ese instante. Lo primero que pensé cuando terminé “Experiencia” fue <em>mañana lo empiezo otra vez..</em> Después me dije <em>quiero todas sus novelas</em>. Reconozco que para algunas cosas soy una compulsiva pero después de tanta restricción, autodisciplina, tanto machaque interior con mi propia vida, tenía que llegar el permiso total en ciertas cuestiones. </p><p>Y me lo di para leer (por primera vez) varios libros seguidos de un mismo autor. No solo me interesan las novelas que no he leído todavía (quizás no tanto las políticas) de Martin Amis sino las fotos que encuentro en internet, esos posados tan efectivos, la fotografía de su estudio (el desconchado del sofá, las cajas que se apilan sobre la estantería, su desorden particular), noticias sobre él, sus artículos de opinión. No me ha abducido ni obnubilado (aunque hay un mucho de fascinación en todo esto), simplemente he conectado con Amis a un nivel adictivo, y es algo que todavía me sorprende y encanta. ¿No le ha sucedido nunca durante una búsqueda en la radio que de repente, entre un ruido ensordecedor de rayos y centellas, aparece una emisora clara, nítida en donde suena una canción que le transporta a un momento concreto, muy querido? Pues eso me ha sucedido a mí con este autor. He sintonizado con él desde la primera hoja de la primera novela que cayó en mis manos, con claridad, fuerza y cierto regocijo. Mi propia música interior ha querido acoplarse a la suya y a ratos vivo momentos de auténtica verbena mental, los dioses le cuiden, adoro su sentido del humor. Le envío un gran beso por las carcajadas que me ha producido su personaje adolescente Charles Highway, hacía mucho tiempo que no me divertía tanto leyendo, casi me siento en deuda con él.<a href="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZht91uKsDI/AAAAAAAABZ0/alBlcKZx0SU/s1600-h/amis2.JPG"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303109470388924466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 274px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_tkCIk0HItlE/SZht91uKsDI/AAAAAAAABZ0/alBlcKZx0SU/s400/amis2.JPG" border="0" /></a> Me gusta verlo pensativo, con un libro en las manos en un café al aire libre, charlando con un presentador en la tele (torciendo levemente los labios hacia la derecha, una mueca desganada que todavía le hace más interesante). Le conozco un poco más a través de sus respuestas en las entrevistas leídas, (también su voz en youtube), descubro en ellas cosas que ya ha mencionado en “Experiencia”, entiendo su motivación pero sobre todo le escucho en sus novelas, admiro su estilo, me divierto con su desfachatez. Disfruto con la frescura de personajes como John Self (Dinero), Charles Highway (El libro de Rachel), Richard Tull (La información) y con la solemnidad que relata “Experiencia”, entre otras muchas cosas, el tributo de un hijo hacia un padre complejo, difícil y muy particular (Kingley Amis). Así las cosas, <em>sufro </em>un concentrado de información sobre Amis del que es difícil desligar una parte de otra para poder comentar las novelas leídas de las que no haya hablado en la blog. Lo haré más adelante, en alguna relectura, cuando me haya pasado esta <em>amiseuforia</em>, o <em>martinamisadicción</em>, que para el caso es lo mismo. Una conexión literaria que ha convertido mi poco tiempo libre para lectura en el momento estelar del día. Como un premio. </p><div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11271524-9037089611455613968?l=ladamadelasnieves.blogspot.com'/></div>Angélineladamadelasnieves@hotmail.com4