<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045</id><updated>2009-11-12T13:00:10.063-06:00</updated><title type='text'>Parque del Ajedrez</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>111</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-614197406887370301</id><published>2009-11-10T10:32:00.003-06:00</published><updated>2009-11-10T10:55:39.136-06:00</updated><title type='text'>De pin, queridos amiguitos</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvmWYbNePWI/AAAAAAAAAqU/jZgApwkPTqc/s1600-h/San+NicolÃ¡s+del+Peladero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402514574372912482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 208px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvmWYbNePWI/AAAAAAAAAqU/jZgApwkPTqc/s320/San+Nicol%C3%A1s+del+Peladero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Plutarco Tuero, la alcaldesa y Agamenón &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;en una escena de&lt;/em&gt; San Nicolás del Peladero&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A mis amigos del Facebook,&lt;br /&gt;a quienes me compartieron las anécdotas.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desencajada por estos friazos árticos que nos hemos gastado la semana pasada en el valle de México, el viernes me quejé de la ambiental gelidez haciendo uso de esa faceta trivial y frívola del Facebook donde, como dice Frank Zárate, la gente suele hacer gala de sus miserias humanas y su dosis de bobería. Puse allí: “Este frío está de la repi…” Los contertulios empezaron a comentar y mi vecino de la niñez y viejo amigo Alberto Contreras nos contó que en Chile lo mismo hace un frío de la “repi” que un calor de la “resin”. Entonces Elia Martínez-Rodarte, mi admirada y regia colega, siempre tan curiosa de los cubanismos desde que su anfitriona de allá le dijo que le haría un arroz con pollo y un potaje que “te cai patrá” [o sea, te caes para atrás], preguntó qué significaban los respectivos apócopes y le fueron aclarados lacónica pero sustanciosamente.&lt;br /&gt;Acto seguido, Contrera engoló su voz virtual, como locutor viejo, y apuntó: “Éste fue el minuto cultural de la mala palabra”. Y automáticamente me acordé de la locutora de la madrugada en Radio Enciclopedia que anunció, con esa voz sexy que suelen tener las cubanas: “A continuación, Water Murphy con &lt;em&gt;El vuelo del moscardón&lt;/em&gt;” y sin darse cuenta de que el micrófono seguía abierto, un bostezo descomunal precedió a la frase: “Ay cojones, qué sueño tengo”...&lt;br /&gt;Sin lugar a dudas, el gran hito de las pifias televisivas cubanas fue el de Armando Calderón en &lt;em&gt;La comedia silente&lt;/em&gt;. Los domingos en la mañana, como parte de la programación infantil, pasaban en el Canal 6 una serie de cortos del cine mudo que Calderón iba narrando en vivo —no había entonces grabaciones previas ni trasmisiones diferidas—. El hombre se engolosinaba en detalles y ocurrencias con una creatividad y una soltura dignas de asombro. En una de aquellas escenas, algo así como la guerra de los pasteles o un Songo le dio a Borondongo y Borondongo le dio a Bernabé, casi asfixiado por la celeridad que el capítulo le exigía, concluyó: “¡Esto está de pinga, queridos amiguitos!” La frase se insertó en ese mismo instante y para siempre en el lenguaje popular y se repite a diestra y siniestra cada vez que la cosa está que arde —o sea, constantemente.&lt;br /&gt;Para un extranjero, pocas cosas hay tan subyugantes como las expresiones populares de otro país. Cuentan que cuando el actor español Juan Echanove fue al programa sabatino &lt;em&gt;Contacto&lt;/em&gt;, Raquelita Mayedo le preguntó cómo se sentía en Cuba y él le soltó, convencido de estar tocando la cumbre del aplatanamiento: “Pues de pinga”. La muchacha trató de explicarle que la expresión —a pesar de Armando Calderón— no era muy apropiada para decirse en público, y menos en televisión, y el hombre respondió: “Bueno, perdón, pero es lo que más he oído desde que llegué a Cuba”.&lt;br /&gt;Nela del Rosario era, por entonces, una señora ya mayor y arregladísima, muy propia, que anunciaba los cambios de programa. Una de aquellas noches, a punto de comenzar la transmisión de una famosa serie, Nela, haciendo un rotundo movimiento de cabeza y hasta una pausa confirmatoria, sentenció: “A continuación, el próximo capítulo de &lt;em&gt;Los Rosenberg… deben morir&lt;/em&gt;”... Un segundo después se dio cuenta del terrible error y alargando la mano hacia la cámara e incorporándose a medias intentó corregir: “No, no deben morir, no deben morir...”&lt;br /&gt;A Nela del Rosario la dejaban segundos y segundos con la sonrisa enfriándosele frente a la lente mientras preparaban la entrada del próximo programa. Ella sostenía estoicamente la mirada tratando de que el estiramiento de las comisuras no menguara ni diera cuenta de su molesta situación. Pero del mismo modo en que había esas demoras, solía haber cortes intempestivos que no daban tiempo a ninguna explicación, como le pasó a Miguel Ángel Alea en un enlace del Noticiero Nacional a Santiago de Cuba. Estaba dando las noticias de la zafra cuando le anunciaron que a la transmisión le quedaban sólo unos segundos y el gordo se apuró a decir: "...esto es lo que hacemos los santiagueros para cumplir con la premisa de nuestro Partido de hacer menos con más"... Corte a La Habana, se va el enlace y el pobre hombre se queda rojo como tomate imaginándose el catálogo de regaños y castigos que iba a caerle encima.&lt;br /&gt;Santiaguera era también Sonia Suárez, aquella morenaza que empezó como locutora en Tele Turquino pero, gracias a su simpatía —y quién sabe si a otras mañas—, se la llevaron a La Habana, al Noticiero Nacional. Allí le encargaron las breves internacionales y en una de sus apariciones, anteponiendo, cual es costumbre, el país donde se origina el despacho de prensa, aquélla leyó —que ya había &lt;em&gt;prompter&lt;/em&gt; o algo similar—: “Madascagar…” Revolviéndose entre contener la risa, disimular la pena y sacar a flote el asunto, decidió rectificar y repitió contundente: “Madascagar”… ¡Ni modo!, diríamos en México.&lt;br /&gt;Como bien comentó Ana Zilma, hay mucho de leyenda en estas anécdotas que generalmente nadie cuenta de primera mano, como testigo ocular o auditivo, sino por la larga tradición oral que nos hace repetirlas una y otra vez muertos de risa, como chistes de Pepito. Los martes en la noche había en el Canal 6 —el único entonces, porque Tele Rebelde era local— un panel integrado por tres luminarias de la academia cubana: Gustavo Du Bouchet, María Dolores Ortiz y Humberto Galis Menéndez. Los televidentes mandaban nombres, temas, hechos históricos, obras de arte y personajes descollantes de la cultura universal que los doctores adivinaban a través de preguntas que los acercaran al resultado. Sólo podían cometer diez errores y casi nunca llegaban a ese monto.&lt;br /&gt;Hay que apuntar, en este caso, antes de pasar al suceso en cuestión, que como en todas las culturas el 13 está cargado en Cuba de connotaciones “negativas”. Cuando una cuenta llega a ese número, suele decirse 12 + 1 o saltarse del 12 al 14 para evitar que los muchachos bromeen —y se jodan al otro— con un versito rimado que, al decir trece, acota: “si me la mamas, crece”. Supongo que en cierto momento, alguien, en respuesta a esa invitación no pedida y por lo general molesta, le espetara al gracioso, con gesto de “vete al carajo”, la conminación: “¡Tócate!” A partir de entonces, la cuenta numérica solía ser: 11, 12, tócate, 14…&lt;br /&gt;Hablando, pues, de lo posiblemente irreal de estos chuscos acontecimientos televisivos, es difícil imaginar a una mujer tan fina y atildada como la doctora Ortiz —en aquella época, en la que todavía se era bastante celoso con los valores y la propiedad del lenguaje, y en aquel programa especializado en arte y cultura— diciéndole a su compañero de &lt;em&gt;Escriba y lea&lt;/em&gt;, quien acababa de adivinar “el número 13”: “Ay, Du Bouchet, discúlpame chico, pero... ¡Tócate!”&lt;br /&gt;Como toda transmisión de la época solía ser en vivo, con actores muy profesionales, curtidos en la improvisación que salvara cualquier pérdida de memoria, y como no existían los “apuntadores” que les soplaran al oído la siguiente frase, abundaban los chascarrillos alejados del guión original, especialmente en los programas de comedia. Uno de los más famosos fue &lt;em&gt;San Nicolás del Peladero&lt;/em&gt;, con un elenco de primera y una trama que satirizaba la vida en un pueblo de provincia durante la república —dizque mediatizada—, antes de la revolución. María de los Ángeles Santana, que encarnaba a la alcaldesa del poblado, tenía un mayordomo de nombre Agamenón, al que llamaba con filigranas vocales que asombraban a la mismísima escala musical. Cuentan que en uno de los capítulos, habiéndose tardado Agamenón más de lo previsto, recibió el regaño de su ama: “La próxima vez que te demores en llegar cuando te llamo, se lo voy a decir al CDR”. Y acto seguido, con una risita entrecortada acotó: “Ay no, chico, no… a quien se lo voy a decir es al alcalde, a mi marido Plutarco Tuero”.&lt;br /&gt;Dice Contreras que en uno de los capítulos de &lt;em&gt;Juan Quinquín en Pueblo Mocho&lt;/em&gt;, aquellas &lt;em&gt;Aventuras&lt;/em&gt; que también se transmitían completamente en vivo, Julito Martínez sacó la pistola para matar a uno de los guardias; el responsable de los “efectos especiales” andaba entretenido o le fallaron los rudimentarios instrumentos con que se remedaban los sonidos, y la pistola no “disparó”. Julito, con su habitual seguridad y entereza, la guardó en su cartuchera, volvió a sacarla e hizo “¡pum!” con su propia boca. Al “caer muerto” el guardia sin mayor dilación; Julito miró a la cámara fijamente y afirmó: “Es que estas pistolas eran del carajo, ¿sabe?”&lt;br /&gt;Y terminemos con una de Radio Reloj, esa estación que da la hora e intercala noticias y comentarios culturales entre minuto y minuto. Por lo general se van alternando dos locutores, para que las voces distintas traten de salvar la insalvable y desquiciante monotonía del concepto en sí. Cuentan que uno de ellos leyó la semblanza de José Raúl Capablanca el día en que se conmemoraba el aniversario de la muerte del magistral ajedrecista. A continuación anuncian el minuto exacto y, accidentalmente, el segundo locutor comienza a leer la misma nota. Al percatarse del desliz, lo repara afirmando con toda seriedad: “José Raúl Capablanca murió... en el minuto anterior... Radio Reloj da la hora...” Tac, tac, tac… clin!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-614197406887370301?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/614197406887370301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=614197406887370301' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/614197406887370301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/614197406887370301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/11/de-pin-queridos-amiguitos.html' title='De pin, queridos amiguitos'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvmWYbNePWI/AAAAAAAAAqU/jZgApwkPTqc/s72-c/San+Nicol%C3%A1s+del+Peladero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-163117174206103652</id><published>2009-11-04T14:34:00.004-06:00</published><updated>2009-11-04T21:05:51.433-06:00</updated><title type='text'>Cibercutara</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvHl25WT3KI/AAAAAAAAAqE/GfRc20Vo9_s/s1600-h/Raul+raton.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 256px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400350159464029346" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvHl25WT3KI/AAAAAAAAAqE/GfRc20Vo9_s/s320/Raul+raton.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Una de las fotos de la campaña publicitaria realizada por &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ogilvy &amp;amp; Mather &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;para International Society for Human Rights &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;que ganó medalla de bronce &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;en los Premios Clio 2009 en Nueva York&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días Rafael Hernández, profesor de la Universidad de La Habana y director de la revista &lt;em&gt;Temas&lt;/em&gt;, en el marco de una conferencia que dictó en la Universidad Internacional de la Florida, al responder a una pregunta del auditorio acerca del blog &lt;em&gt;Generación Y&lt;/em&gt; de Yoani Sánchez, consideró que hay mucho de &lt;em&gt;ciberchancleteo&lt;/em&gt; en el tratamiento de los temas relacionados con Cuba en internet, porque son enfocados más como catarsis que como análisis serios. Y al unísono, convocada por la poco catedrática afirmación, toda la blogósfera cubana estalló en un decidido y orgulloso &lt;em&gt;cutareo&lt;/em&gt;, como diríamos en mi tierra oriental a esa acción de sonar la chancleta.&lt;br /&gt;Chancleteo es, en nuestro argot, no precisamente catarsis —que es una palabra griega, finísima—, sino chusmería, bajeza, vulgaridad, desahogo visceral, chisme de barrio, de solar, de cuartería, de vecindad. Que la blogósfera cubana sea un cibersolar es algo simplemente idiosincrásico, porque así somos los cubanos: breteros, buscapleitos, cabeza dura y malapalabrosos. Y en esos cuartos reducidísimos de multiviviendas compartidas se hablan, muchas veces, las cosas más serias que a la nación competen. Por ejemplo, las miserias y la libertad.&lt;br /&gt;Claro, que en la respuesta de Hernández hay un valor agregado: tratar de restarle importancia, desmoralizar al contendiente ha sido una de las prácticas más frecuentes del gobierno cubano como lo es —no nos engañemos— de la política “democrática” que conocemos en el resto del mundo. El detalle, en el caso cubano, es desentrañar —y la mayor parte de las veces no hay que profundizar mucho— qué tanto estos personajes hablan realmente por sí mismos y cuánto por no perder las posibilidades del viajecito al extranjero, que les permitirá comprar a su familia ropitas y regalos que no hay en Cuba o, incluso, equipos profesionales de trabajo como una computadora o bibliografía imposible de encontrar en la isla de los libros prohibidos. Qué tanto expresan sus propias convicciones y cuánto dicen por órdenes de otros, o por mantener estatus y prebendas a su regreso.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ciberpayasa&lt;/em&gt; le llamó a Yoani hace unos días M. H. Lagarde, esa especie de &lt;em&gt;paparazzi&lt;/em&gt; socialista que ha convertido a la bloguera en su “contenido de trabajo” y que suele acusarla de algo que le pega mucho mejor a él: de mercenaria. Pareciera que el enemigo número uno del gobierno cubano ya no son el imperialismo yanqui y los ciclones sino una simple internauta, y que sus mejores torpederos están enfocados a su desprestigio. Todo porque ella se ha dedicado a retratar en su blog la cotidianidad cubana y ha tenido la osadía de desafiar a las autoridades migratorias para que le expliquen por qué le prohíben la salida del país, aun para viajar a las entregas de los premios internacionales que le han sido conferidos. Si Yoani fuera realmente tan poca cosa, tan insignificante, tan payasa y chancletera, ¿cuál sería el peligro de que abriera la boca? Si ni siquiera el pueblo cubano tiene acceso a internet ni puede leer sus &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt;…&lt;br /&gt;Pero si no bastara con los ideólogos, han grabado y difundido una serie de videos en los cuales unos pioneros, criaturas de 12 años, la acusan de haber intentado adoctrinarlos, de violar sus derechos humanos. ¿Qué podrán saber esos niños de una doctrina que no sean el miedo y la obediencia?, ¿qué sabrán de derechos humanos?&lt;br /&gt;Lógicamente nadie les ha explicado que ese concepto se mueve en las lindes de la actuación del Estado y su estructura institucional en contra de la población y no corresponde a acciones entre particulares. De tal modo que quien ha violado sus derechos —de ellos y de los más de diez millones de cubanos— constante y consuetudinariamente es el gobierno que nunca nos permitió —y por lo tanto no aprendimos a hacerlo— pensar, decir o escuchar algo distinto a lo establecido en los lineamientos del Partido, a riesgo del más infame, maquiavélico e inhumano catálogo de amenazas y represalias.&lt;br /&gt;Eso que ahora padece Yoani Sánchez es lo que nos han hecho a todos por décadas. Porque todos, el pueblo entero, hemos sido su laboratorio de perversiones y, en definitiva, sus enemigos. Por eso nos convertimos, a la larga, en esta mezcla de impotencia y prepotencia pataleante que —sí, tiene razón Rafael Hernández— hemos hallado en internet un medio de desahogo y, más que eso, de unión, comunicación y denuncia.&lt;br /&gt;Hubo allá, en “la tierra”, una danza tradicional —de aquellas prácticas culturales nacidas de la precariedad y que pareciera que esta “nueva precariedad” echa al olvido— llamada el baile de las chancletas. Un grupo de danzantes provistos de cutaras de palo —como diríamos en Oriente— llevaba con los pies el ritmo de la pieza que danzaban. La blogósfera cubana, este cibersolar, es eso: una virtual danza de las chancletas que hace demasiado ruido en los tímpanos del gobierno y sus secuaces. Que habla “muy rápido”, o sea, sin miramientos ni temores.&lt;br /&gt;Internet, por muy limitado que tengan el acceso, es actualmente un tremendo enemigo del gobierno cubano. De modo que la única estrategia que les queda es demeritar a quienes hacemos uso de esta herramienta para, entre otras muchas cosas, abogar por la libertad de Cuba y de todos los cubanos. Porque las fuentes primeras de esa libertad son el libre acceso a la información y la posibilidad de estar de acuerdo o de disentir abiertamente. El día en que en Cuba pueda haber un periódico contestatario —como, por ejemplo, &lt;em&gt;La Jornada&lt;/em&gt; en México— o comunicadores que desde los medios oficiales puedan separarse de la línea oficial; es más, el día en que los medios dejen de ser todos oficiales, estaremos en el camino de la democracia. Y ese sendero es el que hemos inaugurado —gústele a quien le guste— los blogueros de afuera y de adentro y todos los cubanos agrupados en las redes sociales de internet.&lt;br /&gt;Porque si bien el blog, como género o espacio, fue concebido como bitácora personal, como anotación de diario íntimo, en el caso de los intelectuales cubanos ha venido a suplir las columnas de opinión que no existen en los periódicos nacionales. Y si bien las redes sociales —Facebook, Twitter, Hi5— fueron creadas para intercambiar frivolidades, trivialidades, boberías de muchachos, desde ellas los cubanos hemos desplegado más de una campaña virtual mundial —planeadas y estructuradas, o espontáneas— por los derechos y libertades en la isla, como lo hacen también, defendiendo sus propias causas, venezolanos y hondureños. Todo esto con el tremendo potencial de la inmediatez que propician las nuevas tecnologías.&lt;br /&gt;Por eso pudimos saber al instante de las detenciones de los músicos Gorki Águila o Aldo el cantante de Aldeanos, incluso del mismísimo personaje bautizado como &lt;em&gt;Pánfilo&lt;/em&gt;, y no subestimemos el papel que en sus respectivas liberaciones tuvo el grito alzado desde estos espacios por el exilio cubano. Porque la lucha ideológica, queridos camaradas, eso que allá se ha llamado &lt;em&gt;batalla de ideas&lt;/em&gt;, tiene hoy matices internéticos y se libra también desde la virtualidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-163117174206103652?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/163117174206103652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=163117174206103652' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/163117174206103652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/163117174206103652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/11/cibercutara.html' title='Cibercutara'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvHl25WT3KI/AAAAAAAAAqE/GfRc20Vo9_s/s72-c/Raul+raton.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-4144890549460438777</id><published>2009-11-03T13:20:00.006-06:00</published><updated>2009-11-03T14:33:17.210-06:00</updated><title type='text'>Invitación a mis presentaciones en Miami</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvCDtKuL-dI/AAAAAAAAAp8/SKaDsZqZLRc/s1600-h/Zu+Gallery.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399960765212654034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 247px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvCDtKuL-dI/AAAAAAAAAp8/SKaDsZqZLRc/s320/Zu+Gallery.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Viernes 13 de noviembre, 8:00 pm&lt;/strong&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Lectura de poemas en Zu Galería, Fine Arts &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;presentada por Elena Tamargo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;2248 SW 8th Street, Miami&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Sábado 14 de noviembre, 2:00 pm:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Presentación de mi novela &lt;em&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;comentarios de Teresita Dovalpage&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Miami Fair Book International&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Miami Dade College, Wolfson Campus,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;300 NE 2nd Avenue, Downtown Miami &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Salón 3313-14, edificio 3, tercer piso&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Para ver el programa: &lt;a href="http://www.miamibookfair.com/"&gt;www.miamibookfair.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399960504387087346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 198px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvCDd_Ehq_I/AAAAAAAAAp0/W0fA9gMMa5s/s320/portada+Espejo.bmp" border="0" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-4144890549460438777?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/4144890549460438777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=4144890549460438777' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4144890549460438777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4144890549460438777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/11/invitacion-mis-presentaciones-en-miami.html' title='Invitación a mis presentaciones en Miami'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SvCDtKuL-dI/AAAAAAAAAp8/SKaDsZqZLRc/s72-c/Zu+Gallery.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-5242929449374262687</id><published>2009-10-27T11:05:00.003-06:00</published><updated>2009-10-27T11:37:55.991-06:00</updated><title type='text'>Alí Babá y los cuarenta ladrones</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SuconvttO3I/AAAAAAAAApk/yPqcTCWjyS4/s1600-h/aeropuerto.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397327341715012466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 206px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SuconvttO3I/AAAAAAAAApk/yPqcTCWjyS4/s320/aeropuerto.