tag:blogger.com,1999:blog-11078543036833135162008-10-03T17:11:54.058+02:00RenegandoCoronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comBlogger76125tag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-61850368751246047072008-10-01T15:13:00.005+02:002008-10-02T15:34:56.349+02:00Per saecula saeculorum<p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">En vida fui un vago de relumbrón. Tenía la <span style=""> </span>firme convicción de que ser vago era un artística manera de sobrevivir sin demasiadas aspiraciones, algo que al fin y al cabo es lo que hace la mayoría de los mortales con un derroche de energías, en mi opinión, a todas luces excesivo. Para ejercer la vagancia como yo lo hice, durante algo más de noventa y cinco años, sólo se precisa de reconocer en uno mismo ciertas aptitudes innatas y dejar que se desarrollen, a ser posible, solas. </span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">La mayoría de la gente piensa que un vago es un<span style=""> </span>ser en constante estado de inactividad pero se equivocan. Hacer de la vagancia un estilo de vida, disminuir la actividad motora y mental al mínimo imprescindible requiere de cuidada planificación y, en algunos casos, de esfuerzos puntuales que ayuden a alcanzar el supremo objetivo. Para ser un buen vago hay que estar perfectamente integrado en la sociedad y dar la impresión, en todo momento, de que se es uno más. Tener casa, préstamos, familia y un puesto de trabajo es parte del escenario requerido. </span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">La selección del puesto de trabajo<span style=""> </span>adecuado requiere de un cierto esfuerzo si no se quiere echar por tierra el plan trazado. Es de vital importancia que ofrezca posibilidades de diluirse en aras de pasar lo más desapercibido posible, Aparte de la administración pública, que es algo así como el súmmum de la perfección, el lugar ideal es una gran empresa en la que abunden ambiciosos mandos intermedios en lucha permanente por nimiedades tales como ascensos, mejoras salariales o ganarse a los superiores. Tratar de destacar o hablar más de lo estrictamente necesario son errores que hay que evitar a toda costa si se quiere perdurar en el feliz anonimato. No importa que los compañeros te consideren un cero a la izquierda o una persona sin aspiraciones en <st1:personname productid="la vida. Son" st="on">la vida. Son</st1:personname> ellos los que se equivocan y tratar de sacarles de su error requeriría de un esfuerzo que va en contra de los principios de un buen vago, además de ponerlos sobre la pista de secretos que no conviene que conozcan. Como es lógico la suerte juega una baza importante pero si finalmente uno consigue un trabajo en el que sea sencillo pasar desapercibido habrá dado un gran paso en la creación del entorno idóneo y de este modo habrá contribuido de manera definitiva para que las aptitudes innatas, a las que ya he hecho referencia, se desarrollen de un modo óptimo.<span style=""> </span></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">Una vez consigues acallar los remordimientos de infamia y llegas al íntimo convencimiento de vivir desocupado es una opción tan válida como deslomarse de sol s sol por unos cuantos euros más, alcanzas la plenitud de espíritu y comienzas atisbar la virtud en tus actos. Yo me consideraba como un asceta que ha renunciado al las luces del éxito y se ha centrado en la consecución del noble objetivo de alimentar el espíritu con lo mínimo imprescindible. ¿No hay acaso virtud en ello?</span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">Además puedo asegurarles que aunque la pereza está catalogada como uno más de los pecados capitales, no es algo que tenga un peso excesivo a la hora de saldar cuentas en el la otra vida. El infierno, tal y como lo concibió la biblia o Dante, no existe. Aquí, simplemente se establecen castas y cada cual paga su Karma –en esto tienen razón los hindúes- <span style=""> </span>Los más afortunados, aquellos que durante sus existencias fueron ejemplo de abnegación y sacrificio, <span style=""> </span>pacen a sus anchas en el paraíso en un estado de felicidad que yo todavía no he alcanzado, si bien tampoco puedo quejarme. A mí me fue encomendado el siempre noble cometido de cuidar de las almas candidas de los pobres mortales. En mi opinión asignar a un vago probado, como fui yo, el trabajo de ángel de la guarda son ganas de joder la marrana porque, entre que somos muchos y difíciles de controlar –esto parece un ministerio- y que yo tengo muy desarrolladas las dotes para el escaqueo, pocos van a ser los que estén seguros bajo mi invisible tutela. <span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">Ahora me encuentro a los pies de la cama del hospital en donde ayer ingresaron a mi nuevo “asignado”. Ya he tenido unos cien desde que la palmé y ninguno a alcanzado los cincuenta - la última fue soprano y no iba mal encaminada pero, en uno de mis múltiples despistes, pereció en un extraño accidente de coche mientras se comía los mocos-. Este es un niño tierno de cuatro años que ayer, durante mi partida habitual partida de mus de los jueves, no se le ocurrió otra cosa que tragarse medio botiquín pensando que eran un cargamento de golosinas. Está rezando con su madre:</span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">-Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares no de noche, ni de día, si me desamparas, que será de mí, Ángel de la guarda, pide a Dios por mí.</span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES"><o:p> </o:p></span></p><div style="font-family: courier new; text-align: justify;"> </div><p style="text-align: justify;font-family:courier new;" class="MsoNormal"><span lang="ES">Casi me da pena, en serio, pero no querrán que renuncie a toda una filosofía a estas alturas de mi eternidad, ¿verdad?</span></p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-82637993715493138112008-09-30T20:01:00.001+02:002008-09-30T20:03:13.466+02:00Dos hermanas<div class="ForumPostBodyArea"> <div id="ctl00_ctl01_bcr_ctl00___PostRepeater_ctl04_PostViewWrapper" class="ForumPostContentText"> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">(…)</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p>-¿Y como es que este último también te pegaba?</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p>-Que se yo… los celos, supongo… nunca me lo decía… resultaba tan difícil hablar con él. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Así que como no sabía hablar se dedicaba a hostiarte sin más explicación… encaja con el resto de mandriles de tu colección, entonces. No sé por qué me sorprendo…<span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Cuando te enamoras se te anulan el resto de los sentidos, Feli, te lo digo yo… sólo te queda el de querer, aunque, estrictamente, no sea un sentido… pero es que es lo único que tiene sentido y te agarras… luego llega el día en que los recuperas todos de un golpe… –Juana da una calada al cigarro mientras hace un movimiento brusco con la mano, simulando un golpe contra su mandíbula-<span> </span>…tacto, olfato, vista, oído y gusto…<span> </span>o más bien el mal gusto, digo, aunque esto, estrictamente, no sea un sentido…</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-No sé, Juana… -Feli sacude la cabeza de un lado a otro, pensativa, con la mirada clavada en el suelo- <span> </span>…tienes muchos pajaritos en la cabeza… siempre has sido una suicida del enamoramiento… típico menda que se le ve conflictivo a media milla, ahí va la Juana como un misil teledirigido… –dicho esto, con la mano extendida<span> </span>Feli parece recobrar el hilo y comienza a animarse- … aférrate al mal gusto, ¡coño!, déjate de cachitas tabernarios y búscate uno que no le vayan los líos… mírame a mí… mira a Paco… allí en la barra con su mejor amigo: el cubata… mira la cara de gilipollas que se le queda al pobre viendo a su madriz… es un animal de bellota, típico representante de una especie casi eterna: el tonto del culo… lo único que ha leído en su vida son los temarios de una oposición que aprobó de coña, y no enteros… mira que cara de funcionario tiene… y es feliz… ¿le ves pinta de dar problemas?... <span> </span>¿crees que me importa que no exista ni chispa, ni celos?… ni un carajo, querida, que le den morcilla a todo lo que tenga que ver con la pasión. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-No me extraña que no te importe Paco, no tiene nada interesante… lo has definido a la perfección… además, y por añadir algo más, seguro que se va de putas cada vez que tiene oportunidad. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Chst… con el Paco me meto yo que para eso es mío… tú a callar que ya tienes bastante con lo tuyo y con que no ponga el grito en el cielo<span> </span>porque estás aquí… otra vez… pero es que me parece que no me has captado… es que si se va de putas también me importa un carajo… y además, mejor eso que utilicen mi cara de puching ball sin darme mayor explicación. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Lo tuyo es un coñazo…</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Es que a los cuarenta prácticamente todo es un coñazo. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Yo me divierto…en serio, me divierto.<br /></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p>-Sí, Juana, sí… todo es superdivertido de la muerte... Tú quieres creer que te diviertes… pero es que lo tuyo es compulsivo y reincidente y eso, por definición,<span> </span>no es divertido… o te falta un hervor, que me lo estoy empezando a plantear seriamente, o eres masoca, que quieres que te diga… es la cuarta vez en cuatro meses que te presentas con la cara como un tomate a que te acoja… joder, Juana, que con Paco y dos niños ya tengo bastante dosis de realidad en mi vida, como apechugar con tu descerebre.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Siempre has tenido celos de mí, Feli… tu vida es una mierda y lo sabes</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Ya estamos con la milonga de la hermana guapa y amada… y la que ha fracasado en su vida… madura un poco y deja, al menos, de ser tú la que vaya en busca de los problemas… ya te encontrarán ellos sin necesidad de indagar.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-¿Quieres que me vaya?</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p>-No… no te preocupes… de Paco, ya me encargo yo, dormirás en la habitación de la niña.