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por los mismos días en que el Ministerio del Interior de Cuba le negó el permiso de salida del territorio nacional a la blogera Yoani Sánchez para ir a recibir el premio “María Moors Cabot” que le otorgó la Universidad de Columbia en Nueva York, también les fue negado el permiso de viaje a mis tíos, quienes visitarían en Colombia a uno de sus hijos. Los señores, mayores de sesenta años, jubilados ambos, viajaron desde Santiago de Cuba a La Habana, con todo lo que de odisea tiene un traslado interprovincial en la isla, y durmieron en los portales de la embajada sudamericana para “sacar el turno” que les permitiera tramitar sus visas, las cuales finalmente obtuvieron.&lt;br /&gt;Pero su ilusión duró poco: la oficina de Migración del MININT les comunicó que tenían prohibido salir de Cuba hasta el año 2011. ¿La razón? Que el hijo al que visitarían “traicionó la misión” —o sea, no regresó, “se quedó”, “desertó”—, por lo que se hizo acreedor a un castigo de varios años sin poder entrar a Cuba, extensivo a toda su familia, que no podrá salir de allí a ningún lugar del mundo durante el mismo período de tiempo. O sea, que el castigo es expansivo y se reparte como escarmiento.&lt;br /&gt;Esos vetos pueden ser tan estrictos que, desde Celia Cruz hasta cualquier anónimo médico familiar, todos conocemos a más de un compatriota que no ha podido regresar a ver morir a sus seres queridos ni solicitándolo como “caso humanitario”. Pero también pueden ser muy laxos a conveniencia: yo, por ejemplo, también fui sancionada de manera similar a principios de siglo cuando decidí renunciar a mi “permiso oficial” y convertirme en “emigrado”, pero pude ir antes de los cinco años porque como nuestros consulados son una caterva de rateros autorizados, el de México tenía vaya usted a saber qué acuerdo con una de esas agencias de viaje operadas por cubanos bajo la venia y protección de la embajada, la cual tramitaba con el MININT —no sé si oficialmente o &lt;em&gt;por debajo el agua&lt;/em&gt;— los permisos de entrada de los “castigados” a cambio de 80 o 100 dólares, una fortuna en comparación con los 25 que cuesta la visa para cualquier extranjero.&lt;br /&gt;En aquel entonces, ya me había nacionalizado. México aún no admitía la doble nacionalidad y, para recibir la carta de naturalización, era requisito indispensable que entregáramos el pasaporte y firmáramos una declaración jurada en la que renunciábamos a nuestra nacionalidad anterior. Pero como el gobierno cubano jamás prescindirá del control de sus súbditos, hagan lo que hagan o se vayan a donde puedan irse, en cuanto recibíamos los documentos de identificación mexicanos debíamos presentarnos a la embajada de Cuba donde nos elaboraban un nuevo pasaporte. Sólo así podríamos volver a la isla, porque para una persona nacida allí es absolutamente imposible entrar con documentos expedidos por algún otro país. Abundan las anécdotas de “ex cubanos” regresados en el mismo avión en que llegan por no llevar el isleño pasaporte.&lt;br /&gt;Lógicamente este procedimiento era clandestino porque, como ya dije, México no aceptaba que sus ciudadanos tuvieran otras nacionalidades ni documentos de otros países. Por lo cual, para volver a la isla había que “hacerle trampa” a México: en los mostradores del aeropuerto Benito Juárez enseñábamos el pasaporte mexicano y en los de la isla, el cubano, arriesgándonos a las consecuencias —nefastas— que aquello pudiera tener si los aztecas “se daban cuenta” del “engaño”.&lt;br /&gt;Si bien hay una clara intención de control por parte del gobierno cubano que no quiere perder de vista a sus borregos, vayan adonde vayan, la función primera y fundamental de la estructura migratoria del Ministerio del Interior y de los consulados cubanos en el exterior es sacarles el dinero a los traidores gusanos. Sablazo a sablazo lo hemos interiorizado y aceptado —mal que nos pese— durante décadas. El negocio mejor planeado y más visionario de la revolución fue la división de la familia: la mitad fuera, la mitad dentro, lo cual garantizó el subsidio involuntario que los emigrados —tan vapuleados y denigrados— hemos otorgado a la economía nacional por medio de viajes a, o desde, la isla y remesas familiares.&lt;br /&gt;Por eso dejaron salir con tanta complacencia —aunque la dibujaran de otras reacciones más aguerridamente revolucionarias— a los miles del Mariel, los miles de la gran migración de intelectuales y artistas de principios de los 90, los miles y miles desde la crisis de los balseros hasta hoy, sin importarles cuántos sean alimento de tiburones en el estrecho de la Florida o el golfo de México. Por eso se hacen de la vista gorda con las cartas de invitación “falsas”, la trata de personas y las lanchas que llegan “ilegalmente” a buscar gente a las mismísimas costas de la isla. Porque uno que se vaya mantiene a los que se quedan. Y ese dinero sólo puede ingresar a las arcas estatales porque en Cuba no hay otro tipo de propiedad que no sea la del Estado. Y no hay principios ni decencia: poderoso caballero es Don Dinero.&lt;br /&gt;Pero dicho así, sin mucho detalle, pareciera que los cubanos, al margen de esas molestias referidas, pueden salir de su país sin mayor problema. Y no. Para que alguien trascienda los límites geográficos del archipiélago, debe haber recibido previamente carta de invitación de una persona o institución radicada en el extranjero que se comprometa expresamente a costear todos los gastos de viaje. Porque —no está de más decirlo— con aquellos salarios nadie podría hacerlo: los mayores sueldos ascienden a 400 pesos (unos 16 dólares al mes) y un boleto al lugar más cercano no costaría menos de 400 dólares.&lt;br /&gt;Cuando el supuesto ciudadano recibiere la mencionada carta de invitación —notariada por la embajada respectiva y que en México cuesta poco más de 2,000 pesos— inicia el calvario de los permisos: tiene que tramitarlos ante el centro laboral o de estudios, ante el ministerio correspondiente, solicitar la visa del país en cuestión y finalmente, pedir la tarjeta blanca, o sea, el permiso de salida de Cuba. Los dos últimos peldaños (visa y tarjeta blanca) con un alto costo que, por supuesto, también suele sufragar quien extendió la invitación, al igual que el monto del boleto aéreo y la manutención durante la estancia. Esto sólo cambia en los casos de personas que se dediquen a algún negocio ilícito que les permita un ahorro de divisas o en el caso de funcionarios del gobierno que reciban los viáticos correspondientes.&lt;br /&gt;Y como para salir, también hay que pedir permiso para entrar. Cuando las cosas empezaron a ponérseles feas en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU por los cuestionamientos a la violación del derecho universal de libre tránsito, el gobierno cubano inventó una modalidad llamada “Habilitación”, que recibimos, en primer lugar y de manera gratuita, los artistas e intelectuales, todos esos que nos pasamos la vida soltando la lengua. Ese otro “permiso” confiere entradas y salidas múltiples siempre que no se exceda la cantidad de 21 días de estancia en la patria querida. Porque al día 22, tendrá usted la patrulla en la puerta de su casa para llevarlo al aeropuerto.&lt;br /&gt;El golpe económico resultante de esa gratuidad debe haber sido fuerte —ya no podrían cobrarnos el permiso de entrada—, pero un verdadero revolucionario no se amilana y convierte los reveses en victoria: inmediatamente empezaron a cobrar la prórroga de los pasaportes cada dos años. O sea, que usted paga 2,800 pesos mexicanos por la confección de un pasaporte por seis años, pero cada dos tiene que desembolsar 1,400 pesos para las actualizaciones parciales, sin las cuales no podrá entrar a Cuba de ninguna manera. De tal modo que el documento con vigencia de seis años cuesta nada más y nada menos que 5,600 pesos, o sea, unos 430 dólares. ¿Habrá alguno más caro, pero sobre todo más mañoso, en todo el universo, incluidas las galaxias circundantes?&lt;br /&gt;Si piensa usted que ahí terminaron los malabares del viajero y los abusos del Estado socialista, se equivoca totalmente. El familiar o amigo que viene a visitarle debe pagar a la embajada cubana 560 pesos (unos 40 dólares) por cada mes de estancia, o sea, una especie de alquiler por estar fuera de Cuba. De no cubrir ese arancel, no podrá subirse al avión de regreso.&lt;br /&gt;Además, los cubanos residentes en el extranjero debemos pagar a la entrada a la isla el exceso de equipaje que llevemos, aunque ya lo hubiéramos abonado a la línea aérea que nos transportó. Como si la isla se fuera a hundir con el peso de más. Y ni hablar de los impuestos por ingreso de efectos electrodomésticos o artículos personales porque eso cambia cada día, cada mes, cada vez que les convenga, a gusto y antojo del gobierno y, sobre todo, de los ladronzuelos de toda laya vestidos de militar del aeropuerto internacional “José Martí” y otros del interior, como cuenta el cantante popular Cándido Fabré en el video que aquí les dejo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/C2cGlVFsuNg&amp;amp;hl=" fs="1&amp;amp;" width="400" height="300" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-5242929449374262687?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/5242929449374262687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=5242929449374262687' title='31 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/5242929449374262687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/5242929449374262687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/10/ali-baba-y-los-cuarenta-ladrones.html' title='Alí Babá y los cuarenta ladrones'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SuconvttO3I/AAAAAAAAApk/yPqcTCWjyS4/s72-c/aeropuerto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-5980491410598719506</id><published>2009-10-20T10:33:00.007-05:00</published><updated>2009-10-20T17:48:07.267-05:00</updated><title type='text'>Un buchito de café en Santiago</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/St3YkA9KAxI/AAAAAAAAAo8/ox0vo62gm-E/s1600-h/Ajedrez+Cami.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394706041903121170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 239px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/St3YkA9KAxI/AAAAAAAAAo8/ox0vo62gm-E/s320/Ajedrez+Cami.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El domingo Camila Remón, hija de mis queridos amigos de toda la vida Viky y Ramiro, me mandó por Facebook esta foto donde, apenas salvándose de la aplastante imponencia del hotel Imperial, asoma la esquinita del santiaguero Parque del Ajedrez en la confluencia de Enramadas y Santo Tomás; aquella cafetería donde, como ya he recordado tantas veces, a finales de los ochenta pasábamos horas Inés María, Orlando, Raúl, Rafelito Fleitas y otro puñado de amigos y contertulios que allí nos dábamos cita a media mañana o a la salida de las respectivas oficinas para tomar un poco de fresco ―casi una ilusión― y un buen café de 40 centavos al que todos llamaban “café caro”, nombre que incluso se hizo extensivo al establecimiento.&lt;br /&gt;Ayer en la mañana, como si se hubieran puesto de acuerdo, Inés María me mandó esta imagen tomada durante su más reciente visita a la isla. En ella se ve, además de la desafiante modelo, el “interior” del café, las mesas de granito con el tablero pintado, la ventanilla por donde salían los pedidos del humeante líquido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394706179783568802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/St3YsCmaraI/AAAAAAAAApE/DBfjWswIKzc/s320/Ajedrez+Ines.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nos vemos en el &lt;em&gt;café caro&lt;/em&gt;”, decíamos, y en esos banquitos duros, Conrado Pérez me enseñó con paciencia cómo &lt;em&gt;tallerear&lt;/em&gt; un poema y "limpiamos" Marlenys y yo, un mediodía de domingo, después de las MTT, aquel “Dedo que no tapa el sol”. Allí nos advertía Marta, a León y a mí, que si seguíamos comiéndonos las uñas tan frenéticamente, nos quedarían sólo muñones. Allí no sobrevivió títere con cabeza ni estómago rosadito. No sé cómo podíamos dormir en las noches después de tanta taza apurada gaznate abajo, tanto chisme sabroso e inquietante, tantas pasiones juveniles.&lt;br /&gt;Pero a veces me hartaba el Parque del Ajedrez y emigraba a La Isabelica, expendio mucho más tradicional y barato, con mesas y sillas de madera y piso adoquinado, nombrada así en alusión a una de las más prósperas haciendas cafetaleras instalada por los colonos franceses que, huyendo de la revolución de Haití, fueron a asentarse en el Oriente cubano a finales del siglo XVIII. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394706389444528802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/St3Y4PpfCqI/AAAAAAAAApM/GXlcWXAfkv0/s320/cafe_la_isabelica.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca me gustó La Isabelica. Era poca la luz que dejaban pasar las dos ventanas coloniales llenas de balaustres; insuficiente a pesar de las dos puertas a la calle. Las baldosas gastadas del piso siempre parecían sucias, polvorientas, y en las mesas Isolina, aquella mulata mal encarada, embarraba las huellas de la tazas con un trapo empapado de otras huellas. Las mesas solían compartirse y entonces, delante de los desconocidos no siempre podíamos seguir arrancándole las tiras del pellejo al que fuera protagonista de la conversación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, en La Isabelica había otras especialidades, otras combinaciones. Café con licor de menta o de anís o aquellos &lt;em&gt;carajitos&lt;/em&gt;, llamados también &lt;em&gt;rocío de gallo&lt;/em&gt; para evitar la altisonancia, a los que se le agregaba una porción de ron. Porque he de confesarles que no me gusta especialmente el café; para mí es una bebida social, como las alcohólicas: rara vez me tomo una cerveza si estoy sola; rara vez cuelo si no es para compartir.&lt;br /&gt;Conjugo ese verbo y me acuerdo del colador de tela triangular colocado en aquel artefacto metálico del que mi abuela y mi mamá sacaban el líquido oscuro cada mañana y cada tardecita. El primer buchito, recién colado, y luego al termo que mi papá se encargaba de consumir hasta la última gota. Ése sí era cafetero: bajaba Aguilera o subía Enramadas y se paraba en cada cafetería. Una taza tras otra, miles en el día. Y miles de cigarros entre una y la siguiente.&lt;br /&gt;Digo café y evoco con igual intensidad el aroma del brebaje que el grano virgen que recogíamos en las laderas de la sierra durante los planes Escuela al Campo. Vista Alegre se llamaba aquel campamento en las postrimerías del Tercer Frente Oriental donde nos confinaban por 45 días para que combináramos efectivamente el estudio con el trabajo, principio básico de la educación socialista. Hasta allá no subían más que los camiones militares de potente tracción. Me veo claramente, como decía Silvio Rodríguez, a los 13 o 14 años en el barracón de madera y piso de tierra con un centenar de hamacas de yute por las que se colaba, en las terribles madrugadas, todo el frío de la serranía. Madrugadas en las que nos formaban en la plazoleta bajo la luz de la luna —cuando la había— para dar los resultados de la emulación y enfilarnos trillo arriba hacia el lugar de la recolección.&lt;br /&gt;Como parte de esa red de ¿coincidencias? que suele tejerse ante nuestros ojos cual sorprendentes espejismos, como las ramas y bejucos que a veces ocultaban al Parque del Ajedrez de la vista del transeúnte, el próximo viernes presentaré mi novela en una cafetería, que además es librería y foro cultural: las Voces en Tinta de Bertha de la Maza, donde las esencias del arábigo fruto acarician olfato y paladar en un carrusel de preparaciones; mi favorita, el dulcísimo caramel macchiato con licor de almendras que preparan con destreza Massiel y Valentina.&lt;br /&gt;Por si fuera poco, la semana pasada recibí desde la isla un mensaje de invitación para la próxima sesión del Café Bar Emiliana que conduce mi queridísima Soleida Ríos en el Palacio del Segundo Cabo de La Habana Vieja. Desde entonces tarareo, picarescamente, cual es el tono del estribillo, al ritmo de Carlos Puebla y sus Tradicionales: “Si no fuera por Emiliana nos quedaríamos con las ganas…” Y completo la frase mientras miro, una y otra vez, las fotos que aquí les comparto: “…de tomar café, de tomar café, de tomar café”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-5980491410598719506?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/5980491410598719506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=5980491410598719506' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/5980491410598719506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/5980491410598719506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/10/un-buchito-de-cafe-en-santiago.html' title='Un buchito de café en Santiago'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/St3YkA9KAxI/AAAAAAAAAo8/ox0vo62gm-E/s72-c/Ajedrez+Cami.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-1209645786167027853</id><published>2009-10-16T12:18:00.002-05:00</published><updated>2009-10-16T12:19:27.233-05:00</updated><title type='text'>Manos para Leo, manos para Honduras</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/StirCZKK3oI/AAAAAAAAAos/m3-GMbCs48g/s1600-h/ManosparaLeo[1].JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5393248611377798786" style="DISPLAY: block; 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MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 248px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sstp-lvgEZI/AAAAAAAAAoc/Ogs3d9dR2gk/s320/carrington+templo+del+verbo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt; Leonora Carrington,&lt;/em&gt; Templo del Verbo&lt;em&gt;, 1954&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El idioma, como todo en esta vida, como la vida misma, es un proceso. Eso me quedé reflexionando después del texto de la semana pasada en este &lt;em&gt;Parque del Ajedrez&lt;/em&gt;, de las conversaciones posteriores con varios amigos y de la muerte de esos dos grandes cantores de nuestra lengua que fueron —y serán siempre— Mercedes Sosa y el poeta Cintio Vitier. Un proceso, es decir, según la Real Academia Española, la acción de ir hacia delante, el conjunto de fases sucesivas de un fenómeno natural o una operación artificial. En pocas palabras, algo cambiante e indetenible.&lt;br /&gt;El castellano que hablamos dista mucho —es obvio— de aquel con que Cervantes redactó en el siglo XVII &lt;em&gt;El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha&lt;/em&gt;. Como dista el castellano “culto” del coloquial, el coloquial del marginal, el hablado en España del de América, el de cada país de nuestro continente del que usa su vecino más cercano, el de cada región dentro de cada país, y el espánglich del inglés y del español. Es el idioma, efectivamente, una herramienta de comunicación que funciona mientras cumpla esa primera premisa: comunicar y, en ese sentido, acomoda sus reglas, leyes e inteligibilidad en cada uno de esos contextos.&lt;br /&gt;Las nuevas maneras de comunicarse los jóvenes, que a veces nos escandalizan, están inmersas en procesos mayores, globales: procesos naturales, sociales, tecnológicos. “De la escritura/ sólo el apocalipsis/ nos acompaña” leí en el &lt;em&gt;Haikú del día&lt;/em&gt;, una de las mejores aplicaciones de Facebook, poética, para que no se diga que todos son tests tontos y boberías para perder el tiempo inútilmente. Y tal vez es cierto: estamos en la antesala del aparente desplome —o reconfiguración— del concepto de idioma que teníamos hasta ahora. Y no sucede solamente en la lengua de Cervantes sino en todas, porque los mencionados procesos son mundiales.&lt;br /&gt;El futuro de esto que llamamos elegantemente Humanidad parece ser el tránsito inevitable hacia la inteligencia artificial; ésa es la misión del &lt;em&gt;homo sapiens&lt;/em&gt; como especie: crear las condiciones que lleven a ese paso, que será la única posibilidad de que los códigos matemáticos en los que se basa el Universo trasciendan su fin y garanticen su ulterior refundación. Lo que antes denominábamos ciencia ficción —de Verne a las odiseas espaciales y la robótica— ya es parte de la realidad aunque a veces nos neguemos a aceptarlo, apegados como estamos a lo que creemos “nuestro”.&lt;br /&gt;Según el budismo, esa milenaria filosofía oriental, la humana es una condición de sufrimiento debido a nuestra dificultad para comprender que todo es transitorio, que la vida es un río que fluye y al que es imposible detener. Esa incapacidad tiene su fuente en los deseos, los apegos, las resistencias, la idea de la posesión. Superarlos, librarnos de ellos, según Siddharta Guatama —o sea, Buda—, es romper el ciclo del sufrimiento y poder aspirar a un estado de total liberación. Claro que a los occidentales, tan cristianos —en todos los sentidos—, nos han enseñado lo contrario: existir es poseer y lo que no se desea, no se alcanza. Y lo que no se defiende, se encadena o se aprisiona, se va… Esfuerzo inútil, porque el destino de todo es irse, deshacerse como las “estelas en la mar” de Machado.&lt;br /&gt;La otra trampa es el ego. ¿De dónde ha sacado el hombre —y la mujer— que es la cumbre de la Creación, el hijo predilecto de Dios? Esa idea del “animal superior” es exactamente igual a la de la “raza aria”, en todas sus connotaciones y consecuencias. Por eso abusa el ser humano de la Naturaleza y se cree un diosecito &lt;em&gt;yuppie&lt;/em&gt; que puede despreciar su entorno y a sus compañeros de viaje, que puede parar o acelerar a su antojo el mundo, que puede poseer o desechar a su libre albedrío, tremendo concepto.&lt;br /&gt;Todo tiene fijado su principio y su fin, su alfa y su omega, al menos en este ciclo y en estas dimensiones que habitamos. Incluidos la biodiversidad, la Tierra, la galaxia, el Universo. Lo demás es arena donde llevar a cabo el teatro de operaciones, la película de Dios. Salvando las distancias, cuando concebí “Un puñado de cenizas” —ese cuento tan desperdiciado que es lo mejor que haya escrito en los días de mi vida— o la novela &lt;em&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/em&gt;, tenía claros los nudos principales, sabía cómo empezaba y cómo terminaba cada historia. Sin embargo, el resto, el relleno, fue surgiendo en el transcurso de la escritura.&lt;br /&gt;Los personajes nos llevan por sus propios caminos, imprevisibles. Lo mismo ha de pasarle a Dios, al Universo, a como quiera llamársele a esa esencia superior que determina no sólo el camino del Cosmos, sino cada una de nuestras minimérrimas existencias. El Big Bang, como todo comienzo, determinó el final, porque en estos planos de existencia en los cuales se mueve la vida humana, todo lo que comienza irremisiblemente acabará. Y el idioma —ése al que algunos han llamado “nuestra patria”— es una de esas cosas perecederas porque, como dicen en México: “todo, por servir, se acaba”.&lt;br /&gt;Dentro de un tiempo —posiblemente largo—, nadie necesitará comunicarse a través de una lengua sonora, rítmica, pletórica en sinónimos y frases bellas —que entonces serán inútiles, imprácticas, arcaicas—, sino a través de códigos funcionales que ya empezamos a aprender como si fuera un juego. Cuando chateamos, no decimos “qué gracias me da eso” sino que ponemos una carita sonriente o una bolita que se destartala de risa arrastrada por el piso virtual del dibujo que es. Emoticones les llaman. Cuando nos despedimos, ponemos el emoticón con mano que dice adiós o miles de representaciones parecidas que pueden “bajarse” de internet o copiarse de nuestros interlocutores, o sea, los otros chateadores.