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p>Juana, con una amplia sonrisa dibujada en su rostro amoratado, abraza a Feli, que trata de quitársela de encima con cara de resignación… <span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">(…)</p> </div> </div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-83377861006809626882008-09-23T23:04:00.001+02:002008-09-23T23:06:02.160+02:00Rareza gratificante<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/GTrsB4t_Avs&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/GTrsB4t_Avs&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br /></div><br /><br /><div style="text-align: center;"><br /><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-57627051929237352852008-09-18T00:17:00.006+02:002008-09-18T00:50:11.569+02:00El último anarca<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SNGHXTDGhTI/AAAAAAAAALU/7TGjMNp_5KY/s1600-h/anarquia.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SNGHXTDGhTI/AAAAAAAAALU/7TGjMNp_5KY/s320/anarquia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247123875183363378" border="0" /></a><span style="font-family:courier new;"><br /><br />Hoy es uno de esos días en que lo único que me apetece es coger el mundo y tirarlo a la basura. Como diría Calamaro estoy <span style="font-style: italic;">down violento, down radical.</span> Llevo varios días trabajando un excesivo número de horas, algo que, fundamentalmente, me jode ya que no me gusta en absoluto mi trabajo. En mis ratos libres, cuando el cabreo me sobreviene, me dedico a poner bombas caseras, nada espectacular, muy a la antigua usanza, una olla con clavos y algo de pólvora. Es algo que me desestresa.</span><br /></div><div style="text-align: justify;"><br /><span style="font-family:courier new;">Hoy, en El País, me tachan de romántico anarquista radical pero eso es porque no tienen ni puta idea. Hay que hablar. Sesudos analistas de tertulia mañanera o editorial, desguazan hipótesis a cual más ridícula sobre mi persona. Hay que especular. Héroe para unos o vil villano para el resto. Hay que polemizar. Me han bautizado como “el último anarca”, hay que joderse. Eso es criterio. </span><span style="font-family:courier new;"><br /><br />Será difícil que me echen la zarpa. Sin duda no encajo en ninguno de los perfiles que baraja la policía porque carezco de perfil. Trabajo más horas que el reloj, mi jefe es un hijoputa, como casi todos. Tengo hipoteca, dos hijos y una mujer eternamente cabreada, ya ni pregunto por qué. Consumo: gasto regularmente mi dinero y el que aun no es mío, en todo tipo de objetos absurdos que pienso que me hacen la vida más fácil. Me jode pagar facturas y letras. Me gusta el fútbol y soy de atleti...</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">...en fin, quitando esto último, no veo nada destacable que pueda sugerir con soy “el último anarca”, héroe para unos y vil villano para el resto. </span><br /></div><br /><div style="text-align: center;"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf"><param name="FlashVars" value="file=538776a"><param name="quality" value="high"><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=538776a" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-36830948603172754522008-09-10T00:39:00.007+02:002008-09-10T19:39:28.063+02:00Sobre Crímenes perfectos (otra de Lucio)<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SMgFijpTC4I/AAAAAAAAALM/9nCxbJ-w3bk/s1600-h/310x229_millerscrossing.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SMgFijpTC4I/AAAAAAAAALM/9nCxbJ-w3bk/s320/310x229_millerscrossing.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244447857315089282" border="0" /></a><span style="font-family:courier new;">-No hay crímenes perfectos, amigo. Hay policías corruptos o ineptos que no saben ni como atarse el zapato… o hábiles picapleitos conocedores de todos los vericuetos legales. La perfección, como todo lo demás, nace de la imperfección de los otros o se compra…</span><br /><div style="text-align: justify;font-family:arial;"><br /><span style="font-family:courier new;">Lucio, siempre Lucio y su eterna manía de instruir a los muertos.</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">- No tengo ni idea quien pagará a esos guionistas de series de televisión que alucinan con lo eficientes que son los policías y lo ineptos que somos nosotros, los delincuentes. Porque yo soy un delincuente… supongo que ya te habrás dado cuenta a estas alturas del guión... me dedico a matar a gente. Me pagan por ello. He matado varias docenas, lo llevo haciendo desde que era un adolescente y ¿quieres saber la verdad, ahora que la gran verdad te acecha?... nunca han encontrado ni una sola prueba que me incrimine en ninguno de mis múltiples delitos. No es que sea especialmente cuidadoso… tampoco doy facilidades, no nos engañemos, pero sólo me han investigado en un par de ocasiones y resultó fácil convencerles para que miraran en otra dirección.</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">Lucio aspira hondo el cigarrillo y mientras exhala un denso humo continua su monólogo. El tipo en el suelo, atado y quejumbroso, trata de emitir algún sonido pero tan sólo acierta a lloriquear…</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">-Te voy a contar que pasará dentro de unas semanas, quizás con suerte unos días, cuando alguien encuentre tu cadáver tumefacto en este paraje tan hermoso: Serán un par de excursionistas que aterrorizados llamarán al 112… y vendrán un par de guardias civiles del cuerpo rural, de esos que van en moto, que plagaran todo el escenario de sus huellas, eso si no ha venido antes algún animal de rapiña a nutrirse de tu carne, cosa harto probable… Luego vendrá alguien de la policía judicial, puteado por haber tenido que desplazarse hasta el quinto coño en pleno invierno con un frío de tres pares… y que lo único que tiene en su cabeza es acabar rapidito y volver a su oficina, que tiene calefacción… luego un juez de pueblo que los únicos cadáveres que levanta son los de ancianos a los que sorprendió un infarto mientras tomaban el sol en la plaza…</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">Lucio termina su cigarro y se prepara con ritual alevosía: gtirar el cigarrillo, ponerse los guantes, sacar la veretta y pasarla ante los ojos del infeliz…</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">-Te llevarán al tanatorio donde un forense no tardará más de cinco minutos en averiguar la causa de tu muerte… los hay muy tontos pero todos saben reconocer un tiro en mitad de la frente, por muy deteriorado que te encuentres… Al cabo de unos días te identificaran y comprobarán que no eres más que un camello de tercera fila que a nadie importa y tu expediente quedará sepultado per secula seculorum en el archivo de un pueblo de mala muerte: ajuste de cuentas, se titulara tu epitafio. Ya sé que no es perfecto, amigo… pero es lo que hay. En fin…</span><br /><br /><span style="font-family:courier new;">El viento arrecia y las hojas, secas y doradas, se arremolinan por entre el sotobosque y los pies de Lucio. El sonido de la detonación se pierde en la inmensidad del bosque, sin siquiera un mísero eco que lo denuncie. Cesan los gemidos y aparece el ruido de un motor al encenderse, ruedas que patinan sobre el barro y los primeros acordes de un blues. La noche viene fría y húmeda, y ha comenzado a posarse sobre la Sierra de Gredos.</span><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-22108192522375995132008-09-08T01:51:00.006+02:002008-09-08T17:06:15.893+02:00La mamma morta<div style="text-align: justify; font-family: verdana;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">El móvil para asesinar a Mercedes, Merce, Merceditas, era simple: la odiaba. Odiaba hasta su tuétano. Explicar las razones de tanta inquina -por ambas partes- y de cómo llegamos a tal grado de perversidad no viene al caso; baste decir que quince años de convivencia nos convirtieron a ambos en deleznables seres sin escrúpulos capaces de hacer casi cualquier cosa con tal de hacer la vida imposible al otro y que al final fui yo quien ganó la partida.<o:p><br /></o:p></p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Nunca he pecado de avaricioso así que no me preocupé de comprobar que beneficio obtendría de la muerte de aquella víbora. Sería suficiente con saber que desapareciera para siempre sin que quedaran sombras de sospechas revoloteando sobre mi cabeza, algún cabo suelto que algún investigador pudiera seguir. Suscribir un nuevo seguro de vida a su nombre, cambiar nuestro estatus de separación de bienes al de compartidos o una consulta a nuestro notario por si hubiera cambiado su testamento en algún sentido durante los últimos años no sólo hubiese despertado sus sospechas sino que, a posteriori,<span> </span>habría supuesto dirigir los focos de la investigación hacia mi persona. Así que no hice nada de eso. En realidad no hice nada distinto a lo que cotidianamente venía realizando por aquel entonces: servirla.<span> </span><o:p><br /></o:p></p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">La razón de estas líneas es dejar constancia de cómo sucedió todo, de cómo conseguí matar a mi mujer y salir indemne. En realidad está carta quedará consignada a buen recaudo hasta el día en que yo muera, en que será enviada a las redacciones de varios periódicos de tirada nacional.<span> </span>Debo contarlo porque, de morir conmigo, mi victoria carecería de sentido. Quiero que quede claro que mi conciencia está tranquila; siempre he considerado aquel hecho como la única salida a una vida de desgracia ya que dejarla me resultaba imposible y vivir con ella era un infierno.<o:p><br /></o:p></p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Además está el asunto del orgullo, de haber sabido burlar a la ley y a esa mala pécora que era mi mujer, el simple placer que produce narrar la victoria, y la satisfacción que experimento al poder exhibir públicamente el infinito ridículo de las circunstancias que rodearon la muerte de aquella prima donna, a la que todo el mundo adoraba y que fue encaramada al altar de los inmortales el mismo día de su óbito.<span> </span></p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Mercedes era una gran soprano. Además era bella y poseía un innegable atractivo. Nadie podía resistirse a su talento y pronto alcanzó las más altas cotas de fama y reconocimiento. Pero en su vida privada, como buena diva, era caprichosa y mezquina. Yo había dejado de importarle hacía mucho tiempo y sólo permanecía a mi lado, legalmente casada, por una cuestión de imagen y porque yo era el único que sabía satisfacer sus excentricidades con eficiencia de mayordomo británico. Eso no impedía que siempre que tenía oportunidad me hiciera sentir como un mísero gusano. Disfrutaba ridiculizándome en público, fuera ante el servicio, personalidades o allegados. Daba igual… yo no era más que un perro fiel al que podía apalear sin contemplaciones.</p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal"><o:p></o:p>Pero yo era un perro que conocía sus secretos más íntimos, sus pequeñas manías y vicios. Durante mucho tiempo barajé la posibilidad de editar unas memorias en donde aparecieran reflejadas todas sus miserias, la verdadera faz de una arpía enferma. Pero se adelantó a mis intenciones y<span> </span>me obligó a firmar un leonino contrato de confidencialidad. No me quedó más remedio pues de lo contrario hubiera acabado de patitas en la calle, sin saber donde ir ni nada que llevarme a la boca.</p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">La vida, en cualquier caso, es muy traidora y<span> </span>fue una de esos vicios –el más vergonzante de todos- el que me ilumino la puerta de salida: Mercedes, Merce, Merceditas tenía la manía persistente de hurgarse la nariz y eso, a la postre, fue su perdición. Lo hacía sin contención ni recato: comenzaba masajeándose las aletillas para a continuación <span> </span>introducir un dedo –índice o meñique, dependía de la dificultad del moco-<span> </span>como una sonda a la busca de tesoros escondidos. Aquel instinto, clara herencia de nuestros ancestros los monos, se volvía irreprimible cuando se detenía en algún semáforo o en mitad de un atasco: extraía un moco, jugaba con él, lo convertía en pelotilla y lo lanzaba, a través de la ventanilla, en cualquier dirección. </p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Sus largas uñas eran como catapultas pelotilleras. Se las limaba ella personalmente, con perfecta regularidad, todos los lunes por la noche mientras escuchábamos ópera; generalmente Verdi o Motzart, sus preferidos; recuerdo con claridad diáfana su expresión mientras miraba desde varios ángulos el anverso extendido de su mano: los ojos entornados, orgullosos y fijos en aquellas palas perfectamente esculpidas para un único cometido: sacar los mocos con óptima eficiencia. Las dejaba finísimas en su punta de manera que asemejaban un puñal. Unas semanas antes de perpetrar el asesinato, mientras la Calas acometía la mamma morta -¿no es una señal divina?-,<span> </span><span> </span>vino la idea a mi cabeza, como un fogonazo. Fue entonces cuando comencé a pergeñar un plan que a la postre resulto ser perfecto. </p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">La noche de autos, volvíamos a la mansión del lago de Como -la misma desde la que escribo- después de uno de sus conciertos de temporada en la Scala. Ella conducía su coche y yo, como era habitual,<span> </span>la seguía en el mío, otra de sus extrañas manías. Dejé que tomara la distancia suficiente y cuando vi como se detenía ante la luz roja del semáforo de acceso a la piazza Duomo, aceleré y estampé el guardabarros de mi todo terreno contra el culo de su elegante Jaguar de colección, ese al que nunca me permitió subir, a dios gracias, vayan ustedes a saber porque extraño mecanismo mental. </p><p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Como era de esperar uno de sus dedos -luego supe que era el índice- se encontraba en plena excavación, de manera que cuando sufrió el impacto súbito, aquel puñal que era su afilada uña se le hundió violentamente en el cerebro, produciéndole una muerte instantánea. No la embestí a demasiada velocidad por lo que todo se interpretó como un fatídico accidente fruto de un despiste, como cualquier de los cientos que se suceden cada día en las calles de cualquier ciudad del mundo. </p> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div> <p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Sé que me juzgarán con dureza cuando todo esto se sepa pero, ¿acaso no fue perfecto?</p><br /><div style="text-align: center;"><br /><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf"><param name="FlashVars" value="file=b7d4cf5"><param name="quality" value="high"><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=b7d4cf5" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-83792794077582796252008-09-06T01:49:00.005+02:002008-09-06T02:01:07.003+02:00Blues del pescador<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SMHHoCY6lVI/AAAAAAAAALE/uXKNpWBrpE4/s1600-h/En+el+tren.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SMHHoCY6lVI/AAAAAAAAALE/uXKNpWBrpE4/s320/En+el+tren.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242690931886036306" border="0" /></a><span style="font-family: courier new;">Quisiera ser el pescador que se revuelca en el mar, lejos de la tierra firme y de los sueños amargos. Tiro el sedal con dejadez y amor y no encuentro nada, excepto ese cielo estrellado, que me limite. Con la luz sobre mi cabeza y tú en mis brazos</span><br /></div><div style="text-align: justify; font-family: courier new;font-family:courier new;"><br />A veces desearía ser el hombre del freno, en un tren que se conduce desbocado que choca sin recato contra el corazón de la tierra, como un cañón a través de la lluvia; Sintiendo a los que duermen y el calor del carbón; atravesando la noche y contando ciudades que parpadean y desaparecen. Con la luz sobre mi cabeza y tú en mis brazos.<br /><br />Estoy seguro que todas estas cadenas que me atan, que todos los vínculos, por fin van a caer. Y cuando llegue ese día magnifico y fatídico, te cogeré la mano, te montaré en mi tren y seré tu pescador. Con la luz sobre mi cabeza y tú en mis brazos.<br /><br /><span style="font-size:85%;"><span style="font-style: italic;">Letra original de Mike Scott (The Waterboys) “Fisherman’s blues”. “Adaptación” libre al castellano y foto por el que firma. </span></span><br /><br /><div style="text-align: justify;"><span style="font-style: italic;font-size:85%;" >La grabación de Fisherman's Blues llevo tanto tiempo y fue el resultado de tantas sesiones y tomas alternativas que, cuando se mudaron de los estudios Windmill de Dublín a Ringsend Road, tuvieron que alquilar un camión para transportar todo el material grabado.</span><br /></div></div><div style="text-align: center;"><br /><br /><object style="font-family: courier new;" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf"><param name="FlashVars" value="file=32f21e5"><param name="quality" value="high"><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=32f21e5" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-14195989425860668742008-09-04T13:48:00.006+02:002008-09-04T20:22:40.591+02:00El fantasma de mi lugar<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SL_LLUjG4AI/AAAAAAAAAK0/ckpkLOsR8qM/s1600-h/IDD_fantasmas.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SL_LLUjG4AI/AAAAAAAAAK0/ckpkLOsR8qM/s320/IDD_fantasmas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242131886637506562" border="0" /></a><span style="font-family:courier new;">Llevo conviviendo con él desde hace más de quince años. Concretamente desde la primera noche que pasé en esta, mi casa, que no siempre fue mía. </span> </div><p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Me mudé a este caserón, semi asilado en mitad de la peña de Francia, cerca de un pequeño pueblo llamado La Alberca, en busca de reflexión y pausa. Iban a ser sólo unos meses, de bálsamo contra el estrés, de fuga a lo bucólico, pero este lugar me atrapó y, ante la incomprensión de propios y extraños, ya no he podido regresar a Madrid. He seguido trabajando como consultor freelance<span> </span>pero ya apenas acepto trabajos, ya apenas me llaman; mi teléfono se ha ido apagando poco a poco y confieso que sólo he sentido alivio, cada vez más claro y evidente. Lo poco que gano me permite vivir sin grandes lujos, aunque es cierto que con mucho más, en Madrid, sólo sobrevivía… un sucedáneo para los no iniciados pero ¿quién se lo explica? </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal"><o:p></o:p>Julián –ahora sé que se llamaba así, o ese fue su nombre cuando vivía- aparece cada noche para sentarse en el sofá de mi salón. Se queda horas con la mirada perdida en <span> </span>escenas de un pasado que ya sólo existe para él, sin siquiera reparar en mi presencia. Se marcha al despuntar el alba; sale de la habitación con paso cansado y desaparece entre la oscuridad clareada del amanecer. Lo cierto es que es un fantasma bastante aburrido, no produce desasosiego, ni congela el aire cuando pasea, ni nada parecido a todo aquello que uno se imagina cuando piensa en seres venidos del más allá o que no llegaron a abandonar del todo el más acá. <span> </span></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Hace ya años, al principio de estar aquí, consulté los archivos del municipio para saber de aquellos que habían vivido en mi casa antes que yo. No tuve que remontarme demasiado porque, aunque la casa tenía más de cien años, el inquilino que buscaba había vivido en ella hacía apenas quince. En la hemeroteca pude encontrar su foto en un articulo de prensa local: Julian sonreía satisfecho junto a una enorme calabaza que según rezaba el titular había pesado más de quince kilos. Sin duda era él.<br /></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal">Preguntando aquí y allá averigüé que su vida había transcurrido sin sobresaltos. Fue agricultor, se casó joven, tuvo dos hijos y pocas veces se alejó de su casa. Quisiera poder decir algo más de él pero su existencia fue de lo más vulgar, como lo es su fantasma… un auténtico coñazo. <span> </span><span> </span><br /><span> </span></p><p style="text-align: justify; font-family: courier new;" class="MsoNormal"><span><br /></span></p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-47087598682796185402008-08-30T14:45:00.006+02:002008-09-04T21:22:50.254+02:00Hojas en blanco (simultaneo)<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">No sé si fue antes o después de que yo tuviera conciencia de que la juventud hacía tiempo de que me había abandonado y que ya había entrado de pleno en esa edad indefinida que transcurre lentamente y en la que pocas cosas tienen ya la capacidad de producir sorpresa. Lo que sí tengo claro es que había pasado con amplitud de los cuarenta y, ahora que lo pienso con más detenimiento, es posible que todavía tuviera cierta conciencia de juventud, como si una parte de mí se negara a admitir que la madurez me había atrapado sin temblar. Como en esa canción de Bob Seger, <i>Agaisnt the wind</i>,<span> </span>que retrata con nostalgia como tuvo y perdió… porque por mucho que nos empeñemos en ir contra el viento todos perdemos con los años. Queremos escudarnos en la experiencia y en las vivencias acumuladas, que quizás parezcan lo mismo pero que no lo son en absoluto. Pero esas vivencias, que uno puede convertir en experiencias mediante la reflexión, ya están vividas, ya están quemadas… páginas desvirgadas, <span> </span>tachadas y reescritas, plagadas de enmiendas y notas al costado. Desde el momento en que la vida escribió sobre ellas ya nunca serán lo mismo.