&lt;br /&gt;“Esto es un guiño”, me dice Gloria y escribe ;) . Yo sé que es un guiño pero todavía me cuesta “verlo”, identificarlo como tal. Cuando nos liberemos de los apegos visuales, podremos mirar con mayor claridad porque la vieja máxima de “Ver para creer” va transformándose en un “Creer para ver”. Entonces, no sólo observaré el guiño de Gloria; también sabré que todas las cosas que no veo están contenidas en mi &lt;em&gt;software&lt;/em&gt; —llámese conciencia, alma, inteligencia—; que allí viven y seguirán viviendo aunque los ojos las extrañen.&lt;br /&gt;Tal vez eso que ahora nos parece un galimatías alfanumérico —y que realmente no es tan raro para quienes se especializan en las ciencias exactas— sea sólo una nueva manera de renombrar las cosas, como aprender otro idioma. Con el tiempo, todos sabremos que dos puntos y un paréntesis es una sonrisa; que dos puntos, apóstrofe, paréntesis que abre es llanto incontrolable, y que paréntesis con P mayúscula te saca la lengua. Esto entre miles de comandos que los muchachos (y los no tan jóvenes) repiten ya de memoria, automáticamente, interiorizado, en cualquier mensaje escrito como un idioma nuevo. Dígame usted si no vamos como Juan que se mata —símil cubano de la celeridad— hacia una escritura de otro tipo. Como mutamos, sin apenas percibirlo, para incorporar a nuestra anatomía los cambios necesarios para sobrevivir, por ejemplo, a la contaminación ambiental.&lt;br /&gt;Como la materia, que no se destruye sino que se transforma, así es el idioma. Nada será mejor o peor, simplemente responderá a las funcionalidades de cada época o fragmento social. Yo tengo fascinación por la palabra —eso no es noticia— y creo que todavía, muy a pesar del reggaetón o los mensajes de texto, por muchos años seguiremos tejiendo hermosos trabalenguas, leyendo buena literatura, solazándonos en la sinonimia y la metaforización más dignas. Aunque sea nuestro “placer de viejos” y a los más jóvenes no les transmita mucho. No se agobien de antemano; recuerden que, como dijo el chinito Lao Tsé: “Cuando un camino llega a su término, cambia; después de cambiar, sigue adelante”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-3834307258369850174?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/3834307258369850174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=3834307258369850174' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3834307258369850174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3834307258369850174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/10/el-lenguaje-y-la-inteligencia.html' title='Lenguaje e inteligencia artificial'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sstp-lvgEZI/AAAAAAAAAoc/Ogs3d9dR2gk/s72-c/carrington+templo+del+verbo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-3065588490547854069</id><published>2009-09-29T11:32:00.005-05:00</published><updated>2009-10-06T11:15:02.203-05:00</updated><title type='text'>La lengua de Cervantes</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SsI22P6WPYI/AAAAAAAAAoU/3m4lPClf208/s1600-h/cervantes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386928409900629378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 161px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SsI22P6WPYI/AAAAAAAAAoU/3m4lPClf208/s320/cervantes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para mi prima Astrid y para mi mamá,&lt;br /&gt;maestra de español, por su cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Iba yo muy pensativa, con las manos en los bolsillos, caminando hacia el metro. Sentía la llovizna como finos alfileres y recordaba la noche anterior, la peña de Manolito Mulet en la sede del Centro de Intercambio Cultural “José María Heredia” que comanda desde hace más de tres lustros mi queridísimo Rafael Carralero. Avanzaba despacio, sonriendo, cuando algo en el pie me dio un tirón. “Chingá, ya se me desataron las agujetas”. Volví a apretar el nudo sobre mis tenis y sonreí: “A un cubano le costaría entender”, me dije, “allá diríamos: coño, se me desamarraron ―o desabrocharon― los cordones”.&lt;br /&gt;Entonces recordé el texto leído en la víspera por Nacho Martín, mi contertulio gachupín ―o sea, español―, que bromeaba poéticamente sobre su experiencia al respecto en las casi dos décadas que lleva en tierra azteca: &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ya casi no conozco gilipollas&lt;br /&gt;o quizás todos se volvieron pendejos.&lt;br /&gt;El mogollón se está volviendo un chingo&lt;br /&gt;y ahora en vez de resaca tengo cruda.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un chingo sería en Cuba un pocotón. Un montón pila burujón puña’o. Y si bien la cruda es resaca, igual que en España, la borrachera es juma o curda. Y en Centroamérica, borracho es bolo y resaca, goma. Bolos le decíamos en Cuba a los rusos y gomas son las llantas de las bicicletas y los carros, allí donde carro es máquina y me cuentan que no habiendo encontrado una de alquiler que las llevara hasta el hotel en que se alojaban, por las Playas de Marianao, unas mexicanas le decían a su amigo cubano que no se preocupara, que tomarían un camión. Y él, abriendo los ojos descomunalmente y manoteando como pulpo, les grito: “¡Pero cómo van a coger un camión si pueden coger una guagua!”&lt;br /&gt;Guagua es niño pequeño en Sudamérica, bebé, término que en México aplica hasta casi los cinco años, edad en la que ya en Cuba llevarían mucho tiempo siendo vejigos o fiñes. Criatura a la que, de ser niña, nunca se le llamaría en México hembra, que así se habla de los animales, no de las personas. Entonces, recién salida de la panza, a la cría se le dice mujercita… ¡Válgame Dios, qué mujer tan chiquitica! A uno de mis amigos, por preguntar con toda dulzura a una recién parida si el nuevo ser había sido hembrita, se le armó un sal p'afuera, un revolú, un huéleme la colcha, un dale que te pego, un Songo le dio a Borondongo que le costó la amistad de la ofendida madre… ¿Recién parida dije? ¡Ni que fuera una vaca! Lo correcto es recién aliviada, como si la susodicha se hubiera curado de una enfermedad muy dolorosa.&lt;br /&gt;Ni hablar de los límites territoriales y semánticos entre estómago, panza y vientre porque entonces el enredo se tornaría inexplicable para un forastero con otra terminología para los mismos órganos. Y es que la lengua castellana, a la que tantos insistimos en llamarle español a pesar de los reclamos de las otras comunidades ibéricas, tiene tantas palabras para nombrar las mismas cosas y tantas variantes regionales para cada una de ellas, que sospecho que quienes tratan de aprenderla deben quedarse en Babia tan a menudo como los propios hispanoparlantes cuando llegamos a otras zonas o países.&lt;br /&gt;Muchas veces me pregunto qué interpretará un recién avecindado en la capital azteca, por muy latinoamericano o ibérico que sea, al escuchar la &lt;em&gt;Chilanga banda&lt;/em&gt; de Café Tacuba… banda, que es pandilla, mara, piquete, palomilla, conjunto musical o simplemente grupo de amigos; chilango(a), casi gentilicio de los nacidos en el Distrito Federal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Pachucos, cholos y chundos,&lt;br /&gt;chinchinflas y malafachas,&lt;br /&gt;acá los chómpiras rifan&lt;br /&gt;y bailan tibiritábara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor yo me echo una chela&lt;br /&gt;y chance enchufo una chava,&lt;br /&gt;chambeando de chafirete&lt;br /&gt;me sobra chupe y pachanga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi ñero mata la bacha&lt;br /&gt;y canta la cucaracha,&lt;br /&gt;su choya vive de chochos&lt;br /&gt;de chemo, chupe y garnachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transando de arriba abajo,&lt;br /&gt;ahí va la chilanga banda;&lt;br /&gt;chinchín si me la recuerdan,&lt;br /&gt;carcacha y se les retacha.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sonrío imaginándome la cara de mis lectores de otras regiones y pienso en el famoso &lt;em&gt;Baile del perrito&lt;/em&gt; cuyo estribillo decía: “Papi no sea’ así, no te pongas guapo, que este baile lo bailan todos los muchachos”. Nunca he estado segura de qué entienden los mexicanos —si es que vale la pena el análisis lexicológico— cuando oyen aquello que en el Caribe es casi un ruego para que el padre no salga con un machete y les corte, cuando menos, la cabeza a los atrevidos y pegajosos bailadores. Ponerse guapo allá es enojarse, por decirlo bonito, mientras acá puede ser desde pagar la cuenta o hacer un regalo, hasta acicalarse para volverse bonito de buenas a primera.&lt;br /&gt;Y ya ni meternos en las “malas palabras”… Cuentan de un venezolano que viendo la ciudad de México desde el avión, desbordada e infinita, dejó escapar un instintivo y mascullado &lt;em&gt;veeerrrga&lt;/em&gt; que les provocó un delicioso escozor a más de una de las señoronas que venían en la aeronave. Y uno de mis amigos, recién llegado de la isla, le explicaba al taxista el camino que debía seguir: “Coja aquí a la derecha”. Al escuchar la risita burlona del ruletero ―término que, en rigor, debería aplicarse a quien manejara una ruleta―, le espetó: “¿De qué se ríe?, ¿nunca ha cogido aquí a la derecha?”, a lo que el chafirete le respondió, muy mexicanamente, “No, güero, la verdad es que no”. Güero dijo, que en Cuba sería el adjetivo aplicado a un huevo podrido y aquí es rubio o de piel blanca, como chele en Centroamérica si es extranjero. Y en Cuba cheles serían bultos, bártulos, como tiliches en México… “Coge tus cheles y dale” significaría “agarra tus pertenencias y vete de aquí”. ¿Agarrar? ¡ni que tuviera garras!; ¿tomar? ¡ni que fuera a beberse!... ¿coger?...&lt;br /&gt;Decir “en rigor” me recordó la anécdota más extralingüística de un forastero que visitaba Santiago y entró a una de aquellas &lt;em&gt;tiendas caras&lt;/em&gt; donde se vendían algunos productos fuera de la libreta de abastecimientos, &lt;em&gt;por la libre&lt;/em&gt;. El individuo le preguntó a la dependienta si no tendría un probador, para oler el aroma antes de comprarlo. Ella le respondió rotundamente que no y el hombre insistió: “En rigor, debieran tener un probador”, a lo que la mujer farfulló: “Eso será en Rigor, mijito, pero aquí, en Santiago de Cuba, está prohibido abrir los frascos”.&lt;br /&gt;Todas estas asociaciones iba haciendo, en la exaltación de la sinonimia y la anécdota chusca, mientras continuaba mi camino hacia el trabajo, o sea, hacia la chamba, la pincha, el laburo, el curralo. Recordaba el reclamo de mi prima Astrid por haber usado “linkeo” en el &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt; de la semana pasada. “¡Tú, la filóloga, cómo es posible!”, argüía. Es tal el nivel de globalización y asiduidad de las nuevas tecnologías, le expliqué, que la Real Academia Española ya aceptó como verbos, con sus conjugaciones correspondientes, &lt;em&gt;faxear&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;escanear&lt;/em&gt;. Con esa misma sonrisita con que rememoraba en incidente, le dije entonces: “Lo que falta pa’ que acepten &lt;em&gt;chatear&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;cliquear&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;linquear&lt;/em&gt; es nada, así que modernízate, mi prima, no vayan a llamarte arcaica”.&lt;br /&gt;Como si aquél fuera día de confrontaciones semánticas, al llegar a la oficina me topé de frente con el pastel de cumpleaños de mi compañera Fabiola, una caja anaranjadísima que decía, sin el menor recato: Panificadora El Bollo. Más allá del exquisito nombre del negocio, incuestionable sin duda, en Cuba nunca llamaríamos panificadora a una panadería y mucho menos a una dulcería. Claro que dulcería, aquí, sería donde venden caramelos, nunca panes de dulce. Y siguiendo esa línea de pensamiento, tan carbohidratada y edulcorante, inmediatamente comprendí que no debo leer con tan poética inocencia aquel verso de “La vida es una concha tremendamente hueca”. Mucho menos cuando haya público sureño.&lt;br /&gt;“¿Te gusta chupar?”, me preguntó, recién llegada a estos lares, uno de mis alumnos. “¡Uy, éste qué lanzado!”, pensé… No, realmente no debo haber usado &lt;em&gt;lanzado&lt;/em&gt; porque ese término para mí, entonces, no quería decir nada. En última instancia, alguien que fuera expelido a los aires desde la boca de un cañón y eso, verdaderamente, &lt;em&gt;está cañón&lt;/em&gt;. Empinar el codo, dirían los viejos en la isla, pero aquí empinarse entra en los peliagudos terrenos del albur y para eso hay que cursar, casi casi, un doctorado, teoría y práctica.&lt;br /&gt;Leí en algún sitio no hace mucho que la lengua de Cervantes, ésa que enarbolamos como estandarte del buen decir, era, en su tiempo, jerga de soldados. Ni sublime ni culta ni elevada ni aristocrática. Algo así como la &lt;em&gt;Chilanga banda&lt;/em&gt; de los Siglos de Oro… ¿Quieren algo más elaboradamente barroco en comparación, por ejemplo, con el nuevo programa de concursos que anuncia Televisa para el próximo fin de semana y que se titulará &lt;em&gt;100 mexicanos dijieron&lt;/em&gt; [&lt;em&gt;sic&lt;/em&gt;] o cualquiera de esos espacios que regularizan el lenguaje juvenil, marginal, sectorial, etcétera?&lt;br /&gt;Algunas batallas parecieran inútiles. Lamento decírselos con tal crudeza, pero en esto del idioma, tan móvil y cambiante, no hay bastiones inexpugnables ni tienen mucho sentido las fijezas. Si nos abandonamos a la dialéctica como a las mareas, cuando pasen algunas décadas y todo se escriba con “k”, sin vocales ni diéresis ni signos de puntuación, Café Tacuba será como el Quijote de finales del XX, un paradigma del buen español de los abuelos. Porque, al fin y al cabo, mis socios, cuates, valedores, colegas, cúmbilas, consortes, ambias, aseres y moninas, ¿todo pasado no fue siempre mejor?... Y al que no le guste: ¡carcacha y se le retacha!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-3065588490547854069?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/3065588490547854069/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=3065588490547854069' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3065588490547854069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3065588490547854069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/09/la-lengua-de-cervantes.html' title='La lengua de Cervantes'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SsI22P6WPYI/AAAAAAAAAoU/3m4lPClf208/s72-c/cervantes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-2468013495780008259</id><published>2009-09-22T12:00:00.004-05:00</published><updated>2009-09-22T13:30:37.763-05:00</updated><title type='text'>Juanes y los milagros</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SrkDxv9xNuI/AAAAAAAAAoM/udXL5Ns4s9k/s1600-h/Juanes+bandera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384338982722156258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SrkDxv9xNuI/AAAAAAAAAoM/udXL5Ns4s9k/s320/Juanes+bandera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Juanes abraza al cubano que trepó al escenario mientras él y Bosé&lt;br /&gt;cantaban: “Dame una isla en el medio del mar/ llámala Libertad”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La tarde del domingo el cantante colombiano Juanes reunió a un grupo de colegas suyos en un concierto titulado “Paz sin Fronteras” que abarrotó la Plaza de la Revolución de La Habana. Aquello parecía un milagro: aparte del millón de compatriotas que desbordaron la antigua plaza cívica de Paseo y Rancho Boyeros, una cifra similar estábamos pegados a los televisores y computadoras desde cualquier rincón del mundo. Ni qué decir de los isleños, a quienes se lo &lt;em&gt;recetaron&lt;/em&gt; como una mesa redonda cualquiera en cadena nacional. Incluso quienes se manifestaban en el corazón de la Pequeña Habana en contra del concierto estaban pendientes del suceso. Cosa inusitada: (casi) todos los cubanos, simpatizantes y detractores por igual, unidos en un mismo momento y por una misma razón.&lt;br /&gt;También les hizo el milagro Juanes, dicho sea de paso, a las cadenas televisivas hispanas que transmitieron en vivo para Estados Unidos —y después dicen que hay bloqueo…—, a los portales de noticias de internet y a los programas de espectáculos que vieron elevarse sus récords de audiencia como por arte de magia a niveles pocas veces logrados.&lt;br /&gt;A los cubanos —niños de isla, al fin y al cabo— nos encantan los heraldos forasteros. Gente que llega sonriente desde lejos, con su ropita nueva y blanquísima, a contarnos cómo es el mundo y cómo nos ven desde allá afuera; gente que viene a hacer de profeta en tierra ajena, a hablar por nosotros, a conseguirnos lo que no podemos, a emprender con altruismo, con valentía y a veces hasta con un poco de lástima, una lucha que no les corresponde precisamente a ellos.&lt;br /&gt;Hace días, en una de esas discusiones bizantinas que se producen a propósito de la idea mundializada de lo bien que vive el pueblo cubano porque tiene educación y salud pública gratuitas (como si no existieran en todos los países sistemas subsidiados para ofrecer esos mismos servicios), el debate se fue radicalizando, como siempre, hasta que el extranjero en cuestión, que nunca ha ido a la isla ni conoce personalmente a ningún cubano, completamente seguro de “matarnos” con el as que se sacaba de la manga, hizo la siguiente afirmación: “Un pueblo decidido a liberarse se libera; a un pueblo en lucha no hay nada que lo pueda vencer; si fuera tan despiadado ese ‘régimen’ que ustedes dicen, el pueblo ya lo hubiera vencido”.&lt;br /&gt;Eso pensé también durante años sin poderme explicar el aguante y pasividad de mi pueblo, hasta que hace un par de meses, escuchando el relato de una víctima de violencia familiar, mi percepción cambió. Contaba aquella mujer que cuando su marido iba a pegarle, conocedor de la mecánica que antecedía a tales sucesos, su hijo subía el volumen de la consola de juegos y parecía concentrarse más en las acciones de la pantalla. Era su mecanismo de defensa para no escuchar los golpes y las ofensas de su padre ni los gritos de una madre a la que no podría defender. Cuando el hombre se encerraba con ese mismo hijo en la habitación a amenazarlo, a humillarlo, posiblemente a violarlo, la madre y la hermana se abrazaban, también indefensas, en el cuarto del fondo.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando lo comprendí: el pueblo cubano es un niño maltratado que ha crecido viendo a su padre aplastar implacable e impíamente a la mamá; amenazado y castigado al más mínimo gesto de protesta; expulsado del seno familiar, aislado e incomunicado si insiste en rebeldías. Ese pueblo que a otros les parece tan simpático y bailador, tan alegre y dicharachero, es realmente un pueblo muerto de miedo que cree, como las familias víctimas de violencia, que en el silencio y la obediencia está la única posibilidad de sobrevivir.&lt;br /&gt;Un pueblo victimizado y autovictimizado, castrado y autocastrado —¡qué palabra tan apropiada para el caso!— que aprende a ocultar sus verdaderos sentimientos y hace de la doble moral su lema. Y se acostumbra desde la cuna a leer entre líneas y a hablar en clave. Así, cuando Olga Tañón abrió el concierto del domingo cantando &lt;em&gt;Bandolero&lt;/em&gt;, que empieza diciendo “Hay que tener cuida’o con ese tipo” y advierte “Todo el mundo conoce quién tú eres”, media Cuba relacionó la canción con &lt;em&gt;Quién Tú Sabes&lt;/em&gt; y de inmediato se produjo la “conexión” que hizo de esa tarde lo que fue.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Malo, descarado, bandolero, brujo,&lt;br /&gt;to’ lo malo tú lo tienes […]&lt;br /&gt;Paga, paga caro lo que hiciste&lt;br /&gt;y siente las heridas que me diste.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Todos tenemos un juicio final.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;A Olguita no le bastó. Le transmitió a una muchacha cubana los saludos que le mandaba desde Miami su padre, que no la ve desde hace veinte años —ya se sabe por qué y gracias a quién— y dejó claro, desde el principio, uno de los eslóganes del concierto, frase de una canción de Juanes: &lt;em&gt;It’s time to change&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Todo eso, que a cualquiera en el mundo le puede parecer normal, sin mayor trascendencia, frases inocuas de un concierto de pop, para los cubanos —de allí y de acá— eran claves, dardos clavándose en el monigote del presidente y en el sarcófago de su hermano. Así, interpretamos tal vez mucho más de lo que querían decir y no fue difícil hallar connotaciones distintas a la explícita cuando Víctor Manuel cantó “Cómo olvidarnos de las familias rotas” o cuando Bosé habló de diálogo, dijo que la paz es el primer derecho de todo ser humano y escogió “Partisano”, la canción de ese héroe que se cuestiona la guerra y las “causas de un poder absurdo” del que desertará aunque se le considere cobarde y traidor. O cuando Juanes dedicó uno de sus temas a “todos los que están privados de libertad” y mencionó a algunos de los ausentes en el concierto, como &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=TRlAePTmb4Y"&gt;Los Aldeanos&lt;/a&gt; o &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=g6KxqANZTzI"&gt;Silvito El Libre&lt;/a&gt;, cuyos videos, dos de ellos, les &lt;em&gt;linkeo&lt;/em&gt; aquí para que quienes no lo saben se hagan más o menos una idea de lo felices y libres que viven actualmente los cubanos en la isla.&lt;br /&gt;De tal modo, el concierto fue, como lo predijimos, absolutamente político. De punta a cabo. Cómo no iba a serlo si se pidió cambiar el odio por amor, si se clamó por la unidad de la familia cubana y en nuestro caso, el odio y la separación han sido fomentados desde la política. Cómo no iba a serlo si en esa plaza donde durante cincuenta años se ha convocado a la guerra, a la venganza, al abuso, ahora se levantaron las voces del arte por la paz y la solidaridad. Cómo, si en medio del paroxismo Juanes empezó a gritar, como poseído, como quien sabe que está desafiando [ya vimos hoy el video de Bosé diciendo que suspenderían el concierto si los seguían presionando con exigencias absurdas]: “¡Una sola familia cubana! ¡Una sola familia cubana! ¡Una sola familia cubana!”… y no se refería a la familia Castro.&lt;br /&gt;Como decía antier Camilo Venegas, la fiesta ya se acabó. Ahora, al decir de Serrat, “vuelve el rico a su riqueza,/ vuelve el pobre a su pobreza”… Muchos afirman que en Cuba todo seguirá igual porque nada pasó cuando fue el papa. Y nada pasará si no lo hacemos los cubanos. Hay cosas que nos corresponden a nosotros, no a los visitantes, por mucha buena voluntad que tengan. Por ejemplo, gritar libertad y pedir la de los presos políticos. Por ejemplo, decirle al gobierno “ya no aguantamos más”, como lo están haciendo raperos y hiphoperos.&lt;br /&gt;Lo del domingo es parte de la historia; lo que pase hoy y mañana está en nuestras manos. En nuestras gargantas. En nuestros magullados cojones nacionales. No esperemos a que otros lo hagan por nosotros. Si &lt;em&gt;él&lt;/em&gt; se ocupó durante medio siglo del “divide y vencerás”, sólo a nosotros nos corresponde el “en la unión está la fuerza”. Ojalá aprendiéramos, de una vez por todas, que ningún gobierno puede callarnos si no queremos. Parafraseando a Niurkita, que el miedo no nos siga corroyendo las ganas de ser libres.&lt;br /&gt;Cualquiera que me conozca medianamente sabe que no doy un kilo —o sea, un centavo— por las canciones de Juanes; es muy mal letrista y eso a mí, como poeta, puede desquiciarme. Pero a Juan Esteban Aristizábal le extiendo la mano: gracias, muchacho, por la ayuda. Pero nadie de afuera nos hará milagros: lo demás nos tocará a nosotros.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-2468013495780008259?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/2468013495780008259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=2468013495780008259' title='29 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/2468013495780008259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/2468013495780008259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/09/juanes-y-los-milagros.html' title='Juanes y los milagros'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SrkDxv9xNuI/AAAAAAAAAoM/udXL5Ns4s9k/s72-c/Juanes+bandera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-2225139239590231749</id><published>2009-09-15T18:31:00.004-05:00</published><updated>2009-09-15T18:49:06.149-05:00</updated><title type='text'>Una casa en la calle Concordia</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SrAkbs523MI/AAAAAAAAAoE/J7cYrVlqIno/s1600-h/centro-habana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381841613036641474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SrAkbs523MI/AAAAAAAAAoE/J7cYrVlqIno/s320/centro-habana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Centro Habana, lo que queda de lo que un día fue...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Arístides, Darsi, Pedrito, Piri, Sonia…&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tal vez debí decir apartamento; quizás pude haber dicho cuarto alquilado. Pero no, lo que tuvimos a finales de los ochenta y en los primeros noventa en el 45 de Concordia 613 fue lo más parecido a un hogar y cuando de hogar se trata, uno suele decir &lt;em&gt;casa&lt;/em&gt; aunque sea un cuchitril.&lt;br /&gt;Cuchitril tampoco era: sala con vista al mar, balcón tres pisos sobre la calle bulliciosa, dos cuartos de buen tamaño y un bañito intercalado. Y la cocina, pequeño paraíso donde se hablaban las cosas importantes, fueran buenas o malas, brillantes o tenebrosas. Y una pared donde, a semejanza de la Bodeguita del Medio, escribían con plumón todos los visitantes y amigos. Cuando la inauguramos, puse bien arriba: “Yo tengo el fogonazo y no lo suelto”, verso de mi poema “Palabra del que vuelve”, y tiempo después, un fragmento de Silvio: “Yo digo que no hay más canto que el que sale de la selva/ y que será el que lo entienda fruto del árbol más alto”.&lt;br /&gt;Fui allí por primera vez una noche de carnaval de 1989 con Pedrito, a la sazón novio —o algo parecido— de la mejor amiga de Darsi. Acababa de llegar a La Habana y conseguí un alquiler —ilegal por supuesto— en El Sevillano, demasiado lejos, demasiado cruento para una ciudad donde el transporte era una gloria comparado con los tiempos actuales, pero que entonces suponíamos —y cómo no— deficiente. Mientras oíamos a Dan Den —“Yo sé que tú sabes que yo sé”— a un lado del Parque Maceo, Pedri nos contó que la inquilina de su amigo se había ido y tenían un cuarto vacío.&lt;br /&gt;La tarde en que conocí a Arístides, cuando fui a tratar con él la posibilidad y el precio, lo oí echar por primera vez un &lt;em&gt;speech&lt;/em&gt; de ésos retruecanientamente barroco que acostumbra, defendiendo la hipótesis de que los seres humanos podían —y debían— amar lo que quisieran; que él, por ejemplo, amaba a un corazón encarnado de porcelana que tenía como adorno en la mesita de centro. A partir de ese momento lo compartimos casi todo... menos las novias y la ropa interior.&lt;br /&gt;Desde el balcón se veía el segundo piso derrumbado del edificio de enfrente, que a juzgar por la estructura, la disposición que podía adivinarse entre los escombros y los bellísimos mosaicos que sobrevivían en el piso y algunas paredes, había sido una hermosa casa devenida cuartería, solar, vecindad. Allá abajo, desde el patio, una oscura beldad rotunda y descomunal entonaba con una voz que ya quisieran Donna Summer y Withney Houston para un día de fiesta: Jesusiiiito… Y como el diablillo enclenque seguía sacando &lt;em&gt;outs&lt;/em&gt; en la primera base improvisada de la acera derecha sin atender el llamado materno, aquel grito portentoso, que se oía hasta Malecón y San Lázaro y hasta Zanja y Belascoaín, recorría toda la escala musical: Jesusiiiitooooooo.&lt;br /&gt;Allí en medio de la calle, un poco más atrás del &lt;em&gt;center field&lt;/em&gt; del juego de pelota, llegaron los &lt;em&gt;blanquitos&lt;/em&gt; que frente a todos los vecinos, incluidos nosotros acodados al balcón como en palco del García Lorca, le dieron el batazo en la cabeza, como de jonrón, y la puñalada en el costado al negrito de la esquina que a los quince días ya andaba recuperado y mataperreando por todo Cayo Hueso. Desde allí mismo vi, estupefacta, a la guaricandilla que agarrándose la entrepierna le gritaba a su congénere de la otra cuadra: “¡Por mi perra papaya!”…&lt;br /&gt;Desde allí escuchaba las roncas sirenas de los barcos entrando en la bahía y la alharaca sin fin de la barriada. Hasta allí nos subían las botellas de &lt;em&gt;chispa e’ tren&lt;/em&gt; a cincuenta pesos, un cuarto de lo que era mi salario. Allí fuimos felices, amamos y lloramos, leímos libros clandestinos —Kundera, Cabrera Infante, Padilla, Sartre, la Beauvoir—, vislumbramos los tiempos duros que sobrevendrían. De allí nos fuimos, ya entrados los noventa, a seguir cada cual su propio camino —unos dentro, otros fuera—, a aprender que &lt;em&gt;lejos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;cerca&lt;/em&gt; son términos muy relativos.&lt;br /&gt;Todo eso recordé esta mañana cuando al mirar a través de la ventana lo más lejano que observé fue la fachada anaranjada de los vecinos y la tienda de don José. Pensé en la oficina: el horizonte es la pared de ladrillos del baño, cinco metros más allá del vidrio por donde se asoman las ardillas, asombradas, preguntándose —como nosotros, cuando niños, en los zoológicos— qué hace tanta gente encerrada en esas &lt;em&gt;jaulas&lt;/em&gt;, cuán mal han de portarse para que los confinen durante todo el día y parte de la noche.&lt;br /&gt;Como lo más parecido que tengo al malecón es la pantalla de esta computadora donde puedo encontrarlos a ustedes, mis amigos, corrí al Facebook y escribí: “A veces necesito tanto el mar, esa noción de infinitud”... Y pensé que aunque la condición insular implique ostracismo, cuando uno vive frente al océano supone que más allá debe haber algo seguramente hermoso y grande, tal vez eso a lo que llaman libertad. Si todas las aspiraciones se derrumban unas tras otras, siempre quedan las olas: para sentarse frente a ellas o desafiarlas. Bien decía Serrat que “si te toca llorar, es mejor frente al mar”.&lt;br /&gt;Y mientras recordaba Centro Habana, el olor del salitre, volví a encontrar el cubo forrado de periódicos &lt;em&gt;Granma&lt;/em&gt; que es el set del video &lt;em&gt;Decadencia&lt;/em&gt;, de Eskuadrón Patriota, ese dignísimo grito en tiempo de rap desde el fondo de la isla, esa “voz de una gran masa, acéfala, vacía, que en silencio se desplaza; se cansaron de llorar y ahora les sangra el alma mientras se preguntan quién controla su esperanza”. Esa denuncia valiente del estado de cosas que se vive hoy en la isla de Cuba.&lt;br /&gt;“Hermanos de pie, no hay nada más hermoso que una nación cuando despierta”, gritan los raperos y yo vuelvo al balcón sobre la calle Concordia. “No soportamos más” grito con ellos como en aquellas noches de apagón y hambre. Y les comparto el video que habla por sí solo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/NdHoKatqK6E&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/NdHoKatqK6E&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-2225139239590231749?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/2225139239590231749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=2225139239590231749' title='29 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/2225139239590231749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/2225139239590231749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/09/una-casa-en-la-calle-concordia.html' title='Una casa en la calle Concordia'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SrAkbs523MI/AAAAAAAAAoE/J7cYrVlqIno/s72-c/centro-habana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-4064671261587872179</id><published>2009-09-08T10:41:00.005-05:00</published><updated>2009-09-09T10:48:06.708-05:00</updated><title type='text'>Jama y hombre nuevo</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SqZ7kTjLqZI/AAAAAAAAAns/WT2e5Olpmos/s1600-h/Panfilo+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379122668593981842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 264px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SqZ7kTjLqZI/AAAAAAAAAns/WT2e5Olpmos/s320/Panfilo+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Pánfilo pidiendo jama&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ay, Cachita, danos luz…&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace un par de meses, un equipo de televisión entrevistaba en las calles de La Habana a un reguetonero local —que más bien parece mendigo— cuando, de improviso, se atravesó entre el músico y la lente un borrachito de barrio que manoteó tambaleante ante la cámara alegando: “¡Lo que nos hace falta es un poco de jama, que estamos en candela!… ¡Hace falta comida que hay tremenda hambre!... ¡Jama, asere, jama!”&lt;br /&gt;El &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=tLLAh2yTqu0&amp;amp;eurl=http%3A%2F%2Fsaturnattacks%2Ecom%2F2009%2F08%2F17%2Fjuan%2Dcarlos%2Dgonzalez%2Dmarcos%2D%25E2%2580%2593panfilo%2D%25C2%25A1queremos%2Djama%2F&amp;amp;feature=player_embedded"&gt;video&lt;/a&gt; recorrió el mundo casi como la famosa foto de Korda. La gente lo bautizó como &lt;em&gt;Pánfilo&lt;/em&gt; y se reía del beodo porque, a pesar de la elocuencia e insistencia de su denuncia, un borracho nunca es tomado en serio. A no ser por los tribunales revolucionarios, claro está, gracias a los cuales supimos que su verdadero nombre es Juan Carlos González Marco, que lo llevaron a juicio casi sumario y &lt;em&gt;le echaron&lt;/em&gt; dos años de cárcel por “peligrosidad predelictiva”, una figura legal perfectamente establecida en el código penal cubano que reglamenta que cualquier ciudadano puede ser encarcelado cuando el Estado sospeche que en algún momento futuro e improbable pudiera cometer un ilícito.&lt;br /&gt;El mismo cargo ―o “peligrosidad social” o “desobediencia”... da igual, un cargo por un delito aún no cometido― se le imputó el año pasado al rockero Gorki Águila, líder de la banda Porno para Ricardo, por haber hecho, entre otras, una &lt;em&gt;rola&lt;/em&gt; que decía “No coma tanta pinga, comandante,/ usted es un tirano/ y no hay pueblo/ que lo aguante”, así, de usted, para que no vaya a decirse que se le falta al respeto al anciano vanidoso. A Gorki lo sacó de la cárcel la presión internacional, las peticiones y cartas firmadas por, entre otros, Miguel Bosé y Alejandro Sanz, pero &lt;em&gt;Pánfilo&lt;/em&gt; es un pobre negro pobre y borracho al que pocos defenderían.&lt;br /&gt;El pasado 29 de agosto, convocado por la Fundación Cubana LGTB, se realizó en la playa del Chivo el certamen Mr. Gay Habana. Días después las noticias contaban que &lt;a href="http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/noticias/la-seguridad-del-estado-interroga-a-uno-de-los-participantes-en-mr-gay-habana-207927"&gt;Rafael Chávez González&lt;/a&gt;, estudiante de medicina de 21 años que obtuviera el tercer lugar del concurso, había sido llevado a declarar ante oficiales de la Seguridad del Estado por participar en un evento que no tenía la autorización del gobierno ni la supervisión del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual), organismo oficial cuya directora, la hija de Raúl Castro, Mariela Castro Espín, parece ser la única autorizada en la isla para organizar, apapachar o reírse a mandíbula batiente de los homosexuales cubanos, como se le veía, divertidísima, en los videos y las fotos de los shows de travestis que auspiciara para los días de lucha contra la homofobia.&lt;br /&gt;“Ellos me dijeron que la Fundación Cubana LGBT era una organización que buscaba el derrocamiento de la revolución ―declaró Chávez González―, que el Mr. Gay era un invento, una de las tantas falacias del capitalismo, que no era un evento serio en ninguna parte del mundo, que no entendían cómo un estudiante de medicina formado por la revolución podía hacerle el juego a la contrarrevolución”. Le dijeron también que “lo mejor que yo podía hacer era denunciar públicamente que todo había sido una farsa, que lo que paso en la Playa del Chivo fue un montaje liderado por la contrarrevolución homosexual de la Florida”.&lt;br /&gt;Agrega la nota que a Mario José Delgado González, vicepresidente de la Fundación Cubana LGBT, cuyo domicilio fuera allanado por la policía, confiscados sus efectos electrodomésticos y él golpeado y apresado por más de 13 días por participar en la organización del Mr. Gay Habana, después de ser puesto en libertad se le ha negado el derecho de continuar estudiando la carrera de Sociología.&lt;br /&gt;A Rafael Chávez le hicieron una “advertencia”, como la que le hicieran hace unos años a Eliecer Ávila, aquel estudiante tunero que &lt;a href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7227000/7227977.stm"&gt;cuestionó a Ricardo Alarcón&lt;/a&gt;, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, acerca de por qué en Cuba los salarios se pagan en pesos y los productos se venden en divisas, por qué los cubanos no pueden viajar libremente al extranjero como cualquier ciudadano del mundo ni hospedarse en sus propios hoteles o acceder libremente a internet. Dice Chávez: “Me preguntaron si yo estaba interesado en concluir mi carrera de medicina, dijeron que todos los médicos cubanos tenían que estar comprometidos con la revolución y que tenían que tener una conciencia revolucionaria inquebrantable, dijeron que jamás permitirán que un estudiante de medicina cubano apoye la contrarrevolución orquestada en la Florida”.&lt;br /&gt;El artículo primero de la Constitución de la República de Cuba reza, a la letra: “Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.” Un Estado de obreros y campesinos; no de borrachos y maricones ni de intelectualoides &lt;em&gt;gusanos&lt;/em&gt;. Un Estado socialista y unitario donde cualquier manifestación de debilidad ideológica o bladenguería que contradiga estos magnos principios es considerada, por lo tanto, anticonstitucional y lo que es peor, contrarrevolucionaria.&lt;br /&gt;Todo esto me remite a un fragmento de aquella definición de “hombre nuevo” que fue &lt;em&gt;El Socialismo y el hombre en Cuba&lt;/em&gt; (1965) del Che Guevara: “No se trata de cuántos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cuántas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales”… Y como la palabra previsora de los grandes hombres se sigue al pie de la letra, la revolución lo ha hecho durante medio siglo. Que no venga ahora un negro loco a decir que tiene hambre, un guajiro a preguntar de política ni un &lt;em&gt;pájaro&lt;/em&gt; a querer ser míster nada…&lt;br /&gt;Sí, sí, ya sé que en el primer artículo del año había prometido no volver a hablar de esta Cuba en la que no vivo hace casi veinte años y a la que ―dicen― no tenemos derecho a juzgar “los de afuera”… ¡pero cómo va a quedarse uno callado ante estas cosas!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379122800050412306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SqZ7r9Q1mxI/AAAAAAAAAn0/Sip6c--ux-M/s320/Mr+Gay+3+Rafael+Chavez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Rafael Chávez González, tercer lugar de Mr. Gay Habana&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-4064671261587872179?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/4064671261587872179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=4064671261587872179' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4064671261587872179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4064671261587872179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/09/jama-y-hombre-nuevo.html' title='Jama y hombre nuevo'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SqZ7kTjLqZI/AAAAAAAAAns/WT2e5Olpmos/s72-c/Panfilo+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-3638551315707942908</id><published>2009-09-01T16:53:00.006-05:00</published><updated>2009-09-03T11:57:15.592-05:00</updated><title type='text'>San Germán 534</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sp2X8A_jLhI/AAAAAAAAAnk/HS10Jso8qx8/s1600-h/calle+bn.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376620587464732178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sp2X8A_jLhI/AAAAAAAAAnk/HS10Jso8qx8/s320/calle+bn.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Anoche, mientras esperaba el sueño, me puse a recorrer en el recuerdo el barrio de mis abuelos en Santiago de Cuba. Casa por casa, como si los estuviera viendo con los ojos de la realidad más inmediata, caminé las calles y callejones que transitaba para llegar a la escuela donde cursé la primaria, regresar a mi casa de la calle Aguilera o visitar a los primos para los que no era aún esta &lt;em&gt;gusana&lt;/em&gt; de la que no conviene recibir correspondencia, cuando todavía a su abuelo no le habían expropiado la tiendita de abarrotes donde en las tardes ardientes tomábamos materva o refresco de limón.&lt;br /&gt;Recién cumplidos los dos años, en febrero de 1966 mi abuela Cristina tuvo que someterse a dos operaciones por lo que le sería imposible cuidarme. Hija de padres trabajadores, sin otra opción decidieron mandarme a La Creche —que entonces ya se llamaba "Ana de Quesada" en honor a la esposa del Padre de la Patria—, un círculo infantil —guardería— de la avenida Victoriano Garzón. Ése fue mi segundo exilio; el primero, el que sufrimos todos: la expulsión del vientre materno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuentan que en las pocas semanas que sobreviví allí, cada tarde regresaba a casa muda; me acostaba y me levantaba al otro día sin decir una palabra. Ni siquiera cuando me llevaban de paseo o a jugar a la Plaza de Marte abría la boca. En menos de un mes me enfermé de faringitis, sarampión y me salieron manchas blancas en la piel. El doctor Fábregas, el médico de la familia por décadas, le dijo a mi mamá que, más allá de la mala atención que pudiera haber en el círculo, estaba muy traumatizada y le recomendó sacarme. Una de aquellas mañanas mi tía Noris vio desde la guagua que la trasladaba a su escuela en Vista Alegre, cual si se tratara de un campo de concentración nazi, a una criaturita agarrada de la cerca metálica llorando desconsoladamente. No tuvo que aguzar demasiado la mirada para darse cuenta de que era yo. No hizo más que llegar a su destino y llamó a contárselo a mi abuela Lola, y ella a mi abuelo José, quien decidió deshacerse del camión de mudanzas que le iba a nacionalizar el gobierno revolucionario por considerarlo “propiedad privada”, aceptar la jubilación que le ofrecían a cambio y dedicarse a criar a la nieta mayor.&lt;br /&gt;Aunque en las noches dormía en la de Aguilera, la casita de San Germán entre Calvario y Moncada se convirtió desde entonces en mi hogar. Allí veía a mi abuelo afeitarse con aquella navaja que de puro milagro no lo degolló y a mi abuela hacerse diariamente las pruebas de la diabetes e inyectarse la insulina. Allí jugaba sola a los mambises o a los mosqueteros, empuñando el palo de hervir la ropa como espada o machete, y les diseñaba casitas imaginarias a las bolas —canicas— en las macetas del patio. Allí olía la crema de almendras con que mi tía se humectaba las manos y observaba a Pepín calificar exámenes o preparar clases en el balancito que adaptaba como escritorio atravesando una plancha de madera sobre sus brazos.&lt;br /&gt;Como miembro de esa familia compartía sus secretos: sabía que el dinero, que no se llevaba al banco, se escondía entre las páginas de un libro de Martí y que en la esquina que dividía los cuartos había un altarcito para San Lázaro. Y ayudaba en las labores domésticas: escogía el arroz con mi abuela, ponía betún a los zapatos, pasaba el brillador por la sala y la saleta y después nos acostábamos a dormir la siesta en el piso limpio y fresco porque su dureza era buena para la columna vertebral, y oíamos novelas y programas humorísticos en un radio apolillado y enorme que parecía como de la segunda guerra.&lt;br /&gt;Allí ayudaba a mi abuela a batir nata y convertirla en mantequilla, a cocinar el arroz blanco con huevo hervido y me tomaba el juguito avinagrado que quedaba en el platón de la ensalada, cuyos yerbajos nunca me hicieron mucha ilusión. Allí esperábamos, ansiosas, el regreso de mi abuelo que los jueves iba a El Caney a comprar frutas de las que ya no llegaban a los mercaditos de la ciudad: nísperos, caimitos, guanábana, anón, mamoncillos, cañandongas, zapotes, piñas, melones de agua y de Castilla… Allí les sacábamos las semillas a los tamarindos para hacer una champola divina, elíxir de los dioses, que siempre acababa “aflojándome la barriga”.&lt;br /&gt;Cuando los aguaceros del verano hacían crecer el caudal de las cunetas que parecían ríos, mi tía y yo fabricábamos barquitos de papel que despedíamos desde el escalón y veíamos alejarse hacia la calle de Carnicería, por donde cada tarde bajaban los cortejos fúnebres que iban hacia Santa Ifigenia, ese hermoso cementerio adonde reposan, entre otros, los restos de Martí, el apóstol.&lt;br /&gt;Éramos bastante humildes, pienso ahora cuando recuerdo las maderas viejas y ahuecadas del segundo piso de los vecinos, por donde en las noches se colaban haces de luz, el adobe abofado o la pintura descascarada de algunas casas del barrio, los escalones ruinosos de Monina y el balcón volado a punto de caerse. Pero sobre todo cuando rememoro, detalle a detalle, la bellísima residencia —nada del otro mundo a los ojos de hoy— del ex magistrado de justicia de cuando el batistato que vivía enfrente, con patio, traspatio arbolado, azotea y un despacho con muebles de caoba y de ébano que se veían desde la calle por entre las persianas. Tan linda y tan cuidada que, ya perdidas con la revolución las posibilidades de ingresos extraordinarios del viejo juez, la rentaban clandestinamente para hacer las ridículas fotos de las quinceañeras del vecindario, Piri y yo incluidas llegado su momento.&lt;br /&gt;En las tardecitas, cuando bajaba el sol, acompañaba a mi tía a las iglesias de Trinidad y Santo Tomás, ella a rezar —supongo— y yo a mirar, con asombro y temor, esas estatuas vestidas de terciopelo. También íbamos a cuanto santero o espiritista “nuevo” le anunciaban sus amigas; a cuanta señora echara las cartas o leyera el futuro por un peso y un medio. Y después, al mercado de Martí a comprar radiantes, azucenas, velas, tabacos, hojas de algodón, abrecamino y vencedor, y productos que no estaban racionados por la libreta porque a la brujería no le vienen nada bien los pichicateos.