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">El amor era para mí un folio demasiado escrito y se me antojaba imposible pensar que alguien pudiera encontrar nuevos espacios en él. Podía fingir, cuando conocía a alguna mujer, que todo aquello me sorprendía, que sentía la pasión, podía engañarme y engañarla durante unos meses<span> </span>-nunca más de tres o cuatro- pero al final el hastío de lo ya vivido, de lo mil veces repetido copaba mi pensamiento y todo acababa por derrumbarse sin remisión. Se trataba de ver cuando llegaría ese momento porque, aunque viviera las situaciones como nuevas, íntimamente sabía que aquello no era más que una impostura. La vida no es más que una repetición de ciclos, una falsa renovación de momentos y de nosotros depende saber si queremos engañarnos o no.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Pero yo no había vivido –ahora, sí, ahora lo sé- el desamor… esa página estaba en blanco, impoluta e inaccesible. No lo estaba para aquellas que en algún punto de su vida compartieron conmigo la levedad de lo efímero, que lo sufrieron como me tocó a mí luego. Por eso me resultaba imposible llegar a comprender que veían de extraño en el final de nuestras historias, que yo estimaba inevitable, como lo es la muerte, como lo es el desamparo.<span> </span><o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Paula entró en mi vida, como la madurez, con sigilo, y cuando me quise dar cuenta mis cimientos ya estaban devorados. Era mucho más joven que yo, con miles de páginas de su libro aún por escribir, con mil sufrimientos y alegrías por vivir e infligir. Caminaba por el mundo como si nada de todo aquello que la rodeaba fuera con ella. Era liviana pero su aspecto sólo podía conducir a engaños pues bajo ese cuerpo de apariencia frágil, tras esos ojos claros como un día de verano, había una férrea determinación que yo -incauto de mí- interpreté como inexperiencia.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Maldita fue la hora en que mi página del desamor fue escrita porque, aunque a muchos pudiera parecer que es la única manera de conocer que es el amor realmente, para mí sólo significó que el mundo que redacté nunca fue, que todo lo escrito en mi libro era equivocado, un garabato sin sentido ni razón, ni siquiera corazón.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Esa página en blanco, esa que me salté o que nadie supo emborronar hasta que ella se coló por la puerta de atrás, fue rayada demasiado tarde, cuando ya apenas quedaba tiempo para nada… demasiado tarde.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: courier new;">Maldita Paula… te quiero.</span><span><br /></span></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-style: italic;">Este post está escrito en consonancia o concorcondancia o simultaneamente con otro que ha escrito <a href="http://nocheluz.blogspot.com/">LaLuz </a>en su blog (dentro de la iniciativa Simultaneos a la que inevitablemente me prendí) </span></p><p style="text-align: center;" class="MsoNormal"><span><span style="font-style: italic;"><br /></span></span></p><p style="text-align: center;" class="MsoNormal"><span><span style="font-style: italic;"></span><br /></span></p><div style="text-align: center;"><br /><br /><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf"><param name="FlashVars" value="file=6e56bab"><param name="quality" value="high"><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=6e56bab" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-70343479741324628022008-08-19T14:03:00.002+02:002008-08-19T14:38:39.174+02:00Ciclos<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SKq9snMRCdI/AAAAAAAAAKs/NXkhv1O0X2g/s1600-h/Velocidad.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_IH8R8-oxtso/SKq9snMRCdI/AAAAAAAAAKs/NXkhv1O0X2g/s320/Velocidad.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236206090903947730" border="0" /></a>Llega el momento de poner el cuenta kilómetros a cero, otra vez. Llega el momento de reponer el orden en mi existencia convulsa. El último tramo de carretera ha sido una locura, a bordo de mi bólido, corriendo como un kamikaze, desbocado y sin control... todo aparecía difuminado a mi alrededor... no existía claridad más allá del momento preciso.<br /><br />Lucecitas de emergencia parpadean en la distancia. No son más que yo mismo que me alarmo de mi mismo. La ruptura de la rutina implacable, aceptada con agrado hace apenas un par de meses, es, otra vez, mi propia trampa... porque al fin, cuando ya he gastado los cartuchos, cuando ya he quemado toda la gasolina, me doy cuenta de que necesito la rutina, que no es otra cosa que orden... porque no sé volar sólo y en libertad... porque cuando la tengo no la sé utilizar como debiera... pero ¿quién sabe?... yo al menos lo intento... de vez en cuando...<br /><br /><div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/PNixch31wmo&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/PNixch31wmo&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br /><br /><span style="font-size:100%;">Estaba solo y en caída libre, haciéndolo lo mejor posible para no olvidar<br />¿Qué nos pasa, qué me pasa, que pasa cuando dejo que se deslice?<br /><br />Me confunden los poderes y olvido nombres y caras.<br />Los viandantes me miran como si pudieran borrarlos.<br /><br />Cariño, ¿olvidaste tomarte tus medicinas?<br /><br />Estaba sólo, paseando por el alfeizar, haciéndolo lo mejor posible para no olvidar<br />Toda esa diversión, todo ese regocijo y nuestra heroica promesa.<br /><br />¿Cómo esto nos puede pasar a nosotros, me puede pasar a mí?<br />Y las consecuencias<br /><br />Confundido por los árboles y las abejas, olvidando si lo comprendo<br /><br />Cariño, ¿olvidaste tomarte tus medicinas?<br /><br />Y el sexo, y las drogas y las complicaciones<br /><br />Cariño, ¿olvidaste tomarte tus medicinas?<br /><br />Estaba solo y en caída libre, haciéndolo lo mejor posible para no olvidar</span><br /><br /></div><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-44941282337430833672008-07-31T23:16:00.002+02:002008-08-01T01:54:12.930+02:00La soledad...<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SJIr-DCWwoI/AAAAAAAAAKc/9IKwWmmhqcE/s1600-h/rome008n.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SJIr-DCWwoI/AAAAAAAAAKc/9IKwWmmhqcE/s320/rome008n.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5229290462297637506" border="0" /></a><span style="font-family:courier new;">…soy un líder, un político, un caudillo, un guerrero: camino sobre la tenue línea que separa la locura de la cordura, pues ya no queda nadie con quien pueda compartir mi pesada carga, todo un imperio... ya no alcanzo a distinguir los amigos de los enemigos… hace tiempo que aprendí que todo tiene una causa... y que esta, raramente es noble, siquiera en los niños... cada vez son menos las personas en quien puedo confiar... en nadie ciegamente, eso es seguro... es lo más duro de sobrellevar... no la gloria, ni la segura posteridad... no la responsabilidad de las decisiones que atañen a todo un imperio...</span></div><p style="font-family: courier new; text-align: justify;"> …suenan frescas las palabras de Marco Tulio, sobremesa de una guerra: lo más complicado ahora será luchar, cada día, contra esta caterva de parásitos e inútiles que se arraciman a tu alrededor, esperando una ocasión, un tropiezo, una duda… deberás aprender a distinguir cual de ellos amasará la suficiente ambición como para intentar usurpar tu poder... haz en la política como en tus guerras: divide y conquista y ellos mismos se delatarán… luego aplasta al traidor sin levantar demasiado polvo… trata que acepte el noble gesto del suicidio... o un lejano destierro, si su muerte pudiera ser demasiado dolorosa para el pueblo o para ti... y, si no queda otro remedio, emplea la violencia contra el traidor y su familia, sin contemplaciones, arrasa sus campos y masacra su estirpe...<br /></p><p style="font-family: courier new; text-align: justify;"> …me vienen al recuerdo la imagen de Vercingétorix: derrotado, deponiendo sus armas tras el asedio de Alesia... echo de menos ese olor, dulce mezcla de sudor, sangre y campos quemados... el aroma de la victoria... el placer de un enemigo postrado al que arrastraré hasta mi casa, como un trofeo, para que todo el mundo contemple el castigo de quien ose retarme, de quien ose retar a Roma...</p><p style="font-family: courier new; text-align: justify;"> …Roma que ruge: los cascos de mi corcel de guerra resuenan sobre el cuidado pavimento y el populacho me aclama enfervorizado... brillantes las armaduras y los correajes, relucientes los estandartes de mis legiones, que desfilan victoriosas... Vercingétorix, semidesnudo a mi grupa, con un collar y una soga que lo ata a mi montura, anda exhausto y desencajado, soporta la humillación de todo un pueblo... poder en estado puro… la plebe, patricios, senadores, magistrados, pretores y ediles que se encorvan sumisos ante lo que represento... el triunfo de Roma, que aplasta y conquista... </p><p style="font-family: courier new; text-align: justify;"> …en las campañas no hay matices: sabes quien es el enemigo, a quien debes masacrar... y lo haces sin dudar, hasta que el último de ellos haya caído, sin rehenes ni tribunales... pero aquí en Roma, todo es turbio e indefinido... las palabras son espadas y las conspiraciones, batallas cotidianas... los amigos, enemigos y los parientes, sanguijuelas ávidas de mi sangre... en apariencia todos quieren darme satisfacción pero a la más mínima ocasión cualquiera de ellos no dudaría en darme el golpe de gracia, si eso le permitiera medrar o enriquecerse aún más...</p><p style="font-family: courier new; text-align: justify;"> …siento que me fallan las fuerzas: no soy capaz de pensar con claridad… es como si me hubiera quedado atrapado en mi propia tela, esa que tejí para enredar a los parásitos que me rondan, que beben de mi poder... todos son y ninguno es... todos me complacen y todos traman a mis espaldas... me resulta tan complicado discernir...