&lt;br /&gt;Esa cuadra era la sede de La Kimona, comparsa que desde tiempos inmemoriales llenaba los carnavales santiagueros de aquel canto: “Mírala qué linda viene,/ mírala qué linda va,/ la comparsa La Kimona/ de Calvario y San Germán”, cuyo último verso fue cambiado por “con su jardín oriental” cuando las agrupaciones carnavalescas barriales también pasaron a tener subordinación estatal. Mi abuelo odiaba el escándalo de las orquestas y a mi abuela hasta le subía el azúcar; para nosotros era fiesta desde que empezaban los ensayos, meses antes, hasta que los disfraces coloridos inundaban la calle.&lt;br /&gt;“La patria es la infancia”, dicen que dijo Baudelaire y creo que la mía terminó a los ocho años, cuando Piri ya tenía edad de ir a la escuela y debíamos acompañarnos. En ese momento, me fui para siempre de la casa de los abuelos. Fue mi exilio definitivo; los siguientes no han sido más que acumulación y confirmaciones.&lt;br /&gt;El martes pasado salí de casa de Celia bajo un furioso aguacero, como aquellos de los barquitos perdidos. Cabizbaja, iba pensando en el enramado de caminos desbrozados durante la sesión —muchos de ellos senderos de la infancia—, cuando un carro que avanzaba muy pegado a la banqueta —o sea, la acera— levantó una cascada que fue a bañar de pies a cabeza toda mi humanidad a pesar de la inútil sombrilla. El golpe del agua fue como un despertar. ¿Cuántos de estos caminos, me pregunté, son continuación de aquéllos? ¿Cuántas de estas aguas ya mojaron mi cuerpo y cuántas veces?&lt;br /&gt;“No vuelvas a los lugares donde fuiste feliz”, aconsejaba el gran Eliseo. “Al doblar de cada esquina, siempre está el pasado”, dice Daína Chaviano en esa novela maravillosa —es el adjetivo exacto— que se titula &lt;em&gt;La isla de los amores infinitos&lt;/em&gt;. A medio camino entre los dos voy preguntándome qué es el pasado y qué, el presente. ¿No están acaso mis abuelos eternamente juntos en mi recuerdo? ¿Y Pepín y mi papá, jóvenes y gorditos? ¿No sigo yendo con mi tía y Sonia a que las &lt;em&gt;brujas&lt;/em&gt; nos diga que ésta es la vida y hay que andarla en todas direcciones? Y que en ella estamos todos para siempre porque yo así lo quiero… ¿Y por qué no?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-3638551315707942908?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/3638551315707942908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=3638551315707942908' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3638551315707942908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3638551315707942908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/09/san-german-534.html' title='San Germán 534'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sp2X8A_jLhI/AAAAAAAAAnk/HS10Jso8qx8/s72-c/calle+bn.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-143934834383484082</id><published>2009-08-18T12:43:00.004-05:00</published><updated>2009-08-18T14:52:45.829-05:00</updated><title type='text'>Juanes en camisa de once varas</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SorppHy0ZjI/AAAAAAAAAnc/K2Urlq7Ye6k/s1600-h/juanes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371362398268843570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 306px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SorppHy0ZjI/AAAAAAAAAnc/K2Urlq7Ye6k/s320/juanes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde que lo oí por primera vez, hace ya bastantes años, he estado tentada a hacer un análisis sintáctico de las canciones de Juanes, pero ni la más profunda de sus letras —cosa difícil de determinar— resiste una mirada aguda. Eso, en definitiva, no es importante: sus seguidores las disfrutan y las valoran más que a las parábolas de Jesús. Finalmente, si a ésas vamos, yo no entendí lo que quería decir “Gitano o payo pudo ser” o “mitad juicio y mitad” (de niña no conocía los encabalgamientos y ahí paraba la frase) hasta mucho tiempo después de haberme aprendido y cantar apasionadamente el &lt;em&gt;Tío Alberto&lt;/em&gt; de Serrat, muchas veces con lágrimas en los ojos, de ésas que no podemos explicar, porque provienen de una emoción demasiado profunda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La obra habla por los artistas a veces más explícitamente que ellos mismos. En general, la manera en que los seres humanos actuamos y nos expresamos da cuenta de nuestro orden cerebral. Y el de Juanes, aunque de primera instancia pudiera parecer simple, es bastante enrevesado. Sirva para explicarlo, por ejemplo, aquel estribillo: “Me enamora/ que de mí sea tu alma soñadora”, que siempre me deja pensando si el alma es soñadora por sí misma o si —ordenando la frase, “soñadora de mí sea tu alma”—, ella, el alma, sueña con él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sus limitaciones de vocabulario quedan de manifiesto en todo su cancionero, pero veamos una estrofa como ésta: “Si tú me pagas con eso, yo ya no te doy más de esto”. O aquella otra de: “Cuando yo estoy pensando en tí,/ amor es lo que más fuerte sale de mí,/ por eso yo siempre vivo tan feliz/ pues tú eres lo que yo más quiero para mí”. U otra que ejemplifica, además, sus dificultades con la rima: “Y en la distancia te puedo ver/ cuando tus fotos me siento a ver./ Y en las estrellas tus ojos ver/ cuando tus fotos me siento a ver”. Es un cantante pop, ya lo sé, pero entre &lt;em&gt;poperos&lt;/em&gt; también hay sus niveles de elaboración y transmisión de mensajes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A lo que quiero llegar es a que la gran polémica desatada por el anuncio de su “Concierto por la Paz” el 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución de La Habana sienta sus bases en esa característica suya: no tiene facilidad para expresarse, se le traban la lengua y las neuronas, no dice las cosas con claridad. Porque hasta ahora no ha declarado —al menos yo no lo he oído— cuál es su intención de hacer en Cuba ese concierto o a qué guerra se refiere. No aclarar esos dos puntos fundamentales es el inicio de una interminable cadena de malentendidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dejemos establecida una premisa: Juanes puede cantar adonde le dé su regalada gana. Puede ir a Cuba, como tantos artista, y dar su recital en el teatro Karl Marx, en el estadio Latinoamericano, incluso en los escenarios del malecón y hasta —se me ocurre— en la escalinata de la Universidad de La Habana. Pero no, decidió —¿se lo impusieron?... ¿y lo aceptó?— hacerlo en la Plaza de la Revolución, el ágora por excelencia de la ídem. Tal vez hasta fantasea —por qué no, todos tenemos corazoncito y vanidad— con llenar ese sitio como años ha lo hiciera el otro Leo. Pero al recibir los reclamos de por qué precisamente ese sitio, lo primero que se le ocurrió decir es que se trataba de un concierto apolítico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pongo los ojos en blanco. Si Juanes es tan ingenuo como aparenta, necesita tal vez un cursillo intensivo de semántica. Alguien que le explicara que la paz necesariamente refiere a su contrario: la guerra, y que ambos términos son profundamente políticos. Ese pretendido apoliticismo es tan imposible en la Plaza de la Revolución habanera como en las selvas de su país o en su frontera con Ecuador y Venezuela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y dejemos sentada otra premisa: Juanes, que es —lo ha demostrado muchas veces— un tipo de buenos sentimientos, un luchador pacifista, una excelente persona, un hombre de gran corazón, puede hacer el concierto político que le apetezca. Contra el bloqueo comercial de Estados Unidos; en solidaridad con la miseria de aquel pueblo que no puede comprar sus discos más que pirateados porque los originales los vende el Estado —su contratante, que es el dueño de todo— en tiendas donde sólo se paga en divisa; en contra o incluso a favor del gobierno que los avasalla y también por la reconciliación de los cubanos de adentro y los de afuera. El detalle está en que él —que yo sepa— no ha definido cuál o cuáles de esas causas lo motivan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y cuando las cosas no se dicen claras, dejan abiertas todas las dudas. Entonces, podemos presuponer que ha caído en las garras de ambos gobiernos —USA y Cuba— que se aprestan a utilizarlo como excelente propaganda internacional. Pero también podemos sospechar que quiere darle su respaldo consciente a los Castro. Si ése fuera el caso, también tiene Juanes todo el derecho de hacerlo, como quienes le cantaron a Videla, a Pinochet y hasta al mismísimo Hitler. Las consecuencias que eso pudiera traerle las habrá contemplado ya o sabrá asumirlas mejor que Tiziano Ferro cuando dijo que las mexicanas eran bigotonas y sus ventas se desplomaron en el país de las ofendidas. Digo mejor, porque supongo que Juanes no es un tonto haciendo una broma de mal gusto, sino un tipo que sabe perfectamente lo que hace. ¿O no?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Sabe Juanes, por ejemplo, que hace sólo unos meses el salsero Willy Chirino pidió autorización a Raúl Castro ni siquiera para cantar en Cuba, sino para que, costeando el músico todos los gastos, se instalara una pantalla gigante en algún sitio del malecón y que sus compatriotas de la isla pudieran ver el concierto que ofrecía en Miami y Raúl se la negó? ¿Cómo va a pretender entonces Juanes que su actuación en La Habana no sea interpretada, al decir de la bloguera Yoani Sánchez, que allá vive y siente, “como su apoyo a un sistema que se apaga, como el espaldarazo a un grupo en el poder”?&lt;br /&gt;Repito lo ya dicho: Juanes puede cantar donde quiera y ponerle a su concierto el nombre que desee. No tendría ni que andar dando justificaciones. Pero debiera saber que Cuba no es un país normal. Para cantar en el Auditorio Nacional, sus representantes no tienen que ir a Los Pinos (la casa presidencial mexicana), pero en Cuba esa autorización es otorgada a los más altos niveles de la dirigencia de la revolución. Si canta en el DF, eso no les importa un cacahuate a los mexicanos radicados en Los Ángeles o Chicago, pero les ofende —sin justificar extremismos que también ofenden— a quienes se sienten expulsados y agredidos, de una u otra manera, por un sistema político al que parece reverenciar Juanes con su visita a Cuba, sobre todo si no dice lo contrario.&lt;br /&gt;Si Juanes se ha propuesto poner su granito de arena para la reconciliación de todos los cubanos —una causa, dicho sea de paso, esencialmente política porque es la política quien nos ha dividido—, tal vez un buen primer paso para lograrlo sería conseguir que el gobierno de Cuba, así como concederá visas a Miguel Bosé, Ana Belén, Víctor Manuel u Olga Tañón, otorgara el permiso de entrada para que junto a ellos, a Silvio y a Amaury Pérez Vidal, lo acompañaran artistas cubanos del exilio que tienen prohibido visitar su país, muchos de ellos amigos de Juanes: Willy Chirino, Gloria Estefan, Olga Guillot, Albita Rodríguez, Amaury Gutiérrez, Paquito D’Rivera, Arturo Sandoval…&lt;br /&gt;¿Podrá gritar Juanes “¡Libertad!” —no democracia, sino libertad— en la Plaza de la Revolución? Ése sería su gran reto y la verdadera ayuda. Si lo lograra, entonces el objetivo del concierto estaría más que saldado. Porque hasta ahora lo único que ha logrado es justamente todo lo contrario de su pacífica misión: echar a pelear a los cubanos… ¡la cosa más fácil del mundo! Más fácil que sus fáciles canciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay un viejo son tradicional que dice: “Mi mamá me dijo a mí/ que cantara y que bailara,/ pero que no me metiera/ en camisa de once varas”. Parece que Juanes nunca lo oyó allá en su natal Colombia o no le hizo caso al consejo, porque se ha metido en la pata de los caballos demostrando una vez más que de buenas intenciones está empedrado el camino de… la Plaza de la Revolución José Martí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-143934834383484082?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/143934834383484082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=143934834383484082' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/143934834383484082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/143934834383484082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/08/juanes-en-camisa-de-once-varas.html' title='Juanes en camisa de once varas'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SorppHy0ZjI/AAAAAAAAAnc/K2Urlq7Ye6k/s72-c/juanes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-4146544347668210001</id><published>2009-08-11T12:01:00.002-05:00</published><updated>2009-08-11T12:20:32.631-05:00</updated><title type='text'>¿Muy lésbica, muy sáfica?</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SoGkZnr-ZYI/AAAAAAAAAm8/Vwqk4YRuX-A/s1600-h/no+sufre+en+la+soledad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368752990859453826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 258px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SoGkZnr-ZYI/AAAAAAAAAm8/Vwqk4YRuX-A/s320/no+sufre+en+la+soledad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; No sufre en la soledad&lt;em&gt;, de Marta María Pérez Bravo,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;fotografía usada como imagen de portada de&lt;/em&gt; Espejo de tres cuerpos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A todos los amigos que me lo han preguntado.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo llegó un mensaje de una querida y vieja amiga de la universidad, académica en Cuba, quien me preguntaba: “¿crees que realmente es necesaria la cruzada contemporánea por el reconocimiento gay?, ¿no te parece, Odette, que haciendo grupos, asociaciones, editoriales, etc., se promueve aun más la automarginación?... ¿crees que tu &lt;em&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/em&gt; no sería bien recibida por una editorial que no fuera gay?... No creo que los valores de tu excelente novela estén en el tema, sino en la maestría narrativa y los valores que propones.”&lt;br /&gt;Decenas de amistades me han planteado cuestiones similares desde que salió la novela en febrero pasado. El más reciente y contundente fue mi querido amigo Félix Luis Viera en su excelente y puntual reseña publicada en &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.otrolunes.com/html/librario/librario-n09-a04-p01-2009.html"&gt;Otro Lunes&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;: “No pocas veces he dicho, y lo sostengo, que la literatura gay, lésbica, erótica, etcétera, no existe. No descubro nada al afirmar que la creación literaria tiene como basamento fundamental el ‘drama humano’; nada descubro cuando asevero que los temas eternos del hombre —del ser humano, valga aclarar en este caso específico— ya están preestablecidos desde el surgimiento de éste: el amor, la muerte, la lealtad, la traición, la bondad, la perversión… y los que faltan. Lo demás, y seguimos hablando del arte literario, son Asuntos. En cualquier narración o poema que se respete, pueden aparecer una o varias facetas de lo antes dicho, porque así de humanos, o a veces de inhumanos, somos. Ah… bueno… que el Asunto se desarrolle en un ámbito homosexual, por ejemplo, es otra cosa, pero los Temas son los Temas, y en este ámbito, como en cualquier otro, aparecerán.”&lt;br /&gt;Para abordar un tema, o más bien un asunto, de tantas aristas e implicaciones emocionales, necesito hacer un poco de historia. Durante décadas, a más de una escritora cubana he oído afirmar ―yo misma lo dije miles de veces― que la marca de calidad en los textos escritos por mujeres radica en que “no se les note el sexo”. Según esto, somos mejores en tanto quien nos lea, si no viera previamente nuestra firma, no pudiera asegurar que el autor es mujer. O sea que seremos mejores mientras más nos parezcamos a los hombres, aunque muchos de ellos sean infinitamente menores, literariamente hablando.&lt;br /&gt;No he leído estudios sobre literatura o arte, aun los más serios y documentados, en los que no se mencione primero ―es una regularidad absolutamente comprobable― la obra de los hombres. En Cuba, por ejemplo, nunca vi a Damaris Calderón, Teresa Melo o Sonia Díaz referidas antes del puñado de poetas varones de nuestra generación. Nunca a Albita Rodríguez, Xiomara Laugart o Luiba María Hevia antes que los trovadores con los que compartían escenarios. Nunca a Consuelo Castañeda, Magdalena Campos o Rocío García antes que los pintores coetáneos. Y así, sucesivamente, siempre hallamos primero la obra de los hombres, y la de las mujeres en los párrafos siguientes. Pero si alguno de esos artistas abordara abiertamente asuntos referidos o colindantes con la homosexualidad, fuera hombre o mujer, entonces siempre quedaría rezagado a los párrafos posteriores a los dedicados a heterosexuales.&lt;br /&gt;Obviamente, no es un fenómeno específicamente revolucionario; lo mismo le pasó a Ballagas, Lidia Cabrera, Mirta Aguirre o Reinaldo Arenas, por sólo mencionar algunos. Es, además, antiquísima costumbre humana: a Helena no se le menciona entre los primeros protagonistas de &lt;em&gt;La Iliada&lt;/em&gt;, aunque fueran ella y las diosas quienes provocaron el enredo. Sin embargo, para lo ocurrido en el último medio siglo en la mayor de las Antillas pudiera arriesgarse una sencilla explicación: el sistema político cubano, adscrito a la más reacia cultura patriarcal, buscaba la formación del “hombre nuevo”, y en ese concepto incluía, de manera indiferenciada, a las mujeres. O sea, que las mujeres también éramos “hombres nuevos”. La “liberación femenina”, la incorporación de ellas a la esfera laboral pública, incluso el destierro de viejos hábitos y escrúpulos era celebrado y se aplaudía en los informes, los discursos y la vida general en tanto las mujeres no contrariaran o trasgredieran los cánones masculinos. Se le incorporaba a los círculos de varones, se les hacía un huequito, pero para ello debían mimetizarse. (Y obsérvese cuán hondo calan esas enseñanzas, que en las oraciones anteriores hablo de las mujeres como si no fuera una de ellas.)&lt;br /&gt;A cuántas cubanas y cubanos no habré escuchado decir ―cuántas veces no lo habré dicho yo misma― que no simpatizan con el feminismo ni con las militancias sectoriales de las llamadas minorías ―que en conjunto son la gran mayoría―, aun cuando no los conocieran. Cuántas veces afirmamos que nos parecían inútiles, que eran modos de dividir en vez de sumar, que no había necesidad de ponderar esas características correspondientes a la esfera íntima e individual. Cuánto nos sembraron en la cabeza que debíamos ser homogéneos, monolíticos, unívocos.&lt;br /&gt;Ese proceso de “despertar” femenino a la vida pública que viví en Cuba, también ocurrió del mismo modo aparencial en todo el mundo patriarcal —o sea, en todo el mundo— y referido a todas las “minorías” (étnicas, sexogenéricas, sociales, económicas, etáreas, religiosas, lingüísticas, de capacidades diferentes, etc.). El discurso oficial proponía medidas y leyes que garantizaran su igualdad de derechos y oportunidades e, incluso, porcentajes obligatorios para que hubiera representación parlamentaria de esos sectores. Sin embargo, en la práctica, los beneficios han sido menores a los esperados o necesitados.&lt;br /&gt;En Cuba, lógicamente, nadie puede fundar una editorial independiente, una asociación civil ni una ONG, pero en el resto del planeta ésas empezaron a ser vías para asociarse las personas con intereses o propósitos comunes que no encontraban eco —o no a la medida de sus demandas— en las instituciones oficiales. Así, en el caso de la llamada “comunidad gay” —restrictivo modo de abreviar LGBTTTI: lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros, travestis e intersexuales—, han surgido espacios “alternativos”, que van desde un sitio donde tomar un café o un trago sin que un puritano, un radical o un pervertido te molesten, hasta las jornadas culturales de la diversidad y las editoriales dedicadas al tema.&lt;br /&gt;Y no se trata de una “cruzada por el reconocimiento gay” sino del proceso mundial de visibilización de un sector que, sin pretender aplastar o suplantar a nadie —como sí han hecho con nosotros a través de los siglos—, ha asumido públicamente su sexualidad sin hipocresía y ha decidido ganarse el lugar que por tanto tiempo le fue negado. Uno de los caminos para lograrlo ha sido llevar al arte y la literatura las especificidades, inquietudes, preocupaciones y denuncias intrínsecas de nuestra condición.&lt;br /&gt;Volviendo al ámbito editorial, en la actualidad la cantidad de personas que hacen libros ―no a todos puede llamársele “escritores”― supera en gran medida no sólo la capacidad editorial, sino, sobre todo, la cantidad potencial de posibles compradores ―al mercado le da igual que sean o no lectores―, lo cual crea un inconveniente cuello de botella para quienes esperan ganancias de sus productos, punto esencial de cualquier negocio. Y en este caso, como en los estudios literarios o artísticos antes mencionados, pueden meter las manos al fuego de que los grandes emporios no priorizarán una obra de asunto homosexual, a no ser que el autor sea una &lt;em&gt;vaca sagrada&lt;/em&gt; o miembro de sus catálogos con probada capacidad de venta.&lt;br /&gt;De modo que las editoriales, revistas, páginas de internet o demás espacios definidos como homosexuales —y aledaños— no han sido un simple capricho segregacionista, ególatra o provocador, sino precisamente todo lo contrario: una necesidad de presencia y visibilidad, de salir del rincón que se nos había asignado para que no asustáramos ni pervirtiéramos al resto de la población “normal”. Claro que —y en esto tienen razón quienes señalan la aparente parcialización heterofóbica del asunto— si bien esos espacios, en particular los productores, expositores o difusores de arte, son especializados y reciben sólo material referido a su línea predeterminada, deben cuidar que el público meta no se acote exclusivamente a las “comunidades diversas”; deben tener acceso a verlas, leerlas y disfrutarlas todos los sectores de la sociedad porque, si no, de qué habría valido el esfuerzo. Si queremos que se nos acepte con naturalidad, que se nos reconozca como a ciudadanos “normales”, tenemos que dejarnos ver y comprender más allá de nosotros mismos o acabaremos siendo lo que no sirve de nada: guetos, minorías a las que se les trata con violencia, lástima o temor.&lt;br /&gt;Clasificar una novela como de asunto lésbico no tiene nada de malo o de menor, como no lo tiene hablar de la novela histórica o antropológica, de la costumbrista o la picaresca. No hay que tenerle miedo ni asco al término: no se trata de catequismo ni pornografía. Como en la novela negra, de ciencia ficción, de fantasía, incluso infantil, los públicos de la narrativa de asunto homosexual son heterogéneos; la clasificación no tiene por qué ser prohibitiva o limitante. Un amigo me ha contado que volvió a leer todas las novelas de su adolescencia y consiguió encontrarle infinidad de lecturas y mensajes que a los quince años no alcanzó a interpretar. Lo mismo me ha pasado con la lectura de los cuentos de Oscar Wilde. Al buen lector no le asustan ni le detienen las clasificaciones porque son asunto mercadológico, casi extraliterario, y no un indicativo del público que debe o no leer las obras.&lt;br /&gt;Que la salida masiva del clóset parezca un reforzamiento de la autosegregación es sólo aparencial. En el momento actual, el debate sobre el “asunto gay”, con todas sus ramificaciones y aristas, rebasa los límites geográficos de Castro Street, Chueca o la Zona Rosa. La prueba es, precisamente, que en este &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt; estemos hablando tan tranquilamente del asunto. Y me alegro, entonces, que sea mi novela la que despierte estas inquietudes y nos permita conversar.