</p><p style="font-family: courier new; text-align: justify;"> … y ahora me convocan al Foro… quieren que devuelva el poder al senado… ¿Por qué habría de hacerlo?... ¿por qué, si el ejercito está de mi lado, si el poder es todo mío?... </p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-59561441781828935822008-07-30T22:43:00.004+02:002008-07-30T23:04:14.291+02:00Dessestressándo-me<div style="text-align: center;"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/65ExsdDaV50&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><embed src="http://www.youtube.com/v/65ExsdDaV50&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br /></div><br /><br /><div style="text-align: center;"><br /></div>Impresionante tema de los Pixies, interpretado estupendamente por el propio Frank Black (ex-lider de Pixies) y Placebo, durante un concierto en París de estos últimos. Se la recomiendo con fervor, porque por mucho que la escuche... sólo me transmite buen rollo.Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-58003980931507191842008-07-23T16:13:00.003+02:002008-07-23T17:06:29.185+02:00Espuma y cenizas<b><u>La foto<o:p></o:p></u></b> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: courier new;">La espuma de los días, de los meses e, incluso, la de los cientos de años, siempre igual, se deshace al pie del acantilado, con cada chasquido de ola sobre su lomo. A esta distancia, que se me antoja kilométrica, puedo ver los jirones de blanca espuma deshaciéndose, perpetuos. Es como si lo llevaran intentando durante siglos, sin conseguirlo. Una lucha de desgaste milenaria.<span> </span><span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: courier new;">Desvío la vista del fondo del precipicio y me centro en <span> </span>Teresa. <span> </span>Sonríe para si mientras me mira; debe llevar un rato observando como pierdo mis pensamientos frente al mar, siempre me pasa igual. Sostiene entre sus brazos a Sara, que todavía no ha cumplido un año y ya clava la mirada como lo haría un adulto. Les saco unas fotos mientras bromeo, tratando de arrancar una sonrisa para mí.<span> </span><span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: courier new;">No me di cuenta en ese momento pero había conseguido atrapar con mi cámara un momento certero de felicidad; casi nunca nos damos cuenta mientras nos sucede. Fue después, cuando revelé las fotos que hice aquel día de sol inclemente en el<span> </span>cabo de San Antonio. La mirada de Sara emergió desde fondo de la cubeta, como la de su madre, directa al objetivo, entornada por el sol, reflejando nítido el hilo de la inteligencia. Al fondo el faro y un trozo de mar azul, oscuro, jalonado de pequeñas olas que llegan ufanas al final de su viaje: jirones de blanca espuma.<span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><b><u>Jirones de blanca espuma<o:p></o:p></u></b></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: courier new;">La carretera se encarama, estrecha y sinuosa, a lomos del cabo. Sara, a mi lado, pierde sus pensamientos a través de la ventanilla; su mirada se mantiene fija en el horizonte y en los pedazos de mar que aparecen y desaparecen tras cada curva. Creí que se pasaría el viaje llorando, pero ha conseguido contenerse. Apenas ha hablado y yo tampoco he querido perturbar sus pensamientos. Es algo que debemos hacer, los dos lo sabemos, no hay mucho más que hablar. Ambos lo decidimos, desolados, el día que murió Teresa. <span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: courier new;">Sopla poniente y el pelo de Sara se enmaraña rabioso hacia el mar. Permanece erguida frente a una pequeña valla de madera que la separa de ese vacío cortado a pico que es el acantilado, sobre el que se posa el faro de San Antonio. Con la urna entre sus manos, pierde el pensamiento en la misma espuma en que yo lo hacía, siempre que veníamos aquí, casi cada verano, antes de la enfermedad de Teresa. Sara es idéntica a ella. Me mira y me sorprende en una sonrisa pausada. Ahora, a sus quince años, aún no parece comprender el por qué de mi gesto, pero estoy seguro que lo hará, tarde o temprano, no hará falta explicárselo, es inteligente. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; font-family: courier new;">Las cenizas de Teresa vuelan arrastradas por el viento hacia un horizonte discontinuo;.Quiero creer que van en busca de todos los pensamientos que perdí aquí, mientras ella me observaba y sonreía para si. Sobrevuelan un Mediterráneo que hoy se ha vestido de azul intenso y plata, como si recordara que es ese tu color favorito… azul, oscuro, jalonado de pequeñas olas que llegan ufanas al final de su viaje: jirones de blanca espuma. </p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-23604670404520144922008-07-20T20:06:00.002+02:002008-07-20T20:22:53.431+02:00Treinta y siete grados<div style="text-align: justify; font-family: courier new;">El termómetro en la ventana no para de subir. Apoltronado en el sofá trato de moverme lo menos posible. Cada movimiento es un esfuerzo insoportable. El calor sofocante ralentiza la realidad que me rodea y el tiempo parece dilatarse igual que el mercurio del maldito termómetro, que no para de subir. Me viene al recuerdo la canción de Radio Futura, “treinta y siete grados y un montón de huesos…” que empieza a sonar machacona dentro de mi cabeza. La tarareo para intentar que salga pero no hay manera. ”…con algo de pellejo alrededor…”<br /><br />Mi vecina, la Juana, acaba de salir al patio, supongo que a tender la colada. Si no hiciera tanto calor iría hasta la ventana, como cada día, y la observaría a hurtadillas por entre las cortinas. La ventana está abierta de par en par así que puedo oír como canta mientras tiende los calzoncillos de su marido, que es un mierda, que no la merece. “Arde la calle al sol del poniente…”. Vaya casualidad… también le ha dado por Radio Futura. No sé si estamos conectados o si me oyó tararear antes. Preferiría lo segundo, significaría que está pendiente de mí, que le intereso más de lo que da a entender.<br /><br />Canto un poco más alto para comprobar si mis deseos son reales o se trata de un delirio más producido por el calor pegajoso: “No tocarte, o quizás, podría devorarte…” De entre las cortinas silba una respuesta que se mezcla con humedad de mar de verano y llega hasta mí espesa: “Eres tonto Simón y no tienes solución...” Me quedo congelado por un instante… me escucha, y yo a ella… pero estoy tan abrasado que no sé interpretar que querrá: ¿Seré tonto por cantar, porque no la entiendo o porque realmente piensa que lo soy?<br /><br />Cierro los ojos y rasco en mi mente calenturienta. Dibujo su cuerpo lozano desnudo sobre la playa de arena fina. El sol justiciero empapa su figura, el mar en calma chicha y las sombras violentas que destacan aún más sus senos prominentes. El vello de su pubis es azabache y rizado. La miro pero no la toco. Sólo acierto a tocar mi polla, erecta como el mástil del barco que cruza por el mar de mi imaginación.<br /><br />En el clímax de mi fantasía, justo cuando voy a eyacular en las tetas de Juana, la lozana, el sonido del timbre de la puerta atraviesa por entre la espesura de la habitación. Con pereza rabiosa me levanto, con lentitud dejo escapar a la Juana y a mi playa; acudo hasta la puerta y allí está ella, con su vestido de flores pegado al cuerpo, los pezones que se marcan sin pudor y la melena larga, negra y rizada, como su pubis, suelta… cubriendo esos ojos de mar profundo que me quitan el sentido.<br /><br />-¿Eres tonto, Simón, o quieres que me ponga el disfraz de pecadora? -dice<br /><br />Esta tarde, por fin, el termómetro va a reventar, el muy hijo de puta.<br /></div><br /><div style="text-align: center;"><object style="font-family: courier new;" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="366" height="75"><param name="movie" value="http://www.goear.com/files/localplayer.swf"><param name="FlashVars" value="file=390f825"><param name="quality" value="high"><embed src="http://www.goear.com/files/localplayer.swf" flashvars="file=390f825" quality="high" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="366" height="75"></embed></object><br /><br /><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-7462047444796124612008-07-11T01:04:00.006+02:002008-07-11T01:26:57.165+02:00Rutina implacable<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Ricardo tiene la manía -persistente- de dejarse engañar por Aurora.<br /></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> La pasada noche, después de una agradable cena con amigos, durante una sobremesa de confesiones al albur de las copas, se encontró con la certeza de frente: aquella mujer de aspecto resoluto y feroz carácter con la que estaba compartiendo su vida, no era la que él hubo creído. La realidad parpadeó por un instante, diáfana, de una evidencia hiriente y desesperada. En un instante, la inocencia impostada, el artificio de precario equilibrio que había sido su amor, bajó el telón y la obra que hasta entonces se había representado encima de aquel escenario que era su existencia compartida, acabó, sin más… aunque el aún no lo sabía, o quizás sí. </div><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Se acomoda en el tren -siempre el mismo vagón, siempre a la misma hora, de lunes a viernes, camino del mismo trabajo, recorrido inquebrantable de rutina implacable - y su pensamiento se pierde a través de la ventanilla empañada de lluvia de mayo. Tras ella, borroso, se despliega un paisaje monótono de suburbio madrileño: la autopista atascada, al fondo; antenas sobre edificios monocordes, graffitis sobre muros semi derruidos, en primer plano… todo se jaspea entre esa mezcla de gris y ocre que son las riberas de la vía del tren de cercanías que une Parla con Madrid. Todo quiere ser lo mismo pero ya nada es igual para él, para Ricardo, que trae a su pensamiento, frente a aquel paisaje invisible -como invisible había sido, hasta el pasado sábado- la verdadera realidad de su amor. </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: courier new;font-family:courier new;">-Tú sabes que yo siempre estaré a tu lado, que nunca te fallaré. Sabes que te quiero más que a nada en este mundo. </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify; font-family: courier new;">-¿Qué mundo? –se pregunta. </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Las palabras de Aurora resuenan frescas en su memoria deshilachada. Se las había dicho tantas veces que había llegado a creerlas, se habían convertido en una letanía a la que aferrarse cuando ya no quedaba otra, cuando a Aurora se le escapaba algún ramalazo que hiciera palpable que él no le importaba lo más mínimo, que no era más que otra pieza de un puzzle que ella había ido construyendo en sus horas libres; pieza solitaria en mitad de una composición que nunca acabaría de comprender en<span style=""> </span>su totalidad; hechos desechados, relegados hasta un estante de complicado acceso dentro de su memoria… por cobardía… por temor a que lo que allí pudiera encontrar desviara para siempre el cauce trazado, que es el que tiene que ser, que no puede ser otro.