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-4146544347668210001?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/4146544347668210001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=4146544347668210001' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4146544347668210001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4146544347668210001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/08/muy-lesbica-muy-safica.html' title='¿Muy lésbica, muy sáfica?'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SoGkZnr-ZYI/AAAAAAAAAm8/Vwqk4YRuX-A/s72-c/no+sufre+en+la+soledad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-3809691312748828877</id><published>2009-08-04T11:27:00.005-05:00</published><updated>2009-08-04T11:38:43.605-05:00</updated><title type='text'>El Parque cumple dos años</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SnhjIr5cSDI/AAAAAAAAAmc/wOo2jSmPsGg/s1600-h/Ajedrez+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366147956885702706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SnhjIr5cSDI/AAAAAAAAAmc/wOo2jSmPsGg/s320/Ajedrez+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El Parque del Ajedrez, en Santiago de Cuba&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Corrían los finales del año 2004 o los inicios del 2005 cuando mi hermana Ena Columbié me dijo: “Gorda, estamos preparando una revista de internet que se llamará &lt;em&gt;La Polymita&lt;/em&gt; y queremos que tengas una columna fija”. No tuve que pensar mucho para decidir el título: &lt;em&gt;Parque del Ajedrez&lt;/em&gt;, en homenaje a cierta esquina santiaguera que nos acogió en las postrimerías de los ochenta; uno de esos sitios simbólicos que guardan la esencia de una época, de una generación y que, aunque desaparecieran físicamente, quedarían en el recuerdo y la añoranza de la gente que los vivió.&lt;br /&gt;Por esas cuestiones imponderables que tiene la vida, &lt;em&gt;La Polymita&lt;/em&gt; no duró mucho en el ciberespacio. Tampoco, entonces, aquel &lt;em&gt;Parque del Ajedrez&lt;/em&gt;. Tuvo que pasar el tiempo y reacomodarse las circunstancias hasta que el 8 de agosto de 2007 decidí abrir este blog, este parque virtual, este sitio de encuentros y reencuentros en el que hemos tenido tantas alegrías y uno que otro desaguisado.&lt;br /&gt;Van a cumplirse dos años y les agradezco, una vez más, su lectura de cada martes, sus comentarios, su compañía, su amistad. Ese cariño que nos ha mantenido unidos hasta ahora y que nos mantendrá —ya lo sé— por mucho tiempo más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ésta es la crónica que, entonces, abrió las puertas de este &lt;em&gt;Parque del Ajedrez&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la esquina de Enramadas y Santo Tomás, en pleno corazón de Santiago de Cuba, está el Parque del Ajedrez. En una especie de &lt;em&gt;mezzanine&lt;/em&gt; descubierto, hay un pasillo con banquitas y mesas de cemento sobre las cuales está empotrado, en granito blanco y negro, un tablero del ancestral pasatiempo.&lt;br /&gt;La intención era —supongo— que los amantes del juego disputaran largas y atormentantes partidas o que todos nos convirtiéramos en futuros Karpov de la patria socialista; pero como en Cuba eso de romperse la cabeza no es precisamente cosa de juego, el espacio estuvo mucho tiempo abandonado, sucio, cubierto por las hojas y ramas que caían de los frondosos árboles hasta que, a mediados de los ochenta, como parte de aquel aparente esplendor que permitió abrir supermercaditos y otros comercios, se instaló allí un expendio de café. El &lt;em&gt;café caro&lt;/em&gt; le llamábamos, porque la tacita de líquido retinto, concentrado, costaba 40 centavos, muchísimo más que el que se vendía en las cafeterías “normales” o en “La Isabelica”.&lt;br /&gt;A eso de las seis de la tarde, cuando el calor empezaba a bajar —esto es un eufemismo, porque el calor en Santiago nunca baja—, nos encontrábamos en el &lt;em&gt;café caro&lt;/em&gt; un grupo de amigos recién salidos de las respectivas oficinas. Allí fuimos amigos los que ya lo éramos y los que nos conocimos compartiendo aquellas mesas duras. Allí conversábamos de todo y de nada hasta que la noche nos clavaba en la boca del estómago un hambre casi siempre insaciable. Allí hablamos de los temas más serios y de asuntos baladíes, nos peleamos y nos aliamos de nuevo, nos enamoramos y nos desencantamos. Por aquel pasillo desfiló más de una generación y allí dejamos, seguramente, una impronta, un hálito, que aunque parezca otra cosa, ni el tiempo podrá borrar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso quiero que esta columna sea un tributo a aquel espacio y a mis amigos, estén en donde estén, dondequiera que los haya arrastrado la marea del exilio o del &lt;em&gt;insilio&lt;/em&gt;. Aquí podemos encontrarnos de nuevo para disertar de literatura y de arte, hablar mal de &lt;em&gt;Quien Tú Sabes&lt;/em&gt; o arrancarle las tiras del pellejo hasta al más pinto de la paloma, o sea, a Mazantini el torero, a &lt;em&gt;tutti le mundachi&lt;/em&gt;. Así que apúrense a coger asiento, pídanle un buen café a la dependienta y espérenme, que ya llego.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366148516731081602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SnhjpRe-04I/AAAAAAAAAms/ypqpBYrDWUY/s320/Ajedrez+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-3809691312748828877?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/3809691312748828877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=3809691312748828877' title='36 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3809691312748828877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3809691312748828877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/08/el-parque-cumple-dos-anos.html' title='El Parque cumple dos años'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SnhjIr5cSDI/AAAAAAAAAmc/wOo2jSmPsGg/s72-c/Ajedrez+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>36</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-5862817076923193644</id><published>2009-08-03T11:14:00.005-05:00</published><updated>2009-08-03T12:07:06.583-05:00</updated><title type='text'>Próximas presentaciones de Espejo de tres cuerpos</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SncNTy9c4RI/AAAAAAAAAmU/9r94PEzdNjA/s1600-h/portada+Espejo.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365772114783428882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 198px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SncNTy9c4RI/AAAAAAAAAmU/9r94PEzdNjA/s320/portada+Espejo.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Altarte y Quimera Ediciones&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;tienen el agrado de invitarle a la presentación&lt;br /&gt;y lectura de fragmentos de la novela&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;de &lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Odette Alonso&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Presentadora: &lt;strong&gt;María Elena Olivera Córdova&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Moderador: &lt;strong&gt;Sergio Téllez-Pon&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Jueves 6 de agosto, 4:00 pm&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Centro Cultural José Martí&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Dr. Mora núm. 1, entre Hidalgo y Juárez,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Centro Histórico&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;(a la salida del metro Hidalgo)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;__________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;y PRÓXIMAMENTE&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;en el &lt;strong&gt;Festival Cultural de la Diversidad Sexual&lt;br /&gt;Zacatecas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;viernes 21 de agosto, 19:00 horas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-5862817076923193644?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/5862817076923193644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=5862817076923193644' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/5862817076923193644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/5862817076923193644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/08/proximas-presentaciones-de-espejo-de.html' title='Próximas presentaciones de Espejo de tres cuerpos'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SncNTy9c4RI/AAAAAAAAAmU/9r94PEzdNjA/s72-c/portada+Espejo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-1857412153888463384</id><published>2009-07-28T10:38:00.004-05:00</published><updated>2009-07-28T13:05:13.982-05:00</updated><title type='text'>La dimensión humana</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sm8cp91gGvI/AAAAAAAAAl8/F-dfnZi2Wns/s1600-h/ola+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363537188520729330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sm8cp91gGvI/AAAAAAAAAl8/F-dfnZi2Wns/s320/ola+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; La ola en crecimiento&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Mi vida no tiene sentido”, afirmé lloriqueante hace unos días haciendo gala de ese gen melodramático que hizo a Piri actriz y a mí, escritora de historias trágicas. Acababa de ver el último capítulo de &lt;em&gt;24&lt;/em&gt; ―muy aburrida, por cierto, la séptima temporada― en el que, como siempre, Jack Bauer, poniendo en riesgo su salud y su vida, había salvado a media humanidad de la más amplia gama de catástrofes que puedan ocurrir en un solo día.&lt;br /&gt;Claro que a pesar de esa mala costumbre que a veces nos hace creer que sólo los héroes merecen la vida porque se la han “ganado”, dar los saltos y brincos de Bauer tal vez no sea, a estas alturas, mi mayor aspiración. Otro abanico de reflexiones, angustias e impotencias, más de diván que de guerrilla, me han hecho debatirme —¡si lo sabrán ustedes!— en los tiempos recientes.&lt;br /&gt;También “merecen la vida”, me decía, los médicos, que —aunque de pronto maten a un par— salvan de las enfermedades y la muerte. Y quienes luchan por una causa justa o dedican su trabajo a ayudar a los demás. Y los científicos y los inventores y los cantantes que nos alegran o nos ponen a bailar. Y, sobre todo, más que todo, los padres, que perpetúan la especie cuando le regalan la existencia a sus vástagos y se entregan a ellos aun a costa de sí mismos… Pero, ¿qué hace alguien sin hijos en una comunidad cuyos formatos y esquemas preestablecidos de convivencia responden a lo que una sesuda ex reina de belleza llamó el otro día, muy apropiadamente, la “sociedad de la gente casada”? ¿Cómo puede evitarse el sufrimiento de aquellos a quienes se quiere? ¿Sirve para algo una escritora de versitos en un mundo que apenas lee? ¿Cómo encajar en un rompecabezas que no parece nuestro?... Todas esas interrogantes me planteo en medio de esos raros cambios y revisiones de la quinta década, o sea, de los cuarenta y tantos.&lt;br /&gt;“Me voy al cielo y al mar, a que su inmensidad me regrese a mi verdadera dimensión”, escribí en el Facebook el lunes, agobiada de “sinsentidos” y falta de explicaciones, minutos antes de salir hacia el aeropuerto a tomar el vuelo que nos llevaría a San José del Cabo, Baja California Sur. Y ni siquiera tuve que esperar el reencuentro con el océano; cuando el taxi avanzaba por el Viaducto, a un lado de la Ciudad Deportiva y el velódromo, de allí donde vienen ese tipo de mensaje me llegó la señal: “Demasiado ego”, decía el pensamiento ―o lo que fuera― dentro de mi cabeza, “y, por lo tanto, demasiada carga”. Me puse atenta, lo dejé fluir: “Eres una criatura, estás aquí con la simple misión de vivir de la mejor manera la vida que te toca. Hay cosas que no está en tus manos resolver por más que quieras y te esfuerces y te empeñes, porque no te corresponde resolverlas; no está a tu nivel. Déjate acunar por la fuerza superior que te protege; alíviate de ese peso que no es tuyo. De ahí vienen la impotencia y el dolor. Sosiégate, déjate llevar”.&lt;br /&gt;De más está decirles lo necia que soy, nieta de asturiano. De inmediato, contrario al sosiego sugerido, empecé a cuestionar. ¿Entonces está todo previsto, programado, y hay que dejarse llevar como hoja al viento? Cuando nos repiten que cada uno es “el arquitecto de su propio destino", ¿nos engañan? ¿Venimos sólo a ser engranajes de un mecanismo que ni siquiera podemos ver? ¿Ésa es la verdadera dimensión del ser humano: contribuir a un plan superior cuya finalidad nunca sabremos? ¿Es inútil hacer esas preguntas, buscar esas respuestas?&lt;br /&gt;El atardecer me regalaría dos sorpresas. Cuando cayó la noche, sin prisa, las estrellas empezaron a encenderse en la inmensidad del cielo. Tal vez voy a decir una obviedad pero, citadina al fin y al cabo, uno suele dar las cosas por sentadas: alzas la mirada y como las ves brillando, impertérritas, crees que siempre estuvieron ahí. Pues no es tan sencillo: se alumbran guiño a guiño como las antiguas lámparas fluorescentes. De pronto se insinúan y al segundo vuelven a esconderse. Aguza uno la vista y puede adivinarlas pero sólo un instante. Como si coquetearan. Así van iluminándose una a una, poco a poco, dosificando la magia y la emoción.&lt;br /&gt;Ya oscuro, bajé al mar, a mojarme en la espuma, a asombrarme con otra maravilla. Unos animalitos como calamares milimétricos, con cabeza luminosa, azulada, llegaban con cada ola y trazaban en la arena una réplica del firmamento. Podía tomarlos en mi mano, verlos brillar, celestes, en mi palma, entre mis dedos. ¿Eran esas manifestaciones de la naturaleza una respuesta a mis interrogantes, un recordatorio de mi nivel de criatura ante la inmensidad?&lt;br /&gt;Cuando la tarde del jueves vi formarse ante mí, al menos tres veces consecutivas, aquella mole de más de dos metros de altura, no sé si dije “Dios mío” o “No mames” que, para el caso, significaban exactamente lo mismo: la naturaleza mostraba su poder y, de paso, me ubicaba de nuevo en “mi lugar”: “Ésa eres tú, una mujercitita a la que voy a aplastar si no corres en este mismo instante orilla arriba”, parecía decir.&lt;br /&gt;Cuando rompió esa primera ola, supe que el agua llegaría hasta donde dejé las chancletas, unos diez metros atrás, subiendo la pendiente. Por unos segundos me debatí entre “salvarlas” y luchar contra la resaca que enterraba mis pies hasta los tobillos y me jalaba sin miramientos. Logré recuperar una, pero los rieles de agua enfurecida que regresaban a su origen se llevaban la otra a una velocidad inimitable. “Mira de lo que soy capaz ―oí que me dijo―, así que olvídate de la ridícula chancla y corre por tu vida”. Otro muro verde se alzó y cayó sobre sí mismo con una fuerza estrepitosa, levantando arena y espuma tierra adentro mientras los que me rodeaban y yo retrocedíamos sin poder evitar que, aun así, nos bañara totalmente e intentara arrastrarnos, como a muñequitos plásticos, hacia el vientre del océano.&lt;br /&gt;Entre asustada y admirada, ya a buen recaudo, lo vi volver a hacerlo al menos tres veces más. Me preguntaba quién tuvo la ocurrencia de llamar Pacífico a ese mar con tan malas pulgas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363559254048575394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sm8wuWVTD6I/AAAAAAAAAmE/WQRqTFG85O0/s320/Los+Cabos+2009+080.jpg" border="0" /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La ola rompiendo&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-1857412153888463384?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/1857412153888463384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=1857412153888463384' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/1857412153888463384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/1857412153888463384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/07/la-dimension-humana.html' title='La dimensión humana'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/Sm8cp91gGvI/AAAAAAAAAl8/F-dfnZi2Wns/s72-c/ola+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-1803808953373194426</id><published>2009-07-14T10:53:00.003-05:00</published><updated>2009-07-14T11:18:54.587-05:00</updated><title type='text'>El curioso caso del bloqueado blog</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SlyqaqLaEoI/AAAAAAAAAlU/2JizLwzrxwc/s1600-h/asesino+homero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358345031639503490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SlyqaqLaEoI/AAAAAAAAAlU/2JizLwzrxwc/s320/asesino+homero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Al infeliz Anónimo, para que no se sienta triste ni excluido.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, con la cabeza en la mano, sólo que la propia, se pasea por los baluartes del Castillo del Morro el espíritu del alférez Juan Pontón, decapitado durante las cruentas batallas de la toma de La Habana por los ingleses, allá por los ya lejanos mediados del siglo XVIII. Mientras lucha por recuperar al amor de su vida, la esclava María Josefa, toma venganza contra jineteras que se venden al mejor postor y extranjeros que las mancillan. Entre las líneas de investigación asoma un país que se cae a pedazos. Eso cuenta Yamilet García Zamora en &lt;em&gt;Del otro lado, mi vida&lt;/em&gt;, ganadora del Premio Latinoamericano de Primera Novela “Sergio Galindo” de la Universidad Veracruzana, que tuve el gusto de presentar hace poco más de una semana en la Casa Lamm.&lt;br /&gt;Su lectura fue un placentero regreso a la literatura de intrigas y suspenso que me ha nutrido desde muy joven, cuando mi madre y yo comprábamos y devorábamos todas las novelas de detectives clásicos o modernos, nacionales y universales, que las editoriales cubanas publicaban, más las series que con el tema solía transmitir la televisión nacional. Desde entonces me gustaba jugar a descubrir al autor del crimen antes que los protagonistas. Ese entrenamiento en observación y deducciones me vino muy bien para acometer las indagaciones del curioso caso del bloqueado blog.&lt;br /&gt;Para quienes no tuvieron noticia del suceso, el martes 7 de julio un iracundo y anónimo comentarista dejó en este &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt; una nota un tanto “traída de los pelos”. Puede verla todavía, es la segunda, entre los comentarios de la pasada entrada. Me acusaba de ser ―lo parafraseo― una “misógina a la inversa”, fascista, chocante y antinatural, fanática y patológica ―todos los términos son suyos― que le da asco pues, estando el mundo integrado por hombres y mujeres, yo parecía excluir a los primeros de mi &lt;em&gt;torcido&lt;/em&gt; entorno. Todo ello por haber dedicado mi texto de ese día no precisamente “a las mujeres”, como parece haber entendido, sino a mis amigas hondureñas, con las que compartí en Tegucigalpa a mediados de mayo.&lt;br /&gt;Esa noche encontré un aviso de alerta en la oficina virtual de este &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt; (esa trastienda que ustedes no ven). Los encargados de Google me comunicaban que sus robots habían detectado una denuncia de que el blog difundía contenido “indeseado” o de “dudosa reputación” y que, como procedimiento de rutina, debían hacer una revisión del mismo. Quedaba prohibido que publicara algo más o hiciera cambios y en 20 días, si detectaban alguna contravención a las Condiciones de Uso, sería sacado del sistema.&lt;br /&gt;Denunciar es una aplicación que tienen casi todos los sitios de internet. Permite que si lo acosan comercial o sexualmente, le mandan pornografía, lo ofenden, usted pueda quejarse ante los administradores del sitio en cuestión. ¿Quién podría haber denunciado el blog, a estas alturas, precisamente ese día, si cosas peores he dicho antes? ¿Quién más que nuestro cobardito anónimo, enojado por las reacciones de mis contertulios y en ridículo por haberse precipitado a dejar un comentario sin siquiera leer el texto o revisar el sitio para darse cuenta, por ejemplo, de que justo la crónica siguiente estaba dedicada a algunos de “los hombres de mi vida”?&lt;br /&gt;Este blog está respaldado por una intensa red amistosa que a veces logra vislumbrarse entre bastidores y que es mil veces más sólida e importante que el blog mismo. De allí empezó a llegar la solidaridad y el apoyo que les agradezco en cuanto vale, es decir, infinitamente. Allí empezaron a correrse las apuestas de quién era el “enmascarado”: un hijoeputa de la embajada, segurosos de la isla, algún comunista trasnochado de cualquier latitud, un heteropatriarcal amenazado, un &lt;em&gt;closetero&lt;/em&gt; envidioso, un mal poeta.&lt;br /&gt;Como “dueña del &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt;”, que todo el tiempo estoy mirando quién entra y sale, invitándoles el cafecito, el té o la cerveza, echando la buena plática, conozco a mis parroquianos, aun a los que parecieran pasar inadvertidos. De modo que en cuanto vi su nota, tuve la intuición de saber quién es. Meses atrás había hecho algo similar; mismo &lt;em&gt;modus operandi&lt;/em&gt;: dejó un comentario anónimo, ofensivo y ofendido. Cuando le respondieron, en medio de la “piñacera” virtual, como buen cubano volvió a la carga y habló de más: dio datos que permitieron ubicarlo.&lt;br /&gt;Pero no era cuestión de prejuzgar y echarle la culpa al totí: pendencieros abundan. Por un instante pensé que podría tratarse de un hondureño ―que machos recalcitrantes hay también por aquellas tierras, cómo no―, pero un detalle lo descartó: no “voseaba”, característica fundamental del español mesoamericano. El tono, la redacción y estructuras lingüísticas como “lo tuyo” o “esa visión tuya” ―en vez de “tu visión”― apuntaban, sin embargo, hacia la “patria feliz, edén querido”, como cantara &lt;em&gt;La Peregrina&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Y ahora que menciono a &lt;em&gt;La Tula&lt;/em&gt;, ¿qué tal si fuera mujer, astilla del mismo palo? Una de esas doñitas de “buenas costumbres” ―o ni siquiera tanto― a quien le enseñaron desde la cuna que “el calor de mujer hincha” y le sacan ronchas feministas y marimachas ―a las que considera la &lt;em&gt;misma cosa&lt;/em&gt;― por descaradas, impúdicas o por vaya usted a saber qué atavismos e inseguridades. Una hembra rabiosa dándole el lugar a su hombre o defendiendo a las hijas de esa epidemia de “bollito con bollito” que pareciera crecer, indetenible, en los tiempos que corren…&lt;br /&gt;Como afirmó no frecuentar el &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt; ―cosa que quedó clarísima―, deduje con razonamiento agathachrístico que era “amigo(a)” de Facebook, porque es allí donde he anunciado recientemente las críticas recibidas por mi novela &lt;em&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/em&gt; o las selecciones de literatura sáfica o femenina en las que me han incluido y donde alguien así podría hacerse la idea ―no tan falsa pero tampoco exacta― de que soy Alice en Lesbiland, como la Pieszecki de &lt;em&gt;The L Word&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;“Elemental, Watson”, pensé entonces a lo Sherlock Holmes. Esto no va a ser tan difícil porque a buena parte de los cubanos nuestra egolatría no nos permite permanecer por mucho tiempo en el anonimato. Somos exhibicionistas y vanidosos. Y nos sentimos tan “bichos”, que creemos engañar al universo cuando todo el mundo ―menos nosotros― se da cuenta de lo ingenuos que somos. Niños de isla: bisoños, inocentones, transparentes… &lt;em&gt;vejigos culicaga’os&lt;/em&gt;. “Un par de días y solito va a caer, nada más hay que presionar un poco”, pensé volviendo a la teoría del varón o &lt;em&gt;algo parecido&lt;/em&gt; y puse sendas notas en Facebook quejándome del comentario y del bloqueo. Allí los iba a ver. No tenía la menor duda.