</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify; font-family: courier new;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify; font-family: courier new;">Hasta la pasada noche, en la que una risa cruel reflejada en el rostro de Aurora, un comentario desafortunado que busca el absurdo lucimiento de la embriaguez, una mirada cómplice a otro que no es él, a otro que no es él, a otro que no es él…con el que era su compañero de trabajo, su amigo, acabó por desbordarlo; datos que anegan crueles su consciencia.</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" face="courier new" style="text-align: justify;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">Ahora, frente a la ventanilla del tren, ha comenzado a colocar todos esos recuerdos abyectos, uno tras otro, y su propio puzzle ha terminado de cobrar forma.El cristal empañado sirve como base sobre la que ir completándolo, la lluvia fina lo enmarca. Puede ver la cara de la certeza, que le sonríe cruel y que muestra con su gesto que hasta este instante había estado huyendo de la evidencia.<br /></p><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">Como una señal del cielo, suena el teléfono móvil y en la pantalla luminosa aparece el nombre de Aurora, que parpadea rítmico y sin emoción. Ricardo contesta con su voz apocada, <span style=""> </span>apenas audible:</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-¿Sí? </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-¿Cariño?... no me esperes hoy a cenar que me ha surgido una reunión en el trabajo.</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-¿Otra?... vale, no te preocupes</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-Acuérdate de dar de cenar a los niños, puedes prepararles unos huevos fritos con patatas, que hace mucho que no los comen y a ti te salen de maravilla- y ríe hueca . </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-Eso esta hecho, cielo, ya me encargo yo, tú levanta España. </p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-Bueno, casi seguro que llegaré tarde así que no hace falta que me esperes despierto.</p><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-Vale, chao</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">-Chao</p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;"><o:p> </o:p></p><div style="text-align: justify; font-family: courier new;"> </div><p class="MsoNormal" style="font-family: courier new; text-align: justify;">Son las nueve de la mañana y todo sigue igual que siempre… recorrido inquebrantable de rutina implacable. </p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-41906850922870715642008-06-26T16:33:00.005+02:002008-06-27T12:59:56.766+02:00Operación Tufo (Gracias Olive)<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SGOp6DNUJWI/AAAAAAAAAKM/-hAEeknwpxA/s1600-h/Pequena_miss_sunshine.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SGOp6DNUJWI/AAAAAAAAAKM/-hAEeknwpxA/s320/Pequena_miss_sunshine.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216199608183825762" border="0" /></a>Hace algún tiempo que vi <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film481444.html"><span style="font-style: italic; font-weight: bold;">“Pequeña Miss sunshine”</span></a>, una película sublime en la que con fino humor, agridulce -como a mí me gusta- se parodia la sociedad en que vivimos y sus valores. Siempre he sentido deseos de escribir algo sobre ella pero por unas u otras causas, quizás por pereza existencial o por temor a enfrentarme a la realidad que me envuelve, que no es tan diferente a la que la película retrata, no me he decidido hasta ahora, que me encuentro hilvanando temas en mi cabeza y me han venido a la memoria algunas de sus secuencias.<o:p></o:p><br /><o:p></o:p></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">El argumento es sencillo. La casualidad -la puta casualidad- consigue juntar a seis miembros de una misma familia en una destartalada furgoneta Volkswagen, confabulados sin quererlo, en la consecución de un mismo objetivo: Llegar hasta California, desde el Este, para que la pequeña de la familia,<span style=""> </span>Olive, una adorable y regordeta niña, de enormes gafas y sonrisa mellada, vea consumado el sueño de asistir a un prestigioso concurso de belleza para preadolescentes. En realidad ninguno de ellos, excepto Olive, tiene ganas ni intención de hacer el viaje, pero es la puta casualidad la que consigue, a través de diferentes circunstancias en cada caso,<span style=""> </span>que se embarquen en una aventura que acabará por convertirse en una suerte de viaje iniciático, en el que cada cual encontrará su respuesta. Si no la definitiva, sí esa que les ayudará a dar algo de sentido a sus respectivas existencias.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Pierdo mi mirada en el televisor mientras mis pensamientos vuelan lejos, justo en dirección opuesta…<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">…pensamientos al hilo de lo que el hipnótico aparatuelo despliega ante mis ojos. Todavía no he encontrado mejor método para divagar que fumarme un canuto y poner un programa absurdo, de esos a los que se le puede sacar punta sin demasiada esfuerzo. Me escapo a lomos de mis pensamientos porque de lo contrario correría serio riesgo de quedar lobotomizado -más aún, si cabe- ante tanta sandez junta. Hoy ha tocado ver Operación Triunfo. Hace miles de años que no veía ninguna de las galas, creo que desde que Rosa (esa que estaba en la cola de gargantas cuando dios repartía cerebros) ganó el concurso. En general ninguno de estos concursos me despierta la más mínima curiosidad, aunque hay que reconocer que todos ellos son la perfecta expresión del vacío en el que vivimos la mayoría de nosotros. Casi, más que vacío, debiera decir desamparo.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Apoltronado en el sofá observo atónito como desfilan los cantantes uno tras otro, como clones a los que han ido modelando poco a poco, clase a clase, hasta convertirlos en caricaturas televisivas, en personas aptas para el show-bussiness. Antes de cantar, los entrevista un desgastado Jesús Vázquez, que despliega una simpatía tan natural que parece impostada, que sólo puede ser impostada, que coño. Después de cantar los juzga El Jurado… así, con mayúsculas.<span style=""> </span>De entre los miembros de El Jurado despunta un tal Risto, que es sin duda mucho más listo que los demás. Al menos él debe de estar convencido de ello a juzgar por su actitud chulesca de malo malote cascabelote.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Todo es tan chachi piruli que estoy apunto de apagar la tele e ir a cortarme las venas. Menos mal que aún queda canuto por fumar porque de lo contrario, además de haberme suicidado inútilmente,<span style=""> </span>me hubiera perdido la actuación de un giri negro que canta más que bien. “¿Qué hace este tipo aquí?” – me pregunto despertando de mi letargo y con toda la estupefacción de la que soy capaz a estas horas y tras dos horas de concurso. Antes de cantar habían puesto los típicos videos con las vicisitudes semanales en la academia, en las que el tipo había osado cuestionar (medio en español, medio en inglés) la mecánica del programa <span style=""> </span>porque consideraba injusto que los factores extra-musicales influyeran a la hora de juzgar a los concursantes.<span style=""> </span>“Music is important!” – se le ocurrió decir, con bastante indignación, gesticulando impotente... “¡No jodas!”- fue todo mi pensamiento.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Como ya he dicho, actuó muy por encima de la media mediocre del programa y le llegó el turno de ser juzgado por El Jurado. Risto comenzó a repartir estopa sin entrar a valorar la interpretación que acababa de presenciar (“¡Coño!, si va a tener razón el negro” -me dije). Parece ser que el hecho de que el muchacho hubiese osado pensar y, no sólo eso, sino también opinar, no le hizo demasiada gracia al Juez. De hecho comenzó su ataque diciendo que quien era él para opinar sobre la mecánica del concurso… ¿¿¿¿????.... a partir de semejante premisa construyó todo su ataque. El negro no debió enterarse de nada porque de español ni papa, pero a Risto le daba lo mismo porque a él no le interesa que le entendiese el muchacho sino el público. Fue un momento lamentable. No hay nada más patético que ver a un tipo que se supone inteligente (es Juez) y que además entiende de música, defendiendo un formato como el OT y crucificando al único que parece saber cantar con algo de personalidad, por algo tan normal como es pensar por uno mismo. Hasta que grado hemos llegado cuando el público aplaude a un tipo que cuestiona la opinión individual de una persona… viendo este tipo de cosas a uno no le extraña que Hitler llegase a ganar unas elecciones…<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">…les comentaba lo de “Pequeña Miss Sunshine” porque el final de la película, la última media hora, está dedicada a la participación de <st1:personname productid="la pequeña Olive" st="on">la pequeña Olive</st1:personname> en el concurso de belleza. La llegada de la familia hasta el hotel en donde se celebra y todo el periplo posterior, son dignos de pasar a los anales de la historia del cine. Esa familia, atípica, con todas sus expectativas puestas en un concurso absurdo, que para ellos representa, simplemente, la consecución de un reto… y el tremendo choque contra esa realidad distinta, que desconocen completamente y en la que no se saben desenvolver, que son ese tipo de concursos en donde el triunfo es lo primordial, en donde todos los valores y todos los principios se desintegran y la superficialidad humana afora sin contemplaciones. Ese tipo de concursos en los que pensar y tener opiniones propias está prohibido por ser contraproducente y dañino. Esos concursos que son la metáfora perfecta de esta nuestra sociedad, en la que la fama (nimia y efímera) es el mayor de los logros. En los que alcanzar el triunfo justifica perder los principios más elementales, prostituirse por una causa. En la película es aún más triste porque el objeto del triunfo son los hijos, niños pequeños que se convierten en simples proyectores de toda la frustración acumulada de unos padres que creyeron que para ser algo en esta vida hay que triunfar. Y yo me pregunto ¿Qué coño es triunfar?<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Sólo me resta dar las gracias a Olive, esa niña maravillosa cuya esencia deberíamos guardar todos dentro, por siempre jamás. <span style=""> </span>Y a toda esa familia de perdedores que, si se mira bien, son en realidad, los únicos que ganan, los verdaderos triunfadores. <span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span></p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-68311468901794147452008-06-18T20:03:00.003+02:002008-06-18T20:05:03.609+02:00Fisterra<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SFlOC7NCYXI/AAAAAAAAAJ8/di5aGOvsf4E/s1600-h/Fisterra+III.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SFlOC7NCYXI/AAAAAAAAAJ8/di5aGOvsf4E/s320/Fisterra+III.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5213283855817138546" border="0" /></a><span style="font-family: arial;font-family:Verdana;font-size:100%;" >Es esta la historia de un tipo que, según decía, sólo se equivoco una vez a lo largo de su extensa vida. Siempre tomó las mejores decisiones, las más apropiadas en cada momento, para avanzar con notable éxito; no se sabe bien si por suerte o simplemente porque le resultaba imposible equivocarse, que era lo que a él le gustaba decir. Gracias a ello -a la suerte o lo atinado de su criterio- su devenir fue como navegar con suave brisa por un mar siempre en calma... hasta que la tempestad irrumpió inesperada y violenta, y descompuso su mundo sin piedad. <o:p></o:p></span> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >La historia de, llamémosle J., podría parecer increíble a los ojos del común de los mortales. Nosotros -el resto- dudamos y nos equivocamos, así que es lógico que creamos imposible que pueda existir en el mundo alguien que no lo haga o, al menos, que crea no hacerlo. Además, resulta imposible poder medir algo tan subjetivo como son los errores o aciertos de alguien, con un mínimo de objetividad.<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Pero no se trata de creer o medir sino de vivir; y yo no les estaría contando nada de esto si no hubiese convivido durante más de cuatro meses -su último invierno- con él; si esta historia me hubiese llegado de cualquier otro que no fuera él mismo. En las largas conversaciones que mantuvimos nunca encontré resquicios que me hicieran sospechar de la veracidad de sus palabras. No sé si era por la seguridad con la que exponía todo, por la seductora manera que tenía al narrar o por el timbre suave de su voz, pero todavía, hoy en día, mientras escribo estas palabras y recuerdo, sigo convencido que todo lo que me contó es rigurosamente cierto y me atrevo a afirmar que J. nunca se equivocó, tan sólo una vez.<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Conocí a J. en el ocaso de sus días. Llegué a Fisterra para trabajar como su enfermero particular y acabé siendo su amigo y confidente. Nadie quería aceptar aquel trabajo, las condiciones económicas eran atractivas pero requería aislarse en un caserón de la costa, en pleno invierno, a ver morir a un viejo que se había ganado, entre alguno de mis compañeros del hospital, la fama de déspota intratable. Yo era joven y estaba necesitado así que decidí no hacer caso de las habladurías; la inconsciencia y un grueso fajo de billetes se convirtieron en la corriente que me acerco hasta su orilla. <span> </span><o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >La primera vez que le vi fue en la lejanía; atardecía sobre la playa en la que recalé a bordo de un pequeño bote pesquero, único modo de llegar hasta aquel lugar inhóspito en donde J. decidió pasar sus últimos días. Él me esperaba de pie más arriba, en los jardines del pazo. Mantengo esa primera imagen en mi retina<span> </span>como la de una postal en la que solo desencaja su figura a contraluz: un hermoso pazo rústico sobre el acantilado; sobre el verde, el mar, un faro y el cielo preñado de oscuras nubes a media altura; y J. recortando el horizonte plomizo, apoyado en su bastón; su largo abrigo ondea leve y él se encuentra tan ladeado que parece que vaya a desplomarse en cualquier momento. Una estampa de ocaso, asolada de fin pero esplendida. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Tenía un cáncer de pulmón terminal y se había retirado –en contra de la opinión de su médico- a donde el considero más oportuno, su pazo de Fisterra. Decidió que necesitaba de aquel aire, frío y húmedo, pero sobre todo de los lluviosos atardeceres del invierno de su infancia. No pretendía más compañía que la sus pensamientos, el mar, su perro <i>Dyck,</i> y aquel desapacible invierno en el que no paró de llover; el doctor -que era además un buen amigo- le exigió que al menos se llevara a un enfermero, alguien que pudiera atenderle cuando el dolor arreciara. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Sería muy largo, mucho más de lo permitido, contarles a ustedes<span> </span>todo lo que hablamos durante las tibias mañanas de paseos por aquella playa solitaria; durante esos atardeceres de frío, en los que sentados en el banco frente al mar y arropados con una manta, nos quedábamos mirando el infinito del horizonte, unas veces callados y melancólicos, otras locuaces… y<span> </span>el sol imperturbable que se escondía tras un mar de bravura, dejando que, una noche más –tal vez la última- <span> </span>un manto de oscuridad nos envolviera leve. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Sí les puedo contar que, a pesar de que podría haberse dedicado a lo que quisiera,<span> </span>se decidió por la inversión en bolsa, que no requería estudios y le pareció el camino más sencillo para alcanzar holgura económica. Comenzó con muy poco -lo poco que consiguió ahorrando la paga como estibador en los muelles de su Vigo natal- pero jamás se equivocó en inversión alguna, así que en pocos años alcanzó una posición más que desahogada. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Antes de cumplir<span> </span>los veinticinco años ya había ganado su primer millón. Conoció a Clara, la que luego sería su esposa y que resultó ser la mujer adecuada para él. Tuvieron dos hijos, Alfredo y Lucia, que si bien no heredaron el don de J., sí se beneficiaron de su influjo… al menos mientras él vivió. Era la de ellos una existencia sin fricciones, más parecida al argumento de un anuncio que a la realidad que vivimos las personas que cometemos errores. Vivían como si nada de lo que pasara en el mundo pudiera contaminarlos. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Clara, había fallecido cuatro años <span> </span>antes de que yo le conociera. Al parecer se atragantó con el hueso de la aceituna de su último Martíni, durante un crucero por las islas vírgenes. Me contó que él no podía viajar y que insistió para que ella no viajara sola. Pero esta vez no le hizo caso y se alejó demasiado. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >-Fue -me dijo- cuando la mala suerte -siempre al acecho, siempre sedienta de venganza-<span> </span>aprovechó la oportunidad y entró de lleno en nuestras plácidas existencias. Lo hizo por la puerta falsa, cuando ya nadie la esperaba, la muy hija de puta. Estaba esperando a que me equivocase y aprovechó su única oportunidad. <span> </span><o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >Fue efectivamente, a partir de ese momento, cuando su mundo comenzó a dislocarse. Aquel hecho había representado tal perturbación que era imposible que no se produjeran réplicas. La muerte de Clara le afectó tanto que ya no quiso saber nada más del mundo ni de sus hijos, que también entraron en una extraña deriva que les alejo para siempre, aunque esto es otra historia que no viene al caso contarles. <o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >A los pocos meses le diagnosticaron el cáncer y tras un rosario de pruebas e ingresos hospitalarios decidió aceptar los nuevos designios y se exilió en su pazo de Fisterra. Quería mirar de frente su destino y morir sereno, quería saber, antes de morir, si aquel error era inevitable o, por el contrario, hubiera podido seguir esquivando a la mala suerte, hasta el fin de sus días. Yo le ayudé a rebobinar, me convertí en una especie de confesor al que pudo contar su vida, paso a paso, sin omitir detalles.<span> </span><o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> </div><p class="MsoNormal" style="text-indent: 35.4pt; font-family: arial; text-align: justify;"><span style=";font-size:100%;" >J. murió a los sesenta y cuatro años, frente al mar, durante un atardecer en el invierno de 1999. Estábamos sentados en nuestro banco y los últimos rayos de sol enrojecían la línea del horizonte; le sobrevino entonces un acceso de tos que me obligó a acostarle en la cama sin siquiera cenar; le suministré calmante y antes de dormir para siempre me dijo:<o:p></o:p></span></p><div style="text-align: justify;"> <span style="font-family: arial;font-family:Verdana;font-size:100%;" >—Nunca debí dejarla sola.<span> </span></span><br /></div>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-5753744696701844782008-06-08T10:39:00.002+02:002008-06-08T11:05:04.026+02:00Winston ama a Chopin<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Winston era sordo aunque no de nacimiento. Un accidente jugando, un balonazo fortuito cuando apenas contaba los diez años, le dejó sordo del oído derecho. Más tarde <span style=""> </span>-hasta ahora nadie ha sabido explicar aún el por qué- fue perdiendo, de manera paulatina, la audición en el otro, hasta quedar completamente sordo. Cuando esto sucedió ya había cumplido los doce años y desde entonces dejó de ser el niño risueño que encandilaba a propios y ajenos para convertirse en un adolescente taciturno y ensimismado. </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Walter y Allie, sus padres -una pareja acomodada cuya única prole era él- lo intentaron todo. Winston, arrastró inútilmente su recién adquirida sordera de consulta en consulta, de camilla en camilla; una cara tras otra, todas doctas y sonrientes al principio y luego apesadumbradas, tras semanas de pruebas<span style=""> </span>-quince especialistas y un único rostro en su retina-. Me contaba que soltaban el dossier sobre la mesa mientras se sentaban, se ajustaban las gafas de leer, <span style=""> </span>miraban fugazmente hacia él y se dirigían a sus padres. El médico en su recuerdo le miraba por encima de las gafas, justo antes de soltar la única respuesta que recibieron, Walter y Allie, tras casi cuatro años de recorrer medio mundo: “Incurable”. Ninguno reconocía abiertamente su ignorancia -se excusaban en la inoperancia de las pruebas o en la falta de recursos de la ciencia que profesaban- pero todos cobraban la gruesa factura a través de enfermeras de gesto compungido que daban a firmar boletas de importes exorbitantes. Walter y Allie, ya se encontraban al borde de la bancarrota cuando finalmente desistieron y, tras una larga conversación de madrugada desesperada, decidieron asumir su nuevo destino, algo que consideraban toda una tragedia.