&lt;br /&gt;Y cayó como guayabito en ratonera. No una, sino dos veces. La premisa básica de la criminología ―que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen y si es cubano más― se cumplió al pie de la letra. Ese mismo martes, siendo alguien de quien me paso meses sin saber, apareció en todos los sitios virtuales adonde estuve, como el niño chiquito que, tratando de evitar que se le identifique con la travesura, no hace más que decir con su actitud: fui yo, fui yo, fui yo... Daba pena verlo haciéndose el “chivo loco”. Como diría mi abuela Cristina: pujando gracia.&lt;br /&gt;No sé la razón por la que “le dio Changó” a este muchacho que pareciera tierno y decente, que hasta hilvana versos. Claro que ―reflexiono al instante― para sobrevivir en aquella jungla en la que crecimos, esos dos adjetivos ―tierno y decente― eran profundamente inconvenientes; daban a entender debilidad, mariconería o ambas inclusive. Por lo que seguramente tuvo que aprender a decir malas palabras, buscar pleito y pegar primero que, según sabiduría popular, es garantía de hacerlo dos veces.&lt;br /&gt;Por si no hubiera sido suficiente, ya desbloqueado el blog, el miércoles reapareció en Facebook celebrando “mi victoria” en una lid sin importancia. El combate real era en Honduras y él desvió, con su errónea apreciación y su absurda pataleta, la atención del asunto neurálgico: la solidaridad con los hondureños y cómo los regímenes totalitarios y sus líderes autócratas de ínfulas mesiánicas embaucan y engatusan al “pueblo” y le obligan a actuar “a su manera”. El combate es justamente ése que nuestros gobernantes nos enseñan a echar contra nosotros mismos para que no haya unidad, para que los puntos comunes se diluyan en tonterías y nunca podamos estar de acuerdo ni emprender juntos camino alguno.&lt;br /&gt;El caso no está cerrado. No quiero exponer la cabeza equivocada ni quedarme como Meryl Streep al final de &lt;em&gt;La duda&lt;/em&gt;. En definitiva, da igual el nombre, el rostro o el género del culpable cuando la advertencia es evidente: no hemos superado la edad oscura y entre nosotros, disfrazados de corderos, siguen los lobeznos acechando, listos a saltarnos a la yugular en cuanto nos confiemos. Ojo avizor, amigas y amigos míos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-1803808953373194426?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/1803808953373194426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=1803808953373194426' title='32 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/1803808953373194426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/1803808953373194426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/07/el-curioso-caso-del-bloqueado-blog.html' title='El curioso caso del bloqueado blog'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SlyqaqLaEoI/AAAAAAAAAlU/2JizLwzrxwc/s72-c/asesino+homero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>32</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-1807915615678348240</id><published>2009-07-08T12:36:00.001-05:00</published><updated>2009-07-08T12:38:23.112-05:00</updated><title type='text'>Parque bloqueado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la tarde de ayer, los responsables de Blogger me enviaron un mensaje comunicándome que el &lt;em&gt;Parque del Ajedrez&lt;/em&gt; había sido bloqueado debido a una “alerta” recibida de que el blog tenía material “indeseable” o “de dudosa reputación”. Me pedían que, como administradora del sitio, solicitara el desbloqueo para que inmediatamente ellos pudieran proceder a una revisión del contenido. Se me impedía publicar nuevas entradas y daban un plazo de 21 días como margen para eliminarlo de la red si encontraran alguna contravención a sus Condiciones de Uso.&lt;br /&gt;Solicité el desbloqueo y esta mañana pude acceder con normalidad a las áreas de administración de este espacio. Supongo que ello signifique que ya está “limpio de toda sospecha”. Agradezco a quienes me dieron su respaldo y solidaridad y les reitero que este sitio es de todos, incluso de aquellos a los que les molesten mis posiciones y convicciones. Que tampoco ellos se sientan excluidos. Como asevero en su presentación: “Éste no es un blog; es un patio de provincia donde conversar en las tardes calientes mientras compartimos un café retinto o un té con limón.”&lt;br /&gt;Y otra cosa les digo: si cerraran este &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt;, otros habrá donde seguirnos encontrando. Que en eso ya tenemos experiencia. Bienvenidos de nuevo, amigos y enemigos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-1807915615678348240?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/1807915615678348240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=1807915615678348240' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/1807915615678348240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/1807915615678348240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/07/parque-bloqueado.html' title='Parque bloqueado'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-4751322593886748648</id><published>2009-07-07T10:38:00.005-05:00</published><updated>2009-10-19T12:28:54.970-05:00</updated><title type='text'>La patria rota</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SlNsMEJt5aI/AAAAAAAAAlE/QqwHiG58rSM/s1600-h/Teguz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355743336402380194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 236px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SlNsMEJt5aI/AAAAAAAAAlE/QqwHiG58rSM/s320/Teguz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; Represión en Tegucigalpa&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(tomada de &lt;a href="http://proyectosiguapate.blogspot.com/"&gt;Proyecto Siguapate&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A mis amigas hondureñas&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estoy sentada en la esquina del cuarto. Entre la mesa de noche y la pared; detrás del baúl de la ropa sucia. Con las piernas recogidas. Llevo ahí más de una semana. Aunque despierte y me bañe, aunque me unte cremas en la cara y me rocíe esa colonia, aunque me cuelgue al hombro la bolsa y camine hasta el metro, aunque me pase el día en la oficina, conteste mailes, envíe boletines y chatee. Aunque haga mi “vida normal”, realmente estoy ovillada en el último rincón de la casa como si me maniatara una camisa de fuerza. Con los dientes apretados. Muda. Impotente.&lt;br /&gt;Pensando en cómo se despabila, de pronto, ese amor que dormimos, ocultamos, disimulamos o simplemente no conocemos por la patria, por la nación, por esa tierra en la que abrimos los ojos, caminamos, crecemos, hacemos… Un golpe a esa noción llamada país puede descalabrarnos de una manera imposible de explicar y a veces, de comprender. En estos días en que el pueblo de Honduras vive en la incertidumbre, mi dolor es tan profundo, el miedo tan grande, que a veces siento que han despertado, en éste, otros dolores y miedos que alguna vez no dejé aflorar, inmersa en los preparativos ante la inminencia del peligro propio.&lt;br /&gt;Entonces me veo cavando trincheras en las lomas de Quintero; oteando al horizonte donde aparecerían los cañoneros yanquis; vigilando el espacio aéreo en el que irrumpirían los aviones “americanos”; formando parte de un batallón de zapadores o aprendiendo a tirar estrellas ninjas en el campo deportivo de la Normal de Santiago como parte de los absurdos entrenamientos dominicales de las MTT [Milicias de Tropas Territoriales]; armando y desarmando fusiles rusos en las clases militares de la universidad; creyendo que “cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.&lt;br /&gt;Siempre vivimos en guerra y siempre fueron falsas alarmas, jugueteos con los que entretenernos el hambre, estrategias de “unidad nacional” que venían &lt;em&gt;requetebién&lt;/em&gt; cuando algunos “grupúsculos” empezaban a inquietarse y revolverse. Modos de aplastar la rebeldía nacional ante el deber de defender la patria del “enemigo externo” para que no viéramos el interno.&lt;br /&gt;Hace un mes caminaba por las calles de Tegucigalpa confirmando, una vez más, cuánto se parecen a ratos a las de Centro Habana o algunos barrios santiagueros. Respirando en aquel aire una esencia común. Les presenté mi novela y mis poemas a un grupo de mujeres empeñadas y comprometidas en las luchas cotidianas: la violencia familiar, las carencias económicas, la inestabilidad laboral, la igualdad de derechos y oportunidades, el respaldo a la cultura y el arte, la formación de las nuevas generaciones en una sociedad menos violenta, más humana. Y nos reímos y nos confesamos dolores y compartimos planes y tomamos guífiti y cerveza Port Royal.&lt;br /&gt;Nadie vislumbraba entonces lo que pasó un mes después; esta guerra que sí es de verdad. Porque ahí está el pueblo —aun dividido en los bandos que sea— abogando por su propio destino. Cosa que nunca hicimos los cubanos; al menos desde que tengo eso que llaman “uso de razón”. A nosotros nos convocaban a gritar obligatoriamente contra el imperialismo, pero nunca a alzar la voz contra las cosas que pasaban en nuestro país, aunque lo viéramos caerse a pedazos.&lt;br /&gt;Sólo una vez, a principios de agosto de 1994, hartos de un &lt;em&gt;período especial&lt;/em&gt; que los llevaba a extremos invivibles, población de Centro Habana salió a las calles a pedir, más que libertad, comida y luz, y se armó un mitin espontáneo en los alrededores del hotel Deauville. Los grupos de choque del Contingente Blas Roca reprimieron la protesta a golpe de cabillazos. Civiles contra civiles, para que pareciera una simple reyerta de barrio, “cosa de negros”. Dicen que el grito de “Abajo Fidel, abajo Fidel”, inmediatamente fue sustituido por “Fidel, Fidel, Fidel” y cuando el vitoreado llegó a la escena del crimen, ya todo estaba “bajo control”.&lt;br /&gt;El &lt;em&gt;habanazo&lt;/em&gt; le llamaron; lógicamente fuera de Cuba, porque en la isla los medios no difundieron la noticia. A diez cuadras no se sabía qué pasaba más que de boca en boca. Más allá de las diez cuadras, sólo un rumor. En el resto del país no se supo nunca.&lt;br /&gt;Ahora, década y media después, las únicas que se atreven a desafiar el miedo son las Damas de Blanco, madres, esposas e hijas de presos políticos, que se manifiestan pacíficamente, con una flor en la mano, pidiendo que no se deje morir a sus familiares de hambre, insalubridad y desamparo en las cárceles. Ellas también tienen que aguantar las agresiones del “pueblo enardecido”, es decir, los grupos de choque, &lt;em&gt;brigadas de respuesta rápida&lt;/em&gt; que el gobierno envía a patearlas y escupirles.&lt;br /&gt;“Tenés que hacer las paces con Cuba”, me dijo Amanda hace un mes, mientra caminaba por Tegucigalpa creyendo poder alcanzar los cerros con las manos, de tan cerquita que están. “Dejá de verla como la madre que no te quiso y te regaló; la que te echó de su seno por ser quien sos y buscarte un discurso que no fuera el manoseado”.&lt;br /&gt;Ahora que veo su patria rota, como la mía, me hago un ovillo en el rincón del cuarto. ¿Cómo haremos, Amanda, repúblicas distintas, comunidades realmente democráticas? ¿Será posible que ese sueño no termine en pesadilla una vez y otra vez y otra vez? &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-4751322593886748648?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/4751322593886748648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=4751322593886748648' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4751322593886748648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4751322593886748648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/07/la-patria-rota.html' title='La patria rota'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SlNsMEJt5aI/AAAAAAAAAlE/QqwHiG58rSM/s72-c/Teguz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-6425379715024374932</id><published>2009-06-16T11:22:00.003-05:00</published><updated>2009-06-16T11:31:17.446-05:00</updated><title type='text'>Vuelo de mariposa</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SjfHKN7zzwI/AAAAAAAAAk8/Hfx1XyxZW9o/s1600-h/maripo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347962060878892802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 214px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SjfHKN7zzwI/AAAAAAAAAk8/Hfx1XyxZW9o/s320/maripo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de semanas, una mariposa enorme de alas labradas, más grande que cualquier mariposa conocida, voló en mis sueños. Aparatosamente, cual corresponde a un insecto de ese tamaño, se posó sobre mi hombro izquierdo. Sentí miedo. Pedí que me la quitaran, pero finalmente fue mi mano quien trató de espantarla. Entonces sentí que era dura. Como de cartón o madera. Creo que desperté al tocarla y pensar que se partiría como una película de chocolate congelada.&lt;br /&gt;El sábado, al despertarme, volvió a aparecer ante mis ojos ya abiertos. No la mariposa, sino su recuerdo. Entonces, en una de esas asociaciones casi mágicas que ocurren celerísimas cuando nos estamos durmiendo o despertando, evoqué aquella vieja canción de Alfredo Zitarrosa. “Mariposa marrón de madera”, tarareé, sin poder recordar el ritmo ni el siguiente verso. “&lt;em&gt;Algo&lt;/em&gt; niño que se desespera”, me decía, mientras mi memoria se negaba a traerme del pasado la frase completa. Inquieta, terminé los quehaceres relacionados con el desayuno y, al apretar el botón de encendido de la computadora, se prendió también el fuego del recuerdo y canté, ya con su ritmo regresado: “Mariposa marrón de madera,/ niño violín que se desespera…”&lt;br /&gt;En lo que abrían los programas salté a la siguiente estrofa: “Porque a Becho le duelen violines/ que son, como su amor, chiquilines,/ Becho quiere un violín que sea hombre,/ que al dolor y al amor no los nombre”. Entonces supe por qué había salido aquella mariposa de la caja de Pandora de mi subconsciente. Becho, para que su violín fuera hombre, lo obligaba inútilmente a no sentir amor “porque amar y cantar, eso cuesta”. ¿A cuántos varones vi en mi familia así de tristes, resignados a no dejarse fluir hacia esa pasión a la que yo misma, fiel a la masculinísima tradición, he etiquetado tantas veces como “el peor de los sentimientos humanos” por ser el que nos halla y el que nos deja más débiles e indefensos?&lt;br /&gt;“Oye, Miguel, los hombres no lloran/ Oye, Miguel, los hombres no lloran”, repetía el viejo son cubano como para fijarlo en la conciencia del género, de la nación y de la lengua… ¿Por qué aprehendí yo, tan dulce, llorona y sentimental, esas durezas masculinas? ¿Por qué me armé de esos escudos ajenos que a ratos pesan tanto? ¿Por qué regresan así, de pronto, esos recuerdos?&lt;br /&gt;Creo que estaba dormida cuando llegaron las imágenes de la casa de mi tía Cachitica. La cocina de luz brillante con ese olor característico, el patiecito mínimo en el que para tender la ropa había que elevarla con unos palos preparados para tal fin, la máquina de coser Singer junto a la ventana, el armario de caoba, mi bisabuela Liduvina siempre en cama, el enorme refrigerador en la tiendita de ultramarinos que la Reforma Urbana le nacionalizó al tío Eugenio. Y Felo recién nacido en la cunita e Isel, con quien ahora no puedo comunicarme porque es médico militar y mi cercanía ―incluso en la distancia― podría perjudicarla.&lt;br /&gt;Así mismo apareció detrás de mis párpados, una buena madrugada, el muro de la iglesia de San Francisco y escribí aquel poema que titulé “Santiago de Cuba”: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mis pies han vuelto      desnudos&lt;br /&gt;al hosco palpitar de los senderos&lt;br /&gt;una huella reseca sobre el fango&lt;br /&gt;donde una mano ayer echó la maldición.&lt;br /&gt;En la pared mohosa se refleja el contorno&lt;br /&gt;de los flacos arbustos ya sin hojas.&lt;br /&gt;Como una cicatriz&lt;br /&gt;los rieles del tranvía parten la calle en dos&lt;br /&gt;una suave pendiente los arroja hacia el mar&lt;br /&gt;con destellos que ciegan.&lt;br /&gt;Allí están las amigas&lt;br /&gt;bajo la sombra calma&lt;br /&gt;sudor entre los dedos&lt;br /&gt;caricia apenas que presagia el beso.&lt;br /&gt;Allí están los muchachos riendo a carcajadas.&lt;br /&gt;Allí estoy yo&lt;br /&gt;tomada de sus manos&lt;br /&gt;y la tarde es un juego de penumbras que descienden.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mientras cuento esta historia he buscado en Youtube canciones del Flaco Zitarrosa y oigo el “Adagio a mi país”: “En mi país qué belleza/ cuando empieza/ a amanecer…” Aquellas melodías que sólo programaban en la radio cubana los días de luto nacional. Porque la nueva trova y la nueva canción eran, para buena parte del pueblo y para los programadores radiales, “música de muertos”.&lt;br /&gt;Muertos están casi todos los nombres de mi infancia: mis abuelos, mi papá, Liduvina, Cachitica y Eugenio, mis tíos Enzo y Pepín… Manolito Borjas con su sonrisa enorme. ¿Están muertos? ¿Es la muerte un estado permanente o tan sólo una circunstancia, cuestión de tiempo y dimensión, el momento del salto?&lt;br /&gt;El sábado iba yo muy tranquila en un taxi ecológico hacia la oficina de la editorial. El carrito avanzaba con bastante fluidez por Sánchez Azcona y luego por Monterrey, mientras Leonardo Favio dilucidaba si “cuando llegue mi amor le diré tantas cosas… o quizás simplemente le regale una rosa”. Al atravesar Baja California, cuando Juan Luis Guerra quería ser un pez para bordar de cayenas su cintura y hacer siluetas de amor bajo la luna, el coche de adelante frenó intempestivamente y estuvimos a un tris de estamparnos en su carrocería después de haber patinado ruidosamente como metro y medio.&lt;br /&gt;Volví a acordarme de Manolito, a quien la muerte se llevo a los veintitantos en la curva fatal de Melgarejo. ¡Cómo cambia la vida en un segundo! Como vienen, de pronto, una noticia, un papel, un vómito, un frenazo, una punzada, un aluvión de imágenes y modifican lo que era simple rutina, tranquilo y automático vivir. Canta el bardo uruguayo: “Dice mi padre que ya llegará/ desde el fondo del tiempo otro tiempo”. Una enorme mariposa se despega de mi hombro. La vida es como su vuelo, pienso y me reinvento otra voz que viene de muy lejos: “Hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo,/ mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro/ bailarina, silenciosa…”&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-6425379715024374932?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/6425379715024374932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=6425379715024374932' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/6425379715024374932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/6425379715024374932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/06/vuelo-de-mariposa.html' title='Vuelo de mariposa'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SjfHKN7zzwI/AAAAAAAAAk8/Hfx1XyxZW9o/s72-c/maripo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-3864912096689768872</id><published>2009-06-02T11:11:00.002-05:00</published><updated>2009-06-02T11:23:02.226-05:00</updated><title type='text'>Libros que no he leído</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SiVPoa-cKkI/AAAAAAAAAks/XmQ6gl80mWU/s1600-h/tijuana+arco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342764088799537730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 275px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SiVPoa-cKkI/AAAAAAAAAks/XmQ6gl80mWU/s400/tijuana+arco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; En Tijuana, tres veces por semana...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, mientras caminaba sobre el pasillo que lleva al andén de la estación Etiopía, me di cuenta de cuánto extrañaba a Tertuliano Máximo Afonso, el protagonista de &lt;em&gt;El hombre duplicado&lt;/em&gt; de Saramago. Y más que al obsesionado y puntilloso profesor de historia, a ese narrador sentencioso, simpático y ―se diría ahora― proactivo que me hizo soltar la carcajada en pleno vagón más de una vez. “Personal autorizado está bajando a las vías en estación Guerrero”, anunciaba el audio local, lo cual quiere decir, exactamente, que algún desdichado se arrojó a que el tren terminara con la vida que ya no podía soportar. Pensé entonces si la vocación de sobreviviente de Tertuliano Máximo Afonso en algún momento hubiera podido ordenarle resolver así, tan de sopetón, sus raras tribulaciones.&lt;br /&gt;Días antes, caminando con Vianett por la carpa de libreros en la Feria de Tijuana, un guiño imantó mi pupila: la colección La Sonrisa Vertical de Tusquets y, entre las rosadas carátulas, un título largamente añorado: el &lt;em&gt;Púrpura profundo&lt;/em&gt; de Mayra Montero, ganador del XXII Premio de esa casa que padece el infortunio de que sus convocatorias más recientes hayan sido declaradas desiertas. ¿Será que ya no se ama con fiereza, lujuria y regodeo o que tanto pecar se nos hizo hábito y hemos perdido la concupiscencia y el interés en compartirla?&lt;br /&gt;Dentro de mi cabeza el impertinente de Sabina cantaba bien bajito, con su voz aguardentosa: “En Tijuana,/ tres noches por semana,/ se trabajaba en México &lt;em&gt;la nuit&lt;/em&gt;./ ¿&lt;em&gt;Quiubo&lt;/em&gt;, señor?/ Me llamo Viridiana/ y me apellido veinticinco mil”. Esa fresca noche tijuanense, luego de una muy rica comida china en el Palacio Royal, volví a reencontrarme con Tertuliano Máximo Afonso y su hilarante narrador. No dejé el tomito hasta que conocí el desenlace de la singular aventura de los hombres duplicados.&lt;br /&gt;Cuando se termina un buen libro, queda en el alma una especie de vacío. Un desapego que sólo se alivia con otro buen libro. Y fue justamente lo que pasó cuando abrí &lt;em&gt;Púrpura profundo&lt;/em&gt; y me topé con el también excelente narrador: el odiosísimo y a veces repugnante viejo zorro de Agustín Cabán que, según su propia memoria, se &lt;em&gt;despachó&lt;/em&gt; a cuanta solista virtuosa desfiló por la orquesta sinfónica de Puerto Rico y sus alrededores, incluidos un par de varones y una secretaria lesbiana. ¡Qué magistralidad de Mayra el narrar a través de un personaje tan escabrosa, humana y caribeñamente masculino!&lt;br /&gt;“Nunca tendrá uno suficiente tiempo de leer todo lo que quiere o lo que debe”, me había dicho en el avión de ida hacia Tijuana, mientras alternaba el suplemento cultural de &lt;em&gt;Milenio&lt;/em&gt; y un cuento fresquecito que Camilo Venegas le confió a mis ojos unas horas antes. Todo tiene su tiempo bajo el Sol, clama el Eclesiastés. Empecé a leer &lt;em&gt;El hombre duplicado&lt;/em&gt; hace varios años. No recuerdo por qué razón ―¿aburrimiento?, ¿hastío?, ¿otro libro que le robó mi atención?