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">A Winston, yo le conocí algunos años después, los dos habíamos terminado nuestros estudios de arquitectura y el destino quiso que coincidiéramos en el mismo estudio, trabajando como becarios, suspicaz al principio y codo con codo al final. La recuerdo como la mejor etapa de mi vida. Habíamos estudiado durante cinco años en la misma facultad y ni tan siquiera me era familiar su cara. Al principio llegué a dudar de su palabra, me resultaba impensable no haber reparado nunca en él, en la cafetería, en la biblioteca o por los pasillos de la facultad. Más tarde comprendí el por qué: Winston era una especie de espectro que se desplazaba por la vida sin levantar ninguna clase de expectación. Era como si el silencio de su mundo hubiese traspasado la frontera de su cuerpo y lo hubiera recubierto hasta volverlo invisible a los ojos de los demás. Sus puentes con el exterior no estaban del todo cortados, pero él, quizás como medida básica de subsistencia, había minimizado sus interacciones con la realidad de los demás, hasta lo imprescindible. Esto le permitía continuar transitando sin contratiempos por una existencia que a mí siempre me resultó demasiado profunda y solitaria, imagino que como el silencio que le acompañaba.<span style=""> </span><span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">En cierta ocasión, en una de nuestras primeras conversaciones de índole personal –luego serían muchas más- le pregunté, con algo de torpeza, si no le resultaba demasiado molesta su sordera. Se quedó mirando algún punto del inexistente espacio,<span style=""> </span>algún lugar encima de mi hombro derecho, y tras un prolongado silencio me contestó que no, que quizás lo fue un poco al principio, hasta que se acostumbró al silencio perpetuo -así lo dijo- …luego pasó a no importarle demasiado hasta que llegó al punto de encontrarle ventajas. Solía decirme, a modo de chascarrillo, que echaba de menos la música pero se había ahorrado tener que prestar atención a miles de conversaciones insustanciales.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-¿Sabes? -me dijo en otra ocasión tomando un café en el bar de la esquina-… imagina son las tres de la mañana y duermes -lo normal- y repentinamente, cinco horas antes de lo previsto, los primeros rayos de sol cruzan por tu ventana y te golpean en los ojos. Sentirías un aviso desde tu cerebro de que algo no encaja, mirarías con extrañeza el reloj y luego acabarías de abrir la persiana para observar asombrado el amanecer. Buscarías otros relojes en la casa e incluso enchufarías la televisión para cerciorarte de que realmente está sucediendo, que la trayectoria del planeta se ha alterado y que el sol ha comenzado a iluminar tu hemisferio cuando no debía, nunca debería -enfatizó esto último con un enérgico gesto de manos- …tú todavía no lo sabrás, solo lo intuirás, pero tu mundo, todos los conceptos, todos los asideros, todo lo que creíste referencia, habrán comenzado a caer… y ya nada volverá a ser lo mismo… porque el eje de tu planeta se habrá desplazado <i style="">n </i>grados alterando su órbita irremediablemente.<span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Fue en un amanecer de madrugada cuando Winston empezó a congeniar con el silencio; fue cuando lo supo perpetuo; mucho antes de que sus padres hubieran desistido de curarle, apenas tres meses después de oír el ultimo de los sonidos, algunos acordes de un nocturno de Chopin que su padre puso en una soleada mañana de domingo, como era su costumbre; ese nocturno que aún le prendía en el recuerdo, como un tesoro insondable, <span style=""> </span>la última vez que le vi. <span style=""> </span></p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-82724687146113359292008-06-03T13:03:00.003+02:002008-06-03T13:08:43.324+02:00Autista<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SEUlX1RRJwI/AAAAAAAAAJ0/4Rd8KqnNN-A/s1600-h/confgraphicnw7.jpg"><img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SEUlX1RRJwI/AAAAAAAAAJ0/4Rd8KqnNN-A/s320/confgraphicnw7.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207609635490572034" border="0" /></a>Puede que sea desidia… puede que esté cansado de tanto bregar en el día a día, levantarme temprano, acudir al trabajo, regresar tarde, atender a mi familia… nada que se salga de lo común, siquiera estoy seguro de si hago todo esto bien.<o:p></o:p><br /><o:p></o:p></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Si quiero escribir -que es de las cosas que más me gustan, porque me liberan, porque consigue evadirme de esta rutina justiciera- tengo que trasnochar o robarle horas al trabajo (aunque no estoy muy seguro quien le roba horas a quien)… esto al final redunda es que aún estoy más cansado porque lo cierto que habitualmente al único que le robo horas es al sueño. Cuando consigo terminar un cuento, cuando de entre las tinieblas de la inspiración aparece el cordel que conduce a una idea y consigo desmadejar con éxito una trama, me acuesto cansado pero feliz. Puede que a muchos les parezca absurdo e incluso contraproducente… mucha gente no lo entiende pero a mí me llena… me cansa… me llena.<o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">No siempre que me acuesto tarde escribo… no soy de producción compulsiva sino más bien lenta porque la inspiración suele aparecerse cuando le viene en gana. Hay veces que me enroco ante la pantalla del ordenador, navegando -que gran expresión, que acertada y descriptiva- por la enorme red, escuchando música, dejándome llevar de un sitio a otro en busca <span style=""> </span>de una historia o de una palabra que abra la puerta, que me dé esa primera frase a partir de la cual todo parece distinto. Hay veces que no aparece… y me quedo en la cama, cansado, pensando, dándole vueltas a alguna idea, buscando un enfoque, buscando una primera frase… pero casi nunca aparece cuando sólo pienso en ello. <span style=""></span><o:p><br /></o:p></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Últimamente me he convertido en una especie de autista cibernáutico y todo el entramado de relaciones que fui tejiendo, comentario a comentario, en blogs propios y ajenos, se ha desmoronado como si nada. Y me duele…. pero sé como funciona todo esto y tampoco esperaba otra cosa. Poca gente comenta en un blog si no es en respuesta a una llamada previa o espera que lo hagan en el suyo. Así funciona. A veces escribo un cometario en alguno de los blogs amigos y luego lo borro, siento como si no<span style=""> </span>estuviera aportando nada, porque siempre se huye de la polémica, siempre se comenta en positivo, a veces pienso que suena forzado, que sólo se hace porque no hacerlo significa romper el cordón, dejar tu propio blog a la deriva no-comentario… pero no sería justo decir esto porque muchos habéis seguido comentando en<span style=""> </span>este lugar, a pesar de todo, y comprendo que si no hay respuesta al otro lado de la línea es muy difícil establecer comunicación… y yo ya ni siquiera doy respuestas en este, mi espacio. ¡Qué falta de cortesía, por Dios!... Os pido disculpas por ello a todos los que, a pesar de todo, seguís transitando por aquí. Siempre tuve tendencia a la misantropía y los años no han hecho más que acentuar esa manía mía…<span style=""> </span>además estoy cansado… relacionarme supone para mí un gasto de energía extraordinario, mucho más de lo que podáis imaginar, <span style=""> </span>y las pocas fuerzas que me quedan (nunca fui muy activo) las utilizo en escribir o en buscar inspiración por entre libros, blogs y páginas de Internet. Espero que esta explicación sirva, al menos, como disculpa, nunca como excusa… no está mi intención justificarme… ni dejar de hacerlo. <span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span><span style=""> </span></p>Coronel Kurtzhttp://www.blogger.com/profile/14530711500989732332noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-1107854303683313516.post-88630581438693315352008-06-01T01:21:00.007+02:002008-06-01T02:38:00.928+02:00Sobre pájaros<div style="text-align: justify;"><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SEHgrFRRJvI/AAAAAAAAAJs/4GHOQ-7zFhE/s1600-h/Blizzard_Falcon_by_ShifraGutterkat.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_IH8R8-oxtso/SEHgrFRRJvI/AAAAAAAAAJs/4GHOQ-7zFhE/s320/Blizzard_Falcon_by_ShifraGutterkat.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206689674970605298" border="0" /></a>- Más vale pájaro en mano que ciento volando… ¿no eras tú el que no paraba de repetir esa gilipollez, cuando todavía te creías alguien?, mal pájaro fuiste a cazar... ¿Sabes algo de aves?... Mientras me terminó este cigarro te contaré algo sobre halcones… se pueden adiestrar y se utilizan para la caza, aunque supongo que esa parte la conoces… son capaces de cazar aves en pleno vuelo, su habilidad, su dominio de las alturas, se lo permite. Expertos voladores con garfios en las patas y mirada kilométrica. Vuelan recto hasta la presa, que cuando quiere percatarse del peligro ya es demasiado tarde, luego es como una sinfonía, algo que no te lo puedo explicar, hay que verlo... <span> </span>pero me temo que tú ya no podrás… je je je… decía, el arte de la cetrería, sí, caza de volatería, disciplina ancestral, afición de reyes, amigo… una rapaz a tu servicio, como una prolongación de tu mano. Divisan su presa, vuelan recto y la atrapan entre sus garras. ¡Zas!, en un instante, si previo aviso, sin señales que los delaten. <span> </span>¿Tú eres halcón o paloma, amigo?... <span>je je je, no hace falta que contestes… je je je. <span> </span><o:p></o:p></span></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span><o:p> </o:p></span><br />Lucio habla y ríe mientras pierde la mirada en un cielo de nubes espesas y ramas desnudas -mal día para morir- A sus pies, amordazado y atado al tronco de un castaño, yace ensangrentado y apenas consciente -acaba de volver en si- un muchacho bien vestido que no debe de tener más de veinticinco años. Trata de suplicar pi