― un buen día puse el marcador y no volví a abrirlo hasta hace un par de semanas. Durante años durmió en mi mesa de noche el &lt;em&gt;sueño de los justos&lt;/em&gt; y, como era justo al fin y al cabo, volvió a la batalla y la ganó.&lt;br /&gt;Sabina insiste en mi cabeza: …“los mariachis, mirando a Viridiana,/ le cantan &lt;em&gt;Y volver, volver, volver&lt;/em&gt;”. Y vuelvo a recordar la ciudad fronteriza. Miles de mariachis en la plaza, bajo el arco, y una madurita Viridiana teñida de rubio &lt;em&gt;tratando &lt;/em&gt;con un gringo, en un inglés chapurreado y fluido, en la planta alta del Dragón Rojo, cantina donde los primeros miércoles de cada mes la pintora Carmela Castrejón y un grupo de tijuanenses hacen &lt;em&gt;Las noches del Dragón Rosa&lt;/em&gt;, fiesta de y para mujeres. Allí, al amparo de las siluetas femeninas en papel de estraza pegadas a la pared, testimonio del más reciente convivio, celebramos entre amigas &lt;em&gt;la Victoria de México&lt;/em&gt;, como dice el comercial de esa cervecita morena.&lt;br /&gt;Vuelvo al camino ―del Centro a Playas, de Playas al Centro―, a la vera de la cerca fronteriza llena de cruces. Pienso en las que nunca podremos alzar los cubanos sobre el mar, donde han quedado tantos compatriotas, devorados por el océano y por los tiburones del estrecho de la Florida y el Golfo de México. Vuelvo a las carpas de la Feria en el estacionamiento del centro comercial Plaza Río, en esa modalidad cada vez más frecuente en nuestras consumistas ciudades de “meter la cultura al &lt;em&gt;mall&lt;/em&gt;”. Vuelvo a disfrutar el apacible desayuno con Sara y Cris, la terraza frente al Pacífico del Café Arcoiris, la chimenea en la sala de Jeanette. Sabina concluye junto a mi oído: “Con el corrido de la bella Malinche/ y el pinche gachupín/ ¡que viva México &lt;em&gt;la nuit&lt;/em&gt;!”&lt;br /&gt;Ahora que cerré la última página de &lt;em&gt;Púrpura profundo&lt;/em&gt;, todavía abrumada de tanta intensidad y tanta promesa, me paro ante el extenso librero, indecisa, y dejo vagar la vista sobre los lomos, como sobre el desierto desde la ventanilla del avión que me traía de la Baja California. “Nunca tendrá uno suficiente tiempo para leer todo lo que quiere”, murmuro y siento cómo los libros que no he abierto me contemplan: algunos inquietos; otros decepcionados, indiferentes. &lt;em&gt;El hombre duplicado&lt;/em&gt; se los ha dicho: es cuestión de esperar su hora, su tiempo bajo el Sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Que alguien me dé la dirección de Mayra o la invite a darse una vuelta por este &lt;em&gt;Parque&lt;/em&gt;. Díganle que la admiro y que cada vez que la leo me deja pensando y hablando de libros, esa gran pasión.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-3864912096689768872?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/3864912096689768872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=3864912096689768872' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3864912096689768872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/3864912096689768872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/06/libros-que-no-he-leido.html' title='Libros que no he leído'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SiVPoa-cKkI/AAAAAAAAAks/XmQ6gl80mWU/s72-c/tijuana+arco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-6933789036450648921</id><published>2009-05-31T21:50:00.004-05:00</published><updated>2009-05-31T21:56:13.875-05:00</updated><title type='text'>Llamamiento al gobierno cubano y al mundo</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342186572413636178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 283px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SiNCYiyTjlI/AAAAAAAAAi8/GZDrchMCOVw/s400/1+de+junio.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan a la movilizacion, y llamamos al gobierno cubano a:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-Liberar a los presos políticos en Cuba.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342186845914950242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 283px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SiNCodqGamI/AAAAAAAAAjE/cusgkjH_HRs/s400/1+de+junio+02.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-6933789036450648921?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/6933789036450648921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=6933789036450648921' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/6933789036450648921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/6933789036450648921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/05/llamamiento-al-gobierno-cubano-y-al.html' title='Llamamiento al gobierno cubano y al mundo'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/SiNCYiyTjlI/AAAAAAAAAi8/GZDrchMCOVw/s72-c/1+de+junio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-6108497974195936848</id><published>2009-05-20T18:51:00.004-05:00</published><updated>2009-05-26T12:00:45.760-05:00</updated><title type='text'>Carta abierta de apoyo al escritor cubano Ángel Santiesteban</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShSZUYIdjOI/AAAAAAAAAis/2XQFArSyLg8/s1600-h/angel_santiesteban.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338060033695255778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShSZUYIdjOI/AAAAAAAAAis/2XQFArSyLg8/s320/angel_santiesteban.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El laureado escritor cubano Ángel Santiesteban, residente en La Habana, dice sentirse muy orgulloso de esos colegas intelectuales que le enviaron su apoyo desde muchas ciudades del mundo.&lt;br /&gt;El domingo 17 de mayo, en el Vedado, Ángel Santiesteban fue provocado, amenazado y golpeado por dos desconocidos. Con un brazo fracturado, heridas leves de la navaja que esgrimió uno de los agresores cuando Santiesteban intentó defenderse, y numerosos hematomas a causa de los golpes, tuvo que permanecer escondido varios días previendo nuevos ataques, hasta que decidió asumir todos los riesgos y seguir su vida como cualquier ciudadano normal y como intelectual.&lt;br /&gt;Todos los análisis llegados desde La Habana, y las declaraciones del propio Santiesteban, apuntan a que se trata de un mecanismo demasiado repetido en la historia de las represiones que se han sucedido en la isla hacia aquellos que intentan, simplemente, hacer uso de sus derechos ciudadanos mediante un pensamiento distinto al pensamiento oficial. Otra vez asistimos a la escena de un cubano que, luego de ser “aconsejado de que abandone sus posiciones críticas”, es interpelado por un supuesto rufián, provocado, insultado y agredido. Otra vez asistimos a la escena en la cual, cuando el agredido intenta defenderse, observa cómo el agresor es apoyado por otro rufián que, coincidentemente en todos los casos registrados, sale de un auto Lada, generalmente armado con un tubo metálico. Otra vez asistimos a la golpiza que, bochornosamente, aunque sea pública nadie osa interrumpir. Como ha sucedido otras veces, tal vez en los próximos días Santiesteban reciba la visita de algún miembro de los órganos militares que, según la propaganda oficial “velan por la tranquilidad ciudadana”, y es casi seguro que ese militar le repita las mismas palabras que otros cientos de cubanos agredidos han escuchado: “te lo dijimos, ´Santiesteban, pero tú quisiste meterte en las patas de los caballos”, así, sin decir directamente “fuimos nosotros quienes te apaleamos allá en el Vedado”. Y también seguro después llegan las mismas palabras que esos hombres-sombra “que nos protegen de los enemigos del país” han dicho a cientos de otros agredidos, incluso, en ese tono de complicidad que usamos los cubanos: “de verdad, compadre, no le hagas el juego a quienes quieren joder a esta país, a ti no te hace falta”, y luego, la coletilla trágica: “pórtate bien, compadre, vas a salir mejor”.&lt;br /&gt;Pero Ángel Santiesteban dice que está dispuesto a asumir todos los riesgos: primero decidió crear su blog, decir su opinión, y eso le costó que las autoridades culturales, en gesto que debía avergonzarles, le retiraron el correo electrónico con el cual enviaba sus escritos a la persona que hizo su blog “Los hijos que nadie quiso”, luego de que esas mismas autoridades le dijeran a Santiesteban que “lamentablemente no tenemos la estructura necesaria para que puedas tener tu blog acá”. Poco después, cuando apenas habían sido colgados tres o cuatro escritos, llegó la citación oficial para que acudiera a una oficina policial donde se le “aconsejó” pensar bien en lo que estaba haciendo y diciendo. Y de pronto, ante su tozudez y la fuerza de denuncia de sus escritos, viene la agresión, en una escena repetida miles de veces en los últimos 50 años.&lt;br /&gt;Contra esos métodos que intentan coartar las libertades de expresión (en este caso de un prestigioso narrador cubano, galardonado con los más importantes premios literarios del país y del continente latinoamericano), y contra la posibilidad de que estos actos puedan seguirse repitiendo en un momento en que Cuba necesita abrirse al diálogo y a la aportación de todos los cubanos, estén donde estén y sean cuales sean sus posiciones políticas, han llegado estas firmas que aquí colocamos. Es un simple gesto de dignidad, de unidad, que ojalá crezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIRMAS DE APOYO&lt;br /&gt;(1)               Amir Valle, escritor, Berlín.&lt;br /&gt;(2)               Ladislao Aguado, escritor, Madrid.&lt;br /&gt;(3)               Sindo Pacheco, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(4)               Luis Pérez-Simón, escritor salvadoreño, París.&lt;br /&gt;(5)               Odette Alonso Yodú, escritora, México D.F.&lt;br /&gt;(6)               Armando de Armas, escritor, Miami.&lt;br /&gt;                    (Nótese que yo me refiero a todos los espacios del poder político y militar en Cuba por el último medio siglo, el manado de la dictadura comunista de los hermanos Castro).&lt;br /&gt;(7)               Rafael Rojas, historiador, México&lt;br /&gt;(8)               Eliseo Alberto (Lichy) Diego, escritor, México&lt;br /&gt;(9)               Jorge Luis Arzola, escritor, Köln-Alemania.&lt;br /&gt;(10)           Michi Strausfeld, editora, Berlín.&lt;br /&gt;(11)           Carlos Alberto Montaner, escritor, Madrid.&lt;br /&gt;(12)           Jorge Ferrer, escritor, Barcelona.&lt;br /&gt;(13)           Madeline Cámara, escritora y crítica, Riverview, Florida.&lt;br /&gt;(14)           José (Pepe) Triana, escritor, París.&lt;br /&gt;(15)           Jorge Luis Arcos, escritor, Madrid.&lt;br /&gt;(16)           José Prats Sariol, escritor, México.&lt;br /&gt;(17)           Rolando Sánchez Mejías, escritor, Barcelona.&lt;br /&gt;(18)           Emilio Ichikawa, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(19)           Pío Serrano, escritor y editor, Madrid.&lt;br /&gt;(20)           Félix Luis Viera, escritor, México D.F.&lt;br /&gt;(21)           Dean Luis Reyes, escritor y periodista, La Habana.&lt;br /&gt;(22)           Emilio García Montiel, escritor y profesor universitario, Veracruz.&lt;br /&gt;(23)           Rita Martín, escritora y profesora universitaria, Virginia&lt;br /&gt;(24)           Camilo  Loret de Mola, abogado, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(25)           Waldo Pérez Cino, escritor, España.&lt;br /&gt;(26)           Katrin Hansing, academica, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(27)           Gorki Aguila y Ciro Diaz (musicos integrantes de Porno Para Ricardo), La Habana.&lt;br /&gt;(28)           Duanel Díaz Infante, escritor, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(29)           Juan Cueto-Roig, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(30)           José M. Fernández Pequeño, escritor, República Dominicana&lt;br /&gt;(31)           Raúl Tápanes López, escritor, Santiago de Chile.&lt;br /&gt;(32)           Antonio Álvarez Gil, escritor, Estocolmo.&lt;br /&gt;(33)           Jorge Enrique Lage, escritor, La Habana.&lt;br /&gt;(34)           Ernesto Ortiz, escritor, Córdoba-España.&lt;br /&gt;(35)           Armando Añel, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(36)           Sonia Díaz Corrales, escritora, Islas Canarias.&lt;br /&gt;(37)           Elvira Rodríguez Puerto, escritora, Munich.&lt;br /&gt;(38)           Abel Germán Díaz Castro, escritor y periodista, España.&lt;br /&gt;(39)           Carlos A. Aguilera, escritor, España.&lt;br /&gt;(40)           Manuel Gayol Mecías, escritor, California.&lt;br /&gt;(41)           Héctor García Quintana, escritor, España.&lt;br /&gt;(42)           Yomar González, escritor, Barcelona.&lt;br /&gt;(43)           Pedro Marquéz de Armas, escritor, Portugal.&lt;br /&gt;(44)           Manuel Sosa, escritor, Atlanta.&lt;br /&gt;(45)           Ricardo Bada, escritor español, Köln-Alemania.&lt;br /&gt;(46)           Jorge Alberto Aguiar Díaz, escritor, La Habana-Madrid.&lt;br /&gt;(47)           Enrique del Risco (Enrisco), escritor, West New York.&lt;br /&gt;(48)           Carmen Duarte, escritora y periodista, Miami.&lt;br /&gt;(49)           Milena Rodríguez, escritora, Granada&lt;br /&gt;(50)           Rafael E. Saumell, escritor y profesor universitario, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(51)           Karla Suárez, escritora, París.&lt;br /&gt;(52)           Manuel Vázquez Portal, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(53)           Odalys Curbelo, periodista, Miami.&lt;br /&gt;(54)           Juan Antonio Sánchez, editor y periodista, Miami.&lt;br /&gt;(55)           Laszlo Erdelyi, Editor, El País Cultural de Montevideo&lt;br /&gt;(56)           Armando Valdés Zamora, escritor, París.&lt;br /&gt;(57)           Jorge Salcedo, escritor, Boston.&lt;br /&gt;(58)           Joaquín Badajoz, escritor y académico, Miami.&lt;br /&gt;(59)           César Reynel Aguilera, escritor, Montreal.&lt;br /&gt;(60)           Bernardo Marqués Ravelo, escritor y periodista, Miami&lt;br /&gt;(61)           Luis González Ruisánchez, escritor, Santo Domingo, Rep. Dominicana.&lt;br /&gt;(62)           Camilo Venegas, escritor, Santo Domingo, Rep. Dominicana.&lt;br /&gt;(63)           Margarita García Alonso, Francia.&lt;br /&gt;(64)           Alberto Lauro, escritor, Madrid.&lt;br /&gt;(65)           José Miguel Sánchez (Yoss), escritor, La Habana.&lt;br /&gt;(66)           Alina Brouwer, pianista y compositora, Miami.&lt;br /&gt;(67)           Verónica Cervera, editora, Miami.&lt;br /&gt;(68)           José Antonio Nicolás Zorrilla, músico y escritor, España.&lt;br /&gt;(69)           Fabienne Viala, Profesora de Literatura Comparada, París.&lt;br /&gt;(70)           Juan-Sí González, artista plástico, Ohio.&lt;br /&gt;(71)           Heriberto Hernández Medina, escritor, Florida, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(72)           Carmen Karin Aldrey, artista y escritora cubana, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(73)           Amaury Cabrera Reyes, escritor, Zaragoza, España.&lt;br /&gt;(74)           Javier de Castromori, escritor, París-Almería.&lt;br /&gt;(75)           Santiago Méndez Alpízar, escritor, Madrid.&lt;br /&gt;(76)           María Aurora López, profesora, Chile.&lt;br /&gt;(77)           Eduardo Parra Ramírez, escritor mexicano, México D.F.&lt;br /&gt;(78)           Leonel Antonio de la Cuesta, historiador, Miami.&lt;br /&gt;(79)           Juan (PolO) Avilés Castaigne, caricaturista, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(80)           René Serrano López, abogado.&lt;br /&gt;(81)           William Navarrete, escritor, París.&lt;br /&gt;(82)            Juan Antonio Blanco, historiador y politólogo, Canadá.&lt;br /&gt;(83)           Garrincha, humorista, Miami.&lt;br /&gt;(84)            Yanis Lobaina González, escritora, productora, La Habana.&lt;br /&gt;(85)           Claudia Cadelo de Nevi, Blog Octavo Cerco, La Habana.&lt;br /&gt;(86)           Ernesto Antonio Rodríguez, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(87)           José Andrés Matos Alonso (JAMA), artista,&lt;br /&gt;(88)           Walter Lingán, escritor peruano, Köln-Alemania.&lt;br /&gt;(89)           Raúl Ernesto Colón Rodríguez, editor y traductor, Montreal.&lt;br /&gt;(90)           Luis Agüero, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(91)           Joel Rojas, artista plástico, Miami.&lt;br /&gt;(92)           Roberto Jiménez, escritor, Miami.&lt;br /&gt;(93)            Reinaldo Hernández Soto, escritor, Carolina del Norte.&lt;br /&gt;(94)            Boris Larramendi, músico, Madrid.&lt;br /&gt;(95)           Juan Carlos Recio, escritor, Estados Unidos.&lt;br /&gt;(96)            Ernesto Menéndez-Conde, New York.&lt;br /&gt;(97)            Amaury Suárez, España.&lt;br /&gt;(98)            Jaime Gonzalo Cordero, filólogo, España.&lt;br /&gt;(99)           Manny López, galerista, Miami.&lt;br /&gt;(100)       José Alberto Álvarez Bravo, periodista independiente, La Habana.&lt;br /&gt;(101)       Elena María Castro Expósito, escritora, Madrid.&lt;br /&gt;(102)       Olga Lastra, especialista en sistemas de computación, Florida.&lt;br /&gt;(103)       Yodel Pérez Pulido, Blog Completo Camagüey, Cuba.&lt;br /&gt;(104)       Lázaro Tirador Blanco, periodista independiente y escritor, Miami.&lt;br /&gt;(105)       Carlos Martínez Rentería, editor&lt;br /&gt;(106)       Pablo de Cuba de Soria, escritor&lt;br /&gt;(107)       María Benjumea, España.&lt;br /&gt;(108)       Omar Mederos, México.&lt;br /&gt;(109)       Laura García Freyre, académica.&lt;br /&gt;(110)       Niurka Palomino, Miami.&lt;br /&gt;(111)       Leyser Martínez, Miami.&lt;br /&gt;(112)       Jesús Reyna Carvajal, Estocolmo.&lt;br /&gt;(113)       Danilo Delgado, Miami.&lt;br /&gt;(114)       Evidio Reyes, médico, Nebraska.&lt;br /&gt;(115)       Maité Díaz González, Francia.&lt;br /&gt;(116)       Liena Díaz Abreus, Dentista, San Francisco, California.&lt;br /&gt;(117)       Frank A. Caner, Miami.&lt;br /&gt;(118)       Carlos Vanegas Cassiani, Blogger de Colombia.&lt;br /&gt;(119)       Jehan Sandra Salem Bidondo, Kiev-Ucrania&lt;br /&gt;(120)       Rogelio Marrero Cano, historiador.&lt;br /&gt;(121)       Elvis Lamoru, compositor, Miami.&lt;br /&gt;(122)       Rossie Inguanzo, Miami.&lt;br /&gt;(123)       Ernesto Lozano, artista plástico.&lt;br /&gt;(124)       Arcadio Ruiz Castellano, pintor&lt;br /&gt;(125)       Ramon Colás, Fundador de las Bibliotecas Independientes en Cuba&lt;br /&gt;(126)       Alen Lauzán, artista gráfico.&lt;br /&gt;(127)       David Martínez Beltrán, México.&lt;br /&gt;(128)       Olga Flora, lectora del blog “Los hijos que nadie quiso”.&lt;br /&gt;(129)       Jaime Gonzalo Cordero, escritor, España.&lt;br /&gt;(130)       Diusmel Machado, escritor, La Habana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-6108497974195936848?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/6108497974195936848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=6108497974195936848' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/6108497974195936848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/6108497974195936848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/05/carta-abierta-de-apoyo-al-escritor.html' title='Carta abierta de apoyo al escritor cubano Ángel Santiesteban'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShSZUYIdjOI/AAAAAAAAAis/2XQFArSyLg8/s72-c/angel_santiesteban.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1031836160323128045.post-4557987875137031848</id><published>2009-05-19T14:05:00.008-05:00</published><updated>2009-05-20T19:37:21.961-05:00</updated><title type='text'>De ala en ala</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todavía me parece alcanzar con las manos los cerros de Tegucigalpa y ya preveo los de Tijuana, “allí donde empieza la patria”. Mi cuerpo está un poquito cansado pero yo estoy feliz. Lista para el siguiente vuelo porque soy hija del aire y saltar de ala en ala es mi destino. El que he invocado y convocado.&lt;br /&gt;Los invito a acompañarme en las próximas presentaciones de ese &lt;em&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/em&gt; que tantas satisfacciones me da y les comparto las fotos de la presentación en Tegucigalpa el viernes pasado, hermosa y entrañable velada por la que agradezco a mis amigas y colegas hondureñas, especialmente a Amanda Castro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337613790452166482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 314px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShMDdmggr1I/AAAAAAAAAh8/Zf-4DkQB6fk/s320/espejos+tijuana.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;Y el &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;lunes 15 de junio, a las 6 pm&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;Dentro del programa de la Semana Cultural Lésbico-Gay&lt;br /&gt;en la Universidad del Claustro de Sor Juana, Ciudad de México&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;Para comprar &lt;em&gt;Espejo de tres cuerpos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;desde cualquier lugar del mundo y galaxias colindantes:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.leslibros.com/catalog/product_info.php?products_id=924&amp;amp;osCsid=c9e167fc7bced7301fdc5acc371b8dae"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Leslibros&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337614749779402754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShMEVcR8oAI/AAAAAAAAAiE/l7WVCWvbdvs/s320/Teguz+01.JPG" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Leyendo en la sede del Proyecto Siguapate en Tegucigalpa&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337615158040513026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShMEtNK-ygI/AAAAAAAAAiM/AWjLRVE9fF8/s320/Teguz+08.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Con las escritoras hondureñas Diana Espinal y Elisa Logan&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337616480696915426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShMF6Mc11eI/AAAAAAAAAiU/-hSVT73ajT0/s320/Teguz+010.JPG" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;Autografiando en mis cinco minutos de fama&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337616828234800514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShMGObIVHYI/AAAAAAAAAic/TLPVIfwTu3U/s320/Teguz+09.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;La alegre convivencia&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1031836160323128045-4557987875137031848?l=parquedelajedrez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/feeds/4557987875137031848/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=1031836160323128045&amp;postID=4557987875137031848' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4557987875137031848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1031836160323128045/posts/default/4557987875137031848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://parquedelajedrez.blogspot.com/2009/05/de-ala-en-ala.html' title='De ala en ala'/><author><name>Odette Alonso</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00661805741484861426</uri><email>parquedelajedrez@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07535944169924348798'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FfBNZJb75D0/ShMDdmggr1I/AAAAAAAAAh8/Zf-4DkQB6fk/s72-c/espejos+tijuana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>12</thr:total></entry></feed>